titre-original-april-fool39s1No hay mejor día que el de hoy para hablar de esta película, uno de mis slashers ochenteros favoritos que está lleno de muertes razonablemente imaginativas y, sobre todo, de un punto de partida que juega con recursos clásicos tanto del género en sí -un grupo de adolescentes que van siendo asesinados- como del más clásico misterio inglés -unos pocos y muy limitados sospechosos, un paraje aislado- junto con un fundamental sentido del humor. ¡Si hasta tiene por centro un día festivo!

El principal problema es hablar de ella sin entrar en comentarios sobre su final, algo que no pude evitar hace años en una pregunta realizada en El Emperador de los Helados, pero vamos a dejar que aquí sean los lectores los que descubran lo que ocurre en la película y cómo la fiesta planeada por Muffy St. John acaba siendo verdaderamente inolvidable.

Una curiosidad que sí puedo compartir: Tuvo un final alternativo que no acabaría saliendo -y que en mi opinión hacía menos redonda la película, así que bienvenido sea este corte- pero del que quedaron tanto imágenes como prueba en la novelización de la misma que partía del guión como estaba originalmente escrito. Así que ya sabéis, si os queréis divertir hoy no dejéis de acudir al encuentro con Buffy.


Lorenzo Semple Jr.

Siempre quise reivindicar a Lorenzo Semple Jr. mientras estuviera vivo. A mi manera le iba mencionando cuando la situación lo requería y tratando de que su trabajo no cayera en el olvido. Pero siempre con la idea de dedicarle a él una entrada más extensa, más centrada en su carrera al completo. Algo que ya había hecho con otros grandes –Glen A. LarsonJoshua Brand, John Falsey…- y que queda pendiente de hacer con muchos más bien por ser más conocidos –Mel Brooks, Angela Lansbury…- o por estar ya muertos y ya no corre tanta prisa… Lamentablemente ahora esa reivindicación va a tener que servir como homenaje póstumo.

Lorenzo Semple Jr. nació el 27 de marzo de 1923 y ha muerto el 28 de marzo de 2014 con 91 años y un día, En el intervalo ha sido guionista de multitud de películas y series de televisión. Comenzó a escribir desde joven, enviando relatos a diferentes periódicos y revistas, entró a estudiar en Yale pero la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial le llevaría primero a conducir ambulancias en Francia en 1943 y luego a unirse al ejército, algo que acabaría con él sufriendo daños en una pierna y facilitando un cambio de destino a Inteligencia Militar, lo que le daría una experiencia para poder escribir sobre ello en el Time, o realizar un relato sobre una batalla en el desierto de Libia en la que participó.

De regreso a USA estudió escritura centrándose en teatro y llegó a trabajar en los cincuenta tanto en una adaptación como en una obra original que acabaría siendo comprada por Hollywood para dar lugar a una película de Steve McQueen en 1961. – «La única película de Steve McQueen que perdió dinero», decía Semple-, que le sirvió como carta de presentación para mudarse a Hollywood.

Aunque tras el fracaso del film comenzó escribiendo para la televisión: The Rogues, con Charles Boyer y David Niven o La ley de Burke en su primera encarnación, con Gene Barry y Aaron Spelling produciendo, e incluso logró contar de nuevo su experiencia en Libia en el primer capítulo de la serie The Rat Patrol.Allí conoció también al productor televisivo William Dozier que tan importante sería en su futuro.

Dozier se encargaba de poner en marcha proyectos o de producir lo que le iban proponiendo, una doble faceta que sirvió para que tratara de vender a la cadena ABC una idea que había desarrollado con Semple: Renovar el popular inspector Charlie Chan en una serie llamada «Hijo Número Uno» en la que este sería un policía que realizaría las escenas de acción mientras el veterano personaje quedaría relegado a una labor bien de deducción -similar a la de Perry Mason– o bien en apariciones más esporádicas. Las conversaciones iban bien… hasta que dejaron de ir. Como cuenta Semple en sus entrevistas para el TV Archive:

Bill recibió una llamada de la ABC. Le dijeron: ‘Esto es muy vergonzoso, pero se ha decidido que no queremos ninguna serie con un héroe étnico. Punto. Se acabó. «Hijo Número Uno» está muerto.’ Pero añadieron, ‘Os debemos a ti y a Lorenzo una. Os hemos tratado muy mal.’ ‘

– Y si a ellos les trataron mal… Preguntaros cuando fue la última vez que visteis una serie protagonizada por un asiático.-

