¡Mat-A-Ton! «Scream» 5-8: Cerdos y secretos + PLL, AG y DoS

Un mes -aproximado- más tardes y con todos los asesinatos por descubrir resulta que el desastre está consumado. Nadie parece preocupado por lograr un mystery más o menos clásico y sólo a PLL parece interesarle abrazar el locurón.

Pero bueno, aún hay posibilidades de comentar en Scream y alguna cosa que decir del resto de ellas así que, con el aviso de destripes habitual… ¡Al tajo!

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En una semana tan tranquila como esta casi es de agradecer que las dos novedades tengan suficiente que comentar. Por un lado Harmonquest (USA), la última de las novedades con Dan Harmon detrás. Adaptación de sus partidas de rol convertidas en espectáculo y acompañadas por un jugador invitado -relativamente- famoso y por unas animaciones. La idea es sencilla, sin duda, y funciona obre todo porque funciona la narración rolera. En realidad a los que llevamos ya un tiempo viendo estas cosas nos recordará más a The Guild que las comiqueras Knights of the Dinner Table o Dork Tower. Imagino que, por lo mismo, habrá gente que no entenderá o no compartirá lo narrado. Pero eso ya allá cada cuál. Por cierto, Seeso ha puesto en abierto el piloto -y emitido todos los capítulos- así que si tenéis interés en echarle un ojo dadle ahí abajo.

Por contra Stranger things (USA) tenía todo para gustarme -bueno, casi, ya iremos luego a la época- pero me resulta excesivamente falsa. Para que os hagáis a la idea: El pequeño pueblecito en el que ocurren cosas misteriosas pero ahora con niños y con una Winona Ryder a la que parece que han encerrado en su propia trama y más niños y adolescentes y cosas… La sensación que me da es que nada de lo que se cuenta es propio sino reflejado. Y ahora sí vamos a la época: Hay mucho en ello de elección con intencionalidad nostálgica. Desde los espléndidos títulos de créditos al uso de unas composiciones musicales que recuerdan a las del gran John Carpenter. Y, in embargo, no hay un motivo para ello. En The Americans es fundamental la situación sociopolítica, en otras series como The Goldbergs o Fresh off the boat son los recuerdos de alguien que vivió aquella época e incluso en ese espanto de Summer of Dead se han molestado en buscar una excusa argumental con la excusa del Satanic Panic. Aquí sin embargo… el motivo mayor parece ser poder meter referencias, sacar una y otra vez imágenes que recuerden a las películas juveniles de la época -que posiblemente quisieran ser chavales como Los Goonies pero les salen más como los insoportables niños de ET… Bueno, vale, que Troll. No Troll 2, aunque hay momento que…- y a determinadas obras de terror. Lamentablemente el fondo estructural -no digamos ya el manejo de los tiempos- es muy flojo, las diferentes historias no parecen tener una unidad por mucho que ocurran a la vez y por motivos similares y, en general, el trabajo de los guionistas acaba convirtiéndola en más fallida que el anterior intento de terror de Netflix, Hemlock Grove, y mira que parecía difícil con los ryamurphiescos meandros narrativos que seguía. Pero, volviendo a lo que nos ocupa, y con media serie vista, empiezo a sospechar que hay un problema entre la gente que quiere hacer horror para televisión. Al menos entre las que quieren hacerlo este año. Ni siquiera la excusa de que es un slow burner sirve aquí, no hay una acumulación ni una serie de tensiones de baja intensidad, solo una mezcla de tramas y personajes que parecen más apelotonados por si algo funciona que con una genuina finalidad. Volvemos, por tanto, a ese extrañamiento del que hablaba antes. Porque da la sensación de que el material de partida se ha encontrado con problemas de entendimiento de manera que antes que algo creado desde un inicio lo que esto puede parecernos es la adaptación de un manga al público americano. Es difícil saber si es peor lo incomprensible de la unión de la trama o lo forzado de las referencias pero lo que está claro es que en algún momento alguien decidió seguir adelante con algo que en realidad no le interesaba lo suficiente. Y eso es lo que nos transmite a los espectadores.


