¡Libros que Llegan! Dick, «Los hombres me explican cosas», Strout y más

¡Ya hemos vuelto! Bueno… No. Ya han vuelto. Nosotros seguimos aquí, pero el descanso de los libros se ha acabado y, como de costumbre, ha arrancado con un par de apuestas para eso que llaman retrée y que las editoriales intentarán extender hasta Navidades. Sí, aún no terminaron los calores y ya estamos pensando en los turrones, como votantes cualquiera. Tenemos además algunas editoriales decididas a asaltar las estanterías a base de bien. Y no me refiero solo a La familia real. Pero también. Tranquilos, no me enrollo más que seguro que habéis vuelto con mono. Así que…

¡Que entre la pila!

Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit, ed. Capitán Swing

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El interés en los nuevos modos y modelos del feminismo manifestado -sobre todo en una serie de situaciones denunciadas que parecen modernas aunque lleven años produciéndose- ha facilitado también la aparición de libros divulgativos sobre el tema que, como en este caso, ofrecen visiones interesantes incluso aun cuando el que parece tema principal, el aún conocido en inglés como mansplaining,  ocupe en realidad solo una porción de las ideas e historias que abarca esta recopilación de artículos.

Gestarescala de Philip K. Dick, ed. Cátedra

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Los inéditos de Dick no abundan y si bien aquí podríamos discutir si la edición setentera de la argentina Intersea Saic modifica más o menos esa ineditud lo que está claro es que durante décadas ha sido una obra difícilmente encontrable y que es a eso a lo que pone remedio Cátedra en una edición con una introducción a la obra y el autor que ocupa las cien primeras páginas de este volumen, acompañada por unas pocas notas colocadas en cinco páginas al final del mismo. Quizá esta distopía alegórica sea una obra menos conocida pero está claro que la editorial ha decidido aprovechar la ocasión.

Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout, ed. Duomo.

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Nuevo libro de Elizabeth Strout. Todos los que recordamos su Olive Kitteridge estamos expectantes ante esta obra de dos mujeres, madre e hija, reencontrándose y recordando su relación en unas circunstancias más que especiales. Una forma distinta de trabajo que no tiene por qué ser malo.

Autobiografía de un sinvergüenza de A. G. Macdonell, ed. Belvedere

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Para los que leyeron en esta misma editorial Inglaterra, su Inglaterra no resultará sorprendente el sentido del humor de Macdonell, su mala baba al hablar -casi diríamos que juzgar- a sus compatriotas. Y si aquella tenía a Lo Inglés como dardo de sus burlas aquí lo son los políticos. Algo en lo que podemos reconocernos más allá de los pueblos. El que protagoniza esto es un trepa de la peor especie, peor aún que el Leslie Titmuss de John Mortimer, casi comparable solo al Alan B’Stard de Rik Mayall, si bien menos deliberado en sus acciones. Y es que este Edward Fox-Ingleby es tan mezquino y rastrero y a la vez tan político en sus movimientos que casi dan ganas de compararle con los que se mueven ahora. ¡Tal es su catadura! ¡Tan tremenda la sátira!

Tres días y una vida de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra
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Empezamos con la sección de vientos de la rentrée, esas obras que -como decía antes- tienen a las editoriales sin parar de promocionar. Y aunque en el caso de Salamandra el trimestre se presente apretado y lleno de sucesos, con un Harry Potter en breve, no hay duda de que traer este Lemaitre que habla de la culpa y que examina tres momentos de un individuo ante ese hecho violento, es sin duda un buen principio.

Las chicas de Emma Cline, ed. Anagrama
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Quizá no hayáis oído hablar de esta. Puede que hubiera hecho falta un poco más de publicidad para que no pase desapercibida. En cualquier caso, Anagrama confía en esta historia sobre unas chicas y una secta para arrancar el movimiento. Habrá que ver si el movimiento se parece al provocado en Estados Unidos.

Brújula de Mathias Enard, ed. Literatura Random House

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Publicar un Goncourt siempre da su parte de caché así que esta suerte de libro de viajes más o menos sentimental e imaginario a oriente -próximo- posiblemente aproveche para reclamar la fama.