A Semple le pareció el final por completo así que decidió dejarlo todo, irse a Europa y centrarse en sus obras de teatro. El destino elegido era Valencia. Mientras tanto Dozier siguió buscando proyectos, hasta que encontró la manera de que él y Semple fueran resarcidos. En la ABC habían logrado los derechos de Batman para televisión. Ellos emitirían y FOX produciría, aunque buscaban a alguien que se encargara y nada como las Greenway Productions de Dozier. Salvo que Dozier no leía cómics y tampoco entendía ese concepto de convertir al personaje en un divertimento que mezclara el humor con la seriedad. Pero para eso confiaba en Semple. Vuela a España y tienen una reunión en Madrid durante la que Semple se muestra interesado en lo que le proponen y empieza a establecer una serie de ideas: Batman debía respetar siempre la ley, los elementos cómicos se colocarían al margen de unos personajes que actuarían con seriedad todo el tiempo, se tomarían elementos camp y pop para realzar la ligereza con expresiones como el «Santo X» de Robin o la aparición de onomatopeyas sobreimpresas.

Durante la primera temporada Semple, aún en España, escribía y corregía guiones, pero el éxito pronto les sorprendió y tuvo que mudarse de vuelta con su familia a Estados Unidos para poner en marcha una película -pensada originalmente como el piloto de la serie y que se había ido complicando hasta acabar siendo una suerte de telefilme para cine estrenado aprovechando la Batmanía– de la que sería guionista único y a continuar su carrera con un ojo puesto en los guiones de películas. Y, de paso, echarle una mano a Dozier con otro de sus proyectos, la adaptación de The Green Hornet con Bruce Lee en el papel de Kato, a la que dieron un empujoncito -poco útil. eso sí- metiéndoles en un crossover con Batman. Mientras Dozier intentaba poner en marcha una nueva serie con Bruce Lee llamada The Warrior, no habiendo aprendido nada de Hijo Número Uno, que acabaría con la creación ajena a ellos dos de Kung Fu.

Batman terminó en su tercera temporada tras varios cambios surgidos en parte por el desentendimiento de Semple y Dozier cuando en la segunda temporada la cadena quiso empezar a meter baza en el gran éxito que tenían. El paso de villano más recurrente del de Semple, El Acertijo interpretado por Frank Gorshin, al de Catwoman en su versión de Julie Newmar, sirve para explicar el cambio de estilo que estaba viviendo la serie. Pero ni esto, ni la inclusión de Batgirl, ni el cambio de formato de dos episodios en días consecutivos a un solo episodio semanal, ayudaron a mantener la audiencia de la serie que fue cancelada en 1968.

Semple había estado preparando su paso al cine y en ese mismo año vería la luz Un maravilloso veneno (Pretty poison), una extraña mezcla de comedia y cine noir protagonizada por Anthony Perkins en la piel de un tipo con problemas mentales que acaba de salir de la cárcel por complicidad en un asesinato y que pronto acaba envuelto en una trama de mentiras con una joven animadora más peligrosa de lo que parece.

El resultado no gustó nada a la productora, que intentó esconderla en lo posible. Semple achacaba a eso que un grupo de críticos de Nueva York con Pauline Kael a la cabeza hubieran decidido devolvérsela a la productora convirtiéndola en un clásico de culto y ayudando a que la película y su guionista ganaran el Premio al Mejor Guión del Círculo de Periodistas Cinematográficos de Nueva York.

El fracaso de la película le llevó a encadenar varios proyectos menores, desde una historia de espionaje -el género de moda- y humor a mayor gloria de Raquel Welch que no acabó de funcionar, Guapa, intrépida y espía (1967, Fathom) a una colaboración con el gran Larry Cohen en Shock (1968, Daddy’s Gone A-Hunting) hasta dramas introspectivos como The Marriage of a Young Stockbroker (1971), pero sería su siguiente guión el que marcaría la pauta del resto de su carrera.

Papillon (1973) sería no solo la adaptación del libro de Henri Charrière, también una gran obra de tema carcelario para la que además de Steve McQueen se logró contar con Dustin Hoffman. Según el propio Semple, en cuanto supo que Hoffman entraba en el proyecto se imaginó que duraría poco. Y así fue, Hoffman reclamó la presencia de otro guionista, el elegido fue Dalton Trumbo que trataría de eliminar el nombre de Semple de los créditos sin llegar a conseguirlo. A partir de esta película la constante de sacarle de los proyecto grandes perviviría.

