Aún existiendo muchas y variadas canciones ideales para Halloween he pensado que mejor salirse de la norma con esta adaptación de una canción que logra ponerla en Modo Terrorífico Total. Y para lograr eso pocos grupos tan buenos como Northern Kings. Grupo finés de versiones formado por músicos de grandes grupos del metal nórdico como Sonata ArcticaTeräsbetoni, Nightwish y Charon. El resultado es una aproximación dura e inquietante a clásicos por todos conocidos, como este Creep de Radiohead que logra, esta vez sí, meter la inquietud en el cuerpo.

Más aún cuando, ante la falta de vídeo oficial o actuación grabada, he optado por mantener la canción elegida usando el vídeo de un aficionado que firma como RisingSoul13 y que logra hacer más inquietante aún la canción.

Así que ya sabéis, mañana seguiremos pero, de momento, quedaos con esta canción para bailar aunque sea solo por esconder los escalofríos. NYA-HA-HA!!!


Northern Kings – Creep por RisingSoul13


Seguimos con Halloween en ElReceptor y hoy toca libros. Mucho hay que podía haber elegido para esta sección entre aquellos que no han visto la publicación nunca en España y aquellos que, habiéndola visto, han quedado relegados a la desaparición y el olvido. Al final ha pesado más la posibilidad de hablar no solo de un libro sino, incluso, de una editorial que en aquellos años estaba aún poniéndose en marcha.

Vigilantes

Fundada en 1986,  Valdemar ha sido y es una editorial modélica en su apuesta por una serie de autores olvidados y, más concretamente, por el género fantástico y de terror más clásico. Bien es cierto que pocas fueron las novedades aparecidas los primeros años, pero sí ya alguna meritoria -por ejemplo, del nunca bien ponderado Ambrose Bierce Visiones de la noche en 1987 y El reino de lo irreal al año siguiente, o los primeros títulos de Los archivos de Baker Street– y entre medias pruebas con colecciones de mayor o menos acierto. Como la de Weird SF o esta que nos ocupa ahora de Antologías.

Mirando por encima veo que acabarían saliendo dos títulos además del que aquí nos ocupa. Vamps, centrado en historias de vampiresas, y Amanecer Vudú. Una lástima porque ofrecía una panorámica de lo más interesante en  muchos temas como era el de esta antología concreta sobre Detectives de lo Sobrenatural. Muy completa, con muchos grandes creadores dentro que acabarían teniendo en su mayoría y con éxito desigual su oportunidad en las páginas de otras delas colecciones de la casa. Así desfilarían el Doctor Martin Hesselius de Joseph Sheridan Le Fanu, el Profesor George Edward Challenger de Sir Arthur Conan Doyle, John Silence de Algernon Blackwood, Carnacki de William Hope Hodgson, Jules de Grandin de Seabury Quinn y, por supuesto, Harry Dickson del gran  Jean Ray, el único ausente en su catálogo actual.

Historias que abordan lo sobrenatural y lo detectivesco desde diferentes puntos de vista, unos más científicos, otros más viscerales, distintas maneras más o menos realistas y enclavándose o no en tradiciones que buscaran la existencia de un algo racional tras los sucesos o bien una explicación que racionalizara lo visto recurriendo a jerga pseudocientífica. Grandes narraciones en todos los casos que animan a dilucidar todos esos extraños sucesos que nos parecen rodear. Ideal para pedir a Valdemar que se anime a recuperar el título en su Club Diógenes -y a añadir el Harry Dickson de Jean Ray a su lista de publicaciones- a la vez que sugieren a los lectores de esta pequeña entrada a que si el tan cercano Día de los Muertos escuchan un sonido raro se pongan a investigar. ¿Que es lo peor que pueden acabar descubriendo?


ElMusical: Halloween 2014

Saquemos por una vez esta sección de los domingos por una buena causa, unirla a los fastos de Halloween,  ofreciendo imágenes de algún aterrador musical. Que puede parecer que solo hay unos pocos –El fantasma de la ópera, Sweeney Todd– pero además de los que ya han aparecido por aquí –Carrie, Evil Dead– hay unos cuantos menos conocidos que también merecen un hueco para pasar de las telarañas del olvido a las festivas de la época. Y el primer elegido, el que tendrá el honor este año, es la adaptación de un clásico: Jekyll & Hyde.