El río sin descanso de Gabrielle Roy, ed. Hoja de Lata
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La escritora quebequesa se presenta con este enorme drama sobre una madre soltera inuit y los problemas para criar a su hijo en territorio casi virgen. Curiosamente se precede por tres relatos llamadas Novelas esquimales que presentan un contexto previo para entender la historia. Así que… bienvenida sea.

Horizonte móvil de Daniele de Giudice, ed. Ático de los Libros

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Podríamos considerar esto como un libro de viajes extremo, la narración de un viaje a la Antártida que incluye, además, la recreación de anteriores viajeros en famosas aventuras del Siglo XIX y XX

Portal o la ciencia del videojuego de Eva Martín Cid, ed. Héroes de Papel

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Un completo estudio sobre los dos videojuegos que procura analizarlo antes como un ensayo que como una guía buscando resaltar no solo todos aquellos aspectos que podríamos considerar ocultos sino, sobre todo, reflexionar sobre su propósito e importancia.

Loco de Paco Loco, ed. Hurtado & Ortega

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La vida del productor musical Paco Loco contada por él mismo y llena de anécdotas e historias de las bambalinas de la industria musical española, en todo lo que vale y pesa.

Beatlebone de Kevin Barry, ed. Rayo Verde

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En esta curiosa novela Barry -al que quizá recordéis de Ciudad de Bohane– narra una relación casi psicológica entre John Lennon y su isla en Irlanda. Sí, no una sino su. Todo ello con un fondo sobre la creatividad y el bloqueo, y los fantasmas del pasado en sus diversas posibilidades. Porque parece que siempre hay algo más que se puede sacar de los integrantes de los Beatles.

Trump: Ensayo sobre al imbecilidad de Aaron James, ed. Malpaso

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Podríamos comenzar con la discusión de si este sonoro imbécil es lo suficiéntemente cercano al asshole del título original, pero lo realmente importante aquí es el análisis del comportamiento bufo e intolerante y cómo sirve incluso como atracción para parte del público que entiende esa falta de medida, conocimientos y su defensa de una anti-intelectualidad aprovechando sus privilegios para mostrarlo como contrapartido a ello.

Perro (Vida de Rainer María Rilke) de Albert Roig, ed. Galaxia Gutenberg

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He aquí una biografía de Rilke que aprovecha la figura al fondo de su perro para intentar mostrar una narración distinta de su vida. Puestos a realizar el acercamiento al menos hay que reconocer la originalidad.

De noche, bajo el puente de piedra de Leo Perutz, ed. Libros del Asteroide

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Recuperación, tantos años más tarde, de este clásico centroeuropeo, contraposición de las historias de las personas frente a la de los historiadores que mediante varios relatos unidos intenta que conozcamos mejor a sus protagonistas históricos. Una obra estupenda por lejana que parezca de nuestra idea actual de novela histórica.

Cuando llega la luz de Clara Sánchez, ed. Destino

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El gran lanzamiento de Planeta, la continuación de aquel thriller que tanto éxito tuvo como premio Nadal de Lo que esconde tu nombre.
Los herederos de la tierra de Ildefonso Falcones, ed. Grijalbo

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El gran lanzamiento de PRH, la continuación de aquella novela histórica que tuvo tanto éxito de La catedral del mar.

Seis de cuervos de Leigh Bardugo, ed. Hidra

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El gran lanzamiento de Hidra, nueva saga -estilo Doce del pátibulo en universo fantástico, nada menos- de la autora de aquella novela fantástica juvenil que tuvo tanto éxito de Sombra y hueso.

El rey escualo de R. Kikuo Johnson, ed. Fulgencio Pimentel

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Fulgencio Pimentel decide intentar acercar los cómics a los pequeños y comienza con esta obra de colores llamativos y línea clara. A ver si tienen suerte.

