1864 (O)

La segunda mitad del mes de octubre ha sido tan aburrida que a penas han llegado a sacar una docena de títulos. Lo bueno es que entre ellos ha habido si no grandes series sí al menos desviaciones de la norma, como esta serie danesa que retrata con muchas ganas de verosimilitud la segunda guerra germano-danesa. Como está hecho desde el punto de vista de Dinamarca ya veremos cómo queda la Confederación Germana (Prusia + Austria) pero, bueno, un acercamiento diferente a estos dramas bélicos históricos.

– The Art of Gothic (UK)

Poco conocido en España pero mucho en UK, Andrew Graham-Dixon es uno e esos grandes divulgadores artísticos acostumbrado a realizar series documentales limitadas para la BBC que pueden ir de la historia del arte, viajes por Europa continantal o biografías de creadores entre otras muchas, siendo quizá más conocido por su serie The Art of que arrancó con los ingleses y ha ido teniendo diversas versiones posteriores con alemanes, rusos, españoles o conceptos más amplios como el arte religioso o el que ahora nos atañe. En este nuevo documental Graham-Dixon explora el nacimiento del movimiento gótico pro si mismo, su posterior uso político, su influencia ideológica y creativa, y las subsiguientes desapariciones y reapariciones tomando distinto significados aunque se conservara el nombre. Algo que ha permitido que pareciera que siempre había algún tipo de goticismo vivo aunque fuera variando lo que ello implicaba. Todo con repaso tanto sociopolíticos como a las muestras culturales artísticas (edificios, pinturas, libros…) y las personas que lo propiciaron. Muy interesante.

Evermoor (USA)

Para Halloween en Disney siempre estrenan alguna cosilla, a veces más de una. Este año ha tocado esta serie/miniserie sobre una familia que se muda a un pueblo con una historia oculta detrás. Y… bueno, para chavales que no pongan muchas quejas tendrá un pase, supongo.

Fake Off (USA)

De entrada este concurso de talento podría parecer la enésima versión de lo mismo. Siendo en este caso el centro de las pruebas grupos de baile. La diferencia la hace que el programa decide sacar un tema de la cultura popular (los videojuegos, el Titanic, el western,  dibujos animados, los realities…) para que el grupo de bailarines que compiten lo adapten de la mejor manera que puedan. Luego ya jueces y blablabla. Ahí una buena premisa que a veces da algún resultado interesante acaba yéndose al garete. Los realities, que son así.


Friends of the people (USA)

truTV ha debido recibir una herencia de su anciana tía o algo así porque ha sido la cadena con más estrenos en esta última quincena de octubre, por ejemplo con este programa de sketches con mucho cómico afroamericano que a mí en general psé. Pero bueno, la intención es lo que cuenta.


How to be a grown up (USA)

Siguiendo con lo de arriba, otro intento de programa cómico de truTV y resulta que este es incluso peor que el anterior juntando escenas con testimonios. En fin.


Kirby buckets (USA)

Típica serie Disney sobre un chaval que es diferente y que blablabla pero esta vez el niño dibuja y sus dibujos aparecen como animaciones. No es Student bodies pero, en fin, queda claro que andan buscando algo diferente a los niños cantantes de siempre. Y llamar Kirby a un dibujante de cómics es obviamente un acto consciente. Salirles, no es sale bien, eso sí.


The McCarthys (USA)

Uno de los pocos estrenos de las networks USA y resulta que es una sitcom facilona sobre una familia de Boston que está muy unida y a la vez llena de fricciones y es católica y yo qué sé de cuántos tópicos más. Pero el reparto no es malo, sobre todo la siempre estupenda Laurie Metcalf. Podría ser peor.


Mike Tyson’s Mysteries (USA)

Creo que Adult Swim intentaba… no sé… algo. Desde luego no crear algo distinto a partir de lo ya existente como en Venture Bros y, efinitivamente, no recuperar el espíritu de Scooby Doo y sus exploits como hicieron en Mystery Inc. así que… ¿crear una serie barata y rápida con media docena de chistes muy malos, un guión penoso y un personaje central real que en el mejor de los casos es una broma andante y en el peor un mal ejemplo? Es posible.


The Missing (UK)

Una familia inglesa ve cómo su hijo desaparece durante unas vacaciones en el extranjero. Quizá no sea la premisa más sutil del mundo pero la mezcla de la parte dramática de la historia con el caso policíaco en sí logra que de alguna manera, y pese a que James Nesbitt actúe de manera quizá muy excesiva o quizá simplemente demasiado intenta en su papel central de padre de la criatura, logre funcionar en si misma.