Semana extraña esta en la que a principios hay un poco de cada y a finales poco más se ha estrenado. Pero como la variedad está para estos momentos vamos a empezar por Reino Unido y su Brief Encounters (UK), un agradable drama con toques de humor que habla de los años ochenta y un cierto despertar al centrarse en las vendedoras de productos de lencería y juguetes sexuales en la revolución del modelo de tienda al de fiestas en casa. Así que todo agradable y calculado en época y aspecto.

Intentar entender Elena of Avalor (USA) es casi imposible. Al menos entender cómo comienza. Luego ya resulta que investigas y descubres que, más allá de la americanada, es un spin-off de otra serie de animación de Disney, Princesa Sofía. De hecho, está relacionado con uno de los elementos de lo mismo y su presentación se realizó en un especial que va de la una a la otra. Pero, en fin, intentan presentarnos su historia -rapidita- para presentarnos a esta princesa que va a reinar y su extraño mundo entre lo hispano-americano, lo árabe, lo directamente delirante. Supongo -he de suponer- que es un intento de Disney por diversificar y que más allá del Toros y Flamenco buscarán una manera de hacer que funcionen. En el futuro.

En cuanto a la muy particular serie australiana The Kettering Incident (AU) es, cuanto menos, diferente aún tirando de escenas muy conocidas: La protagonista con un trastorno del pasado y el pequeño pueblo al que la protagonista regresa, lleno de secretos y al borde de la desaparición. Todo ello con un añadido de luces misteriosas en el bosque y esto sucedió en mi pasado y ahora ha vuelto a empezar. Así que, pese a que le cueste un poco arrancar y tengan momentos de extrañeza por la extrañeza, al menos resulta algo con lo que pasar un rato.

Terminamos en tierras canadienses con Letterkenny (CA), que en parte es un programa de sketches y en parte una comedia, todo ello con un pueblecito y sus habitantes -jugadores de hockey, granjeros, colga’os…- como centro y expansión de una webserie de hará unos 3 años (Letterkenny Problems). Así que… bueno… no es mi tipo de humor pero creo que en lo que hacen no les sale mal. Allá los gustos.


¡Libros que Llegan! Ozaki, «Una chica con pistola», Townsend Warner y más

Como era de esperar llega el verano y van desapareciendo los libros. Pero con eso y con todo aún quedan algunos dando vueltas. Aunque antes de nada vamos con un espacio para una novedad que pudo encontrarse en el HUL y que, como hacen unos amigos, vamos a dejar a parte:

,- Hijos de Sedna de VV.AA., ed. Episkaia y Prosa Inmortal

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Colección de relatos sobre la colonización de un lejano planeta.Historias de colonización pero también de organización con los que se intentan explicar esos cien años desde su inicio en un trasfondo de desesperanza que obligaba a mirar a las estrellas hasta llegar a la organización política y colonial que en el momento ‘actual’ del relato contextualiza muchas de las decisiones y juegos metatextuales -algunos retroactivos, claro- del mismo. Una aproximación, por tanto, a una manera distinta de abordar la ciencia ficción en España. Y, además, incluye mapas.

Realizado este obligatorio parón retomemos. Poco material esta semana aunque no por ello carente de interés. Como casi siempre pero con un número de novedades menores, vaya. Así que tampoco hace falta que me líe mucho, que la historia os la conocéis todos y hace calor. Vamos directamente a…

¡Que entre la pila!

Una chica con pistola de Amy Stewart, ed. Siruela

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La verdad de una mentira o las posibilidades para la ficción de los datos que fueron ciertos, da igual cómo lo veamos -al menos da igual dentro de un orden- que lo importante aquí es saber esas dos características en principio independientes pero en realidad muy ligadas: La mayor parte de lo que se cuenta en este libro, de los transfondos de personajes, sus diálogos e intereses, es inventando. La mayor parte de lo que sale en este libro ocurrió de verdad, son hechos y nombres y personas que aparecen en la extensa investigación de un suceso principal -una discusión automovilística que terminó a tiros- parte de esa base. Así que este es el libro, una divertida recreación de algo que sucedió a partir de lo que pudo suceder. Una obra interesante, como podéis imaginar.

