Dentro de los nuevos deseos del SyFy de buscar una manera distinta de hacer el ridículo estuvo realizar un acercamiento a una película distópica clásica, 12 Monkeys (USA) -Sí, lo sé, pero el número está en inglés- El resultado es… bueno… tienen que trabajarlo y, desde luego, tiran de algunas tramas diferentes de la película porque claro. Podría ser peor, también es cierto, pero no sé hasta qué punto resultaría más molesto que esta adaptación que de puro correcta es una traición mayor al espíritu original.

En Netflix decidieron tener su propio spin-off de un éxito y de ahí salió The Adventures Of Puss In Boots (USA) que no tiene las voces originales porque no han llegado aún a ese nivel. ¿La serie? Psé.

La FOX ha cogido a un productor de Bones para poner a un personaje tipo House en una serie policíaca. Una serie políticamente incorrecta. Del estilo de las bios de tuiter. Da igual que Backstrom (USA) esté basado en un libros de Leif G.W. Persson, podría estar basado en Los misterios de Laura y el resultado sería igual de rutinario e infame. Una serie policíaca a la CBS que si pudiera votaría VOX.

A ver cómo explico yo esto… Russell T. Davies, ¿os acordáis de él? Hizo unas series juveniles fantásticas, hizo Queer as folk, estaba preparando un spin-off con Whedon pero le pillaron para relanzar Doctor Who, decidió irse a hacer las américas con Torchwood y… bueno, no ha habido muertos así que podría haber acabado peor aquello. Total, que ha regresado a Reino Unido. Y ha logrado convencer a los señores de Channel 4 de que le den espacio para hacer unas pocas series. Lamentablemente -para mí como espectador- no le han puesto a hacer fantástico. (¡¿Tanto costaba ponerle a relanzar Sapphire & Steel?!) En su lugar le han dejado que vuelva a hacer comedia/drama alrededor de la comunidad gay. Tres series, de hecho. Cada una en su momento y su canal. La primera, Banana (UK), es en realidad la segunda. Emitida por el segundo canal del invento, la E4, tiene un formato más de comedia -dentro de lo que es el humor inglés- y se centrará cada semana en la vida de un personaje de la comunidad gay que, se supone, aparecerá más o menos de refilón en la serie principal. El resultado es curioso, con el humor que tenía ya la serie original pero, en mi opinión, sin que llegue a aportar nada nuevo con respecto a esta. Salvo, quizá, cuando vaya avanzando y veamos este carácter antológico y episódico que sirva para hacer «repaso» de tipos y estilos.

Como no podía pasar una semana sin que me llevara la mano a la cara en Nickelodeon han estrenado Bella and the Bulldogs (USA), sobre una animadora que se convierte en quaterback del equipo de su colegio. ¡Pero sigue vistiendo de rosa! ¡JA! ¡Qué gracia!

Sharon Horgan. Eso debería de bastar, pero la verdad es que Catastrophe (UK) cuenta también con Rob Delaney y con un guión adecuado -aunque podría ser mejor, pero todo lo trae el rodaje- para convertirse en una de las alegrías de este inicio de año. Bien es cierto que las historias de pareja no me entusiasman demasiado y que ya sufrimos a finales de año de un aluvión, pero en fin. Eso sí, Horgan, ¡quiero las dos temporadas que me faltan de Dead Boss!

Volvamos con RTD con el plato principal -de ahí que vaya a Channel4– de su propuesta: Cucumber (UK), al historia de un gay ingles cincuentón que está un poco harto de sus cosas y el ambiente y eso y lo mismo hasta quiere cambiar de aires. Bien actuada pero con un guión que parece como si quisiera continuar con QaF allá donde lo dejó.

El reto de The Nightly Show (USA) era sustituir a Colbert. Obviamente es algo que nadie puede hacer así que han intentado mostrar otra cosa que, además, los separara del Daily Show. La verdad es que soy menos entusiasta que la mayoría, quizá porque Larry Wilmore siempre ha sido un ejemplo de negro de centro -¡Que no le hayan dado el trabajo a Jessica Williams!- o quizá porque no me parece mal pero creo que podría haber sido mejor. Quién sabe. En cualquier caso, y teniendo en cuenta lo que hemos visto -y lo que nos falta por ver- no es un mal inicio.

Algún día entenderé cómo funciona Disney, de momento uno de nuestros estrenos destacados de esta semana, Star vs The Forces of Evil (USA), anda sin web ni nada. Y es una lástima porque el primer episodio de los dos que se compone el piloto es magnífico. Rápido, divertido, sin respeto a convención alguna, un ejemplo de serie corta y rápida, quizá por eso el segundo episodio no me acabe de funcionar igual de bien, saturado como uno puede acabar de llegar. De verdad, Disney, estrena esta serie de una vez y dale su propia web.

