Libros que Llegan: Ellroy, «El arte del pastel perfecto», Nesbo y más

Vaya mes de marzo que llevamos, un par de títulos interesantes por semana y poco más. Debe ser la crisis o así pero de nuevo llegamos por los pelos a la decena de novedades recomendables. Así que tampoco voy a haceros esperar más para decir…

¡Que entre la pila!

Perfidia de James Ellroy, ed. Literatura Random House

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Se han dado prisa en traer este nuevo Ellroy a España. Y menos mal porque con el desolador panorama actual se agradece algún libro de uno de los grandes, incluso aunque su revisión de la historia estadounidense haya llegado hasta Pearl Harbor, con ese fondo y la Guerra Mundial de fondo, con el pánico a los espías y el odio hacia los ciudadanos asiáticos, la aparición de unos cadáveres y la investigación de sus muertes vuelve a permitir al autor demostrar su maestría sacando un completo -y complejo- reparto de personajes. ¡Bravo!

El arte del pastel perfecto de Sarah Vaughan, ed. Maeva

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Es curioso como en ocasiones los libros no van de aquello que parece a primera vista. Sí, este libro habla de bizcochos y como cocinarlos, pero no solo de eso. También usa el formato de la competición culinaria para iluminar una serie de vidas, para trazar el pasado de una empresa y, sobre todo, para reflexionar sobre la situación de las mujeres y su evolución a lo largo de las últimas décadas. En resumen, una obra que logra ir más allá de su agradable primera impresión.

El murciélago de Jo Nesbo, ed. Literatura Random House

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La publicación de autores extranjeros, especialmente de aquellos con series de personajes, suele ser divertida. El caso de Jo Nesbo está lejos de ser de los peores pero aún así tenía tareas pendientes. Durante años RBA estuvo publicando a partir del tercer título, el estupendo Petirrojo, dejando olvidados los dos primeros libros protagonizados por Harry Hole. Pues bien, se acabó esperar. Al menos en parte, porque tras la publicación de esta primera novela de Hole, correcta presentación de personajes y ambientes aunque aún lejos de lo que luego sería, empiezan a cerrarse los huecos que nos quedaban. Ahora solo queda por discutir cómo colocarlos en la estantería.

Misterioso asesinato en casa de Cervantes de Juan Eslava Galán, ed. Espasa

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Investigación policíaca en el Siglo de Oro con los Cervantes de fondo y una detective, Dorotea de Osuna, que sirve tanto para conocer la verdad como para servirnos de guía en este mundo. Una obra que logra a la vez seguir la línea de los libros del autor y ofrecer algo nuevo -para él, claro- en su larga trayectoria.

Españopoly de Eva Belmonte, ed. Ariel

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Si estuviéramos hablando de ficción este libro sería un thriller o una farsa pero, lamentablemente, lo que aquí se nos muestra es real. Dolorosamente real. Belmonte repasa a los protagonistas y sus medidas de unas historias que muchas veces están realizándose a plena luz pero sin que nadie ponga el foco, un repaso no solo a la oligarquía española y sus métodos sino, además, a la forma en que se van creando y modificando leyes para apoyarles. O para apoyarse.

La luz que no puedes ver de Anthony Doerr, ed. Suma 

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Uno de los libros favoritos de la crítica literaria estadounidense del año pasado, quiera eso decir algo o lo contrario. Curiosa mezcla de estilos e intenciones en pequeños capítulos que permiten, cuanto menos, considerar esta novela como algo original.

Cuadernos (Volumen I) de Georg Christoph Lichtenberg, ed. Hermidaresize-1427289355

Por mucho que se hayan ido publicando obras y apuntes de Lichtenberg parecía que siempre había más en lo que escarbar sobre sus afilados perfiles y sus inesperados bosquejos, sus reflexiones sobre todo tipo de temas y, en general, todo lo que se le iba pasando por la cabeza y que durante años ha servido de picoteo intelectual, servido ahora en su forma completa para que cada cual elija sus partes preferidas.