– The Shatner Project (USA)

A alguien le pareció que podía ser interesante ver como William Shatner acomete reformas en su casa. Quizá porque hay demasiados canales, quizá porque uno nunca llega a hartarse del todo de The Shat, a saber.

Soul-Mates (AU)

Dentro de los intentos y juegos con el renacimiento del humor australiano toca turno a otros cómicos populares gracias a sus youtubes y actuaciones pasar a tener programa propio. En este caso son los Bondi Hipsters los que tienen un programa de sketches que, bueno, podría ser peor pero tiene aún mucho camino por delante para ser bueno.


Tropos intended

Hay muchas maneras de hacer chistes y no tantas de ser gracioso, como voy a demostrar a continuación. La dificultad lleva  a que se acaben usando tropos para intentar agilizar todo lo que ha funcionado una vez porque con suerte la repetición logrará que acabe sonando gracioso.

Es lo que se conoce como Humor por repetición. El riesgo obvio es que en lugar de divertir aburras. De manera que puede darse el caso de que en lugar de repetir en la misma obra -a lo largo de un capítulo, por ejemplo- se convierta en un Running Gag. Es decir, un chiste o situación pretendídamente humorística que aparece con cierta frecuencia. Puede ser una referencia a una situación concreta, un gusto algo extravagante o cualquier otra desviación de la norma. Los LatiguillosCatch Phrases en inglés- son la forma más sencilla de lograr una forma sencilla pero efectiva y tan obvia que más vale que tenga una finalidad más allá que dar algo que gritar al público al verlo llega, o al verlo venir.

De ahí también el uso de los Stock Jokes, esos que todo el mundo conoce y pueden funcionar simplemente por mención o para subvertirlos de alguna manera. En España tenemos el de El Perro Mistetas. Pero hay muchos más, dentro de los cuales estarían los que dejan una parte para completar como el de La gallina que cruzó la carretera o el de Los aristócratas, se nos ofrece un punto de partida como en los de Toc, toc o Hay una mosca en mi sopa o incluso los de Tu madre y, por supuesto, están los completamente modulares a rellenar por el que va a soltarlos:  Si tuviera un euro por cada X entonces Y, En Rusia comunista, Si quisiera X habría Y -y su variación Me gusta el X como me gusta el Y-, Llamó X, quiere Y de vuelta, ¿Qué somos? X ¿Qué queremos? Y… Y muchos más, claro, no hay más que darse una vuelta por tuiter. Incluso los hay en los que lo ofrecido es el final por funcionar como remate y punch-line de una frase al cambiarle el sentido. A estas alturas el más conocido es el ejemplo de chiste malo popularizado por The Office: Eso es lo que ella dijo.

Por supuesto no solo hay un Stock de chistes, también los hay en las parodias. Imágenes y frases tan metidas en la cultura popular que simplemente nombrándolas sabes qué es lo que está teniendo lugar, una suerte de Shout Out, un saludo si lo preferís, que sirve para despreocuparse en gran medida de tener que elaborar más. O, simplemente, porque te apetecía. Como decía antes, disfraces de Charlot, spaghettis que terminan en beso, Esos molestos niños, un susto en la ducha, cruzar Abbey Road y tantas otras imágenes de la cultura popular que pasan al imaginario -o de la cultura sancionada como la Pietà– permitiendo un guiño claro y directo.

Eso tiene un sentido también debido a una diferencia que no siempre se explica. La diferencia entre una Parodia y una Sátira. O, incluso, la diferencia entre las dos anteriores y un Pastiche. Que puede parecer una tontería pero este último acercamiento puede confundirse con los anteriores, probablemente porque cuando se hace explícito suele incluir un cierto humor y cuando es implícito no siempre se puede evitar el uso de los lugares comunes vistos de manera humorística por menos deliberado que sea. En realidad el Pastiche no es más que la reproducción de algo asentado ajeno, de manera habitual la obra concreta de un autor o de un personaje, creado mediante combinaciones con la intención de crear algo nuevo. De ahí que en muchos de esos pastiches estemos ante antecedentes directos de la Fan-Fiction,  pues el uso de propiedades ajenas mezcladas facilita mucho que esto suceda. Por supuesto tanto las Parodias como las Sátiras pueden tomar elementos del Pastiche pero no es algo inmediato o bidireccional, simplemente una consecuencia. En realidad la Parodia es una imitación humorística, burlesca habitualmente, que puede ser tanto con intención de burla como de amistoso homenaje, no tiene por qué ir a hacer sangre y, de hecho, lo más normal es que sea de un humor romo y autocomplaciente.

