Podría empezar esta semana con una de las pocas cosas que salieron la pasada. Aunque no lo hiciera en televisión. A menudo digo que la BBC demuestra para qué sirve la televisión. Incluso en estos momentos, los más bajos desde su enfrentamiento con Thatcher en los ochenta, sigue haciéndolo aunque sea como en esta ocasión, no atreviéndose a emitir lo que ellos mismos han pedido, dejándolo solo para su rama de internet. Incluso así la mera existencia de un documental como Adam Curtis: Bitter Lakke (UK) y el que pueda existir gracias al acceso sin límites a todo lo que la cadena lleva años grabando, incluso aquello que conservan aunque no emitieran, vuelve a justificar la afirmación. En otro de esos documentales de Curtis a medio camino entre la revelación y la alucinación se repasan los intentos de diferentes países de intervenir en Afganistán y como eso ha acabado creando no solo turbulencias en la zona sino, además, problemas en esos mismos países. Cierto es que son dos horas del estilo alucinatorio de Curtis en los que algunas cosas -personas, países- son simplificadas, pero no por ello deja de ser un gran ejemplo de para qué está -o debería estar- la televisión.

Cuando la NBC anunció Allegiance (USA) pensé que se habían equivocado. Es decir, la sinopsis sonaba como la de The Americans pero presentada de una manera algo más thriller, algo más 24, como si los de Greenblatt quisieran convertir esa pequeña joya actual en un producto de consumo para toda la familia. Algo que, francamente, veo poco probable. Ayer la estrenaron. Y, efectivamente, parece que han cogido una serie original israelí para convertirla en su propia versión de la de la FX… pero como hace las cosas la NBC. Lo que podría haber sido algo interesante o al menos un buen espectáculo de acción resulta algo aburrido, rutinario, lleno de personajes que están y que sabemos que no son recortes de cartón porque hablan. Más o menos. En fin, algo que lo mismo tiene arreglo pero a la que no creo que la NBC de mucha oportunidad, sobre todo teniendo en frente a los monstruos de Shonda.

 En cuanto a Fortitude (UK),  este capítulo doble inicial sirve sobre todo para que conozcamos a los MUCHOS personajes del «pueblecito polar», porque aunque traten de distraernos con otras cosas en realidad estamos con el clásico asunto de asesinato en un pueblo lleno de secretos con la diferencia de que aquí hay, además, osos polares. Esta presentación ralentiza cualquier tipo de interacción entre ellos pero como lo que sí presenta y lo poco que muestra resulta interesante espero que se deba solo a que es la presentación y que en sucesivas semanas empecemos a ver algo de movimiento. Cruzaré los dedos.

No está mal Fresh off the boat (USA), aunque esta manía de series que cuentan la infancia de un cómico -bueno, infancias en general- suela significar kilos de aburrimiento. No es que esta se salve, hay mucho momento de regodeo nostálgico, y no me importaría rellenar el hueco de un pilar con el protagonista. pero al menos algunas de las construcciones acaban funcionando que tal y como vamos con las comedias últimamente ya es algo de agradecer. Sí, podría ser mejor, pero es lo que tenemos.

Una de webseries: Haphead (CA) es una creación canadiense de ciencia ficción (-ish) que kickstarter mediante logró tirar para su realización. El resultado es más voluntarioso que concreto pero por lo menos muestra ese interés de hacer algo nuevo aun con unos medios limitados (MUY limitados) que siempre es de agradecer. Quién sabe, quizá acaben sacando pasta de verdad y pudiendo hacer lo que parece que tienen en mente.

La australiana Hiding (AU) es una serie sobre familia en protección de testigos que logra estar un poco por encima de la media aunque tire de TODOS los recursos de las películas sobre protección de testigos, desde los miembros de la familia con problemas hasta el temor constante a ser descubiertos. Y logran que funcione, no de manera espectacular pero sí al menos de forma bastante más elaborada que si hubieran decidido hacer a la familia, qué sé yo, agentes rusos de incógnito. No sé cuánto tiempo podrán estirar estos chicles de guión, pero mientras tanto estaré viéndola.

En cuanto a Mel Brooks, Live at the Geffen (USA) puedo decir dos cosas: Que es una gozada y que es exactamente eso que parece, un espectáculo de Mel Brooks saliendo al escenario sin personajes ni disimulos, luego ya va creando y recreando con lo que dice y lo que va contando pero estamos ante un espectáculo basado completamente en ver lo que nos tiene que contar. Yo encantado que Brooks me cae estupendamente.

Terminamos con otra australiana, Winter (AU), serie salida del razonable éxito de un telefilme para convertirse en una serie policíaca que trata de un pueblecito en el que se ha cometido un asesinato que unos agentes tratan de resolver mientras, en paralelo, hay otra investigación sobre un hecho -sí, otro asesinato en el mismo pueblecito- cometido hace años y que no sabemos si llegarán a estar relacionados. Mi teoría es que hay que cerrar los pueblos antes de que mueran más niños. Por lo demás, bien, Rebecca Gibney está tan estupenda como de costumbre y, además, consigue construir un personaje más cercano al de la detective Jane Tennison. En esta no salen Osos Polares, pero teniendo en cuenta la abundancia de fauna mortal seguro que algo encontramos. Ya os contaré.