Gentes de mi tiempo de Manuel Azaña, ed. Reino de Cordelia

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Antología sacada de entre las distintas obras de Azaña que se presenta con un tema común, los retratos y reflexiones que las personas célebres de su tiempo -políticos, escritores, militares e incluso algunos que son más temas que personas- sirven no solo para conocerlos mejor sino, además, para comprender un poco mejor a Azaña y sus opiniones.

Animalium de VV.AA., ed. Impedimenta

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Bellísimo libro, mitad repaso naturalista, mitad creación ilustrada. Esta obra, con vocación de catálogo de un museo inexistente, logra convertirse en toda una experiencia, una obra para mayores de lo que hasta ahora parecía reservado solo a los niños y los estudiosos.

Balancín y el unicornio de Julia Donaldson con ilustraciones de Lydia Monks, ed. Fortuna

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Un mágico unicornio y un caballo balancín se encuentran, de ahí saldrán dos aproximaciones a lo que es la realidad de los caballos y una reflexión sobre que no siempre esa realidad completa y compleja es necesariamente superior a la fantasía.

Acabamos ya porque poco más hay que contar. Un mes pobre, como decía, a la que la llegada la semana próxima de Semana Santa poco parece que vaya hacer por mejorar. Eso sí… ¡Nos leemos!


Sobre los telefilmes

Es divertido ver cómo miramos o hablamos de los productos televisivos. Echando un ojo uno podría pensar que solo hay ficción o que solo hay lo que se emite en las horas principales, el famoso prime time. Los huecos perdidos, sobre todo los de madrugada -que pueden acabar convertidos en fundamentales por aquella tonta fórmula de que a menor inversión y mayor ganancia más rentabilidad- y los de los fines de semana ofrecen algunas otras ideas posibles.

No, tranquilos, no voy a hablar del ¿espacio de variedades? de Moreno. Total para qué. Voy a hablar de los telefilmes. Y va a ser breve, lo prometo. Porque lo que me interesa es lo poco que se mencionan o salen en esas candidaturas a premios que tanto abundan. A primera vista uno podría creer que es porque ya no se hacen, o no se hacen tanto como antes. Y es cierto, se hacen menos y muchas de las grandes iniciativas como los telefilmes de horror y misterio que las cadenas generalistas sacaban con periodicidad casi semanal con temáticas sobre todo fantásticas y de misterio. Pero en realidad nunca han desaparecido.

Hagamos historia rápidamente: En los años ’40 la RKO prepara el primero para el canal WABD, la emisora que la DuMont tenía en Nueva York y que era el tercer canal en lograr la licencia oficial para emitir en esa ciudad. Era aquel un tiempo más que curioso en el que lo mismo los seriales pasaban del cine a la televisión que se tanteaba, con poco éxito, la producción de películas propias. algo que hasta los sesenta no se convertiría en algo habitual con las películas de la NBC en 1964. Ronald Regan podía haber sido el protagonista de la primera de ellas pero al canal le pareció muy violenta y la pasó para emitirla en cines. Por supuesto algunas de estas películas eran usadas para emitir pilotos -el de la original Battlestar Galactica, por ejemplo-, versiones extendidas de capítulos de series – The Death of the Incredible Hulk –  o versiones descartadas para su estreno en cines que -en aquel entonces- solo tenían los circuitos más bajos o, a partir de este momento, la televisión.

