Si tuviera que elegir una serie nueva para ver esta semana Biatches (USA) sería más que posiblemente la última elección. Este espanto animado de unos pocos minutos para la web de Comedy Central se construye con un pésimo trabajo de doblaje, un desastre en animación y un guión incluso más espantoso si es que eso es posible. Mi recomendación es que todos finjamos que no ha sucedido nunca.

Dentro de la tradición de telefilmes de los ingleses Castles in the sky (UK) es una interesante historia sobre la creación del radar de manos de Robert Watson-Watt junto con un equipo de científicos. La interpretación de Eddie Izzard en el papel principal es magnífica, como de costumbre, y un gran número de esos brillantes secundarios ingleses van apareciendo y actuando. Con eso y todo más vale que te interese algo este descubrimiento o es más que posible que lo acabes viendo como un documental dramatizado.

Curioso el reality ¿concurso? The Chair (USA) que siguiendo en cierta manera los pasos del Project Greenlight ofrece un vistazo a un rodaje con dos directores diferentes, cada cuál tomando sus propias decisiones, que tienen en común un punto de partida similar sobre el papel. Imagino que esta rareza formal servirá para interesantes disquisiciones sobre la naturaleza de la creación, pero me temo que yo lo apreciaría más si se presentara en un formato comprimido.

Parece que este año Reece Shearsmith quiere batir algún tipo de record y aquí le tenemos, en Chasing shadows (UK) protagonizando una serie sobre un detective no-lo-llames-autista que resuelve una complicadísima trama. Acompañado, además de Alex Kingston y Noel Clarke, así que lo que tiene de Oh, no, otra vez no su punto de partida nos lo compensan los actores. Una pena lo de los clichés porque siendo buena podría haber sido muchísimo mejor.

Hola, me llamo Houdini (USA) y esta es mi historia. Durante muchos años hice cosas superguays pero aquí lo importante es una trama pseudoamorosa, sacar mucho vestido de época y estar todo el rato narrando como voz en off. A veces creo que si no narrara lo que ya estoy viendo que ocurre podría pasar algo. Que la gente vería la serie con más tranquilidad. No sé. No hago más que decirme cosas. Ojalá hablara en voz alta. Pero creerían que estoy loco. Y no lo estoy. Solo aburrido. Por eso nunca me respondo.

Los líos de los canales Discovery han hecho que dos de sus novedades no tengan aún web (¿?) de modo que Monsters Underground (USA) queda como un extraño estreno que reune a un grupod e expertos en la búsqueda de famosos bichos buscados por los criptozoólogos. La pena es que si fuera ficción y no reality aún tendría un pase.

Otra rareza, la miniserie histórica Our Zoo (UK) sobre la creción del Zoo de Chester en Chesire. Quizá no soy su tipo de espectador, quizá porque toda la historia me parezca un poco tontería, el caso es que lo único que puedo decir de la misma es… que salen animalitos.

La parte buena de Pie Guys (USA), la otra webserie nueva del Comedy Central, es que no es tan espantosa como la anterior- Y ya. Porque para lo demás siguen ese modelo que tanto les gusta de trabajadores inútiles y de no mucha inteligencia que hacen cosas como si fueran nuestro público.

Curioso esto de The Secrets (UK) de la BBC, una serie de 5 guiones breves -30 minutos por capítulo- con una suerte de tema central definido y una suerte desigual, más allá de sus magníficos actores. Pero es el tipo de iniciativa que se agradezca que tengan las cadenas.

Como decía antes, con Swamp Monsters (USA) tenemos sobre todo un cambio de canal, pasando a Discovery lo que era de Destination America, un canal que tiene entre sus programas Deep fried masters, así que estamos ante la versión… llamémoslo redneck por no llamarla paleta, de lo del grupo de aficionados a la criptozoología. Hay veces que no entiendo cómo no se aprovechan más.

Viendo The Unauthorized Saved by the Bell Story (USA) uno no sabe si es más extraño que no hayan sido capaces de contar cosas que todo el mundo ha documentado que ocurrieron, que el reparto no se parezca en nada a los originales o que la persona cuyas memorias se supone que sirven de base sea no solo la peor parada sino casi la única retratada negativamente. Si encima no tiene ni la gracia suficiente para echarle un ojo os podéis imaginar como de desganado acaba siendo todo.

Cuando se hablar en Estados Unidos de Utopia (USA) no se refieren a esa adaptación de la británica que lleva un tiempo dando vueltas por ahí sino de un reality extraño de la FOX a base de poner a mucha gente junta y ver lo que pasa. El resultado es tan experimento sociológico como uno creería. Pero en más aburrido aún. En fin, supongamos que la cadena tenga alguna idea de lo que está haciendo. Aunque ya sea mucho suponer.


Entre mis últimas lecturas destaca este ensayo, Pranksters, posiblemente porque la variedad de temas tratados y el estilo usado me resultan más interesantes y variados que cuando se habla de solo un tema. Y es que McLeod se dedica a lo largo de sus capítulos a hacer un repaso por el mundo de las pranks, las bromas, entendidas desde muchos puntos diferentes: Hoax o falsificaciones con el objetivo de engañar a los demás, Cons o timos que buscan el dinero y Pranks propiamente dichas que tratan de llamar la atención sobre algún tema de manera divertida.

9780814796290_Full

Precisamente la forma de entenderlos es lo que vertebra el libro, y uno de sus problemas, la elección de los temas a tratar parece menos sistemática y más arbitraria -máximo cuando el texto propiamente dicho termina ocupando apenas 300 páginas- para permitirle tocar muchos temas dentro de secciones organizadas cuya lección final suele ser que la prensa de todas las épocas se ha dividido entre los que han decidido inventarse las noticias y los que han decidido no comprobarlas o bien que la gente está dispuesta a creer cualquier cosa que se le diga si se adapta a sus ideas preconcebidas.

De ahí el segundo problema del libro, no solo habla de las diferentes bromas que se han hecho a lo largo de la historia -estadounidense, además- sino también de la reacción del público que tiende a oscilar entre fingir que no ha pasado nada o responder con agresividad fingiendo que no es una broma. Ese efecto rebote es muchas veces esgrimido por McLeod durante sus historias como uno de los grandes problemas, como si fuera culpa de los bromistas esa reacción, pero es que además es especialmente duro con unos -Feministas, discordianos o satanistas- mientras que a otros -sobre todo activistas negros como los Panteras Negras- son tratado con mayor dulzura.

No me malinterpretéis, es una obra muy interesante que explica mucho de la forma de funcionar de los medios y de los diferentes flancos por los que ha ido habiendo reacciones, solo porque McLeod parezca muy dado a intentar impostar una imparcialidad crítica no significa que las historias que contiene en la que se habla de las publicaciones satíricas de Franklin, Twain o Swift; de las invenciones religiosas como los Rosacruces o los Illuminati en el pasado o los Discordianos y los Sub-Genio en el presente; de las bromas con intención que se han creado en campos como la música, el activismo o la política con los Yes Men, las WITCH o The KFL y muchas otras cosas que es, precisamente, el punto fuerte y débil del libro. Ofrece muchas historias que sirven de llamada de atención y anécdota sobre los temas pero que en demasiados casos -las acciones de ACT UP, por poner uno- son tratados de manera tan superficial y de pasada que deja con ganas de más. Menos mal que la extensa bibliografía y notas facilita escarbar en aquello que más nos haya picado la curiosidad.


La Giallo Lista

En el momento en que contemplé la posibilidad de esta lista supuse que tendría que acabar sacándola por aquí. La idea principal era ofrecer un repaso a los títulos principales de este subgénero, no es mi intención ser exhaustivo o completista, por tanto. La idea secundaria era tener ordenado en algún lado -y ligeramente anotado, cada uno para lo que da- los títulos, que siempre será más sencillo de consultar.

Para confeccionarla he intentado trazar una definición de Giallo dentro de la cuál poder meter a las películas. Luego de muchas vueltas y disquisiciones me he dado cuenta de que es absolutamente imposible. Así que, como para todo, me he construido una pequeña definición y he decidido que las que no entren en ella pero por poquito también merecen un hueco y… Pero me pierdo..

GIALLO: Película italiana -íntegramente o en coproducción- de misterio con un asesino misterioso, mucho cuidado estético, mucha trama dando vueltas, algunos problemas mentales y truculencia variada, realizada entre 1963 (La muchacha que sabía demasiado) y 1982 (Tenebre)

Al que le vamos a añadir las otras dos salvedades.

POST-GIALLO: Herederos espirituales de los anteriores posteriores a 1982, intentado recuperar el espíritu en la medida de lo posible, cuando no de replicarlo.

PARA-GIALLO: Películas que tocan de manera directa o tangencial el Giallo o que heredan algunos de sus aspectos, completando así la imagen del impacto que causó.

Luego ya podemos empezar a discutir lo acertado o no, pero por lo menos hay unos marcos.

Y así pasamos a la parte central: ¡La famosa lista! Para confeccionarla he partido, además de mi experiencia particular -de cuando empleaba las tardes de verano en el visionado compulsivo de películas de género en lugar de en escribir para un blog- unas pocas fuentes de apoyo.

Sí, lo pongo aquí, que si lo pongo detrás de la lista ni os molestáis en leerlas.

Me refiero a un par de libros como el inesperadamente bueno Teenage Wasteland: The Slasher Movie Uncut de J. A. Kerswell que dedica -para mi sorpresa- no solo su mirada al slasher sino un buen espacio tanto al giallo como al krimi, también útil ha sido el Eyeball Compendium seleccionado por Stephen Thrower con los mejores artículos y reseñas de su fanzine, por último he intentado usar lo aprovechable dentro de El giallo italiano, edición coordinada por Antonio José Navarro para Nuer en la que se pueden encontrar estimables escritos de, por ejemplo, Rubén Lardín.

Además de los libros he acabado confiando en el criterio de algunas webs como Abandomoviez o, sobre todo, Gialloteca, hasta el punto de no solo recomendarla encarecidamente para todos a los que les interese el tema más allá de mi superficial tratamiento, sino confiar en sus decisiones a la hora de colocar fechas y directores a las películas, un tema más delicado de lo que parecería razonable a estas alturas. Y es que aunque tengamos opiniones divergentes sobre algunas cintas y sus valoraciones sus datos son fruto del esfuerzo.

Finalmente aprovecho para agradecer a Mikel Zorrilla que le echara un ojo a la primera versión de la lista. No solo por el tiempo dedicado que ha permitido evitar que se traspapelara La víctima designada (La vittima designata, 1971) sino que ha aportado una enorme cantidad de propuestas que he ido rechazando -Por ejemplo, su sugerencia de que hablara también de los giallos creados para la televisión como la serie antológica La porta sul buio, pero de los acercamientos en esta u otras series, la mini El secreto de la isla de la gaviota, ya habrá tiempo de hablar- por unos u otros motivos que deben achacarse a mí. A él solo mi gratitud.

Han sido ordenadas por orden de año de estreno en primer lugar y alfabético de título en segundo, siguiendo un poco la idea de los Pilotos Deathmatch. Aunque en este caso no voy a poner enlaces o vídeos, que suficiente eterno se os va a hacer ya la lista, las ediciones vivas de muchas de ellas son más que discutibles y no tendría sentido mandaros en cada caso a la Gialloteca, para eso os perdéis en sus páginas, además, aquí tampoco voy a poner enlaces de descarga. Total, que para más información, metraje, dudas, etc… que queráis ampliar pues ya sabéis. Que, además, para algo tienen que estar los buscadores de internet, ¡no querréis que se queden huérfanos de preguntas como el Infoseek! Sí que pondré una frase -no puedo prometer que corta- para cada una intentando dar una orientación básica para que luego sigáis vuestros intereses e instintos.

Dicho todo esto vamos -sí, por fin- a por las listas.

GIALLO

Como decía, vamos con una selección de los que me parecen más cercanos a esa idea general de lo que supongo es el subgénero en esta lista de lo más importante, interesante o recomendable. Al final han salido solo 55.

La muchacha que sabía demasiado (La ragazza che sapeva troppo, Mario Bava, 1963)
Quizá debería haber abierto también una sección de Proto-Giallos, pero creo que esta encantadora historia de suspense merece por méritos propios considerarse como la inauguración del género, aún con una ingenuidad y buen humor que pronto perdería.

Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, Mario Bava, 1964)
Aquí sí ya que estamos hablando de palabras mayores. El primer giallo propiamente dicho, con un asesino enmascarado, un grupo de mujeres -profesionales de la moda-, maniquíes y una trama enrevesada.

Crimen en la residencia (Nude… si muore, Antonio Margheriti, 1968)
El primero que no fue de Bava -aunque le tocaba- y que está aún en un estilo visual alegre y festivo mientras se van apiolando señoritas.

Homicidio por vocación (Omicidio per vocazione, Vittorio Sindoni, 1968)
Ponte a buscar el título para este, que lo mismo te sale el dado que Herencia mortal o El asesino tiene las manos limpias, al fin y al cabo en italiano también tuvo más de uno. He aquí un giallo que entra en la continuación de las aguas de los krimis, con sus testamentos envenenados y los grupos de familiares y beneficiados decididos a todo por el dinero.

La bambola di Satana (Ferruccio Casapinta, 1969)
Si, encima, lo ambientas todo en un viejo castillo y le pones una vieja maldición familiar ya me tienes ahí, a ver qué problemas mentales tiene la protagonista, quienes son esos encapuchados sádicos y cuanta de la ambientación sobrenatural es real.

Cinco muñecas para la luna de agosto (5 bambole per la luna d’agosto, Mario Bava, 1970)
Una versión extraña -aunque mejorable, y eso que es Bava– de los Diez Negritos. Zooms locos y sangre, que llegan los setenta.

El pájaro de las plumas de cristal (L’ uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970)
¡Aquí llega Argento con sus animalicos! Un clásico por méritos propios, quizá más clásico de lo que ahora esperamos de su director pero perfecto como primera incursión.