Introducción al Tema de 2015

Volvemos este año a hablar de ficción, y vamos a quedarnos cerca. Tenía intención de hablar de algo de España antes o después centrándome en algún género y hace dos años me convencí: Había que hacer un repaso -incluso uno pequeño, limitado y superficial como suelen ser los de estas columnas- a un género televisivo que en España está inesperadamente transitado pero poco reconocido: El Fantástico.

Desde prácticamente el inicio de sus emisiones y en sus variadas presentaciones hemos tenido series fantásticas. Series antológicas -algunas incluso como coproducción-, series de personajes, acercamientos mixtos con otros campos e, incluso, infantiles.

Supongo que habrá gente capaz de recordar algunos de los grandes hitos -es decir, La Cabina o Historias para no dormir– y, confío, recordará los ejemplos más recientes. -Y si has pensado en El Inquilino lamento haber causado que no logres olvidarla- pero son muchos más, empezando por Diego Valor y acabando por el cada vez más cercano estreno del Ministerio del Tiempo.

La idea, al menos el punto de partida, es ir estableciendo un repaso cronológico a todo lo que nos han ido dando en las ficciones televisivas españolas desde una breve introducción a la época previa a la creación de RTVE hasta aquello que pueda aparecer de manera inesperada durante este 2015.

Por las propias características de estas columnas trataré de ofrecer contexto y desarrollo de los programas y lo poco que pueda rascar en el limitado tiempo para investigarlas y comprobar datos. Es un tema que -yo creo- merecería un libro de alguien más capaz pero de momento tendréis que conformaros con esto.

Sobre todo porque las variantes son muchas -animación, telefilmes…- y el tiempo disponible dentro de este año, por increíble que os parezca, es en realidad limitado. Así que aquí estaré, uno de cada dos lunes, para repasar todo lo que se pueda. Empezando dentro de dos semanas con una mirada a lo que había antes, es decir, a Alberto Marro y compañía.


Libros que Llegan: Amis, El castillo de los búhos, Martín y Ribera y más

Una semana más, aunque terriblemente aburrida. Menos mal que en el último momento llegaron unas pocas novedades a arreglarnos la lista y poder así ofrecer al menos una docena de títulos diferentes que poder revisar en cuanto digamos:
¡Que entre la pila!

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En este nuevo Libro Sandía de la gente de MalPaso podemos encontrar algo tan inesperado como a Martin Amis  contando su vida  yendo de salón a salón de recreativas para jugar con todos los clásicos de aquella época, prueba clara del interés por los videojuegos y las nuevas tecnologías que van conquistando poco a poco una nueva posición en las información. Tras observar el éxito de libros como los de Minecraft, el acercamiento a vlogueros y losdebates públicos como el provocado por el GamerGate es lógico entender el interés. Parece que estamos en un año en el que veremos muchos libros centrados en el tema. Quizá incluso algunos que merezcan la pena.  Si esta relevancia progresiva sirve para que libros inesperados como este, escrito en los años años ochenta en los que explicaba lo que entonces era una realidad cotidiana. (Lo que no impedirá que este libro se venda por la nostalgia, pero eso -como la edición española- ya no es culpa del texto)

El castillo de los búhos de Shiba Ryotaro, ed. Quaterni

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Quizá la novela de ninjas más famosa del mundo. Cierto es que a priori eso podría no parecer para tanto pero seguro que en cuanto le echéis un ojo a esta trama sobre un ninja retirado al que llaman para una importante última misión casi suicida que incluye reclutar antiguos camaradas, enfrentarse a un viejo amigo y encontrarse con una mujer misteriosa cuyos planes desconoce empezáis a notar los puntos comunes. No dejéis de echarle un ojo.

Los gemelos congelados de Andreu Martín y Jaume Ribera, ed. Anaya

IJ00479301¡Flanagan ha vuelto! Tras tantos años fuera de juego parecía que Martín y Ribera se hubieran olvidado del -ya no tan- joven detective. Pero aquí lo tenemos una vez más. Como si nunca se huiera marchado y con ese fondo social que siempre lograban meter junto con el obligatorio misterio. ¡Que no paren!

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Las notas que Montanelli tomó durante la insurrección húngara de 1956, con el pueblo luchando por un izquierdismo no soviético que sería aplastado mientras cada actor internacional ejercía su papel directo o pasivo, son un gran ejemplo no solo de periodismo sino también de las problemáticas situaciones cuando el pueblo intenta revelarse contra las decisiones multinacionales que parecen no tener que ver con ellos pero les son impuestas.