Fábulas y leyendas de Japón de Yei Theodora Ozaki, ed. Quaterni

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Colección de historias clásicas japonesas de la mano de Yei Theodora Ozaki, autora que viviera a caballo entre el S XIX y el XX y viniera de un fallido matrimonio entre uno de los primeros japoneses en estudiar en occidente y una occidental que se quedo con las niñas que de la unión salieron hasta que fueron mayores de edad y pudieron viajar al país de origen de su padre. Posiblemente de ahí le viniera el interés a Ozaki por conocer mejor el trasfondo y la cultura del país, zambulléndose en su mitología pero también en sus cuentos de hadas. De esos estudios y peripecias surge la selección de entre aquellos que fue recuperando y traduciendo para el público occidental y que ahora Quaterni pone a nuestro alcance. Historias que nos permiten también a nosotros conocerles un poco mejor.

Lolly Willowes de Sylvia Townsend Warner, ed. Siruela

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Una bruja. No una cualquiera, claro. Una con familia. O por su familia. En realidad Lolly Willowes no es una bruja en el sentido pintoresco del término. Lo es porque llega un momento en el que se harta de su familia, de sus lazos y obligaciones y de las expectativas que como mujer cuelgan sobre ella. Cuando lo que le apetece en realidad es que la dejen en paz, llevar una vida tranquila y apacible en el campo. Eso es lo que intentará con todas sus fuerzas y con, quizá, la ayuda de Satán. Porque podemos entender esta novela -una grata recuperación tras años desaparecida- como una comedia amable con un trasfondo de reivindicación femenina o como esa reivindicación disfrazada de comedia amable en la que la brujería es aquella manera de buscar un camino propio.

Cuando los dioses bajaron a Varsovia y alrededores de Ignacy Karpowicz, ed. Rayo Verde
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En la postmodernidad postcomunista de un país que ya no cree más que en la cultura pop, y eso en el mejor de los casos, los dioses deciden intervenir. Sí, en plural, porque en esta Balladyny i Romanse vienen de todas partes y panteones: Afrodita, Jesús, Osiris (y la ficticia reina polaca Balladyna)… decididos a entrar en la tierra de la promoción para intentar recuperar la atención de estos humanos -en este caso de los polacos compatriotas del autor- que parecen tener poca separación entre lo espiritual y lo simplemente incorpóreo, o entre el simbolismo actual frente a la manera en la que se comportaban los dioses. Podemos verlo como una simple sátira sobre el cambio de religión -o de religiosidad- en el mundo moderno. Pero es bastante más que eso.

Yeruldelgger, muertos en la estepa de Ian Manook, ed. Salamandra

Yeruldelgger, muertos en la estepa_150x230Perfecto ejemplo de la variedad a la que podemos aspirar ahora, a una novela negra mongola. Una que transcurre en las estepas y juega con las relaciones de poder entre los países asiáticos para construir una historia que, por todo lo demás, podría ser perfectamente la de cualquier novela occidental.
El libro de la ley de Alesiter Crowley, ed. La Felguera

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Otra gran recuperación, pues aunque fueran varias las versiones que en Humanitas se hubieran realizado de este libro ninguna se acercaba a las imágenes en esta y a su asimilación dentro de una colección que pareciera estar esperándolo.

Spirou por Y. Chaland, ed. Dibbuks

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El genio de Yves Chaland es sobradamente conocido por aquellos que se hayan acercado a la historieta francobelga ochentera pues desde las páginas de Métal Hurlant o del proyecto en el que estuviera en ese momento Chaland reivindicaba la línea clara y demostraba las posibilidades de unas series mientras reverenciaba a Franquin. Por ello encontrar las pocas tiras que llegaría a realizar del personaje antes de su fallecimiento con 33 años y hacerlo en una edición como esta que incluye todo un contexto para comprender no solo la obra sino también la forma en la que tuvo lugar la colaboración y sus diferentes grados, niveles y disputas. El resultado es un pequeño cómic que es ante todo un capricho editorial -de ahí su precio, cabe a uno suponer- pues aun siendo los contextos más abundantes que las medias páginas de Chaland que publicara durante el año ’82 y aún con esos roces que acabarían dejando la historia sin terminar, la pericia maestra de Chaland hace que merezca si no la compra al menos la lectura de este volumen.

