Como parecía que no podíamos terminar el mes tranquilo Amazon ha sacado seis pilotos infantiles y sin subir siquiera trailers. De modo que vamos a la tranquila tarea insufrible. El primero es The Adventures of Knickerbock Teetertop (USA) que se supone que es de aventuras o algo. No puedo decir que sea mala, pero sí que es muy rutinaria. Pero bueno, los niños tampoco creo que tengan mucha historia en mente.

No hay vídeo.

En cuanto a Bear in Underwear (USA) sale de un cuento y pasa a un estilo más moderno. Tiene el encanto de esos cuentos actuales, pero procura quedarse a medio camino. Probablemente ese sea a la vez su problema pero también su éxito, porque sospecho que esto puede gustar mucho a su franja de edad.

Tampoco, y de este sí es una lástima.

El motivo por el que Disney ha decidido crear una serie sobre viajes temporales pero centrarla en las vivencias de dos amigas es una de esas decisiones que parecen propias de una cadena con miedo a sacar del instituto cualquier idea que puedan tener. Quizá por eso  Best Friends Whenever (USA) suena a cualquier de las otras series de Disney que incluían algún tipo de poder mágico de por medio.

Hablando de Disney, volviendo a Amazon, resulta que alguien consideró que era buena idea contratar al productor de Hannah Montana para montar una serie de instituto. No solo eso, A History of Radness (USA) también mezcla la idea de crear una banda, montada a partir de un grupo de gente no pertenecientes a ninguno de los grupitos por unos mellizos narrando la historia de la misma. El resultado… bueno, os lo podéis imaginar. Y seguro que si lo emitiera Disney sería un éxito, menor o mayor, pero éxito seguro. En Amazon… ya veremos.

Sigue sin haberlo, pero os podéis hacer a la idea.

Parece que no hay más que pilotos suyos pero es que aún llevábamos nada más que la mitad. De modo que vamos a la siguiente: The Kicks (USA) Sobre un grupo de fútbol femenino. Para un fútbol que los estadounidenses saben jugar habrá que aprovechar. Veamos… No, no hay mucho más que pueda contar. No es Oliver y Benji, por suerte, sino otra de esas historias de grupos de gente que son diferentes pero pueden triunfar juntos pero blablabla.

Aquí tampoco hay vídeo pero os podéis poner el Mundial si eso.

Mona de diseño pero con una animación muy limitada, Lily the Unicorn (USA) ofrece ese tipo de historias que a principios de los noventa estaban revolucionando la manera de hacer dibujos gracias a la aparición de los canales de cable que se tomaban más en serio el crear algo con un grafismo diferente pero de preocupaciones más realistas. Así que eso, agradable aunque un poco anticuada. Y esa animación, tsch, tsch…

Seguimos sin vídeo, tendréis que confiar en mi opinión sobre la animación.

Hablando de animación lamentable, está de Lost in Oz (USA) con su intento de animación por ordenador que parece sacada de cuando empezaron a hacer exploits de Pixar que sacaban de saldo con el tema popular del momento. En este caso parecería que hubieran sacado algo sobre Oz y estos no se hubieran enterado mucho pero quisieran participar. La verdad es que a veces parece que Amazon infantil la llevan los mismos de Netflix.

Nopes. Si tenéis un Todo a 1€ cerca podéis buscar dvds de animación para haceros a la idea.

También hay algún británico esta semana con Not safe for work (UK), serie de Channel 4 que intenta hacerse con la representación del mercado de los comosellamelageneracióndeahora mostrando los problemas del mundo laboral y, en fin, lo mismo que hacen todas las generaciones, sospecho. Los actores se esfuerzan y las tramas, bueno, son las de siempre. Pero, eh, quizá con el rodaje logren encontrar una voz propia. Cosas más raras se han visto.