 
Lo último de la estrategia en tres partes de RTD es Tofu (UK), serie documental para el servicio online de 4oD en el que habla de sexualidad en todo GSD y para incluir pequeños cortos humorísticos, perdón, humorísticos en su interior. Otra cosa no, pero hay que reconocerle el intento de cambiar un poco las cosas. Venga, por tercera y última vez, el trailer:

Atentos: Young Drunk Punk (CA) ¡Punks Canadienses! ¡De los que a veces no dicen «Muchas Gracias», dicen «Gracias» a secas! Ay, señor. Hecho el chiste, la serie es amable, agradable y poquita cosa. Ambientada en los ochenta, además. El protagonista -encima- parece un Jovencito Ted Mosby. Se encuentran Els Joves con estos y le sacan la pasta.

Terminamos con Wolf Hall (UK), adaptación del primero de los libros de Hillary Mantel sobre Cromwell interpretado aquí por Mark Rylance y con Damian Lewis de un poco probable Enrique VIII. Por tópico que suene, la serie no está en absoluto mal -aunque quizá un poco más teatral de lo esperado por mi- pero no llega al excelente nivel del libro.


Sobre las creaciones televisivas interneteras

Llevo tiempo queriendo escribir sobre series en internet, mejor dicho, sobre programas -de todo tipo- creados para internet. El tema lo merece, incluso merecería una larga serie de columnas de las que aquí son habituales pero que, me temo, no tocan aún este año. De momento tendréis que conformaros con esta breve aproximación y con mis intentos de lograr que Diego Núñez, que sigue el tema con mayor interés que yo, acceda a ejercer de firma invitada.

-Por extraño que parezca he invitado varias veces a diversas personas a ejercer de firma invitada en esta web pero, por unos u otros motivos, parece que nadie acaba de decidirse/atreverse-

De momento vamos con lo que me interesa: ¿De dónde sale todo esto, qué recorrido lleva, cómo es posible que funcione y en qué punto estamos ahora?

En el principio fue Melrose Place. Quizá alguno de vosotros pensaba que sería YouTube pero hay que recordar que aunque parezca llevar toda la vida la web de visionado de vídeos on-line se creó en 2005. Pero, como decía, todo empezó una década antes por culpa de Melrose Place. Bueno, por culpa… por inspiración, por imitación… Se supone -tampoco vamos a fiarnos ahora de los estadounidenses- que The Spot de Scott Zakarin fue la primera serie emitida por internete. Una aproximación a esa idea meplacelrociana de un grupo de jóvenes y atractivos viviendo en el mismo bloque de apartamentos. La idea fue un éxito moderado pero sirvió de inicio para que otros intentaran cosas parecidas. Algunos, como los integrantes de Bullseye Art, se pasarían años creando animaciones para internet que, en ocasiones, cruzarían a la televisión convencional.

Si bien es cierto que sería la aparición de YouTube lo que acabaría definiendo y popularizando este tipo de creaciones, con éxitos elípticos como lonelygirl15, creaciones para nicho como The Gild o acercamientos de tiburones como Michael Eisner y su respaldo a Prom Queen. No solo YouTube existía, la creación de HULU facilitó el acercamiento de autores consagrados como Joss Whedon y su Dr. Horrible’s Sing-Along Blog que, a la vez, marcaba un poco la separación entre el uso de un canal nuevo como era internet para creaciones de estilo tradicional como esas que preparaban en HULU y después en Netflix o Amazon frente a la creación más libre que permitía YouTube en el que no existía una relación de negocios entre ambas partes sino un servicio que se proveía al público en general. No elegía, pedía, encargaba, etc… daba una oportunidad a la gente y allá se la compusieran.

De esa manera dos estilos diferentes se fueron abriendo paso. El de las cadenas de streaming producía todo tipo de series, sobre todo cuando webs como Yahoo decidieron unirse a la experiencia recortando en el presupuesto frente a las producciones clásicas que HULU o Netflix proponían.

Por contra en YouTube se producía un fenómeno cercano al de la autoedición. Del mismo modo que la facilidad para subir imágenes había impulsado la creación de una infinidad de webcómics o las plataformas de edición -y la propia Amazon siempre deseosa de saltarse intermediarios- había simplificado el proceso para que quien quisiera pudiera sacar su libro, e incluso había habido páginas -y si esto fuera un telefilme saldría MySpace– que habían estado ahí para que cualquiera con un grupo subiera sus canciones o para crear su propia versión de la radio en forma de podcast, así también el que quería ser televisión lo podía lograr.

Como en todo, no era un éxito sencillo. La forma en la que se nos explica cómo se reparte la pasta deja claro desde el principio que hay que hacer unos números realmente altos para que salga a cuenta. O meter muchos anuncios, que pueden sacar a los espectadores del seguimiento. YT gestiona el invento y consigue anunciantes. Esos anunciantes pagan 25$ por cada mil espectadores de los que el YT se queda 18 así que a razón de 7 dólares por cada mil espectadores muchos tienes que tener en un mes para que valga la pena. El asunto es que una vez subido el vídeo se queda ahí y que además puedes tener otras novedades, etc… de manera que resulta que te pones a mirar números ¡y sí que hay gente que lo consigue! ¡Incluso en España! Que pasa como con todo, hay gente haciendo dinero -no digamos millones porque al fin y al cabo hace falta una inversión para grabar, editar, etc…- y otros que lo intentan pero no. Como cualquier otro mundillo.

