Otra semana extraña esta. Parecía que el calor traería estrenos tranquilos y en su lugar ha traído un poco de todo. Un poco de todo fundamentalmente americano una semana más. Empezando por American Gothic (USA) que podría ser un ejemplo de lo que sí que me esperaba. Una serie que parece puesta aquí porque… ¿cuándo si no estrenarla? Comenzaban venderla como una especie de miniserie/ evento veraniego lleno de suspense. Con eso en la cabeza uno no acaba de tener muy claro qué es lo que pasa. De hecho, una vez visto uno podría sospechar que lo que ocurre es que estaban intentando parodiar las películas de Lifetime, lo que sería una lástima porque esta misma semana Lifetime les hubiera pasado por la izquierda. Pero la sensación de que es alguna forma de comedia no me abandona. La idea de que alguien pensara en serio que se puede jugar con el misterio de unos sucesos de hace tanto tiempo que la mayor parte de los personajes no llegaban a los diez años pro aquel entonces y en los que hay muy pocas posibles explicaciones y la mayoría van siendo destrozadas por la desastrosa manera en la que se muestran las tramas, como salidas de un guionista que hubiera descubierto algunos apuntes vagos en sus cuadernos de instituto. No sé cómo seguirá esto ni si encontrarán una forma de enderezarlo, de momento es simplemente un catálogo de todo lo que no hacer en televisión. Y ni siquiera uno especialmente entretenido de mirar.

Los canales para jóvenes –Disney en este caso- siguen intentando recuperar (¿competir?) con los creadores de internete. Por la vía clásica: Poniendo una carreta de dinero para ficharles. O bien, como en el caso de Bizaardvark (USA), creando su propia granja de jóvenes talentos para que trabajen para ellos en lugar de para sí mismos. Ahm… ha quedado tendencioso, qué le vamos a hacer. Volviendo al asunto: Disney es tan consciente de ello que esta serie, de dos creadores de ese proyecto vivero, es sobre dos jóvenes con un grupo músico cómico por internet. Por supuesto también hay un intento de introducir diversidad. El problema es que huele a invernadero desde la puerta. Está tan criado que se nota la diferencia con esos grupos que han surgido directamente de internete y que, viendo esto, sospecho que estarán en su casa esperando a que les llegue su carreta.

De quien sí que no esperaba nada era de OWN, el megacanal de Oprah. Hasta el momento parecía más interesado en crear series de relleno que en buscar una manera de contar algún tipo de historia y lo gracioso de Greenleaf (USA) es que en principio podía haber sido lo primero. En una estructura típica de telenovela una hija pródiga vuelve años después al seno de una familia llena de secretos, mentiras y ambiciones. La diferencia es que han buscado la manera de desmarcarse de una producción y rodaje alejados del estilo ramplón de otros productos de la cadena como The Haves and the Have Nots y la capacidad de articularlo todo a través de un tema: La religión. Porque la empresa de la familia es, en esta ocasión, algo tan goloso y controvertido como una de esas MegaIglesias sin impuestos pero con mucho espectáculo que tanto proliferan en Estados Unidos. Gracias a eso los temas de los personajes funcionan en un doble aspecto según no sólo la motivación propia sino también su propia relación con la fe. Hasta el punto de que quizá la mejor escena del piloto sea la cena familiar que logra funcionar al montar una doble trama entre lo que se debate sobre las formas de entender la religión y las maneras de obedecer a esa religiosidad. Por supuesto a todo esto ayuda una buena selección de actores (más en el apartado femenino que en el masculino, todo sea dicho) en el que destacan sobre todo los patriarcas, el siempre estupendo Keith David como el Obispo James Greenleaf y, sobre todo, la excepcionalmente villanesca Lynn Whitfield como su mujer, Lady Mae. Queda ver cómo avanzará la serie, si intentará seguir por la senda de Empire o si irá a lo fácil. Pero al menos sus dos episodios iniciales dan ganas de saber más de ellos.

La parte de relleno infantil de esta semana -otra- corresponde a Lego Star Wars: The Freemaker Adventures (USA) que es un poco como todas las series que están sacando. Mal no está. Pero podría haber sido algo mejor, se nota que lo podría haber sido. ¿Qué es lo que lo ha detenido? Posiblemente el simple hecho de que hoy toca esto y la semana que viene ya veremos cómo sigue la franquicia.

