Libros que Salen: Conrad, «El trono de la Luna Creciente», Jones y más

La semana que viene es ya el Día del Libro, lo que significa que lo que no haya salido ya posiblemente llegará demasiado tarde para tener una oportunidad. Con todo el inicio de año que hemos tenido tampoco es que esperara yo un gran sprint final pero, como siempre, han ido saliendo cosas. Así que ya sabéis…

¡Que entre la pila!

Narrativa breve completa de Joseph Conrad, ed. Sexto Piso

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Este tocho, con su lógica y correspondiente tapa dura, reúne toda la selección de obras breves y medios con títulos de sobra conocidos – El corazón de las tinieblas, claro- de modo que novelas cortos, relatos y un poco todo lo que han pillado se ha juntado para sacar este volumen.

El establishment de Owen Jones, ed. Seix Barral

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Tras el éxito de Chavs Owen se pasa al grupo Planeta para hablarnos del Establishment, de la oligarquía o como se han sacado de la nada los de marketing de Planeta La casta al desnudo. Podría haber sido del club de Peter Cook pero no se puede tener todo.

El trono de la Luna Creciente de Saladin Ahmed, ed. Fantascy

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Nuevos nombres en la fantasía van apareciendo, como el de Saladin Ahmed, que realiza una obra con un estilo clásico pero algunas interesantes innovaciones que lo hacen recomendable para, al menos, echar un ojo.

– La posada de Manhuiol de Ion Luca Caragiale, ed. Traspiés

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En esta recopilación de relatos de Caragiale se pueden ver las ideas y fundamentos de estas obras de raíz popular y  toques de humor y absurdo que caracterizaron la obra del escritor rumano. Una obra tan breve como interesante.

La isla perdida de Douglas Preston y Lincoln Child, ed. Plaza & JanésL389597

Los Preston & Child, incluso esos dedicados a Gideon Crew, son siempre obras llenas de acción y un sentido del espectáculo y la aventura que parecía olvidado desde los tiempos del pulp, de ahí que no pueda más que alegrarme por verles seguir publicando.

El 6º Continente de Daniel Pennac, ed. Literatura Random HouseRH30149

Los libros de Pennac siempre juegan contra las expectativas de su pasado y la desesperanza de su evolución, pero pese a todo sigo picando con ellas. En este caso, además, con un cambio de aires pues incluye una obra de teatro -que da nombre al libro- y el monólogo Ex paciente de los hospitales de París. Quién sabe, lo mismo esta vez hay suerte.

– Agridulce de Colleen McCullough, ed. Ediciones B

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La última de las obras de McCullough ha llegado hasta España, lamentablemente -además de esa portada de stock– no es una de sus grandes obras históricas sino una obra más cercana al romanticismo extendido en el tiempo de El pájaro espino. Lo que nos va quedando.

– Maximilien Heller de Henry Cauvain, ed. d’Epoca

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Uno de los ilustres antepasados en la tarea de ser un investigador privado analítico y algo problemático que a finales del S XIX antecedieron a la aparición de Sherlock Holmes. Otra agradable recuperación de la editorial dÉpoca, siempre preparada para dragar esa época.

Calor mortal de Richard Castle, ed. Suma 

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Llevaban un tiempo sin publicar más libros suyos pero aquí vuelven las andanzas de Nikki Heat, el personaje estrella -lo siento Derrick Storm– de Richard Castle.

Wayward Pines. El paraíso de Blake Crouch, ed. Destino

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Hay que aprovechar la tele siempre que se pueda. Para sacar novelas o para sacar las novelas que se adaptan a la tele. Luego ya lo que sean ellas es más discutible, pero que no se diga que no existió la posibilidad de leer antes de ver.

La ira es energía de John Lydon, ed. Malpaso

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Como la propia editorial trata de explicar en su publicidad John Lydon es Johnny Rotten que fue el vocalista de Sex Pistols. A partir de ahí, y como era esperable, un volumen de memorias  con mucho comentario sobre su faceta musical.

– La vieja tigresa o el erotismo en la senectud de Miguel Noguera, ed. Blackie Books

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El nuevo volumen de humor de Noguera, de nuevo un compendio de ideas y dibujos. Porque, si funciona, ¿para qué cambiarlo? Así que a uno por año desde 2011 este es el cuarto ya.

Errores infalibles para (y por) el arte de Neil Gaiman, ed. Malpaso

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Con unas hechuras propias de un Libro Sandía, este discurso de GayMan estirado a 80 páginas es el tipo de cosas que los completistas agradecen saber para comprar. Al resto con saber le sobra.

¡Eso es todo por esta semana! La que viene toca Día del Libro, toca también -espero- Epístola Libresca en donde Absence y, en fin, que aprovechéis lo del 10% que ya habéis visto cómo andan los precios. Mientras tanto ¡Nos leemos!