Reconozcamos desde el principio que estamos ante un musical irregular, con un guión que hace poco por buscar ideas originales y unas canciones que no pasan en general de cumplidoras con lo que, salvo un par de ellas, el peso de la función acaba recayendo sobre el actor principal masculino.

Ese par que se salva son, a mi entender, la coral Murder, Murder que abre el segundo acto tras un breve reprise de Alive (la primera canción de Hyde, que como su gemela First transformation no es una mala canción  y Confrontation, la gran canción del final.

Así que echémosle un ojo a la versión original de Robert Cuccioli, primero en la Transformation

 y luego en Confrontation. La calidad -de la grabación, me refiero- es en ambos casos discutible y por ello me disculpo.

 Pero, claro… ¿Es esto lo mejor que podemos ofrecer? Es más, ¿realmente la gente asocia a Cuccioli con el personaje por mucha candidatura al Tony que sacara? Yo creo que no.

Creo que, de hecho, ya estáis esperando el momento en que diga que tengo preparado un vistazo a otro actor y cantante, o cantante y actor, decidid vosotros el orden. Y es que no vamos a ser menos aquí que en Cachitos, ¿cómo podríamos privaros? Porque de este musical hubo versión española, levantada sobre un nombre propio: Raphael.

Echad un ojo primero a la intro

 y, más importante aún, a la Confrontación.

Todo un monstruo, ¿verdad?

Pero, esperad, no os vayáis aún. Porque esa versión original quizá no fuera, en mi opinión, gran cosa. Puede que yo jamás logre entender el éxito de This is the moment. Pero lo que es indudable es que gustó. Estuvo cuatro años representándose en el Plymouth Theatre  a razón de un actor principal por año. Porque después de que Chuck Wagner hubiera hecho las etapas pre-Broadway y Cuccioli estuviera en ella durante el primer año aún hubo más gente.

Primero estuvo Jack Wagner, conocido por lo visto como Dr. Peter Burns en Melrose Place; el tercer año llegó Sebastian Bach, el cantante de Skid Row… y aquí está su Confrontation:

Pero, ¿no había dicho yo cuatro años’ ¿No falta alguien? Pues sí. Falta el último actorbarracantante o cantantebarraactor que en 2001 ocupó el puesto central de la función. La persona que, de hecho, estaba ocupándolo cuando decidieron sacarla de tour por estados unidos, ya sin él, y antes de la despedida filmar en calidad DVD una de sus funciones. Para que quede un recuerdo para toda la eternidad. Es decir…

David Hasselhoff.

Estoy seguro de que este DVD fue un éxito de ventas en Alemania.

Como The Hoff es un espectáculo en sí mismo y la calidad de esta versión -de las grabaciones, una vez más- es la mejor con diferencia puedo dejar por aquí para el que quiera verlo la Transformation,

 Murder, Murder

 y, por supuesto, Confrontation.

 Seguro que alguno se ha quedado con ganas de ver el musical entero, ¿verdad? ¿No? ¿Sí? Oh, veeengaaa… Bien, menos mal que aparece alguien. Bueno, pues ya sabéis, la magia de Halloween todo lo puede:

 Disfrutadlo con escalofríos y felices grtitos.


Televisión: Halloween 2014

Como avisaba -de aquella manera- la semana pasada, a mí todo lo que sea hablar del género de terror me gusta, el día que alguien decida crear el día de celebrar la resolución de misteriosos asesinatos o del humor también estaré ahí pero, de momento, vamos a centrarnos en pasar una semana lo mejor posible. Y para eso nada como destacar a algún maestro de ceremonias del terror en televisión. Pero solo uno, que nos tienen que durar. Así que…

¿Se os ocurre alguien mejor para iniciar estas recopilaciones que… David Bowie?

Habrá quien se sorprenda pero en la segunda temporada de la serie británico-canadiense The Hunger (una coproducción entre el aún llamado SciFi Channel de UK y el canadiense The Movie Network al que le faltó tiempo para apuntarse al estadounidense Showtime) antología de terror muy pero que muy libremente basada en la película ochentera de Tony Scott, decidieron sustituir en el puesto de presentador a Terence Stamp y colocar en su lugar a uno de los actores de la película original… interpretando un papel distinto. Como decía, muy muy libre adaptación.

Pero lo importante es lo importante y ahí le tenéis dando paso y recibiendo las historias. Una lástima que esa segunda temporadas, emitida entre 1999 y 2000, no tuviera una mayor continuidad. Pero eso permite más variedad de presentadores… para otros años. De momento quedémonos con esta presentación. ¡Ya podéis ir preparándoos!