La llegada, finalmente, de Scream (USA) ha servido no solo para que haga en Sabemos un pequeño repaso al terror televisivo, también para mostrarnos que la reformulación que propugnaba la película original aún perdiendo a Craven y Williamson por medio, no ha llegado a tiempo. No porque esté realmente mal, claro, en realidad es bastante más aceptable de lo que esperaba. El asunto es que incluso tras ver los choques que se pegaban series como Harper’s Island lo que está tratando de hacer aquí Scream es algo, chicos guapos y asesinos misteriosos incluidos, que la propia cadena había avanzado en Teen Wolf y que USA Network había clavado y enlucido en la cada vez más compleja Pretty Little Liars. Incluso la discusión meta que promete aquí sospecho qeu será superada por menos subrayada cuando se estrene Scream Queens, pero hasta que podamos verlo es solo una posibilidad. En fin, esto es como siempre el comentario del piloto, así que aún existe la posibilidad de que mejore, o de que empeore -que también, claro- pero al menos el principio ha sido aceptable. Ya os contaré.

Viendo el piloto de Zoo (USA) me he acordado sobre todo de esas películas que hacen a montón para el SyFy con sus ideas locas. Creo que la premisa, basada en un libro de James Patterson, era intentar que la gente se acordara de Los Pájaros. Lo que pasa es que a estas alturas ni esa ni, pongamos, Roar, son tanto la referencia como las múltiples catástrofes apocalípticas que son, al menos la mitad, obra de tiburones, megasaurios y arañicobras. El resultado, por tanto, se ve con una bien llevada incredulidad y cierto sentido del humor ante la absoluta seriedad con la que acometen tamaña barbaridad. Vamos, que no es que vayas a estar pendiente y en tensión pero que da para una siesta más que entretenida. Y así, de paso, terminamos con las novedades de junio.


La conquista de Lo Real

La diferencia entre un producto de ficción y uno guionizado parece más difusa de lo que el público está dispuesto a admitir teniendo en cuenta que, en realidad, todo está guionizado. Quizá UnREAL -que hoy emite su primer episodio ‘nuevo’ tras colgar los cuatro primeros en la red- sirva para que se entienda mejor esta diferencia, gracias a mostrarnos una versión ficcionalizada del comportamiento interno de un concurso-reality.

Además de sus múltiples virtudes dramáticas se nos muestra la trastienda de un programa estilo The Bachelor -en el que trabajó una de las creadoras- y se explica de manera exagerada cómo se preparan las declaraciones, encontronazos y sucesos que irán moviendo el programa. Cómo al margen de las personas que participan hay un equipo de productores/guionistas que lo mismo deciden en qué roles van a entrar los participantes que editan lo que sea necesario para manipular lo sucedido realmente o fuerzan las situaciones para que la trama avance como a ellos les interesa. Como decía, es un ejemplo extremo porque no deja de ser ficción por muy basada en la realidad que esté, la propia Sarah Gertrude Shapiro ha tratado de separar la ficción de la realidad. Nada de reparto de dinero por lograr objetivos, ninguna manipulación tan extrema como las de la serie y -claro- un mayor respeto por las leyes. De modo que dejemos de lado los tropos que expone la serie y  vayamos a esa otra parte en la que las opiniones son si no historias de la televisión. Porque la forma de guiar muchas veces puede parecer una ficción excepto por una cosa: en ficción hay algo concreto que lograr y ensayos para llegar hasta allí. En los realities la idea es sacar provecho de situaciones reales, lograr esa frescura de la realidad a partir de ambientes que, eso sí, están perfectamente preparados para producir algún tipo de reacción: alcohol, poco que hacer, pruebas que aumenten la competición y el drama, todo preparado para que salten espontáneamente las chispas y así aprovecharlo en las ediciones creativas.