El paseo de Antón de Juan Berrio, ed. Bang

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Tras su paseo por el zoo ahora Antón va por la ciudad intentando evitar los problemas de su gorro. Un cómic mudo del gran Juan Berrio que recupera a sus personajes en un nuevo álbum para la colección Mamut de Bang.

Como veis, un poco de todo. Y estas son solo las primeras salvas. Con deciros que para la semana próxima tendremos un nuevo Rampo Edogawa. Pero no os pongáis nerviosos, que hay muchas más cosas en las próximas semanas y no es cosa de ponerse anticipativos a tope. Mejor disfrutar de lo que tenemos ahora. Así que ya sabéis, hasta la semana que viene… ¡Nos leemos!


Yo estaba esperando la tercera temporada pero me he encontrado con un Vimeo Original. Perdón, no he empezado por donde debería… The Midnight Beast ha sacado un piloto: All killer (UK). Aquí iría esa primera frase mía, y ahora sigo: Es una ficción que reúne a un grupo de estudiantes, un club de canto y una muerte más que sospechosa. Teniendo en cuenta que, en teoría, estaban preparando esa tercera temporada y que esto de aquí no parece tener más continuación que comprobar cuanta gente estaría dispuesta a pagar por verles no tengo muy claro lo que nos están proponiendo. Pero mira, a mí tampoco me desagrada. Cierto es que alguna de las nuevas canciones parecen compartir estilo con alguna de las antiguas -es decir, Spotlight es básicamente Life is a musical con nuevas letras- y que esto de comenzar un misterio a ver si lo explican o qué es una cosa muy de… bueno… de la televisión de toda la vida, la verdad. Así que echadle un ojo por lo menos al trailer y si os gustó su serie lo mismo poner 3€ no es tan descabellado. Luego ya veremos. Pero con el año de asesinatos que llevamos casi mejor esto.

All Killer from The Midnight Beast on Vimeo.

Dentro de las cosas que uno nunca puede estar seguro de cuándo se estrenan están muchas series de animación que parecen no importar lo suficiente a las cadenas como para darle una parte de su espacio. Como ha pasado con Atomic Puppet (USA), que se supone que se estrenó en julio pero que yo no he encontrado hasta hoy, y casi de cualquier manera. Parece que esta producción externa a Disney hubiera sido contratada más por rellenar que por auténtico interés. Y la verdad, el nivel medio de la producción no es gran cosa -probablemente porque la misma premisa tiene las patas cortas tanto en sus posibilidades como en su originalidad- pero tampoco acabo de entender yo estos ninguneos. Por hablar un poco de la serie en sí: Un superhéroe acaba reducido a muñeco-calcetín que solo recupera sus superpoderes -compartidos- cuando se lo pone su más mejor fan. Luego ya enemigos del antiguo superhéroe y un antiguo sidekick que parece estar siempre ahí para molestar.

Para mi sorpresa The Collection (UK) ha aparecido como de ningún lado y me ha llamado la atención. Veamos… Se trata de una coproducción de la BBC y la France Télévisions que ha acabado en Amazon Prime aún no tengo muy claro cómo. Producida por ambas -la BBC en su versión BBC WorldWide– junto con Amazon Studios además de Federation EntertainmentLookout Point (los de su Guerra y Paz). El resultado de toda esta locura es, para mi sorpresa, más bien positivo. Estamos ante un culebrón de época en el mundo de la alta costura -y aquí se nota que uno de los showrunners es Oliver Goldstick, uno de los responsables de Ugly Betty, Lipstick Jungle o Pretty Little Liars– en el París de postguerra. Siendo la guerra la Segunda Guerra Mundial, claro. Solo que la serie no empieza con modelos y pruebas o grandes desfiles sino con un cadáver. El showrunner, como decía.  De modo que mezclando cosas de unos y otros saca a dos hermanos con su empresa y sus problemas, uno artístico y el otro empresarial, monta muchos líos que eso siempre está bien, saca a un par de actores que ponen empeño – especialmente Mamie Gummer, aunque el que esté Michelle Gomez por ahí seguro que tampoco sobra- todo ello mientras contrapone la época gris con las intenciones estilísticas del mundo de la moda ,y al final acaba siendo un poco como aquello a lo que parece tantas veces que aspiran las series nacionales. Queda por ver por dónde tirará, pero al menos deja con ganas de más.