Pero entre los que lo consiguen -al menos en parte- podemos diferenciar varios caminos. Por un lado los que deciden irse a la no-ficción, que podríamos dividir en dos grandes tendencias como son el de la divulgación – en donde tenemos los CrashCourses de los hermanos Green, Hank y John (Sí, el de Bajo la misma estrella, ese) pero también programas de consejos de cocina o de belleza- y el del… humor… llamémoslo así… que permite tanto dar a conocer a grupos de parodias, humor y mucho más como pueden ser los chavales de The Midnight Beast hasta auténticos jerkassecitos como los australianos Janoskians. Muchas manera diferentes de apelar a ese público que ha cambiado de la pasividad de ver un canal a la actividad de elegir y buscar. Y, como siempre, determinadas propuestas son más sencillas de vender.

Pero también hay quien elige la no-ficción, bien para replicar modelos tradicionales con nuevos giros como pueden ser las aproximaciones a clásicos que hacen en la Pemberley o buscar caminos diferentes al terror como en Marble Hornets hasta ejemplos del más puros abaratamiento de costes al español estilo de Qué vida más triste. La facilidad de crear una web a la que cualquiera puede acceder y de unos recursos de creación -grabación, almacenamiento y producción- que ponen sencillo como nunca animarse a llevar a cabo la idea han facilitado la creación de esto que, como decía antes, podríamos considerar Autoedición Televisiva.

Y no es mejor ni peor, simplemente es una forma nueva de darse a conocer, de transmitir un proyecto y de que el público obtenga quizá no lo que necesita pero sí lo que le gusta, o al menos lo que quiere. No es una horizontalidad perfecta, por supuesto, sigue siendo necesaria una promoción y una movilización, y se sigue premiando la promoción dentro de una empresa y dentro de unos grupos de personas. Pero es algo que casi parece inevitable, sobre todo esa última sensación de endogamia, cuando a cambio se está logrando un estrechamiento que es lo que podemos celebrar. Incluso aunque consideremos que algunas producciones busquen un mínimo para lograr visitas.

Como decía al principio, es un tema que da para mucho más pero queden de momento estos breves apuntes sobre el tema hasta tener tiempo para poder desarrollar un comentario en condiciones.


Libros que Llegan: Coe, El desmoronamiento, Grafton y más

Poco a poco vuelven las novedades a nuestras librerías. Y menos mal porque por mucha avalancha que hubiera en noviembre llevábamos casi un mes sin novedades pero con ganas de leer más. Habrá a quien este tradicional parón haya servido para ponerse al día o rebajar la pila de pendientes. En mi caso crea una sensación de desabastecimiento que me lleva a ver con buenos ojos todo lo que va prometiéndose.  De modo que en cuanto han comenzado de nuevo con las distribuciones no he podido dejar de exclamar:

¡Que entre la pila!

– Expo 58 de Jonathan Coe, ed. Anagrama

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Pocas maneras mejores que comenzar librescamente el año con una novedad de Jonathan Coe, escritor que quien esto escribe aprecia  muy mucho incluso en sus obras más cercanas al divertimento, como esta Expo 58 que es mitad narración sobre el estado de la cosa en europa a finales de los ’50, mitad novela de espías, mitad novela de humor. Son muchas mitades pero es que Coe -de quien siempre recomendaremos el agotadísimo y nunca reeditado El club de los canallas– sirve para estas cosas y muchas más.

El desmoronamiento de George Packer, ed. Debate

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Interesantísimo libro para comprender Estados Unidos y su devenir en los últimos cuarenta años, desde finales de los setenta  hasta prácticamente la actualidad.  George Packer, colaborador habitual a The New Yorker, traza este desmoronamiento de diferentes esferas del país contando la vida de unos pocos personajes importantes pero a la vez secundarios que complementa con biografías de personalidades diversas, canciones, titulares y todo aquello que sirva para complementar la mirada a una superpotencia en la que sus élites se han abandonado a la avaricia y el pueblo ha quedado desprotegido.

W de Whisky de Sue Grafton, ed. Tusquetsw_de_whisky_big

Un nuevo caso de la detective Kinsey Millhone que empieza con el cadáver de un sin techo y la muerte de un investigador privado para continuar en el clásico lío descendente con más problemas de los que serían razonable.  Estamos ya acercándonos al final de la serie del Alfabeto del Crimen y mientras vamos acercándonos con tranquilidad a Z. -O quizá a AA-.

La catedral de Turing de George Dyson, ed. Debate

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Aprovechando todo esto de los ordenadores y la película de -sobre- Turing y todas esas otras cosas para traernos este libro de 2012 sobre los orígenes de las informática y la construcción de los primeros ordenadores,  una obra que presenta desde el punto de vista estadounidense esos primeros proyectos y los problemas que enfrentaron y resolvieron para comenzar a crear una de las principales revoluciones del Siglo XX.

Reflexiones del señor Z. de Hans Magnus Enzensberger, ed. Anagrama

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Enzensberger presenta aquí una obra extraña, no por ser poco habitual en él sino por la mezcla que propone, reuniendo ficción, aforismos, reflexión… una extraña mezcolanza que, sin embargo, sigue ofreciendo opinión y crítica.

