¡Los Destacados de 2025! Criminal

¡Vamos con esos destacados!

– Punto cero de Seicho Matsumoto, ed. Libros del Asteroide

¡Vuelve Matsumoto! Y lo hace con una obra de 1959, un libro protagonizado por una mujer. Una joven se casa con un hombre mayor que ella que, tras la luna de miel, desaparece. Ella decide buscarlo para descubrir qué ha sucedido, a partir de ahí los secretos, el asesinato, y las heridas sin cerrarse de la segunda guerra mundial comienzan a aparecer. Así que podemos decir que estamos ante un nuevo clásico del autor japonés.

– Aún no estoy muerta de Holly Jackson, ed. Contraluz

Cambio de editorial para Holly Jackson, pasa del Grupo Planeta al Grupo Anaya, de Cross Books a Contraluz, y lo hace con su ‘paso‘ de la narrativa juvenil a la adulta. En teoría al menos. Porque aquí tenemos a una joven de veintisiete años que sufre un ataque en Halloween, sobrevive… pero con una lesión cerebral. No una de las que justifique las decisiones que va a tomar durante el libro, una que -según una unidad de teórico profesional médico- causará su muerte en una semana. Así que decide lo lógico: Investigar quién la atacó, desconfiar de su teórico círculo cercano, acercarse a un chico. ¿Arreglar papeles? Que se jodan los vivos. Ella va a resolver su propio asesinato.

– El Diablo entre nosotros de Elisabeth Sanxay Holding, ed. Aristas Martínez

¡Que alegría encontrarnos con más Elisabeth Sanxay Holding! Una de las grandes del misterio estadounidense, especialmente del ‘hardboiled‘, de la que vimos publicado por Lumen no hace tanto Nido de arañasMiasma y especialmente la magnífica La pared vacía. Y aquí Aristas Martínez arranca -porque espero que haya más- publicando El Daiblo entre nosotros, la historia de una mujer que por una serie de circunstancias acaba trabajando en un hotel en una isla caribeña. Un hotel en el que pasan cosas extrañas, con un jefe inquietante y alegaciones sobre la persona que ocupaba antes su trabajo. HOSTELERÍA SINIESTRA (pero, ¿no lo son todas?) ¡Así que espero que tengáis tantas ganas como yo de leerla!

– Asesinato en altamar de Richard Connell, ed. Siruela

Conocido por sus relatos -como El juego más peligroso– o sus guiones -como Juan Nadie– Richard Connell tuvo también una carrera en el género criminal, como esta novela sobre un pequeño carguero con capacidad para transportar a una docena de personas, y si estáis pensando que es la localización perfecta para un asesinato con círculo cerrado de sospechosos… Así es. Y tiene 48 horas para localizar al culpable antes de que el barco llegue a su destino.

– La abeja reina de Seishi Yokomizo, ed. Quaterni

¡Un nuevo libro de Seishi Yokomizo! ¡BRAVO! La séptima aventura del detective y desastre con patas Kōsuke Kindaichi, esta vez yendo a una isla en la que una mujer –Tomoko– ha sido denunciada anónimamente como Viuda Negra. Bueno, en realidad la variedad de femme fatal que se le acusa de ser es Reina Abeja. A partir de ahí comienzan los asesinatos, los rumores, las tensiones y el suspense habitual de estas investigaciones.

– Asesinatos en la deliciosa tetería de la señora Wong de Jesse Q. Sutanto, ed. Duomo

Olvidad la portada que le han puesto, mitad ‘cozy asian’, mitad ‘Cásicos DeBolsillo’, está pescando en el estanque equivocado. Porque esto es ‘cozy‘ pero ‘cozy crime‘. Con bastante humor. Una señora asiática de ya una edad -y estoy por decir que ‘con una determinación y costumbres’ por no decir ‘señora, por favor’– ve su vida decaer: su hijo no le responde al teléfono, su tetería va perdiendo clientes, y casi no tiene amigos vivos ya. Pero eso cambia cuando aparece un cadáver en su establecimiento. Decide resolver el caso ella porque de la poli no te puedes fiar. Y eso la mete a ella -y a otras personas- en las clásicas peripecias de esta ficción de cocinar y entrometerse… tanto para encontrar a la persona responsable como para, ya puestos, que su vida sea menos solitaria y un poco mejor.

– Los crímenes del burlesque de Gypsy Rose Lee, ed. Hoja de Lata

Una alegría encontrarme con esta recuperación, quizá haya quien no conozca la historia de Gypsy Rose Lee o su preeminencia primero como bailarina y luego como inspiración del musical Gypsy. No estando en contra reconozco que a mí me interesa también como autora, aunque solo escribiera cuatro libros. De los que uno era una obra de teatro, otro las memorias que darían lugar al musical y los otros dos… los otros dos son dos novelas policíacas. De las cuales la primera es este The G-String Murders que dio lugar a la película conocida en España como La estrella del Variedades, una historia de asesinatos, burlesque, bastante humor y un arma particular. Tampoco puedo pedirle más a un libro. Quizá una portada menos horrorosa. Bueno, y que escriban correctamente el nombre de la autora. Pero poco más.

– Asesinato en Middle Temple de J. S. Fletcher, ed. dÉpoca

¡Que alegría volver a ver publicando a la editorial dÉpoca! Y lo hace regresando con uno de esos policíacos clásicos que siempre han tenido a bien traernos. Lo cierto es que llevábamos tiempo sin ver obras de Joseph Smith Fletcher publicadas. Aunque tuvo un periodo en los años treinta y cuarenta en los que fue bastante conocido, hasta el punto de que como una decena de sus libros se vieron publicados en España -este, por ejemplo, lo hizo con el título de El nuevo testigo-, así que bien está que se recupere. En cuanto a la obra, nos encontramos con un cadáver siendo descubierto en un edificio de bufetes y apartamentos para abogados, es 1912 y será un policía en el que se meta a investigar esta trama de intrigas, romances, aventuras y giros. En lo que esperemos sea el inicio de la recuperación del autor en nuestro país.

– Demasiados coches fúnebres de Edmund Crispin, ed. Impedimenta

Si pensabas que no volveríamos a ver a Impedimenta editando un libro de Crispin que sepas que ya somos dos. Tras publicar prácticamente uno al año en 2017 la publicación de Enterrado por placer parecía haber acabado con la buena racha. Ahora, cinco años más tarde, quién sabe si por el interés renovado en el murder mystery tradicional, la novela problema, el cozy y todo lo demás, bien porque una nueva serie de lectores hayan descubierto La juguetería errante… tanto nos da. Lo importante es que hay libro nuevo y en él Gervase Fen se encuentra envuelto en una película sobre Pope (El poeta). Por supuesto habrá un cadáver, una identidad misteriosa a su alrededor y hechos violentos que le animen -como si hiciera falta- a intervenir. Porque el mundo del espectáculo es un objetivo para el misterio y humor de Crispin.

– Los misterios de Hagar de Fergus Hume, ed. Aristas Martínez

Hume es bien conocido por sus obras policíacas que inspirarían, por ejemplo, a Doyle. Sobre todo por el famoso El misterio del carruaje. Pero, claro, no es lo único que tiene. Por ejemplo, tenemos aventuras. Rocambolescas en su sentido más original. Con una serie de oscuras intrigas, reliquias misteriosas y un personaje central, la detective romaní Hagar Stanley, que es ciertamente particular. En muchos sentidos.

– Carrera hacia la muerte de Peter Lovesey, ed. WHO

Londres a finales del S XIX, una carrera de resistencia de gran dureza… y un cadáver. El inspector Cribb se encuentra con rivalidades deportivas, apuestas clandestinas, secretos oscuros y los misterios del Londres victoriano.

– La casa de los extraños huéspedes de Nicholas Brady, ed. Siruela

Nicholas Brady (que era J.V. Turner pero es más conocido como David Hume. Cosas de autores) publicó con este nombre solo cinco libros, varios de ellos con este investigador, el Reverendo Ebenezer Buckle, menos conocido que el Caradby de Hume, supongo. En cualquier caso aquí tenemos su primer misterio, con un muerto en la bañera y un grupo no muy extenso pero sí variopinto de sospechosos. Una obra curiosa, sin duda, con más interés por la parte peculiar de este reverendo musitando cosas raras mientras un policía paciente le hace más caso del que parece razonable. Un buen whodunnit suficientemente curioso.

 Días sombríos de Gene Kerrigan, ed. Sajalín

Una nueva historia de crimen y violencia de Kerrigan, en esta ocasión con un tipo en libertad condicional que se encuentra metido en una refriega en un pub que le pone en el disparadero de un gangster que está luchando por controlar la ciudad. A partir de ahí tenemos una historia -o distintas personas contando una historia, según se vea- con los gangsters viejos y nuevo de Dublin, sus luchas y sus venganzas en las que quedan atrapadas personas que muchas veces se encuentran en las zonas grises.

– Liberación de James Dickey, ed. ImpedimentaUna escapada de vacaciones entre un grupo de amigos, no os preguntéis si Sale Mal porque CLARO que sale mal. Uno de ellos es un entusiasta de la vida del campo, el resto solo quieren un fin de semana de cambiar de aires. El problema llega cuando la visita a un valle que va a ser inundado lleva a un enfrentamiento con unos lugareños que empiezan a darles caza. A partir de ahí un thriller psicológico que, si te está sonando, probablemente sea porque se adaptó al cine con el título de Deliverance. Así que si algo puedo aseguraros es que es el tipo de historia que os hará… chillar.