De manera que no tuvo problema alguno realizando el guión de Los Super Polis (1974, The Super Cops) pero sí con sus siguientes películas, sólidos thrillers. En el primero, El último testigo (1974, The Parallax View), los cambios que su protagonista, Warren Beatty, quería hacer, incluyendo remodelar a su gusto el personaje principal, acabaron dejando fuer a Semple. Y en Los tres días del cóndor (1975, Three Days of the Condor) la contratación de Robert Reford para protagonizarla llevó a que Semple supiera que sería reemplazado porque sus películas siempre las escribía David Rayfiel. Y no se equivocaba. Le sacaron del proyecto para que Rayfiel le diera un acabado al gusto de la estrella. En Con el agua al cuello (1975, The drowning pool) tuvo menos problemas porque todo en ella lo fueron, el guión acabó con tres personas acreditadas incluyendo al propio director de la película, Walter Hill, y dejando sin acreditar a otro guionista más que estuvo echando una mano. Un aparente desastre.

Sin embargo, que no gustara a las estrellas no significa que se llevara mal con directores o productores y de esa manera Dino de Laurentiis, productor de Los tres días del Cóndor, acudió a él para un nuevo proyecto que tenía en mente: Rehacer King Kong. El proyecto acabó inevitablemente liado, aunque en esta ocasión Semple no se vería reemplazado por nadie. Aunque él lo cuenta mejor que nadie.

La película, pese a todo, funcionó bien en taquilla así que De Laurentiis decidió contar con él para otro proyecto que tenía en mente: Flash Gordon. Desde hacía años el veterano productor contaba con los derechos y el auge del fantástico, especialmente gracias a La Guerra de las Galaxias, así como de los héroes del cómic gracias a Superman, le hicieron desear llevar a cabo el proyecto. Por supuesto empezó intentando algo a su altura, fichar a Fellini, pero en vista de la imposibilidad se le ocurrió contar de nuevo con Semple, que al fin y al cabo parte de culpa tenía en la Batmanía, para que creara una suerte de mezcla de aventuras y comedia con ayuda del director Mike Hodges. La película lo hizo razonablemente bien en taquilla pero la marcha de su actor principal antes de que se acabara la postproducción -algo que llevó a tener que doblarle en algunas escenas que necesitaban de un nuevo sonorizado- lo hizo imposible. La película, sin embargo, es puro Semple, tanto en ideas propias como por las sugerencias de De Laurentiis de que fuera todo lo posible más allá llegando a escenas que parecen sacadas directamente de la serie de Batman como el improvisado partido de fútbol americano en palacio.

Semple empezó entonces a considerar pasarse a la enseñanza, aunque aún le dio tiempo de ser despedido una vez más. Concretamente de Nunca digas nunca jamás (1984, Never say never again) un Bond de la época que estaba desde el principio en mitad de líos, trayendo de regreso a Sean Connery al tratarse de un título realizado fuera de la productora Eon, precisamente esta lucha contra la franquicia oficial -que incluyó el lanzamiento de la película solo unos meses después del estreno de Octopussy – y que vivió todo tipo de problemas internos, incluida la marcha de Semple tras una serie de discusiones con Conney pese a que fuera el actor quien recomendara al guionista tras haberle conocido durante una de sus estancias en Marbella.

Aún escribiría alguna película más, colaborando por ejemplo en el intento de lanzamiento de una franquicia sobre Sheena, reina de la selva (1984, Sheena) y en más películas y telefilmes de espionaje, casi todas ellas para televisión. Dejándole vía libre para centrarse en su faceta como profesor de guión en la Universidad de Nueva York, cargo que ocuparía hasta su jubilación en los años noventa.

Que se jubilara no significa, ni mucho menos, que fuera a quedarse quieto, pasó a intentar vender de nuevo proyectos a los grandes estudios y a trabajar para ellos como arreglador de guiones no acreditado. Una jubilación plácida que completó con un proyecto inesperadamente novedoso para alguien de su edad, y es que junto a su amiga la exproductora Marcia Nasatir puso en marcha un videoblog en YouTube llamado Reel Geezers en el que los dos veteranos de Hollywood además de hacer algo de comedia comentaban -y criticaban- los estrenos de cine que habían visto. ¿Qué más daba que fueran octogenarios?

Precisamente por toda esa vitalidad, buen humor y creatividad incontrolable, no solo por habernos dado una grandísima serie de televisión y un buen puñado de títulos memorables, es por lo que no podemos olvidar a Lorenzo Semple Jr. Alguien que fue capaz de entender el humor y la seriedad tanto como para preguntarnos a todos: ¿Qué es amarillo y escribe?


