Un intento de aproximación a las series -y sus guionistas- en Reino Unido

Las particularidades de nuestros vecinos del norte hacen que igual que hablar de la industria americana sea relativamente sencillo tratar de explicar como funcionan las cosas con ellos esté condenado al fracaso desde su mismo inicio. Y no es como en España porque allí al menos tienen unas posibilidades de mercado más amplias aunque se opere siempre a niveles nacionales.

Quizá la mayor diferencia esté en la propiedad de las series, o en su producción si lo preferís, suele pertenecer al canal antes que a las productoras asociadas. Algo que trató de ser cambiado por el gobierno de Margaret Thatcher regulando a favor de las productoras independientes. La falta de canales hizo, sin embargo, que estas productoras trabajaran más como un punto intermedio entre las cadenas y los creadores. Y eso sin tener en cuenta que ante unas cadenas tan acostumbradas a producirse sus propias series la forma de abordar el problema solía basarse más en la cadena teniendo ideas concretas de qué buscaban o lo que necesitaban. -No es que los americanos no lo hagan, claro, pero siempre a un nivel mucho menor. – Que hay productoras independientes también, claro, pero que muchas de las grandes van directamente a lo que deciden que necesitan.

Durante años la cadena podía querer algo de misterio, algo de ciencia ficción, algo infantil, etc… establecer un hueco y determinar quién tendría que ocuparlo. Quizá recordéis esta forma de actuar de cuando contamos cómo se creó Doctor Who, y es que durante muchos años las cadenas se ocupaban de ir encargando lo que necesitaban.

Pero también siempre ha habido creadores con ideas. Precisamente por eso, y ante un modelo en el que las productoras importaban menos, se ha dado un cierto aire autoral a la ficción allí producida. Dado que el canal colocaría un productor era a ellos directamente a los que había que vendérselo. De esa manera se crearon toda una serie de mecanismos de venta y prueba de series.

En el primer caso, mediante un departamento para revisar las propuestas. Algo que según fue pasando el tiempo tomó dos rutas diferentes. Por un lado la gente con contactos solía ir directamente a personas de dentro para hacerles las sugerencias. Por el otro el común tenía que usar los cauces apropiados. Por suerte los tiempos van cambiando, e incluso mejorando, por eso la BBC se ha dedicado a montar proyectos como Writer’s Room, una web llena de lo que ahora llaman recursos y que en realidad es un poco de todo, desde consejos hasta convocatorias pasando por entrevistas, cursos y demás posibilidades. No solo eso, también en su web de Commissionning TV explican y dan algunas ideas y enlaces para enviar propuestas.

Hasta el punto de que ya solo con esa web parece que muchos consideran suficientemente realizada gran parte del trabajo. Por ejemplo, el Writers’s Guild pasa de parte de sus competencias para decirle a sus apuntantes que lo visiten.

Pero volvamos al concepto de autoría, porque por ahí llega el otro lado de muchas de esas diferencias. Es el autor el que tiene que vender su obra y el que tiene gran presencia en el contacto con la cadena. Muchas veces será su nombre lo que se use para la promoción y venta debido a lo cuál será más fácil vender la serie cuando se haya logrado un valor para ese nombre.

Lo que significa que no solo está el proceso «de carrera» que veíamos hace unas semanas con los estadounidenses, también facilita que la gente que se ha hecho un nombre como cómica, autora, escritora y demás labores creativas, logre encontrar un hueco para sus series. Y, a al vez, facilita un modelo de presentación de series que podríamos decir más cercano al de las Agencias de Empleo por internet. – Y si no me creéis echadle un ojo a Industrial Scripts o TV Writers Vault– Si es que para encontrar empleo necesitaras ir consiguiéndote un agente, claro.

De esta manera podemos encontrar desde webs que sugieren los lugares en los que buscar esos Recursos como decíamos antes del The Writers Room de la BBC o en con direcciones útiles en TV Writers Vault  podemos decir de esta de Raindance hasta otras iniciativas.