Cuando James Franco decidió remakear  Mother, Can I Sleep With Danger? (USA) para Lifetime usando como modelo Deadly Adoption muchos -o, al menos, yo- quedamos a la espera de lo que de ahí pudiera salir. Cuando se empezó a filtrar alguna de las características -que, por cierto, se descubren en los primero cinco minutos- que lo separan de la versión noventera original con Tori Spelling (que regresa aquí, esta vez como la madre) pudimos pensar que se había equivocado de películas. Y, efectivamente, más que un clásico de Lifetime parece que estamos ante un homenaje a David DeCoteau. Un homenaje desde la propia loca perspectiva de Franco, siempre más comercial y en aparente busca de un público más mayoritario, pero no por ello menos alocado. Es una lástima que al final todo quedara en eso, en un acercamiento que podría haber sido algo magnífico pero que se queda en un impacto superficial y pretencioso cuyo mayor interés es esperar a que vuelva a aparecer, esta vez por sorpresa. O cuando lo emita en España una sobremesa de fin de semana Antena 3, que también será otro impacto. A ver si en esta carrera de Lifetime por reinventar y reinventarse acaban acertando con uno de sus telefilmes. Aunque sospecho que no ocurrirá hasta que le toque alguien que se los haya visto y tenga talento, algo que, con suerte, pasará antes que después.

Por contra con Queen of the South (USA) estamos ante un producto del todo genérico que, sin embargo, en España tiene el potencial de hacer olas por estar basado en una novela de Pérez Reverte. Y poco más.

Por suerte terminamos con algo bastante especial, el avance de The night of (USA), nueva serie de Richard PriceSteven Zaillian basada en el concepto de la serie de Peter Moffat Criminal Justice que intentaba ser un acercamiento al género negro judicial tratándolo como si fuera un true crime. Y si la inglesa era una producción notable la americana logra, en este primer contacto, dejar un recuerdo estupendo -y muy estético, cada cuál que decida si eso es bueno o malo- aunque está por ver hasta qué punto se acercan y separan de la mezcla amarga y dulce del original.


¡Mat-A-Ton! «Scream» 1-4. 1er acto: El conejo fuera del sombrero. Y alguna cosa más.

Ahora sí que sí vamos a ponernos en el lío. Como ya ha pasado suficiente tiempo -es decir, llevamos ya varios capítulos- creo que lo mejor es comenzar con un breve repaso de lo que fueron los cuatro primeros capítulos en los que tenemos el primer acto de esta temporada y, con él, la forma en la que deciden cuál será el estilo nuevo. Pero no adelantemos acontecimientos, no vaya a salir algún destripe.

Mejor pasemos a hablar de esta, y a dar alguna otra pincelada, así que si os interesa ya sabéis…

¡Al tajo!

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¡Mat-A-Ton! Recapitulando antes del regreso de «Scream»

Ah, sí, es la segunda temporada. No lo había dicho.

Veamos… Supongo que haría falta resumir la primera temporada. Ahm… La MTv quería algo de asesinatos y jóvenes y se le ocurrió revivir Scream. Jay BeattieDan Dworkin fuero escogido por la cadena y Craven para supervisarlo y elegir a los showrunners, que acabarían siendo Jaime Paglia (Eureka, Flash) y Jill Blotevoge (Moonlight, Harper’s Island) como productores. Bueno, y un poco también para ejercer de jefe de guionistas. Pero nos entendemos. El resultado fue un poco desastroso -les sobraron al menos 4 de los 10 episodios de la temporada- pero logró recrear algo del humor y, sobre todo, la idea de whodunnit. No muy complicado pero whodunnit al menos. Para la segunda temporada, y después de… diferencias creativasJaime Paglia se largó y Jill Blotevogel pasó a ser esa bonita figura de consulting que significa que se ha largado pero cobra por disimular que ha sido como amigos. Ocuparon sus huecos Michael GansRichard Register que tenían incluso menos experiencia en nada que tuviera que ver con el terror siendo su mayor logro la serie de gimnastas Make It or Break It. También trabajaron en Celebrity Deathmatch, pero me temo que ahí termina su relación con las muertes. Y con esos mimbres empezó la siguiente temporada.

Ah, sí, claro, la trama interna… Incluso el resumen de la trama de la primera… ya… Como puede ser un Destripe lo mejor es que demos una oportunidad de evitar su lectura. ¡Al tajo!

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¡Mat-A-Ton!

Me gustan cosas. Sé que dicho así puede sorprenderos porque, claro, no es que algo así se diga abiertamente. Pero sí: Me gustan cosas. Me gusta, por ejemplo, poner nombres, crear frases recurrentes y montar títulos de secciones entre signos de exclamación. Creo que quizá hayáis notado algo de esto.