4 moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, Dario Argento, 1971)
¡La segunda! Quizá menos interesante que sus compañeras pero… ¡Tiene a Bud Spencer interpretando a «Dios«! así que, ¿cómo pasarla por alto?

La bestia mata a sangre fría (La bestia uccide a sangue freddo, Fernando di Leo, 1971)
Reconozco una predilección por este sindios que muestra el lado más festivo y alocado del género en mutación: una clínica psiquiátrica para gente con posibles, Klaus Kinski como el doctor al cargo, una variedad notable de dolencias y un asesino misterioso que pasa por sus ventanas como Pedro por su casa, todo ello sin aparentes limitaciones.

La cola del escorpión (La coda dello scorpione, Sergio Martino, 1971)
Un giallo de corte clásico y muy luminoso con dos niveles posibles alrededor de una herencia, ¿está el asesino detrás del dinero o de la viuda? ¿Quizás ambos? ¿Quizá ninguno?

El día negro (Giornata nera per l’ariete, Luigi Bazzoni, 1971)
Franco Nero. Bueno, y también una trama sorprendentemente bien hilada con un periodista alcohólico -sí, él- en mitad de una serie de asesinatos inexplicables. Bien.

El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, Dario Argento, 1971)
Uno de los grandes de uno de los grandes. Quizá el más importante de los giallos clásicos de Argento, casi una película a la inglesa revolucionada por el impacto de esta nueva manera de contar.

Homicidio al límite de la ley (Un omicidio perfetto a termine di legge, Tonino Ricci, 1971)
Agradable aunque un tanto rutinario giallo con un piloto deportivo con problemas de memoria, una aparente conspiración a su alrededor y, sobre todo, un buen número de asesinatos tratando de evitar que la verdad salga a la luz.

La iguana de la lengua de fuego (L’iguana dalla lingue di fuoco, Riccardo Freda, 1971)
¡FREDA! Que decide darle un toque curioso a su aproximación metiendo por medio a nada menos que un embajador.

Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di donna, Lucio Fulci,1971)
¡¡¡FULCI!! Contenido, cierto es, que aún andamos en la etapa zoológica del asunto. Pero Fulci al fin y a cabo, hasta el punto de que comienza el onirismo, la sexualización y el chimpún. Sobre todo el chimpún.

Una mariposa con las alas ensangrentadas (Una farfalla con la ali insanguinate, Duccio Tessari, 1971)
Ejemplo de película artesanal en la que la investigación va jugándose enroscada, construyéndose a poco y creando una comparación entre lo que estaría más cerca de ser una serie televisiva de misterio y otra que introduce los trucos del nuevo estilo.

La muerte camina con tacón alto (La morte cammina con I tacchi alti, Luciano Ercoli, 1971)
Este enorme embrollo de Ercoli podría ser uno de esos ejemplos de película que causa disensión. Para mí su trama no hace sino mejorar a cada giro de guión, cada más difícil todavía, que apila las posibilidades de la organización tradicional de los mysterys.

La noche que Evelyn salio de la tumba (La notte che Evelyn usci´ dalla tomba, Emilio Miraglia, 1971)
La historia podría parecer más propia de un Para-Giallo, un hombre no ha superado la muerte de su esposa y se dedica a invitar jovencitas y realizar sesiones de espiritismo, a partir de ahí toques de misterio y de fantástico que acaban dando paso a uno de esos múltiples asesinatos.

El ojo del laberinto (L’occhio nel labirinto, Mario Caiano, 1971)
Para mí este es uno de esos títulos que mejor definen lo que es un giallo, con toda esa sensación onírica, y aunque no haya muchos asesinatos ni un asesino con guantes de cuero negro propiamente dicho, sí que hay una trama llena de sospechosos que acaba creando una inesperada espiral psiquiátrica.

La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino,1971)
Martino aprovecha para poner a una bella mujer en el centro de una complicada historia pasional con crímenes que se va acercando y separando de su protagonista con el tiempo.

La tarántula del vientre negro (La tarantola dal ventre nero, Paolo Cavara, 1971)
Una curiosa situación se da aquí en cuanto que procedemos a observar al inspector en un juego meta que permite al espectador situarse más cerca de un asesino que parece estar un par de pasos por delante.

Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino, Lucio Fulci, 1972)
Uno de mis giallos favoritos. Todo un ejercicio por parte de Fulci que incluye una subtrama que podríamos denominar atávica a la vez que ata la parte más psicológica de los personajes para explicar sus movimientos y motivaciones. Para mí, una de las cumbres del género.

La dama rosa mata siete veces (La dama rossa uccide sette volte, Emilio Miraglia, 1972)
Tras Evelyn llega otro castillo maldito de la mano de Miraglia. Un disfraz más elaborado, un guión más complejo y, en general, una superación del anterior.

Delirium (Delirio Caldo, Renato Polselli, 1972)
Una muy particular versión del clásico giallo, doblando las apuestas y subiendo la parte erótica y psicodélica, a la vez. Más compleja de lo que parece.

Detrás del silencio (Il coltello di ghiaccio, Umberto Lenzi, 1972)
Lento pero inasequible iba acercándose el gran Lenzi al giallo más tradicional tras años de hacer su propia versión de este subgénero. Tampoco es que aquí nos encontremos con algo canónico, pues al asesino no duda en añadir una subtrama de sospecha que incluye también lo satánico, los shocks traumáticos y la medicina.

El Dios de la muerte asesina otra vez (L’etrusco uccide ancora, Armando Crispino, 1972)
Los etruscos siempre han echado una buena mano a la gente de los giallos. Sobre todo en películas como esta, con sus toques de sobrenatural y su reivindicación arqueológica.

Joven de buena familia sospechosa de asesinato (Ragazza tutta nuda assassinata nel parco, Alfonso Brescia, 1972)
Al margen de la aparente incapacidad de los españoles para entender el título italiano tenemos aquí otra cinta de buen nivel, una de las mejores de la sección Herencias malditas.

Las lágrimas de Jennifer (Perché quelle strane gocce di sangue sul corpo di Jennifer?, Giuliano Carnimeo,1972)
Podría haber ido mejor pero no nos vamos a quejar demasiado. Que la locura de guión que tiene, con una mujer recién mudada a cuyo alrededor se van cometiendo asesinatos sin parar, sirva de centro de esta película da a la idea de su valor.

La muerte acaricia a medianoche (La morte accarezza a mezzanotte, Luciano Ercoli, 1972)
Ya solo por el arma de elección del asesino merece la pena echarle un ojo a este título. Si le añadimos la famosa droga psicodélica que pone en marcha la acción y la complejidad de un guión que va desplegándose como en una caja de trucos. Una muy entretenida.

La orgía de la sangre (Un bianco vestito per Mariale, Romano Scavolini, 1972)
Una pareja demuestra lo buena idea que es organizar una fiesta de disfraces para demostrar la estabilidad mental de una de las partes. A partir de ahí los inevitables asesinatos y juegos varios alrededor de la identidad del asesino.

¿Qué habéis hecho con Solange? (Cosa avete fatto a Solange?, Massimo Dallamano, 1972)
El enorme Massimo Dallamano se reapropió de las señas de identidad del género en esta película y sus secuelas espirituales, centradas en pobres colegialas de las que abusan y a las que matan. Con un asesino presa de una motivación tan extrema como moral que acaba ofreciendo no solo una de las joyas del género -para mí, al menos- sino un ejemplo de que se puede usar una película para discutir sobre su fondo e intencionalidad.

¿Quién la vio morir? (Chi l’ha vista morire?, Aldo Lado, 1972)
Un asesino con velo de mujer y mucha niña muerta, que no se diga que Lado bajaba la intensidad en este sórdido giallo que realza así su guión.

Los crímenes del gato negro (Sette scialli di seta gialla, Sergio Pastore, 1972)
Por extraño que pueda sonar estamos ante lo más cercano a un exploit de Argento que vayamos a encontrar, y es que casi parece que hubieran decidido remakear El gato de las nueves colas pero sin contar más que con el título y una breve sinópsis porque tarda poco en elegir otros derroteros y ofrecer un espectáculo irónicamente visual.

Siete orquídeas manchadas de rojo (Sette orchidee macchiate di rosso, Umberto Lenzi, 1972)
Película de hechuras clásica, casi canónica. Tanto es así que casi se podría ofrecer como ejemplo del género mediante sus claves básicas y a través de la elevación de las mismas.

Sumario sangriento de la pequeña Estefania (Mio caro assassino, Tonino Valerii, 1972)
Enormísimo giallo, ejemplo de un crimen que se centra en a resolución de otro en el que los muertos se apilan creando una suerte de doble espejo que merece ovación de pie.

Todos los colores de la oscuridad (Tutti i colori del buio, Sergio Martino, 1972)
Uno de los mejores títulos propiamente dichos y también una gran película, rodada de manera intensamente diferente, debido a que el centro de la historia es sin duda la locura, aunque podríamos hablar también de la irrealidad o el onirismo.

Siete muertos en el ojo del gato (La morte negli occhi del gatto, Antonio Margheriti, 1973)
Un giallo francamente gótico, con muchos personajes y diversas relaciones entre ellos. Luego ya tiene un gato marcando las muertes, que siempre tiene sus fanes.

Torso, violencia carnal (I Corpi presentano tracce di violenza carnale, Sergio Martino, 1973)
Enorme y violento, podríamos considerar a esta película no solo un giallo -que lo es, con ese asesino enmascarado y esas chicas asediadas- sino, incluso, un antecedente de algunos de los subgéneros y trucos que se harían populares en las siguientes décadas.

Cinco mujeres para un asesinato (5 donne per l’assassino, Stelvio Massi,1974)
Giallo de estilo clásico que ofrece la novedad de que las víctimas principales son embarazadas.

Spasmo (Umberto Lenzi, 1974)
Coger todos los lugares comunes del género y ofrecer algo nuevo, esa parecía la intención de Lenzi en esta película que incluye un acercamiento a los clásicos maniquíes que no tiene nada que ofrecer a obras más conocidas.

Tejido de seda (Il baco da seta, Mario Sequi, 1974)
Aunque falte el clásico asesino no faltan las muertes, y es que en esta historia de aislamiento y decadencia hay momento en los que parece que no es un giallo lo que estamos viendo sino algún tipo de extraño melodrama con ribetes policíacos, pero por suerte el transcurso del film acaba demostrando su auténtica naturaleza.

Desnuda ante el asesino (Nude per l’assassino, Andrea Bianchi,1975)
Con una muerte por aborto de fondo y una utilización extremada del sexo, los nuevos tiempos se van mostrando en pequeños detalles como este asesino motorista que moderniza algo el arquetipo clásico.

El ojo en la oscuridad (Gatti rossi in un labirinto di vetro, Umberto Lenzi, 1975)
Lenzi tenía tanto oficio que lograba convertir un viaje turístico por Barcelona en una colorista y sangrienta historia de muertos con un juego de colores al que conviene echar un… ojo.

Rojo oscuro (Profondo rosso, Dario Argento, 1975)
¡Todos en píe! Palabras mayores en una de las grandes películas italianas, con un sentido artístico completamente desbocado y una trama criminal que va cerrándose hasta demostrar que lo que parecía metralla suelta era en realidad un mecanismo de relojería.

Extraña muerte de una menor (Morte sospetta di una minorenne, Sergio Martino,1975)
Curioso título este, con mucho de policíaco y un tono casi más cercano al cómico que al terrorífico, pero el director demuestra que las tablas están para algo.

El vicio tiene medias negras (Il vizio ha le calze nere, Tano Cimarosa, 1975)
Un ejemplo de lo que podríamos considerar un giallo de artesanía, posiblemente por encargo para aprovechar el -ya declinante- tirón del género.

Terror infinito (…e tanta paura, Paolo Cavara, 1976)
Un grupo delimitado, un asesino con marca propia y, en esta ocasión, un policía que investiga quién está detrás de los crímenes. El resultado es esta película de solidez rocosa cuando no pedregosa.

El gato asesino (Il gatto dagli occhi di giada, Antonio Bido,1977)
Curioso acercamiento a situaciones más propias de Hitchcok dentro del contexto del giallo con una testigo a distancia del crimen y un presunto culpable.

Siete notas en negro (Sette note in nero, Lucio Fuli, 1977)
Otro Fulci, aquí a punto de mandarlo todo a volar y meterse directamente en esa irrealidad y ese gore que le caracterizaron tanto. De momento tenemos videntes, cadáveres y psiquiatras; todos en un ambiente que es más sórdido que sangriento por difícil que sea de creer.

Investigación sobre un crimen perfecto (Indagine su un delitto perfetto, Giuseppe Rosati,1978)
Película de clara anglofilia y obvios parecidos con la vertiente más clásica del asunto -herencias incluidas- que se va pasando al giallo poco a poco hasta lograr una vuelta de tuerca mixta.

Trafico de menores (Enigma rosso, Alberto Negrin,1978)
Conclusión aceptable y poco más de la trilogía que Massimo Dallamano dejo incompleta por fallecimiento. Una lástima que no llegara a rodarla él, pero al menos hubo un cierre -más cercano a un policíaco clásico, eso sí- para ese trío de películas.

Murder obsession (Follia omicida, Riccardo Freda, 1981)
En esta última película de Freda tenemos un curioso batiburrillo que con hechuras de giallo incluye momentos oníricos con sectas satánicas, una araña más grande que un perro, ataques violentos -normalmente sexuales y contra mujeres, claro- de todo tipo e, incluso, una sierra eléctrica. Los tiempos, que iban cambiando.

El asesino del cementerio Etrusco (Assassinio al cimitero Etrusco, Sergio Martino, 1982)
Otra de mis películas favoritas, si bien lo que tiene de giallo se encuentra metido en mitad de muchas más cosas. Es una cinta que incluye múltiples aventuras, tramas criminales variadas y, por supuesto, etruscos que siempre hacen bonito. Sobre todo si mientras hay un asesino misterioso matando gente.