Danny Stack y Tony Jordan, escritores, directores y alguna cosa más, decidieron que había que ayudar a los jóvenes a empezar en el medio. No solo a través de un blog de ayuda y consejos como el que Stack llevaba con el título de Scriptwriting in the UK sino dando un paso más y creando un premio que permitiera  lanzar carreras. De ahí salió en 2007 el Red Planet Prize en colaboración con la productora Kudos. Con sus claroscuros ha servido para poner de relieve a muchos jóvenes autores.

Como decía, es en ese lograr entrar donde se puede encontrar más diferencias para la carrera de un guionista. No es lo único –podéis escuchar a James Whitehouse y Hannah George en el TvWritterPodcast explicando otras- pero para los guionistas ya significa algo diferente.

Volvemos de nuevo a ese concepto de autoría en las series. Algo que los estadounidenses tratan de una manera distinta. Allí tienen a autores que  saben adaptarse a su panorama televisivo para mostrar su obra. Aquí suele ser la obra la que se desenvuelve creando su propio formato. Sí, las necesidades de la televisión también son tenidas en cuenta, pero en UK son más flexibles. Si la duración estándar de una serie son seis capítulos pero la historia requiere que sean 8 ó 10 no suele haber problemas. Si en lugar de 6 son 3 tampoco. Si duran 60 minutos, o 90, o son historias de dos partes en tres capítulos para llenar los seis o dos de tres… Creo que se me entiende. Por supuesto muchas de estos formatos locos hay que ir ganándoselos con el tiempo, pero si hay un lugar en el que puedes vender una serie cuya primera temporada tenga 6 capítulos, la segunda 3 y la tercera 8 ese es UK.

Lo que no significa que se de la luz verde con facilidad. Si algo tienen en Reino Unido son formas de probar los pilotos ante el público. Frente a las pruebas americanas con Grupos de Control los ingleses preparan sus propias pruebas que tienen algo de esos programas antológicos de los que hablábamos la semana pasada. A saber: La BBC tuvo la Comedy Playhouse (1961-1975), en ITV pusieron su ITV Playhouse (1967-1983), luego Comedy First (1995) y Comedy Premieres (1997), Channel 4 tuvo los Comedy Lab (1998-2011) -teóricamente para nuevos talentos- y los Comedy Showcase ( teóricamente para talento menos desconocidos- (2007-2012) que, auqneu irregulares en sus apariciones, pasaron a ser los E4 Funnies (2012-)… Y eso solo hablando de Comedias. En Drama también lo ha habido, por ejemplo en Sky hicieron primero Love Matters y el año pasado el magnífico Drama Matters.

Esto significa, entre otras cosas, que desde que se emiten hasta que se aprueban y se estrena la serie pueden pasar dos años con facilidad. Pero es que esa es otra característica de UK. Como se hacen muchas series la forma de renovarlas y estrenarlas va dejando huecos. Salvo que esté muy claro y decidan hacerlo anual estamos hablando de un país en el que se pueden pasar un par de años rodando la segunda o tercera temporada de una serie. O cuadrando las agendas de los actores que no tienen problemas en protagonizar dos a la vez -Por poner un ejemplo, entre 2010 y 2012 Russell Tovey compatibilizó la serie fantástica Being Human con la comedia Him & Her y le dio tiempo de salir, además, de invitado en unas pocas series- suponiendo que no se hayan ido a Estados Unidos… En fin, un caos.

O no. Si en lugar de verlo con ojos de telespectador voraz que está pensando que más les vale decir qué pasa con la segunda temporada de Dead Boss lo vemos con los del lector de libros que sabe que en algún momento saldrá -o no- una obra nueva de un autor que nos gusta. Aunque no cuándo, ni qué será, ni sobre qué irá.