Todo está guionizado pero no todo es ficción. La explicación de este aparentemente contrasentido viene de la idea mismo de la labor de un guionista o un redactor. Los programas necesitan tener al menos una escaleta, las informaciones tener una forma, los juegos y concursos haber sido pensados, los debates tener unos temas y, prácticamente todos ellos, incluir piezas pre-grabadas. El uso de recursos necesarios como los falsos directos tanto para presentar al público como dentro de programas en teórico directo como informativos facilitan esa transición entre lo que no es como se nos dice y lo que nunca tuvo previsto serlo. Pero, del mismo modo en que la ficción ha influido en nuestra percepción de la realidad convenciéndonos de que cosas que vemos -ordenadores mágicos, procedimientos milagrosos, recursos ilimitados- existen en el mundo real por mucho que algo nos diga dentro que es difícil que rapten a tantas rubias como para llenar la programación de Lifetime, también está influyendo en nuestra idea de que lo que se nos presenta como realidad en realidad está ensayado. Y no hace falta.

Si el formato es suficientemente claro es la propia narrativa preparada la que va moviendo los hilos, a partir de ahí solo hay que seleccionar entre el material grabado y crear una historia. Que puede parecer sencillo pero estamos hablando de ingentes horas de material del que luego solo se utilizarán trocitos. Algo así como tener que convertir la huerta murciana en ensaladilla para un único plato. De postre.

Pero precisamente es en la edición donde más claro está el asunto. Sí, se puede suponer que determinadas historias se crean artificialmente con alguna finalidad (reunir a protagonistas del reality, por ejemplo) del mismo modo que determinadas pruebas parecen ir a favor de unos concursantes y en contra de otros o, directamente, buscar una reacción concreta. Cuando parece salir de la nada, sin embargo, es más efectiva. Pero para eso hay que recurrir a elementos externos, o ser muy sutil con los recursos emocionales utilizados y la la forma de favorecer a unos sobre otros. Siempre teniendo en cuenta que si te pillan vulnerando las reglas la has cagado, que hay que mostrar una cohesión interna clara para evitar acusaciones de favoritismos y que, por supuesto, lo más importante en los concursos con componentes de reality es la confianza en el criterio de los jueces. En el momento en que está claro que toman decisiones para favorecer el drama, el espectáculo o la trama se acabó la posibilidad de considerarlo como una competición.

El problema está, por tanto, en que el movimiento impuesto, ese tutelaje que la narración recibe con el refuerzo de un montaje cuya finalidad es conmover pero también enganchar a los espectadores e ir preparándoles para intensificar el efecto. El problema es que todo esto acaba siendo una suerte de vía preparada que hace que -como puede ocurrir con la ficción- se vea venir el motivo por el que se les da la esos toques, creando la sensación de que más allá del tutelaje estamos viendo un producto de ficción más, encaminado a unos resultados y cuyos giros inesperados acaban resultando igual de poco creíbles y preparados.

Ese es, en realidad, el principal riesgo que debe asumir e intentar sortear cualquier programa que pretenda funcionar en todos los programas de No Ficción: Mantener la credibilidad, mostrar la sorpresa, ofrecer algo más que un camino a recorrer con un desenlace previsto. Y cuando digo todos quiero decir TODOS: Realities, concursos, deportivos, debates o noticieros. Que no se nos olvide lo mucho que abarca.


¡Libros que Salen! Neuhaus, «El oro y el caos», Bunker y más

Aburrido y chuchurrío anda el asunto. No quiero saber cómo tendremos de novedades julio porque aunque tradicionalemente haya servicio de novedades hasta el 15 cada vez se notan menos ganas. Me temo que esto sea otra pista de que a finales de septiembre o principio de octubre tendremos otro chaparrón, cada vez parecen ajustarse más las ventanas de edición aunque el número de novedades publicadas solo haya bajado un poco. Pero no os traeré más augurios pesimistas, centrémonos en lo que hay llegado, que hay mucho interesante, dando comienzo al baile con un:

¡Que entre la pila!

El oro y el caos de Kwasi Kwarteng, ed. Turner

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Si de algo vamos bien servidos esta semana es de ensayos. como esta sobre el dinero. Sobre el uso del oro, su explotación y uso, la creación de papel moneda y agencias de control, su movimiento entre imperios que surgían y otros que desaparecían con guerras de por medio. Ona obra interesante, completa y, por supuesto, global.