El destripador de Nueva York (Lo squartatore di New York, Lucio Fulci, 1982)
Fulci, en toda su gloriosa violencia sexualizada, ofrece uno de los ejemplos más burros con giallos cercano al slasher pero que gracias a su director y la clara italianización de la película acaba algo tan pasado de vueltas -¡esa forma de hablar del asesino!- y a la vez tan sórdido y realista que casi podríamos haber hablado del último gran giallo.

Tenebre (Tenebrae, Dario Argento, 1982)
Pero es esta película la que merece por méritos propios el nombre de Último Giallo Clásico en tanto que el ejercicio realizado aquí por Argento es, en realidad, no solo un autohomenaje tirando a meta sino, además, hacer repaso de su carrera y métodos de manera que este Tenebre podría considerarse como el punto final cíclico que redondea el género.

POST-GIALLO

Pasada esa marca inventadísima aún salieron algunas películas que podríamos considerar en mayor o menor medida giallos. Claro que eso mismo podríamos haber dicho hace un par de ellas antes. Pero como posteriores a ella y no tan lejanas a los recursos canónicos como para meterlas en el Para-Giallo pensé que mejor creaba esta tercera lista. Sí, en esta locura me hallo. Ah, sí, han salido 12.

Cuchillos en la oscuridad (La casa con la scala nel buio, Lamberto Bava, 1983)He aquí una serie reconvertida en película. No es la primera vez que eso pasaba, claro -a veces con el rodaje ya comenzado la cadena tenía dudas y había que aprovechar- pero en esta ocasión contaban con Bava hijo de director, de modo que al final queda una historia algo rutinaria sobre un compositor que se retira a una casa demasiado poblada, aunque no por mucho tiempo.

Murder rock: Danza mortal (Murderock – uccide a passo di danza, Lucio Fulci, 1984)
Fulci de nuevo, aunque aquí en su versión más rutinaria, solo el arma del crimen y un par de escenas más oníricas hacen que merezca la pena meterla en la lista.

Bajo el vestido, nada (Sotto il vestito niente, Carlo Vanzina, 1985)
Inesperadamente bien realizada y con un pequeño papel para el gran Donald Pleasance, ambientar un giallo en el mundo de la moda era algo que volvía a hacer falta.

Crímenes en portada (Le foto di Gioia, Lamberto Bava, 1987)
La directora de una revista de fotos eróticas está a punto de perderla a manos de otra mujer, pero como todo puede empeorar encima alguien está matando a sus modelos y dejando una foto suya. Vamos, que hay mucho erotismo y, por encima de todo, un estudio de la personalidad de su protagonista, la Gioia del título original. Así que todo bien realizado aunque seguro que agradecería algo de movimiento.

Demasiado bellas para morir (Sotto il vestito niente 2, Dario Piana, 1988)
Tan bien le fue a Bajo el vestido, nada que aún tuvo dos continuaciones. De la tercera -Algo así como BeVN 3: El desfile final– mejor no decir nada, pero esta segunda aún tiene algo de interés porque se acerca aunque sea solo un poco a las películas de venganza y, a la vez, a las obras de misterio que originaron todo esto. Una modelo es violada en una fiesta descontrolada en mitad del rodaje de un vídeo con otras modelos, no solo eso, también muere en un atropello cuando trata de huir. Así que cuando empiezan a asesinar a los participantes en la fiesta la identidad del asesino es un misterio.

Trauma (Trauma, Dario Argento, 1993)
Argento, que a estas alturas estaba más en asuntos fantásticos, decidió un pequeño regreso al giallo sin abandonar las ambientaciones extrañas que estaba manejando ofreciendo esta algo embarullada obra.

El síndrome de Stendhal (La sindrome di Stendhal, Dario Argento, 1996)
Cuando Argento no tiene claro lo que hacer regresa al giallo, en este caso con una de sus últimas buenas películas, llena de imágenes sugerentes aunque con menos sentido de lo habitual. No íbamos a tenerlo todo.

Almost blue (Alex Infascelli, 2000)
Por difícil que sea de creer aquí el asesino no está oculto de la manera normal sino cambiando su identidad. No solo eso, además lo persigue una inspectora de policía ayudada por un chico ciego obsesionado con una canción de jazz, porque así es como funcionan los giallos en el año 2000, mezclando ideas tanto de géneros adyacentes como el psycho-killer como la inevitable inclusión de ordenadores e ideas más originales como la de los colores.

Insomnio (Non ho sonno, Dario Argento, 2001)
Argento y sus giallos crepusculares, este es de los que supera el nivel de aprobado, quizá más por la cantidad de gente de talento reunida que por un guión o dirección a la altura. Pero algo es.

Ojos de cristal (Occhi di cristallo, Eros Puglielli, 2004)
En el borde con otros géneros con asesinos, la particular forma de acercarse a lo artístico, lo sexual y los trofeos, acaban llevando esta película a los campos más giallísticos. Meritoria en cualquier paso.

Darkness surrounds Roberta (Giovanni Pianigiani, 2008)
Es difícil decidir si estamos ante un gran homenaje a los giallos clásicos o a uno de ellos mismos, salvo por los obvios problemas de falta de dinero que ahora ofrecen una apariencia más barata de lo que hacían hace cuarenta años, pese a que esté tan lejano en el tiempo de ellos la forma de presentar la depravación criminal, los gustos sexuales, el anonimato y las relaciones personales o de poder entre los enredados en esta clasicorra aunque estimable película a la que solo podría pedir que hubiera tenido dinero para una mejor calidad en su producción.

Giallo (Giallo, Dario Argento, 2009)
¿Qué mejor título para terminar? Ah, si además acompañara. Pero me temo que este Argento autoreivindicativo está muy lejos de aquel Tenebre que cerraba nuestra anterior sección. Como una casa en ruinas, así parece el estado del asunto.

PARA-GIALLO

Porque tiene mucho de fantástico, porque se centra más en los líos de faldas que en los asesinatos o porque quizá nunca ha habido un misterio sobre la identidad del asesino tanto como sobre la manera de realizarlos… Muchos pueden ser los motivos para no considerar las siguientes películas -que se mueven desde lo aceptable a las obras maestras- dentro de la lista de propiamente dicho. Pero tampoco quiero dejarlos fuera porque el impacto causado no fue solo en lo exterior, también en muchas películas que no eran exactamente como nos esperábamos pero que era imposible no considerarlas en la misma vecindad. Tantas que al final han aparecido 74 nada menos. Eh, no me miréis así, siempre es más fácil crear derivados que originales.

El horrible secreto del doctor Hichcock (L’orribile segreto del dr. Hichcock, Riccardo Freda, 1962)
Sospecho que no habrá mucha gente que opine como yo sobre el eslabón de Proto-Para-Giallo de esta película pero Freda me parece un director magnífico y esta aproximación no solo reconoce de alguna manera tortuosa la importancia de Hitchcock -muchísimos años antes de que lo hiciera Argento con Ti piace Hitchcock? en 2005- en el desarrollo de lo que vendría después. Al fin y al cabo a estas alturas no habíamos tenido ni a Bava con su muchacha. Pero aquí tenemos, más allá del gótico fantástico italiano -y una magnífica interpretación de Barbara Steele– una historia de perturbación, muerte y locura mental llena de recovecos y límites difuminados entre la realidad y la mentira.

El justiciero rojo (La vergine di Norimberga, Antonio Margheriti, 1963)
Ejemplo también de horror gótico italiano con algunos puntos en común con los giallos que vendrían pero casi más cercano a los krimis alemanes, todo lo cuál queda en segundo lugar ante la revelación del asesino, indudablemente perteneciente al primer grupo. Que no es una crítica, por supuesto, sigue siendo una gran película y casi se podría decir que un antecedente del giallo.

El embalsamador (Il mostro di Venezia, Dino Tavella, 1965)
Cercano más al krimi que al giallo aún, con una mezcla que ofrece a un asesino misterioso aunque en su ambientación y motivos estemos incluso más cerca del horror gótico italiano. Una película más que curiosa.

El secreto de Bill North (Assassinio made in Italy, Silvio Amadio, 1965)
Este tan interesante película en realidad está casi más cerca de un thriller turístico que de un giallo, si bien la complicada trama y la existencia de un asesino -¡que acabamos descubriendo con máscara!- lo mete en el barrio. La historia de una viuda por sorpresa, un periodista que quiere ayudarla a descubrir al asesino de su marido y el comisario -enorme Alberto Closas– encargado del caso.

Blow up, deseo de una mañana de verano (Blowup, Michelangelo Antonioni, 1966)
Lo que se suele considerar un film de prestigio, por su director, su reparto, el punto de partida teórico -un cuento de Cortazar– y los premios a los que optó y que acumuló. Digamos que es lo que podría haber sido una versión De Competición en Festivales de los giallos.

Dos menos uno, tres (La morte ha fatto l’uovo, Giulio Questi, 1968)
Me encanta esta película, es una de mis favoritas, sobre todo dentro de este grupo. Y es que más allá de planes de unos y otros y extraños movimientos tenemos tres formas de seguir la película: Como una crítica a la sociedad de consumo y el capitalismo, como una complicada trama de encuentros y desencuentros amorosos con el dinero como motor y como una aproximación muy artística, casi hasta niveles paródicos, que se va uniendo y separando en una película que se salta tantas reglas del giallo que logra estar cerca de su núcleo ideal.

El dulce cuerpo de Deborah (Il dolce corpo di Deborah, Romolo Guerrieri, 1968)
Aproximación con líos amorosos múltiples y acosos telefónicos con no muchos personajes y una trama que se concentra en el final de la cinta. Quizá demasiado rutinaria pero, sobre todo, eclipsada por nuestro siguiente título:

Así de dulce, así de maravillosa (Così dolce… così perversa, Umberto Lenzi, 1969)
Otra película con varios títulos. Tras Orgasmo, Lenzi sigue con Carroll Baker y sigue también acercándose al giallo una trama que aún tiene algunas divergencias con lo habitual pero que se sigue moviendo en el espacio de sus obras adaptándolas al nuevo subgénero: Gente acomodada y muchos líos de faldas que hacen que la sangre hierva y corra.

La muerte llama dos veces (Blonde köder für den mörder, Harald Philipp, 1969)
Ya imagino que no esperabais ver películas extranjeras por aquí, pero precisamente esas aproximaciones son de las más interesantes. Por ejemplo, en esta versión alemana. con guión italiano, eso sí, y la presencia de grandes actores como Fabio Testi o Anita Ekberg
en mitad de una historia realmente compleja, no tanto por la falta de identidad del asesino como por la culpa de cada personaje en lo que vemos suceder.

Las trompetas del apocalipsis (Julio Buchs, 1969)
En este acercamiento español el principal cambio es que las muertes parecen todas suicidios, pero… ¿quién es entonces el tipo de guantes negros? Por suerte para todas estas cosas están siempre las tramas complejas que van más allá del suspense habitual. Eso y la pila de cadáveres que las acompañan.

Asesinada ayer (La morte risale a ieri sera, Duccio Tessari, 1970)
Una adaptación de Los milaneses matan en sábado de Scerbanenco no es ninguna tontería, más aún porque la trama sexual y la violencia ya están ahí. Por suerte también está el impacto de la época para darle un aspecto gallizado al filme.

Concierto para pistola solista (Concerto per pistola solista, Michele Lupo, 1970)
Un castillo en escocia con un grupo de herederos y alguien dispuesto a quitárselos de en medio. De nuevo Agatha Christie e Irving Wallace son los autores en los que pensar y, una vez más, la influencia modifica la presentación.

Una droga llamada Helen (Paranoia, Umberto Lenzi, 1970)
La tercera de las películas realizadas con Carroll Baker por el gran Lenzi, poco a poco iba acercándose al género con tanto lío amoroso y tantas ansias -homicidas- reprimidas.

Un hacha para la luna de miel (Il rosso segno della follia, Mario Bava, 1970)
¡BAVA! Aunque aquí no hay suspense en la identidad del asesino sí que lo tendremos en el destino de las víctimas y en el desarrollo de la historia, una llena de traumas infantiles, asesinatos violentísimos y maniquíes, claro.

Una maleta para un cadáver (Il tuo dolce corpo da uccidere, Alfonso Brescia, 1970)
Casi, casi una película de humor negro en su sección Cadáver Inquieto que tiene de giallo los tratamientos de personajes y de sus relaciones.

Bahía de sangre (Reazione a catena, Mario Bava, 1971)
No sé si hay mucho que decir de este clasicazo de Bava pero venga: Antecedente de las películas de violencia desatada o quizá punta de lanza de ellas, aquí la violencia no es ejercida por una sola persona sino casi podríamos decir que por la sociedad en general y por eso mismo resulta más importante. Luego ya discutimos su influencia en lo que estaría por venir, dentro y fuera del slasher, pero de momento quedémonos en el magnífico trabajo -una vez más- de su director.

Los fríos ojos del miedo (Gli occhi freddi della paura, Enzo G. Castellari, 1971)
Con un envoltorio visual propio del giallo y mucho de esos guiones de depravación y complicadas maquinaciones, lo que tenemos aquí es casi crítica social mezclada con un juego de puertas giratorias y gentes persiguiéndose. Apartado por tanto del clásico asesino en serie y más cercano a una versión inevitablemente realista de las películas de venganza -no sexual en este caso-, con todo lo malo que ello conlleva.

Jack, el destripador de Londres (7 murders for Scotland Yard, José Luis Madrid, 1971)
Otra película española, con algo que acabaría siendo casi un cliché en si mismo, el regreso de Jack. Pero, eso sí, con un tratamiento al estilo giallo del asunto todo.

Marta (José Antonio Nieves Conde, 1971)
Cercana al giallo pero también a las películas de Hitchcock o al gótico italiano, al final es una película española de maneras italianas para intentar explicar una historia llena de giros sobre, creo, los peligros de rescatar mujeres desfallecidas en el exterior de nuestro castillo, o de desfallecer con nobles herederos mirando.