Sobre todo porque los propios autores tampoco tienen muchas más pistas sobre el destino de las series, y como aquí no hay urgencia alguna -al fin y al cabo no deja de haber novedades que ofrecer como seguro habéis notado- pues mejor si a alguien se le ocurre rescatarlo o si parece que puede ser buen momento para recuperar, digamos, Jonathan Creek o Red Dwarf. Y eso sin entrar a contar con los capítulos especiales sueltos que se encargan para Navidad, Halloween, Año Nuevo, San Valentín o lo que se les pase por la cabeza a los señores de los canales.

Así pasa lo que pasa y, pongamos otro ejemplo, Reece Shearsmith y Steve Pemberton se pueden encontrar con que Psychoville tiene una primera temporada en 2009, un especial Halloween en 2010, una segunda temporada en 2011 y en 2013 la BBC les dice en lo que ellos creían que era la reunión para poner en marcha la tercera temporada que mejor una serie nueva para 2014 y que ya veremos en el futuro.

De ahí también que en el título de esta entrada haya dicho que es Un intento de aproximación. Porque en realidad las cancelaciones no están tan cerradas como puede parecer, los años pasan entre temporadas y uno nunca tiene muy claro cuántos episodios habrá ni qué formato tendrán. -Si alguien sabe algo de la tercera temporada de Nighty Night QUE LO DIGA- Y lo más loco de todo: Es algo de agradecer. Al menos por mi parte.

Porque prefiero que se haga una temporada más corta, o más larga, y que estén disponibles el mayor número de actores disponibles -y si por mí hubiera sido Matt Berry no hubiera sustituido a Chris Morris en IT Crowd, pero ese es otro tema- o puedes encontrarte con que tras una o dos temporadas las agendas no cuadran y la serie se cancela de manera elíptica.

Todo eso en las que pueden seguir, claro, que también hay culebrones interminables con décadas a sus espaldas y un gran número de miniseries y casitelefilmes de diverso pelaje que van poblando la pantalla. Desde las -muy numerosas- adaptaciones literarias o históricas o obras creadas desde el principio sin intención de durar más que un número concreto de capítulos.

Los ingleses son así. Y precisamente este caos controlado es uno de los fuertes de su television. Da igual que desde fuera uno no pueda dejar de pensar que no puede funcionar.

Pero lo hace.


El Musical: Springtime

No puedo evitarlo.

Llega la primavera y el primer número que recuerdo es uno creado para una película, adaptado -con enorme éxito- al musical y, a partir de ahí, llevado de nuevo al cine. No creo que haya que decirlo pero allá vamos.

Directamente desde «Los Productores»: ¡»Springtime for Hitler»!

En su versión de la película de 1969

En su versión musical de Chicago -previa al estreno en Broadway- de 2001

Y en su adaptación cinematográfica de 2005

¡Ya es primavera!


Libros que llegan: McClure, La nariz de un notario, Houdini y más

Una semana muy interesante en cuanto a libros esta que tenemos aquí, quizá -no soltemos demasiado veneno- porque mientras los grandes grupos se la han tomado casi de vacaciones las pequeñas se han procurado un par de docenas de lanzamientos como mínimo interesantes y con grandes libros a descubrir entre ellos. Así que no os entretengo más:

¡Que entre la pila!

Piel de serpiente de James McClure, ed. Reino de Cordelia

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Cada nueva entrega de la serie de Kramer y Zondi es motivo de fiesta para los aficionados. Sobre todo cuando hablamos de libros inéditos. Así que aquí les tenemos de nuevo, con un una bailarian de striptease muerta y una serpiente en danza, para nuestro enorme regocijo.

La nariz de un notario de Edmond About, ed. Ginger Ape

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Los que leyeran la edición de Espasa hace años recordarán con alegría esta comedia francesa con estilo inglés, sátira absurda y algo enloquecida que repasa desde los salones parisinos hasta los problemas de identidad, todo tras una nariz.

Traficantes de milagros y sus métodos de Harry Houdini e ilustraciones de Iban Barrenetxea, ed. Nórdica

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Este paso a la Houdinixplotaition no me puede parecer mejor. Tampoco la labor como ilustrador de Barrenetxea que realza y mejora los escritos del célebre escapista en denuncia de los falsarios y milagreros que trataban de engañar al público.