Quien siembra vientos de Nele Neuhaus, ed. MaevaVientos

Ha costado un poco pero al fin Maeva nos ha traído la novela que escribió Neuhaus tras la estupenda Blancanieves debe morir. Así que pese al título es de esperar (o desear) una buena trama policíaca que mezcle la  corrupción social a distintos niveles con el viejo y buen whodunit de toda la vida.

La educación de un ladrón de Edward Bunker, ed. Sajalin

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Reedición de lo que sacó Alba, pero merece un puesto de honor porque hablamos de una de las grandes obras de Bunker. Biografía tal cual pero absolutamente estupenda en su descripción no solo de su vida pasada sino también del cambio que supuso. Un gran autor en un título imprescindible.

Una zona de oscuridad de V.S. Naipaul, ed. Debate

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Creía que estaba ya publicado en España y resulta que no, que este magnífico libro de viajes que sirve para que el escritor conozca, reflexione y trate de explicar(se) La India, parte de la que podríamos considerar su Trilogía de La India. Una mirada que incluso tras tantos años (originalmente se publicó en 1964) permite comprender un país gracias no solo a lo que se vio sino también al contexto en que se producía.

El alma de las marionetas de John Gray, ed. Sexto piso

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Estupendo ensayo sobre la libertad del ser humano, sus problemas y contradicciones, los enredos en los que nos metemos para tratar no solo de comprenderla sino de justificarla, no tanto en la ley como en la forma en que nuestra consciencia y creencia se alían para crearnos esa sensación.

Cuarenta y un intentos fallidos de Janet Malcolm, ed. DebateC925318

Estupendísimo este recopilatorio de obras de la gran Janet Malcolm que escribió en su mayoría para prestigiosas publicaciones como The New Yorker y The New York Review of Books y que aunque pueda ser más conocida por libros como Ifigenia en Forest Hills nos trae sobre todo historias y reflexiones de la parte artística, escritores como WhartonSalinger pero también otras disciplinas como la pintura o la fotografía encuentran su hueco en esta muy recomendable antología.

El Conquistador del Mundo de René Grousset, ed. Acantilado

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Si alguien pensaba que nos faltaba una biografía que no se sienta olvidado, la historia de la vida de Gengis Khan debería bastar no solo para rellenar un tocharraco sino, sobre todo, para intentar comprender mejor al caudillo, su pueblo y las ideas conquistadoras que le animaron a conquistar todo lo que estuvo en su mano.

– Una historia de la música de Howard Goodall, ed. Antoni Bosch

HadelaMusica_CubiertaTerminamos con música, porque Goodall decidió hablar no de sus propios trabajos musicales, incluyendo los realizados para televisión y cine, sino trazar toda una pequeña historia de la música intentado explicar no solo los creadores más importantes sino, además, las influencias de unos en los otros hasta llegar no a la actualidad pero sí al menos al mundo moderno.

Como veis ha sido una semana de traer mucha no-ficción y muy variada. A ver si para la siguiente aún queda algo de suerte. Mientras tanto… ¡Nos leemos!


El motivo por el que Dwayne The Rock Johnson decidió que su paso por televisión sería con este Ballers (USA) no me puede pillar más lejos. Vale, es para la HBO, pero la HBO lleva tiempo sin ser lo que era y puesto a entretenerse con alguna diversión uno -yo- esperaría algo con más acción y, desde luego, más tirando a la acción que algo así como un Entourage del deporte. En fin.

Por otro lado la existencia de Black Work (UK) es más una muesca más en el camino de las series de british noir. Sheridan Smith hace lo que puede por intentar elevar un algo el tono pero es todo tan clasicote que poco se puede hacer. Un buen más de lo mismo, pero más de lo mismo al fin y al cabo.

En cuanto a The brink (USA), quizá el problema sea de tiempos. Si no lo hubieran estrenado justo tras el final de temporada de Veep probablemente hubiera parecido simplón, el tipo de historia que en Comedy Central o la NBC actual podría haber logrado un hueco. Teniendo en cuenta la serie que la HBO acaba de soltar sustituirla por esta es inevitablemente ir a peor.