Semana tranquila y no muy productiva en la que hemos tenido más novedades inglesas que de cualquier otro país. Empezando por esta The Delivery Man (UK) que no logra salvar ni el siempre eficaz Darren Boyd. Bueno, salvar… mala no es, por supuesto. pero sí bastante rutinaria. Quizá porque la gente detrás de la parte creativa (Robert Harley, James Henry, Victoria Pile que ya probaron suerte con comedia y medicina en Green Wing) ofrecen un entorno agradable y un humor sencillo para las aventuras de un expolicía que pasa a trabajar como matrono. Y ya. Agradable pero nada más. Por mucho que Boyd lo intente.

A estas alturas aún no tengo claro qué he visto en el piloto de Major Lazer (USA). Sé que es parte de las ideas de un grupo que lleva desde 2008 -y ya ha tenido separaciones internas- y que era una idea originalmente pensada en 2011  para Adult Swim y luego para Animation Domination cuando iba a ser el intento de hacer animación en los sábados de FOX antes de acabar yéndose a la FXX. Con tanto desarrollo uno -yo- esperaría algo más… concreto… más claro… En lugar de eso tenemos una mezcla de trama (sencillota) y vídeo musical (que funciona algo más, pero dependerá también de los gustos de cada cual) con, sobre todo, el delirio lisérgico y alucinatorio aprovechando esas drogas de fondo. El resultado es, en cualquier caso, poco cohesionado.

Parecía que la ITV quería dar caña a la actualidad buscando una evolución desde el tan recordado Spitting Image y de ahí las marionetas de Newzoids (UK) que de momento no tienen mucho acierto y ya veremos si son capaces de dotarlas de la mala leche y la perspicacia política clásica de la sátira inglesa, de momento son humoradas sin mucho más. Pero, eh, ¡por lo menos ellos hacen algo!

Yahoo sigue sacando series y la última es Other Space (USA), creada por Paul Feig y a la que los propios creadores ponen como evolución a partir de una mezcla de Star Trek y Futurama. Luego te pones a verlo y presupones que su intención era hacer una mezcla de Enano Rojo y The Office. El resultado sin embargo… Quizá si alguien hubiera pensado en hacer una parodia de Plutón BRB Nero tratando de sacar el lado más aburrido posible y que pareciera durar horas. No dudo de las buenas intenciones detrás de la serie pero estos primeros capítulos parecen creados para ahuyentar a los espectadores potenciales.

Terminamos con Tatau (UK) que es otra serie con problemas. Se supone que mezcla un asesinato misterioso con trazas fantásticas pero en realidad parece más preocupado por hacer de guía de viajes e incluir tramas negras que no parecen venir a cuento de nada hasta que la serie tiene un poco de cada que la hace avanzar demasiado despacio. Esperemos que sea solo un problema del piloto, pero no lo tengo yo muy claro.


Ava, Raylan, Boyd

Seis años ha durado Justified en las pantallas y, por extraño que suene en estas series, se ha ido por una decisión conjunta de su creador y sus actores principales. Graham Yost, que se ha encargado de comandar la serie desde el principio, y -de entre todo el magnífico reparto- ni Timothy Olyphant Walton Goggins, querían seguir dedicándole su tiempo a esta historia estupenda de la parte más oscura en el interior de Estados Unidos -y ni siquiera demasiado en el interior, el condado de Harlan está en Kentucky y no solo está en el este, también está más cerca de la costa que del interior.

El final ha sido una suerte de regreso al punto original, una revisitación del piloto. Y, sobre todo, un recuerdo de sus virtudes y posibilidades. Su gusto por los personajes, especialmente los secundarios, su condición abrazada de revisitación de un género que bebe a la vez del negro y del western, una creación que logra ser crepuscular sin dejar de ser consciente de su propia actualidad. Incluso cotidaneidad. Porque uno de los grandes aciertos es esa separación entre las fuerzas del orden y los malvados está en demostrar como aquellos que están del lado de la ley son poco menos que unos funcionarios, precisamente el motivo de que Raylan sea visto como un bicho raro y poco apreciable, mientras que los corruptos o los delincuentes tienden a estar metidos en complicados planes que por su propia estupidez o por los problemas asociados a la estupidez ajena tienden a acabar con altos niveles de violencia y muerte. Precisamente por eso las bajas del lado de la ley son mínimas mientras que año tras año entre los delincuentes -y algunos inocentes que pasan por allí- hay baja tras baja.