Sueños de trenes de Denis Johnson, ed. Literatura Random House

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Un nuevo libro de Denis Johnson siempre es algo de lo que alegrarse, luego ya que sea un Libro Sandía ya me hace menos feliz, pero parece claro que es el signo de los tiempos.  Eso sí, estamos ante una narración dura, de una fortaleza y una sencillez que es digna de admiración.

King Mob. Nosotros, el partido del diablo de VV.AA., ed. La Felguera

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Recuperación del título en edición aumentada y corregida según la editorial, con un formato pequeño pero un contenido tan cargado como en ellos suele ser habitual, esta vez sobre las andanzas del grupo de terror cultural. ¡Muy interesante!

– Visiones de lo fantástico en la cultura española (1970-2012) de VV.AA., ed. EDA Libros

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Tercer volumen sobre los análisis del fantástico en la cultura española, esta vez con un repaso a autores y medios -especialmente el cine y el tebeo-  de entre lo ocurrido entre el año setenta y ese 2012 en que se celebró el primer congreso que dio lugar a estos volúmenes de resumen.

– Los antisociales (Historia de la homosexualidad en Barcelona y París, 1945-1975) de Geoffroy Huard, ed. Marcial Pons Historia

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Completo repaso a la historia de los homosexuales y su tratamiento histórico-social en las ciudades de Barcelona y París entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de Franco, una etapa caracterizada por la persecución, alienación y lucha que se ha tratado comúnmente como la historia de una época oculta. Este extenso y bien documentado libro señala que sí que hubo unos movimientos algo menos ocultos de lo que cabría esperar, y aprovecha para comparar -y a ratos enfrentar- lo ocurrido en las dos ciudades. Un muy completo texto teórico.

– Endurance. La prisión blanca de Alfred Lansing, ed. Capitán Swing

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Una nueva narración sobre lo sucedido en la expedición de Shackleton a la Antártida, con pretensión de ser la definitiva pero, ¿quién sabe?

La segunda guerra mundial contada para escépticos de Juan Eslava Galán, ed. Planeta

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A Eslava Galán se le está dando bien en lo que a ventas se refiere todas estas cosas de recontar la historia así que mucho estaba tardando en llegarnos el volumen correspondiente a uno de los momentos que más libros mueve a lo largo del año. Y ya está aquí.

Las letras entornadas de Fernando Aramburu, ed. Tusquets

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Obra de contraposición y repaso en el que un joven -un decir- se reúne con un señor instruido y cultivado para hablar de libros, literatura, vida… Suena a otra cosa, la verdad, pero es sobre todo un repaso a la literatura de una manera que permite conocer más al autor que a sus personajes.

Tus pies toco en la sombra de Pablo Neruda, ed. Seix Barral tus-pies-toco-en-la-sombra-y-otros-poemas-ineditos_9788432224232

El libro de los restos de Neruda en otro movimiento propio de Tolkien Jr. sacando por casi 16€ poco más de 130 páginas y sin tapa dura ni nada. Pero es que a los que quieran este tipo de completismos ya saben que les va a tocar pagar  un Libro Sandía.

El libro de Jonah de Joshua Max Feldman, ed. Libros del Asteroide arton1320-a16e3

Lo nuevo de Asteroide es una ¿comedia dramática? sobre un joven ejecutivo que cree tenerlo todo y descubre que en realidad hay mucho que le falta. Pero desde un plano sentimental/espirituoso o algo así. Como reinvención de las comedias románticas tiene su intríngulis, en realidad.

El desvan de Tesla de Neal Shusterman y Eric Elfman, ed. Anaya

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¡TESLAXPLOTATION! Inicio de una saga de acción y  humor que tira de lo que os podéis imaginar. A mí ya me habían ganado con Tesla, así que imaginad lo que me ha parecido de bien lo de los Accelerati .

– Manual de supervivencia de los Boinas Verdes de Mikel Hawke, ed. Paidotribo

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Siendo sinceros y viendo cómo están las cosas casi parece que esta novedad es realmente lo que más falta nos va a hacer en los próximos meses.

¡Poquito para empezar! Ya os dije que ahora empezaría a moverse, más aún si algunos libros prometidos logran llegar a tiempo -que en fin- y, como vemos, con apariciones de los Libros Sandía que parecen haber llegado para quedarse. La semana que viene se incrementan las novedades así que ya veremos si la tendencia sandiera se consolida. Mientras tanto, nos leemos.


Ayer sacó Amazon su primera tanda del año de pilotos. El resumen que os hago ya de ellos es que para esto se podrían haber quedado quietos una temporada. Igual que la anterior vez había bastantes posibilidades y estilos en esta ocasión tenemos un batiburrillo bastante indigesto que, en demasiadas ocasiones, saca lo peor de la ficción estadounidense a relucir. Pero ya que me he visto los trece pilotos estaría feo que siguiera debajo de la mesa sollozando por el trauma así que vamos a hablar un poco de ellos.

Buddy: Tech detective (USA)

La manía de integrar a los niños en cosas tecnológicas sigue rechinándome, la de empeñarse en hacer «interactivo» lo que no lo es no deja de parecerme una extraña mezcla con los títeres antiguos -¡y sin poder medir su reacción!- pero por lo menos estos tienen una animación más cuidada, esbozos de personajes diferentes y una clara pretensión inclusivista. Vamos, que no es especialmente bueno pero por lo menos no dan ganas de prenderle fuego al ordenador.