La estetización del mundo de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, ed. Anagrama

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Siguiendo con los discursos de obras suyas como El lujo eterno o La felicidad paradójica, Lipovetsky, con la coautoría de Serry, analiza la creación de una necesidad en forma de cultura y arte que se consume y autoconsume y cómo se crea con la intención no solo de mantener ocupado al pueblo y tenerle consumiendo sino, además, de que valore como una meta esa belleza que se pone como una zanahoria ante ellos, sea en forma de objetos o de creaciones culturales.

Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo de Augusto Assia, ed. Libros del Asteroide

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Seguimos con valores periodísticos porque lo que aquí reúne la editorial son las crónicas que el corresponsal de La Vanguardia Augusto Assía enviaba desde el Londres asediado de la Segunda Guerra Mundial. Mezcla de temas bélicos y civiles para intentar captar la totalidad de lo que significaba la vida en aquellas condiciones, quedan hoy como recordatorio de la labor que en otro tiempo realizaban estos reporteros.

– Estrictamente bipolar de Darian Leader, ed. Sexto Piso

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Con un ratio de páginas y precio que de unirse a un autor más conocido provocaría el apelativo de sandía, esta breve obra -apenas 104 páginas- sobre el auge de la apropiación y difusión de la bipolaridad. Mitad divulgación, mitad denuncia, esta reflexión sirve para intentar explicar algo más que una inexplicable moda.

El hambre de Martín Caparrós, ed. Anagrama

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Por si alguien no se lo imagina: Sí, va sobre El hambre. Sobre el problema del hambre en el mundo y su inconcebible mortalidad en países que producen más de lo que pueden consumir, no digamos ya en nuestras calles.

Wahlöö no solo escribía junto a Sjöwall, también había momentos en los que creaba sus propias narraciones. Como esta que nos ocupa, la primera del Comisario Peter Jensen en esta colección. Una oportunidad de verle actuar por separado.

Besos para los malditos de Danny Miller, ed. Siruela

9788416208340_L38_04_lMods y Rockers peleándose de fondo en una historia ambientada en los sesenta con un policía que parece estar fuera de lugar aunque acabe de regresar a su punto de partida, con el negocio de la música, la mafia, los inicios del cambio en el tráfico de drogas y muchos otros asuntos que hacen de esta una novela negra un poco distinta de lo habitual.

Encrucijada a medianoche de Charlaine Harris, ed. Ediciones B

 

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La autora de True Blood presentando una trama cercana a la de True Detective. Os aseguro que así es como lo tratan de vender. Total, las dos series llevan True y se emitían en la HBO. Pero, ¿qué es en realidad lo que tenemos aquí? Pues un totum revolutum en el que tenemos gente a la huida, secretos, un pequeño pueblecito, u adivino, un vampiro, una ladrona y mucha más gente que parece estar en movim01iento por culpa de algo o para conseguir algo. La nueva serie de Harris con muchos de sus antiguos trucos y la duda de si logrará alcanzar el mismo éxito. Desde luego con esa portada de stock no creo que logre gran cosa.

Videojuegos y mundos de ficción de Antonio José Planells, ed. Cátedra

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Un libro de ensayo y reflexión sobre los videojuegos, Uno más de la lista de novedades que nos esperan este año a los que tendremos que ir acostumbrándonos. Mientras sigan llegando libros interesantes dentro de la marabunta, bienvenida sea esta tendencia.

Termina así una semana tranquila, víspera de uno de los meses más tranquilos del año. El único en que las editoriales tienen que seguir publicando cosas pero no tienen muchas ganas. Pasaremos febrero juntos y, mientras tanto, ¡nos leemos!


Mis películas destacadas de terror en 2014

Y os quejabais de mis títulos cuando estaba en Libro de Notas. A este solo le ha faltado un «Mira, yo qué sé.»

Pero voy a lo que toca ahora, durante demasiado tiempo he querido ir escribiendo sobre películas de terror y misterio y todas esas cosas que me gustan a mí. Como siempre, ha sido imposible. Y ahora con el Ask no quiero ni pensar en lo que será de todas esas secciones abiertas. Pero aún y con eso he buscado un hueco para hablar de, al menos, las que más destacaría de 2014. Es decir, esa mezcla de las que más me gustaron y las que creo que merecen algún tipo de mención.

Quizá lo más interesante del año haya sido lo que yo llamo Nuevas Vampirinidades, distintas visiones de Lo Vampírico a través de cuatro películas con diferentes estilos, intenciones e incluso continentes.

En Only lovers left alive el vampirismo es poco menos que una excusa para hablar de la inmortalidad y las relaciones, también -y me parece casi lo más interesante- sobre el mundo artístico y sus influencias. De manera que podrían haber sido musas o dioses grecolatinos sin cambiar mucho. Aquí lo importante no es la alimentación o la lucha sino la reflexión sobre la eternidad.