Sobre todo porque en una serie como esta las muertes importan, y lo hacen por lo que tienen de importante los secundarios. Gente desarrollada y con unas motivaciones que pueden no ser las nuestras pero que tienden a ser coherentes y, sobre todo, variadas. Pueden ser personas normales con problemas que se hacen grandes o pequeños, pueden ser delincuentes de baja estofa u otros que creen haber encontrado la forma de dar su gran golpe, o los asociados con ellos, que funcionan de forma diferente, de manera que esa cucaracha humana que es Wynn Duffy – ese inconmensurable Jere Burns-, a gente que tiene incluso un punto de movimiento sobre la comunidad y la raza como Ellstin Limehouse (Mykelti Williamson) o la saga familiar de los Bennett, con Mags -una Margo Martindale estratosférica- y sus hijos, o esos grandes delincuentes como este último Avery Markham – Sam Elliott sin bigote dando su bendición crepuscular a todo el asunto-  o incluso la Katherine Hale de Mary Steenburgen.

Son solo algunos porque, como decía, los secundarios tienen un papel especial: en el lado de la ley tanto los compañeros de Raylan: Rachel (Erica Tazel), Tim (Jacob Pitts) y, sobre todo Art -enormísimo Nick Searcy– que sirve como un nuevo paso en dos de los temas de la serie puesto que no solo es una muestra de esa rutina oficial, también es un paso tanto en la separación crepuscular como en la idea de saga a la que volveré. No solo ellos, el oficial Bob Sweeney – un regalo para Patton Oswalt– es otro ejemplo de fuerzas de la ley que actúan como se espera de ellas.

Mientras, entre los malvados la presencia no es solo de pequeños delincuentes como, sobre todo, el alivio cómico e inepto general de Dewey Crowe -estupéndamente interpretado durante años por Damon Herriman – así como los ayudantes, las manos derecha que demuestran ser más que meros paredes para los principales, es decir, Jimmy (Jesse Luken) para Boyd y Mike (Jonathan Kowalsky) para Wynn, ejemplos de lealtad entre ladrones  a los que le toca pasarla de todos los colores.

Aunque quizá entre ellos el más representativo sea, una vez más, un personaje con múltiples posibilidades en los grandes temas de la serie: Arlo Givens -otro ejemplo de regalo para un actor, esta vez para Raymond J. Barry – que es a la vez y de nuevo, crepuscular, muestra de ese mundo rural y negro, y -por supuesto- el padre de Raylan. Porque la familia es muy importante. Mucho. La idea de familia, de evolución, de saga, está presente, más por los lazos de sangre que por los de legado, las relaciones entre padres e hijos pero también hermanos y, en general, esa deuda de sangre que permite que haya grandes árboles familiares, los Crowder, los Givens, los Bennet, los Crowe, la idea de comunidad de Limehouse y la protección y deuda de Ava hacia sus chicas. Esa sensación de relación entre unos y otros, enorme y bien tramada. Cuya evolución última podemos encontrar en Loretta McCready (Kaitlyn Dever), mostrada desde la segunda por su evolución y relaciones con la comunidad hasta su papel en la sexta y última temporada.

Porque esta serie casi podría hablar así y desde allí. La segunda temporada es magnífica y creo que para muchas lo será así. Para mí no hay ninguna mala, aunque es cierto que las pares -la segunda, la cuarta, la sexta- son especialmente buenas. Pero sí que hay una evolución, la primera temporada no sabían lo que eran -esos primeros seis capítulos- , la segunda va asentándose y a partir de ahí quedan claras dos cosas. Que la parte oscura es más interesante que la clara (hasta el punto de que muchas veces Raylan importan más bien poco) y que el eje central de la historia es el triángulo entre Raylan, Boyd y, sobre todo, Ava Crowder -la nunca suficientemente reivindicada Joelle Carter– que logra no ser uno amoroso en ningún momento sino de sentimientos de lealtad y deuda, más cercanos a los de sangre a los que nos referíamos, y también extendidos de otra manera. La evolución de las opiniones de Ava son casi las del público porque ella es, hasta cierto punto, la persona inocente mezclada en esto y que se mancha y se mueve.

Desde ese estupendo piloto en el que Timothy Olyphant -nuestro siempre necesitado de un corte de pelo Raylan Givens– convenció para que participara para un papelito a su amigo Walton Goggins, que asomaría por el piloto un rato para hacer de Boyd Crowder. Salvo que, como suele pasar con Goggins, enseguida fue aclamado y requerido para regresar a la serie que se iría convirtiendo semana a semana en la de Boyd Crowder, del mismo modo que Ava iría acercándosele mientras él pasaba de un lado a otro. Minero, predicador, y distintos tipos de criminal. Evoluciones tan propias del personaje como de la serie, y siempre prestas a ir un poco más allá.

Porque esto es Justified, una serie originada en la obra de Elmore Leonard que reconoce explícitamente la deuda con Los amigos de Eddie Coyle de George V. Higgins y con esa mezcla de nuevo noir rural. Porque es esto lo que es, y por eso le estamos agradecido.