Pánico en el bosque (Assault, Sidney Hayers, 1971)
Agradecedle a Mikel que haya incluido esta película de Hayers en la lista, que yo no estaba del todo convencido. Y es que este film inglés sobre un grupo de señoritas acechadas y una profesora que se ofrece como cebo tiene muchas cosas buenas pero yo casi la acerco más a otros campos. De todas formas es una cinta recomendable, sea giallo o no.

El techo de cristal (Eloy de la Iglesia, 1971)
Sospecho que la última mujer acosada a la que esperabais ver por aquí era a Carmen Sevilla. O quizá no. ¿En una película de Eloy de la Iglesia? Bueno, quizá no era exactamente un giallo pero sin duda sí un film de suspense con una mujer que oye pisadas en el piso de arriba y sospecha de algún tipo de extraña conspiración. Bien en el apartamento superior, bien en su cabeza.

La ultima señora Anderson (Eugenio Martín, 1971)
¡DIFUNTA! Perdón, siempre que leo el título pienso que está mal adaptado del inglés Late, pero en realidad… en realidad no. Simplemente suena muy raro. Pero la verdad es que lo que aquí importa, en esta película del nunca suficientemente reivindicado Eugenio Martín, es la última de la larga serie de señoras de Arthur Anderson. Tres veces casado, tres veces viudo, todas heredero. Y por si las cosas no sonaran aún extrañas pronto aparece una nueva jovencita que hace surgir la duda, ¿quién está jugando con quién? Puede que no haya muchos más rastros de giallo en la película, pero tampoco es que los necesite, se defiende sola.

La víctima designada (La vittima designata, Maurizio Lucidi, 1971)
He aquí la película que Mikel evitó que se me traspapelara. Colocada en este lado de la lista y luego borrada no recuerdo por qué. Sobre todo porque no tenía intención de eliminarla, que es una buena película aunque no tan giallo como para subirla de sección. Bebe sobre todo de Extraños en un tren, a la que incluye variaciones como una pareja asediada por un extraño *cof* Conde.

Amor y muerte en el jardín (Amore e morte nel giardino degli dei, Sauro Scavolini, 1972)
Scavolini, que habitualmente trabajaba como guionista, se lía la manta a la cabeza para ofrecer esta extraña obra a base de cintas que montar y limpiar que, como piezas de un puzzle, recomponen un rompecabezas para un personaje que sirve de identificador de la audiencia, un profesor que necesitaba una villa aislada y que acaba metido en una reconstrucción de los extraños hechos -más intriga sexual y romántica con traiciones y muertes varias que un asesino a a caza, debo decir-.

El cerebro del mal (Il diavolo nel cervello, Sergio Sollima, 1972)
Una película más que estimable que se va construyendo como en capas, primero presentando los personajes, una vez hecho esto explicando el problema y allí también avanzando como en pequeñas espirales hacia una caída o una solución. Historia de personajes y relaciones en la que Sollima -más conocido en otros géneros- deja claro su buen hacer.

Coartada en disco rojo (Tulio Demicheli, 1972)
Más cercana al poliziesco que al giallo, esta película que parte de un asesinato y los varios sospechosos de él se conecta de nuevo por la parte visual aunque es en el progreso de la acción en lo que gana a los espectadores. Eso sí, tiene alguna imagen que puede ser problemática para los aprensivos.

La mansión de la niebla (Francisco Lara Palop, 1972)
Con un estilo muy clásico ya desde su premisa -un grupo de desconocidos perdidos en la niebla acaban llegando a una mansión solitaria- la película va decidiéndose por unas u otras posibilidades sobre la marcha, a ratos acercándose al horror gótico, al mystery inglés, al fantaterror o, por supuesto, al giallo sangriento y psicoanalítico. Así que hay un poco para todos. Si la encuentran -en SOMOS y poco más, me temo- no la dejen pasar.

La muerte desciende ligera (La morte scende leggera, Leopoldo Savona, 1972)
Película sofocante, llena de presión, que tiene elementos de giallo pero casi más de oscura conspiración, con un personaje intentado entender qué ha pasado, escondido en un hotel, que está menos aislado de lo que uno esperaría, también es cierto. Pero la sensación de que podría adaptarse como una obra de teatro sobre la corrupción de la sociedad sigue ahí.

La muerte llega arrastrándose (Hai sbagliato… dovevi uccidermi súbito!, Mario Bianchi, 1972)
¡Un western! Bueno, algo así. En realidad una mezcla porque la muerte -que ya vemos que no decide cómo presentarse- llega por el lanzamiento de serpientes. Que parece un tipo de conocimiento muy específico pero, eh, de todo tiene que haber en las películas. En fin, que quizá no sea lo más cercano que vayamos a encontrar en la lista pero aún con eso algo hay.

Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Edoardo Mulargia,1972)
De entrada con esta película podemos discutir si la dirigió este director, si fue Giampaolo Lomi o si es fruto de la… colaboración… entre ambos. El caso es que parieron esta obra, muy cercana al giallo clásico más allá de su exótica ambientación y su… bueno… acercamiento por dos flancos aparentemente contrapuestos como son los Mad Doctors y el Vudú, entre ambos se desarrolla esta historia de asesino misterioso y mucha sexualidad -no en vano uno de los centros del relato es una poderosa droga afrodisíaca- que sirve de ejemplo de lo diferente que podía llegar a ser el subgénero.

El asesino está entre los trece (Javier Aguirre, 1973)
Una película de las más conocidas de Aguirre, y no es para menos. No solo es una aproximación doble a los Diez negritos y el giallo, además el nivel y variedad de los actores permiten que -más allá de un guión un tanto rutinario- la película merezca el interés del espectador.

La chica de Via Condotti (La ragazza di via condotti, Germán Lorente, 1973)
Mezcla de géneros, que a ratos es un policíaco y en otros un giallo, con una trama tantas veces vista que es difícil saber si no la sacarían de alguna, las buenas ideas quedan a rato oscurecidas por decisiones más convencionales de lo esperable, pero para haber hecho un híbrido podría haber quedado más churro.

La corrupción de Chris Miller (Juan Antonio Bardem, 1973)
Sí, una película de Juan Antonio Bardem con un protagonismo entre Marisol -que para eso es la que sale en el título- y Jean Seberg, centrándose en un extraño triángulo de cercanías giallísticas, esto existe. Más aún, es una buena película. El inevitable trauma infantil de la protagonista, el resentimiento de su madre y un elemento desestabilizador, la llegada de un joven de oscuras intenciones –Barry Stokes– que acaba de hacer saltar su enfermiza relación por los aires. Todo eso y un misterioso asesino con guadaña y disfraces. Quizá no sea lo que uno esperaría ver pero si es una muestra más que notable de lo que uno puede encontrar.

La muerte sonríe al asesino (La Morte ha sorriso all’assassino, Joe D’Amato, 1973)
¡D’AMATO! Sí, también él se vio tentado por el éxito del giallo, aunque solo un poquito. Porque la cabra tira para el monte siempre que puede y en cuanto nos descuidamos empiezan a aparecer sucesos paranormales, muertos que vuelven en vida y más cosas, pero, claro si cuentas con Klaus Kinski de Mad Doctor tampoco te puede extrañar de todo lo que vaya pasando después, incluso cuando hayas preparado un final como el de esta película. Que recomiendo, claro.

Pena de muerte (Jorge Grau, 1973)
Otro de los grandes de la cosa española hace su entrada en el giallo con una historia que, por fuerza, tenía que navegar la situación política -más abierta eso sí- con un fiscal a cuyo alrededor parecía haber un asesino tratando de echarle en cara algo por su insistencia en usar la pena de muerte. Por supuesto el magistrado era francés -en la ficción, en realidad era Fernando Rey– pero estaba de vacaciones en España, que así nos quitábamos el marrón de decir lo que se estaba diciendo pero se podía mantener la ambientación y al resto del españolísimo reparto Yo encantado, vaya.

Tensión (Macchie solari, Armando Crispino,1973)
Las manchas solares parecen estar en el centro de toda una retahíla de extraños sucesos, muertes sospechosas que parecen suicido pero no y una trama que tiene un aspecto de giallo pero cierto fondo no diremos sobrenatural pero al menos sí más fantástico. Pero con una fuerza y solidez -no digamos sordidez- que hay que reconocerle.

El ultimo escalofrío (Tendre et perverse Emanuelle, Jesús Franco, 1973)
El erotismo en mitad de un grupo de gente con poder y dinero, una muerte misteriosa -pero mucho, y ambigua también- y en medio elementos que Franco, un experto en hacer lo suyo y aprovechar el ambiente, supo agiallizar para provecho propio y disfrute de los espectadores de la película.

Una gota de sangre para morir amando (Eloy de la Iglesia, 1973)
Otro gran título a juego con una película tan estimable como suele ser con el nunca suficientemente reivindicado de la Iglesia. De nuevo tenemos una crítica social, pero mezclada con fantástico tirando hacia la ciencia ficción, con una versión tan inesperada como personal de La naranja mecánica a la que llega a copiar alguna escena entera. Que no os engañe el aspecto de batiburrillo -debida probablemente a tener cinco guionistas, aún cuando se trate de José Luis Garci, Antonio Fos, Antonio Artero, George Lebourg y el propio Eloy de la Iglesia– o la apariencia de que solo algunos aspectos visuales o la idea de ataques a jóvenes problemáticos, es una película completamente recomendable.

El asesino ha reservado nueve butacas (L’assassino ha riservato nove poltrone, Giuseppe Bennati,1974)
Un grupo de amigos encerrados, siendo masacrados poco a poco. Esta vez en un teatro, claro. Lo inesperado, y que se aparta un tanto del giallo, es precisamente lo misterioso de este encierro de raíces sobrenaturales que parece reunir a las inevitables víctimas de unos Diez negritos dentro de El ángel exterminador. El resultado queda en tierra de nadie pero hay que reconocerle la intención.

Atormentada (L’uomo senza memoria, Duccio Tessari,1974)
Lo podían haber llamado amnesia, pero vaya. Un tipo no recuerda nada pero empieza a recibir mensajes, a su alrededor hay alguna muerte -tampoco demasiadas- y para el final tenemos hasta una escena con motosierra. No es que sea gran cosa porque a la que te descuidas se mete en terrenos del thriller policiaco con drogas de por medio, pero tampoco vamos a dejarla fuera.

Corrupción de menores (La polizia chiede aiuto, Massimo Dallamano, 1974)
Dentro de la trilogía de Dallamano, pero probablemente la menos giallesca de las tres, más cercana a un policíaco en que cada pista lleva a la siguiente y se va revelando -a veces hasta deteniendo más que asesinando- la trama de detrás. Una buena película, en cualquier caso.

Una libélula para cada muerto (Leon Klimovsky, 1974)
Paul Naschy, acompañado del gran Klimovsky, decidió meterse también con el giallo. Estilo Argentiano, claro, Y no es mala para ser una copia del modelo, aunque no sea la mejor de ninguna de los dos. Ni su mejor acercamiento a los asesinos en serie.

La noche de los asesinos (Sospiri, Jesús Franco, 1974)
Creo que ya he dicho varias veces lo mucho que me gusta El gato y el canario, y precisamente en esa vetusta obra de teatro -o en sus múltiples adaptaciones cinematográficas, quién sabe- es en lo que se basa el buen Jesús Franco para giallizarla en lo posible -y también pone a Poe como referente, no sé si para justificar cierta cormanización del resultado final o porque no se habían molestado en mirar la obra de teatro que había ido dando distintas versiones. En cualquier caso, un grupo de personas, un legado tenebroso y un asesino en el grupo. ¡¿Pero cómo vamos a pedir más?! Bueno, podríamos pero, ¿para qué?

Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974)
¡Naschy regresa al ataque! A ver si os creéis que con un giallo al año se iba a quedar tranquilo, así que, esta vez con Aured,se centro en otro estilo de giallo, el rural con un grupo de personajes bajo presión y represión, un trío de bellas mujeres, el agente desestabilizante masculino –Naschy, por complicado que sea de creer- y un puñado de secundarios que aguantan vivos más o menos rato permiten una película con grandes momentos fácil de reivindicar. Esta vez habían copiado mejor.

El pez de los ojos de oro (Pedro Luis Ramírez, 1974)
Aparentemente 1974 fue el año internacional de copiar al giallo en España. Por suerte la mayor parte de directores serían tan competentes como Pedro Luis Ramírez que si bien no solía hacer este tipo de películas -tuvo otra al año siguiente, El colegio de la muerte, que ya la he visto tan lejos que ni la he metido en la lista- sí demuestra su competencia a la hora de sacar una película del estilo zoológico.

Il profumo della signora in nero (Francesco Barilli, 1974)
Una mujer asediada por los recuerdos hasta el punto de casi perder la cabeza por muy científica que sea ella, una aproximación al fantástico por el lado de la falta de separación entre lo real y lo onírico con muchos toques grotescos que metemos en la lista por los pelos. No porque no sea buena, sino porque solo tiene en común unos pocos puntos con el giallo.

Huellas de pisada en la luna (Le orme, Luigi Bazzoni, 1975)
Compleja y extraña película en la que su personaje central se descubre con cierta amnesia un día, tendrá que reconstruir lo ocurrido mientras intenta descifrar si lo que le ha pasado es más propio del terror, del fantástico o de qué. Muy sugerente, aunque a un paso de entrar en el terror fantástico italiano al que iba llevando el giallo.

Juegos eróticos de una familia bien (Giochi erotici di una famiglia per bene, Francesco Degli Espinosa, 1975)
Tras este espantoso título que podría llevarnos a suponer una película del destape nos encontramos con un enorme guión lleno de giros y vueltas en el que se satiriza precisamente a la moral reinante mientras se embrollan las relaciones sexuales y afectivas entorno a un moralista cuya familia va introduciéndole en una red de traiciones, asesinatos y relaciones inesperadas que parece más cercano a las intrigas psicológicas que al giallo. Y, sin embargo…

Mal de ojo (Malocchio, Mario Siciliano, 1975)
Un poco de todo: Adoradores del diablo, sexualización a tope, un título alternativo que es como para buscar a su responsable (Eroticofollia) y, ya que estaban, unos toques de El Exorcista que si algo vende hay que aprovechar. En realidad la peripecia de sus protagonistas y las idas y venidas de los secundarios dejan una película muy… salada.

