¡Pilotos Deathmatch!

Una semana más los británicos se empeñan en sus recreaciones de crímenes reales, esta vez con Believe Me (UK) les toca hablar de un violador. También, supongo, algo de las víctimas. Incluso la lamentable investigación policial habitual. Todo ello con poco mérito y mucha sensación de estar preparando algún tipo de obra de sobremesa. En fin.

La verdad es que no sé si Chiruran: Shinsengumi Requiem – Edo Seishun Hen (O)(JP), o ちるらん 新撰組鎮魂歌 江戸青春篇 o Song of the Samurai o… es una adaptación directa del manga o es otra cosa. No lo sé porque me perdió con rapidez. Toda esta plomiza indecisión en el que las partes históricas parecen pegotes y las peleas son rutinarias, como si siempre que está en un sitio prefiriera encontrarse en otro, limitaron mucho mi interés por lo que sea que esto es y con ellos pretenden.

Lo peor de varios mundos, eso es lo que trae Dutton Ranch (USA) con sus aires de grandeza pese a tener peores pelucones que una telenovela de sobremesa. Y un guión que hace pensar que quiere ser Dallas y no le llega a la suela de los zapatos ni a La Rosa Amarilla. Pero, claro, si planteas unos enfrentamientos empresariales que darían vergüenza en Bob Esponja y un aspecto general en el que las comparaciones tienen más sentido con las películas actuales de Steven Seagal… Es que mucho quieres fingir para lo que podrías ofrecer.

Siguiendo con esta semana que nos ha tocado vivir debo decir que lo que más me sorprende de Entre padre e hijo (O)(MX) es que no la hayan emitido directamente en vertical, porque tiene los valores de producción, interpretación y guiones de esos dramas. Por suerte también tienen la duración, así que ha sido menos de diez minutos los que han dedicado a explicarnos esta bobada sobre un piloto, su nueva novia y el hijo del primero que tiene pinta de ser de su misma edad. Aquí no es que parezca que nadie se ha molestado en preparar nada (que no lo han hecho) es que si me dijeran que es el resultado de una apuesta me lo creería.

Al menos en Nemesis (USA) podemos hablar de cómo recoger la herencia de Power para contarnos… más de lo mismo. Una historia de un ladrón (más un atracador, la verdad) que se supone que es muy listo y muy bueno pero no deja de cagarla. Y un policía con una venganza, que tampoco parece mucho más brillante, la verdad. Así que mientras esté guión, que parece de Heat en un mal día, se abandona al drama de sus personajes antes que a, digamos, la planificación o los golpes, podemos considerar que, en fin, podría haber sido peor.

Usando una extensa selección de clichés de las obras románticas, Off Campus (USA) logra dar exactamente eso que uno podría pensar si le dicen que es un conjunto de tropos cogidos con alfiler y acompañados por unas interpretaciones que en el mejor de los casos con amateurs. Eso sí, hay un algo de carne por lo que se pudiera uno esperar, aunque con el erotismo de un catálogo de moda juvenil. Pero si se creen que esto será como Heated Rivalery -por aquello de tener a un jugador de hockey, también tiene a lo que parece una versión de Hannah Montana que no canta (irónicamente, porque en muchos momentos está serie parece un musical al que no han dejado existir), así que…- mejor que busquen en otro lado, porque aquí estamos entre Al salir de clase y todo eso que parodiaban en No es otra estúpida película americana. Vamos, que tendrá su público pero no soy yo.

Sé que Regular Show: The Lost Tapes (USA) es teóricamente una serie nueva. Pero es tan absolutamente calcada a la original que no tengo muy claro ni por qué estoy hablando de ella, la verdad. Aunque al menos en esto los teóricos protagonistas casi ni aparecen y tienen a bien mostrarnos una especie de explicación/alegoría de esta nueva serie que incluye cagarse muy fuerte en los señores de las productoras. En fin, solo para sus fanses pero supongo que la cosa podría haber salido también aquí peor.

Seguimos con jugadores de hockey y sus amoríos -se ve que estamos en racha-, está vez en Soul Mate (O)(JP) o ソウルメイト o…, que aquí sí que no son heteros pero lo que sí que son es tan intensos que una iglesia en llamas es tanto una excusa argumental como una manera de demostrarlo. Un tipo (el del hockey) que viene de una revelación seguida por tragedia, y en menor medida un boxeador que es poco más rabia en distintos estados, es todo lo que nos ofrece una serie que parece pensada para los que vieron Heated Rivalery pensando que no había suficiente introspección y sufrimiento. Que tendrá su público, pero a distancia.

Inesperadamente me ha parecido bien esta Deo Wondeopulseu (O)(IN), o 원더풀스 o The WONDERfools o Los SUPERfrikis o…, que parece pensada para ser la Héroes surcoreana (es una lastima, podría haber sido la Misfits) y que cuenta a su favor con un buen puñado de actores de calidad -incluida una Kim Hae-sook que ojalá tuviera más y mejor papel-. No es que las historias den para mucho, pero al menos están suficientemente bien pensadas y tejidas como para demostrar que incluso a estas alturas se pueden hacer cosas decentes con superhéroes.


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