«Historias para no dormir» (1966)

Quizá el programa fantástico más conocido de la historia del fantástico televisivo español. Pero aún así hay cosas que se pueden comentar, aunque sea un poco como complemento a lo mucho y bueno que ya se ha dicho sobre ella. De entrada que Chicho logró venderla a TVE aprovechando el éxito de Mañana puede ser verdad y usando como base la serie Obras maestras del terror que entre 1959-62 realizó para el Canal 7 argentino adaptando primero clásicos del fantástico, con especial querencia por Edgar Allan Poe pero sin descuidar a todo tipo de autores de Europa y América, incluyendo alguna licencia del propio Chicho. De esta serie tomaría ideas -y más- para varias de sus obras posteriores.

De ahí que el segundo capítulo, La mano, parezca una adaptación -o directamente una reemisión- de su equivalente argentino. Otro ejemplo sería El tonel de amontillado. Aunque rápidamente pasaría a adaptar primero -y luego crear- nuevos capítulos. (Esto no cambió la forma de actuar de Chicho, años después reciclaría algunos de los capítulos de Historias para no dormir en otra de sus series argentinas: Chicho Ibáñez Serrador presenta a Narciso Ibáñez Menta)

La serie duraría dos temporadas, una primera de 18 capítulos emitida entre febrero y junio de 1966 y una segunda, más breve, con 8 capítulos entre octubre de 1967 y febrero de 1968. Las reticencias iniciales por parte de la entonces aún limitada crítica televisiva se fueron venciendo poco a poco. El programa se probó un éxito que entraba en las conversaciones con rapidez, causando debates en el correo de los lectores de los diarios y convirtiéndose en una mención habitual cuando se decidiera hablar de la televisión y sus programas.

De tal manera que tras unos inicios en los que es considerado demasiado trágico y oscuro pasa a ser utilizado en piezas como esta del ABC sobre que la televisión está quitando oportunidades de comunicación a las familias españolas. Su popularidad y consolidación como un ejemplo de lo que la televisión ofrecía lleva al autor a olvidar que el horario de emisión solía ser entorno a la media noche, hora harto avanzada para una tertulia familiar tradicional.

En cualquier caso, las buenas críticas no tardaron en llegar. Bien de manera directa como en el ABC loando algunos capítulos y lo conseguido en ellos o de forma un poco más lateral como cuando en La Vanguardia hablaban de Chicho.  Pero lo importante vendría luego, cuando pueden empezar a hablar de su repercusión internacional, pues su presencia en el muy importante Festival de Montecarlo en el que presentaron a concurso El Asfalto acabó siendo el primer premio internacional para la televisión española, al guión de dicho capítulo. El Régimen había logrado lo que se proponía con su Operación Premios TV. La persona al frente, el ministro de turismo Manuel Fraga, tan empeñado como siempre en maquillar la imagen exterior de la triste realidad interna se mostró satisfecho. La continuidad de los premios, ya no solo europeos sino también sudamericanos como el del Periodismo Especializado Argentino, le permitía sacar pecho por los buenos resultados señalándolos como logros del Gobierno en discursos como el de las Antenas de Oro en el que incluso dijo:

«Estamos en el fin de una etapa en que se ha institucionalizado una profesión tan digna como la vuestra, en la que tanta responsabilidad contraéis los hombres de la radio y la televisión, al utilizar unos medios como los que se ponen en vuestras manos.»

La crónica del ABC incluye momentos tan claros como este:

Destacó el hecho de que los tres millones y medios de televisores que hoy día hay en España demuestran la gran importancia de la misma y a que puede considerársela una audiencia equivalente a la mitad de la población española.

Por último se refirió también a las etapas institucionalizadas de la profesión y destacó los éxitos internacionales obtenidos por la radio y televisión española, especialmente el último, el Martín Fierro concedido por la Televisión Argentina a «Historias para no dormir», calificada como el mejor telefilm extranjero en la televisión del país hermano.

Un éxito que reivindicaban por lo que les repercutía, y que no terminaría aquí, aún conseguiría la serie algún premio europeo más como el de realización en Praga, demostrando que Fraga había tenido razón al pensar que había que aprovechar el talento de Ibáñez Serrador. Una idea en la que habían participado también el Director Coordinador y Secretario General de TVE Juan José Rosón y, por supuesto, el Director General de RTVE Adolfo Suárez, todos ellos implicados en la famosa Operación Premios TV. Demostraron su confianza en Chicho, por ejemplo, cuando entre la primera y segunda temporada de la serie se le encomendó un proyecto muy peculiar. Crear junto con Jaime de Armiñán y el apoyo musical de Augusto Algueró un especial que mostrara lo aperturista que se había vuelto el país. El resultado, Historia de la Frivolidad,  es un ejemplo de esta estratagema en todos los sentidos: Acabó siendo la producción española más premiada en la historia de la televisión logrando los máximos galardones en Montecarlo o Montreux y todo tipo de premios en otros festivales como el de Milán, mientras que en Televisión Española se emitió de tapadillo, lo justo para poder cumplir las reglas de los festivales pero no tanto como para que el público español lo viera.