La BBC está en medio de un caos propio. La lucha con/tra los tories por el control o destrucción de las televisiones está en unos niveles que desde Margaret Thatcher no se veían. Y mientras en la cadena intenta recuperar el prestigio tocando el arpa o, en este caso, reclamar su posición en las telecomedias. El plan, que ya iré explicando en los varios pilotos suyos de esta semana, incluye la presentación de nuevas comedias. De momento llega la primera The Coopers vs the Rest (UK), sitcom familiar de adopciones y diversidad que es agradable y no mucho más pero que al menos cumple con la parte de la diversidad casi tanto como con lo agradable de lo mismo, lo que no sé es si intentan batir un récord en dejar claro que los niños son adoptados. Pero al menos permite lucirse a Erin Kellyman, una de esas actrices juveniles que solo saben criar en UK.

Cómo estaremos que hasta los canadienses sacan sitcom. Bueno, sitcom o algo, la verdad es que me he visto un par de veces el piloto de Four in the Morning (CA) y presupongo que es una comedia porque se supone. Hay algunos momentos visualmente bonitos -sí, así de triste es la mejor clasificación posible que se me ocurre- y creo que intentan que parezca que tiene un toque de magia. No magia en plan fantástico, claro, sino en plan realismo mágico. Yo qué sé, imagino que para alguien será una serie de culto pero yo no le he visto la gracia.

Y hablando de cosas sin gracia, la nueva serie de animación de Comedy CentralLegends of Chamberlain Heights (USA), es de lo más lamentable que me he encontrado últimamente. No sé por qué se supone que este grupo de perdedores deberían hacerme empatizar con ellos en una obra con una animación lamentable y unos guiones extraordinariamente flojos incluso para el estándar de la bro-comedy. Ahora, si os hacen gracia enormes cantidades de clichés manidos enterrados en sexismo, racismo y otras perlas… yo que sé, lo mismo que salga baloncesto os hace gracia.

Siguiente apartado de la locura de la BBC y las sitcoms. Con la excusa de que Hancock’s Half Hour pasó de la radio a la TV en 1956 y que fue el primer gran éxito de la sitcom británica han decidido que van a celebrar este año los sesenta con varios fastos. El ya ciutado de estrenar series nuevas, que ya ves tú, la aparición de documentales y programas especiales que aquí los estamos esperando, y dos iniciativas más. La primera es Lost sitcoms (UK), que pretende recuperar capítulos nunca antes emitidos -unos por haberse perdido, otros por decisiones ejecutivas- de algunas de las series más representativas de la casa. A saber, el propio Hancock, Till Death Us Do Part -que es por la que han empezado- y Steptoe and Son. Al menos de momento. De esta manera nos recuerdan su magnífico pasado con influencia por terceros -al fin y al cabo las dos últimas darían lugar a los éxitos estadounidenses  All in the Family y Sanford and Son– y, de paso, se permite el juego de colocar a actores actuales en las partes del pasado. El resultado es… bueno… como una obrita de teatro en agradecimiento de alguien. Tiene su encanto pero no llega ni a demostrar la importancia de la misma. En fin, al menos es un intento de algo diferente…

…porque el otro método que les quedaba es mucho más suyo de ellos pero no sé yo si mucho mejor. ¡Hacer una continuación! Así que un puñado de series de éxito de toda la vida en lugar de ver repetido un capítulo han visto cómo encargaban un piloto en forma de continuación, me malicio que por aquello de que si les funciona seguirán. Entre los elegidos está Porridge (UK), que lo hace pasando el relevo a un sobrino de Fletcher encerrado ahora por delitos informáticos y… bueno… no mucho más. Cuanto menos se compare con la original mejor, sobre todo porque por un lado habría que contextualizarla y por el otro es difícil de superar.  Pero, en fin, las ideas de la BBC.