Todo lo que hay de James Salter, ed. Salamandra

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En contra de lo que pudiera pensarse Salter no solo está vivo, además sigue escribiendo. Novelas esta vez. Reconozco que prefiero su obra corta o sus memorias pero cualquier novedad que venga de su mano se merece, al menos, un respeto.

La Bestia de Paris y otros relatos de Marie-Luise Scherer, ed. Sexto Piso

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Tras tanto nombre conocido y autor reverenciado quizá esta sea la novedad que más pueda sorprender al lector. Un conjunto de… bueno, en el título dice relatos pero en realidad son más reportajes o crónicas con un gran formato literario detrás. Historias normales con un punto extraño junto a otras de radical extrañeza que, en realidad, son de lo más normal. Porque, en el fondo,  no solo habla de Paris, sino también de nuestro mundo extraño.

– Manfred von Richthofen, El Barón Rojo de J. Eduardo Caamaño, ed. Almuzara

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Muy completa y muy documentada biografía sobre el as de los cielos. Impresionante volumen aprovechando que el centenario de la Primera Guerra Mundial pasaba por allí. Así que ya sabéis.

Ritual de David Pinner, ed. Alpha Decay

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Hay obras que se hacen un hueco por aquellos impulsos que han realizado en otras obras, tal es el caso de este relato, germen que sería de la magnífica película The Wicker Man.

Aprendiz por casualidad de Vikas Swarup, ed. Suma de Letras

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¡Olvidad la portada! Vikas Swarup es el autor de Q&A -que se traduciría como ¿Quién quiere ser millonario? y acabaría siendo masacrada al cine como Slumdog Millonaire– además de Seis Sospechosos. En  ellos realizaba una mezcla de peripecia e irrealidad que recupera aquí, en la historia de una mujer que se encuentra en un inesperado ascenso que le incluye pasar pruebas de los Libros de la vida. Como decía al principio, no os fiéis de la portada.

Casanova y la mujer sin rostro de Olivier Barde-Cabuçon, ed. Siruela

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Un nuevo detective se añade al plantel de Siruela Policíaca, el francés Volnay que opera en el siglo XVIII y se encuentra en este primer caso nada menos que con Casanova, pero no solo él, también Luis XV, Pompadour, Saint-Germain y otras figuras de la época desfilarán por esta mezcla de recreación histórica y novela negra.

La Cábala de Thornton Wilder, ed. Automática

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La primera novela de Thornton Wilder presenta a un joven estadounidense descubriendo en la Roma de entreguerras toda una sociedad secreta, pero no estamos ante la clásica historia de suspense sino ante un retablo entre lo cómico y lo oscuro en el que se nos muestra el esplendor crepuscular de unas clases altas dedicadas a cultivar su placer y divertimento al margen de la realidad social que acabaría engulléndoles.

En esta misma tierra de Erskine Caldwell, ed. Navona 

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Las obras de Erskine Caldwell son duras siempre, pero eso no significa que no permitan un espacio para la esperanza. Ese es el caso de la familia Crockett que tras la muerte de la madre parece abocada a romperse y desaparecer ante las duras condiciones de vida que su marido, sus cinco hijos y el abuelo tienen que soportar. Sin embargo este sufrimiento, e incluso las humillaciones y privaciones pueden ir a acercándoles a una catarsis.

Los filántropos en harapos de Robert Tressell, ed. Capitán Swing

685Ejemplo perfecto de narración de clase, presentando un conflicto entre las clases acomodadas, con religiosos hipócritas, empresarios explotadores y políticos corruptos, centrados en su placer mientras los asalariados, los obreros explotados, rinden para ellos. Más que un ensayo, un posicionamiento.

Vida. Días de mi vida de Juan Ramón Jiménez, ed. Pre-Textos

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Esta autobiografía, que Juan Ramón Jiménez se pasó construyendo toda su vida y que acabaría dejando inédita, es una obra monumental, cuyo primer volumen saca ahora Pre-Textos.