El éxito de Chicho -que en 1969 ganaría su primer Premio Ondas- le llevó a decidir apartarse un poco de la televisión para rodar su primera película, La residencia. Aunque la idea de continuar con trabajo televisivo seguiría ahí. Primero con el intento de una serie antológica más reflexiva, que no cuaja y a la que tampoco ayuda el arrollador éxito que en 1972 tiene el estreno del Un, dos, tres… el mismo año que se estrenaría una producción que era hija espiritual pero en la que Chicho no intervino directamente, el gran éxito mundial de La cabina -de la que ya hablaremos en próximas columnas-. Tanto ajetreo no le quitaría del todo las ganas de más historias, en 1974 realizó Ibáñez Serrador un especial a color que se podría encuadrar aquí,  El televisor. En la línea de otras de sus creaciones anteriores y, de nuevo, con Narciso Ibáñez Menta como actor principal que no tendría continuidad en España pero sí llevaría a la serie argentina antes mencionada.

A la postre será esta serie y el célebre concurso a lo que Chicho regrese una y otra vez. En 1982 para realizar una última tanda de episodios -esta vez en color-  que solo contaría con cuatro emisiones.

Después de eso… un poco de cada. En el año 2000 se anunció la intención de realizar una nueva tanda e incluso el Director General de RTVE, Pio Cabanillas, hizo comentarios al respecto como responsable del nuevo proyecto. Que se quedaría en nada, según dijo Chicho, por no haber encontrado directores que se encargaran de ello, decidido como estaba a ceder el testigo a una generación más joven.

Con el tiempo y la popularización de internet, que favoreció las primeras iniciativas de televisión on-line como WanadooTvservicio de suscripción que tenía en Historias para no dormir una de sus joyas– el culto a la serie quedo incluso más claro.

Y acabó llegando ese relevo, aunque fuera en uno de los episodios más tristes de la historia del fantástico televisivo de este país. Además de con un cambio de nombre a Películas para no dormir, en 2005. Pero ya hablaremos de ella en su momento.

De momento concluimos con un último ejemplo de esa simbiosis entre Internet y las narraciones de Chicho Ibáñez Serrador gracias a la recuperación de parte de esos programas que RTVE ha hecho en su web A la carta y que nos permite reencontrar muchas de estas narraciones. Que ustedes se horripilen bien.


Libros que Salen: Roth, «Sin blanca en París y Londres», Tey y más

Tras la sequía y ante la llegada cercana del Día del Libro tenemos un auténtico chaparrón de novedades. Muchos libros de muchos temas distintos, algunos de gran calidad, como si la necesidad de publicar para vender estuviera reduciendo cada vez más su ventana de oportunidad. En cualquier caso aquí comienza la absoluta locura que nos espera la próxima semana con esta versión Godzilla que se nos acerca cuando decimos:

¡Que entre la pila!

La gran novela americana de Philip Roth, ed. Contra

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Hace unos tres años, cuando el Premio Príncipe de Asturias, comenté mi extrañeza ante la no-traducción en España de este libro de Roth. Una obra muy divertida que, junto al tema principal del baseball, articula toda una crítica a la percepción del deporte pero, sobre todo, a la conspiración para hacerles desaparecer en parte por su propia situación como restos, marginados, que logran servir tanto como ejemplo de aquellos a los que la guerra dejaba como para jugar con ellos como su significado entre las complejas fuerzas conspirantes para sacarlos de la historia. Por suerte ahora Contra ha reparado ese fallo, esperemos que el público español sepa ver más allá del baseball.

La señorita Pym dispone de Josephine Tey, ed. Hoja de Lata

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Josephine Tey es -además de un pseudónimo- la autora de uno de los grandes mysteries de todas las épocas: La hija del tiempo. Fuera de eso y de su investigador en aquella, en Hoja de Lata nos traen a la Señorita Pym, una heroína ajena al Inspector Grant pero de gran inteligencia también. Una obra sencilla y directa, perfecta para disfrutar sin mayores complicaciones mientras nos complacemos con la inteligencia de Tey y confiamos en que sigan rescatando sus obras.

Sin blanca en París y Londres de George Orwell, ed. Debate

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En Debate siguen recuperando la obra de Orwell y en esta ocasión le toca a uno de mis favoritos: Sin blanca en París y Londres. Obra que recuerda sus tumbos juveniles en los que se vio obligado a realizar todo tipo de trabajos, varios de ellos relacionados con la restauración. Una obra estupenda.

Constantinopla 1453 de Roger Crowley, ed. Ático de los libros

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¡Otro libro del autor de Imperios del mar! ¡Bravo! Esta vez centrado en la batalla que da título al libro y que supuso la célebre caída. Una obra histórica que logra presentar estos hechos conocidos como si fuera una obra a la vez propia del bélico y del thriller.