También me gustan los asesinatos. No como evento social, como participante -al menos no de momento- sino en su vertiente recreativa. Bueno, en su vertiente recreativa a pequeña escala porque me temo que aún no soy fan del bélico. Pero a mí me pones una película con un asesino misterioso y ya me tienes entretenido toda la tarde. Ah, sí, cierto… la parte de misterioso. No negaré que también entre esas obras en las que es menos misterioso me lo puedo llegar a pasar bien. Al fin y al cabo las secciones y subsecciones del horror tienen sus propios vasos comunicantes. A estas alturas seguimos sin tener claro cómo definir un slasher o un giallo como para ponernos exquisitos con otras denominaciones.

Pero en el punto en el que el terror se encuentra con el misterio por la vía del suspense común, especialmente cuando logra retorcer la fórmula del whodunnit para seguir ofreciendo misterios misteriosos en los que los cadáveres se amontonan porque, como decía Agatha Christie por boca de Hastings en El misterio de la guía de ferrocarriles (cuanto mejor es el título original) second murder in a book often cheers things up.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque no puedo desconectar cuando consumo ficción. Son múltiples los niveles y detalles para analizar. Pero pocos son tan entretenidos como la discusión de los puntos de sospecha del reparto, no digamos ya la extensión de tramas, motivos y coartadas. Lo que nos lleva a la siguiente parte voy a intentar -sí, ya sé, no tengo tiempo para nada, no debería tenerlo tampoco para esto- dejar a mano esta sección.

Con ella espero tener un lugar en el que comentar y valorar las distintas series que han ido surgiendo en los que esto es aplicable. Desde los mysteries ingleses que puedan aparecer a los distintos slashers que parecen estar surgiendo de la necesidad de llenar el vacío que cualquier día nos dejará PPL. – Serie que veo poco probable que pase por aquí, la plausibilidad general (no digamos ya de métodos y coartadas) es tan baja que veo más probable analizar Scooby Doo que la magnífica montaña rusa de Rosewood. Que lo mismo sí, cosas más raras se han visto. Pero vaya.- Así que cuando termine de ver el episodio echaré unas parrafadas por aquí.

También espero poder hacerlo en un lugar en que no haya riesgo de destripar al público general de las redes. (Aquí es cuando Pedro se entera de que voy a necesitar ayuda para que el de aquí tampoco se lo trague de improviso. Pero creo que la idea del «Leer resto del artículo» se creó precisamente para evitar destripes. Luego ya para lo que se haya usado es otra cosa, claro) De modo que si quiero chafardear del asunto pueda dirigir la conversación para acá. (Sí, sé que llevo mogollón de tiempo sin responder a los comentarios. ¡Quizá algún día, quizá con esto!).

Con un poco de suerte me ayudará a llevar un tanto al día el quién hizo qué, que aquí cuando te descuidas hay algo que llevas rumiando desde el episodio tres que deciden recuperar solo al final.

Así que esta es la nueva sección, su propósito y la esperanza de que no se quede aquí. Sobre todo hoy, que he visto ya el cuarto episodio de Scream -no sabéis la suerte que tenéis de que no se me ocurriera esto cuando Slasher. Aunque en esa serie tampoco había mucho misterio. O sentido. O interés.- y hay mucho que cortar. No tanto de los asesinatos en sí -el mystery va flojo este año, qué vamos a hacer- como del propio devenir de la serie. Así que…

¡Al tajo!


¡Libros que Llegan! Bacigalupi, «El show de Trump», Sōseki y más

Los días van pasando, el cansancio acumulado parece haber golpeado ya a los editores -no digamos al resto de actantes de la cosa libresca- y las novedades siguen reduciéndose a poquitos. Lentos pero seguros nos acercamos hacia la falta total de novedades. Pero como eso ocurrirá como muy pronto a mediados de julio aún podemos ir recuperando algunos libros que nos hagan decir…

¡Que entre la pila!