Breve aproximación al cuerpo en televisión en frío y sin adornos.

En el año 2000 pasaron muchas cosas. Unas más a la vista que otras. Por ejemplo, en UK celebraron los 50 años de su movimiento naturista. Entre unas y otras celebraciones Channel 5 decidió darle a naturistas y nudistas el concurso Naked jungle. Ya hablamos de él por aquí cuando las cancelaciones rápidas porque logró el loco record de no pasar de un programa.

Aunque podríamos decir que logró otro más: Fue muy bien de audiencia -sobre todo para la media habitual del canal- pero la controversia que montó, es decir, las quejas del Daily Mail y un par de periódicos que se apuntaron detrás, más lo *cof* algo lamentable de la puesta en escena hicieron renunciar a la cadena.

Y, sin embargo, era un ejemplo perfecto de un programa naturista. Era un concurso con presentador y hacían pruebas estando todos desnudos pero no había ninguna objetivización ni rastro de sexualización. Los concursantes estaban lejos de haber sido elegidos por su físico y del presentador -que llevaba, eso sí, un sombrero- casi mejor ni hablar. Si resultaba lamentable era más por el escaso presupuesto y el subsiguiente cartonpiedrismo que daba a todo una pátina de producto de décadas anteriores que por el nudismo en sí.

A la prensa le dió lo mismo, salir desnudo en televisión era una indecencia. Algo a erradicar porque se estaba generalizando. Y les dio lo mismo que fueran piezas realmente salaces que una exhibición natural del cuerpo humano. Así que el programa cayó.

Todo esto viene a cuenta de el nuevo y -de momento- exitoso en lo de los datos programa de Cuatro. Adán y Eva, no confundir con Eva y Adán, agencia matrimonial que era era una otra cosa muy distinta, es un programa de citas de estilo reality en el que los concursantes se conocen en pelota en una isla paradisíaca. A priori no suena muy interesante -para mí- más que por ver cuanto aguantan con aquello de que la arena es tosca y se mete por doquier, pero con el follón montado decidí darle una oportunidad.

Creo que es una de las cosas más aburridas que he visto en tiempos y, reconozco, acabé pasándolo a cámara rápida porque aquello no parecía tener mucho sentido ni intención siendo una contante de personas hablando entre ellas (¿tratando de ligar?) y personas hablando a cámara para quejarse y juzgar a los demás. A su favor debo decir que si bien se buscaron a concursantes jóvenes, tonificados y depiladitos -en fin- al menos tratan el nudismo con la naturalidad requerida. Más que en una portada de Interviú al menos.

La desnudez siempre ha sido un caballo de batalla con los espectadores. Independientemente de considerar otros factores como la sexualización u objetivación de la persona desnuda -el Male gaze pero no solo- sin atender o entender que parte del asunto del nudismo es precisamente el punto de vista de la cámara. La última bronca en Reino Unido ha sido precisamente por que en Glue aparecen con total naturalidad un par de sus jóvenes protagonistas completamente desnudos. Un paso más de lo que ya ocurría en Skins, que para eso el creador –Jack Thorne– estuvo allí de guionista. Y ya sabemos que también con aquella hubo bronca cuando pasó a los USA.

Sin embargo y pese a iniciativas como las allí comentadas de la Asociación de Padres Timoratos que es la PTC de turno o aquella loca campaña para evitar las pixelaciones de desnudos porque se acercaba demasiado a mostrar desnudos reales -Entendiendo como tal los de Barbie y Ken, supongo- no han logrado evitar que este año hayan ido apareciendo diversos programas que trataban -o intentaban tratar- con más normalidad el asunto.

Cierto es que podían resultar un tanto amarillistas en sus títulos como cuando Channel 4 emitió en 2012 My Daughter the Teenage Nudist, un documental sobre el resurgimiento del movimiento naturista al que poco ayudaba el título para lo que era el contenido.

Pero realmente podríamos irnos a USA donde el boom ha llegado en el último año. Empezó todo cuando Discovery anunció dos series que seguirían con esas historias de expertos en supervivencia que tanto les gustaban. La primera, emitida en 2013, tenía al especialista en estas cosas Ed Stafford haciendo la enésima demostración de sus capacidades, pero con ese giro especial que se presentó en marzo en la filial británica de la cadena como Naked and Maroonedy en abril en la estadounidense como Naked Castaway. No es que fuera muy revolucionario pero al menos ponía un punto de entrada. Porque lo siguiente que tenían preparado era Naked and afraid para junio de ese mismo año. Soltaban a dos personas -hombre y mujer- en un entorno natural y que se las apañaran durante unos días. Inesperadamente más que el amor lo que solía surgir era el odio. Y también la demostración de que sobrevivir no es tan sencillo.