Los reyes del jaco de Vern E. Smith, ed. Sajalín 

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Esta magnífica obra negra trae a la vida los movimientos de los bajos fondos durante los setenta, la blaxplotation y el tráfico de drogas unidos en la desesperanza e intento de superación de un grupo de personajes que parecen malditos mientras la policía intenta descubrir cómo parar toda la destrucción en juego. Una olvidada catedral del género ciminal.

El ejército negro de Servando Rocha, ed. La Felguera

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Seguimos con temas de raza porque en La Felguera presentan uno de esos libros que parecen imposibles de ver en otra parte: La historia de una agrupación de moteros negros al margen de la ley y de gran longevidad, restos no solo de la sociedad violenta de los setenta sino también de los forajidos del oeste, los East Bay Dragons MC que pueden parece propios de una imaginación portentosa pero que EXISTEN.

El arte de pedir de Amanda Palmer, ed. Turner

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Amanda Palmer sigue a la conquista del mundo esta vez mediante un libro que resume sus ideas y reflexiones y en el que analiza sobre todo su capacidad para pedir y aceptar y, a través de su experiencia, sobre los demás. Sí, es un libro sobre crowfunding, pero no solo eso.

Siempre nos quedará París de Ray Bradbury, ed. Minotauro

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¡Con todo lo que queda por recuperar de Bradbury! Y es verdad, pero también está bien presentar inéditos en español como estos relatos y el poema que los acompañaba. Quizá no sea tan conocido o valorado como sus otras obras pero sigue siendo algo suyo que no habíamos visto antes.

Espectros de cine en Japón de Rafael Malpartida Tirado, ed. Satori

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En Satori siguen completando sus obras sobre el Japón sobrenatural, en esta ocasión con un repaso a las creaciones cinematográficas con fantasmas, aparecidos y otras manifestaciones de lo sobrenatural acompañadas de una breve ficha.

La espada y la palabra de Manuel Alberca, ed. Tusquets

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El último premio comillas es una biografía de Valle-Inclán, una de las personas más interesantes de la literatura española incluso aunque solo habláramos de su vida.

Los niveles del juego de John McPhee, ed. Dioptrias

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Parece que los aficionados al deporte están de enhorabuena porque a la novela de Roth se une este libro con la crónica de un partido ente dos tenistas, Ashe y Graebner, que resolvían en un partido mucho más que un simple enfrentamiento deportivo. La suma de una época y sus tensiones sobre una cancha para aquellos que gusten no solo de la épica deportiva, también de las lecturas sociales que de ella se puede sacar.

Campo de retamas de Rafael Sánchez Ferlosio, ed. Literatura Random House

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Regresan las opiniones de Ferlosio, ahora para PRH, con estos fragmentos, estos Precios Reunidos que sirve para que todos nos pongamos al día con sus reflexiones más inmediatas y con sus esbozos que nunca pasarán de eso, embriones sencillos servidos para que comprobemos lo que pudo haber sido.

La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas, ed. Tusquets

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Una nueva entrega de los relatos a un tiempo fantásticos y escalofriantes de Fernández Cubas.

El canto del cisne de John Galsworthy, ed. Reino de Cordelia

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El final de la segunda trilogía de los Forsyte, el novelón que Galsworthy iba realizando y que aún tendría una última trilogía de obras, que llegarán en otra ocasión.

Cuentos Completos de Cynthia Ozick, ed. LumenH401519

Una de las grandes autoras americanas de cuentos, poco conocida para el gran público pero una referencia para los lectores y -sobre todo- los escritores. Esta autora judía estadounidense sabe confinar en escenas sus pensamientos sobre la identidad, la política y casi cualquier cosa que le parezca interesante.

Desfile de ciervos de Manuel Vicent, ed. Alfaguara

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Manuel Vicent tiene libro nuevo, helo aquí.

Música para feos de Lorenzo Silva, ed. Destino

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También Lorenzo Silva ha sacado novedad, aquí está.

La golondrina negra de Sissel-Jo Gazan, ed. Alfaguara

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Continúan las investigaciones de Søren Marhauge en esta ocasión con la labor en África de las empresas farmacéuticas. No tan bueno como el primero, pero qué le vamos a hacer.

Un filo de luz de Andrea Camilleri, ed. Salamandra

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Camilleri, Montalbano y sus cosas.

El biombo lacado de Robert van Gulik, ed. Quaterni

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Segundo volumen de la recopilación de los casos de Di por parte de van Gulik.

Hasta aquí hemos llegado de Petros Márkaris, ed. Tusquetslib_9788490660911

Teórico final de la serie de libros que Jaritos ha ido dedicando mediante novelas negras a la situación actual de Grecia. En realidad parece difícil que la siguiente novela negra no sea en Grecia o no refleje la realidad social pero, eh, yo qué sé de marketing.

Número cero de Umberto Eco, ed. Lumen

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Pues eso.