Vamos con un especial: A deadly adoption (USA) es la película que Will Ferrell y Kristen Wiig han hecho para Lifetime al estilo de esas películas para sobremesa que tanto han exportado. El resultado es curioso y casi dice más de nosotros que de la cinta. La mayor parte -por no decir toda- parece interpretada completamente en serio, podría haber sido un guión cualquiera que al ponerle a estos actores de la sensación de ser una coña continúa perfectamente interpretada en deadpan. Pero, ¿será real o es una broma más elaborada? Yo, que aún tengo grabada Inocencia carnalEstaba haciendo un pastel, un maldito pastel de manzana, y he acabado matando a un hombre.-  puedo deciros que la veáis teniendo en cuenta que, por contenida que esté, es sobre todo una película Lifetime.

Curioso el caso de Deustchland 83 (O) (Alemania) por aquello de ser una coproducción de alemanes con estadounidenses y la sensación general es que se está aprovechando la brillante carrera de The Americans para recuperar esas historias de espías -en este caso aprovechando las dos alemanias-  y hacerlo con, al menos, competencia como en este caso.

Algún día entenderé cómo funciona Disney y sus canales. Ya he visto los cuatro primeros episodios de Future Worm (USA), una nueva serie que tira de non-sequiturs y humor entre fantástico y bobo, pero se supone que aún no está estrenada y Disney no le ha creado una página. Que es un poco floja pero tampoco es como para eso.

Hablando de cosas inesperadas, la BBC ha estrenado el primer capítulo de My jihad (UK), serie comico-romántica que sale de un concurso de cortos y se expande ahora a cuatro capítulos para su web. El tema, la historia de una pareja de musulmanes en el Reino Unido actual, es más encantador que reivindicativo, pero casi dan ganas de felicitarles por lo que de novedoso tiene la diversidad.

My Jihad from Al Mackay on Vimeo.
Seguimos las vueltas internacionales con Jordskott (O) (Suecia) que comienza con el clásico tono noir para ir revelando que puede haber algo detrás. Eso está bien, porque la serie se hace un poco lenta y pesada pero siempre es bueno que empiecen a copiar más cosas de los británicos.

En cuanto a The saboteurs (O) (Noruega), lo importante es que muestran un episodios de la Segunda Guerra Mundial con la bomba nuclear de fondo, nazis malos y europeos que, bueno, quizá no son exactamente heróicos. Un poco más bélico que de investigación o suspense de lo que esperaba pero, en fin, tampoco vamos a pedir mucho más estando las cosas como veis.


«Historias del Otro Lado» (1991)

La época de Pilar Miró al frente de la Dirección General de RTVE fue cuanto menos convulsa. No es que fuera algo nuevo con ella, con la llegada al poder del gobierno socialista ocupó en 1982 el cargo de Directora General de Cinematografía, en donde estuvo hasta 1985. Sus iniciativas en ambos puestos la convirtieron en un blanco preferente de la prensa de derechas, sobre todo en su etapa en RTVE, de 1986 a 1989. Bien es cierto que sus cambios en la industria cinematográfica en búsqueda de una mayor calidad tuvieron un efecto negativo en la cantidad y que su estancia en Televisión Española incluyó un aluvión de críticas que acabaría causando su salida de la cadena. Como esto es España las críticas vinieron de AP y, sobre todo, el ABC, pero el origen de las mismas eran los movimientos internos dentro del PSOE, con el sector guerrista de su antecesor, Jose María Calviño, como centro de las fricciones. En apariencia su cercanía al sector Felipista y sus modos no fueron perdonados por la otra familia, pero  eso, incluyendo las quejas por que la cantidad de producción propia española había caído muchas veces tenía más que ver con la ruptura anterior y los problemas propios de desarrollo de esta.