Cocked (USA)

Hablando de prender fuego al ordenador. Quizá una de las series más… ni siquiera ofensiva, simplemente triste, es esta cosa con Jason Lee cada vez menos en forma -y más relegado- en la que una familia de fabricantes de armas tiene que tirar del hermano que huyó de su tiránico padre y abrazó el lado Izquierdista USA de la vida para evitar que una malvada, malvada compañía -de otro familiar- quiere terminar con ellos. Se supone que es una dramedia en el que la comedia lo pone las dos idiosincrasias chocando y el drama es tener que soportar esto.

Down Dog (USA)

Si creías que lo anterior era estúpido espera a esto. Un tipo que se supone lleva sobreviviendo toda la vida de ser guapo y relajado -¿?- pero que nunca ha hecho de modelo tiene una ruptura y entonces decide reiventar su vida o algo. Yo que sé, es como una cosa de parodia del yoga y el estilo de vida californiano que no sé ni qué público esperan que tenga. Ay.

Just add magic (USA)

Entre los pilotos infantiles de Amazon hay dos series juvenil/infantil que no tienen NINGUNA presencia femenina. Pues casi me parece peor para las chicas esta que tiene multitud. Tres niñas que sospecho debieron coger en la calle por lo mal que actúan -Vale, no voy a pedir el Nivel Granja Británica pero ¡al menos un Nickelodeon!- tratan de arreglar problemas o algo con un libro de cocina que tiene recetas mágicas en lo que parece el corto que rodarían un par de de amateurs con lo que escribieron cuando iban a primaria. O peor.

Mad Dogs (USA)

No veo el motivo de remakear la británica Mad Dogs para el público americano, pero se ve que estoy en inferioridad opinativa. El caso es que Shawn Ryan es particularmente extraño porque esperaba -quizá con ingenuidad- que ya que se metía fuera para darle su sello particular al asunto. Pues no. Se repite con cambios mínimos -en lugar de Mallorca se van a Belice, los lugareños son incluso más… más… que en la británica y los personajes son más bros– y, peor aún, con peores actores. Y esto no va por Billy Zane, que total para lo que hace. Una oportunidad perdida en general cuyo mayor aprovechamiento será que alguno decida echarle un ojo a la británica. Aunque no es algo que espere.

The man in the high castle (USA)

Llegamos a la mejor del lote, aunque sea solo por demérito de los rivales. Sé que esta novela de Dick es una de las que mayor polarización produce pero la serie decide ir por unos caminos claros, acercándose sobre todo a las miniseries de la BBC: Un gran trabajo de producción con un estilo cinematográfico magnífico. Quizá por ello lo irregular del reparto y algún problemilla menor en el manejo de los tiempos llaman más la atención. Pero viéndolo en global -no digamos ya comparado con el resto de desastre- estamos ante la única propuesta que deja ganas de seguir viendo cómo hacen avanzar la historia.

The New Yorker presents (USA)

Batiburrillo. Supongo que ellos hubieran preferido considerarlo como «Programa mixto de artes» o algo similar, pero lo que tenemos aquí es un batiburrillo que ofrecía ideas en principio interesantes: Relatos, viñetas, entrevistas, documentales, poemas… El resultado es… en fin. La microadaptación de un relato de Simon Rich interpretada nada menos que por Alan CummingBrett Gelman es correcta sin más, Gelman hace todo lo que puede pero la versión de Dios de Cumming resulta demasiada alejada de lo que ofrecía el relato original, de la misma forma que el documental que Jonathan Demme hace sobre el profesor Tyrone Hayes y su lucha parece a ratos más propio de un competidor de reality que de una denuncia fundada, muy lejos del artículo de Rachel Aviv que tanta fama tuvo hace unos años. Las viñetas de Emily Flake están más que son y solo la entrevista de Ariel Levy a la siempre extraña Marina Abramović parece lograr un acercamiento diferente propio del semanario. Lo peor, sin embargo, es el poema de cierre, una versión del sentido King de Matthew Dickman que Andrew Garfield masacra sin piedad en una pieza que parecería una parodia de las ideas locas de James Franco si creyéramos capaz a Garfield de algo así. La idea de este programa no era mala, los nombres envueltos tampoco, el resultado es, por tanto, más decepcionante. Quizá con más rodaje…

Niko and the Sword of light (USA)

Ramplona serie que con una buena premisa y un trabajo de animación superior a la de de sus diseños generales -que parecen dividirse entre los inspirados por otros y los que simplemente no sabían cómo realizar- que acaba dejando con la sensación de que alguien sabía lo que hacía y lo que quería conseguir pero no fue capaz de explicárselo -o imponérselo- al resto. Por cierto, además del protagonistas salen varios enemigos, varios secundarios y unos cuantos encuentros ocasionales pese a lo cuál esta es una de las dos series sin presencia femenina.