Textos de Álvaro Siza, ed. Abada

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Variedad de textos, desde pequeñas reflexiones a completos ensayos, en esta selección recopilada de la obra escrita del arquitecto Álvaro Siza. Aunque el alcance de sus reflexiones desde el arte a los viajes y de la familia a la literatura, como corresponde a su enorme variedad de intereses.

España en la Gran Guerra de Fernando García Sanz, ed. Galaxia Gutenberg

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Quizá alguno no se haya enterado aún pero es el centenario de la Primera Guerra Mundial y, en consecuencia, se está publicando algún libro. En este caso analizando el papel que jugó España como país teóricamente al margen del conflicto.

El marqués y la esvástica de Rosa Sala Rose y Plàcid García-Planas, ed. Anagrama

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Estudio sobre la relación del periodista español César González-Ruano y el nazismo, especialmente sobre los hechos sucedidos en Cherche-Midi que incluyeron el arresto de un hombre que siempre pareció favorable a los alemanes pero que, a la vez, parecía más cercano a un pícaro que a un escritor. Por todo esto los autores han estado recabando información y documentos con el fin de tratar de esclarecer lo sucedido.

El centro del mundo de Angélica Liddell, ed. La Uña Rota

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Recopilación de tres obras cortas de teatro de la rupturista autora que presenta un estudio sobre el final de la inocencia y el autodescubrimiento que usa al individuo como contraposición con una sociedad brutal y decadente.

– Señoritos, chulos, fenómenos, gitanos y flamencos de Eugenio Noel, ed. Berenice

 

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Magnífico e inesperado texto, recuperación de la obra crítica de Eugenio Noel que discutía sobre los gustos populares, no por censurarlos a ellos sino a los motivos del tipismo que estaban difundiéndose. Un antecedente de la crítica de la cultura de masas y un ataque a esa creación de un imaginario reduccionista del typically spanish.

Identidad y disidencia en la cultura estadounidense edición a cargo de Candela Delgado y Cristóbal Clemente, ed. Publicaciones de la Universisad de Valencia

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Recopilatorio de ensayos cortos sobre los disidentes culturales estadounidenses, su función y su representación, a cargo de la conocida PUV.

El móvil perpetuo de Paul Scheerbart, ed. Gallo Nero

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La idea de Scheerbart de la consecución del móvil perpetuo le fue consumiendo durante años, pero sus implicaciones casi filosóficas son una magnífica reunión de reflexiones.

Un maestro en tiempos de Felipe II de Alfredo Alvar Ezquerra, ed. La Esfera de los Libros

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La vida de Juan López de Hoyos, escritor y maestro entre muchas más cosas, conocido por las alusiones de Cervantes reconociendo su labor como mentor, más conocido aún por dar nombre a una de las calles más largas de Madrid y que ahora el profesor Alfredo Alvar Ezquerra ha querido traernos al presente recreando no tanto su vida -por falta de documentos- como la de todo un tipo de personajes, el de los maestros, al menos hasta donde comienzan a aparecer documentos que le permiten, entonces sí, centrarse en él.

Bansenshukai de Fujibayashi Yasutake, ed. Kairós

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Ensayo o poesía, miradlo como prefiráis, este es el libro sobre el espíritu de los ninjas escrito por Fujibayashi Yasutake, maestro ninja del siglo XVII que pretendía explicar y difundir las ideas éticas, filosóficas y estratégicas de estos peculiares guerreros.

Diez de Gretchen McNeil, ed. Maevalibros-portada-diez-ok-jpg

Una novela juvenil que tome como ejemplo los Diez Negritos de Agatha Christie siempre tendrá algo de atractivo para mí. Si sus siguientes referentes son los slashers -aunque sea en su variedad más noventera- me da un poco lo mismo que esté más cerca de My psycho sweet sixteen que de Scream, allá que iré.