De ahí que varios proyectos iniciados en su época acabaron estrenándose en la siguiente. Y con bronca, por supuesto. Por eso algunos proyectos -que veremos las próximas semanas- acabaron emitiéndose de manera irregular, aunque ninguno tanto como este. Uno de los mayores y, desde luego, más caros proyectos de la televisión en España que comenzó en 1987 con el rodaje de Mnemos, una de las historias que tenía que servir como piloto para ver si se encargaba la serie entera, teniendo en cuenta el presupuesto, solo el de ese capítulo se suponía en unos 60 millones de pesetas, cifra más que respetable incluso sin calcular el incremento que 28 años de inflación supondrían. La emisión logró el éxito suficiente en 1988 como para que se garantizara el resto de capítulos, hasta completar las 13 que estaban previstas, comenzando por unos 600 millones en total para los siguiente 7 capítulos sacando unos 80 por episodio. ¿En qué se había gastado Garci este presupuesto, teniendo en cuenta que él era el primero en decir que se trataba de una serie de misterio, rodada sin efectos especiales.

«El concepto del misterio es muy Amplio. Pueden aparecer cadáveres que se mueven por el depósito, pero también se puede profundizar en el misterio de la vida, el más religioso. Hoy día, en un mundo tan codificado como el nuestro, el misterio tiene una gran fascinación y puede llegar a atrapar», reflexiona Garci.El presupuesto de Historias del otro lado II, de 600 millones, es uno de los más elevados de TVE. El director considera razonable esta cantidad: «Reconozco que TVE ha puesto todos los medios económicos a mi alcance, pero algunas de las historias valen más de cien millones. No creo que sea un presupuesto escándaloso si tenemos en cuenta que están rodadas en cine, duran más de una hora y hemos tenido que recurrir a ayudas externas».

Tras múltiples problemas la serie acabó siendo estrenada en 1991. Con el apoyo a los guiones de Horacio Valcárcel y Juan Miguel Lamet, acompañado por su equipo técnico habitual: Manuel Rojas en fotografía, de operador Miguel Navarrete, montando Miguel González Sinde y actores de entre lo mejor de la escena española como Jesús Puente, Concha Cuetos, Manuel Aleixandre, Victoria Vera, Fernando Fernán-Gómez, Maribel Verdú o Josep María Pou entre otros. De ahí que Garci dijera a cada ocasión que había contado con toda la colaboración posible de TVE. Y hubo muchas, era el gran proyecto de la casa y el director fue dando entrevistas. En una extensa para el Blanco y Negro del ABC hablaba lo mismo del extraño olvido que la crítica dedicaba a los guionistas -algo que se ponía en demostración cuando se titulaba que era «su primer paso fantástico en TVE» obviando que en el mismo texto se hablaba de sus guiones para La cabina o La Gioconda está triste-, alababa la utilidad de la televisión para el espectador e incluso del vídeo, o las bondades de los decorados que tanto apreciaba poder utilizar. O explicando que buscaba algo ajeno al ordenador y comparar este proyecto con la Copa de Europa y el Scalextric. Su concepción y variedad de propuestas trataban de cubrir distintos estilos de lo que él definía como misterio. Por supuesto, dentro de los gustos y conocimientos propios. 

«Se trata de seis películas independientes unidas por la temática del misterio. He tratado de investigar en ellas el misterio de la muerte, el del más allá o el de las relaciones personales a través de la religión o del amor. No son historias de las llamadas del género de terror. Son más bien historias fantásticas, que se salen de los límites de la realidad, pero que probablemente podrían suceder», dice Garci. «Algunas de estas películas las he rodado en tres semanas e incluso en 11 días. Y no ha sido por exigencias de producción, sino simplemente porque me apetecía indagar en este modo. de rodar ultrarrápido, propio de las viejas series B de Hollywood» añade el director. «Para mí», prosigue Garci, «hacer esta serie para televisión ha sido como si me concedieran una beca. Me ha dado la oportunidad de aprender mucho.

La primera parte de la serie incluía episodios como la faustiana El que decide, la mezcla de tiempo y espacio de Delirium, el onírico homenaje a la Dimensión Desconocida de El Sueño, la antes citada Mnemos que prozundizaba en la posibilidad de las dimensiones alternativas, la cercanía con el cine negro estadounidense de El hombre medicina,  la aproximación romántica de El Gran Truco y, por último, el futurismo distópico de lo que Garci llamaba horror tecnológico en Semiosis.