El secreto y las sociedades secretas de Georg Simmel, ed. Sequitur 

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Simmel analiza el valor del secreto dentro de la sociedad y en contraposición con este, dentro no solo de la parte más privadas de la sociedad sino, además, la posibilidad de orquestar toda una serie de uniones e incluso sociedades a su alrededor.

Cuando los hechos cambian de Tony Judt, ed. Taurus 

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Recopilación de artículos de Judt por aquello de que hay autores que pueden estar muertos pero aún quedan cosas suyas por salir.

Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora de Tom Gauld, ed. Salamandra Graphic

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Recopilatorio de los dibujos que Tom Gauld ha ido realizando con tema literario para The Guardian. Obra estupenda y muy valorada entre los aficionados a los libros en su formato original, imposible no apreciar este recopilatorio.

El rey de amarillo de Robert.W. Chambers con ilustraciones de Santiago Caruso, ed. Libros del Zorro Rojo

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El ahora conocido retrato de El rey amarillo con fantasmagóricas ilustraciones de Caruso para acompañarlo.

La increíble historia de…mi tía terrible de David Walliams, ed. MontenaGT34178

Los libros de Walliams tienen gran éxito en UK, en España aún está moviéndose la cosa pero no conviene perderle la pista.

El tesorero de Francisco Ibáñez, ed. Ediciones B

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Quizá hayáis oído hablar de este.

En la vida real de Cory Doctorow y Jen Wang, ed. Sapristi

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Un cómic que contrapone videojuegos y vida real, otra de las novedades de la brillante nueva línea de cómics de la editorial Roca.

Superlópez y el Supergrupo contra los Demoledores de EfepéJan, ed. Ediciones B

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De este ya veo más difícil que hayáis oído hablar, pero aquí está, otro álbum de Jan y Efepé.

Un elefante un pelín inoportuno de David Wailliams con ilustraciones de Tony Ross, ed. Montena

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Con el apoyo de Ross Walliams se acerca al álbum infantil

Don Carlitos Calzas Sucias y la noche tormentosa de Kristina Stephenson, ed. Montena

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Tras tantos años de éxito del primer cuento llega una nueva aventura de Don Carlitos Calzas Sucias para ir ampliando sus divertidas historias que tratan un tema con apariencia aventurera mientras permiten ofrecer una segunda lectura para el niño.

¿Habéis sobrevivido a la inundación? Yo aún estoy en la barca esperando a ver lo que nos queda aún para la próxima semana, habrá que ir atrincherándose. Mientras vamos achicando los libros, ¡nos leemos!


Entre el 1 de abril y hoy, 10, se han estrenado -sobre todo en la televisión americana- una loca cantidad de series. Casi todos ellos a partir del domingo pasado pero, en fin, también alguna antes durante la semana santa. Por ejemplo esta A. D. The Bible Continues (USA), loca continuación de La Biblia que tanta loca audiencia trajo al canal History el año pasado. Y si malo era entonces imagina ahora que ha pasado a la NBC. En fin, si hay suerte no pasará de la Semana Santa.

La loca creación de series de la NBC ha traído también esta American Odyssey (USA) que intenta mezclar Homeland con 24 sin que le salga bien nada. Se supone que es un thriller político pero porque la categoría: Algo para dormirse durante la siesta no acaba de arraigar.

Si tuviera que elegir un mal nombre para comenzar una serie de telefilmes sobre un personaje creo que A bone to pick (USA) entraría en la lista. Basándose en la segunda novela de la saga de Aurora Teagarden de Charlaine Harris en Hallmark han armado otra de sus obras convencionales, un misterio agradable y poco problemático que promete ser el primero de una larga y tranquila serie.

 Las recreaciones inglesas siempre son divertidas, incluso cuando son tan extrañas decisiones como este Code of a killer (UK) que disfrazado de reconstrucción de crimen enseña en realidad las interioridades del desarrollo y validación de una prueba forense. Una narrativa, pues, para enmascarar el carácter divulgativo del asunto. Particulares, estos tipos.

En FX han estrenado The Comedians (USA), adaptación -un decir- de la serie nórdica Ulveson & Herngren que contrapone a dos cómicos interpretando versiones de si mismos con la grabación de un making of de la serie para ese mismo canal. Se supone que el resultado debería ser algo entre Episodes y The Office, en realidad queda como una rareza en la que les toca salvar los trastos a un inmenso Billy Crystal -en un papel que probablemente hubiera bordado Chevy Chase si alguien aún quisiera trabajar con él-  y un cada vez menos convincente Josh Gad que hace lo que puede para medirse con el gigante de enfrente. Como parte del chiste de la autoficción está precisamente en esa interpretación de uno mismo quizá hubiera sido más sensato buscar a un cómico joven con un currículo que pudiera competir con el del veterano. O a un veterano con un currículo menos impresionante. Pero, en fin, esto es lo que tenemos. Una serie fallida a su pesar.