Libros que llegan: Juliá, Domingos, Richthofen y más

Esta última semana de marzo ha servido más para que editoriales y lectores cojan fuerzas para la que se nos viene encima. Lo que no significa que estemos sin novedades, aún queda para eso, pero sí que el ritmo baja y solo tenemos algo más de una docena de sugerencias. Quizá hasta terminemos rápido. Así que…

¡Que entre la pila!

– Nosotros, los abajo firmantes de Santos Juliá, ed. Galaxia Gutenberg Sobre_nosotrosabajo.indd Realizar un repaso a la historia de España a través de los manifiestos y protestas de los intelectuales sirve para ver cómo algunas cosas -empezando por los propios intelectuales- no cambian nunca mientras otros problemas simplemente se transforman. Esta premisa, que daría para una novela de humor, se presenta aquí como un estudio del país a través de los movimientos a la contra demostrando una perspicacia al definirnos que podríamos considerar incluso superior.

– Los niños se aburren los domingos de Jean Stafford, ed. Sajalin portada-los-ninos-se-aburren_s1azz8zPoco conocida y menos editada en nuestro país, Jean Stafford es una gran autora de relato corto. Su enorme maestría en historias breves pero penetrantes que suelen girar en torno a mujeres de todas las edades que se enfrentan a la insatisfacción que nace de ellas mismas o, en muchas ocasiones, del tipo de sociedad en que les ha tocado vivir. Si no la conocen de nada pidan a su librero que les abra este libro y prueben una de sus narraciones; ya verán como merece la pena.

– El avión rojo de combate de Manfred von Richthofen, ed. Macadán

9788494129711

Sí, ese Manfred Von Richthofen. El Barón Rojo en persona. Si hace una semana hablábamos de la colosal biografía que Almuzara acaba de publicarle esta semana es Macadán, pequeña editorial centrada en temas de motor, la que aprovechando el éxito de la Primera Guerra Mundial ha recuperado este libro escrito por él con un contenido cercano a la autobiografía. Como podéis leer una reseña más profunda en Lectura y Locura dejo aquí apuntada la novedad del título.

 En un metro de bosque de David George Haskell, ed. Turneren_un_metro_de_bosqueLa magnífica labor de publicación de ensayos en la editorial Turner significa muchas veces que no sabemos lo que va a tocar hasta que descubrimos el siguiente título que nos traen. En esta ocasión tenemos un libro de vocación naturalista, no tanto por una idea ecológica de la misma sino por la observación cauta y detallada de la misma. La explicación de lo que se puede encontrar, y qué procesos siguen, en un bosque a lo largo de un año resulta una brillante aproximación a esos documentales de naturaleza que tantas veces hemos podido ver en televisión.

– Objetivo: Galleta perfecta de Alma Obregón, ed. El País Aguilar 787_grandeEl éxito repostero de Alma Obregón parece no tener límites y tras convertirse en poco menos que la cara de los cupcakes en España y proseguir con las tartas le toca turno en esta ocasión a las galletas.

Las palabras de mi vida de Bernard Pivot, ed. Confluencias Bernard.Pivot_

Pivot logró convertirse en una etapa de su vida en un sinónimo de intelectualidad literaria televisiva, aún hoy su nombre suena por sus largas entrevistas y elaborados debates, de manera que en esta biografía podemos ver no solo una forma particular y muy francesa de entender la cultura sino, además, la trastienda de esos encuentros en la cumbre.

– Visiones de Lo Fantástico en la Cultura Española Contemporánea (1900 – 1970) de David Roas y Ana Casas, ed. EDA  portada

Segundo de tres volúmenes en los que los participantes en 2012 del congreso del mismo nombre trataron de analizar la existencia, pervivencia y mutación del género fantástico en España. Conjunto de interesantes ensayos sobre el tema, siempre es bueno ver aproximaciones a los estudios de género más allá -aunque sin dejar de lado- de lo literario.

Boxcar Bertha de Ben Reitman, ed. Pepitas de Calabaza Boxcar Bertha peque

Es difícil considerar a este libro una autobiografía, empezando porque el autor no es la persona cuya vida se cuenta -que debería decirnos algo- de modo que esta Autobiografía de una hermana de la carretera, como la editorial ha subtitulado el libro, algo debe tener para reclamarlo. En cualquier caso el personaje, que entraba en lo que los americanos llamaban la hobohemia, el estilo de vida vagabundo, que esta mujer interesantísima (dice la editorial: prostituta, ladrona, reformadora, trabajadora social, revolucionaria) practicó a principios del Siglo XX, le dio unas vivencias y puntos de vista, además de unas amistades y conocimientos, que lo convierten en una vida que merece la pena conocer. Incluso aunque no hubiera tenido una película.