– Casa de locos de Colin Barrett, ed. Sajalín

La primera novedad de Sajalín del año nos trae una ciudad que se prepara para su festival mientras una disputa entre traficantes que parece ridícula escala con el secuestro de un adolescente desencadenando una serie de acciones y reacciones mayor de la que parecía, porque la luz y la oscuridad a veces se mezclan de manera inesperada.

– El señor Bowling compra el periódico de Donald Henderson, ed. Siruela

Una de las novelas favoritas de Raymond Chandler y, sin embargo, alejada de las que él hacía. Porque aquí tenemos una muy peculiar vuelta al subgénero de ‘crimen invertido’ en el que sabemos quién lo ha cometido pero no cómo lo pillará la policía. Y es distinta porque aquí el criminal parece esperar a ver si logran atraparlo, porque es la única manera en la que va a parar. No solo eso, además parece un tipo normal, hasta agradable. Más allá de que mate gente. Así que esas tendencias, los rastros que no borra o el coger el periódico para seguir el caso le da una sensación de cierto costumbrismo. Sin que podamos llegar a olvidar que es un asesino.

 El detective del vinilo de Andrew Cartmel, ed. Liburuak

Hemos tenido detectives especializados en muchas cosas, el de Cartmel -antiguo jefe de guionistas del Séptimo Doctor, entre otras muchas cosas- lo está en los vinilos. Discos raros, ediciones extrañas y, en este libro que abre la colección de sus aventuras, una mítica grabación de jazz que no estaba claro siquiera que existiera. A partir de ahí los clásicos follones de mujeres fatales, ricos que mueven los hilos y motivaciones oscuras. Una historia clásica… con nueva música.

– La muerte ajena de Claudia Piñeiro, ed. Alfaguara

La nueva obra de suspense de Piñeiro tiene en su centro a una periodista, una que recibe el aviso de que una joven ha caído desde gran altura, del piso de un barrio residencial. A partir de ahí una investigación con empresarios, recuerdos de la dictadura militar argentina, tramas del presente y pasado y de los lazos del poder, el deseo y la familia. Otra de sus novelas, vaya.

– El misterio del Cisne Negro de Tetsuya Ayukawa, ed. Destino

Tetsuya Ayukawa es uno de los grandes autores clásicos de misterios de Japón. Bueno, clásico… de los cincuentas, que a estas alturas ya cuenta como clásicos. Y este misterio de tren, la primera historia del Inspector Onitsura, con sus tablas de horarios y demás, puede ser la más conocida. ¿La recomiendo? En cuanto descubra si se ha traducido del japonés o han hecho una chapuza os digo.

– Corazón salvaje de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Que alegría ver que en Dirty Works han decidido liarse la manta a la cabeza y sacar -de entrada- los ocho títulos de Sailor y Lula que escribió Barry Gifford, y que en España fuimos viendo publicadas aquí y allá, a golpe de película -esta que da título, o Perdita Durango-, y de manera ciertamente errática. Varias de ellas no se llegaron a publicar en España, así que es una oportunidad para comprobar cómo a lo largo de los años (de 1990 a 2015) fue contándonos las peculiares historias en las que se veían metidos sus protagonistas. Una saga criminal, sí, pero con un particular humor, excesiva y violenta. Como una buena telenovela.

– Este whisky está de muerte de Natalie Jayne Clark, ed. Maeva

Dos mujeres se hacen con una destilería en ‘la capital mundial del Whisky’ -en Escocia, claro-, pero este matrimonio pronto descubrirá que las cosas no son tan sencillas. Porque no solo se encuentran con que tienen que levantar un negocio ruinoso, además… hay cadáveres. Y es que al final los pueblecitos siempre esconden secretos. Así que habrá que ver por dónde sale ahora que esta novela de debut se publica casi a la vez que en su versión original.

– Una curiosidad descarada de Lynn Messina, ed. RBA 

Que ahora parezca que se venden los ‘cozy crimes’ facilita que vayan publicando obras como esta, la primera de una extensa (trece y pico llevan ya) serie de novelas de misterio en la regencia inglesa. Con una ‘solterona’ de veintiséis años, un duque guapo e insoportable y, por supuesto, un cadáver que lleva a algunas actividades detectivescas no muy bien vistas por la sociedad de la época.

– Shady Hollow. Un misterioso asesinato de Juneau Black, ed. Alma

Un cozy mystery un poco distinto porque aquí los sospechosos, la víctima, la investigadora… son animales. Más o menos antropomorfizados. Sí, el asesinato sucede en Shady Hollow, pero ese pequeño pueblito podría ser sin problema parte de las Sylvanian Families. Por lo demás, todo lo esperable: La reportera Vera Vulpes investiga una muerte inesperada en lo que parece un pueblo tranquilo con una buena cantidad de sospechosos por medio. ¿Qué puedo decir? Leones y tigres y osos, oh my!

– Muerte en el Lovely Lady Club de Marie Rutkoski, ed. Umbriel

La llegada del año 2000 y un club de striptease. Así comienza este libro sobre una bailarina atribulada que quiere ayudar a la policía a encontrar a un culpable, resolver la desaparición, mientras el punto de vista va cambiando entre los distintos implicados, aumentando el misterio de este laberinto.

– La muerte visita Marlow de Robert Thorogood, ed. Catedral

Pues aquí estamos de nuevo, el Club del Crimen de Marlow regresa en una historia en la que una boda da un giro inesperado, una muerte les parece más sospechosa a ellas que a la policía y, por supuesto, alguien tiene que investigar.

– Arsénico por compasión de Joseph Kesselring, ed. Hoja de Lata

Todo un clásico de la comedia negra, esta obra teatral -que daría lugar a la famosa película- presenta a un crítico teatral recién prometido que visita a sus tías, dos adorables ancianitas con una idea de servicio un tanto descolocada. Y no es ni lo más raro con lo que se va a encontrar.

– El asesinato de los Aosawa de Riku Onda, ed. Salamandra

De Riku Onda habíamos visto publicada en España Abejas y truenos lejanos, una novela más literaria y costumbrista. Aquí, sin embargo, tenemos una de sus novelas criminales, la primera que escribiera su autora. Con el centro en un envenenamiento masivo en los setenta, durante la celebración de cumpleaños de una importante familia de la zona. Vagamente basado en un incidente real en los ’40s -y en un poema- se trata de una particular en tanto que no hay exactamente una investigación del incidente tanto como distintos puntos de vista y varios cabos sueltos y ambigüedades. Todo esto contado, además, con la ayuda de una narración de los hechos originales, de la investigación posterior treinta años después que da lugar a un libro y de la historia en ese ‘presente’ tras su publicación en el que se habla de ambas. Teniendo en cuenta que hablamos de un libro de 2005 mi duda es si esta vez sí que lo habrán traducido del japonés.

– El palacio rojo de June Hur, ed. Wonderbooks

June Hur es conocida, sobre todo, por sus novelas de misterios históricos. Y dentro de ellas la más conocida es esta por la que ganó el premio Edgar a mejor novela juvenil de misterio. Porque eso es lo que tenemos, una historia en la Corea de mediados del S XVIII, con una jovencísima enfermera de palacio real decidida a demostrar que su mentora no ha sido la responsable de una serie de muertes de mujeres. Algo que tiene que hacer con cuidado porque los sospechosos son, claro, muy poderosos. Por suerte habrá un inspector que parecerá estar de su lado, y así poder ofrecernos una historia con misterios, historia, amor y reflexiones sobre la lealtad y la justicia.

 Los asesinatos de la mansión del molino de Yukito Ayatsuji, ed. Quaterni

No sé si recordaréis Los asesinatos de la casa decagonal, pero su autor -el especialistas en misterios clásico que allí llaman ‘honkaku‘- vuelve aquí con una mezcla que nos puede sonar: Un hombre en silla de ruedas que lleva una máscara para ocultar su desfiguración invita, como cada año, a un pequeño grupo de conocidos a su casa. Pero este año un tifón desencadena una serie de acontecimientos que incluyen -por supuesto- robos y asesinatos. El investigador habitual de AyatsujiKiyoshi Shimada, hace aparición para tratar de desentrañarlo… justo cuando se anuncia la llegada de otro tifón. Así que sí, misterio al estilo clásico con las particularidades japonesas. ¿Qué más hace falta saber?

– Brooklyn, una novela criminal de Jonathan Lethem, ed. Literatura Random House

Vuelve Lethem con otra novela criminal en Brooklyn, en los años setenta, con viñetas interrelacionadas, con vidas cruzadas sobre todo de los jóvenes de uno de los vecindarios, con la variedad cultural de los vecinos y sus interconexiones como manera de tejer una imagen que tejido en el que la gente llega y va, y es que el crimen aquí es más la empresa criminal -casi una forma de vida- antes que un suceso concreto que investigar. Lo que sirve para formar una fotografía que deja una imagen más completa del tema a fuerza de hacerla también algo más superficial.

– Peligro en el Atlántico de Erica Ruth Neubauer, ed. Maeva

Ya conocimos a Jane Wunderly en la anterior novela de Neubauer, Muerte en el Cairo, y aquí vuelve para otra historia a mediados de los 20 dentro de un transatlántico de lujo en dirección a Nueva York, colaborando con los servicios secretos británicos tras un espía alemán hasta que una desaparición a bordo acaba por complicar más aún el asunto. Al fn y al cabo hay un espacio limitado, como la lista de sospechosos. Así que aquí estamos de nuevo en otro de estos ‘cozy crimes’ de época.