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Como no podía ser de otra manera esta semana comenzamos preguntándonos «¿Qué habrá dicho ahora Donald Trump?»… bueno, más o menos, porque este ahora tiene ya un tiempo pero la ventana de oportunidad es la que es y así acaban saliendo obritas como esta, con una edición a la altura del sujeto aunque aprovechando un -por lo demás estupendo- perfil periodístico que encierra ya mucho de lo que sería este hombre que quería ser ficción.
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Un tema clásico en un entorno igual de clásico -la distopía seca con el agua convertida en una moneda tanto como en un fin- que permite a Bacigalupi tanto ejercitar su gusto por las historias intrincadas llenas de personajes y violencia como por su particular forma de reinterpretar las obras de frontera. Así que bien.
fit-230x360Esto, que podría parecernos una obra folclórica española, es una de esas obras en las que Sōseki parecía estar muy ocupado mostrando sus serias convicciones de modo que aunque comienza con un triángulo amoroso pronto pasa a ser una reflexión sobre las clases y el opresivo imperialismo japonés que llevan a transformar al protagonista. Casi podríamos considerarlo una obra de transito entre la juventud y el mundo adulto en el que ponen a alguien a picar piedra para conseguirlo.
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Sí, ese Pardeza. La llegada de la cosa deportiva-veraniega hace que salgan este tipo de libros, con su propio interés, a las estanterías.
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Como este otro, uno más de los títulos sobre ciclismo que podemos ir encontrando tanto en esta editorial como en estos días.
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Y por eso digo a ratos que hay una suerte de resurgimiento o de pujanza en el libro de tema deportivo. Que no es que yo esté loco. Que es que además.
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Empezamos con las recuperaciones con este Tanizaki de tema algo histórico pero fundamentalmente un morboso que incluye a un guerrero japonés mítico y enmascarado con un fetichismo sexual (por si hay que aclararlo) con un tema un tanto peliagudo pero profundamente japonés -Destripando un poco: las mujeres que acicalan cabezas de guerrero recién cercenadas. En serio, es casi un subgénero. No uno barato de saciar, eso sí- de modo que no es solo un estudio sobre la lucha y la batalla, también lo es sobre el erotismo y las obsesiones. Japoneses y sus cosas.
cubierta-finalizada-con-lomo-MUJERES-EXCELENTES1Otra recuperación afortunada, Esta brillante obra inglesa sobre una joven que a sus treinta y pocos ya entraba en la categoría de solterona incipente y a la que sus asuntos en la parroquia iban metiendo en una serie de asuntos más o menos sentimentales en los que ejercería sobre todo como observadora pero también como comentarista. Una obra que parece pensada para rodear e intentar explicar y explicarse los convencionalismos de su época.
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Cada cierto tiempo los autores de Freakonomics deciden que necesitan más dinero y sacan un nuevo libro. Este es el más reciente.
ACA0331webUna obra curiosa esta, la historia de un lugar real – El palacio de Fontainebleau, por si alguien se lo pregunta- en un periódio histórico – de nuevo, de Francisco I a Enrique IV de Francia- contado a través de más de treinta breves textos en los que las damas de la corte -damas reales como las favoritas Gabrielle d’Estrées y Diane de Poitiers o imaginarias como ninfas y diosas- van contando su punto de vista, en una suerte de encadenamiento histórico que, a la vez, llega hasta muchos otros asuntos.
Viento Mortal de Cay Rademacher, ed. Maeva
thumbSi bien en nuestro país el alemán Rademacher es conocido sobre todo por El asesino entre los escombros no es ni mucho menos el único libro del que es autor. Aquí, por ejemplo, nos encontramos con uno de esos policías a la deriva, el capitán Roger Blanc, abandonado por su mujer y caído en desgracia por sus investigaciones sobre corrupción en Paris, retirado -o desterrado, según- al campo teniendo que readaptar su vida y, con eso y todo, encontrándose con cadáveres. Así que si te gustó la anterior obra y quieres algo más convencional, o prefieres algo así antes de probar la anterior… Bueno, aquí estamos.

ltf_computers_and_coding_cover_spanishExplicar la forma en que funciona ordenadores y programación mediante una obra colorista con solapas que se levantan parece tener un número bastante concreto de compradores. Por suerta es el tipo de cosas en las que sospecho que buena parte de los teóricos lectores de estas entradas podrían estar interesados. Así que aquí tenéis algo que no creo que sospecharais que existía.

 

Breve pero intenso, o algo. Fundamentalmente algo. Y es que ya veis que alguna cosa se puede rascar aún esta semana. Y la que viene más que hay una novedad de Satori que me trae loco. Pero eso será la que viene, esta ya la hemos visto y entre ambas… ¡Nos leemos!