La mascara de cuero (In nome del padre, del figlio e della Colt, Mario Bianchi, 1975)
Probablemente lo primero que uno piense al ver el título en español es que mucha prisa se habían dado para sacar rentabilidad de La matanza de Texas, ¡en apenas un año! Cosas de los tituladores españoles porque como vemos en la versión original del título estamos realmente ante un western. Uno con cercanía al giallo mediante un forajido ¿vengador? que se disfraza con una máscara -de cuero- y va asesinando a personas diferentes porque así es como funcionaban los géneros en estos años. Y es que la hibridación nunca dejará de sorprendernos.

Un par de zapatos del 32 (Rafael Romero Marchent, 1975)
Bajo mi humilde opinión estamos ante una película prodigiosa, tanto por la forma de llevar la historia -llena de giros extraños- como por la finalidad en sí de la misma. No hay suspense en cuanto al asesino, un director de colegio, pero sí en cuanto a la víctima, un niño que usa la 32 y le ha visto asesinando a un hombre lo que, para cubrir su crimen, acaba llevándole al infanticidio. Pero como no tiene muy claro quién es ese testigo la paranoia se apodera de él. En los jardines del género, por tanto, pero ¡que bellos que son estos jardines!

La piel bajo las uñas (Nelle pieghe della carne, Alessandro Santini, 1975)
Otro Mad Doctor con querencia por lo guiállico, pero es que cuando lo que te van son las prostitutas con las que investigar la vida eterna y mientras tanto dedicarte con ellas a tus perversiones y matarlas si te viene en gana… pues es difícil no acabar metiéndote en algún lío influenciado por el género de moda del momento. No es que sea especialmente memorable pero solo por el follón que monta se le puede dar un tiento.

La casa de las ventanas que ríen (La casa dalle finestre che ridono, Pupi Avati,1976)
¡AVATI! Cierto es que no estamos ante el clásico giallo, pero, claro, tampoco estaría entonces en esta sección. Un pintor dispuesto a restaurar un cuadro, la desaparición del pintor original y toda una serie de peripecias detrás de la creación del mismo, a lo que se añade el pueblo en que sucede la acción, a la vez claustrofóbico y fotografiado de manera extraordinariamente luminosa, convierten esta película no solo en una obra absolutamente magnífica, llena de esa extraña manera de tratar la acción que favorece que se borre el contorno entre lo real y lo imaginario, también en uno de esos ejemplos de lo que era el giallo fuera de las pautas más habituales del género. Imprescindible.

Escándalo en la residencia (Una Magnum Special per Tony Saitta, Alberto de Martino, 1976)
Quizá más cercano al policíaco o al thriller de lo que parecería razonable, de Martino juega con sus espectadores como con los personajes, presentándonos primero dos tramas, una más poliziesca y otra más giallésca, por un lado un policía investiga un atraco, por el otro una joven muere en una fiesta, aparentemente asesinada por alguno de los que allí se encuentran, y pese a la disparidad las tramas se retuercen y acaban mezcladas. Aunque quizá no de la manera que esperáramos.

El gancho (To agistri, Erricos Andreou, 1976)
También los griegos querían su propia versión del giallo y para ello se decidieron por la versión triángolo amoroso salido de madre. Poco más que comentar.

La muerte ronda a Mónica (Ramón Fernández, 1976)
Los muchos y variados líos -de todo tipo- de una pareja de buena posición acaban como siempre en estos casos: entre cadáveres. Precisamente cuando empiezan las muertes es cuando coge algo de ritmo tras tanto tonteo y presentación de mi personajes diferentes. Una aproximación española aceptable y ya.

La violación de la señorita Julia (Pensione paura, Francesco Barilli, 1977)
Es complicado explicar la unión de esta cinta con el giallo y no con, por ejemplo, el cine alegórico político o, directamente, el fantástico; porque la historia situada a finales de la Segunda Guerra Mundial y más ocupada de mostrar la depravación del lugar, tanto por la baja catadura moral de los personajes que aparecen como en unos decorados que parecen caerse a cachos o en escenas tan duras como una de las violaciones más crudas que recuerdo, que en intentar crear una trama para la misma. Desde casi el principio se nos ha dicho cuál es el tema y hasta el final que va con él.

Trauma (Leon Klimovsky, 1978)
Más notable como última película dirigida por Klimovsky que como giallo en sí, que no es que esté mal, es una versión normalita de muchos de los tropos clásicos del mismo.

Crimen sin huella (Giallo a Venezia, Mario Landi, 1979)
Ejemplo de la evolución den género y -quizá- de los problemas que iban arrastrando según pasaban los años con la progresiva sexualización hasta llegar a entrar en terrenos del Cine S cuando no directamente del X -o del X por poderes- y es que esta trama de un pervertido que usa los canales para matar a gente acaba siendo usado para lo que les interesa vender a los productores. En fin.

Días de amor y venganza (Giallo Napoletano, Sergio Corbucci, 1979)
Divertida aproximación con muy buenos actores -nada menos que Marcello Mastroianni y Ornella Muti de protagonistas- y el siempre divertido Corbucci que aborda el género como un espectáculo para el público que buscaba una reinterpretación más… digamos que mainstream… manteniendo el suspense pero permitiendo un público mayor con una película realmente agradable.

Night School (Terror eyes, Ken Hughes, 1981)
Muy cerca de quedar fuera ha estado esta película con muchos nombres, y ha sido fundamentalmente porque la parte de giallo ya parecía menos importante que la del slasher de moda en aquellos momentos. Pero aún y con eso tenemos las sorpresas y -ante todo- la presentación de las muertes, de gran influencia visual italiana, ah, y con una coartada casi mondo que se desarrolla. Pero está claro que el género está ya en franca retirada.

Phenomena (Phenomena, Dario Argento, 1985)
Argento sigue a sus cosas presentando aquí un giallo con toques de lo sobrenatural. Un breve regreso que, como ya hemos visto, sería presagio de otros. Eso sí, en este filme aún hay calidad más que de sobra para encandilarnos con sus ideas por fantásticas que resulten.

Delito a la moda (Le couteau sous la gorge, Claude Mulot, 1986)
Tardío homenaje francés al subgénero italiano con una historia llena de puntos habituales de los segundos: Modelos acosadas, asesino misterioso y un desarrollo alambicado salpimentado de crímenes. Además del erotismo, claro. Una buena continuación.

Aquarius (Deliria, Michele Soavi, 1987)
Una Obra Maestra en un momento que no las esperaba. Cierto es que estamos ya un paso dentro de las películas de psycho-killer, con un asesino que no es secreto en ningún momento y que llega a tener incluso momentos slasher, pero el absoluto mimo de la parte visual, con una aproximación realmente artística, lo convierte en el gran híbrido italiano de estas corrientes.

Criatura diabólica (Camping del terrore, Ruggero Deodato, 1987)
¡Deodato! Un grupo de jóvenes van a un campamento y Deodato está por allí para hacer caja acercando aún más el ascua italiana al slasher, y es que son ya pocos los restos de giallo que podemos encontrar, un par de secuencias -fundamentalmente las traumáticas-, alguna elaborada muerte, el maravilloso cartel original y pare de contar.

Terror en la opera (Opera, Dario Argento, 1987)
Argento siempre vuelve al lugar del crimen. Y aquí aún no estaba del todo perdido para la causa. Se nota que ya no está lleno de ideas y sugerencias, que tira de manual para muchas cosas, pero aún y con eso tenemos secuencias, imágenes icónicas por derecho propio, rescoldos de lo que fuera.

Amsterdamned, misterio en los canales (Amsterdamned, Dick Maas,1988)
Ese grande de los Países Bajos que es Dick Maas -sí, el de El ascensor– se acercó al giallo con una historia muy recordada y que bebía de obras anteriores italianas -de alguna como El embalsamador y Crimen sin huella podemos decir que fue un trago largo- que llena de imágenes y momentos de psicología del criminal logrando una obra muy personal que, sin embargo, parece claramente influenciada por el terror italiano.

La sombra de Lester (Quando Alice ruppe lo specchio, Lucio Fulci, 1988)
Otro gran director del pasado que había visto días mejores, Fulci ofrece aquí la historia de un psicópata pasadísimo de rosca -como era de esperar- y con una doble vida realmente curiosa. Una comedia negrísima para despedirse del lado más realista de sus películas.

Pesadilla en la playa (Nightmare beach, Umberto Lenzi, 1989)
Seguimos con nuestra gira de despedida con esta obra de Lenzi que juguetea con una idea sobrenatural mientras nos presenta a un motero -que parece la evolución del asesino con gabardina, sombrero y guantes negros de tantos lugares en los que va apareciendo- dedicado a un plan de venganza con un cierto sentido del gusto. Todo ello con algunas críticas secundarias a los poderes fácticos. Y es que aún lejos de sus mejores momentos Lenzi no se resigna a ofrecernos una obra que no tenga una cierta intencionalidad y transcendencia.

Ojos sin cara (Gli occhi dentro, Bruno Mattei, 1994)
Un cómic acusado de ser demasiado violento y alguien dispuesto a asesinar siguiendo sus pautas, una historia cuyo punto de partida es realmente interesante y que parece más interesada en ofrecer un regreso al giallo que hacer un simple psycho-thriller aprovechando el rescate de los slashers más misteriosos. No seré yo el que se queje.

Perfect blue (Perfect blue, Satoshi Kon, 1997)
Obra magna y magnífica, que sea de animación y japonesa debería ser lo de menos, lo importante es la sensación de irrealidad en todo momento, los problemas psiquiátricos y el juego de personajes, personalidades y dobles, la creación de personajes más que creíbles metidos en situaciones absolutamente improbables… En resumen, una joya que canaliza con enorme éxito la mayoría de claves del giallo y también parte de su estilo.

No mires atrás (La ragazza del lago, Andrea Molaioli, 2007)
Ejemplo de cómo el estilo se puede imponer a la sustancia no como crítica sino desde la observación: El origen de esta película italiana es una novela nórdica -noruega- de misterio, pese a lo cuál el tratamiento que se realiza durante la adaptación reutiliza y potencia las claves italianas clásicas para lograr un inesperado híbrido que si no es giallo al menos será gelato.

Amer (Amer, Hèléne Cattet y Bruno Forzani, 2009)
Preciosa recreación del aspecto visual de los giallos. Lamentablemente no presta tanta atención -diría que de manera premediatada, no le interesa y posiblemente le estorbaría- a los guiones que los apoyaban así que el resultado es sugestivo e interesante pero no sustentado. Se agradece el intento y el homenaje, eso sí.

Masks (Masks, Andreas Marschall, 2011)
Si la anterior nos acerba a Francia cerramos yéndonos a Alemania. Y eso que parte de la inspiración parece proceder del notable slasher canadiense Curtains. Pero adaptado, eso sí, a una recreación del subgénero: Un método de actuación, muertes, mucho sentimiento artístico y cuidado visual. Podría haber buscado también algo más de variedad y puesto más orden en el guión pero, en fin, está claro qué es lo que ha llegado hasta casi nuestros días del giallo. Al menos entre lo aparecido hasta prácticamente hoy.

Estás son. En total 141 películas -y echaréis en falta, sin duda, y probablemente mis motivos para no incluirlas os parecerán tan ridículos como los que os dé cuando os quejéis de haber metido las películas en una lista en lugar de la otra, ¡qué le vamos a hacer!- que espero os sirvan para hacerse a la idea de lo que fue el giallo, del impacto cinematográfico que tuvo y de como se produjo su continuación de manera más o menos directa. ¡Yo qué sé! ¡Esto iba a ser una pequeña lista de consumo interno! ¡¡¡SE ME FUE DE LAS MANOS!!!


Pilotos Deathmatch de Julio y Agosto de 2014

Dos meses más y empezamos a notar que se nos termina el año. Como ya os he contado he decidido aprovechar los Pilotos Deathmatch OS que saco dentro de las minisecciones ¡oneShot! para que esta versión general sirva de pequeño índice. Y ahora el rollo de siempre:

Seguirán apareciendo todos los pilotos -o, al menos, los que merezcan la pena- que haya visto durante esos dos meses, seguirán apareciendo vídeos en aquellos que me parezcan más interesantes -a favor, en contra- y los datos añadidos habituales. Pero en lugar del habitual -y en ocasiones demasiado extenso para una lectura continua- texto tras cada título pondré una frase y en enlace al Pilotos Deathmatch OS original por si queréis más chicha, que ahí seguirán estando mis comentarios.

Tenéis aquí los anteriores Pilotos Deathmatch anterior en 2014 con lo aparecido en Enero-Febrero, Marzo-Abril y Mayo-Junio. Podéis conseguir más información clicando en el nombre del programa, os llevará a su web oficial —y si no tiene, que ahí está la ITV, a lo más cercano que se me ocurra— y a la derecha podréis leer su procedencia: (AU), (CA), (NZ), (UK), (USA) y, por supuesto (OT). Este año los dos meses de puro verano han sido una locura, pero mejor lo comentamos luego con los datos en la mano, de momento dejemos que hablen ellos:

¡Que comience la lucha!

 4th and Loud (USA)

Medio KISS compra un equipo de la AFL y demuestra su ineptitud para los negocios, un reality sobre emprendedore, vaya. Leer más.

– The 7D (USA) 

Tom Ruegger crea una serie de animación que, de momento, no es gran cosa. ¡Venga, Tom, que tú has hecho cosas mejores! Leer más.

 7 deadly sins (USA)

Infame serie documental moralista de Morgan Spurlock que en fin. Leer más.