Y hubo algunas muy buenas, por supuesto, los títulos habituales que se dan son -obviamente- El diablo sobre ruedas pero también El día después, película que pertenecía al género cercano a esos Very Special Episodes en los que se trataba un tema actual y concreto como  la homosexualidad (That Certain Summer) o los abusos sexuales (Born Innocent) entre otros muchos. Así hasta que el género fue siendo menos útil para las cadenas en Estados Unidos. En Europa, en Gran Bretaña, siguen creándose con cierta regularidad y acierto, sobre todo por parte de la BBC, que los produce junto al resto de obras ofreciendo desde obras históricas como The Wipers Times, obras de acción como los de Worricker con obras como Turks & Caicos, y creaciones infantiles como The Boy in the Dress u obras metaficcionales como An Adventure in Space and Time. Pero, como de costumbre, es que UK es otro estilo.

y se movió hacia las de cable. El Canal Disney se ha dedicado a hacerlas desde prácticamente su creación logrando de vez en cuando grandes éxitos -el más importante de las últimas décadas High School Musical– pese a lo cuál solo algunos parecen tener repercusión, igual que las creaciones de la HBO tienden a acaparar premios pero no a ser recordados. Además de ser menos numerosos.

Entre estos dos hay unas cuantas cadenas que no tienen muchos problemas en realizarlos de manera habitual, especialmente dos, Hallmark y Lifetime, que crean no solo con regularidad sino con la importancia suficiente como para exportarlos. Algo muy notable en el periodo navideño que concentra buena parte de los esfuerzos anuales. Cantidades ingentes de horas de televisión, como veis. Y, sin embargo, no suelen hacerse recomendaciones o valoraciones de las mismas.

Como pasa con las de SyFy o con las antes mencionadas de Disney, parece que solo un éxito multidinario logra que nos acordemos de ellas. Y aún así es más de las de éxito que de todas las creadas antes -y después-.

Imagino que la aparente mirada formuláica en estas obras de ficción, la habitual figura de una mujer en un oficio liberal que se encuentra repentinamente en un brete -por ella  o por una hija adolescente- y con algunos puntos habituales -sospechar del novio, ser raptada- que parecen tener poco menos que tres o cuatro temas -obra romántica inesperada, extraño que se acerca para destrozar una familia, asesino misterioso y, por supuesto: basado en hechos reales, sean o no sobre enfermedades muy graves- pero la verdad es que tampoco así se justifica. Entiendo que sea más fácil hablar cuando Christina Ricci interpreta a Lizzie Borden y termina logrando una (mini) serie pero eso no justifica el total olvido en el que se mantienen. Incluso teniendo en cuenta que en ocasiones se intenta recuperar esa idea de Película de la semana con personajes recurrentes que hace las veces de serie que no es serie. Algo que hemos visto con las de Jesse Stone de Tom Selleck (Que tras años en la CBS ha dado el paso a Hallmark) o los intentos de Hallmark de crear una Mystery Wheel.

No voy a hacer más intentos de comprender por qué no tienen más peso o interés pero sí quiero aprovechar para pedir una vez más que intentemos recordar que hay mucho más ahí, en los canales televisivos, que aquello que muchas veces parece centrar las conversaciones. Incluso en los campos de la ficción.


El Musical: Urinetown

Tras tantos meses empezaba a pensar que no iba a poder recuperar esta sección, pero aquí estamos de nuevo. Con una obra que llevaba colgada ni sé el tiempo. Probablemente lo mismo que la ha convertido en un éxito de culto haya favorecido que se haya quedado, precisamente, en ese «culto». Una trama de componentes escatológicos, rupturas de la cuarta pared, humor retorcido y un ambiente general malsano y duro, una tragicomedia con todas las letras cuyos referentes más directos deberían ser -al menos para mí- las obras de Bertolt Bretch. -Aunque él probablemente hubiera cambiado algunas posibles interpretaciones-

Y todo ello en 2001, con una fecha de estreno previsto del 13 de septiembre. Que tuvo que ser cambiada al 20 y que, aún así, no tuvo una recepción popular. Porque claro. Una lástima porque el reparto era estupendo, Hunter Foster podía haber salido de la sombra de su hermana (O no, que no es sencillo) y Nancy Opel está estupenda, aunque mi favorito sea Jeff McCarthy como el agente Lockstock trasunto del coro griego que acompaña la historia. La trama central es que en un pueblo el suministro de agua está en mínimos y eso lo aprovecha una corporación para hacerse con el control de los urinarios. Gente que quiere mear libre, grandes números tragicómicos como Snuff that girl o Don’t be the bunny.