Por contra, la Sátira es un comentario mordaz e hiriente, busca ridiculizar al objeto sufriente normalmente poniendo de relevancia las contradicciones y errores, los fallos propios de cualquier obra o situación. La sátira va siempre a hacer sangre, esa es su principal diferencia con la parodia. Una forma sencilla de hacerlo es mediante las Diatribas, los Rants, monólogos de alguien en apariencia molesto que usa un tono de enfado o indignación para censurar alguna cosa. El problema aquí es que muchas veces se usa para hacer Comedia Tópica, centrada en algún tema de actualidad y, por tanto, con fecha de caducidad muy cercana. Por el otro lado, puede formar parte de la Insult Comedy, una forma de comedia especialmente complicada de realizar correctamente que se apoya en ir insultando al público de manera creativa y divertida. Es decir, que realmente no son insultos tanto como la forma de introducir los chistes y burlarse de temas variados. Lo más importante es recordar que tiene que ser Comedy además de Insult, algo que muchos de sus teóricos practicantes no acaban de pillar. El reverso de esto sería la Self-Deprecation, el Auto-Desprecio, que hace que la comedia se centre en burlarse de uno mismo, tanto en lo exterior como en lo interior, capacidades, logros y demás situaciones en las que uno haya podido humillarse para luego exponerlo públicamente. Motivo este más que razonable para dar paso a la Comedia de Personaje en la cual el cómico construye a alguien que puede estar más o menos cerca de su propia persona y que será el que vehicule la acción cómica bien mediante el uso de algún tipo propio de comedia como para centrar ese desprecio. Y en contra de lo que pueda parecer hay de todo. Desde el Mr. Bean de Rowan Atkinson a los distintos personajes de Sacha Baron Cohen o, por supuesto, el Stephen Colbert de Stephen Colbert. Obviamente en esta categoría también entrarían los innumerables personajes del SNL o cosas como Larry the Cable Guy, aunque sea solo para demostrar que además de altos hay bajos.

Hay muchos tipos de comedia, pero como no son tropos propiamente dichos vamos a enumerarlos rapidito: Observational, la de Os habéis fijado en que; Improvisación, sí, esto es un tipo de humor, de los que sirven para ejercitarse y sacar músculo, Yes And;  Slapstick, comedia física, generalmente relacionada con el uso exagerado del cuerpo bien sea en golpes o contorsiones; Cringe, o Awkward, es decir Vergüenza, la situación en la que el cómico se pone o de la que habla causa ante el público la vergüenza ajena por el personaje/cómico, era una cosa muy inglesa hasta que apareció gente como Larry David para reclamarla; Sitcom, comedia de situación, normalmente uno de los géneros televisivos más que un estilo en sí; Romcom, comedia romántica, ¿qué? ¿no so gusta cómo crean palabras los anglos?, esto suele ir más para películas pero en fin; Ah, y luego está Humor Negro, relacionado con temas macabros o morbosos, generalmente la muerte pero también amputaciones y otros momentos sangrientos; Humor Verde, chistes de índole sexual, ¿de verdad os lo tengo que explicar?; Humor Marrón, ha llegado la escatología, que si chistes de pedos que si chistes de caca, productos de la gente; Humor Azul, ese es el término anglo habitual, en España como somos así solemos referirnos a esto como Ser políticamente incorrecto cuando queremos decir hacer humor con realidades complejas como el racismo, el sexismo, la homofobia y todos eso estilos espinosos que más te vale no intentar sin tener claro el plan; Humor Amarillo, esto era un programa y no un tipo de humor pero era imposible dejarlo fuera porque estabais todos pensando en ello y, además, me permite rematar esta minisección hablando de la Dub Comedy o Comedia de doblaje, algo tan antiguo que Enrique Jardiel Poncela ya la usaba en sus Celuloides rancios en los años veinte. Consiste en redoblar un material audiovisual previo para lograr un efecto cómico, en ocasiones incluyendo una edición del material visual -bien dentro del propio contexto de la obra, otras mezclándo varias- para hacer las imágenes aún más apropiadas para el nuevo doblaje -o cartelitos si la película es muda, que como digo de esto hace mucho tiempo ya- proporcionando así una creación nueva a partir de una antigua. Al estar creada no con personajes sino directamente como una suerte de reciclaje y collage no estamos tanto ante un pastiche como ante un primo espiritual del mismo.

Como decía, hay muchos tipos, así que alguno se habrá olvidado y otro me cuesta entenderlo como propio de la comedia -digamos, la Comedia Musical que no es tanto otro tipo de comedia como otro medio para crearla- o porque es difícil incluso de explicar qué haces hablando de ellos como la Prop Comedy, a partir de objetos que se van sacando con intención cómica pero que, como cualquiera que haya visto a Carrot top alguna vez, rara vez tiene realmente gracia. Tampoco está tan claro que sean tropos cosas como los Malapropismos, esa confusión intencionada entre una palabra y otra fonéticamente similar con finalidad cómica (vg: Me gusta esa chica porque tiene una figura esterilizada, muy elegante) que más allá de la utilidad en la construcción de algunos personajes se acerca más a una figura retórica que a un tropo.