Vaya semana más peculiar. Y no lo digo porque haya pasado esperando a que estrenaran -mañana sábado por fin- el telefilme remake lifetimero de James Franco o porque cuando pareciera concluida Amazon soltara dos pilotos de la nada o porque solo una serie sea no estadounidense. ¡Es que han estrenado quince (8 de Amazon pero incluso) así como quien no quiere la cosa! Pero en fin, menos quejarme y más hablar de ellas. Sobre todo porque empezamos con la única que no es estadounidense, la canadiense Baroness Von Sketch (CA) que sigue el camino de los programas de sketches con reparto central femenino. Lamentablemente el esfuerzo no ofrece ningún resultado interesante en este piloto, todos los gags parecen acomodaticios, simplones y con poco que reivindicar o intentar demostrar.

Y hablando de distancia entre esfuerzo y resultado, aquí tenemos Braindead (USA). La nueva serie de los King une una premisa política con otra de ciencia ficción/ terror y, mientras tanto, intenta que el tono sea cómico. La cadena no debe tener muy clara la serie para estrenarla ahora y venderla como un evento antes que como una creación con intención de desarrollarse en múltiples temporadas pero es que ni los mismos autores parecen saber a dónde -o cómo- llevarla. La idea central de la serie, una invasión de alienígenas mediante el control a políticos, podría servir para una película o para un sketch, pero para las múltiples horas de una serie (recordemos que incluso esta que tiene solo 13 episodios ocupará 40 minutos en cada uno de ellos hasta llegar a algo más de 8 horas y media de ficción) se quema muy rápidamente sin un buen entramado detrás. Y quizá ese es el problema principal. La parte política está manejada con gracia y fluidez  como era de esperar, el reparto está a un buen nivel y lo que Aaron Tveit y Danny Pino no dan Mary Elizabeth Winstead y Tony Shalhoub compensan con creces. Pero el asunto principal, la invasión y todo lo que le rodea… no funciona. No funciona como comedia, como terror, como alegoría siquiera de puro burdo. Es una historia que hemos visto contada mil veces antes con aproximaciones tan diferentes como las de los Animorphs y la de The Faculty, tenemos la versión clásica de La invasión de los ultracuerpos y varias opciones que van desde cerebros del espacio exterior controlando mentalmente a la alternativa que intenta disimular lo fantástico con lo manchurriano. Cierto es que lo más sencillo es que acabara pareciendo una miniserie de Stephen King antes que un capítulo de Doctor Who. Pero es que tampoco. Da igual lo que Shalhoub se esfuerce, nunca logran que la premisa funcione porque nunca parecen saber cómo abordarla. Al final, lamentablemente, todo lo bueno queda en nada porque no logran siquiera hacerla fascinante sino, más bien, una de esas series que a mediados de la anterior década se vendían como El nuevo Lost y acababan siendo relleno temporal de un canal de cable básico. En fin, quizá si se olvidaran de los extraterrestres…

Dentro de la media docena de nuevos pilotos infantiles The Curious Kitty and Friends (USA) tiene la particularidad de estar hecha en stop motion, también el tener un inesperado giro meta con los personajes haciendo una película con esa misma técnica. En general es muy sencilla pero al menos la trama (quizá lo más flojo por intercambiable) no cae en lugares comunes. Imagino que a su público dirigido le puede gustar.

Encontrarse con Guilt (USA) es ejercitar la incredulidad, ¿es realmente estadounidense esta producción de Freeform? Me temo que sí. Porque lo que podría haber sido un mystery a la inglesa, o un true crime teniendo en cuenta lo que saca de la historia de Amanda Knox. En lugar de eso ofrece una suerte de policíaco correcto del que es difícil decir algo malo tanto como algo bueno, fundamentalmente porque la cantidad de posibilidades que parece tener la historia -incluso las posibilidades de una cercanía al terror- se diluyen en la indeterminación que lo deja siempre más como promesa que como una serie formada.

La versión más corta de mi comentario sobre The Interestings (USA) sería: «No». Desarrollándolo un poco, la idea para este primer piloto dramático de Amazon de un grupo de chavales que están en un campamento de verano para gente con aptitudes artísticas (o deseos, según se vea) contrapuestos luego a lo que acabaría siendo su vida y metiendo por medio un desarrollo de muchas relaciones complicadas por motivos que están lejos de ser comprensibles… Puedo suponer que a alguien le parezca interesante esto porque, bueno…, hay gente para todo. Pero ni siquiera el trabajo de sus dos actrices principales -el mismo personaje en distintos momentos de su vida – Lauren Ambrose y, sobre todo, la joven Katie Balen, va a conseguir convencerme de que vea otro episodio más de esto. Sea lo que sea.