– El examinador de Janice Hallett, ed. Ático de los Libros

La autora de La Apelación nos trae su nueva novela de misterio. Un programa de postgrado en una universidad, seis estudiantes de distintos perfiles, trabajos finales y correos y mensajes… pero, sobre todo, una duda. Porque puede que alguno de los alumnos no sea quien dice ser, que haya algo siniestro entre ellos y, sobre todo… ¿Es posible que alguno haya muerto?

– Los 39 escalones / Mantoverde de John Buchan, ed. Cátedra

Supongo que la primera de las dos obras es suficientemente conocida, bien por las adaptaciones al cine, bien por la obra de teatro, o por lo que sea. Una obra de espionaje con acción y aventura, propia de su tiempo pero también creando algunos de los modos y maneras de lo que vendría detrás. Y en esta edición de la colección Letras Populares la acompañan con una novela menos conocida, Mantoverde, la segunda de las aventuras del espía Richard Hannay. Así que parece una buena excusa para acercarse a ellas.

Un misterioso homicidio y muchos secretos de Catherine Coles, ed. Newton Compton Editores

Tras este título tan concreto -algo comprensible, porque el título original es el difícil de traducir: Poison at the Village Show– se encuentra uno de los cozy crimes de Coles, una autora que lleva un par de series como la de Tommy y Evelyn Christie y esta de Martha Miller, una mujer de mediana edad que se encuentra metida en un lío. Es 1947, su marido desapareció un día sin aviso y ella fue el centro de cuchicheos sobre qué habría hecho para que se fuera. Así que decide contraatacar, llevando su ginebra casera a un concurso en el pueblo. Si imagináis que eso acaba en asesinato con ella teniendo que limpiar su nombre… pues efectivamente. ¡Con ayuda del vicario!

– El misterio del sombrero de copa de Ellery Queen, ed. WHO

El primero de los libros de Ellery Queen, que nos los presenta tanto a él como a esos cuartos cerrados cercanos a los de Philo Vance, con un cadáver sentado en el patio de butacas de un éxito teatral. Y sí, la pista principal es el sombrero.

– Y solo quedaron las migas (Cozy Mystery) de Eve Calder, ed. Alma
– Una cita con la muerte (Cozy Mystery) de Julia Chapman, ed. Alma
– Una anciana encantadora… y letal (Cozy Mystery) de Helene Tursten, ed. Alma

En Alma siguen sacando cozy crimes, a ver si alguno les funciona, supongo, porque este año diría que han publicado más primeros intentos que continuaciones. Pero lo importante aquí, quiero creer, es que han sacado propuestas varias. Por ejemplo, la de Eve Calder tiene en su epicentro una pastelería, la Cookie House, a la que va a parar una inquieta repostera con mala suerte. A las órdenes de un compungido viudo. En cuanto a la de Julia Chapman está protagonizada por un expolicía que abre una agencia al lado del agencia de citas. Así que sus dueños empezarán mal pero acabarán investigando un caso conjunto en la Inglaterra rural. La ‘elderly lady de Helen Tursten es sueca. Sí, son libros suecos. A saber desde qué idioma han sacado esto, la verdad. No solo eso, también parece que estaremos en el ‘otro lado’ del crimen con esta anciana que parece saber que, a veces, un pequeño asesinato ayuda. Y estos son solo algunos de los títulos nuevos -que también han publicado alguna continuación, conste- para que podáis echarle un ojo. Lástima que no hayan sacado más de juvenil. Pero bueno, ya veis, una buena cantidad de nuevas propuestas. A ver lo que se pega a la pared.

– Arroyo Flint Kill de Joyce Carol Oates, ed. Altamarea

Un recopilatorio de JCO, uno de historias de género criminal, de suspense sicológico, distintos textos recopilados -una docena en su edición original- y si bien ya sabemos cómo son los libros de relatos de la autora por los varios que hemos visto publicados antes, también podemos suponer que al menos alguno de ellos merecerán la pena.

– El juez Surra y otros casos sicilianos de Andrea Camilleri, ed. Salamandra
Aquí estamos, tres historias nuevas -para alguien que lleva muerto desde 2019- con un tono de suspense, historias distintas y variadas con el particular estilo de humor y misterio, así como retazos de la vida en Sicilia. Por supuesto.

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¡Los Destacados de 2025! Narrativa

¡Vamos con esos destacados!

La camisa de hielo de William T. Vollman, ed. Pálido Fuego

¡Bien por Pálido Fuego! Ponerse a publicar la heptalogía de Vollman sobre el colonialismo europeo en el continente americano requiere de un cierto valor, por mucho que Vollman haya ido siendo más conocido sigue siendo una figura complicada. Pero esta historia, que comienza con unos navegantes nórdicos llegando a las costas, es una gran historia que va más allá de la barbarie. Pero no la esconde.

– La calle de los cinco aromas de Can Xue, ed. HermidaLa ‘Eterna Candidata al Nobel’ -por lo menos cinco años más le quedan- y gran representantes de la vanguardia literaria china llega aquí con una nueva novela, con una mujer que agita una calle -o a sus habitantes, en realidad- en lo que podría considerarse como una novela irónica, quizá hasta periódica, de esas historias de romance y ¿adulterio? en el que una mujer se convierte en el centro de los pensamientos mientras juega y se divierte -la autora- con las pretensiones de la narrativa de psicología y sentencia.

 Mi muerte de Lisa Tuttle, ed. Muñeca Infinita

Una gran autora con un giro inesperado sobre el tema de La Musa, y es que cuando una autora ha quedado viuda y sin inspiración la decisión de escribir sobre una mujer que fue musa pero también creadora acaba creando un juego de espejos biográficos y meta-artísticos.

– Las fugas de Vir del Mar, ed. Glam Spunk Press

Una historia de fuga y de fugas, con una protagonista en huida que busca asilo en la casa de una pareja de lesbianas, y una estabilización que incluye rutinas que permiten ir construyendo y reconstruyéndose para encontrar una forma nueva de habitar y habitarse, una en la que cada ruptura con lo normativo se hace desde la resistencia y el amor, con lucha pero también con amistad y belleza. Una historia en la que, como en un amanecer, vemos la luz ir abriéndose paso entre las nubes y la oscuridad.

– Orbital de Samantha Harvey, ed. Anagrama
La novela reciente ganadora del premio Booker, nuevo libro de la autora en Anagrama tras el ensayo Un malestar indefinido, y pieza dentro de lo que casi parece ciencia ficción sobre un grupo de astronautas de la Estación Espacial Internacional. Seis personas distintas, de diferentes países, con distintos contextos e intereses pero con la necesidad de realizar sus asignaciones y rutinas, y la reflexión sobre los sueños y aspiraciones de los astronautas y sus realidades cotidianas.

– Por voluntad propia de Mathilde Forget, ed. Tránsito

La historia de una agresión sexual contada desde la perspectiva de una víctima, pero no de cualquier forma sino desde la ensoñación que parece salir de las palabras de los demás, de la manera en que se ponen en duda, se juzga, se tergiversa, de hace pasar una cosa por otra y, finalmente, se desalienta a las víctimas con este tratamiento.

– Galán de Alston Anderson, ed. Trotalibros

Esta colección de relatos del autor afroamericano dan buena cuenta de su talento, pues conoceremos bastante de la familia Jessup de un pueblecito de Alabama pero también podremos viajar a Nueva York e, incluso, a la Alemania de postguerra. Un conjunto de experiencias de las personas negras en Estados Unidos en una sociedad que distaba mucho de aceptarlas, así que la experiencia de la vida en los márgenes, con leyes diseñadas en su contra, y en las que se pueden abordar temas como las drogas o lo queer, aunque sean, sobre todo, viñetas de vida.

– Viaje por el Rin de Ann Schlee, ed. Alba
Una solterona acompaña a la familia de su hermano en unas vacaciones, ella ha dependido siempre de su familia porque el hermano -un reverendo- ahuyentaba a sus pretendientes. Él sigue tratándola como si fuera una pariente pobre que tiene que hacer todo lo que él opina porque para eso es El Hombre Al Cargo. Lo que pasa es que las cosas no van así ya. Porque ella ha heredado, y porque está viendo cómo trata su hermano a su sobrina y eso se convierte en otro elemento más que la remueva durante este viaje.

– Hija de la venganza de Michael McDowell, ed. Blackie Books
El libro que McDowell escribió justo antes que Blackwater -y cuyo título original es Katie (que es con el que se publicó en La Bestia Equilátera), que no se diga que no son originales con las traducciones de títulos en España, casi tanto como con las portadas… – con el centro en el enfrentamiento de una joven, llamada por su abuelo, contra una familia liderada por una mujer con unas ciertas habilidades -incluyendo con el martillo-. Así que ya sabéis lo que toca, sobre todo con McDowell por medio y sabiendo que llega para la temporada navideña… aunque después de la ‘recuperación’ de Planeta.