Mientras tanto en Irlanda han estrenado Smalltown (O) (IR), que es el drama humano-familiar de pueblecito pequeñito del que un par de chavales marcharon cuando tuvieron oportunidad pero ahora han vuelto y uy, los que se quedaron y uy, los que se fueron y muchos sentimientos a flor de piel y mucho dramón. Supongo que a su público le gustará.

En la ITV han decidido ponerse que mientras la BBC está con la comedia ellos se pueden poner con la cosa histórico-biográfica y se han sacado de la manga Victoria (UK), obra a mayor gloria de Jenna Coleman que de momento se supone se quedará en sus primeros años, ascensión al trono y boda con el Príncipe Alberto. Luego ya veremos. En cuanto a mi opinión sobre la misma: Es sorprendente lo que pueden parecerse y diferenciarse a la vez en estas cosas las televisiones de allá y de acá.

Terminamos con otro de esos extraños spin-off de la BBC, Young Hyacinth (UK), precuela de la tan inglesa como mordaz Keeping Up Appearances que intenta explicarnos de donde saldría Hyacinth, sus ideas y manierismos y su manía de aparentar. Bueno… supongo que como serie podría ser peor, pero se queda lejos de la mala baba original. Y estamos hablando de una serie con tanto tiempo que aquí sí que podrían haber tirado por la actualidad e intentar ofrecernos de nuevo una comedia sobre las apariencias antes que intentar recuperar esa idea de un personaje más grande que la vida, sobre todo si lo vas a mostrar en formación aún. Como si Patricia Routledge fuera replicable.


Vaya semana acabamos de pasar, con los americanos ofreciendo poco menos que el fondo del barril. Entre el que se encuentra esta especie de docu-reality llamado Better late than never (USA) en el han decidido adaptar el éxito surcoreano Ggotboda Halbae, algo así como Abuelos sobre flores. La idea es reunir a un grupo de famosos (actores en su caso) septuagenarios acompañados de uno más joven. En la versión americana han decidido darle una cierta vuelta y poner a William Shatner, Henry Winkler y los deportistas George Foreman y Terry Bradshaw junto al cómico más joven Jeff Dye. Una vez con el grupo hecho se les manda a hacer tonterías de viaje, en este caso por Asía. Y el resultado es algo así como los partidos de pretemporada. No tiene mucho interés más que para los muy fanes y, en realidad, más que por el equipo parece que todo están por el dinero y el pachangueo.

En cuanto a la nueva serie de HallmarkChesapeake Shores (USA), es casi lo que uno podría imaginar: Una trama romántica muy blanda y varios actores que parecen conocidos o algo, uniéndoles de fondo a un par de viejos conocidos como Treat Williams y Diane Ladd. Supongo, en cualquier caso, que tendrá su público.

No entiendo qué ha salido mal con The Circuit (UK), en serio. Sharon Horgan y Dennis Kelly como creadores, suficientemente conocidos por separado y que juntos ya realizaron Pulling – Una comedia que lograba reunir humanidad y acidez-, parecía ser garantía más que sobrada. Además, Kelly se traía a Adeel Akhtar y Paul Ready, dentro de un reparto que incluía además a actores tan conocidos como Nicola WalkerTobias Menzies. Y la idea central era de comedia clásica: Una cena de amigos en la que no todo el mundo es tan amigo. Solo que aquí se ha exagerado: Akhtar y Eva Birthistle, los protagonistas, no tienen motivo alguno para estar en esa reunión. Sí, son nuevos en la ciudad y están intentando hacer amigos, pero después de los primeros diez minutos de bronca (Y ese es otro problema, bronca desde que entran por la puerta, nada de construcción del desastre poco a poco) no existe ningún motivo real para que no salgan corriendo. ¡Ninguno! No hay una relación real, o no se nos ha presentado. El desastre cae lejos, el humor -lo que suponemos que es humor- no funciona y, en general, la cena acaba siendo más tediosa que problemática. Una lástima.