Los libros de A de Josep Lluis Badal e ilustraciones de Zuzanna Celes, ed. La Galera

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Un libro cuya edición -de estilo rústico y con unas magníficas ilustraciones de Zuzanna Celes– es profundamente bello, y en el que la historia, de un corte clásico aun siendo para adolescentes, con mundo fantásticos y la exploración de lo desconocido como motor, acaba por componer este gran volumen.

¿Cuándo la vio por última vez? de Lemony Snicket e ilustraciones de Seth, ed. La Galera

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Más Snicket, más Seth, todo perfecto. Aventuras e intriga con mucho humor retorcido y meta en otro libro bellamente editado. Si es que no podemos pedir más.

¿Dos ojos? de Lucie Félix, ed. Libros del Zorro Rojo

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Un curioso juego de colores y recortes, una obra dirigida a un público infantil y a otro adulto que aprecie estas sutilezas, con una mezcla de sencillez y tranquilidad pausada que permite contar una historias de manera envolvente y casi sin que se note.

Como veis un poco de cada para esta semana. A ver la que viene qué nos depara. Por cierto, que como prometí esta sección sigue pero, a su vez, continúan las Epístolas Librescas a Absence, así que si os apetece repasar las novedades de enero y febrero allá tenéis la primera carta del año. Mientras, aquí seguiremos semana a semana.


Cuando la CNN se decidió a tratar de separar sus programas de lo que podríamos llamar las noticias o la actualidad, para tratar de llegar a más audiencia y subir un poco sus lamentables cifras de espectadores, era cuestión de tiempo que se llegara a algo como Chicagoland. Documental en el estilo de los docurealities que, a su vez, juega a tratar de explicar y comprender una ciudad como Chicago -claro- desde sus habitantes hasta los políticos. De manera que el resultado acaba siendo una extraña mezcolanza que uno no sabe si tenía vocación de House of Cards realista y acabó convertido en un segmento de un noticiario local de Barrio Sésamo, o viceversa. De manera que, si no otra cosa, al menos ofrece cierta malsana fascinación.

La NBC lo ha llamado Crisis porque Después del desastre de Hostages vamos a unirlo con un Scandal para blancos de edad avanzada era demasiado largo. En cualquier caso lo que añade a Hostages -ese desastre, que cambia la casa por un avión y a Dylan McDermott por Dermot Mulroney porque, total, ¿quién va a diferenciarlos?- esta serie parece la gentrificación de Scandal, sustituyendo a minorías y conductas conflictivas por blanquitos jóvenes más propensos a crear sus propios dramas no espinosos. Y si eso me lo ha parecido a mí, que no soy un fan de la serie de Rhimes precisamente, no quiero ni saber lo que opinarán el resto. Eso sí, sale Gillian Anderson que hace lo que puede con este desastre.

Admitiendo que The Life of Rock with Brian Pern (UK) es el tipo de cosa que necesitamos habrá que explicar un poco más de qué estamos hablando. La BBC, que está para estas cosas, ha realizado una Historia del Rock en tres partes solo que… Rhys Thomas es la mente tras todo esto, el cómico inglés es también un enamorado de la música rock así que parecía lógica esta idea para la que ha contado con el también conocido cómico Simon Day para ayudar con los guiones y protagonizar este recorrido… cómico… Day da vida a Brian Pern, poco disimulada parodia de Peter Gabriel que ya había protagonizado una serie de vídeos para la web de la BBC hace unos 4 años, que va mostrando SU visión de la historia y evolución del rock. La sátira de este último, más ocupado salvando al mundo que haciendo música, más la parte… histórica… lo convierte en una parodia de documental que merece al menos un visionado.

Hace seis años el cómico australiano Phil Lloyd creó Review with Myles Barlow, serie llena de humor negro que ahora adaptan en el Comedy Central usaca con el mucho más corto título de Review y Andy Daly tomando el lugar de Lloyd. La versión americana es buena, siguiendo con la premisa original aunque quizá un poco menos negra en sus desarrollos, y el resultado es de los que justifican que se hable de televisión de culto. -Pero echadle un ojo a la Australiana-

Cuando supe que detrás de The Walshes estaba Graham Linehan -sí, el de Father Ted– albergué algunas esperanzas por esta comedia familiar. Pero me temo que es demasiado comedia familiar para mí. Al fin y al cabo todo sale de la webserie The Taste of Home que el grupo Diet of Worms creó y que aquí es adaptado a televisión por ellos mismos y la ayuda de Linehan. Dentro de su género no está mal, pero más te vale que te gusten mucho las comedias familiares.