Pero no os retraso más, lo mejor es que la veáis así que aquí os la dejo, una obra menos conocida pero no por ello menos apreciable.


Libro que Llegan: Hašek, «El gusano de seda», Shelley y más

Si la semana pasada era pobre esta es paupérrima. Pero mucho. Quizá por evitar competir con los bombazos que unos y otros sueltan para ir tomando posiciones ante la llegada del Día del Libro, quizá porque están todos más que aburrido. Por suerte aún quedan algunos libros que valen la pena como el nuevo de Galbraith o este Hašek recuperado, que nos dan nuevas esperanzas y motivos para gritar…

¡Que entre la pila!

Historia del Partido del Progreso Moderado Dentro de los Límites de la Ley de Jaroslav Hašek, ed. La Fugaportada_hasek_HDP¡Un libro de Hašek! ¡Bravo y viva! Sobre todo porque no es otra edición más del -magnífico y siempre recomendable- Soldado Svejk sino de una obra completamente distinta con la que comparte, sin embargo, ese humor a un tiempo chocarrero y mordaz , más aún esta creación basada en su propia experiencia política:

Al frente de la formación que creó junto a sus amigos de borracheras, el Partido del Progreso Moderado Dentro de los Límites de la Ley, se presentó a las elecciones para el Parlamento regional de Bohemia en 1911. Partiendo del principio de que “el alcohol es la leche materna de la política”, organizaba mítines en tabernas, que durante horas divertían a buena parte de los artistas e intelectuales praguenses. “Estamos en contra de la violencia, por lo que retrocedemos ante ella” decía Hašek. El escritor se burlaba de la decadente política imperial con discursos pomposos y promesas electorales increíbles, pretendiendo ser un ejemplar ciudadano conservador y defensor de los Habsburgo, entre las risas y pitadas de los asistentes. En las elecciones obtuvo veinte votos.

¿Qué más excusa necesitáis para haceros con este libro?

El gusano de seda de Robert Galbraith, ed. Salamandra

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El primer libro de Robert Galbraith era una novela policíaca aceptable, sin mucho más que añadir. Pero por suerte esta segunda ya es una pieza más que recomendable, aún con fallos y necesidad de limar asperezas en las no siempre interesantes vivencias personales de sus dos protagonistas principales, el detective Cormoran Strike y, sobre todo, su ayudante Robin Ellacott, cuyo camino para convertirse en una auténtica detective es realmente más interesante que las vivencias de su jefe. Por detrás una trama en el mundillo literario Menos truculenta y mejor engrasada de lo que un primer vistazo hace temer. Un sí.

La necesidad del ateísmo de Percy B. Shelley, ed. Pepitas de Calabaza

ShelleyLos ensayos de Shelley ofrecen una perspectiva del autor que va más allá de sus poemas y que permiten atisbar las opiniones progresistas y casi revolucionarias que en aquella época mantenía, una forma diferente de contemplar una época quizá en exceso retratada mediante idealizaciones.

Templanza de María Dueñas, ed. Planeta195655_portada_la-templanza_maria-duenas_201502111509

Lo de la una.
Wigetta de Willyrex y Vegetta777, ed. Planetaportada_wigetta_vegetta777_201501301247Lo de los otros. (Spoiler: No es fanfic slash)
El mundo azul. Ama tu caos de Albert Espinosa, ed. GrijalboGR52911Lo del que faltaba pa’l duro.
Elena, Una vida al galope de Nele Neuhaus, ed. Maeva

Elenaparticularmente hubiera elegido continuar con la parte más criminal de Neuhaus pero Maeva ha decidido probar suerte con sus novelas juveniles con jovencitas, vida en el campo y amor a los caballos. Por lo menos es un intento diferente.