Casi como una vuelta más humorística se presenta What we do in the shadows que ofrece un falsumental cómico sobre un grupo de vampiros que viven juntos en el mundo moderno. A medio camino entre La Familia Adams y The Office, logra ir mostrando el patetismo y, a la vez, la posible realidad adaptada de muchos de estos mitos en los que por encima de la historia de amistad contada está el choque y adaptación a las modernas tecnologías.

Por contra, A girl walks home alone at night es cine de vampiros como podría serlo expresionista, western o la versión más alocada de Persépolis que se os pueda ocurrir. Y es así tirando sobre todo por el lado más artístico sin por eso dejar de ser -para mí sorpresa- la que incluye momentos más propios del cine de terror. No sé si es mi película de terror favorita del año, entre otras cosas porque hay ratos en los que ni siquiera sé si la definiría dentro del género, pero desde luego sí que es la más original. Menos mal.

Más aún cuando la cuarta, Vampire Academy, funciona principalmente de una manera meta. Podríamos incluso considerarla reverso de la anterior en cuanto que establece un contacto claro con otros géneros, solo que aquí lo que hacen es reírse -a conciencia pero sin caer en la parodia directa- de todos esos libros adolescentes de Paranormal Romance, grupos secretos e internados femeninos. Con un estilo a veces tan impertérrito que uno podría llegar a creer que se están burlando no solo de sus tics sino también de los espectadores.

Vistas las cuatro películas, parece que la sobrexplotación vampírica que causó el éxito mundial de Crepúsculo ha desparecido finalmente dando lugar a estas reinterpretaciones mitológicas. El mundo de Lo Vampírico en su resaca del éxito internacional.

En un segundo punto, siguió el desarrollo de documentales interesantes tras el éxito del formato en los últimos años con ejemplos que van del estilo más clásico como Never Sleep Again hace un par de años al más cautivador de Jodorowsky’s Dune en 2013. Cerca del primero se mueve Crystal Lake Memories, larguísima colección de testimonios sobre Viernes 13. Y cercano del segundo, aunque más aún de títulos como Rewind this! se encuentra la mirada a la Cannon de Electric Bogaloo, segundo documental sobre el mismo tema ese año tras el más normalito The Go-Go Boys. Lamento, eso sí, no haber sido capaz de encontrar de ninguna de las maneras Lost soul, que ya solo por su prometedor tema -la historia del rodaje de La isla del Doctor Moreau noventera que era del mejor material en The greatest Sci-Fi movies never made de David Hughes– hace que salive mientras sigo a su espera.

Otro tema que tuvo un buen desarrollo el año fue Lo Paternofilial con aproximaciones que van del lío monstruoso de When animal dreams y sus historias de pubertad y muerte a tratamientos cercanos al como The Canal, que hacía un buen batiburrilo con este y otros temas como el de las casas encantadas o las grabaciones -por si alguien no creía que se podían mezclar referencias a Sinister y Ringu en la misma película- que sirve, además, como espejo deformado de la que ha sido una de las estrellas este año: The Babadook. Película sobre la maternidad o sobre la protección a los niños o a saber qué, con un par de partes separadas que contentan y descontentan a sus espectadores y un impacto que a quien esto escribe no deja de sorprender ante una cinta que calificaría como más que correcta, notable incluso, pero sin cohetes.

– Por su parte, A Touch Of Unseen hablaría de las relaciones entre hermanas en un año poco fructífero para mis visionados asiáticos recientes, con apenas la esforzadamente complicada historia de asesinato en serie A record of sweet murder  y una variante de la siempre socorrida historia de clases hechizadas con Mourning Grave, entre aquello que logra superar un poco el listón para ser recordada al menos un par de meses después de haberlas visto.-

Hablando de películas celebradas que mal no me han parecido pero tampoco de entre lo mejor del año: The Guest, que es una reinterpretación de las películas de stalker con unas referencias muy claras a los ochenta -aunque habrá quien las una más a las sobremesas de Antena 3– y que vuelve a incluir todo tipo de guiños y referencias a varios géneros, autores y momentos. Para quien esto escribe sigue siendo una propuesta superior a la media -algo que no entiendo cómo no pasa más con la media como la tenemos- pero, a la vez, con algunos rasgos de autocomplacencia que, espero, director y guionista sepan quitarse de encima, ¡que son mejores que eso!

Es curioso como se acaba considerando como terror cosas que muchas veces se limitan a bordearlo o jugar con esas ideas de lo que podemos considerar las fronteras entre el fantástico (de la ciencia ficción a la fantasía épica pasando por el horror, como si no hubiera habido interacciones entre todas ellas) y los géneros propios del negro (fundamentalmente aquellos con una mayor carga de acción como el thriller o el psicológico) de forma que de cuando en cuando podemos discutir si entrarían o no. Pasa este año con la fallida Cold in July y con la muy notable Blue Ruin, film a medio camino entre la tragedia griega y un capítulo perdido de Justified, con su estructura de obra de venganza que podría valer en cualquiera de sus campos.