– A to Z (USA)

Intento de serie cómico-romántico muy superado de llenar el vacío tras la desaparición de HIMYM con todos los clichés que estaban en la bolsa. Leer más.

 ANZAC Girls (AU)

Serie histórica de enfermeras en la Primera Guerra Mundial, ¡la perspectiva australiana! Leer más.

– Black Jesus (USA)

«¿Sabes lo que molaría? Que Jesús fuera negro, viviera en la actualidad y el creador de la serie fuera Aaron McGruder«, la serie. Leer más.

 Bojack Horseman (USA)

Quiero y no puedo animado que, pese a las buenas intenciones, desanima. Otra vez será. Leer más.

 Boomers (UK)

Un espanto, un horror, pero, sobre todo, un montón de actores mayores británicos desaprovechados. Leer más.

 Come On Down! The Game Show Story (UK) 

Documental sobre los programas concurso. Para fanes, claro. Leer más. 

 Common (UK)

Un telefilme de Jimmy McGovern dentro de lo que podríamos llamar Terror Procesal con un recital interpretativo entre Jodhi May y Susan Lynch. Leer más.

 The Cosmopolitans (USA)

Whit Stillman ofrece otro de sus relatos de las clases pudientes y desocupadas atendiendo a los problemas que les permite tanto tiempo libre. Leer más.

 Die on your feet (AU)

Pequeño desastre dentro de las nuevas corrientes de comedia australiana que acaba en un desastre, no sabemos si real o simulado. Leer más.

– The Divide (USA)

Los vericuetos de un caso que sigue aquella máxima de Nada es lo que parece. Arranca con muchas cartas vistas pero logra mejorar un poco con el rodaje. Sin exagerar tampoco. Leer más.

– Edinburgh Nights (UK)

Resumen del día en el Festival de Edimburgo. Para fanes. Leer más.

 Extant (USA)

Muy floja serie de sci-fi con Hale Berry en mitad de una conspiranoia espacial. Leer más.

– Fat guys in the woods (USA) 

Programa de supervivencia que computa para Reality Infame. Leer más.

 Finding Carter (USA)

Serie que podría hacerse pasar como un telefilme seriado. Leer más.

– Flat TV (UK)

Piloto en pruebas que tiene el problema de ser mejor en estilo que en substancia. Leer más.

 Forever (USA)

Médico inmortal ayuda a policía dura a resolver casos imposibles. Otra ves. Leer más.

– Fried (UK)

Espanto surgido del programa de pilotos de la BBC para demostrar hasta que punto es necesario filtar. Leer más.

– Garfunkel & Oates (USA)

Pese a las esperanzas depositadas en ella, le queda aún mucho rodaje a estas historias sobre el dúo cómico-musical para ofrecer una serie para algo más que fanes. Leer más.

 Girl Meets world (USA)

Intento de spin-off de la serie clásica cuya mayor problema podría ser precisamente que la puesta al día muestra cómo han cambiado las cosas. Leer más.

– Glasgow Girls (UK)

Intento de adaptación del musical basado en hechos reales sobre unas chicas que lograron cambios en la legislación sobre inmigrantes en UK, Y es que no es tan fácil una buena adaptación. Leer más.

– The Great War The Peoples Story (UK) 

Reconstrucción de la Primera Guerra Mundial a partir de documentos. Otra vez. Si te va el tema, adelante. Leer más.

– Hand of Gods (USA)

Un enorme reparto (Ron Perlman, Dala Delany, Garret Dillahunt Andre Royo entre otros) mediosalvan un punto de arranque que pronto se pierde en meandros menos interesantes de lo que prometían. Si le dan temporada estaré para ver cómo avanza, pero no acabo yo de tenerlo seguro. Leer más.

– Henry Danger (USA)

Otra serie infantil con superhéroes, y de nuevo la oportunidad de hacer algo interesante con ellos se pierde ante la posibilidad de seguir haciendo la misma serie sobre los mismos temas, con los mismos secundarios. Una lástima, porque hay cosas interesantes dentro. Leer más.

– The honourable woman (UK)

Para mí, lo más interesante de este verano. Una serie llena de secretos, medias mentiras, verdades engañosas, violencia y sexo. En la línea del mejor British Noir y con un trasfondo inesperadamente de actualidad: Las tensiones entre israelíes y palestinos. Quizá podría ser más innovadora en algunos aspectos, o menos enrevesada, menos densa… pero tal y como está ya me parece de lo mejor de este año. ¡Viva Maggie Gyllenhaal, viva Stephen Rea, pero sobre todo viva Hugo BlickLeer más.

 Hope & Wire (NZ)

Reconstrucción de una catástrofe y sus efectos posteriores. No muy lograda. Leer más.

– The hotwives of Orlando (USA) 

Parodia de los realities de mujeres del canal Bravo que sobrevive más por el magnífico reparto de cómicas (Casey Wilson, Danielle Schneider, Angela Kinsey, Kristen Schaal, Tymberlee Hill y  Andrea Savage) que por la gracia de los guiones en sí. Pero es que estas señoras son muy grandes. Leer más.

–  Hysteria (USA)

Sigo sin entender cómo un creador tan interesante como Shaun Cassidy (American Gothic, Invasión) acabó dando lugar a este sindios que parece que tiene algo detrás, pero que más que una reflexión o una trama de suspense nos ofrece un revoltijo poco desarrollado. Leer más.

– IdioTest (USA)

Concurso de… perspicacia o algo. Muy acorde con nuestro tiempo, eso sí. Leer más.

 In Deep (UK)

Comedia policíaca inglesa, especialmente de infiltrados, que ahí anda con sus cosas a ver si pasa del piloto. Y eso. Leer más.

 Intruders (USA)

El siempre interesante Glen Morgan prepara una historia fantástica sobre un libro de Michael Marshall Smith con una mezcla de actores ingleses y americanos -fundamentalmente John Simm, aunque James Frain y, sobre todo Millie Brown son los que roban la serie- que, al menos en su piloto, logra un resultado notable. A ver qué tal sigue. Leer más.

– Jenny Bede: AAA (UK) 

Mi definición de desastre de esta tanda de pilotos puede venir perfectamente del momento en el que la estrella de la cosa esta tiene que verbalizar que está interpretando a Nicki Minaj. Eso y la peor imitación -también con cartelito para que no te pierdas- de Miley Cyrus de la historia reciente hace que te plantees cómo ha logrado un piloto de pruebas de la BBC3 está mujer. Leer más.

– Josh (UK) 

Reunión de tópicos con pronóstico de no pasar de aquí. Leer más.

– Kid President Declaration Of Awesome (USA)

Enervante programa infantil pensado para mandar mensajes positivos y forzar a los padres a la drogadicción, o algo. Leer más.

– Kinne (AU)

Itri ejemplo de Nueva Comedia Australiana con sus sketches y tal. Hace lo que puede. Leer más.

 The Knick (USA)

Serie con buenas intenciones que no acaba de cuajar. Eso sí, gran banda sonora y gente muy competente de por medio. Leer más.

– Leah Remini: It’s All Relative (USA) 

Espanto de reality con pretensiones cómica sobre una cómica con pretensiones. Leer más.

– Legends (USA)

Serie de espías que no estará entre lo mejor de su autor pero, bueno, para ponerte mientras haces otra cosa como planchar o echarte la siesta, pues vale. Leer más.

 The lottery (USA)

Un ejemplo claro de lo que es tener el canal equivocado para una serie pensada, al final te rebajan los tonos hasta lograr que lo que podría haber sido una provocadora obra de fantástico se aguachirri para las plantas. Leer más.

 Manhattan (USA)

Plomiza recreación de la vida de los científicos y sus mujeres durante la creación de la bomba atómica. Leer más.

 Married (USA) 

Aburrida serie que se pretende adulta sobre el matrimonio y sus concesiones. Leer más.

– Matador (USA)

Idea loca que sale de unir futbolismo y espionaje en un mismo título y que no logra funcionar ni con lo descabellado del asunto ni con los actores incluidos. Leer más.

– OtherwOrld (UK) 

Muy fallido piloto de sketches con muñecos. Una lástima. Leer más.

 Outlander (USA)

Serie basada en una exitosa saga de libros que habla de viajes en el tiempo y highlanders pero cuyo desarrollo lento está jugando en su contra. Leer más.

– Our World War (UK)

Más series recreando de la Primera Guerra Mundial, más. Esta parece pensada para los que quieran revivir la Guerra desde dentro del bando inglés. Leer más.

– Parent’s Night (UK)

Otro fallido piloto de la BBC3 con más pretensiones que realidad. Leer más.

 Partners (USA) 

Infame intento de rentabilizar a dos cómicos conocidos en horas subterráneas. Leer más.

 People just do nothing (UK) 

Interesante mockumentary sobre una radio pirata. Compleja y hasta cierto punto poco accesible, pero si entras en el juego hay recompensa. Leer más.

 A Poet In New York (UK)

Telefilme sobre Dylan Thomas, para fanes. Leer más.

 The Quest (USA)

Concurso reality competitivo que sale de imaginar La noche de los castillos con los avances en tecnología LARP. Másomenos. Leer más.

– Really (USA)

Floja comedia sobre el matrimonio. Sí, otra. Leer más.

 Red Band Society (USA) 

La serie que emocionó a Spielberg y que a mí me dejó frío. Leer más.

 Red Oaks (USA)

Si la gente le prestara atención sería la confrontación del verano. O del otoño. Lo que sea. De momento es una serie sobre el despertar, los clubes deportivos y los años ochenta. Nada que logre llamar mi atención. Leer más.

– Rude boys (UK) 

Pobre intento de Inbetweeners con minorías. Leer más.

 Rush (USA)

Royal Pains reformulada para una demografía más joven. ¿Por qué? Ni idea. Leer mas.

 Satisfaction (USA)

Tercera comedieta de más de lo mismo sobre matrimonios. La gente, que se empeña en casarse. Leer más.

– Selfie (USA) 

La primera mitad es espantosa. Luego ya pasa a ser solo mala. ¿Logrará durar esta extraña parodia, perdón, adaptación de My fair lady emitir más allá de unos pocos capítulos? Leer más

– Sensitive Skin (CA)

Intento canadiense de repetir el éxito de una serie inglesa. Y no. Leer más.

 Sequestered (USA)

Una de abogados y un caso enrevesado que podría haber salido bien, pero no. Leer más.

– Siblings (UK)

Espanto inglés que no se sabe si quiere ser comedia negra o con tener gracia se conformaría. Pero no. Leer más.

 The Singles Project (USA)

Reality poco interesante por lo que cuenta pero mucho por la forma de tratar las redes sociales e integrarlas en el desarrollo y grabación del capítulo. Leer más.

– Steve Austin’s Broken Skull Challenge (USA)

Stone Cold con un concurso que va de mamporros y poco más. Leer más.

– The Strain (USA)

A su favor: Es mejor que los libros en que se basa. En contra: No era muy complicado. En medio tenemos una serie sobre vampiros que ni ofende ni mata ni nada. Para rellenar tiempo. Leer más.

 Sweets Made Simple (UK)

Pese a que puede llegar a empalagar, inesperadamente interesante y cálido programa sobre la confección de dulces y caramelos. Leer más.

– Top Chef Duels (USA)

Poco interesantes enfrentamientos entre cocineros. Leer más.

– Tumble (UK)

Famosos haciendo cosas, hoy: Gimnasia. Leer más.

 Utopia (AU) 

Dentro de la comedia australiana, sátira de las medidas gubernamentales y la burocracia que, pese a todo, se queda corta. Leer más.

– Vodka Diaries (UK)

Piloto que ya veremos para donde tira pero presenta, al menos, un cuadro creíble y con humor sobre la vida cotidiana. Leer más.

 Walter (UK)

Fallido intento -pese a sus protagonistas- de lanzar una nueva serie policíaca que uniera la investigación con el humor. Leer más.

–  Wizard Wars (USA) 

Concurso sobre ilusionistas cuya mayor baza es la presencia en el jurado de Penn & Teller. Leer más.

– You’re the worst (USA) 

Otra de esas comedias, una que lo intenta muy fuerte, esta vez no es sobre matrimonios sino sobre parejas tóxicas, pero en fin. Leer más.

Bueno, pues ya hemos terminado. Estos dos meses han dado el siguiente balance en cantidad de pilotos y procedencias: Julio – Agosto 2014 (Total 73 = USA 44, UK 23, AU 4, CA 1, NZ 1, O 0)   si tenemos en cuenta que en el mismo periodo de 2013 los datos fueron Total 42 = USA 25,  UK 9, AU 5, C 2, NZ 0, O 1, podemos observar la locura que se ha adueñado de nuestras televisiones en unos meses tradicionalmente tranquilos. Que solo en Agosto se estrenaran unos 49 pilotos, o que solo en USA haya habido 44, nos habla de una mayor actividad. Y, de hecho, incluso si quitáramos los 9 de Comedy Feed para la BBC3 en UK habría habido 5 programas más que el año pasado. Pero es USA, con su incremento de ficciones y el adelanto -o filtrado en algún caso, que es casi igual- de pilotos de la nueva etapa, la que más claramente habla de las ganas que tienen de que les funcionen luego, cuando estrenan. 

Se nota también que Amazon ha sacado tanda, aunque sean solo 5. Ya en los dos primeros meses habían logrado ayudar a que la variación respecto a 2013 fuera de +24 (78), bien es cierto que luego marzo-abril (64 = -10) y mayo-junio (44 = -12) parecían haber corregido el dato e inaugurado tendencia, pero los +31 (73) de esta ocasión vuelven a disparar el total de novedades. Habrá que ver si es solo un intento de moverse en un verano no-tan-flojo o si el tradicionalmente movido mes de septiembre lo será un poco menos este año.