Para noviembre de ese año teníamos la siguiente, el siempre educativo TLC decidía emitir en esas fechas Buying naked que mostraba el mundo de la compra de pisos por parte de nudistas. De nuevo la parte sexual estaba prácticamente fuera de juego -comparada, por ejemplo, con la serie de octubre de ese mismo año del SyFy Naked Vegas sobre un taller de pintura corporal- y se centraba más en las necesidades y preferencias de los compradores.

Algo se debieron de oler los europeos -de quienes los británicos dijeron en tiempos que tenían este tipo de programas con total normalidad. No diré que no, diré que yo no los conozco- porque la productora de los Paises Bajos Eyeworks ponía rápidamente en marcha Adam zkt Eva y se lo vendía, además, a los alemanes y españoles por un lado y a los anglos por otro con el nombre de Dating Naked. Nombre con el que, precisamente, acabó en la VH1 en julio de este año.

Como veis la tendencia en realidad no da para mucho más. O, al menos, no se atreven a demasiado. Porque los europeos -en efecto- emiten sin censuras mientras que los americanos usan todas sus viejas técnicas, desde la antes mencionada pixelación hasta la colocación estratégica de teteras -el famoso tropo de los Object Underwear– porque luego pasa lo que pasa y les caen las demandas.

De modo que en lugar de reflexionar sobre por qué algo se muestra o no lo que tenemos son discusiones sobre qué se muestra o hasta dónde mostrar.  Al final acabamos volviendo a lo mismo, al tabú de la desnudez y el uso del naturismo o nudismo o como me digan cuando me vengan a corregir a los comentarios para atraer a la gente a ver algo que normalmente no está ahí. Lo que nos lleva, esta vez, hasta los años treinta.

Puede que fueran los años cincuenta cuando vieron establecerse de forma oficial el movimiento naturista en UK pero no era ni de lejos la primera vez que este existía. En los años treinta hubo toda una corriente de películas sobre el nudismo, como la alemana This Nude World (1932) o estadounidenses como Valley of the Nude y Why Nudism?, ambas de 1933. Al fin y al cabo era una época en la que no existían unas reglas cerradas de lo que se podía ofrecer o no en pantalla con lo que películas con desnudos -mayoritariamente femeninos, eso sí- e incluso producciones pornográficas para las que se controlaba la asistencia, se echaban en los cines. Luego vendría la guerra en un lado y el Código Hays en el otro y aunque quedaría algún rastro en esas exhibiciones de feria – Nudist Land (1937) o The Unashamed (1938) – lo vierto es que fueron barridos con notable eficacia. Al menos durante algunos años. Porque mientras los noticiarios sobre las extrañas costumbres del resto del mundo iban siendo utilizados para este mismo propósito acercándolo a ratos a movimientos explotativos la pericia y el descaro de autores como mis queridos Esper y Stadie -y ahí tenemos The curse of Ubangui (1946) con un corta-y-pega de escenas de al menos un lustro al que se le añadía si hacía falta escenas extras de población africana rodada con jóvenes de color de, probablemente, Brooklyn- no sería hasta los cincuenta que se relajaran las cosas y aparecieran las famosas Nudies. Películas que pretendían enseñar el comportamiento normal de estas comunidades y que fueron toda una tendencia durante la década que va de mitad de los cincuenta a la de los sesenta. Con una reina indiscutible como la directora Doris Wishman y títulos que iban de la primera película naturista en color, Garden of Eden (1954) hasta The Prince and the Nature Girl (1964) de la propia Wishman. Aunque pronto quedó claro que era poco más que una excusa para mostrar desnudos -femeninos fundamentalmente-. En 1962 podía encontrarse rodando este tipo de películas a otro grande del exploit como es H. Gordon Lewis – como Daughter of the Sun (1962), en compañía al guión del no menos explotativo David F. Friedman– y la propia Wishman hacía títulos tan abracadabrantes como Nude on the Moon (1961) sobre el descubrimiento de una civilización nudista viviendo en la luna.