Sin embargo sí que podría acercarse más el Deadpan, que es el afrontar el humor -sobre todo el que dice uno mismo, aunque también valga para lo que recibe o lo que le pasa- sin mover un músculo. No es necesario sea con cara de tristeza pero desde luego nada de demostrar que se trata de algo divertido, lo que puede llevar a situaciones de confusión ante el carácter humorístico de lo dicho. Estaría dentro de lo que podríamos considerar las maneras de afrontar o  soltardelivery– un texto. Otra de ellas sería la Inocencia Subvertida, todo un clásico en el que alguien con pinta de absoluto candor o ingenuidad empieza a largar algo que contradice su apariencia. Tropo muy común para niños y gente mayor que por características de enmarcado sexual se suele asociar más con los de género femenino, del mismo modo que lo contrario -un señor normalmente barbado en un contexto de malotismo como puede ser vestido de curo tipo motero peligroso- hablando con extrema educación o realizando alguna actividad que choque, como tomar el té en un juego de porcelana, funciona como subversión de nuestras ideas preconcebidas. Lo interesante, más allá de cómo hemos llegado a crear esas imágenes sociales que pueden ser luego aniquiladas, es la manera en la que algunos cómicos han sabido aprovecharlas. Como Betty White, que comenzó desempeñando ese papel de dulce ingenua -aunque con algunas salidas- en Life with Elizabeth y otros trabajos de radio y tv, eso lo subvirtió con su papel de Sue Ann Nivens en The Mary Tyler Moore Show, lo volvió a subvertir regresando como la ingenua Rose Nylund para Las chicas de oro y acabó dándole una última vuelta en su carrera posterior de Boston Legal a Hot in Cleveland. Y es que saber aprovecharse de estas cosas es siempre inteligente.

Podemos emparentar esto con las reglas que ya mencionamos con anterioridad como la Regla de Gracioso -es decir, hacer algo que contravenga todo lo que estás contando de la historia o el personaje para ganar una risa. De nuevo: Ya puede ser bueno.- o la Bola de Estupidez, que hace que el personaje que la lleva se comporte de manera estúpida, fuera de personaje. Esto además puede ayudar ante situaciones clásicas como las entradas y salidas inesperadas, especialmente con Está detrás de mi, ¿verdad? o con Aquí llega, en el que justo tras hablar de alguien, en términos generalmente no muy buenos, entra en escena como remate del chiste. Muchas veces para rematar con un ¡Oh, mierda!Oh, crap!– porque el personaje acaba de caer en lo que ha pasado en realidad, bien que se la hayan jugado o que ha cometido el error de su vida. No confundir con ¡Gasp!, que es una reacción directa.

Podría pasarme horas -sí, más- hablando de tropos en comedia pero precisamente esta Reacción y sus subdivisiones viene perfectos para ir cerrando. Usado desde tiempos del vodevil, la Reacción suele ser silenciosa. Bien un cambio de expresión mínimo, algo más elaborado o, ¿por qué no? caer hacia atrás mientras salen nubecitas de polvo de los pies. Pero casi mejor un movimiento facial discreto. Por supuesto la forma de dar y expresas estas reacciones da para todo un catálogo, tenemos la mencionada CaídaFace Fault-, cuando no directamente de una silla; Reacción Ocular, el Eye Take,  que suelen consistir en que el personaje abre de forma exagerada los ojos; o Quitarse las gafas de manera exagerada, que también; otra famosa es El surtidor, o Spit Take, en el que lo que se dice provoca que el personaje que escucha reaccione regando con lo que está bebiendo como si fuera un aspersor; dos reacciones contrapuestas son El encogimiento, Shrug Take, en el que el personaje en lugar de una reacción deja pasar lo ocurrido sin darle mayor importancia -como pasa con las hamburguesas de rata en Demolition man– y la Reacción Salvaje, la Wild Take, que es sobrerreaccionar hasta extremos que más que sobreactuación podríamos ponernos en el dibujo animado. Por último tenemos el Guiño lateral, el Aside glance, que es una manera de reaccionar no ante los otros personajes sino comentando con una ruptura de la cuarta pared hacia el espectador, la especialidad de Francis Urquhart, de manera que podemos referirnos a solo un guiño de complicidad o incluso a toda una parrafada.