Tengo dos cosas que decir de Hillary (NZ). La primera es que es una recreación histórica de la vida de Edmund Hillary, el escalador. Toda ella. Así que es un drama histórico del que -por cierto- el trailer que he encontrado y está ahí abajo te cuenta casi por completo. Todo correcto y sin mucho más que añadir. ¿Te gustan las cosas de época y los escaladores neozelandeses o no? Adelante. Lo segundo que quiero decir: ¡¡¡¿A QUIÉN CARAJO SE LE OCURRE ESTRENAR ESTA MINISERIE ESTE AÑO Y NO PONERLE OTRO TÍTULO?!!! De verdad que hay años que…

TVNZ NEW SEASON – HILLARY (6 part mini series) from DvP on Vimeo.

Por suerte todo este desastre de semana ha servido para que se estrenara el telefilme -o algo así- The Watchman (UK) en la que Stephen Graham da todo un recital de actuación. Un vigilante de pantallas, un conflicto que parece dado de lado y la necesidad de encontrar un cierre al gusto se reúnen para crear esta historia sobre justicia, vigilantismo y obsesión. Así que al menos esa alegría tenemos para terminar la semana.


Parecía que iba a ser una semana tranquila, pero entonces aparecieron los pilotos de pruebas. En el caso de [Adult Swim] han sido cuatro los que han mostrado en un proceso más que peculiar. No solo te los enseñan, además te permiten opinar durante el visionado. El primero de esos pilotos, alfabéticamente, es posiblemente el que menos lo necesite. Y no porque Apollo Gauntlet (USA) sea gran cosa, que casi lo contrario. Pero estamos hablando de una webserie que lleva ya varias temporadas a sus espaldas con lo que casi cualquier cosa que vayas a presentar podrá haber sido visto. Pero, en fin, imagino que lo que quieren es que sus espectadores acepen -o no- que esta serie se mueva a su canal. Algo hasta cierto punto lógico teniendo en cuenta que su animación no es gran cosa y la mayor parte del humor es pedestre en el mejor de los casos. Así que posiblemente estén ya decididos a emitirlo.

En cuanto a Bad Guys (USA), es un acercamiento tirando a clásico de los villanos de los dibujos animados. La idea no es especialmente original pero al menos intentan realizarla con algo de gracia aunque sea desde el absurdo. Con la cantidad de obras de este tipo que llevamos visto puede parecer a ratos un intento de lograr un sucesor -aunque sea sobre todo espiritual- para The Venture Bros. Veremos.

No, [Adult Swim] no ha sacado aún ningún trailer para estos. Así que los que no tienen el suyo propio *cofwebseriescof* no tienen más para mostrar que su propio piloto. 

El único piloto de [Adult Swim] no-de-animación es este The Hindenburg Explodes! (USA) que presenta un grupo de pasajeros -de diferente tipo- lo suficientemente extraños como para ir tirando de esta historia. Con, digamos, cameos variados -que por su duración e importancia son bastante más que cameos, quizá guest stars– de actores cómicos suficientemente conocidos y rasgos del absurdo propios de la casa -aunque la sobreabundancia de nazis y su simbología nos haga pensar inevitablemente en Danger 5-. Eso sí, no se me ocurre manera alguna en la que esto pueda continuar como serie.

Lo de arriba. 

Terminamos con la peor del grupo: Hot Streets (USA) tenía -parecía tener- todas las cartas para ser algo realmente especial. Entre sus creadores están Seth Green y el resto de la pandilla de Robot Chiken, y actuando como productor Justin Roiland. Que Brian Wysol sea el motor central – co-creadores de la cosa y productor- habiendo trabajado como guionista en las producciones de ambos para [Adult Swim] debería habernos dado una serie redonda. En lugar de eso tenemos una creación con la peor animación de todas y un guión especialmente flojo que parece creado a partir de sobras de otros. Para mí la mayor decepción del bloque.

Pues eso. 

