¡Pilotos Deathmatch!

Se me ocurren más cosas que decir alrededor de Adventure Time: Fionna and Cake (USA) que sobre ella, la verdad. Quizá porque parece una continuación de ese origen como fanfic y AU, quizá porque ese Universo Alternativo nos proponga una relectura ‘realista’ de la situación de Hora de Aventuras, quizá -simplemente- porque estamos ante lo que parece un piloto en dos partes del que solo se nos ha emitido la primera. Mi sensación general es que está pensado más para el espectador de la serie antigua, que se encuentra en otro momento de su vida, echando de menos esa ‘magia’ de la infancia, y busca recuperarla de alguna manera, que para un público bien nuevo, bien diferente. No es que sea una mala serie, es que su público parece delimitado.

En condiciones normales me costaría creer que alguien pensara que era buena idea estrenar Caught Up (USA), ¿pero cuándo han sido condiciones normales? En fin, no sé por qué esto dura más de un capítulo, o dos, o a saber. Porque es un no muy inspirado telefilme que trata de una mujer, el hombre del que se enamora y lo infiel que es. Hay algo profundamente noventero en todo ello, pero hay algo incluso más estúpido. No porque no se puedan cometer estupideces por amor, sino por la desgana general con la que todo se escribe, traza y muestra.

Es interesante cómo se pone en marcha -y funciona- este The Following Events Are Based on a Pack of Lies (UK) con todo lo que intenta… supongo que la palabra correcta sería innovar. Partiendo de ese gusto por el true crime pasamos a una historia un tanto más clásica. Dos mujeres y un estafador, uno que estafó en el pasado a una de ellas y ha echado un ojo como nueva víctima a la otra. Una mirada a como muchas veces a esos hombres se les cree más, su carisma -y la estructura social en todos sus frentes- permite jugar una serie de cartas y vueltas que les permite escabullirse. Todo esto jugando con imágenes, ensoñaciones y ruptura de pared, con momentos de juego metatextual y con un hombre que aparece desde el principio como despreciable y encantador, a la vez. Quizá no sea una serie tan impactante como interesante, pero creo que hay un valor también para eso.

A veces uno ve series que parece que han obligado a grabar a los participantes, ese es el problema de One Night (AU), una serie sobre tres amigas que se encuentran en una extraña situación al reencontrarse porque una de ellas ha escrito un libro que podría -o podría no- estar basado en sus vidas. O, al menos, en lo que sucedió hace 20 años en sus vidas. A partir de ahí los típicos momentos de duda y sospecha, todos realizados con tanta desgana como descuido, con un reparto que tampoco parece muy interesado en lo que está haciendo, ni la autora –Nicola da Silva– ni las dos amigas –Jodie Whittaker y Yael Stone-, ninguna de las cuales son precisamente novatas en televisión. No sé si según avance la serie habrá algo más de chicha, pero la verdad es que lo dudo. No parece que el guión dé mucho más de sí, y como mucho quizá alguna de las actrices decida ponerse a hacer lo suyo, pero viendo el piloto no se me ocurre quién va a ponerse con más capítulos, la verdad.

Puede sonar a broma, pero lo más claro que he sacado de este One Piece (O) (JP) es que se trata de una adaptación a acción real. Para bien, para mal pero, sobre todo, para neutral. Hay cierto aire en ella de esas superproducciones fantásticas chinas en las que notas que parte de la decisión es el irrealismo, conservar un punto en el que quede claro que es una ficción, no buscar eliminar el spandex sino agitarlo como un trapo. A estas alturas supongo que tendrá que valer. También la decisión de sintetizar personajes, momentos y situaciones. Supongo que si tuviera más fresco el manga original podría hablar de los cambios realizados -lo cierto es que hace tanto tiempo del inicio de su publicación que cuando compré aquellos primeros números la gente de Planeta decidió editarlos en grapa- de modo que por una vez no me puedo quejar de las decisiones sobre el fondo. Simplemente constatar eso, es una obra que existe. Supongo que a estas alturas eso es motivo de alegría.

Supongo que es bueno que exista Spellbound (O) (FR/AL) porque es un poco el genérico de serie juvenil con poderes, una joven va a París para ser bailarina, a partir de ahí tres cosas distintas: 1) Ella pertenece a una estirpe capaz de usar la magia que podríamos llamar Brujas, 2) El teatro está encantado por algo que parece relacionado con brujas y Shakespeare (yo qué sé), 3) hay gente en las sombras observando para lograr sus Planes Malvados TM. Ninguna de las tres líneas -cuatro, si contamos Jóvenes en una Escuela Musical TM– parece tener mucho sentido o relación, pero la gracia de estas cosas es, precisamente, coger la premisa y salir corriendo, porque mientras estés en marcha o haya gente diciendo en pantalla «Pero cómo se te ocurre» no te paras a pensar que, efectivamente, cómo se les ha ocurrido o quién está detrás de estas ideas. Pero, a la vez, es una agradable serie juvenil que tener de fondo por las tardes mientras haces los deberes, así que no hay nada malo. Supongo.

Es una pena que este The Woman in the Wall (UK) me haya parecido una versión menor de Holding, porque tiene buenos actores y un par de ideas interesantes. Centrar la acción no solo en un pueblo en Irlanda, también en el robo de bebés a manos de la Iglesia, poner a un grupo de madres en el foco y permitir que la capacidad de Ruth Wilson lleve buena parte del peso, no evita que todo parezca demasiado estirado, que la campechanería de la zona o el contraste que el personaje de Daryl McCormack parezca no ya visto sino, directamente, copiado, y que al final los asuntos de unos y otros e incluso ‘el asunto’ de Wilson de bastante lo mismo. Otra vez será.

 


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