– El hombre del pasamontañas de Leonardo Sciascia, ed. Piel de Zapa el_hombre_del_pasamontanas

Historia en siete partes, escrito a la manera de la crónica periodística, que tratan de exponer y explicar la denuncia a los fanáticos que abusan del poder contra aquellos que menos pueden, con la acción localizada en el Chile de Pinochet, un hombre fantasmagórico con una presencia ominosa, como de historia de terror, que es desenmascarado por el magnífico autor y el no menos brillante periodista como lo que realmente es.

La gran guerra (1914 – 1918) de Peter Hart, ed. Crítica la-gran-guerra-1914-1918_9788498926842

Otro libro enorme a cuenta de la Primera Guerra Mundial. Esta vez desde un punto de vista más militar. Porque hay temas que parece que siempre tienen algo más que contar, al menos hasta que realicen un coleccionable de quiosco con sus mejores libros.

– En las trincheras de Gaziel, ed. Dieresis enlastrincheras_2edicion_web-203x300

Hablando de lo cuál, más Gaziel y más Primera Guerra Mundial, por si alguien se quedó con ganas de más tras el volumen publicado por Libros del Asteroide.

De lo lúdico y lo serio de Johan Huizinga, ed. Casimiro

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Breve ensayo de Huizinga sobre lo que tiene de juguetón -o de lúdico que dicen en el título- en una mirada que reivindica lo que de travieso y bullicioso, incluso revoltoso, puede llegar a tener y causar el mismo hecho cultural. Un intento de desmitificar, por tanto, la solemnidad del hecho cultural.

La evidencia de las imágenes de E. H. Gombrich, ed. Sans Soleil  libro-digital-de-arte-la-evidencia-de-las-imagenes-de-e-h-gombrich

El magnífico historiador del arte inglés se centra en este ensayo en las asociaciones que hacemos y cómo el contexto debe ser definido. De manera que el acto de ver se nos presenta como algo que se construye, activo, más allá de los referentes de la especulación que muchas veces dicen más del que aporta su punto de vista que de la obra. Un inteligente ensayo sobre la necesidad de indagar en lo que vemos y de ser conscientes de cómo lo distorsionamos.

– Cosas de Japón de Basil Hall Chamberlain, ed. Satori  CosasJapon

Tras este título, tan de telecomedia traducida por la antenatres noventera, nos encontramos con un conjunto de comentarios -notas, apuntes- de un visitante inglés -que llegaría a ser profesor de japonés en la Universidad Imperial de Tokio- que estuvo a finales del S XIX y principios del XX, y que explica de primera mano y con una perspectiva occidental cómo era ese Japón tradicional.

– Glup (Aventuras en el canal alimentario) de Mary Roach, ed. Crítica  glup_9788498926859

A veces dentro de la divulgación científica uno se encuentra obras originales como este recorrido por el sistema digestivo desde su mismo inicio hasta el final. Porque incluso hablando de ciencia se pueden encontrar puntos de vista diferentes.

Con esto despedimos marzo y vamos preparándonos para el próximo mes. Aunque no sé si quiero pensar en la que nos espera con tanto Día del Libro como tenemos. Empezando el próximo Día 2.


HitMan

Lawrence Block es uno de mis autores favoritos de novela negra. Entre otras cosas porque dentro de un mismo autor se puede encontrar desde el hardboiled supremo de Matthew Scudder a la aproximación más cómica y cercana a la novela problema de Bernie Rhodenbarr, entre medias novelas sueltas y otras protagonizadas por el siempre despierto Evan Michael Tanner, el siempre salido Chip Harrison y el que quizá sea mi favorito, el siempre letal Keller.