El resultado tuvo buenas críticas aunque ningún premio, de inmediato se puso el director a rodar los últimos seis capítulos, una vez más intentado que estuvieran bien diferenciados hasta parecer de distintos directores,  solo que esta vez los episodios grabados se quedaron en un rincón a la espera de una oportuindad. Es difícil saber qué lo motivó, quizá la falta de un comprador exterior pese a la clara intención de venderla fuera -como el propio Garci reconocía tanto por el número de entregas como al doblar al inglés los títulos- o el coste que suponía más las diversas broncas de la oposición por los gastos de TVE, unidos a la crisis general pasado 1992 y el periodo de inestabilidad política, lo único claro es que los siguientes seis episodios se fueron retrasando. Él los fue moviendo, y llegó incluso a presentarlos en 1994 a la Seminci de Valladolid en donde se emitiría bajo el título de La serie del año, pero seguíamos sin noticias de ellos. En febrero de 1995, aún con gobierno socialista, comenzaba en La 2 la emisión de su programa de cine y debate ¡Qué grande es el cine!, y aún faltaría un año para que, también en La 2 y con mucho menos bombo, se acabara estrenando la segunda parte de la serie.

Sería en enero de 1996, en un ambiente complicado pero que no impidió que el director continuara con sus declaraciones agradeciendo a TVE y comparando medios.

«Para mí ha sido como tener una beca de Harvard, porque TVE me ha permitido experimentar dentro de mi oficio. Además, un trabajo en te levisión llega a más gente que en el cine»

De los seis episodios restantes cinco se emitirían a razón de uno por semana. Luciérnagas sería una nueva incursión en la serie negra, esta vez con ribetes de pulp; Eternamente mezclaría las películas de asesinatos -aunque es muy difícil que nadie llegara a calificarlo como slasher– con un cierto aire europeo de imposible ruptura; Regalo de Navidad que es la más espiritual de sus historias, con dos hermanos, uno cura y otro científico, que parecen intercambiar creencias; Mujer con violetas es no solo la historia de un cuadro maldito que podría remitir a Fritz Lang, también y sobre todo una obra de amor a Ray Bradbury y sus obras de fantástico melancólico; Dual sería una incursión en el suspense psicológico con una persona que no puede fiarse de sus recuerdos. Tras la emisión de esta pasarían un par de meses antes de la emisión del último, en abril ya, con El gabinete del Doctor Armengot, en el que además de su título de resonancias expresionistas está la historia de una persona que escucha una voz anunciando su muerte.

Tras esto, silencio. Quizá por tratarse como sus títulos decían de Una producción de Nickel Odeon para TVE, no se encuentra dentro de las que pueden verse en A la carta. Tampoco ha corrido la suerte de otras producciones de la época de ser editada en DVD, aunque lo que no parece es que esté desaparecida del todo. Diversos canales -sobre todo locales o regionales no oficiales- la emitieron a principios de los dos mil. Le queda a uno la esperanza de que sea parte del amplísimo fondo de catálogo de Enrique Cerezo y algún día alguien la encuentre y decida darle una nueva oportunidad, ponerla de nuevo a disposición del público para comprobar cómo esa producción de Garci intentaba ofrecer distintas propuestas en cada ocasión. Y cómo había sabido aprovechar esa gran oportunidad para el género que acabó convertida en problemas de diversos tipos como los de sus compañeras de las que hablaremos en breve.


¡Libros que Salen! De la Pava, «Memorias de un asesino», Bruce y más

Por un lado, la cantidad de lo aparecido no llega a despegar, por otro la calidad de esas pocas novedades compensa de sobra. Así que… ¿Con qué preferimos quedarnos? Sospecho que debe ser un alivio para algunas economías -no digamos ya montañas de pendientes– que el ritmo se haya relajado por fin. Pero esto no quita que aún pueda producir satisfacciones el decir…

¡Que entre la pila!