Con el ojo de la I de Mar Benegas con ilustraciones de Olga Capdevila, ed. A buen paso

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Terminamos con un curioso libro de poemas que mezcla ilustraciones con los textos y cuya finalidad es acercar la literatura -o al menos las letras- a los pequeños, un álbum bastante logrado.

Como decía, una de las semanas más flojas que recuerdo. Y ya veremos la siguiente, tradicionalmente más tranquila. por ser la última del mes (masomenos) pero mientras llega o deja de llegar… ¡Nos leemos!


Los criterios de elección de serie de Netflix son misteriosos la mayor parte del tiempo. Por ejemplo, ¿qué les llamó para darle el sí a Bloodline (USA)? Una familia llena de secretos que prometen ser desvelados ante la llegada de su oveja negra. Mucha gente con oscuros y tormentosos secretos. Sus vidas nunca serán las mismas porque, yo que sé, los secretos y esos.

Es curioso lo de iZombie (USA), no deja de ser una versión de las series policiales de toda la vida pero se notan las tablas de Rob Thomas en que sabe tomar elementos ajenos (Chew, Medium, Psych) para convertir el cómic de DC (bueno, de Vértigo) en un curioso híbrido con una detective protagonista diferente a todo lo visto antes. A mí lo de los zombies no me dice demasiado, aunque prometan seguir dándole una vuelta y -con suerte- Buffyficarse. Pero, de momento, lo que tenemos es un buen primer capítulo que logra superar mis aprensiones de que fuera a quedarse en una incómoda tierra de nade. Y salen dibujos de Allred, que también ayuda.

No sé exactamente en qué estaba pensando la NBC cuando decidió que One Big Happy (USA) era una comedia razonable para ese canal. Probablemente quedar a bien con Ellen o intentar otra vez eso de mezclar gays y maternidad o algo. La verdad es que si alguien se me acercara sugiriéndome un argumento que es algo así como invertir los roles en una película de Madonna posiblemente le echara sal a los ojos. Que, por otro lado, es una metáfora de lo que significa ver esta serie.

En cuanto a nuestra única entrada inglesa de la semana, Ordinary Lies (UK), no os lo vais a creer pero resulta que hay un negocio que está le secretos que prometen ser desvelados cuando uno de los empleados dice una mentira especialmente imbécil. Mucha gente con oscuros y tormentosos secretos. Sus vidas nunca serán las mismas porque, yo que sé, los secretos y esos.

Rematemos con The Royals (USA), la entrada de E! en el negocio de la ficción (al menos de la declarada) que haba de una imaginaria y escandalosa familia real británica -por aquello de El Resplandior– en el que un hecho terrible pone en marcha una espiral de autodestrucción y lujo y secretos. Mucha gente con oscuros y tormentosos secretos. Sus vidas nunca serán las mismas porque, yo que sé, los secretos y esos. Hay semanas en las que uno no sabe dónde empiezan y terminan las series. Por lo demás, esto parece Dirty Sexy Money en la versión Daily Mail.


Contenedores de obras: «Cuentos para mayores» (1959), «Primera fila» (1962 – 1965), «Novela» (1962 – 1979), «Enigma» (1963 – 1964), «Sospecha» (1963 – 1971)