Cuando Amazon anunció que sacaba cinco nuevos pilotos reconozco que lo último que esperaba, teniendo en cuenta las anteriores experiencias, era algo como esto: Cinco pilotos que van de la comedia al drama y que, en general, me han aburrido más que otra cosa. Eso sí, han logrado llenar un montón de bases que en las condiciones habituales -es decir, si estuviéramos hablando de su emisión en canales de cable USA, probablemente en los premium– supondría la creación instantánea de bandos a favor y en contra y de un debate sobre la elección y calidad de los mismo que está por ver que se logre con este modelo de votación que deja siempre con dudas de cómo y cuándo veremos más de las series elegidas. Pero no os entretengo más, que esta entradilla no deja de ser algo excepcional…

 Empecemos por The Cosmopolitans (USA), creada por Whit Stillman y siguiendo hasta casi la parodia su línea de trabajo habitual (más Metropolitan o Damsels in distress que Last days of disco, eso sí) que incluye: Jóvenes con dinero y una apariencia física superior a la media, mucha cháchara pseudofilosófica, la aparición de actores de la escena alternativa que esta vez encarna Chloë Sevigny y, en general, la sensación de estar viendo una parodia de las películas de arte y ensayo. Pero, claro, eliges contar la historia de un grupo de despreocupados americanos viviendo en Paris, todos ellos llenos de aire caliente que van soltando en forma de opiniones, y por mucho que digas que es una Comedia Dramática lo que da la sensación es de que vendes pomposidad embotellada. Pero, eh, lo mismo de aquí podría salir una parodia decente en el SNL.

Más problemática -por difícil que parezca- es Hand of Gods (USA) que logra no solo recordarnos poderosamente esas series de Hombre blanco enfadado, además las de Lucha de poder y El Ocaso del Titán. Es decir, que os va a recordar a Boss. Porque Ron Perlman interpreta aquí a un juez -corrupto, claro- cuya familia sufre una desgracia muy cercana y entonces él empieza a tener visiones religiosas y se cree elegido como Juez, Jurado, Ejecutor de esas órdenes divinas que pueden acabar con su carrera o vete a saber. Esto, que a priori suena un poco trillado pero no necesariamente mal, muy justiciero urbano ochentero -con lo que te imaginas qué es lo que le ha pasado dentro de su familia incluso antes de verlo, tan acostumbrado estamos a esta mierda de justificaciones de personajes- y con un poco de suerte el motivo perfecto para que Perlman se convierta en su propia versión del Juez Dredd. Pero no. Ni el director Marc Forster (Guerra mundial Z, Quantum of Solace, Monster’s Ball) ni, porsupuestísimo, el creador de la serie,  Ben Watkins, conocido únicamente hasta ahora por haber ido subiendo desde escritor hasta co-productor en Burn notice, tienen en ningún momento la idea de salirse de las lineas habituales del género. Total, que gracias a sus actores -además del principal está Dala Delany como su igualmente peligrosa mujer y un buen puñado de secundarios interesante como Garret Dillahunt o Andre Royo– aún tiene un pase este enésimo retrato de la pitopausia de los oscuros y poderosos. Pero un pase y poco más.

Parecía difícil lograr un piloto fantástico más ridículo que el de The After de Chris Carter, pero todo es ponerse. En Hysteria (USA) han logrado hasta colar lo de basado en hechos reales. Algo que cuando los hecho son que un montón de chicas han desarrollado tics o convulsiones de manera inexplicable y decides -bueno, la protagonista, Mena Suvari– que la culpa es de internet y las redes sociales… ahm… Pues imagina. Detrás del despropósito está Shaun Cassidy, del que esperaba sinceramente mucho más, ¡aunque solo sea porque fue co-creador de Invasión y American Gothic! Con todo, y probablemente por lo increíble que resultaban las ideas de la protagonista y la acción, por lo menos puedo decir que no me he aburrido con este, que ya es algo. Si solo hubiera sido algo mejor…

En Really (USA) el problema es otro. No sé si es que este Humor para Padres me pilla lejos y un día acabaré encontrándole la gracia a las series sobre grupos de amigos en buena posición que tienen parejas y son aburridos juntos pero entretenidos pero no pero los hijos pero la fidelidad pero pregunte por treintaytantos que aún lo estamos procesando… En fin. Si le añadimos que solo la pareja protagonista, compuesta por Jay Chandrasekhar -del grupo cómico Broken Lizard, los de Super Trooper o Club Dread; y, por cierto, creador de esta serie- y Sarah Chalke -a estas alturas aún Scrubs– logran algo cercano a la credibilidad, mientras que el otro nombre reconocible, Selma Blair ofrece una de sus peores actuaciones… Más le vale a Chandrasekhar buscar la manera de encontrar la forma de que esto funcione, aunque sea centrándose en su familia y poco más.

Terminemos con la que estoy convencido que va a dar(me) más dolores de cabeza: Red Oaks (USA) producida por Steven Soderbergh y creada por David Gordon GreenPineapple Express, Eastbound & Down– lo que aquí tratan es el despertar a la madurez de un adolescente en la américa de los años ochenta. ¿Cómo? Pues mediante su trabajo en un Exclusivo Club de Campo que le pone en contacto con los Ricos y Poderosos a la vez que hace que trabaje con un Grupo de Impresentables. En realidad los chicos solo quieren Divertirse, Fumar Hierba y Tener Sexo pero resulta que también hay Confrontaciones con la Dirección y con los Clientes Poderosos mientras  cortejan a Las Chicas. Cuando la acumulación de clichés no podía ser más insoportable aún añaden más. Ni siquiera los desnudos gratuitos -femeninos todos, tetas en su mayoría, por si no habías notado aún qué clase de serie es esta-  o el buen hacer del director de casting -que ha logrado reunir a un grupo de actores no muy conocidos empezando por el protagonista Craig RobertsSubmarine-, al que le roba el pastel Ennis Esmer -de The Listener, así que imaginad el nivel- más unos cuantos nombres conocidos, Jennifer Grey y el siempre eficaz Richard Kind como los padres de la criatura y, en un papelito como para que nos hagamos a la idea de lo que hay, Paul Reiser. Ah sí, es que el protagonista es también un Semi-Pro (algo así) de tenis. Así que hay una Competición Deportiva para Decidir el Futuro. Si los clichés no me matan lo hará el sexismo o la nostalgia, o el pretendido toque irónico que intenta hacer pasar lo anterior por, bueno… toque irónico. Así que poco bueno puedo decir de la serie. Y aún con esto y todo estoy convencidísimo de que es el tipo de serie que se convertiría en el centro de las polémicas sobre si es una joya a descubrir o una tomadura de pelo sobrevalorada precisamente por esa intencionalidad TAN evidente de ser El Caddyshack Pocho. Así que, con este como con el resto de pilotos, quizá queráis echadle vosotros un ojo y así formar vuestra propia opinión. Pero que no se diga que no os he avisado.


Uno -yo- pensaría que en mitad de agosto, desde el día 8 hasta hoy 26, no habría mucho problema en retrasar un rato esto de los Pilotos Deathmatch. Así que cuando me he puesto a revisar los CUARENTA nuevos pilotos os podéis imaginar todo lo que me he encontrado, empezando por cosas como 4th and Loud (USA), un reality sobre los Kiss (bueno, en realidad Gene Simmons, Paul Stanley y el manager de la banda Doc McGhee) entrando en los negocios deportivos con la creación de un equipo de AFL, football americano en un estadio más pequeño y cubierto. Por supuesto no es tanto un drama deportivo como un, ¿pero por qué se creen capacitados para dirigir nada en absoluto? En fin, los realities desastrosos, así funcionan.

Aunque si ha habido un desastre en lo que a realities significa durante este mes eligiría 7 deadly sins (USA), lo nuevo de Morgan Spurlock que se centra en un pecado cada capítulo. Y lo ha logrado de la manera más ofensiva posible, desde la Gula, que va de gente que come cosas con grasa que a cualquier espectador de Man vs Food le parecerá cotidiano hasta la Lujuria en la que un jovencito mayor de edad sale con señoras que le doblan y un poco más la edad, algo que por lo visto es una cosa enfermiza porque él es joven y ellas mayores y les ha debido sorprender porque no han debido encontrar en ningún lado a mujeres jóvenes con hombres mayores. Y así todo. Un asco.

Pero venga, empecemos con las series con este Estreno Temprano, porque NBC ha colgado en internete A to Z (USA), una comedia romántica que parece difícil hacer más a la antigua. Y formuláica. Durante un año veremos los altos y bajos de una pareja en lo que parece la intersección nunca deseada entre HIMYM y las comedias románticas (llamado Rom Com si queréis, sois libres) de los años 2000. ¿Que por qué 2000? ¡Porque su idea de canción romántica es My heart will go on!

Puede que alguno lo haya olvidado pero, eh, este año es el centenario de la Primera Guerra Mundial, los cañones de agosto y todo eso así que aquí tenemos a la televisión para recordárnoslo en series como ANZAC Girls (AU) que reconstruye las vidas de las enfermeras de Gallipoli y el frente oriental a partir de los testimonos, diarios, etc…

En cuanto a Black Jesus (USA), ¿qué os puedo decir? Parece obvio que estamos ante la adaptación de la película sesentera del director social italiano Valerio Zurlini que… ¡¡¡PUES CLARO QUE NO!!! Es otra de esas tontadas del Adult Swim de Oh, somos supertransgresores, ooooh, esta vez con Aaron The Boondocks McGruder que no solo carece de cualquier tipo de crítica o mordacidad sino que casi parece un exploit de Dogma. Y todos sabemos que ese es el punto de una carrera cómica en la que más vale dedicarse a otra cosa. Sugerencia: No hacer Jersey Girl.

Hablando de humor adulto, Bojack Horseman (USA) es la apuesta de Netflix para meterse en la animación y lo hace con grandes actores para poner las voces: Will Arnett, Alison Brie, Amy Sedaris, Paul F. Tompkins y el también productor Aaron Paul. El resultado es… más que fallido. No completamente terrible, a veces hay algún buen gag o algún apunte interesante, pero… la sensación general de haber visto todo ya mil veces, de que el protagonista de Arnett -un actor que protagonizó una comedia televisiva hace años pero ahora se encuentra en horas bajas tras una serie de decisiones erróneas en su carrera- -el personaje, no Arnett– -ahm… ya sabéis- por mucho que sea un caballo antropomorfo no deja de ser una vez más su personaje de siempre. Y no solo él, Paul hace de un tirado, Brie de una chica inteligente que se queda en segundo plano, Sedaris de una mujer caprichosa y consentida y Tompkins… bueno… rellena el hueco. Una oportunidad perdida.

Por fallida que fuera la anterior esta Boomers (UK) logra serlo MÁS. Tiene mucho mérito, sobre todo porque la historia de un grupo de vejetes ingleses en una localidad para el retiro tiene algunos buenos actores clásicos, secundarios que merecían un momento de gloria y no… esto. Da igual que Alison Steadman logre salvar algunos momentos, la serie está más allá de la redención.

Vamos con un documental de esos que me gustan a mí: Come On Down! The Game Show Story (UK) que es, tal cual, un repaso por la historia -masomenos- de los concursos televisivos. Tiene que interesarte el tema, claro, pero bien.

Hay una tendencia ahora en Australia a sacar series y programas de humor, toda una corriente dentro de la cual podemos meter Die on your feet (AU), aparentemente adaptación de obra de teatro sobre cinco cómicos de stand-up dispuestos a participar en el Festival Internacional de Comedia de Melbourne. Capitaneados por Greg FleetAdam Hills logran un pequeño desastre articulado en el que siempre queda la duda de si les ha salido así o si era lo que buscaban. En caso de ser esto último hay que felicitarles por lograr montar un desastre tan aparente.

No ha habido forma de encontrarle vídeo, si tenéis uno avisad.

Seguimos de festivales con Edinburgh Nights (UK) que no es sino un pequeño programa de repaso de las actuaciones del día o previstas con la gran Sue Perkins como presentadora. Para dar un repaso y mirar si algún cómico ha hecho algo destacable o si alguna actuación/grupo/etc te llama la atención porque, total, no vas a poder ir.

De este tampoco hay vídeo, así que lo mismo.
Así que El Canal del Tiempo estadounidense decide que va a encargar un par de realities y que haber que hay y se le ocure que por que no uno de supervivencia con gente real para ver cómo se defienden y, bueno, un nombre llamativo o así y, ¿por qué no? De donde acaba saliendo Fat guys in the woods (USA) Imaginad el resto.

Vaya, sí que había llegado lejos antes de tener que entrar en una de esas explicaciones… Y es que la BBC3, próximamente solo en vuestros ordenadores, ha decidido sacar el Comedy Feeds, una de esas experiencias tracatrá para elegir qué pilotos -de entre ¡NUEVE!- pasan a series y cuales no y llenarme de pilotos la caja de ver cosas. -Podéis echar un ojo también a las opiniones de los chicos de Basura & TV sobre los mismos– El primero de los cuales por aquí es Flat TV (UK), quizá la mejor y, desde luego, una de las más llamativas. Dos compañeros de piso viven adaptando su realidad a diferentes formatos televisivos, un poco como si estuvieran presentando una evolución de Sigue soñando. Necesita pulirse bastante porque fuera de esa parte original todo lo demás está más que gastado hasta niveles de vergüenza ajena. No sé si lograrán algo de esto pero, en fin, al menos han intentado algo ligeramente distinto.

¿Por qué? En principio mi idea era limitar el minicomentario sobre Forever (USA) a esas dos palabras pero quizá fuera injusto. Veamos, ¿recordáis la serie del Ebanista Inmortal? Ahm… se llamaba… Moonlight. Bueno, pues algo así: Un médico forense -en este caso-  que ayuda a la policía a resolver crímenes porque puede resolver todos los misterios menos el de su propia inmortalidad. Yep, inmortal. Pero en plan renacer. Y tiene un nuevo compañero que es una policía que no sabe su secreto, pero sí tiene un amigo que lo sabe y… ¡Oh, por favor! ¡Otra vez más de lo mismo! ¡¡¡¿POR QUÉ?!!!

Por su parte esta segunda participante en el Comedy Feeds, Fried (UK) no tiene nada en absoluto que la redima. Esperemos que este desastre mortal sea rápidamente olvidado.