 

Del mismo modo me pregunto si tendría sentido meter aquí la película Edge of tomorrow, una suerte de Día de la Marmota con batallas alienígenas. Pero, claro, de no hacerlo… ¿Cómo podría justificar la inclusión de una de las mejores películas que he visto este pasado año?

Me refiero a Coherence, a la que llegué un año tarde -creo- pero que fue una de las experiencias más interesantes del año, con ese juego de cometas pasando cerca de la tierra y juegos con realidades alternativas… si es que son eso. Muy recomendable.

Un acercamiento al cruce de realidades diferente -y de una calidad menor, claro, pero es que la comparación es del todo injusta- se da en The Frame, otro buen film al que le pasa un poco como a The Guest, es bueno y sabe unir muchos géneros diferentes, pero acaba dejando cierta sensación de que falta algo por que no es tan bueno como el anterior. O quizá está pensado para que primero prueben este y luego ya vayan a por el anterior, quién sabe.

El caso es que conocer las referencias acaba siendo parte de las tendencias del año, aunque no llegue a convertirse en un asunto temático. Lo hemos visto ya en algunas de las mencionadas y podría decirse también de  Late Phases, película más que sólida cuando sabe apartarse de hacer un Bubba Ho-tep, como si la loca energía de la cinta fuera repliclable. Mientras se centra en la problemática –*cof*– de ser un veterano ciego en una casa de retiro con hombres lobos por los alrededores todo va bien.

Aunque sin duda la película que más necesita de haber visto antes otra es The town tha dreaded sundown, que juega con la película antigua quitándole sus interludios cómicos pero dejándole todo lo demás, de modo que es imposible de verla sin conocer la anterior. O quizá no imposible de ver pero sí de comprender. El diálogo que establece -explicitado en pantalla en muchas ocasiones- es tan directo que no creo que nadie que tenga fresca la antigua pueda llegar a gustar de esta, incluso sin contar ese pegote de final made in Hollywood que traiciona innecesariamente la memoria de la película que tanto se han ocupado de honrar.

Para un mejor acercamiento a lo hollywoodiense nada como Starry Eyes, mitad historia de secta satánica con claras resonancias cienciólogas, mitad explicación del hacer de todo para triunfar y, de la manera menos esperable dada la lenta cocción del espectador que emplea, una más que efectiva película sobre los deseos.

Aunque si ha habido una película que he disfrutado este año es la muy desprejuiciada Housebound, un divertimento que sabe que lo es y no le importa ir mezclando momementos más cómicos con otros de distintos géneros mientras cuenta la historia que realmente le interesa. No hay nada tan bueno como lograr que estas creaciones, que saben que no son una gran producción pero no por ello tienen que regodearse, se conviertan en una bomba autocontenida en marcha. Un año más, no es la mejor en lo técnico o artístico pero sí la que más me ha gustado.

Cierto es que me faltan películas por ver –Oculus, por ejemplo, convencido como estaba de que la estrenarían en cines- pero para hacer mi particular repaso al año creo que sirve. Y que ha quedado todo suficientemente claro.

Ahora ya que le sirva de algo a alguien, que es algo que dudo más.


El impacto televisivo

Hace menos de un año escribía en esta misma columna a cuenta de los resultados electorales de las europeas que la Televisión -o las apariciones y manejos en la misma- cuyo resumen podía ser perfectamente esta frase: Salir en la tele te da un altavoz, pero el altavoz no es el mensaje, es el medio.

A estas alturas vuelve a parecer que se ha olvidado. Las apariciones de los políticos de turno se juegan como si fuera un RPG japonés y los intentos de populismo de otros partidos parecen tener menos éxito aún que los de RED, que ya era difícil. Pero igual que en esa ocasión tuve que explicar que no es todo el monte impulso televisivo hoy me encuentro con dos actitudes que parecen obviar que algo se saca.

Cuando empecé a escribir estas columnas allá por septiembre de 2009 -de cabeza lo digo- el texto de encabezamiento general comenzaba: Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. Y ese es el asunto. Internet acabará sustituyéndola, el cambio de paradigma de espectador activo se impondrá al de pasivo y pasarán más cosas… ¡pero aún no! En estos momentos está perdiendo fuerza, se han multiplicados los canales y de las audiencias no creo ni que haga falta hablar. En el especial sobre los 25 años de  Antena 3 van dando el dato de audiencia por año, ¿el mejor de la cadena en toda su historia? En 1994, 4 años después de su nacimiento. los 21 siguientes han quedado siempre para abajo, de hecho, en 2011 lograron su SEGUNDO peor dato de toda su historia superado solo por el de 1990, el año que comenzaron a emitir. Parece claro que el negocio televisivo está cambiando. Pero también deberíamos tener claro que sigue siendo importante.