Es curiosa la aproximación que ha tomado Netflix para su DareDevil (USA), una creación con una vocación más callejera y oscura -tan oscura que a ratos parece difícil creer que esa efectividad criminal comparta universo con el resto del mismo- y la aproximación más inteligente a la decisión de Netflix de liberar todos los episodios de una sola vez, favoreciendo la creación de una trama poco a poco a la vez que el uso de historias más o menos autoconclusivas. El tipo de aproximación que difícilmente hubiera funcionado con una semana entre medias pero que aquí construyen un interés en ver lo siguiente. Con el listón de Agente Carter es difícil asegurar que sea la mejor serie de Marvel, incluso dentro de este año, pero al menos es una mejora notable respecto a la temporada inicial de SHIELD.

A veces un formato funciona solo mientras no recuerdes que lo es, o algo así pensaba viendo Funny Girls (USA), reality de Oxygen sobre la vida de seis cómicas americanas que es mejor cuanto menos recuerda que lo es, momento en que decide sacar basura y enfrentamientos entre sus protagonistas y ofrecer todo el repertorio sensacionalista. En los ratos en los que no está con estas cosas permite echar un vistazo al mundo de la comedia con las distintas perspectiva de esta media docena de mujeres con muy diferentes contextos y AHÍ es donde está la parte interesante. Lástima que para poder tener la una parezca que debamos soportar la otra..

Hablando de comedia diferente, en E! siguen intentando reinventarse y esta vez esto incluye una aproximación a los talk shows que sale directamente de internet y mezcla elementos de comedia de situación, me refiero a The Grace Helbig Show (USA), intento de ofrecer un magazine diferente. Le falta mucho trabajo pero no es lo peor que emite este canal.

Si bien lo más divertido de Lip Sync Battle (USA) es imaginar la cara que deben haber puesto en la NBC al ver su éxito la verdad es que poco se puede contar, es una versión alargada, con más presupuesto y poco convincente del segmento del Tonight Show y funciona sobre todo por las estrellas involucradas y las canciones elegidas. Esto es, resulta divertido de ver siempre y cuando el punto de partida lo merezca. Así que ya veremos lo que dura la racha.


Todo el cuidado que usaban en el telefilme para intentar algo ambiguo desaparece en este The Lizzie Borden Chronicles (USA), loca recuperación con muchos elementos que extienden hasta casi la comedia los tics de la original mientras urden nuevas tramas sacadas de poco menos que la nada. Podría ser mejor pero al menos es divertida.

Cuando Nickelodeon ha decidido sacar con Make it pop (USA) un intento de hacer caja con el K-Pop y mete tres protagonistas asiáticoamericanas es que algo pasa. Que metan luego un interés romántico blanco no acaba de revolucionarlo todo y esas canciones son… en fin… stock pop adolescente, pero seguro que podemos encontrar una parte buena en todo esto.

Seguro que algo bueno podríamos encontrar también en Olympus (USA) como que… ahm… ¿es un regreso a la mitología aunque esté peor hecha que Hércules o Xena y tenga menos sentido que prácticamente cualquier otra serie del SyFy? Las referencias a personajes míticos parecen limitarse a haber lanzado dardos a un diccionario mitológico para nombrarlos y los efectos especiales son marca de la casa pero si tuviera que señalar algo malo sería, sin duda, el intento de guión con una trama especialmente estúpida que consiste en que la trama a incluya a gente andando mucho rato y la b a gente hablando mucho rato. Entre esta y Dominion, si el nuevo jefe de SyFy quiere recuperar los laureles perdidos se está cubriendo de gloria.

Inesperadamente la nueva Thunderbirds are go! (UK) es muy recomendable, no sé si gracias a la orquestación o a unas actualizaciones mínimas que permiten guardar la mayor parte de lo que funcionaba en el original y, a la vez, que parezca moderno. Bien es cierto que su mayor problema es que lo hayan hecho con CGI pero la mezcla de maquetas, o el intento de usar la tecnología digital para replicarlas, consigue recuperarle un aspecto distinto y original. Una agradable sorpresa.

En la TBS hacen telecomedias como quien usa una máquina de churros, y así le salen, que no hay una que no parezca un montón de lugares comunes empujados a través de una plantilla la última de las cuales es Your family or mine (USA) porque les tocaba una familiar a ver si así alguna funciona.

Dentro de la colección de buenas ideas mal hechas para un telefilme está este Wuthering High School (USA) que lleva a los institutos Cumbres borrascosas para, en lugar de adaptar las locas pasiones originales o incluso intensificarlas más con la juventud desatada y las posibilidades de las nuevas tecnologías, centrarse en una rutinaria y bastante aburrida serie de mohines y falta de química entre los envueltos. Un desastre épico pero, eh, lo mismo ahora que la idea está en la mesa a alguien se le ocurre cómo sacar provecho de ella para la próxima.

No encontré de esta vídeo, si alguien tiene que avise