Reece Shearsmith terminó con Inside Nº9 la semana pasada y ya le tenemos de vuelta esta en The Widower, aunque ambas series no tengan nada que ver. Salvo la muerte violenta. Estamos ante uno de esos Basado en hechos reales que suelen gustar a las televisiones, un caso célebre de un viudo negro que es revisado aquí con no mucha gracia a o imaginación, Shearsmith ofrece una interpretación limitada para lo que le hemos visto en otras ocasiones y tampoco el resto del reparto, con una Sheridan Smith haciendo alarde de encanto en su interpretación de la primera mujer, logran que supere algo más que la simple corrección.


Una historia de antología y carrusel

Los cambios en la televisión americana -que ya venían haciendo falta- y su acercamiento a otras variedades como la inglesa han servido para que poco a poco se recuperen viejos trucos. Trucos que habían sido dados de lado por el motivo superior de la audiencia.

Las miniseries que compartían personajes centrales pero iban variando cada temporada es algo tan antiguo que existía en los seriales cinematográficos previos a la televisión y en la adaptación de estos mismos con personajes como Bernard Quatermass. La posterior evolución de las series permitía evitar la fatiga de los espectadores ofreciendo mezclas de tramas para todo el año y episodios autonclusivos. Esto servía también por el otro lado.

Ideas como la Obra del Día, que tuvieron múltiples versiones en su vertiente teatral, pasaron a ofrecer episodios más o menos cercanos al telefilme, que en muchos casos buscaban una unidad temática para estas obras a imagen y semejanza de las que se habían estado realizando durante años en la ficción radiofónica y que solían girar sobre los géneros negro y fantástico -sin descartar otros, por supuesto, como el romántico- con títulos tan destacados como la Mystery House de la entonces sólo emisora de radio NBC que empezó en 1929.

La aparición de los presentadores recurrentes en estas historias fue solo un paso hacia lograr un mayor interés ofreciendo personajes recurrentes como ocurría ya en cómic o literatura con novelas en las que el caso variaba pero el detective era siempre el mismo. De ahí a los detectives de lo oculto para las de fantástico había solo un paso. De esta manera las antologías pasaban a mantener a un personaje con el que el espectador podía empatizar, naciendo así el tropo conocido como «de la semana». El asesinato de la semana, el monstruo de la semana, etc…

La importancia, que podría parecer mínima, se mostró pronto a los programadores televisivos: Un personaje regular hacía que siguieran con ellos más allá del interés de la historia en cuestión y sufriendo menos el desgaste de las tramas largas. Las temporadas largas siguen esta misma idea. Y así nos hemos encontrado donde ahora estamos. Hasta el punto de que muchas series habían llegado a ser tan abiertas -evitando el desgaste de la trama larga simplemente eliminándola- que los finales de temporada no importaban en absoluto. No había un cierre para la serie, como mucho algo más de dinero que gastar. O algo menos, según las economías seguidas.

Con el tiempo, y para lograr que la gente regresara tras el final de la temporada, se iría probando la idea de cliffhanger gracias a ideas brillantes como pegarle un tiro a JR. De modo que las series parecían no parar nunca, si acaso tomarse pequeñas vacaciones que el sistema de medición de audiencias acabó convirtiendo en pequeños parones y reemisiones que daban la sensación que durante al menos 9 de los 12 meses del año estaban en emisión. Y si el éxito era grande y en verano seguían las reposiciones podía parecer que, simplemente, estaban siempre allí. Las mismas caras con distintos casos.