Point of honor (USA)

¿Es posible intentar hacer una versión de Norte y sur con una fracción de su presupuesto y tratando de arreglarlo al estilo blanquito? Sí, como posible es. Ahora, el resultado… será como este que logra molestar a todo el mundo no por hacer las cosas bien sino justo por lo contrario. Una familia del sur tiene -resumiendo- un cuñado que les convence de liberar a los esclavos. El cuñado acaba en el ejército del norte, el otro en el del sur. El trato de los blancos terratenientes con los esclavos bordea la comedia de puro ridículo -la escena de Os liberamos y os ofrecemos contrataros, casi entra en el esperpento-, las batallas bajan del recreacionismo tirado a directamente la pachanguita dominguera y cualquier atisbo de intensidad o pasión en los protagonistas es más falsa que una portada de Harlequín. Un completo desastre.

Salem Rogers (USA)

Esta podía haber estado bien. Una ex-supermodelo deja la rehabilitación para volver al mundillo, para lo que busca a su antigua asistente para que la ayude. Lamentablemente ya no estamos en los años noventa y por mucho que los implicados –Leslie Bibb en el papel de la insufrible diva, Rachel Dratch como su sufrida ex-ayudante, Harry Hamlin en un brevísimo papel como su agente- hagan lo que puedan ni el tono pretendidamente abrasivo ni la insoportabilidad del personaje central y el patetismo de su ayudante encuentran redención siendo divertidos, cercanos o sinceros. Que lo intentan, sin duda, pero a estas alturas hacer chistes sobre el Sida para intentar parecer incorrectos es… bueno… TAAAAAN de los ’90.

Sara solves it (USA)

Otro de esos programas infantiles que quieren ser didácticos, interactivos y alegres y que solo me sacan de quicio. Señor, señor, qué sufrimiento de gritos, canciones y repeticiones.

The Stinky & Dirty Show! (USA)

Con un estilo que definiremos amablemente como curioso, esta serie por ordenador narra las aventuras de dos amigos para solucionar algunos problemas en un mundo que está habitado por coches humanizados porque a ese concepto Pixar no puede registrarlo. Teniendo en cuenta que uno es Oloroso, el camión de basura, y el otro es Sucio, la pala-escavadora casi podríamos estar hablando del primer bromance para niños de preescolar, sobre todo teniendo en cuenta que es el otro piloto de Amazon sin presencia femenina alguna. Por suerte no tiene frat-humor, pero vaya.

Table 58 (USA)

Terminamos, ¡por fin!, con una comedia juvenil que no estando mal podría haber dado más de sí. Cercana en concepto tanto a las series del Disney Channel o el Nickelodeon como a conceptos más antiguos, fundamentalmente aquella Parker Lewis nunca pierde que con tres temporadas logró una honda impresión que le dicen. Lamentablemente este tipo de series -pongamos también Student bodies para que la siguiente generación no se sienta ajena- precisa de algo de rodaje y un poco más de dinero. Una vez más el ecosistema en que se mueve la convierte en una buena serie, probablemente la segunda mejor del lote, incluso aunque recurra a algunos clichés obvios y necesite un mayor desarrollo. Si deciden darle una temporada os puedo asegurar que la vería.


Supongo que habrá alguna realidad alternativa en la que Crims (UK) esté bien. Desde luego no es en esta. Una comedia sobre un pobre chico condenado a dos años de cárcel por un lío en que le mete el novio de su hermana que se obstina en mostrarnos una y otra vez que el protagonista es patético y el cuñado un idiota. Si no hubiéramos visto en años recientes obras de todo tipo que ofrecen un acercamiento cómico y cercano a las cárceles tanto en Dead boss como en, por supuesto, OITNB, podríamos suponer que se debía a las circunstancias del entorno. Pero como de Porridge han pasado ya cuarenta años en los que alguien podía haber tomado notas vamos a limitarnos a suponer que los creadores de la serie tenían otras cosas que hacer.

Si alguien esperaba algo bueno de Eye candy (USA) -yo mismo, por ejemplo- ya se puede ir olvidando. Vale, quizá el estar basado en una novela para adultos de R.L. Stine no era la mejor de las presentaciones pero la idea de una lucha del gato y el ratón con múltiples sospechosos y las afirmaciones de que se estaba tratando de lograr un ambiento similar al de la serie de Scream que está preparando la misma cadena -la MTv– parecía orientarnos a una mezcla de Catfish con Scream y Pretty Little Liars que, una vez vista, lo que ofrecen es un oscuro futuro sobre la de  Craven. En cuanto a referentes, supongo que será Stalker, por aquello de ser también una novedad, aunque yo particularmente diría que por oposición más que Scream tenemos Profiler, más que PLL Ringer y, desde luego, lo que pretende ofrecernos de internet se acerca sobre todo a La Red. Quizá fuera de este espantoso piloto podamos encontrar una serie mínimamente competente, pero reconozco que a estas alturas es una posibilidad que considero bastante remota.

En cuanto a Little Charmers (USA)… Creo que puedo afirmar tranquilamente que no soy su público. Es una serie dirigida a preescolares que, santo cielo, tiene una animación muy mediocre y unas figuritas que parecen pensadas para venderlas más que para proporcionar algún tipo de modelo. Como tampoco me voy a poner a gritar a la pantalla por algo que llevan tanto tiempo haciendo me limitaré a que cada cuál juzgue y decida si exponer a esto a sus hijos.