Otro piloto infantil más, Jazz Duck (USA) tiene un diseño poco inspirado pero reconocible y una premisa an clara que no hay nada fuera de ella. Creo que lo único que me ha hecho gracia es que como es un pato que es un saxofón haga música con su culo. Por lo demás, ni es lo común -ninguno de los otros personajes son mezclas de animales e instrumentos, solo animales- ni hay una coherencia -hay una pelota de baloncesto que es un personaje y cuatro que parecen muertas- ni la historia demuestra nada más allá de Si sus pestañas son visibles es una mujer.

El otro piloto dramático de Amazon ha sido The Last Tycoon (USA), adaptación de F. S. Fitzgerald que sirve para comprobar lo bien que le sientan los trajes a Matt Bomer y no mucho más. Kelsey Grammer está correcto y ya, algo que podríamos decir también de Lily Collins si no fuera porque al menos ella tiene una cierta química con Bomer. Así que al final todo se resumen en eso, correcto y ya, como para emitirla un domingo por la tarde toda de corrido. Si es que pasan del piloto, claro.

De Little Big Awesome (USA), sí, otro de los pilotos infantiles de Amazon, al menos puedo decir que es original. Quizá no por sí misma sino por sus influencias, algunas de las cuales parecen realmente metidas con calzador, pero vaya.

Pensaba que Morris and the Cow (USA) iba a ser la serie más convencional de entre los pilotos infantiles de Amazon (espero que estéis tan aburridos de leerme esto como yo) y si bien es la más pobre en cuanto animación también es la que más se acerca al estilo de serie animada de los noventa -concretamente a lo que uno podía esperar de La banda del patio, Doug y similares- con lo que suplen con los intentos de humor, carisma y personajes tanto esa tosquedad como la necesidad de lanzar un mensaje.

Pasemos a los masomenos documentales con OJ Simpson: Made in America (USA), extenso y bien realizado documental por si acaso el acercamiento como pseudoficción no te había convencido. Como tiene un poco de tofo y ha sido influyente por motivos múltiples parece fácil presuponer que hay algo para todo el mundo excepto, quizá, para los que a estas alturas estén hartos de oír hablar sobre el caso.

Creo que Roadies (USA) podría resumirse como el resumen de todo lo que Cameron Crowe aprecia, no sé si también todo lo que da de sí. De modo que el resultado final es una historia agradable con un reparto variado y trasfondo musical que está un poco mejor hecho que de costumbre. No tanto como para poder decir que sea claramente una buena serie pero tampoco como para señalar algo peor que una creación genérica de personajes y sucesos a favor del tono positivo que uno podía esperar encontrar en algo así. Casi como si buscara un sorkinismo de música pop disfrazándolo de lo que tenga a mano.

Creo que la manera más sencilla de resumir este Sigmund and the Sea Monsters (USA) es con un «¡Para lo que has quedado, David Arquette!» Es difícil saber si bebe más ET o los Power Rangers pero, sobre todo, está MUY MAL ACTUADA, los niños actores son tan atroces que el monstruo de plástico es más expresivo. Y no me refiero a Arquette. La parte buena es que es corto. La parte mala es que se hace larga.

Inesperadamente Toasty Tales (USA) (el último de los pilotos infantiles de Amazon… por fin) es una quizá no grandísima pero sí entretenida mezcla de técnicas junto con una historia sencilla y una Trama B que sirve para dar algo de aire a la principal. Así que pese a ciertos recursos manidos logra sobreponerse para ofrecer un buen piloto que presenta a los personajes de la serie y el tipo de aventuras en las que se verán envueltos. Bien por ellos.

No entiendo que ante las posibilidades casi ilimitadas del medio Voltron Legendary Defender (USA) acabe siendo no ya un mas de lo mismo sino uno que huele tan a viejo y cerrado que a su lado los Power Rangers parecen un avance positivo. No digamos ya la técnica, el diseño de personajes o la evolución de la misma historia. Supongo que esto es lo que llaman una obra para nostálgicos.

Volvamos a la idea e que alguien, una década después, crea que Lost es algo que puede ser aprovechado aún. Porque esa parece la premisa de la floja comedia Wrecked (USA), hacer chistes sobre un grupo de personas que han sobrevivido a un accidente aéreo para encontrarse en una isla desierta. No es una parodia directa porque ni siquiera se atreve a meter claramente elementos fantásticos, y porque el dinero y reparto les llega hasta donde les llega. Pero mi duda sigue siendo la misma: ¿De verdad a estas alturas tiene sentido?