Lamentablemente para el movimiento naturista quedó claro en pocos años que estas películas que solían tratar sobre la vida cotidiana en campamentos naturistas no buscaban más que dar paso a lo que era claramente softcore, cuando no algo más pornográfico aún. Y en cuantro esta puerta se abrió fueron desapareciendo de la pantalla.

Es difícil saber si ahora la televisión, que en tantas cadenas y aspectos no tiene reparo alguno, está repitiendo el truco. Lo que sí podemos intentar es demostrar que hemos avanzado algo en todas estas décadas. Centrándonos menos en el cuerpo de los concursantes y en las explicaciones del experimento sociológico de turno  y más en los motivos por los que la desnudez es un tabú social o por los que la representación de la misma en medios suele dividirse entre jóvenes para el fanservice y viejos para las risas. Sin gente de mediana edad, sin cuerpos fuera de lo normativo, sin naturalidad… Si al menos se reflexiona sobre algo de esto será algo que nos llevaremos limpio.


Libros que Llegan: Matemos al tío, Salem, El rancho de La U Alada y más

Ha tenido que llegar el final de mes para que se tranquilizara un poco la publicación de novedades, y menos mal porque empezaba a sospechar que acabaríamos muertos bajo el alud de títulos. Por suerte que haya menguado la cantidad no significa que pase lo mismo con la calidad. No hay más que ver el excelente primer título que tenemos para comprobarlo. Aunque para eso primero tendremos que decir

¡Que entre la pila!

Matemos al tío de Rohan O’Gary, ed. Impedimenta

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Estupenda, malévola, deliciosa… Si empiezo con los adjetivos no sabré acabar. Esta novela de apariencia infantil o juvenil pero de un fondo negro y formidable quizá suene a alguno por la adaptación al cine que hizo William Castle a mediados de los sesenta. Quizá hubiera sido más propia de la Ealing porque pese a la canadensidad de autora y novela destila una mala baba flemática por todas partes. Un muy joven heredero es llevado a una isla apartada, una isla con pocos pero pintorescos habitantes, por su tío. Huelga decir que los malvados planes de su tutor pasan por deshacerse del mocoso siguiendo un inteligente plan. Pero el tío no cuenta con que haya un recto Montada, con cierto puma de una sola oreja y, sobre todo, con que en la isla acabe otra niña que acabe de convencer a su compañero de que si el tío trata de matarle… Mejor atacar primero. Los elementos de las novelas tradicionales de pobre niño heredero son trastocados, los habitantes presentan un rango de personalidades que permite todo tipo de reacciones y nadie es tan inocente como parece en un principio. Una joya.

El rancho de La U Alada de B. M. Bower, ed. Hoja de Lata

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Un western, sí, pero no uno cualquiera. Uno que reúne humor y romance. Lo primero era habitual en su autora, lo segundo fue siéndolo cada vez más cuando La U Alada se convirtiera en un universo habitual de muchas de sus otras obras. Una aproximación realmente original al género.

Rayos X de Carlos Salem, ed. Tropo

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En esta colección de relatos de infancia y juventud -camuflada pero aún visible su propia vida- Carlos Salem reúne su capacidad narrativa, sus historias cotidianas, sexuales, reflexivas y un punto sórdidas. Del mismo lugar del que salen sus obras de género negro o sus poemas, mostrando como siempre su interés en comprender a las personas y sus relaciones.

Horrorstör de Grady Hendrux, ed. Colmena

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Parece que últimamente las tiendas *ehem* de muebles modulares al estilo sueco *cof* han estado sirviendo de combustible para las pesadillas de la gente, bien sea en forma de cómic o, como en este caso, con una historia de terror. Tanto dispara la creatividad que el formato elegido, mezclando una narración clásica con el famoso catálogo, de modo que algo bueno salga de todo esto.

Vestido de novia de Pierre Lemaitre, ed. Alfaguara

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No hay como un éxito literario -en este caso el del Goncourt Nos vemos allá arriba– para que las editoriales recuperen, busquen y ofrezcan otras obras del mismo autor. Poco éxito tuvieron en PRH recuperando Alex y ya veremos cómo le va a Alfaguara -que, casualidades de la vida, ha acabado siendo PRH también- con este Vestido de novia de trama intrincada en el que una mujer tiene fallos de memoria y cadáveres alrededor.