Hablando de exponerse, Man Seeking Woman (USA) es una comedia que tiene a su favor un equipo de cómicos detrás con Simon Rich de creador y un reparto que se centra en Jay Baruchel, pero también tiene detrás a Eric André, Britt Lower, Maya Erskine y -dado que uno de los productores es Lorne Michael– invitados como Vanessa Bayer van a apareciendo. El resultado… bueno, al menos juega con la realidad de una manera original, mezclando elementos fantásticos con total naturalidad. Como comedia no vale gran cosa, eso sí, pero al menos han intentado hacer algo distinto con actores que hacen lo que pueden. Lástima que estemos ante uno de esos Temas más viejos que el mundo y que en lo fundamental sea la historia de siempre.

Como los programas de ilusionismo están poco a poco ganando momentum esta semana tenemos Now you see it (UK) -podríamos hablar también de Troy: Street Magic, pero el nuevo programa de SyFy viene a ser el típico de Magos en la calle- que es algo así como un Magicine, o Magazzine de la Magia o a saber, trucos que sí, trucos que no, un poco de charla, y mucho Medios Sociales.  Así demostramos no solo ese interés progresivo sino, además, la posibilidad de crear algo nuevo en un tema tan antiguo.

Debo decir que al leer el título de Red Rock (O) (Irlanda) esperaba algo de acción. No es que tuviera motivos reales para pensar algo así, más aún cuando resulta ser una suerte de EastEnders o Coronation Street o Amar en tiempos para siempre, una telenovela de sobremesa centrado en los habitantes de unas calles que se adapta a la idiosincrasia del lugar.

De Schitt’s Creek (CA) puedo decir que es un proyecto de Eugene Levy con su hijo Daniel y que, bueno, ¿cómo describiríais la carrera de Levy? Pues un poco esta serie. A su favor está contar con un buen reparto de secundarios como Chris Elliott o Catherine O’Hara y en su contra prácticamente todo lo demás, ni los actores tienen mucho que hacer ni la historia de una familia rica venida a menos logra ofrecer algo interesante, original o innovador.  No será lo peor en lo que puedas ver a Levy pero es que tampoco sé si eso es posible.

Seguimos con los canadienses con Sunnyside (CA), un programa de sketches ahora que parece que estamos en pleno éxito de los mismos. El invitado especial aquí es Norm MacDonald que le pone voz a un agujero teóricamente sabio pero fundamentalmente faltón. En realidad va a hacer falta mucho tiempo y rodaje para que pueda salir algo interesante de este grupo, porque yo de momento los veo muy poco interesantes o cohesionados.

Terminamos con el gran lanzamiento de la HBO del mes: Togetherness (USA) Proyecto de los Duplass, esos hermanos que se asocia siempre con el mumblecore y que aquí tenemos en toda su gloria. Como a mí personalmente me desesperan las quejitas y lloriqueitos de un par de señores blancos de mediana edad hablando de su familia y sus cosas y blablablalba no voy a intentar siquiera fingir un intento de subjetividad. Si a vosotros os parecen bien estas cosas de realismo pocho seguro que os gusta, yo no soy capaz.


Sobre la pureza

La pureza no existe y, en realidad, tampoco debería preocuparnos tanto. La pureza es, al fin y al cabo, un concepto absoluto. No diré que algo así sea aburrido, por supuesto, pero sí que ofrece pocas posibilidades para nada que no sea tratarla más como un objetivo que como una finalidad.

Quizá quien lea el anterior párrafo piense que es una afirmación cínica, cuando en realidad el cinismo no debería ser tanto un contrario a la pureza como a la mirada del entusiasta, del que está seguro de que ello -sea lo que sea ello– es Lo Puro y no admite crítica posible. El problema es que los que defendemos la variedad de posibilidades, por grises o relativistas que nos consideren, tendemos a entender todo un rango de posibilidades intermedias.

La pureza entendida como un concepto total, como La Pureza, tiene tres problemas fundamentales: 1) Obliga/conlleva una sobrecarga de escrutinio/presión que no suele servir más que para validarla, 2) Obliga a una definición de lo que entra y lo que deja fuera, no existe una Pureza que pueda ser integradora en cuanto que aquel que falla esa primera Prueba de Escrutinio queda apartado y 3) Debido al relativismo del que hablaba antes lo que para uno puede ser un Ejemplo de haberlo pasado para otro puede ser una Prueba de estar fuera. Incluso sin considerar una cuarta posibilidad con la separación obligada en una superioridad más o menos real en una suerte de ascensión al pedestal que pareciera juzgar al resto, todos estos puntos son problemáticos.

Pero relacionémoslo con la televisión, porque cuando se habla de La Pureza se puede uno referir a muchas cosas. Podemos estar juzgando un comportamiento -generalmente moral o ético- de una persona, podemos estar refiriéndonos a su juicio como libre de ataduras y consideraciones, podemos simplemente juzgar su Bondad Superior bien como Calidad o como Capacidad. En todos los casos nos estaremos equivocando. Bien porque no tiene sentido exigirlo, bien porque los cambios no solo suceden sobre el objeto, también la persona que mira replantea su propia observación.