Es importante especialmente para aquellos que tienen un mensaje. Uno diferente, a Ciudadanos le están poniendo las apariciones en bandeja y no dudo que de ahí saquen una subida -sustancial comparada con sus últimos datos- pero sospecho que no será muy grande. Al fin y al cabo manejan una serie de registros y temas que les hacen parecer más un UPyD civilizado que algo nuevo. Precisamente esa ha sido la utilidad de Podemos y de ahí su fuerza, también de ahí la política -típica- de Rajoy de sentarse a esperar que se desgasten según se vaya siendo que no son puros.  Porque los grados parecen importar menos que el poder decir Son todos iguales. Y mientras otros, que sí tienen algo distinto que contar, están tranquilamente a sus cosas confiando en que la gente llegará a ellos. Exactamente el mismo problema de no confiar en la comunicación y confiar en que las bondades de tu partido te vendan solo que acabó con la precaria posición de IU cuando se escindieron los expertos en comunicación hartos de que no les hicieran caso. Solo que ahora esos partidos tienen la experiencia previa de otros como el Partido X. Y si has respondido, ¿quién? es que estás entendiendo el problema. Su proyecto para buscar y proporcionar fuentes a los periodistas, junto a la querella de #15paRato facilitó la información sobre las Tarjetas Black de Caja Madrid. Sería lógico pensar que eso les daría visibilidad, pero aquí estamos aún. Su obstinación por no mostrar caras conocidas hasta que no quedó más remedio y de no entrar en los sistemas tradicionales de comunicación llevaron a que, bueno, la gente que se informa por estos sistemas no les conociera. Un error que están repitiendo en estos momentos las diferentes ramas de Ganemos para las próximas locales y autonómicas. Fuera de que el Estado esté poniendo todos los palos en las rueda que pueda -y de que ponga de relieve la falta de organización administrativa de los mismos- olvidando que según el último estudio, de 2013, en España la penetración de internet aunque ha seguido aumentando y ahora llega a casi el 70% de la población sigue estando lejos de la media europea. Que los estudios sobre esas conexiones sugieren que mucha gente lo usa para lo básico, algunas incluso solo por motivos de trabajo.

Como decía antes, Internet se acabará imponiendo a la televisión pero no hoy. Y en determinadas edades hay más conexiones dentro de unas edades concretas, dejando fuera a parte de la población a la que sí se podría acceder de la otra manera. No se trata de elegir un medio sino de usar todos los disponibles, incluso teniendo en cuenta que en internet esa sensación de libertad parece más clara que el férreo marcaje a las televisiones por parte de sus grupos propietarios -da igual que luego tuiter cancele cuentas de manera sospechosamente poco aleatorias- sobre todo para romper lo que en su momento podríamos haber llamado La Agenda y que ahora prefiero considerar Realidades Burbuja.

Un fenómeno estudiado en estados unidos desde hace unas décadas, cuando empezaron a extenderse los distintos canales y la gente pasó de tener un pequeño rango de posibilidades de informarse a uno mayor. Según iban creciendo las opciones iban creciendo las… especializaciones… de modo que pronto pudieron dedicarse a informarse mediante lo que contaban medios con unas opiniones similares a las suyas facilitándole una interpretación de los hechos objetivos que fuera a la vez autovalidante y adecuada. De modo que el que solo quería recibir informaciones de un lado u otro del espectro político,algo que, en tiempos en los que el eje izquierda-derecha está cerca de la irrelevancia en incluso el doble eje se va alejando de serlo también en favor de una interpretación asimétrica del posicionamiento político, poco menos que significaba configurar el filtro de la realidad. Del mismo modo que se decía pues a mis amigos y a mí la película nos ha parecido o no conozco a nadie que no piense como forma de reforzar un juicio ahora podías meterte en la concha de interpretación de noticias. Muchas de ellas escudadas tras «nosotros damos los datos», como si elegir qué datos se dan o con cuales se comparan no fuera otra manera más de manipular.

Precisamente en internet este fenómeno se magnifica al no haber un flujo principal o una ordenación jerárquica más allá de la que viene de los medios externos. Cada uno elige lo que ve, a quién sigue, quién es su amigo. El paso de espectadores pasivos a activos nos deja elegir. Y muchas veces en estas elecciones nos basamos para construir esas burbujas. Algo que se nota más aún con los Círculos de conocimiento. El interés de los temas nos lleva a tener un mayor o menos conocimiento de los mismos y, en función de ello, estamos más o menos cerca del Centro del asunto que sería el -imposible- conocimiento total de un tema. De ese modo podemos estar en el exterior -y por tanto no enterarnos más que de las grandes noticias- en astronomía o en publicaciones literarias o en política de nuestra ciudad y, sin embargo, estar en un punto intermedio en política nacional o en uno realmente cercano en, digamos, los tejemanejes de nuestra oficina. De este modo los conocimientos que podrían resultar nos útiles e incluso interesantes, o quizá viceversa, pueden ir por otra capa y no cruzárnoslos nunca. O cruzárnoslos solo cuando ha habido un suceso tan grande que no se puede obviar, generalmente al haber explosionado por su punto crítico o porque algún medio tradicional ha decidido magnificarlo. Bien sean las rivalidades en IU Madrid, los gastos de los consejeros de un banco, los asesores de un presidente o, incluso, la existencia de una película. Puede parecer una estupidez pero esta última semana hemos tenido un ejemplo perfecto de todo esto: Ciudad Morta.