Terminamos ya con la explicación del título. No Pun Intended es una expresión cotidiana que viene a significar Sin intención humorística y que se refiere a los Puns, esos juegos bien de palabras o bien de significados frente a una realidad, es decir, cuando a Mortadelo le decían eso de Se nota que no tiene un pelo de tonto. La realidad de su calvicie servía como contraposición al texto para crear la ruptura humorística necesaria. Que puede ser con o sin intención, pero que lleva al Pun. Algo que facilita que se vayan encadenando tanto lo uno como lo otro para propiciar el Hurricane of Puns, que va acumulando juegos de palabras y significados uno sobre otro en parte por la posibilidad de que el que no funcione sea sustituido por otro que sí o por entrar en formatos extremos como la astracanada o la parodia a lo ZAZ que lo que buscan es la mayor densidad humorística posible. Algo que he dejado para el final para que veáis lo que podía haber acabado siendo esta columna, ¡lo que me ha costado resistirme! Al menos hasta el final, porque ahora que estamos aquí ya puedo decir… Chim-Pun.


Libros que Llegan: La saga de los Forsyte, Martel, Fangirl y más

Termina el mes con unas pocas novedades, preparándonos para la que se nos avecina la semana que viene con el advenimiento de las novedades para la temporada de regalos. Lo que no impide que ya estén moviéndose las primeras piezas, Algunas bien gruesas como podéis comprobar en cuanto diga…

¡Que entre la pila!

– La saga de los Forsyte de John Galsworthy, ed. Reino de Cordelia

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Atentos a este libraco de casi mil páginas que en su interior trae las tres novelas y dos interludios que compusieron la primera parte de la saga familiar de los Forsyte, concretamente de aquella que fue adaptada a serie de televisión y, por tanto, más conocida. Si por separado son novelones de los de pasar el invierno leyendo con tranquilidad con este tomo casi podría uno retirarse de la lectura a la residencia de verano.

Fangirl de Raimbow Rowell, ed. Alfaguara

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Tras demostrar en Eleanor y Park su capacidad para los romances adolescentes diferentes ahora tenemos una nueva novela en la que Rowell logra que el fenómeno de los fanfics se introduzca en una clásica historia de chica tímida y ensimismada que va saliendo de su refugio digital.

Smart de Frédéric Martel, ed. Taurus

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Martel prosigue con sus estudios culturales mundiales y tras el repaso a la cultura popular de Cultura mainstream y a Lo Gay de Global Gay le toca el turno al internete. Una puesta en común de las distintas maneras de funcionar y relacionarse con sus ciudadanos, la actuación de los distintos países y cómo se trata y trabaja de manera distinta por regiones. Lamentablemente en esta ocasión está más receptivo al punto de vista estadounidense del mundo, soltando soflamas con temas no relacionados y usando de manera bastatne torticera algunos de los ejemplos de sus viajes. Es una lástima esta caída en la propaganda barata y la venta de las bondades USA, pero aún con eso sigue habiendo cosas salvables.

Pan y dulces italianos de las Hermanas Simili, ed. Libros con Miga

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Un pequeño, encantador e ilustrado libro que permite hacerse con las formas y maneras de realizar los dulces italianos -y los panes, claro, que para eso es de la editorial que es- más importantes. Perfecto regalo para los que les guste la cocina y complemento más que recomendable para los que tengan La cuchara de plata.

Los atracadores de Tomás Salvador, ed. Salto de Páginas

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Hay últimamente una tendencia a recuperar las obras claves en el crecimiento y desarrollo del género negro español. De la parte más negra y menos policíaca, de hecho. Como esta que nos ocupa que llegó incluso a ser adaptada al cine con igual éxito. Yo encantado, claro.

Ganar o morir: Lecciones políticas en «Juego de tronos» coordinado por Pablo Iglesias, ed. Akal

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Cuando logré dejar de reírme de la portada que le han puesto estos genios le eché un ojo a lo de dentro, una aproximación de todos los ellos –Iglesias, Errejón, Monedero, Sánchez Melero, Fernández Rubiño, Alba Rico, Compains, Alegre Zahonero… ¡Hasta el Inefable SoulMan Herrero de Castro! Una vez desechado que fuera cosa de Halloween debo decir que el interior dice más del que habla que de lo que analizan -en la ya larga lista de este tipo de publicaciones en España- pero, en fin, poco a poco iremos logrando que los Estudios Culturales se conviertan en algo más que profesores universitarios tirándose el pisto. Quiero decir, quizá en el próximo.

Soy yo, Edichka de Eduard Limonov, ed. Marbot

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Limonov, que ya había publicado varios libros en España antes de que Carrere le convirtiera en un personaje célebre, ve publicada por fin su magna obra sobre lo sucedido a su llegada a Estados Unidos, Nueva York nada menos, como disidente político ruso. Una experiencia tan movida que el libro acabó publicándose tras su salida del país en su ciudad de destino: Paris. Que tipo tan entretenido este Limonov.