Hasta aquí. vamos poco a poco apurando las novedades como veis. Aunque creo que aún nos quedan una o dos semanas antes de echar el cierre por vacaciones -editoriales, yo sigo aquí- así que mientras tanto… ¡Nos leemos!

 

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Como estarán las cosas que la semana pasada me vi Any Given Wednesday (USA) y luego olvidé contarlo por aquí. La idea es organizar una suerte de informativo satírico deportivo. La parte de informativo satírico me llamaba, la de deportivo digamos que menos. Me temo que la segunda -o su contexto- me resulta más necesaria que la segunda para encontrar el humor. Que alguna cosa cuela pero, en fin, me temo que hay que seguir el deporte USA para sacarle todo el juego. O gran parte. O algo.

Aprovecho para dejar patente mi perplejidad ante Dead of Summer (USA). Una serie de Freeform que podía haber sido muchas cosas, incluyendo inspirarse en PLL. También podía haber aprovechado que transcurre en los años ochenta (bueno, 1989 con flashbacks a finales de los setenta y principios de los ochenta entre otros) y en un campamento de verano para que la parte de terror hubiera tenido… no sé… un componente de terror. Porque de momento, con dos capítulos emitidos, la inspiración que parece más evidente es… Lost. Sí, podríamos hablar de Wayward Pines y de alguna serie más, sobre todo aquellas que intentaron seguir el éxito de la de la isla o la de las chicas, pero no. Me temo que las referencias -por llamarlo de alguna manera- con esos flashback absolutamente prescindibles y esas ganas de epatar y crear una sensación de irrealidad mediante vaguedades que no parecen ir a ninguna parte son sobre todo de la primera. Porque eso es lo que tenemos. Muchos frentes abiertos y ninguna apariencia de finalidad, aunque sí el pobre Tony Todd dando vueltas. En fin, no es que sea lo peor -aunque se le acerca… ¡¡¡destripar el argumento entero de Wicker Man en el piloto!!!- pero entre que su falta de sentido parece más producto de la desgana que del locurón y que las tramas corren como pollo sin cabeza sin lograr un mínimo de interés… No sé lo que aguantaré viéndola. No me extraña que hayan esperado a que sea tan verano, tan sin otras alternativas. Porque UF.

Otra que se me había pasado era este original de Netflix de fuera de USA llamado Hibana: Spark (O) (JP), creación japonesa -que por eso mismo se me había pasado, confundido con una de sus importaciones- que adapta el relato corto de Naoki Matayoshi sobre el teatro Manzai, imaginad una mezcla de El rey de la comedia, Muertos de risa y Louie. Una reflexión sobre las personas pero también sobre la naturaleza del humor. Bien y ya.

Terminamos con The Living and The Dead (UK), una de fantasmas que juega no solo con la época -¡y cómo!- sino también con la idea de lo que son y de si pueden poseer. Una obra agradable que demuestra las posibilidades del género más allá de las versiones ramplonas para el público generalista.


¡Libros que Llegan! McDonald, «Pioneros de la ciencia ficción japonesa», Alexis y más

Parece mentira pero una semana más tenemos libros de sobra como para justificar este listado, catálogo o como queráis llamarlo. No solo eso, además hay novedades apetecibles en campos algo menos habituales como el ensayo o el infantil. Así que, por extraño que os lo parezca, hemos logrado salvarlo una vez más. Pero mejor que contarlo será que lo veáis así que…

¡Que entre la pila! 