Estajanovista de las letras al más clásico estilo de esa generación de autores atados a la máquina para poder sobrevivir, su producción ha ido rebotando de unos a otros sellos en lo que a edición española se refiere. Generalmente para acabar siendo saldados o viendo desaparecer a la editorial tras no mucho tiempo. Tal fue la suerte que corrió el libro que recupero hoy: «Hit Man» (1998)

Publicada en España en 2001 por la ya difunta editorial Diagonal, esta primera aparición de Keller nos define desde el principio lo que es: Un asesino a sueldo profesional que se va encontrando con diversos trabajos que tiene que ir resolviendo mientras, de fondo, su vida pasa entre decisiones. Con un corto pero útil plantel de secundarios y un ejemplo magnífico del uso de relatos autoconclusivos bajo los que se forma una trama general, este es uno de esos libros que tanto por la forma de organizar la historia como por lo original del personaje y, desde luego, por la calidad del autor detrás, es una pena que estén descatalogados y no muy encontrables. Estaría muy bien que alguna editorial se decidiera a recuperarlo. Especialmente alguna recién creada.*cof*


Siguiendo la conocida corriente de pensamiento Tú ve probando distopías que he oído que a los jóvenes les gusta y alguna tendrá que funcionar nos presentan en The CW The Hundred que es una serie de unos supervivientes a una gran catástrofe -quizá la lectura del guión- que envían a 100 jóvenes prisioneros a ver si la Tierra puede ser reconolonizada. Pero como no anda Tim Curry por medio no llega ni a Tierra 2. Y… bueno… son 100 pero no llegan a 12 los protagonistas. Claro que llamarlo Una docena y carne de cañón tampoco era una gran idea. No dudo que habrá un público ahí fuera para esta serie, pero desde luego no soy yo.

La BBC ha decidido pedir documentales a Louis Theroux, lo que siempre es buena idea, y de ahí ha salido Louis Theroux’s LA Stories que examinará otros historias de la ciudad fuera del glamur y el blablabla. A primera vista -o a primer capítulo- algo más flojo que sus anteriores historias pero el desarrollo promete así que confío en que esta haya sido solo la toma de contacto.

Entre un minidocumental y alguien que decide dar a cámara sus opiniones, este Martin Amis’s England es sin duda una peculiar idea, un escritor dando su opinión sobre la Inglaterra actual,sobre la evolución que ha estado teniendo y hacia dónde va. Algo que puede servir para replantearse algunas cosas sobre Inglaterra pero que sirve, ante todo, para conocer mejor a Amis. Así que por mí bien, para cosas como estas sirve la BBC. -Si alguien de TVE está leyendo esto y pensando en hacer una versión con Pérez Reverte… mejor dejadlo pasar por esta vez.-

Si alguien -yo mismo- se quedó con ganas de más historias sobre Johnny Worricker tras Page Eight que no sufra más que aquí tenemos otro telefilme lleno de espías, acción y doble juego: Turks & Caicos en el que de nuevo Bill Nighy da vida al espía, y lo hace acompañado con el tipo de actores que uno espera al escuchar la palabra telefilme: Helena Bonham Carter, Rupert Graves, Winona Ryder, Christopher Walken o Ralph Fiennes. Así que reservaos un poco más de hora y media para esta aventura en las islas y el resto del tiempo para pedir que sigan haciendo más.

Si alguien creía que la BBC iba a cerrar Twenty Twelve después de los Juegos Olímpicos sin tratar de continuar de alguna manera estaba más que equivocado. Sí, la cosa olímpica ha terminado pero eso no significa que Ian Fletcher se haya quedado sin trabajo porque en W1A
se va a dedicar a otro objetivo aún mayor… la propia BBC. Posiblemente por la cosa meta pero me ha gustado más esta idea que la anterior, incluso aunque siga encontrándola un tanto desmayada como comedia y más autocomplaciente que afilada en su sátira. Qué le vamos a hacer.


Siguiendo la progresión lógica -un decir- de la serie de columnas de este año, TV Explicada, el 7 de abril debería explicar aquí cómo funcionan en España las series y los guionistas. En realidad no creo que hubiera mucho problema en hacerlo porque, además de conocer a varios, les encanta hablar de su trabajo. -A veces incluso no para quejarse-.

PERO. Como os conozco de sobra aprovecho y dejo abierto este One Shot para aquellos que quieran decir: «No se te olvide contar que». No anécdotas, como mucho ejemplos, pero nada de anécdotas que para eso ya tenéis vuestros blogs.

Sé que lo más sencillo sería reducir la entrada a «MAL». Sobre todo si tengo que intentar explicar cómo funcionan las cadenas a la hora de comprar y emitir una serie. He visto partidas de rol que tienen más sentido, con sus tiradas programadas y sus tablas de encuentros, que las selecciones y estrenos de series. Pero que no se diga que no lo he intentado comprender. Y que no he facilitado que me dierais vuestra versión.