No sé el tiempo que llevo leyendo sobre ella a unos y otros en mi propia burbuja. Quizá por eso daba por hecho que todo el que había tenido interés por el tema se la habría visto ya. Su paso por festivales sacando premios, su estreno -limitado pero no más que el de otros documentales- y cierta sensación de que se trataba de un documento de culto me llevaba a pensar esto. Y estaba en internet. En Filmin nada menos, que parece siempre el principal impulso español para ver series y películas de manera legal en España.

Entonces decidieron emitirlo en televisión.

Empecé a ver hablar de ella a gente que no la había mencionado antes. Y cuando saltó el recorte aquello alcanzó la masa crítica. Podríamos suponer que fue ese acto de intromisión judicial la que causó el revuelo y no la película en sí, pero es que el film estuvo en festivales, se estrenó en salas y estaba accesible on line. Hasta que no se decidió emitirlo por televisión no se actuó para recortar la película.

A partir de su emisión llegó lo que ya hemos visto -o no, que con esto de las burbujas a saber- convirtiéndose en parte de La Agenda, provocando portadas en los periódicos y moviendo a la gente a Informar sobre los hechos aunque sea solo para dejar claro que esa versión es tan falsísima y torticera que hay que ver la gente a quién escucha. Los medios tradicionales, tradicioleando. Igual que con el caso del Metro de Valencia emitido en Salvados, se convocaron  concentraciones, se promovió la reapertura del caso y muchas más acciones. En ambos casos -recordemos que había un documental sobre lo ocurrido en el metro anterior en un par de años al programa de televisión y cuya repercusión fue limitada- fue el altavoz televisivo el que sirvió para que llamar la atención a gente que creía estar más o mejor informada.

Por eso aún no podemos desechar la utilidad de la televisión como altavoz. Ni podemos ceder a la creencia de que estamos totalmente informados. Ni, desde luego, aceptar que algo es conocido porque ha ardido tuiter. Puede que los programas informativos sean el formato favorito de las televisiones para emitir youtubes y que en un tiempo no muy lejano pasen a tener una irrelevancia relativa similar a la que ahora tienen radios y periódicos. Pero de momento tenemos que seguir teniéndolas en cuenta.

Aún hoy es el electrodoméstico más importante.

O al menos está en el podio con la nevera y la lavadora.


Libros que Llegan: Mantel, Crímenes que no olvidaré, Bainbridge y más

Segunda semana de novedades del año y aún marcan el ritmo las grandes editoriales mientras las pequeñas van poco a poco moviéndose de nuevo, recuperándose de las fiestas e intentando cumplir los plazos que ellos mismos se habían impuesto. Así que podemos ir decidiendo con cuál de la veintena de novedades nos tumbamos mientras reclamamos:

¡Que entre la pila!

El asesinato de Margaret Thatcher de Hilary Mantel, ed. Destino

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Hilary Mantel es una gran autora, sus libros sobre Cromwell  Wolf Hall (En la corte del lobo) y Bring Up the Bodies (Una reina en el estrado) ganaron los Premios Booker de sus respectivos años y nos tiene a todos esperando la conclusión de la saga: The Mirror and the Light (que, supongo, en español se titulará Con humo de pasión o algo así) de modo que, para tenernos entretenidos, han publicado un libro con sus relatos. Un libro de 256 páginas por 18€ editado con todos los trucos del repertorio -blancos, espaciados, tamaño de letra- para justificar ese número de páginas y que parezca un poco menos Libro Sandía de lo que realmente es. De modo que aquí estamos, en una lucha entre el contenido y la edición que ganará cada cuál según sus posibilidades, supongo.

– Lo que dijo Harriet de Beryl Bainbridge, ed. Impedimenta

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Recuperar a Beryl Bainbridge es siempre una buena noticia. Generalmente venía por parte de Ático de los Libros pero parece que Impedimenta ha decidido unirse a la fiesta. Quizá esta novela parezca un poco más… truculenta. Basándose en una célebre historia sobre dos chicas que se unieron para cometer un crimen, Bainbridge logra un retrato a media camino entre el true crimen y la exploración de la amistad que muestra sus capacidades como narradora.

Crímenes que no olvidaré de Alicia Giménez Bartlett, ed. Destino

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A Giménez Bartlett le tocaba libro de Petra Delicado y lo que hemos obtenido ha sido un recopilatorio de nueve historias cortas -¡que también nos viene bien, ya está bien de solo novelas de nuestros detectives favoritos!- escritas a lo largo de los años (el primero es de 1997) aunque la editorial no se haya molestado en indicar si son todos inéditos -y dónde se publicaron antes los que no- o en buscar a alguien para que realizara una breve introducción a la recopilación, ni siquiera unas palabras de la misma autora. Será que la tinta está tan cara como nos la cobran.