– El safari de los Binstead de Rachel Ingalls, ed. Minúscula

Quiero creer que recordaréis La señora Caliban que Minúscula publicó hace unos años. Pues bien, este El safari de los Binstead tiene claros parecidos más allá de las igualmente claras diferencias. De nuevo tenemos a una mujer en el centro del relato, si en aquella era una mujer con la que su marido tenía un trato distante y la llegada de -digamos- un ser subacuático ponía patasarriba su vida aquí tenemos a una mujer en una relación que no va muy bien y a la que un viaje con su marido sirve para empezar a destacar, incluyendo un acercamiento a lo que podría ser una leyenda. Dos relaciones parecidas pero distintas, dos seres más allá de lo habitual y dos acercamientos. Como decía, parecido pero diferente. De entrada porque este juega más con el misterio, con el tono y el ambiente, con situaciones que podrían parecer ensoñaciones, casi oníricas para bien o para mal, y que, de improviso, nos muestran cosas concretas (hechos, personajes acciones) que van más allá del tono casi místico. Así que sí, vale la pena echarle un ojo.

– Ritos privados de Julia Armfield, ed. Sigilo

Armfield nos trae aquí una historia de tres hermanas. Distanciadas entre ellas y también de su padre, con cuya muerte comienzan los movimientos por una herencia inquietante y con un destino casi ominoso, una forma de reinterpretar la crisis familiar dentro de la novela gótica y el fantástico -este mundo no es el nuestro, aquí ha llovido tanto que ha cambiado la forma del mundo y también de muchas de sus formas de trabajar- porque más allá de lo inquietante hay una mirada al duelo, la familia y las contradicciones, como si estuviéramos ante su particular giro a partir de El Rey Lear. Desde una perspectiva actual, queer y en el que hay, entre tanto dolor, incluso algún hueco sutil para el humor.

– El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano, ed. Tusquets

Supongo que quien haya leído En la costa desaparecidaHajira Perros del desierto no se sorprenderá demasiado de encontrarse una novela ambientada en una célula anticapitalista en los años 70, con una protagonista que duda sobre el camino a elegir para buscar su verdadera liberación. Y el resto tendrá la suerte de que aún tiene libros para seguir leyendo.

 En la encrucijada de Nell Dunn, ed. Contra

Un libro fundamental del realismo social sesentero británico este que nos trae contra, con una serie de escenas breves interconectadas que van contándonos la vida de tres jóvenes que trabajan en la misma fábrica, en un barrio obrero, y en el que se habla de sus problemáticas, sus vidas y todo lo que es relevante para ellas, desde los problemas de trabajo a los chanchullos para seguir adelante. Con su lenguaje coloquial acaba siendo una ventana a la realidad de los sesenta.

– Ballena de Cheon Myeong-kwan, ed. Shiro
Con elementos de historia y fantasía, con un tono que mezcla la fábula y la novela moderna, este relato multigeneracional surcoreano ambientado en una rempota aldea en la que ver a una ballena cambia a una mujer, su hija muda se comunica con sus elefantes y una mujer tuerta controla abejas con un silbato. Así que no es tanto que fuera candidata al Booker internacional como el humor retorcido, la sorpresa y la originalidad de esta propuesta surcoreana.

La leyenda de los ciclistas de Svetislav Basara, ed. Automática Obra ciertamente peculiar, organizada siguiendo distintos documentos (cartas, extractos de cartas, documentos o textos) para poder conocer la Orden de los Hermanitos Ciclistas Evangélicos de la Rosacruz. Una sociedad secreta de peculiar forma de funcionar -se comunican en sueños y a través del tiempo- que buscan… cambiar la historia tal y como lo conocemos. Una obra de culto en su país -Serbia-, con un fondo filosófico -quizá más que las posibilidades de meterlo en Fantástico, a saber- pero también con un humor muy particular en la que lo más incierto es el uso de las palabras.

Ceremonia de Leslie Marmon Silko, ed. Capitán Swing
Un veterano estadounidense vuelve a su pueblo como prisionero de los japoneses, el pasado indio que es parte de su realidad se muestra en esta historia en la que las historias del pueblo Iaguna y sus experiencias místicas, humanísticas y proféticas van construyendo una historia que es parte de toda esta ceremonia de la que hablan.

– Victoire de Maryse Condé, ed. Impedimenta

Llega con el año nuevo una nueva obra de la gran Maryse Condé, esta vez centrada en las raíces (¿o ramas?) de su árbol genealógico en Guadalupe. Su abuela materna, una cocinera que llegaría a ser famosa y, a la vez, se enfrentó a los problemas propios de las razas y los conflictos culturales. Una obra hecha con amor en el que, sin embargo, no se rehúyen los momentos dramáticos.

– La victoria de Federica Montseny, ed. Oveja Roja

Cien años más tarde algunas cosas no han cambiado… si en aquel momento Montseny nos presentaba a una mujer decidida a denunciar el trato desigual, los estereotipos impuestos y la necesidad de emancipación. Dicen en la portada: «Novela sobre los problemas de orden social y moral que se le plantean a una mujer de ideas modernas», y para qué vamos a añadir más.

– Me llevaré el fuego de Leïla Slimani, ed Cabaret Voltaire

El último de los libros de Slimani en su trilogía sobre la sociedad marroquí, siguiendo aquí a la tercera generación de los Belhach, nacida en los ochenta y aún enfrentándose a prejuicios y racismo, ofreciéndonos una conclusión -al menos de momento- que habla tanto del camino recorrido por las mujeres y familias como, por supuesto, de lo que aún tienen por delante.

 La vida de ellas de Toshihiko Tamura, ed. Satori

Nos llega un libro de relatos de Toshihiko Tamura, una de las pioneras del feminismo japonés en el S XX. Autora de relatos como estos que se recogen en los que las mujeres en todas sus posiciones tradicionales posibles (Hijas, madres, esposas… y también escritoras) se enfrentan a un mundo en el que salirse de la norma se castiga y su vida está limitada, y lo hacen de manera desafiante. Porque se nota que muchas de las historias que aquí aparecen partían de historias más que reales para ella.

– Prende fuego de Jaqueline Crooks, ed. Colectivo Bruxista

Una historia de inmigración, con Londres a finales de los setenta, con la crisis y los disturbios como algo habitual. Con un club de reagge como refugio y una transformación con la música y la cultura como excusa para hablar de de temas políticos (de raza, de identidad, de clase…) logrando que esto que nos habla del pasado nos suene casi cotidiano.

– Al pie del muro de Jennifer Dawson, ed. Alba

Una obra compleja, en la línea de las más duras de esta colección, porque la experiencia de una mujer psiquiatrizada, una joven algo retraída a la que la muerte de su madre impactó y que ahora, en su reintroducción al mundo y junto con el contacto establecido con un paciente del pabellón masculino, pasará a cuestionarse esos dos mundos y esa trato recibido.

– Tierra de empusas de Olga Tokarczuk, ed. Anagrama
Vuelve la premio Nobel polaca con una historia en uno de esos sanatorios para la tuberculosis de principios del S XX en el que entre reposo y disquisiciones comienzan los rumores sobre muertes violentas y algo que parece observarles. Una suerte de juego con todas esas historias -comenzando por La Montaña Mágica, claro- pero desde una perspectiva moderna que, junto con su sentido del humor, permite darle una vuelta a una historia -y unas expectativas- conocidas.

– La biblioteca del censor de libros de Bothayna Al-Essa, ed. Fiordo

Con Zorba el Griego en un centro compartido con Alicia Farenheit, entre otros ilustres títulos que claramente componen la obra, nos encontramos ante una distopía en la que una Revolución ha llevado a un totalitarismo que incluye la censura. Aunque, por supuesto, más allá de intentar borrar todo lo que la oficializada prohibe -desde lo anterior a la revolución a lo que consideran obsceno o ‘queer’- y que luego aparecen en sus sueños, y desde ahí la metaliteratura y, por supuesto ‘un autor llevando a otro autor’.

 La senda del solitario de O’Henry, ed. Fiordo

El desembarco de la argentina Fiordo está siendo poco a poco pero con títulos más que interesantes. En este caso llega con todo un clásico como son los cuentos de O’Henry de cuyo buen hacer sirven de ejemplo estas páginas, siempre capaz de retratar a las personas y siempre con esos giros que le dan nuevo significado a lo que nos cuenta.

– Trilogía de Leenane de Martin McDonagh, ed. Punto de Vista Editores

No sé hasta qué punto la gente estará por la labor de leer las obras de teatro de McDonagh, más conocido por películas como Almas en pena de InisherinEscondidos en Brujas Tres anuncios en las afueras. Pero supongo que conocer sus películas es saber el tipo de relaciones, de personajes y problemas que pueden encontrarse, con entornos rurales, fondos que buscan trascender, personajes difíciles de encuadrar y un humor y una violencia igual de negras en las que las expectativas de su irlandesidad buscan ser subvertidas.

– El hombre que amaba los libros de Patrick Dewitt, ed. Plata

Gran alegría ver a Dewitt, cierta sorpresa de que sea fuera de Anagrama (Al fin y al cabo su paso desde Libros del Silencio tuvo el contexto conocido), pero lo importante es que el autor de Los hermanos Sisters -entre otros títulos- presenta en este The Librarianist la historia la historia de un hombre cuya vida es la literatura, pero también al que su propia vida es literaria. Y ese juego sobre lo que la literatura es y lo que puede significar es lo que nos encontramos aquí.

– Ven a bailar conmigo de Russell Hoban, ed. Sigilo

¡Mira por donde! Hoban es conocido en España sobre todo por Dudo Errante, en USA es bastante más conocido por su variedad de temas y estilos, incluyendo una larga serie de libros infantiles. Pero, en este caso, no es ninguna de ambas. Es una historia de dos personas de mediana edad,gente que logra ser corriente y diferente, y que tras un encuentro peculiar en una galería de arte desarrolla una amistad. Una obra que logra ser tan normal como poco habitual, especialidad del autor.