Uno de los formatos más apreciados en las primeras décadas de la televisión mundial fueron los espacios contenedores de emisión de obras de teatro. La obvia referencia del teatro era para muchas cadenas de televisiones la forma correcta de encarar la creación de ficciones mientras iban desarrollando un estilo propio. La emisión, con algún pequeño atrevimiento con las cámaras y poco más, era en esos primeros años emitida en directo. Teatro filmado en su más puro sentido.
Esto, que fue un punto de paso de todos los canales de televisión de la época, tuvo su réplica con la habitual distancia en la televisión española. De las distintas maneras de trasladar esto a la televisión la primera fue la adaptación de obras conocidas en Érase una vez (1958),  uno de los primeros trabajos de Jaime de Armiñán para televisión -y es que a este autor nunca se le terminará de agradecer lo suficiente su trabajo en los inicios de TVE- que trataba de ofrecer un programa infantil diferente y subvertidor, se trata de convertir cuentos clásicos infantiles en juicios en los que los malos se mostraran como buenos e incomprendidos. A los niños parece que no les hizo mucha gracia este cambio de esquemas y pronto es retirado de la cadena.
A esto le seguiría una antología de historias inéditas que incluiría historias fantásticas sería Cuentos para mayores, otra creación de Armiñán de 1959 que con periodicidad quincenal que ofrecía historias variadas algunas de las cuales incluían elementos fantásticos. De nuevo, la propuesta no cuajó. En sus entrevistas con Emeterio Díaz señalaba que por demasiado pretenciosos o intelectuales. Si bien el fantástico no lo tenía nada fácil en esta época. Tras los años de posguerra en los que la Dictadura estaba ocupada asentando su poder a mediados de los ’50 empezaron a ocuparse más del control cultural y los mecanismos de perpetuación de un ideario propio. De ahí el impulso al nacimiento de la televisión y el control en distintas formas de ocio, incluyendo aspectos como la regulación del humor o la supresión de elementos sobrenaturales – aunque eso significara un ataque frontal a personajes tan establecidos como el Inspector Dan – no pertenecientes al ideario católico aprovechando una ola general de puritanismo que se dejó sentir también en otros países occidentales.
Esto mismo ocurriría cuando para 1962 comenzaron a darle más relevancia a las obras clásicas siguiendo los dos modelos distintos tradicionales. El Directo, que lleva a la emisión de obras creadas para el teatro con el formato similar al de su versión de los escenarios y el de la Conversión a partir de una obra clásica ajena al mundo teatral o recortada a las características de duración y público del mismo.  En ese año tendríamos por un lado el inicio de las Directas, como el caso de Primera Fila, antecedente que sería de las posteriores y muy recordadas Estudio 3 (1963) y, sobre todo, Estudio 1 (1965 ) que junto a otros programas menos recordaros como Teatro de siempre, Gran Teatro o Teatro de familia . Y, por otro lado, de las Conversiones, llegaron adaptaciones de libros en el espacio Novela ese mismo 1962, que sería complementado con Los libros en 1974 y que serían cancelados a la vez en 1979.
De modo que no fueron muchas las obras con elementos fantásticos que pudieran emitirse, algún clásico como Don Juan Tenorio o alguna de las obras de Shakespeare (El sueño de una noche de verano, Hamlet…), o comedias con fantasmas como Un marido de ida y vuelta o El fantasma de Canterville, obras más propias de un repertorio clásico
La apertura iría llegando poco a poco, primero con la emisión de Enigma, espacio antológico que entre 1963 y 64 ofrecería obras con el misterio de fondo creadas por Joan Vilacasas, o Juan Vila-Casas en aquel entonces, una figura realmente peculiar en España por su mezcla de disciplinas: pintor, ceramista y escritor, a veces bajo el seudónimo de Carles Valls, interesado en el humor y también en el suspense, aficionado a los seriales, que realizó algunas pequeñas obras con títulos sugerentes como El diario de Henri Doriot, El caso del Pequeño Rembrandt o La mano de alabastro que iban abriendo camino con algunas pinceladas sugestivas.
Sin embargo, fue Sospecha , otra serie de obras de raíz policíaca, la que duraría con éxito desde 1963 hasta 1971.  Probablemente por ofrecer un acercamiento más sencillo, cercano a las obras de misterio clásico. Lo más importante que ofrecieron fue la posibilidad de ir abriendo camino.
Un camino que aprovechó un jovencito, hijo de actores y que venía de sudamérica, para importar aquí lo que llevaba tiempo haciendo en el otro lado. Pero de él hablaremos en la próxima ocasión.