Lucrecia, la hija de Borgia de Darío Fo, ed. Siruela

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¿Os acordábais de que Fo era Premio Nobel de Literatura? Ya, eso es lo que pasa con Eurovisión. Bueno, pues eso, que ha sacado una novela biográfica-histórica sobre Lucrecia Borgia intentando sacar la humanidad de la persona por encima de los atribulados avatares del personaje. Como homenaje a su esposa recién fallecida, por si eso le diera algún plus al asunto.

Una bandada de cuervos de Denji Kuroshima, ed. Ardicia

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En 1918 los soldados japoneses se enfrentaron al ejército ruso. Les fue mal, como de costumbre, pero al menos salió esta obra sobre las duras condiciones y el desastre que resultó para ellos. Un alegato pro tanto no solo contra la guerra sino a favor de las víctimas enredadas hasta la asficia en esta clase de locuras.

En las afueras de Londres (seguido por Nuestra señora de la muerte) de Sir Arthur Conan Doyle, ed. Renacimiento20-En_las_afueras_de_londres

Dos recopilaciones más de obras menores y periféricas de Conan Doyle que parece que se están animando a no dejar piedra sin levantar para sacar todo lo suyo.

La música del silencio de Patrick Rothfuss, ed. Plaza y Janés

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El viejo Pues algo tendremos que sacar para la campaña de navidades vuelve a la carga con su Pero yo el final de la trilogía no lo tengo aún y No sé, ¿no tienes por allí algún relatito al que ponerle tapa dura y así lo vendemos o algo?. Una obra imperecedera que sin duda todos los fieles -pero mucho, eh- lectores de la saga tendrán que comprar.

Nat Tate (1928 – 1960) El enigma de un artista americano de William Boyd, ed. MalPaso

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Hablando de libros minúsculos con tapa dura y un precio de casi quince euros, MalPaso ha recopilado las casi noventa páginas que Boyd había recopilado sobre la obra de un artista a la altura de esta edición.

La literatura como mentira de Giorgio Marganelli, ed. Dioptrías

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Recopilación de artículos varios y variados que Manganelli fue dedicando a la literatura, a sus artificios y a cómo funciona para presentar una ficción que incluso en lo que debería ser cierto no presenta la verdad sino una verdad. Interesante.

El gran tour de Agatha Christie, ed. Confluencias

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Recopilación de las cartas que Christie iba mandando en sus viajes a lo largo y ancho del mundo. Interesante por su propia vida y las cosas que vivió y visitó aunque por momentos uno se tema volver la página y encontrarse la lista de la compra.

Mortalidad, inmortalidad y otras experiencias vitales de Zygmunt Bauman, ed. Sequitur

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Una reflexión sobre la muerte no como cese de existencia sino como respuesta cultural, es decir, el eco que la muerte tiene en las creaciones sociales tanto para aceptar y sobrellevar la pérdida como para justificar o buscar un consuelo en un inmortalidad ficticia. Y, además, no le ha puesto Líquido en el título.

La pintura de la ilustración (De Watteau a Goya) de Tzvetan Todorov, ed. Galaxia Gutenberg

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Libro grandote por lo ilustrado, probablemente por haber sido pensado como regalo. Y es que el análisis de la Ilustración que hace Todorov acompaña a la perfección con la forma de ir pasando y mostrando distintos cuadros ofreciendo un libro que, además de mirar, sirve para sacar provecho de lo visto.

Cine Bizarro de José de Diego, ed. Bookland

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Pisapapeles. Quiero decir, si yo publicara casi setecientas páginas satinadas procuraría que, no sé, el título tuviera relación con el contenido, las secciones separadas tuvieran una coherencia más allá de la arbitrariedad del autor, los textos de las películas no fueran revoltijos que a ratos tuvieran realmente algo que ver con ellas -y, a ser posible, aportaran alguna cosilla- y, en fin, sirviera de algo más que para embutir imagen tras imagen sin criterio alguno para tratar de justificar los casi 40€ que pretenden cobrar por este… este… Pisapapeles. EDITO: Y además está llena de textos plagiados. ¡Vaya joya!

Verano de miedo de Carlos Molinero, ed. Minotauro

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Uno no puede pensar sino en Halloween leyendo este ganador del Premio Minotauro. Aunque sea solo con el fragmento colgado en la web. Porque veo muy claro que aquí o ha habido truco o ha habido trato.

Neurocomic del Dr. Matteo Farinella y la Dra. Hana Ros, ed. Norma

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Quizá algo breve pero no por ello menos interesante pequeño repaso a las funciones del cerebro. Y la edición muy bonita también.