– A la deriva en el Nilo de Naguib Mahfuz, ed. Gallo Nero

La editorial asegura que no se había publicado antes en España y, por esta vez, no he sido capaz de encontrar información que lo contradiga. Es curioso porque es un libro del ’66 en el que vemos una representación de las clases medias con un funcionario efipcio que fuma kif junto a unos amigos permitiendo que la reflexión y la nostalgia floten oníricamente en conversaciones que consideran profundas pero que no parecen pasar de ahí. Una vez más, parece antiguo pero resulta contemporáneo.

– Gliff de Ali Smith, ed. Nórdica

Lo nuevo de Ali Smith comienza con una joven que recibe la maleta de su fallecida abuena y una etiqueta, a partir de ahí la búsqueda de un sentido y una comprensión, en la que la mirada a las partes más oscuras lleva también a encontrar en ellas un rayo de luz. Algo necesario cuando la sombra del futuro se proyecta tan sombría sobre nosotros como la del pasado.

– Cabronazo de Leah Hampton, ed. Dirty Works

Tras tantas voces masculinas diciendo versiones de lo mismo resulta interesante poder leer una voz femenina, muchas veces contrapuesta a las historias que nos han venido contando, y que logra aunar en ella la desesperación del la degradación rural con cierto humor y algo de esperanza en que las cosas puedan cambiar, haya un mañana mejor y la gente se entienda. Porque son las personas, sus problemas y su necesidad de comprenderse, las que hacen destacar este libro de doce historias tan distintas y, a la vez, con un fondo común tan importante.

 Pan de jengibre de Helen Oyeyemi, ed. Acantilado

Una nueva obra de Oyeyemi siempre será bien recibida. En este caso nos encontramos con una madre y su hija. Aparentemente personas normales, una madre trabajadora y su hija colegiala. Pero quizá no lo sean tanto, sobre todo porque la madre hace un pan de jengibre muy popular en La Lejana Tierra. Y de donde salió por algo que pasó. Por eso cuando su hija, ya adolescente, decida reencontrar a la amiga de su madre junto con la que pasaron estas cosas iremos descubriendo la verdad sobre la madre, sobre esa Tierra Lejana y, por supuesto, sobre ese Pan de Jengibre tan presente en los cuentos infantiles ingleses.

Luna Comanche de Larry McMurtry, ed. Valdemar

Una novela suelta o una nueva historia de Gus y Call, los protagonistas de Lonesome Dove. La tercera de ellas en la que no son rangers novatos y las razias nocturnas entre bandas de jinetes indios en las que ellos intervienen mientras ven cómo los días de gloria de los nativos originales se iban terminando.

– Los Thibault  de Roger Martin du Gard, ed. Punto de Vista
Sin duda recordaréis que Roger Martin du Gard es un ganador del Premio Nobel. Y en parte se debió a esta monumental saga familiar que pretendía reflejar la sociedad francesa de principios del Siglo XX. Con un ojo puesto en la llegada de esa Primera Guerra Mundial que se proyectaba ominosa en el futuro de los protagonistas de este primer volumen de su obra.

– Matsukaze (1, Clásicos del teatro Noh) de Motokiyo Zeami, ed. Satori

Comienza Satori su colección dedicada al teatro noh japonés con esta obra, casi un poema dramatizado, con un noble desterrado y enamorado… aún sin posibilidades de poder llevarlo adelante. Y se hace con un aparato ensayístico para explicar y contextualizar, e incluso con un plano del escenario para que podamos hacernos mejor idea… o tratar de representarlo.

– La última puerta antes de la noche de António Lobo Antunes, ed. Random House

Teniendo en cuenta que el original es de 2018 supongo que el que nos llegue en 2025 esta obra de Lobo Antunes se debe a una trabajada traducción desde el portugués. Teniendo en cuenta que es un ‘true-crime’, que dicen ahora, mucho han tardado. Un empresario muere y su cuerpo es disuelto en ácido, y así vamos viendo los pensamientos de distintos implicados. Todo ello bajo la idea de que ‘sin cuerpo no hay crimen’.

– Sitges de Jaime Rubio Hancock, ed. Altamarea

Un edificio en el que pasó algo extraño hace años, algo que repercutió en que cada una de las casas tenga una cierta… particularidad. Distinta en cada caso. Ese es el punto de partida para la nueva obra cómica de Jaime Rubio, otra oportunidad para mezclar el costumbrismo con ese humor surrealista propio del autor.

La hija del escultor de Tove Jansson, ed. Minúscula

Una nueva historia para la gran Jansson, que con un fondo autobiográfico nos cuenta lo que significó crecer en un ambiente artístico, relacionándose con unos padres que buscaban extender las maravillas del mundo a su hija. Mostrándonos una infancia marcado por una cotidianidad en la que tenían cabida la magia y el misterio.

– Los náufragos del Wager de David Grann, ed. Random House

El naufragio del HMS Wager – que incluye el encallamiento, abandono de la nave para ir a una isla desierta, separación en ‘bandos‘, un motín y, claro, una serie de muertes, hasta el punto de que podría parecer algo inventado, casi mítico- pasa a ser el material con el que Grann (a quien espero que recordéis de títulos como Z, la ciudad perdida o Los asesinos de la luna) construye su nueva narración, construyendo con tensión un recuento de los hechos más notables, así como una reflexión tanto sobre el colonialismo europeo en su extensión como sobre los peligros de la mar.

– Kenkaku Shōbai (Vocación de Samurai) de Shōtarō Ikenami, ed. QuaterniUno de los títulos más representativos del chanbara, esas novelas históricas de acción y a venturas, que en este caso transcurre en la época Edo. Con un padre y un hijos samuráis, a cargo de un dōjō , pero también de intentar preservar la paz en mitad de una época turbulenta. Esta sería la primera de las novelas de esa serie.

– Mujer de placer de Kiyoko Murata, ed. Hermida

Tras haberle publicado Dentro del Caldero Hermida vuelve a publicar a la celebrada Kiyoko Murata, que esta vez nos habla de las trabajadoras sexuales durante los cambios sociales de la era Meiji, incluyendo una huelga por sus derechos. Una obra con una perspectiva dramática -casi parece inevitable- pero que no solo mira a las trabajadoras del burdel y las cortesanas, también a las mujeres en mitad de los juegos de poder que muchas veces están igual de atrapadas. Todas ellas buscando las fuerzas para resistir y tratar de lograr un futuro mejor.

– Historias que olvidé contarte de Dorothy Gallagher, ed. Muñeca Infinita

Más de una década después de la muerte de su marido Gallager presenta estas diez secciones en las que viaja por su tiempo conjunto, de un lado a otro, conversando sobre las cosas pequeñas y no tanto, sobre sus gustos y manías, y todos los recuerdos del amor y la pérdida con el estilo siempre memorable de la autora.

– Sukai Paradise de Yoshiko Shibaki, ed. Gallonero

Quizá alguien recuerde un par de películas, Suzaki Paradise de Yūzō Kawashima pero, sobre todo, La calle de la vergüenza de Kenji Mizoguchi, en ambos casos se trata de creaciones a partir de una obra concreta. Esta. Ambas de 1956. Porque tal fue el impacto de la obra y su tema. Habla en sus seis historias de la taberna Chigusa y su propietaria, Tokuko, historias en distintos momentos, realidades y vivencias de las trabajadoras sexuales, de todo tipo de estilo, carreras y procedencias, que la autora recogió aquí queriendo dar voz a lo que algunas mujeres tuvieron que vivir en el periodo de postguerra.

– Prohibido morir aquí de Elizabeth Taylor, ed. Libros del Asteroide

Es discutible que esta sea la mejor novela de Taylor, pero no que sea una buena novela de una gran autora. Y, sobre todo, que sea un título que lleva sin publicarse en España -que no sin estar disponible, La Bestia Equilátera mediante una vez más- desde que a mediados de los ochenta la publicara Bruguera con el título El hotel de Mrs. Palfrey. Lo de los títulos es algo, ya veis, que ha sucedido siempre. En cualquier caso el centro de la historia permanece, una anciana que acaba de enviudar –Mrs. Plafrey– se traslada a un hotel mientras valora qué puede hacer ahora que todo su tiempo es suyo. Y que todo apunta que será hablar con los otros residentes buscando una manera de huir del tedio. Que es algo que esta novela de personas y personajes no provoca.

– La novela de un literato de Rafael Cansinos Assens, ed. Arca

Una edición extendida y revisada de La novela de un literato de Rafael Cansinos Assens me parece una gran noticia. Sacarlo en un tomo de casi mil páginas y papel Biblia… En fin. Pero es un gran libro para conocer mejor el mundillo literario del paso del S XIX a inicios del S XX en España.

– Un futuro prometedor (3, Los años gloriosos) de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra

Pues sí, ya hemos llegado a la tercera historia de esos Años Gloriosos de Lemaitre. Una que nos prometen que está más dentro del criminal -supongo que se referirán a ‘detectivesco’- pero que, como siempre, siendo de él supongo que podremos recomendar sin mucho problema. Esta vez en la Guerra Fría, con los Pelletier, con amor, aventuras, espías, suspense y Praga.

– Lo que no se ve de Cristina Fernández Cubas, ed. Tusquets
Nuevo de libro de Fernández Cubas. Y espero que sea realmente nuevo como ellos dicen y no la recopilación de lo que hayan encontrdo aquí y allá. Porque siempre será bueno tener más relatos de Fernández Cubas, una de las mejores cuentistas en español. Así que espero que este sea un buen libro, inquietante, profundo, variado, con una visión propia pero también con una humanidad que juega con la misma ambigüedad de esas historias en las que el cambio ominoso acecha.