 Memorias de un asesino de Roy Horniman, ed. Reino de Cordelia

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La alegría que me produce la publicación de esta novela es difícil de transmitir. Estoy seguro de no ser el único en conocer y apreciar  la película de la Ealing Kind Hearts and Coronets, o como se llamó en España Ocho sentencias de muerte, del mismo modo que el musical que han hecho basado tanto en el libro como en la película, A Gentleman’s Guide to Love and Murder. Cierto es que parte de la gracia venía de Alec Guinness en la película y Jefferson Mays en el musical interpretando a los distintos miembros de la familia Tranquilos, Israel Rank, Memorias de un asesino logra con sus propios medios hacer memorable la lectura, incidiendo más en el asunto judío del problema y ofreciendo un estilo literario que trata de mantener la calma siendo airado tan propio de la prosa cómica eduardiana. En resumen, una gran lectura en la que el humor y el género compiten por ver cuál es más negro de los dos.

Personae de Sergio de la Pava, ed. Literatura Random House

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Que De la Pava es un magnífico narrador lo demostraba su anterior novela, Una singularidad desnuda, que con tan inmerecida tranquilidad pasó por las estanterías españolas pese al gran trabajo de Pálido fuego trayéndonoslo. Ahora aparece la siguiente en una editorial de uno de los grandes grupos y con la publicidad de que usa unos mimbres policiácos, los mismos que parece sugerir más una evaluación introspectiva con humor con una excusa argumental cercana al género. En cualquier caso, de este autor es imposible no esperar grandes cosas. Tocaremos madera.

Como ser grosero e influir en los demás de Lenny Bruce, ed. MalPaso

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Lástima la cantidad de sandías que parece traernos esta editorial porque los autores suelen ser como mínimo interesantes. Por ejemplo en el que hoy nos ocupa se recopilan las publicaciones autobiográficas que el gran Lenny Bruce realizó para Playboy ofreciendo acercamientos más o menos reales a su vida, es decir, más o menos ficticios pero con su particular sentido del humor. Decida cada cuál si hace pagarlo.

Todo lo que es sólido se disuelve en el aire de Darragh Mckeon, ed. Alba

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Por si alguien tenía dudas de las posibilidades literarias del accidente de Chernóbil -más allá de Purga o de magníficas crónicas como las de Svetlana Alexievitch– en esta ficción repleta de personajes y situaciones probablemente reales se encuentra una aproximación al drama que con una dimensión de horror golpeó a los ciudadanos soviéticos.

El último tren a la zona verde de Paul Theroux, ed. Alfaguara

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Un nuevo libro de viajes de Theroux, esta vez con. su regreso a África décadas después de su anterior incursión permitiéndole así no sólo narrar lo vivido sino comparar la evolución -o al menos los cambios- en el gran continente.

Sobre el deporte de Pier Paolo Pasolini, ed. Contra 

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Está peculiar colección de artículos recoge la opinión y vivencias de Pasolini sobre una gran cantidad de posibilidades -fútbol, pero también boxeo, ciclismo o los Juegos Olímpicos- rematados por una entrevista que permite descubrir su opinión sobre lo que podríamos considerar El hecho deportivo en sí.

Los felices Hollister de Jerry West, ed. Molino

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Una nueva recuperación de material clásico juvenil por parte de Molino/RBA que, por supuesto, saludamos.

Mamá ya viene de Zaza Pinson con ilustraciones de Laure Monloubou, ed. Takatuka

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Doble función la de este cuento, por un lado hablar de esos padres despistados que olvidan recoger a sus hijos, por el otro trabajar esa ansiedad causada por el temor a un abandono. Acompañados, además, por sus ilustraciones.

 

Como decía, poquitos pero interesantes. Al final es casi mejor, o lo sería si no fuera porque el volumen total de libros sigue siendo altísimo y solo parece bajar el de aquellos que merece la pena seleccionar. Menos mal que para la semana que viene siguen saliendo libros interesantes. Eso sí, mientras tanto… ¡Nos leemos!