-A estas alturas habréis notado que la televisión española en estas cosas es parecida e incluso peor porque aquí a partir de los ’90 un grupo de directivos se preguntaron por qué no extender la duración de las series y así tener solo una en vez de dos y, ya puestos, por qué no tratar de agradar a todos los públicos. Por suerte no todas las series seguirían estas ideas pero vaya-

Como todo tiene que ir variando la popularización de la ficción en las cadenas de cable y la globalización de lo que se hacía en otros países demostró que otros modelos eran posibles y, en ocasiones, incluso más vendibles como suceso limitado.

De momento parece que las miniseries están regresando, aunque las networks aún tengan más miedo que vergüenza para apostar por ellas. De ahí que veamos como algunas se retrasan, otras se reconvierten a serie antes de estrenarse, alguna incluso después, y en general tengamos más afirmaciones de que se va a regresar a ellas que hechos que lo demuestren.

Pero una vez están en la mesa va siendo hora de recuperar otros dos conceptos olvidados: Las antologías y los carruseles.

En el primer caso el éxito de Black Mirror y ahora de Inside Nº 9 esté haciendo posiblemente que algún ejecutivo estadounidense piense en descubrir dónde estuvo su error. ¿Pudo ser al ver los más que discretos datos de audiencia de Masters of Horror? ¿Por qué ya no parece querer arriesgarse nadie por un formato que estuvo al inicio de todo y que incluso podríamos considerar de actualidad en el cine gracias a las películas -muchas de ellas de género- de episodios? Más aún pensando en las grandes series que han tenido este formato incluyendo dos tan conocidas, parecidas y diferentes como Alfred Hitchcock Presenta o Twilight Zone que han pasado a limitarse a dos cabeceras para el público infantil y juvenil –R.L. Stine’s The Haunting Hour y Deadtime Histories – y una serie que se emite por internet o en sindicación: Lee Martin’s The Midnight Hour.

Y si mal lo han tenido las series antológicas no os digo ya las de carrusel, también conocidas como wheel series o umbrella programs, es decir, esos que sirven como contenedor semanal parar un número de personajes fijos -sobre todo policíacos- con una duración que suele estar más en el telefilme de 90 que en la serie de 40 minutos y en la que los personajes principales se van turnando. De entre las cuales posiblemente la más conocida sea la NBC Mystery Movie en la que entraban ColomboBanacek, McCloud o El comisario McMillan y esposa. Programa que se programó en miércoles y también en domingos, para después pasar a la ABC que aprovecharía para incluir telefilmes de Kojak, acabarían de fracasar dando una idea de que era un modelo ya arcaico lejano al éxito de Name of the game o The Bold Ones del que ya se ocuparían solo canales como Hallmark que tendría en marcha una Hallmark Channel Mystery Wheel entre 2003 y 2008 con programas generalmente ligados a actores conocidos –John Larroquette como McBride, Lea Thompson en Jane Doe, Dick Van Dyke e hijo en Murder 101– junto con un fallo como Dear Prudence y quizá el mayor acierto del canal, Mistery Woman.

No es que quiera yo pedir que regresen por que sí estos dos modelos tan desterrados de emitir series sino porque considero que entre los pros de ambos están ofrecer una mayor variedad en el caso de las antologías, con actores que pueden permitirse aparecer en solo un capítulo, y un mayor control en el de los carruseles, con menos episodios por temporada y un mayor tiempo para desarrollar tramas.

No hace falta que os recuerde lo que ocurrió en España con Películas para no dormir y Tele 5 o con Cuéntame un cuento en Antena 3 -que ganó el mes pasado el premio del Festival de Creaciones Televisivas de Luchon aunque tras dos años no haya llegado a estrenarse- así que no pediré locuras por nuestra parte.

Pero… ¿Y en los USA?

La variedad siempre es interesante. Seguro que no soy el único al que le encantaría ver más series antológicas, más carruseles y, ya puestos, que The CW emitiera de cuando en cuando un telefilme de, digamos, Veronica Mars.

Y si cuela…