– El optimista de E.M. Delafield, ed. Fiordo

En la Inglaterra de entreguerras un escritor regresa a la casa de su tutor de la infancia. Un canónigo que con un tipo de optimismo retorcido y autoritario impone una rectitud casi tiránica y que, como en tantas ocasiones, ve cambiadas sus dinámicas por la llegada de un nuevo elemento que, a su vez, deberá replantearse alguna de sus posturas.

– Los años de espera de Fumiko Enchi, ed. Chai

Llega de nuevo a España -pero esta vez en edición íntegra y traducción directa desde el japonés- esta obra de Enchi, quizá la más afamada de las suyas, en la que una mujer encerrada en un rol tradicional como esposa de la que se espera incluso que se encargue de buscar y acoger concubinas para su marido. Y esa es la historia que aquí tenemos, con la lucha entre lo que se espera de ellas y la silenciosa lucha por su dignidad que intentan mantener.

Noventa y nueve cuentos divinos de Joy Williams, ed. Seix Barral

Tras haberle publicado hace unos años sus Cuentos escogidos ahora Planeta vuelve a publicar una colección de cuentos de la gran Joy Williams, un título de 2013 que en inglés se llamaba 99 Stories of God. Y, como su nombre explica habla de pequeñas historias, a veces poco más que viñetas, sobre la interacción de los hombres con Dios. No creo que a quienes la conocieran, hace incluso más años, en Alpha Decay con Estado de gracia y El hijo cambiado se sorprendan mucho, pero supongo que siempre es bueno tener la oportunidad de leerla.

– El perro del sur de Charles Portis, ed. Dirty Works

Charles Portis, conocido sobre todo por Valor de ley aunque no solo, nos trae aquí una obra de un humor triste, irónico y casi neurótico sobre un tipo cuya mujer ha huido con su mejor amigo -quizá no fuera tan buen amigo, pensándolo mejor- que decide ir en su busca y, por el camino va encontrando todo tipo de estrafalarios personajes. Especialmente un peculiar estafador. Así que aunque pueda estar algo anticuado en varios aspectos -no en vano es de 1979- sigue ofreciendo su propio estilo de historia oscura, bronca y al borde de la autoparodia de la ‘literatura sucia’.

– Atmosphere de Taylor Jenkins Reid, ed. Stefano

Los éxitos de Taylor Jenkins Reid -como Los siete maridos de Evelyn Hugo o Todos quieren a Daisy Jones– han abierto lo suficiente su público como para que veamos normal que este libro se centre en el centro de las misiones españoles de los años ’80. Astrofísicas, pilotos, especialistas, ingenieras y más de las personas cuyas vidas entrelazadas y amores se recortan contra el propio universo. Otra cosa es esta decisión de que la primera edición salga con tapa dura y cantos pintados.

– Cuentos del folklore ainu de Basl Hall Chamberlain, ed. Interzona

Experto británico en Japón, el académico e investigador que pasó en el país desde el último cuarto del S. XIX, Chamberlain nos presenta aquí una recopilación que hizo de relatos orales del legado ainu, el grupo étnico indígena que poblaba en Japón Hokkaidō y el norte de Honshu, así como las islas Kuriles y la zona sur de Sajalín en Rusia. Uno de los antiguos pobladores de Japón y Rusia, por tanto, y como tales con un rico legado en mitos y leyendas que aparece parcialmente recogido aquí.

 Lady Ludlow de Elizabeth Gaskell, ed. Alba

Con una atmósfera cercana a la de Cranford (menos irónica, pero aún con un tono de cierto humor) y toda una serie de peculiares personajes alrededor de la Lady Ludlow del título, una noble chapada a la antigua que recoge a la narradora en su comunidad de señoritas de compañía. Estos años de senectud de la noble, y su renuencia a unos cambios ‘modernos’. Una anciana que, pese a eso, tiene un buen corazón, igual que los personajes alrededor son en su mayoría así, con sus decisiones y metas, en lo que acaba siendo un libro entrañable.

– Marrones y Mazmorras de Kristy Boyce, ed. Fandom Books

Tras el éxito de Dramones y Mazmorras llega Marrones y Mazmorras – Dating and Dragons en el original, en contraposición a la otra que se llamaba Dungeons and Drama– y que tiene un nuevo entorno y personajes. Esta vez es una joven que llega a un instituto y quiere unirse a un grupo de rol. Uno que retransmite sus partidas en ‘streaming’ y tiene una regla inquebrantable: Nade de liarse entre miembros. Del grupo. De rol. Pero, claro, ella no cuenta con que un veter… no, espera, eso es otra cosa… Ella no cuenta con encontrarse con un examigo, ni que salten chispas, pero eso es lo que tienen las tablas de encuentros aleatorios, ¿no?

– Caída libre de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

Él es un nadador de competición, ella es una saltadora de trampolín, ¿podría ser más obvio? Lo nuevo de Hazelwood es un romance universitario muy… ahm… húmedo. Dos deportistas buscan una relación sin ataduras pero acaban metidos en… aguas turbulentas. Y es que cuando el corazón late lo único que se puede hacer es… Nada.

– Cuando Alice se subió a la mesa de Jonathan Lethem, ed. DeBolsillo
Mentira parece que hayan tardado como veinte años en reeditar este libro -ya veremos lo viejo que se ha quedado entre medias- que se publicó originalmente en Literatura Mondadori y poco después en DeBolsillo 21. Y ahí se había quedado esta original humorística e imaginativa novela de campus sobre un agujero de gusano que se convierte en el tercer vértice de una relación. Porque Alice, una física, parece más fascinada por él que interesada en su novio Philip, un antropólogo. Así que muchas ganas de tenerlo de nuevo, pese a que eche para atrás ese estúpido precio de 15€ por lo que se supone que es un libro de bolsillo de 200 páginas. Nadie hace más por la piratería que una editorial un gran grupo.

¡Volvamos al Índice!



Un genérico de comedia romántica surcoreana es lo que nos tae este Gyeongdoreul Gidarimyeo (O)(CS) o 경도를 기다리며 o Surely Tomorrow o Tal vez mañana o…, en la que un periodista que ‘cubre’ la infidelidad de un señor con dinero resulta se el novio de la mujer del susodicho. Este punto de partida sirve para que nos cuenten el pasado, cuando se conocieron y bla, y también para algún pequeño punto en la actualidad en donde es de esperar que pasen más cosas si alguien es capaz de encontrarle la importancia o el interés al asunto. Que supongo que tendrá su público pero ese no soy yo.

Es sorprendente lo cerca que está Jasmine (O)(TU) de tener algo interesante que decir y la decisión clara y rotunda que que no lo haga. Cómo si alguien hubiera decidido que todas sus asunciones eran más importantes que lo que parecía tener la serie en su interior. Porque la vida de una trabajadora sexual que está buscando un trasplante de corazón tiene momentos en los que ofrece una mirada al interior de una profesión diferente, pero en la que se nos muestra de todo. Pero, claramente, no es eso lo que quieren sacar. Lo que quieren es sordidez, incluso aunque las escenas sexuales sean S en el mejor de los casos también tienen que rodarse cómo si fueran sórdidas cuando muchas veces no lo son. Algunas son costumbristas, otras son casi cómicas, hay incluso alguna con una mezcla de profesionalidad y ternura… Una variedad que en ningún momento se reconoce, como si hubiera una guerra abierta entre lo que se nos quiere contar y cómo nos lo quieren contar. Así que los momentos de la actriz principal, Reyhan Asena Keskinci dándolo todo, con sus clientes, sus amigas y su hermanastro -el otro centro de la acción, menos interesante y con una trama mucho más típica y (claro) sórdida sobre apuestas- no logran hacer valer esa cierta sensación de ir sobre raíles, de estar ya visto y, sobre todo, de querer agradar contando lo que se cuenta siempre y no lo que nos dejan entrever. Una lástima.

No sé si en Kasaba (O)(TU) se vieron Un plan sencillo y decidieron tirar, o si simplemente no estaban por la labor de trabajar. El caso es que la idea central -un hecho delictivo acaba mal, unos tipos ‘normales’ se cruzan con ‘los restos’ encontrándose enormes cantidades de dinero, deciden quedárselo, sale mal- ha sido hecha en enormes cantidades de ocasiones. Pero, generalmente, buscan justificarlo bien y darle un giro. Aquí no hacen ninguna de las dos cosas. Sí, nos dicen que los dos hermanos que están en el centro del asunto tienen ‘problemas de dinero’ y que están pensando en vender la casa de su madre. Y con eso se quedan tan tranquilos. En cuanto a quedarse el dinero… No parece la mejor de las ideas posibles. Porque el dinero es mucho y es muy complicado creer que realmente necesiten tanto. Hasta el punto de que a uno se le ocurren media docena de cosas distintas que podrían hacer que no sea llevárselo todo. En fin, que no, que esto es demasiado ‘relleno’ incluso para lo habitual en Netflix.