El bandido del colt de oro de Simon Roussin, ed. Libros del Zorro Rojo

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Una obra con vivos colores casi alucinatorios pero con una trama melancólica, adulta incluso. Uno nunca sabe bien dónde colocar este tipo de álbum ilustrado.

¿Jugamos a ser médicos?, ed. Combel

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Dentro hay una consulta de médico y unos casos y cositas para jugar que hacen difícil considerarlo un libro pero, ¿habéis visto el título? ¡¿Cómo resistirse?!

Juego de Tronos. Guía pop-up de Poniente, ed. Norma 

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Muy notable construcción en pop-up que se puede incluso desplegar de manera total para formar un Poniente a escala. La ingeniería de papel muy bien. Pero en realidad tiene más gracia para ponerse a tararear la sintonía mientras lo vas montando.

Pequeño peatón de Patricia Geis, ed. Combel

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Un libro para explicar educación vial a los chavales que incluye variadas solapas explicativas, un conjunto de reglas e, incluso, un desplegable final con un cruce en el que poder explicar y jugar con semáforos y coches. Todo lo necesario para que los pequeños aprendan a comportarse como peatones respetuosos. Ahora a ver para cuando uno para los conductores.

Ya está. Ahora os recomiendo que descanséis un poco porque la semana próxima tenemos movimientos sin fin: Coover, Gaddis, Crews, Gibbons, Hrabal, Chesterton… Casi que no quiero ni pensar en la que se me viene encima así que… ¡Nos leemos!


«La oscura noche del espantapájaros» (Dark Night of the Scarecrow,1981) Tan muertos como: Halloween 2014 (y 3)

Terminamos nuestra Maratón de Halloween con la que quizá sea el mayor triunfo de los telefilmes de terror televisivo. La oscura noche del espantapájaros es una película que reúne los motivos clásicos del suspense, la venganza y el terror, todo ello en un magnífico envoltorio. Con un novelista dirigiendo, Frank De Felitta, un guionista dispuesto a meterse en el mundillo, J.D. Feigelson, y un buen reparto encabezado por Larry Drake -aún lejos de sus papeles en La ley de Los Ángeles o Darkman– como el héroe y un villanesco Charles Durning interpreta al cartero de mente sucia que causa la tragedia con la ayuda de secundarios clásicos como Lane Smith. Pero acerquémonos un poco más…

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A principio de los ochenta Feigelson paseaba un guión que esperaba poder vender para que se realizara una película independiente. No logró que ninguno de los pequeños estudios que se estaban montando se interesara por él, pero sí que lo hiciera la división de ficción de la CBS que rápidamente se puso a la tarea de adaptarlo. Sin que realmente tuvieran que hacer demasiado, el peso del guión no recaía tanto en complicados efectos especiales o escenas llenas de violencia y sexo tanto como en un par o tres de conceptos clásicos debidamente recuperados y remontados.

El inicio de la historia tiene algún eco de Frankestein. Drake interpreta a Charles Eliot Bubba Ritter, un deficiente mental que pasa sus días en una población rural echando una mano a su madre y poco más porque aunque su cuerpo es adulto su mente es infantil. Allí juega con una amiga, la pequeña Marylee. Una amistad como la que podría haber entre dos niños cualquiera pero que a los ojos del personaje de Durning, el cartero Otis P. Hazelrigg, es bastante menos pura y, sin duda, una catástrofe a punto de suceder. Otis y sus amigotes lo tienen muy claro. Tanto que cuando Bubba llega azorado con la pequeña en brazos habiendo sufrido claramente una agresión no dudan un minuto en culparlo, decididos a vigilantear para acabar con su amenaza. La madre de Bubba le ocultará disfrazado de espantapájaros en mitad de un campo, pero todo dará igual. El descubrimiento de que un perro atacó a la pequeña y que Bubba fue lo único que la salvó llegará demasiado tarde, una falsa coartada bien construida librará de la cárcel a los linchadores… pero no les librará de la aparición de inquietantes espantapájaros frente a sus casas, mucho menos de la acción directa en venganza por la muerte de este en varias maneras inocente jovenzuelo.

Podemos considerarlo una primera variación de las películas de venganza -sin que la violación aparezca más que en turbia ensoñación de los hombres malos-, como un acercamiento televisivo al slasher, como actualización rural y algo grotesca del gótico americano, como muchas cosas, en resumen. Lo que no cabe duda es que estamos ante una gran película. Una demostración -como las otras dos obras de nuestro Maratón de Halloween de este año- de que da igual que hablemos de 1971, ’81 o ’91, la televisión es más que capaz de ofrecernos magníficas películas de terror. Como pasa con La oscura noche del espantapájaros que espero, aún en VO, disfrutéis:

Hasta aquí hemos llegado por este año. ¡Feliz Halloween!