Destellos de Luna. Pioneros de la ciencia ficción japonesa de Daniel Aguilar, ed. Satori

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Un libro realmente impresionante. Una bella edición al servicio de que Daniel Aguilar de rienda suelta a lo que quiera contar y como quiera contarlo. Hay una historia de los inicios de la ciencia ficción en Japón de mano de los primeros que la trataron en -fundamentalmente- literatura y cine y también una colección de imágenes -posters, portadas, reproducciones, fotografías de autores- así como bibliografía recomendada y comentada e incluso tres relatos. No hay un índice onomástico o de obras mencionadas, sin embargo. Pero, en general, el caos organizativo y la tendencia a dar su opinión se compensa de sobra con el material que recupera y las conexiones que realiza crear un volumen titánico que tiene todo el aspecto de que tardará años en ser superado. A los que os guste Japón o la historia de la ciencia ficción -no digamos ya ambas- es una lectura imprescindible.

Luna nueva de Ian McDonald, ed. Ediciones B

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La comparación con Juego de tronos hace poco por vendernos esta obra de ciencia ficción, no digamos ya la insistencia en que una cadena va a hacer en el futuro una serie y va a ser superimportante. Una lástima porque la historia quizá no sea muy original pero sí que es amena. Conquistada la Luna, pero no por ello carente de peligros -la mayor parte versiones de los que podríamos encontrar en la Tierra, sea todo dicho-, la gente emigra en busca de fortuna siendo consciente de que la parte gubernamental y el poder de las corporaciones que en ella hacen negocios son un problema casi mayor que su propia geografía. Así que os podéis ir imaginando las luchas de poder que se van desplegando, sobre todo cuando una de las más importantes personas va notando que llega su hora.

– Quince perros de André Alexis, ed. Turner
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Una apuesta entre dos dioses grecolatinos acaba con poco más de una docena de perros obteniendo el habla y la conciencia. A partir de ahí una serie de relatos en los que son los perros quienes toman la palabra y ofrecen sus visiones -distintas por vida y procedencia, también por raza- sobre lo que significa ser testigo mudo y lo que ellos entiende. Una historia curiosa en cualquier caso.

Cocina de combate de Anastacia Marx de Salcedo, ed. Melusina
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Interesantísimo libro sobre tecnología de los alimentos -vale, quizá te tenga que interesar un poco de antes, pero tampoco demasiado, no creas- en la que una de las más interesantes divulgadoras sobre el tema explica cuántas de las aplicaciones para la conservación y el procesado, para la facilidad en el transporte, la preparación y el consumo, y para -por supuesto- un menor coste; surgen de las pruebas que el ejército ha ido realizando a lo largo de los años para permitir que sus tropas estuvieran abastecidas. Y sí, eso significa que gran parte de la cocina rápida ha tenido en algún momento que ver con ellos, fueran pizzas congeladas, aperitivos con sabor a queso, sopas instantáneas o, por supuesto, barritas energéticas. Y solo es el principio. En serio, dale una oportunidad a este libro. La tecnología de los alimentos es divertida, incluso si no incluyera radiación gamma.

Una historia de Nueva York de Washington Irving, ed. Nórdica

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Una obra realmente particular esta, una historia de Nueva York que es en parte real y en parte satírica y que fue escrita por Irving bajo seudónimo y cuando aún no había cumplido treinta años. Una obra extensa, de más de cuatrocientas páginas y con mucho de juego metanarrativo. Magnífica realmente.

Del viaje como arte de Edith Warthon, ed. La línea del horizonte
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Y de la historia de una ciudad a unas historias de viajes. Edith Warthon y sus viajes por Francia, Italia, el Mediterráneo y -sobre todo para nosotros como público editorial- por España. Observaciones, comentarios y visiones. Lo que uno puede esperar de un libro de viajes, vaya.

La vegetariana de Han Kang, ed. Bajo la Luna
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Esta obra, ganadora del Premio Man Booker International y quizá por ello reivindicada o recuperada, sobre una mujer que tiene un cambio de ser con respecto al consume de carne y cómo causaría una serie de resonancias en su vida privada, especialmente en su familia.