Tengo un problema con Garfunkel & Oates (USA) y es que realmente quería que me gustaran. Que fuera una de esas series magníficas de verano que luego pudiera recomendar a todo el mundo. Conozco desde hace mucho tiempo a la pareja, conozco sus canciones, encajaban perfectamente en esa revisión de la LaverneYShirleyzación que estamos viviendo este año. Además, lo emiten en la IFC, un canal que ha demostrado saber hacer un hueco a las propuestas de humor más independientes. Sin embargo lo que ha llegado es… convencional. Lo que saca de los Conchords parece antiguo, lo que ofrece de sorority suena poco creíble, de manera que aunque las canciones sigue funcionando y hay algunos momentos buenos aquí y allá todo acaba pareciendo demasiado Vendamos nuestra serie al cable en lugar de un intento real de mostrar esta relación como podríamos encontrar en, pongamos, Broad city. En fin, al menos lo han intentado. Y, quién sabe, quizá con el rodaje vayan mejorándolo.

Otra de esas recreaciones a partir del material real, The Great War The Peoples Story (UK) es la versión de la ITV británica -diferente por tanto de las versiones no británicas y de la que ya presentó la BBC 2- para seguir con la Primera Guerra Mundial.

«El concurso basado en la App.» Ahí fue cuando debí haber salido huyendo. Pero me quedé y, efectivamente, IdioTest (USA) es el resultado de uno de esos programas de inteligencia para el móvil. Desde luego, no engañan.

Seguimos lentos pero seguros con los Comedy Feed con In Deep (UK) que no sé si será la que tiene más dinero pero sí la que mejor pinta logra tener. Parodia -o así- de las series policíacas, especialmente las de infiltrados, no es que sea algo diferente o revolucionario pero con el nivel de las otras ocho sí parece la que más pensada está.

Glen Morgan haciendo una serie para la BBC América basada en un libro de Michael Marshall Smith. Dejando de lado que a este autor a veces sospecho que solo yo lo leía en España y que quizá la gente no recuerde ya a Morgan y su legendaria colaboración con James Wong en Expediente X, lo que tenemos en esta Intruders (USA) es una serie de misterio con fondo -muy fondo- fantástico que incluye -claro- conspiraciones y secretos además de personajes de todo tipo y diferentes profundidades. El resultado de la misma es un híbrido anglo-estadounidense que deja con ganas de más, sobre todo por ver si la parte dominante acaba siendo la británica o la norteamericana. Cuenta, además, con un puñado de buenos actores, algunos que casi no aparecen en el piloto como Mira Sorvino y otros que tienen su oportunidad para lucirse, como el estupendo John Simm (Life on Mars) o los menos conocidos James Frain (A quien algunos recordamos como Chess en la simpar The Cape) y, robando escenas a lo grande, la pequeña -y sospecho que inglesa- Millie Brown. Quizá es porque conozco la historia, quizá porque las tablas se notan, el caso es que este pequeño ejemplo clásico que tiene muchos ecos de la de Carter ha logrado alegrarme un poco este final del verano. Os la recomiendo.

Por fuerza todo lo que se organiza en grupos tiene sus puntos altos y sus puntos bajos. En el caso de los Comedy Feed de la BBC este Jenny Bede: AAA (UK) es de los segundo. Muy de los segundos. Y no por falta de esfuerzo. Bede es una youtubers -como se diga- que ha tratado aquí de montar su propio programa paródico de tendencias/música con más ganas que acierto. El resultado final es un batiburrillo -incluyendo una de las peores imitaciones de alguien tan conocido como Miley Cyrus que haya viso jamás- de lo que parecen descartes de un programa de sketches musicales. Si tienes que decir a quien estás imitando es que a lo mejor tendrías que buscar otro enfoque. Si, además, estabas imitando a Nicki Minaj casi mejor búscate otro campo.

Con Josh (UK) tenemos a otro miembro del Comedy Feed que entra en la categoría intermedia de no estar mal, ni bien, ni poder distinguirse demasiado de los demás. Rutinario.

Es curioso lo de The Knick (USA), o al menos mi reacción para con ella, porque pese a tener un poco de todo lo necesario -una notable dirección de Steven Soderbergh, una magnífica recreación de época, mucha ambición y pocos reparos- no acabo de ver que funcione. Quizá porque el reparto está correcto en el mejor de los casos, con un Clive Owen más reluctante que otra cosa.o porque la historia no acaba de ser interesante, posiblemente porque está más interesada regodeándose en su superioridad técnica y sus escenas de gore médico que decidiendo seguir con sus personajes. La misma falta de capacidad de cambio e inteligencia de sus carteles de anuncio lastra una serie que parecía llamada a más. Nos queda el consuelo de la música de acompañamiento que Cliff Martínez ha realizado en su estilo original logrando realzar las escenas y romper por un momento con toda la ambientación.

Robert Littell es posiblemente más conocido como autor de The Company -que tuvo su correspondiente y muy recomendable serie-, pero no es la única obra de espías que  escribió, ni mucho menos. Precisamente de otra de ellas,Legends (USA), ha empezado la emisión durante este mes. Con Sean Bean de protagonista, nada menos. Y si bien queda una cosa más bien tirando a rutinaria debido, sospecho, a que es como al canal TNT le gustan sus series. Al menos ese punto de partida y su actor principal elevan un algo el producto final.

Sí, aún quedaban más programas del Comedy Feed y con OtherwOrld (UK) volvemos a los de sketches aunque esta vez usen marionetas junto con humanos y traten de ofrecer algo diferente… ehm… bueno… eso… que lo intentan. Hay chistes solo medianamente ofensivos y hay muñecos y cantan y casi no odias a toda la gente todo el rato y… Casi mejor que lo vuelvan a intentar.

Más Primera Guerra Mundial con Our World War (UK), sí, OUR, que para algo son ingleses estos tipos, a ver si os creéis que van a ponerse a mirara los demás. La parte buena es que el resultado es inesperadamente -para mí- interesante. Partiendo de lo que ya hicieran en Our War -que iba de Afganistán-, y con Band of brothers como segunda referencia, sigue al 4º Batallón de Fusileros Reales -que no sé si estoy traduciendo bien- durante el inicio del conflicto. Y tiene hasta un Episodio Interactivo.

No, aún no hemos terminado con las de Comedy Feeds, y tampoco es que haya mejorado demasiado el asunto porque en Parent’s Night (BBC3) en el que Kayvan Novak trata de ser transgresor, complejo y divertido. Fallando en cada uno de los adjetivos. En fin.

Una cosa que hay que tener clara con esta Partners (USA) es que no es la comedia lamentable del mismo título de hace un par de años. Es una NUEVA comedia lamentable.. El resumen vendría a ser que Martin Lawrence y Kelsey Grammer han debido de divorciarse a la vez, o contraído una deuda con la Mafia o algo que les haya hecho necesitar dinero rápido.

Telefilme de la BBC sobre el viaje de Dylan Thomas a Nueva York. Os lo digo antes que el título – A Poet In New York (UK) – para evitar malentendidos. Y, bueno… Pues eso, que si queréis saber más del poeta bien. Si no poco os va a interesar.

Con Red Band Society (USA) la FOX adapta Pulseras Rojas añadiéndole una enfermera negra al asunto. A mí no me ha emocionado pero, claro, yo no soy Spielberg. Para fanes de los niños muy enfermos.

¿Echábais de medio los Comedy Feed? Ya, ya imagino. Bueno, el siguiente en la lista es Rude boys (UK) que básicamente es la típica serie de chavalines al margen -más outsiders que perdedores, bajo mi punto de vista-  solo que en un ambiente más racial y pobre. Evitando -menos mal- centrarlo precisamente en esto. Pero bueno, que a mí no. Lo mismo a los que le vayan series como Inbetweeners y similaribus…

¿Cómo hablar de Selfie (USA) sin limitarme a esas críticas despiadadas que parecen más ocupadas en demostrar lo capaz de despreciar que es el que abre la boca que algo sobre lo comentado? Veamos: Como ser es un desastre. La primera mitad es MUY MALA, la primera mitad de esa primera mitad es INFAME. A partir de ahí se va diluyendo en algo que no es ofensivo ya pero que permanece como algo trillando, flojo, innecesario. No ya por ser la peor adaptación de My fair lady que he visto en años o porque la actriz principal tiene menos registros que un pisapapeles, es que además nada de lo expuesto parece tener ninguna conexión con ese mundo real del que pretenden hablar. Hay un intento continuo de hacer gracia en fondo y tonos que rara vez logra algo, mientras los actores que pueden hacer algo -comenzando por su protagonista, el aparentemente gafe John Cho, que merece aprender a elegir mejor sus papeles- son incapaces de levantar el muerto. Y sí, esta es la versión constructiva.

Entender lo que la cadena -bueno, casi más página de streaming- quiere hacer con Sequestered (USA) supera mi entendimiento. Tienen la primera temporada pero han sacado solo los primeros seis capítulos. Y no le dan publicidad. Ni parece que quieran destacar que es la nueva serie de Summer Glau, pero tampoco voy a juzgarles por ello. En cualquier caso, lo que tenemos aquí es una mezcla del melodrama procesal -en su versión largo recorrido- que tiraría de referente en Doce hombre sin piedad si no fuera porque la idea de caso misterioso lo acercaría más a un Murder One. Uno en la que la trama B fuera una loca conspiranoia de los poderes fácticos. Vamos, un revoltijo. Que no acaba de funcionar pero, quién sabe, podría haber salido bien.

¡Una comedia británica que no es del Comedy Feed! Se llama Siblings (UK) y es un espanto. Así que ya veis, a veces es mejor hacer lo de los pilotos para no tener que pagar más capítulos. Ah, sí, la cosa esta… Pues dos hermanos que son un desastre y hacen cosas así como muy transgresoras pero que en realidad It’s always sunny in Philadelphia hicieron antes con más mala leche y más gracia, vamos que en lugar de ser humor negro casi parecen sketches tuberos de fraternidad.

Lo que más me ha alucinado de The Singles Project (USA) no es el programa en sí, que no deja de ser la clásica tontería de gente que sale en citas con gente. Es el concepto de realidad instantánea que maneja. Sí, hay un programa grabado, pero es durante esa misma semana. Y no solo eso, además vamos siguiendo durante esa semana a los protagonistas de este reality en diferentes redes sociales. En Bravo han sabido montárselo bien y su web va moviendo el contenido en tuiter, facebook e instagram que les van facilitando y lanzando pequeños ganchos -¿me pongo el traje azúl o el gris? ¿con quién salgo ahora? ¿me pongo sombrero? does anyone still wear a hat?– para que continúen mientras van mostrando eso que, al final de la semana, será un nuevo programa. En calidad e interés real el programa no tiene nada pero que me aspen si no resulta interesante este uso de la tecnología -¡si hasta tienen abierta una línea para que te autopostules como ligoteo para estos solteros!- en la televisión.

Ah, un programa de cocina, menos mal. Aunque, claro Sweets Made Simple (UK) no es exactamente el clásico programa de recetas sino un repaso y viaje por los dulces más o menos tradicionales, que en Reino Unido significa mucho azúcar, mucha mantequilla y cierta sensación de no poder hacerte unos análisis en condiciones después de ver el capítulo de turno.

Y aquí otro programa de cocina que, este sí, está más que visto. En Top Chef Duels (USA) cogen a dos concursantes y les ponen a enfrentarse. Y más vale que te interesen los dos, o al menos uno de los concursantes que regresan, porque no hay mucho más -no digamos mejor- que contar del programa.

¡Programas de famosos demostrando sus talentos para cualquier estupidez! Hoy presentamos: Tumble (UK), concurso en el que les ponen a hacer ejercicios gimnásticos. Yo que sé, querrán ver si a fuerza de repasar competiciones encuentran algo que funcione.

Tranquilos que Utopia (AU) no es la versión australiana de la serie inglesa, es una serie difernte, dentro del humor emergente australiano. Un nuevo intento de Rob Stitch de reverdecer viejos éxitos. No funciona mal, aunque hay un cierto sentimiento de que están yendo por carriles que ya conocen. Veremos con un poco de rodaje si logran ir a más, porque las posibilidades de esta sátira gubernamental son altas.

¡El último piloto de los Comedy Feeds! ¡Yuuhu! Se trata de Vodka Diaries (UK) y es de los que están en la parte alta. Rachel Hirons ofrece una de esas comedias cercanas y realistas que, para mi sorpresa, logra parecer real en muchos momentos. Está claro que aún es un proyecto algo verde y que sus referencias –Dunham sobre todo- requerirían o de más pasta para acercarse o de más trabajo para alejarse pero, en fin, ¡es un principio!

La idea detrás de Walter (UK) no era mala. Tampoco muy original, pero a estas alturas empiezo a sospechar que no tiene solución. Un policía algo desastrosos con una compañera igual de desastre. Con unos chistes de vergüenza ajena y un ritmo a trompicones, nada acaba de funcionar, incluida la trama policíaca. Pero le ponen muchas ganas todos los actores, Adrian Dunbar en el protagonista y Alexandra Roach como su subordinada sobre todo. Eso es lo que logra que no se hunda este capítulo especial de presentación pero más le vale buscar un guionista nuevo si pretenden lograr que salga una serie de esto.

Termino -¡por fin!- con un concurso nuevo que acaba de comenzar en el SyFy, se llama Wizard Wars (USA) y es una competición de ilusionistas, primero en grupos de dos y luego los vencedores contra los Magos Residentes del programa, todo ello bajo la supervisión de unos jueces entre los que brillan Penn & Teller. Además, se revelan algunos trucos, se hacen más misteriosos otros y, aunque vendría mejor una explicación mejor de los criterios de votación y, sobre todo, mejorar la organización de forma que los tiempos muertos y cierta sensación de que se favorece a los Residentes se pierda. Por lo demás, sospecho que a los aficionados a la magia les interesará. Y salen Penn y Teller. ¡YUM!