Zona caliente de Richard Preston, ed. Salamandra

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Cuando aquella primera ocasión en que el ébola estuvo de moda -un decir- en los años noventa un artículo destacó especialmente, puso en marcha un par de películas de suerte dispar -tanto que una no acabó haciéndose pero sí dando lugar a una gran historia por eso mismo- y, por supuesto, a este mismo libro. Como las modas funcionan así todo acaba volviendo, incluyendo este libro que logra recobrar casi veinte años después su vigencia. Si a alguien le queda gana de saber más del asunto puede aprovecha ese primer acercamiento como tragedia ahora que ya hemos vivido la farsa.

Bored to death de Jonathan Ames, ed. Principal de los Libros

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Siguiendo con la publicación de las obras de Ames le toca turno a la novelización de la serie que le hizo gozar de un cierto renombe o, cuanto menos, de un mínimo de reconocimiento suficiente.

Morir en África de Luis Miguel Francisco, ed. Crítica

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Extenso y -presupondremos- profuso trabajo sobre los soldados españoles en la batalla de Annual -y sus alrededores- para goce de todos los estudiosos que son.

Autobiografía de un ex hombre de color de James W. Johnson, ed. Señor Lobo

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Otra nueva editorial que se presenta, y esta con un texto importante -e inédito en español, que yo sepa- sobre la raza negra en Estados Unidos. Obra de un profesor universitario que presentó como cierta, gracias a una edición anónima, lo que no era sino una ficción mediante la que reivindicaba la aún clara presencia del racismo usando como figura central y narrador biográfico a una persona hija de un matrimonio mixto que tenía la posibilidad de vivir como cualquiera de las dos razas. Una exploración del racismo y un alegato en su contra por alguien que, claramente, lo había sufrido.

Big time: La gran vida de Perico Vidal de Marcos Ordóñez, ed. Libros del Asteroide

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Esta, que sí podría parecer una historia plenamente inventada por la profusión de figuras históricas que la adornan, es sin embargo una biografía real. La de Pedro Perico Vidal, que fuera asistente de director (The Hill, Doctor Zhivago, La hija de Ryan) o incluso actor (Mister Arkadin) pero, sobre todo, un hombre de cine encargado de alternar con grandes estrellas, echar una mano a directores y, sobre todo, pasárselo bien en una época en la que el acercamiento de Hollywood a España propició convertirla en una constante fiesta.

Convertir el tiempo en oro de Juan Ibarrondo, ed. Catarata

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Título necesario que recuerda que uno de los grandes puntos del capitalismo ha sido la mercantilización del tiempo propio, obligando a dedicar la vida al trabajo antes que al contrario, lo que repercute en la manera en que según sea el punto de partida se puede aplicar a, por ejemplo, el conocimiento. El autor aprovecha para explicar la situación y marcar unos desarrollos de ese capitalismo para explicar sus variaciones en la concepción del tiempo. A su favor siempre, claro.

El milagro de Castel di Sangro de Joe McGinnis, ed. Contra ediciones

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Yo de deportes sé mas bien poco. Por no decir nada. Y de libros al respecto qué os voy a contar. Pero para eso está Mikel. Y si él dice que este es un libro magnífico sobre un equipo irrepetible -o al revés, que cito de memoria- pues yo lo pongo y sépalo todo el mundo.

Hamsters de Diego Fonseca, ed. Libros del KO

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Usar un edificio para describir a la sociedad, o cuanto menos a aquella gente que se encontraba en él y que conforma cierta parte de la sociedad, puede sonar a algo que hiciera George Perec. Lo que tenemos aquí, sin embargo, está más cerca de una variación sobre los trabajos periodísticos que suelen aplicarse en la literatura de viajes, sostenidos por la reflexión que un contacto ocasional con la gente a su alrededor y fuera de su propio elemento podía causar, en este caso mediante la emigración de Argentina a USA.

Constable & Toop de Gareth P. Jones, ed. Anaya

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Un investigador de lo paranormal, un fantasma que no está nada contento, periodistas, trabajadores de la funeraria y un problema inesperado en el Londres victoriano: La desaparición de fantasmas. Autor de las series infantilesDragon Detective Agency y Ninja Suricatas,  Gareth P. Jones ofrece en esta novela más juvenil todas la aventuras, misterios, asesinatos y momentos paranormales que uno podía llegar a necesitar. Sobre todo acercándose las fechas que son.

Hasta aquí por esta semana. Esperemos atrincherado a que la próxima estén todos muy ocupados con Halloween como para que el sector se nos lleve de más muertos vivientes. Si eso es posible… Mientras tanto, ¡nos leemos!