Persuasión de Jane Austen, ed. D’Época

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Edición especial del clásico de Austen con varias series de ilustraciones diferentes y un DVD con documentales. Casi nada.

Pixels de Cézanne de Win Wenders, ed. Caja Negra

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Recopilación de escritos y discursos que sobre diferentes artistas ha estado dando y escribiendo Wenders durante años, sea sobre Bergman, Antonioni, Hopper, Mann, Sirk u Oliveira entre otros. E incluso hay un par sobre mujeres: Pina Bausch, Barbara Klemm. Así que si alguna vez tuvisteis curiosidad por conocer las opiniones e inquietudes artísticas del director ya sabéis dónde encontrarlo.

Herzog por Herzog de Werner Herzog, ed. El cuenco de plata
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Hablando de lo cuál, aquí hay otra recopilación de entrevistas, retratos, ensayos y piezas en la que un director de cine intenta que se le comprenda tanto como se comprendido. Que no se diga.

 

Vidas de nigromantes de William Godwin, ed. Eneida

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Teórico padre del anarquismo filosófico y de Mary Shelley, William Godwin fue un político y escritor británico que destacó sobre todo por su pensamiento utilitarista. Eso no le impediría escribir este libro, la historia de la equivocación sobre gente a la que él juzgaba nigromantes y que reune desde aquellos a los que acusa de practicar o usar alguna de las artes mágica a otros que parecen simplemente disentir del mundo general. Por eso mismo tras explicar las diferentes artes de la nigromancia emprende un recorrido histórico que incluye también a personalidades poco sospechosas (Sócrates, Vespasiano, Tomás de Aquino) en ocasiones más por comentar rumores que por desenmascara o comentar. No sé si alguien podrá encontrar interés en esta obra más allá de su propia curiosidad, pero desde luego como espejo de lo que se juzgó la nigromancia -al menos en el S.XIX- y de su utilidad política resulta cuanto menos interesante.

Yo quiero mi gorro de Jon Klassen, ed. MilRazones
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Una historia breve, sencilla y divertida. Un oso ha perdido su gorro. Pasa por distintos animales buscándolo y así vamos creando tanto una sensación de reiteración como favoreciendo la observación e, incluso, plantando las semillas para un chiste final. Un libro, por tanto, más que agradable para los pequeños.

Grandes amigos de Linda Sarah y Benji Davis, ed. Andana
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En una historia estupendamente dibujada descubrimos una historia de amistad que incluye las dudas cuando entre dos mejores amigos aparece una tercera persona, un tercer amigo que busca ver si puede integrarse en el grupo. Así que al final esto es realmente el tema fundamental expresado a través del título.

La princesa, la vaca y el viejo jardín de Marcus-Heidschötte Sauermann, ed. Picarona

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Una historia con un gran dibujo caricaturesco. Quizá la trama no sea gran cosa, con un mensaje muy poco sutil. Pero la gracia de la historia en sí, explorada al máximo por el dibujo, hace perdonable incluso una trama con un mensaje demasiado claro que -sin embargo- no parecen ser capaces de lanzar directamente.

Fred, el amigo imaginario de Eoin Colfer y Oliver Jeffers, ed. Andana
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La amistad parece uno de los temas de esta semana. En este caso la amistad imaginaria y las configuraciones que unos y otros tienen. La trama de Colfer es interesante y el dibujo de Jeffers es cuanto menos funcional. Una pequeña historia encantadora en resumen.

Emilio de Tomi Ungerer, ed. Kalandraka

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Terminamos de la mano del gran Ungerer con un héroe realmente diferente: Emilio, el pulpo que combate a los villanos en cortas aventuras que parecen salidas de otra época. Una pequeña obra que rezuma del tratamiento atemporal que su autor sabe darle.

Hasta aquí una semana más. No está claro si queda mucho antes de que llegue el calor definitivo. Pero al menos mientras salgan algunas cosas interesantes habrá que estar para aprovecharlo. Así que ya sabéis… ¡Nos leemos!