Primera sorpresa de la semana: Crazy Ex-Girlfriend (USA) logra superar sus dos grandes problemas, un título tan espantoso que parece de una serie de la ABC y un punto de partida incluso peor. Una muchacha estresada y con problemas mentales decide abandonarlo todo detrás de un ex-novio por el que se ha obsesionado. El resultado podría acabar dando ganas de asesinar a los guionistas pero logran superar una idea tan estúpida gracias a números musicales, humor loco, sutileza cero y asumir verbalizando lo tóxico de su planteamiento. No creo que dure mucho en antena pero si logra mantener el nivel puede ser una de las series del año.
Segunda sorpresa:
The Ex-PM (AU), una comedia australiana sobre un antiguo primer ministro que incluso en situación irregular logra ofrecer una mezcla de sátira política con, sobre todo, las humoradas de
Leslie Nielsen. Más
Al senador, ni caso que
Spin City, pero mejor de lo que esperaba sin duda.
No todo podía ser bueno.
The Last Kingdom (USA) es robusta pero poco original, a ratos tirando a aburrida. Quizá por ser la aproximación inglesa a
Juego de Tronos o, sobre todo,
Vikingos. Pero sobre todo porque más que histórico parece una excusa para las batallitas. En fin, a alguien que le ballan estas cosas le gustará más que a mí, supongo.
En cuanto a
Middle Of The Night Show (USA), logra ser una versión diferente de los lates. Y lo logran mediante un giro realmente difícil de creer. Esperan a que un famoso se haya metido en la cama y, entonces, la gente del programa entra en tromba en su habitación y le obliga a presentar el programa. Juegos, entrevistas, actuaciones, todo en el hotel o por las calles de la ciudad con
Murph,
Brian Murphy de
College Humor, como co-presentador y jefe de marionetistas de esta peculiar idea. Yo sigo sin verlo claro, pero imagino que a la
MTv debe parecerle estupendo.
Tercera sorpresa de la semana:
Netflix ha recuperado una serie infantil clásica y no ha hecho un espanto. -Casi la sorpresa más sorprendente de todas-. Me refiero al nuevo
The Mr Peabody and Sherman Show (USA) con
Chris Parnell poniendo la voz al perro sabihondo. No es que sea ninguna maravilla, ni mucho menos, pero al menos demuestra una intención de hacer algo original en animación y temática, convirtiendo las viejas aventuras en una suerte de
Late Night para niños a lso que les guste la historia, que no logra ser tan divertida como la película en 3D. Pero no la han cagado, y eso no deja de sorprenderme.
En cuanto a
River (UK), estamos ante la nueva serie de
Abi Morgan (
The Hour para televisión y unas cuantas películas británicas) con
Stellan Skarsgård en el papel protagonista de lo que podría ser otro ejemplo de
British Noir al uso de no ser porque
Morgan incluye algunos giros interesantes como el personaje de la también enorme
Nicola Walker o la forma de introducir un peculiar sentido del humor en la relación entre ellos, la aparición de
Adeel Akhtar en otro de sus sorprendentes papeles y, en fin, la manera en la que va desarrollándose la serie y sus sorpresas -quizá menos interesadas en la trama y más en los personajes, pero en fin- hasta el punto de que logra que lo que podía haber sido una historia más de policías tenga un estilo propio. El de
Abi Morgan. Y eso no es ninguna sorpresa.
Terminamos en Canadá con
The Romeo Section (CA), una de espías tirando a tranquilos, con mucha maquinación y -en mi opinión- más personajes que tramas para ellos. Quizá porque esto era más una presentación que una pieza de movimiento, el piloto deja la sensación de que algo pasa o se prepara, pero ni llega a desatarse ni podemos decidir qué es o hacia dónde se mueve. No está mal, desde luego, pero dejaba margen para que hubiera sido algo mucho mejor.
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