Cuando se acaban los unos empiezan los otros. En esta caso los de Amazon que ha sacado tres comedias nuevas, la primera de las cuales es I love Dick (USA). Adaptación del libro del mismo nombre -algo en lo que parece que se están empezando a especializar- y que podríamos resumir en que su co-creadora es Jill Solloway. Si te gusta lo que hace lo más sencillo es que esta también te guste. Si no… ahm… estás como yo. No es que no me guste tanto como que tiende a parecerme en extremo pretencioso de modo que las cosas buenas que tiene -y las tiene, Kathryn Hahn está inmensa, por ejemplo- se van comiendo por un ritmo lento y unos personajes que casi parecen ideados para parodiar una película de Woody Allen en lugar de como parte de ese triángulo cerebral y sexual en una comunidad de artistas. O quizá además. O puede que sea que al (insoportable) personaje de Kevin Bacon poco atractivo le veo. En cualquier caso, supongo que habrá un público muy entregado. Puedo asegurar que no seré yo.

Casi podría decir también que este Jean Claude Van Johnson (USA) busca también un público concreto. Por suerte (para mí) esta vez sí estoy dentro. La serie, probablemente la mejor de las tres, sigue teniendo muchas cosas mejorables. La reacción va un poco lenta, como el propio JCVD que aunque es pieza imprescindible e intenta estar lo mejor posible en su adamwestismo termina tirando hacia lados más de drama, en los que parece más cómodo. La falta de ese tempo cómico y de una decisión clara en el tono y estilo rebaja lo más afilado, la sátira de Hollywood -que incluye, además, el trabajo magnífico de Phylicia Rashad– y casi lo presenta como una versión improbable de Chuck o I, Spy.

El mejor piloto de la semana, sin embargo, está fuera de [Adult Swim] y de Amazon, se trata de la nueva serie de SeesoTake my wife (USA), en la que Cameron Esposito y Rhea Butcher hablan de su vida cotidiana como cómicas viviendo en pareja con un matrimonio a la vista. Lo más importante es esa cotidianidad de cómicos teniendo que vivir cada día, con su sexualidad y discusiones de pareja como apenas fondo, de modo que aunque haya algunas reiteraciones que entorpecen el ritmo y algo en sus interpretaciones que pueden ser solo los nervios de interpretarse en versiones a penas un poco ficcionalizadas; queda como una historia prometedora.

Terminamos con el peor piloto de Amazon y uno de los que más curiosidad me producían: The Tick (USA) Que os podría diferenciar en dos partes. O tres si contamos la crítica común a ambos: Parece más un trabajo en progreso, una versión previa para vender la serie, que el resultado para enseñar a los espectadores. A partir de ahí están las consideraciones desde un punto de vista general y las que podría hacer como seguidor del personaje. Siendo estas últimas algo que me interesa menos creo que es más sencillo empezar por ellas: Esta cuarta versión de la historia del personaje parece creada para satirizar los aspectos de los superhéroes actuales y, sin embargo, se acerca más a replicarlos que a hacer humor con ellos. Si me dijeran que es una serie hecha con total seriedad con algunos gags me lo podría creer sin muchos problemas. El giro que se le da al personaje de Arthur -que ya en las series de animación y de actores reales podría discutirse cuánto de centro de la historia era- no solo quita valor a una posible evolución de la serie, además parece demasiado basada en lo que otra que está apenas en su segundo año está haciendo con cierto éxito. A eso se puede añadir que frente al muy variado y colorido mundo con superhéroes aquí hay a penas unos apuntes y -desde luego- ninguna idea de que estén interconectados. Algo que es poco probable que tenga que ver con el presupuesto teniendo en cuenta la serie de acción real que ya existió en 2001. De modo que como reflejo del personaje es más bien flojo -por no decir otra cosa- pero es que si vamos a unas consideraciones más generales es incluso peor. No sólo porque esa sensación de contar apenas un par de escenas de algo mucho más grandes nos deja fuera de la idea global de lo que nos vamos a enfrentar. Además, por supuesto, de que mucho de lo que se supone que funciona la serie, es decir esa idea de mundo superheróico con humor, ha sido ya visto en la propia primera versión de la serie y en otras con menos (No heroics) o más éxito (The Middleman). Así que ya al margen de ideas más o menos peregrinas -como el nuevo traje de Arthur que no es ni blanco y que hará difícil que le confundan con un conejo-  y de hechos como que lo que mejor funcione sea precisamente lo que ya se usó en los otros dos pilotos –The Tick dando una vuelta por el apartamento de Arthur buscando el acceso a la base secreta- esta aproximación que parece más propia del nolanizado Universo DC acaba siendo fallida a casi todos los niveles. Ojalá esto fuera solo un pitch y aún tengan oportunidad de volver a presentar un piloto esta vez sí en condiciones. Que yo me he quedado con ganas de Drama power y, sobre todo, de… Spooooon!