Uf. Man vs. Baby (UK) Supongo que en UK no tienen unas jubilaciones en condiciones, o que su nueva pareja (treinta años menor que él) le prefiere trabajando, lo que está claro es que los años buenos de Atkinson pasaron ya hace tiempo y ni las creaciones derivativas ni las posibilidades de una historia mínima logran levantar lo que, básicamente, es vivir de las rentas. Hacer eso intentando, además, apelar al espíritu navideño… Pues normal que el resultado acabara siendo este. Un genérico de historia con un bebé por medio y algunos intentos -cansados, mínimos- de recordar la gloria cómica de antaño, dejándonos algo claro: Con 70 años Atkinson no está para protagonizar series.

Una vez más nos ataca el ‘este piloto de una hora debería de haber sido el primer tercio, como mucho’. Porque Pro Bono (O)(CS) o 프로보노 o… bueno, creo que por esta vez nos entendemos… nos cuenta el cambio de rumbo de un juez que tiene un exterior de persona a favor de los débiles y, en su interior, una enorme ambición tras una promesa hecha a su madre (?), pero al que cuando le tienden una trampa -bastante tosca, por cierto- le acaba tocando cambiar de rumbo su vida… Y en eso se queda el piloto. Un error en mi opinión, porque aunque Jung Kyung Ho está sinceramente magnífico en un papel que logra ser a la vez contenido y sobreactuado -a ratos llega a parece que canaliza a Jim Carrey en Mentiroso Compulsivo– , el no ver qué va a ser realmente la serie -¿se dedicará a resolver un caso de la semana? ¿será una trama continua? ¿volveremos contra la gente que le hizo caer?- le quita bastante interés. Sí, probablemente le de la oportunidad a un capítulo más, pero no debería de haber hecho falta si este extenso piloto se hubiera manejado mejor. Sobre todo porque no sé tampoco durante cuanto tiempo será capaz de tirar el actor principal del carro. En fin.

Es curioso esto de los británicos. Supongo que por aquello de adaptar libros y hacer sus cosas británicas… pero son capaces de tener un buen punto de partida y un plantel de actores más que notables (en el que todos están bien, pero especialmente Sharon Rooney y Amit Shah) y que luego… parezca más de lo mismo. El problema de The Revenge Club (UK) parece ser el libro original. Demasiado cogido con pinzas y demasiado necesitado de que los actores lo carguen a hombros. Un grupo de personas que están dentro de un grupo de apoyo tras el divorcio, la creación de la camaradería, y una serie de ‘acciones’ contra sus ex-parejas. Por supuesto sabemos -de la manera más ramplona posible- que la cosa no ha ido bien y la poli ha acabado interviniendo. Sabremos, incluso, que hay un asesinato por medio y que el culpable parece ser alguien del grupo. El problema es que… bueno… El grupo en realidad son siete personas, el terapeuta interpretado por Amit Shah casi no parece ni tener el peso suficiente -aunque al menos sería un giro menos esperado, pero es muy poco probable-, y el resto parecen ser arquetipos. Arquetipos a los que, además, parece hacer poco bien la rápida introducción de una relación sentimental. Así que, al final, los actores no luchan tanto por defender el guión como por arreglarlo. Y, claro, tanto no se les puede pedir. Es una pena porque esto podría haber sido una buena serie, pero acaba siendo rancho.

He tenido que mirar que Single Papa (O)(IN) no estuviera basado en una de esas comedias europeas o hispanoamericanas que luego se adaptan en España a mayor gloria de Santiago Segura, Dani Rovira y los demás. De hecho, el padre del protagonista podría ser Leo Harlem sin tener que cambiar mucho. El resumen sería: Un treintañero recién divorciado (podemos decir que porque él quiere hijos y su mujer no, en realidad es porque él es un cretino infantil y su mujer mucho ha aguantado a que él mejore) acaba cruzando su vida con la de un bebé. A partir de ahí decide sublimar su deseo de ser padre. Lo hace en una casa de una familia de cierto éxito, con criada y alguna cosa más. Y acabamos viendo en el avance que contratará también a un mannyDayanand Shetty, nada menos, es de suponer que en el momento en el que salga en esto se comerá al resto del reparto- así que tampoco parece que lo vaya a tener que criar solo. Con eso y todo será una oportunidad de demostrar que blablabla y probablemente montarle una relación romántica con una mujer de servicios sociales que parece desconfiar LÓGICAMENTE de él. Hay veces que uno no sabe si el humor es patriarcal, machista o simplemente estúpido, pero se encuentra de nuevo actuando como si no lleváramos décadas con este tipo de historias de ‘padre por sorpresa’. En general con más sentido. Hasta cierto punto uno podría sospechar que ha sido el propio Kunal Kemmu el quese ha empeñado en sacar esto adelante tras el éxito de la saga de Golmaal. En realidad creo que sería más entretenido discutir si se escribe Kemmu o Khemu que seguir viendo la serie. Aunque, una vez más, supongo que no soy  yo el público para esto.

No tengo muy claro cómo ha acabado Russell T Davies haciendo esta The War Between the Land and the Sea (UK) de la que lo mejor que puedo decir es que marca el final de la colaboración de la BBC con Disney en cosas relacionadas con Doctor Who. La historia general, protagonizada por el siempre solvente Russell Tovey, va de algo que hemos visto tantas veces en los cómics y hasta en el cine que no tiene ni mucho sentido discutirlo: El mundo subacuático de los Sea Devils – a los que ahora llaman Homo Aqua para… bueno, supongo que para expandir un punto y también para diferenciarlos de los Silurios- surge ante la superficie para llegar a un acuerdo, o algo, con los humanos. Es algo bastante ridículo dentro de la continuidad, no solo el cómo deciden usar UNIT, también cómo deciden hacerlo AHORA tras tantos años y habiéndose tratado de otras maneras -por ambas razas- en situaciones anteriores. Pero en fin, que en eso se quieren centrar. No tiene mucho sentido a estas alturas -especialmente tras el estreno de películas de supes que hablan de ello hasta cierto punto como pueden ser las apariciones de Aquaman y de Namor– pero, sobre todo, no tiene mucho sentido hacerlo como si no hubiera una larga historia entre ambas especies. Así que lo más destacable acaba siendo que RTD tenga las santas narices de poner a un personaje a decir ‘Ellos estaban antes que nosotros aquí, ¿qué vamos a hacer si quieren su planeta de regreso?’ en un producto producido por Disney. Que nadie sugiera crear reservas en las que edificar casinos demuestra que no lo dicen ni con intención humorística, simplemente son lo suficientemente británicos por un lado y estadounidenses por el otro para que, con lo que tienen ahora mismo en el gobierno unos y otros, soltar esta historia tan setentera y fingir que se lo están pensando ahora. A ver si una vez librados de la Disney la cosa va a mejor, porque vaya tela.


¡Libros que Salen! McMurtry, «Patlabor», Nadel y más

¡Que entre la pila!

Patlabor de Masami Yuuki, ed. Planeta Cómic

En un mes en el que Planeta Cómic decide recuperar Yu-Gi-Oh! y X creo que podemos aprovechar para alegrarnos porque vuelven a traer Patlabor y porque, dicen, esta vez sí que de verdad que la van a publicar entera. Ya veremos. En cualquier caso, os recordaré que es un mundo con grandes robots civiles, que a veces son usados ‘para el mal’, así que hace falta montar una serie de patrullas policiales para encargarse de eso. Y de ahí centrarse en una división concreta, sus historias más o menos cotidianas, y algunos casos. Menos interesada en lo bélico que en mostrarnos a Noa Izumi y Alphonse, que una vez visto su mundo es algo más que comprensible.

Luna Comanche de Larry McMurtry, ed. Valdemar

Una novela suelta o una nueva historia de Gus y Call, los protagonistas de Lonesome Dove. La tercera de ellas en la que no son rangers novatos y las razias nocturnas entre bandas de jinetes indios en las que ellos intervienen mientras ven cómo los días de gloria de los nativos originales se iban terminando.

Crumb de Dan Nadel, ed. Es Pop

Pues ha tardado, pero lo han conseguido. Es Pop ha logrado sacar la -extensa, documentada, llena de ilustraciones- biografía que Dan Nadel ha escrito sobre Robert Crumb, uno de los padres del cómic ‘underground’. Y, como tal, si uno está interesado en él o en sus cómics es el libro perfecto para conocer sobre él. Incluso aunque ya se hubiera publicado en tiempos un libro de memorias (con un CD), otro de entrevistas y cómics, y uno de correspondencia. Y es que nunca hay que minusvalorar una visión externa y decidida a organizar la información.

El peso de la carne de Beverley Lee, ed. Dilatando Mentes

Casi sobre la campana nos llega esta novedad de Beverley Lee, uno con un pequeño pueblo que esconde horrores enterrados que empiezan a aflorar, a partir de lo sucedido a uno de sus habitantes. Dos de sus amigos y su hermano pequeño se verán metidos en una espiral de extrañas situaciones buscando respuestas, soluciones o, simplemente, acabar con ese pasado en el que el duelo y la culpa se mezclan. Porque los secretos guardados pueden ser mortales, y cuando se mezclan los elementos góticos y folclóricos el resultado puede remontarse más de un siglo. Amenazando a los personajes en la actualidad.

Glamour de osario de Mark Samuels, ed. Valdemar

Supongo que recordaréis que hace no tanto le publicaron La era del futuro degradado a Samuels en esta misma editorial. Pues bueno, aquí estamos de nuevo, probablemente por los elogios de Campbell y Ligotti. Nueve relatos con el fantástico, lo oscuro, lo paranormal y blablabla. Os podéis hacer a la idea de la serie de historias paranormales, con cultos paganos, leyendas y apariciones, que podemos esperarnos.