Dejo fuera del comentario un caso concreto en el que Pureza se use por no utilizar otra palabra, y aún ahí el resultado es dudoso, que es al afirmar de cierto producto su condición de ser Puro X en donde X puede ser un atributo o un género. En realidad no existen los género completamente puros, incluso si pudiéramos ponernos de acuerdo en cuándo es algo un género, cuando una ambientación, cuando un trasfondo y cuándo una suma de rasgos y tropos que dependen de un batiburrillo de circunstancias tal que la acumulación de estos puede hacer que, según la pericia de la persona al mando, nos movamos entre un cliché y un paradigma, al fin y al cabo muchos de los ejemplos usados Por antonomasia tienden a ofrecer otras visiones.

Volviendo a las posibilidades anteriores, juzgar los comportamientos -aún cuando sea para proponer como ejemplo o por puro efecto fan- no suele tener mucha utilidad. Lo ideal es, por supuesto, considerar la posibilidad de actuar de la mejor de las maneras posibles como nuestra finalidad última pero no encumbrar o aplastar a los que no las cumplan. Hay que saber sacar lo provechoso antes que lo puro pues incluso si se demuestra como no puro puede ser interesante. Centrándonos en la capacidad de análisis y juicio, no tiene sentido reclamar la total Objetividad, la Pureza Objetiva -o viceversa- no existe, solo se puede intentar dar una visión lo menos subjetiva posible. Es decir, atendiendo no a lo que nos guste a nosotros -o a aquellas teclas que más cerca nos toquen- sino a una valoración global. Sobre todo teniendo en cuenta que cada vez que juzgues -por exposición más que por recuerdo, aunque también suceda- una obra posiblemente varíes de opinión -en rangos mínimos o máximos, ese es otro tema- por todo lo que es subjetivo en una persona, sus circunstancias externas y sus gustos personales. -Más aún cuando ciertos gustos personales pueden llevar no solo a pasar por alto fallos sino, incluso, a juzgar con más dureza aciertos al conocer bien el campo-. De manera que cualquier pretensión de Objetividad acabará funcionando más como opuesto a un abandono en la Subjetividad desatada antes que por el logro de la siempre imposible Pureza. (Hasta el punto de que, en ocasiones, las críticas dicen más de la persona que las realiza que de la obra sobre la que se supone que se tendrían que estar revelando las claves para un análisis o, las más de las veces, un simple proceso de anotación y reseña). Por entendernos, antes es preferible un acercamiento epicúreo que hedonista.

La Pureza como Bondad o como idea de Capacidad suele estar más relacionada con consideraciones y conocimientos del pasado, ligada incluso a ese concepto moderno y anglosajón del hype, la Infalibilidad creativa puesta para convencernos de una superioridad que muchas veces puede limitarse a una réplica, de nuevo, del fenómenos fan. Esperar lo mejor de alguien, sobre todo de quien nos ha demostrado gran Capacidad en el pasado, es lógico, pero no se puede exigir ni, desde luego, retirar -y rejuzgar las obras anteriores- en función de lo más reciente. No quiero decir que no se puedan hacer nuevos análisis a partir de los fallos, logros y obsesiones que obras recientes revelen pues -como decía antes- cada nueva visión comporta un cambio y, como tal, permite una lectura acumulativa antes que restrictiva. Pero por ello mismo conviene ser contemplativo en nuestros juicios y reflexiones.

La necesidad de establecer unos criterios para colocar esa Pureza ya debería hacernos sospechar dado que todo lo que excluya no puede ser tan bueno. Sí, puede ofrecer una sensación de superioridad, o de aislamiento frente al turbulento y desnortado mundo exterior, pero en lugar de entenderlo como un conjunto cerrado que traza una línea y señala a los que están dentro y fuera más nos valdría entenderlo como una línea. Una en la que moverse, avanzar, retroceder. Con una finalidad. La Ataraxia podrían decir algunas corrientes antiguas. Pero en realidad creo que precisamente ese es el camino, la meta es -sí- la Pureza. Entendida como una finalidad inalcanzable. Y hasta que no asumamos que ni nosotros ni nadie -al fin y al cabo ataraxia es un concepto no solo del epicureismo, también del escepticismo- la logrará pero que se puede intentar llegar y apreciar lo que se pueda sacar de entre esos que se encuentren en diferentes puntos de la escala, sospecho que no lograremos salir de las discusiones de simplismo maniqueo.

Pero, ante todo, no lograremos explicar que las cosas no son Buenas o Malas -todo tiene al menos una persona a la que le encanta y otra que lo odia, ¡todo!- sino una mezcla de múltiples hechos y posibilidades con distintas aproximaciones que ofrecerán siempre respuestas Asimétricas, no ya por las diferencias entre la primera y la tercera persona, sino por la misma naturaleza de su variedad.

Aceptado el valor asimétrico de los logros de cualquier obra -o persona, si se prefiere juzgar eso- tendremos que admitir también la imposibilidad de La Pureza y pese a la inevitable variedad de puntos de vista, tampoco es algo que debiera parecernos mal.