«El hombre de papel» (Paper Man, 1971) Tan muertos como: Halloween 2014 (2)

Habrá quien crea que me lo estoy inventando. No es para menos. ¿Una obra de 1971 que reúne temas de computadoras y asesinatos? ¿Una trama que incide en el robo -o recreación, según se mire- de identidad cuando apenas acababa de comenzar la década? ¿Protagonizado con un Dean Stockwell en uno de los peinados más locos de su carrera y una Stefanie Powers cuyo papel de más éxito habían sido la serie de una temporada The Girl from U.N.C.L.E. y a la que le faltaba más de un lustro para hacerse popular con Hart y Hart? Pues sí, todo eso y mucho más es lo que se puede encontrar en este inexplicablemente olvidado telefilme.

51EtMzDeMXL._SL500_SY300_El éxito de la Movie of the week de la ABC hizo que a principios de los ’70 todas las otras cadenas se pusieran a copiarles. Películas de todo tipo y condición, con cierta predominancia de las de intriga o romance bien es cierto, pero que no dejaba de lado la posibilidad de ofrecer obras de terror como esta que nos ocupa u otros contendientes a este pequeño espacio como fueron Satan’s School for Girls o Gargoyles -de los que, si os portáis bien, ya hablaremos en otra ocasión, jejeje-. En esta ocasión la CBS puso en marcha una historia que nos mostraba a unos teóricos veinteañeros en un grupo muy variadito -un nerd, una asiática, un malote y una ingenua- que ante un error otorgando una tarjeta de crédito deciden aprovecharse y, antes que ser pillados, convencer a un conocido que es informático para crear una personalidad ficticia que se cargue con las deudas, Henry Norman.

El problema es que cuando el informático termina parece que algo ocurre con la máquina y, sin duda, algo pasa con los estudiantes, que empiezan a caer como moscas en extrañas circunstancias -Con mención especial para la escena del pasillo y el ascensor.- victimas de esa extraña personalidad creada, se encuentre detrás quien se encuentre. Pese a tratarse de una creación televisiva; sobre todo en lo corto del reparto, quizá el punto más flojo de la película; estamos ante una muy buen a premisa y un desarrollo con varios puntos fuertes. Un clásico de estas cosas que debería ser más conocido. Y, precisamente para eso, ahí tenéis la posibilidad de echarle un ojo. En inglés y sin subtítulos, eso sí. Pero, ¿quién los necesita teniendo esas computadoras tan inteligente? ¡NYA-HA-HA!


«El que decide» (Historias del otro lado, 1991) Tan muertos como: Halloween 2014 (1)

Empezamos aquí una maratón muy especial aprovechando Halloween, con un tema unitario que ya iréis viendo. Tres producciones para una noche fantástica.

Comenzamos muy cerca. Con un invitado probablemente inesperado: Jose Luis Garci. A finales de los ochenta llegó a un acuerdo con Pilar Miró para resucitar las series antológicas de terror. Sí, con esa misma Pilar Miró que tantos años ha sido bestia negra del género. La idea era realizar una serie de género fantástico como las que tantas veces antes y con tanto éxito se habían realizado, al fin y al cabo Garci no había dirigido ninguna de ellas pero sí había guionizado, entre otras, el clásico La Cabina. El proyecto se fue retrasando y, pese a la fecha inicial de 1988, acabaría saliendo ya sin Miró a los mandos de TVE en 1991, con una primera tanda de 7 episodios que sería seguida por una segunda de 6 en 1996. Una producción que el mismo Garci reconocía como hecha con todo el apoyo material y presupuestario de TVE –80 millones de pesetas por episodio, se dijo en su momento que costó la serie– y que planteaba explorar todas las diversas posibilidades del fantástico. En este tubo encontrado podéis echarle un ojo a lo que había.

 Elegido por tanto un episodio para ir abriendo boca para lo que nos viene nada mejor que hacer con el primero de ellos: El que decide. Reunión de talentos actorales de la ficción española -una baza constante de la serie incluso por encima de su vocación de venta internacional- entre los que tenemos a Jesús Puente, Fernando Guillén y Rafael de Penagos, en una historia mefistotélica. Un autor teatral no conforme con su éxito inicia la búsqueda de un personaje del que se habla entre cuchicheos y susurros, un personaje con un trasfondo turbio y peligroso pero que parece ser el responsable de que una obra tenga éxito entre el público. La búsqueda y lo que en ella va encontrando servirá para reflexionar sobre lo que hace algo popular y el precio a pagar por esa fama.

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