¡Mat-A-Ton! “Scream” 9-11: Antes del telón + PLL, AG y DoS

Seguimos con la marcha de la serie hasta justo antes de este último episodio que se emitirá esta noche. Si todo va bien (risas) ya subiré mañana un post-capítulo final. Y quizá alguna nota sobre las otras series. Pero de momento vamos a hablar de los últimos capítulos emitidos de este tercer acto. Aunque como estará lleno de destripes diré antes… ¡Al tajo!

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Por supuesto lo importante esta semana, casi lo único, es la puesta a disposición por parte de Netflix de The Get Down (USA), la nueva invención de Baz Luhrmann (Y Stephen Adly Guirgis, que parece que ganar el Pulitzer a obra teatral no significa que te vayan a recordar) que entra casi por méritos propios en el campo de la paradoja: Luhrmann es australiano de Sydney e hijo de australianos, los de Guirgis son un egipcio y una irlandés-americana que dieron nacimiento a este neoyorquino. Y, con eso y todo, cuentan la historia de la comunidad negra e hispana del sur de Bronx y su implicación en la creación y desarrollo de una industria musical a la vez popular (La música Disco, como se nos va recordando) y alternativa (Las del rap, hip-hop, etc…) con toda una serie de vasos comunicantes entre ella y la cultura popular setentera (artes marciales y blaxpoitation) así como la típica trastienda (drogas, corruptelas, violencia…) de estas historias. De modo que lo que se gana en la parte creativa (tanto en la estética y recreación como en el apartado musical) se lastra por una historia que suena tan poco creíble como mil veces escuchada en una suerte de Glee con ínfulas sociales que termina de ser rematada por las prolepsis  (quizá lo más flojo de todo) en las que vemos a Daveed Diggs pero oímos a otra persona (por lo visto: Nas). No es una mala obra de por sí, solo tremendamente convencional, con un ritmo a ratos exasperante por su manía de reincidir en temas e historias que ya hemos visto, con unos personajes muchas veces menos interesantes de los que ellos se creen (y una historia de amor central que es como para darse cabezazos contra la pared) y el habitual problema con el desarrollo de personajes femeninos también en las producciones de Netflix. Una vez dicho eso y teniendo en cuenta que del episodio pilotos a los otros cinco capítulos hay una historia completamente distinta, como si Luhrmann hubiera decidido que su capítulo era un telefilme para ver si se da paso a la serie sin recordar que eso ya no es lo habitual y que además está en Netflix, el resumen viene a ser que si te gustan las series musicales (compararla con Vynil es lanzarle un golpe bajo a la HBO, casi mejor Nashville) o la recreación de esa época o ver a Jimmy Smits pasándoselo en grande -si no el mejor, en un reparto con actores como Giancarlo Esposito con el que parece haberse intercambiado el papel, es sin duda el que más parece estar disfrutando- entonces puedes ponértela aunque sea de fondo. Y, mira, lo mismo se te pega alguna de las canciones. Dudoso pero no imposible.

Se nota lo poco que me interesan los deportes en que esta semana he tenido otro de esos momentos de ¿Pero yo no había hablado de esto?. Concretamente de Jamie Johnson (UK), serie juvenil de fútbol con efectos especiales oliverybeniescos que, supongo, a los chavales de la edad y blablabla les interesará. Al fin y al cabo es el canal público promoviendo el deporte.