Gastroinforme de mi trastorno alimenticio de Kabi Nagata, ed. Fandogamia
Kabi Nagata está hecha un trapo. Da igual cuándo leas esto. Pero esta vez le toca hablar de sus problemas con la comida. Que teniendo en cuenta todo lo que lleva encima tampoco nos extraña. Pero bueno, que sepáis que este cómic sale para diciembre. A ver si hay suerte y el año que viene el que se anuncia es «Todo bien, descansada y tranquila«.

Kimba de Osamu Tezuka, ed. Planeta Cómic

La biblioteca de Tezuka llega a una de las obras más conocidas gracias al plagio. Porque, recordemos, este es el manga que salió ANTES de que Disney hiciera El Rey León. Por supuesto quizá plagio sea una palabra muy fuerte y sea mejor usar homenaje o taquiones, pero lo indudable es que esta es una obra memorable también por sus adaptaciones animadas… japonesas. Que hemos podido ver en varias ocasiones en España. Así que sí, historias de la jungla con un león blanco como protagonista.

Meigatas de Paula Chesire, ed. Fandogamia
Dos gatas, dos meigas, ¡dos meigatas! Las gatas brujas -una maestra, una aprendiz- con las que Paula Chesire hizo una serie de tiras ahora recopiladas, revisadas y extendidas. No hace falta decir más. Espero.

Nos leemos.


Contratar a Kurt Sutter para montarte The Abandons (USA) y que acabe siendo una mezcla entre Yellowstone y El Secreto de Puente Viejo con sombrerones en lugar de pelucones del que acabas echando a Sutter por ‘diferencias creativas’ pese a que tengas a Gillian Anderson para hacer de Doña Francisca Montenegro vda. de Castro, La Paca. Y a Lena Headey lenaheadeyiando. Pero el centro del piloto es el que es -una violación, a estas alturas-. Y la deriva general… claramente necesitaba más culebrón desvergonzado y menos ‘ruido blanco para planchar’. La ropa o la oreja, tanto da. En fin, otra oportunidad desperdiciada por Netflix.

Quiero presuponer que detrás de este Estado de fuga 1986 (O)(CO) hay un interés real por dar una vuelta y hacer algo diferente frente al ‘más de lo mismo’ que teníamos por delante. Porque el punto de partida invitaba a eso, un suceso criminal real como base: una masacre en un restaurante en Bogotá en 1986. La historia en sí no parece tener mucho que contar: Un veterano de guerra mató a casi una treintena de personas. La clásica cosa de la que se culpa a los problemas mentales sin pararse a examinar de dónde venían o qué lo causaron. El hecho serviría para que el escritor Mario Mendoza se fijara en él para una novela que cinco años después se adaptaría a película, como una década más tarde al cómic y que ahora, casi veinticinco años después de ambas, tiene una nueva vida como serie. En el libro Mendoza presentaba una visión personal sobre aquel suceso. Aunque con nombres cambiados y, por supuesto, ficcionalizada en todo lo ficcionalizable, cuenta cómo había conocido al asesino  cuando ambos eran estudiantes universitarios, él era un joven impresionable mientras el otro era ya un veterano de guerra tratando de readaptarse y que estaba escribiendo una tesis doctoral. Quizá por ello la forma de presentarla es también mezclando momentos, buscando una extrañez y una rareza que muestra no solo lo desagradable en la sociedad, también ese caldo de cultivo para que el otro estalle. La pena es que pese a eso no logre evitar

Es ciertamente sorprendente cómo los países fuera de UK han decidido abrazar el ‘murder mystery’ de la peor de las formas posibles. Si hace unas semanas hablábamos de la insufrible This Is Not a Murder Mystery hoy nos toca sufrir The Artist (USA), que sigue una premisa similar de personajes más o menos conocidos como Edgar Degas (Danny Huston), Thomas Edison (Hank Azaria), Evelyn Nesbit (Ever Anderson) y su marido Harry Kendall Thaw (Clark Gregg) o Delphin Delmas (Zachary Quinto) acompañados de otros personajes inventados -asumo- interpretados por Mandy Patinkin o Patti LuPone. Pero da igual, porque ni los personajes pasan de cartones recortables ni los actores parecen poder sacar mucho de donde no hay, ni Patinkin lo logra. Todo n ella es farragoso, excesivamente lleno de personajes y tramas y, a la vez, demasiado lenta en lo que se supone que quiere contar. Para cuando llega la muerte ya da igual la gente, sus líos y sus personajes. Y lo único que pides es que se centren en hacer las cosas bien, no solo en hacerlas.

A veces tengo mis dudas con los pilotos surcoreanos. No sé si será una diferencia cultural -aunque siempre me parecen más cercanos a los españoles de lo que uno consideraría probable- o si es porque incluso en esta época de streaming sigue haciendo falta capítulos dobles para presentar las situaciones. Sea como esa este Jabaekui Daega (O)(CS), o 자백의 대가 o The Price of Confession o El precio de una confesión o…, tiene exactamente ese problema. Vemos a un matrimonio, vemos una muerte, vemos a una mujer afirmar ser inocente mientras el proceso la lleva a la cárcel… y para el final del capítulo resulta que no va de eso. O no enteramente. Sino de otra reclusa y lo que parece algún extraño acuerdo que quizá no sea un Extraños en un tren pero sí que parece un acuerdo que no va a ninguna parte ni tiene sentido alguno. Si esto hubiera pasado a mitad del capítulo y hubiéramos seguido viendo hacia donde querían conducir la serie probablemente le encontráramos más sentido. O, al menos, podría decidir con más conocimiento de causa si darle una oportunidad a más capítulos. Que si estuviéramos hablando de una serie de 40 minutos y no de una de 60 con tendencia a irse por las ramas tendría un par más casi seguro. En fin, el mundo moderno.

Curiosas son las vueltas que ha dado Ripple (USA), originalmente una producción para Hallmark+ pero Lionsgate -después de todo lo que les ha pasado- lo ha acabado vendido en USA a Netflix. Y probablemente por eso ha acabado siendo una serie con ‘buenos sentimientos’ y algo más de chicha de lo que Netflix suele ofrecer, aunque no tan original como ella misma se crea. Porque la idea de montar una serie de vidas cruzadas que van influyendo de manera más o menos inesperada las unas en las otras, como una especie de efecto mariposa múltiple, es algo que hemos visto hacer antes… pero con menos interés por la idea como un todo. Y aquí parece lo que más les importa. Fuera de eso, los cuatro personajes principales y sus intersecciones son agradables, se enfrentan a dramas razonables -además de los esperables ‘problemas del corazón’ también se habla de muerte y de distintas enfermedades, por ejemplo- a los que parecen buscar solución. No es un drama por el drama sino como obstáculo a superar o asumir. Y, como ellos, el reparto es gente que está ahí, que es más o menos agradable, y que tampoco hace mucho más probablemente porque no lo necesita. Me queda la duda de si realmente serán capaz de mantener todos estos impactos cruzados y -sobre todo- el que sean cuatro personajes centrales y no una pareja y dos añadidos. Pero bueno, al menos es una serie que está por encima de lo que Netflix suele ofrecer.

Una cosa que me está sorprendiendo de este año es la abisal calidad de tantas interpretaciones protagonistas. En el caso de Spartacus: House of Ashur (USA) no es ni lo peor. Lo cierto es que cuatro minutos de introducción haciéndote un resumen poco claro de que lo que pasó, para llevarlo luego a que como el protagonist que da nombre a la serie murió en la versión anterior en realidad es otra línea temporal que se remata por el susodicho despertándose y diciendo que ‘fue todo un mal sueño’… No me parece ni la más interesante, ni la más formativa, ni-desde luego- la más lógica de las maneras de comenzar una serie. Por supuesto esto tampoco es lo peor. Y mira que parecía complicado. Pero todo ello parece el resultado de haber visto Gladiator II y pensar Esto lo puedo empeorar yo.Y vaya que si podían. Unos efectos digitales que parecen peores que los de la original, el clásico tetas, culos y pitos e innovaciones como que todo parezca más cutre, que el guión parezca centrarse en que el Imperio Romano es lo suficientemente interesante de por si. Y cuando no lo es… ponen una pelea con enanos. Ese es el nivel.

Tanto dar vueltas y al final resulta que lo más interesante de la semana acaba estando en Hallmark. Vivir para ver. Pero es que aunque Twelve Dates ‘Til Christmas (USA) parezca tener un público muy concreto en realidad es algo así como una comedia contemporánea sobre el  mundo de las citas, con buenos sentimientos y un reparto secundario que parece centrado en mostrar que, efectivamente, se puede escribir una obra que sea romántica y sea de navidad sin que tenga que ser lo mismo de siempre. Aunque esté la presión por emparejarse y tengamos el resto de… vamos a llamarlo inevitabilidades, lo cierto es que comenzar con unos zapatos de plataforma empedrados en brillis, sigue con un giro a la ruptura de la cuarta pared y mantiene un humor que logra algo tan difícil como andar la línea entre lo agradable y lo ácido… es una forma de demostrar el tono, tema y estilo que pretenden continuar. Y, sobre todo, que quieren ofrecer algo diferente pero no algo que rompa con lo que el canal ofrece. Así que tenemos un reparto relativamente compacto, un par de personajes que entran y salen en estas citas y la sensación general de que son conscientes de todo lo que significa lo que están haciendo, pero van a buscarle la parte amable. Así que logra una buena serie, que no es poco.