Mercurius de Patrick Harpur, ed. Atalanta

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Hablando de cobrar caro los libros, el Conde de Siruela nos suelta una de sus tradicionales puñaladas regias con este discreto tomo que ofrece una interesante novela alquímica de Patrick Harpur, todo un clásico de esa casa (El fuego secreto de los filósofos, La tradición oculta del alma…) siempre con interesantes reflexiones incluso cuando hace novela como es este caso. Así que si sois nobles rentistas desocupados no dudéis en adquirilo para la bilioteca de caoba de vuestra señorial mansión.

Las ganas de Santiago Lorenzo, ed. Blackie Books

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Como veis estamos con mucho autor conocido, y nombre de la casa, sacando libros en estos días. En Blackie eso significa Santiago Lorenzo (Los millones, Los huerfanitos) y sus comedias cotidianas e inesperadas. En esta ocasión con un protagonista que lleva tres años sin tener sexo –ES FEO, nos explican en la faja- y sus ganas de hacerlo con una chica que conoce a la que no se atreve ni a pedirle una cita. Los editores hablan de Azcona y Mendoza, no lo niego pero algo de Landismo también hay. Al fin y al cabo ser parte de la tradición de un país tiene estas cosas.

Los amigos de Franco de Peter Day, ed. Tusquets

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Peter Daly es un periodista inglés que ha estado investigando sobre la intervención en la Guerra Civil española de los servicios de inteligencia británicos. El resultado es este ensayo histórico en el que ofrece pruebas de que el MI6 ayudó a orquestar el golpe, viajes en globo incluidos, con un completo apartado documental en el que se detallan los sobornos, conspiraciones e, incluso, las luchas internas entre las facciones a favor y en contra de los fascismos continentales europeos para, después de la guerra, seguir manipulando Juan March mediante en busca de una separación española de la Alemania nazi. Un libro interesante, aunque sospecho que de este no habrá documental de la BBC.

 Pórtate bien de Noah Cicero, ed. Pálido fuego

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No soy yo muy partidario de ese movimiento que se han creado con el nombre de AltLit pero al menos este libro de uno de los miembros fundadores usa la autoficción para intentar explicarnos quienes son, de dónde vienen y qué es lo que esperan conseguir. O lo que querrían lograr. Y, de paso, meterse con el sistema en el que vive que es, a su juicio, el causante de cómo están las cosas.

Deseo que venga el Diablo de Mary MacLane, ed. Seix Barral

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Quizá algún día logre entender por qué la editorial ha decidido vender en la faja del libro como blogguera a una escritora que murió en 1929. Mientras tanto sus escritos, anotaciones propias de diarios no-tan-íntimos que causaron conmoción en 1902 cuando se publicaron por primera vez. Porque, claro, era una mujer de 19 años que decía lo que pensaba, lo harta que estaba de las cosas, los profundos deseos que sentía y todo eso que se supone que no deberían contar. Feminista, bisexual y feroz, su lectura a estas alturas queda inevitablemente antigua pero no por ello tan oxidada como podría esperarse teniendo en cuenta que ahora, más de un siglo después, siguen existiendo esas convenciones sociales que trataba de combatir. No es el libro que la editorial nos quiere vender -nunca lo son- pero si es uno que merece al menos echarle un ojo.

¡Así de grande! de Edna Ferber, ed. Nórdica

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Si habéis terminado ya de hacer chistes sobre el título del libro podemos continuar. Sobre todo porque este podría -¡debería!- ser el inicio de la recuperación de Edna Ferber, autora muy popular, apreciada por la crítica -esta misma novela ganó el Pulitzer en 1924-  y por el público, en parte gracias a la adaptación al cine de sus novelas, especialmente Cimarrón y Gigante. Pero hay algo incluso más importante que su amor por los personajes excesivos y la adaptación a terreno hostil, su forma de describir las relaciones y motivaciones humanas. Aquí, en esta novela, tenemos durante gran parte la historia de una mujer que se enfrenta a la adversidad, madre viuda que se encuentra al frente de una pequeña granja. Pero no es un libro sobre la importancia del esfuerzo. Selina, nuestra heroína, es más interesante que eso. Es una antigua maestra que siempre ha defendido la importancia del arte y que trata de enseñarle eso a su hijo. Las privaciones hacen que este, auténtico centro del relato, prefiera ser un arquitecto que haga dinero con sus obras antes que buscar la belleza. Será la historia de las discrepancias entre las enseñanzas de su madre y el utilitarismo que él busca lo que muevan realmente la historia. Quizá a estas alturas nos suene a demasiado clásica, demasiado moral, demasiado fábula instructiva; al margen de todo ello, es una estupenda novela.

¡Haz reír, haz reír! de Víctor Olmos, ed. Renacimiento

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Una biografía de Jardiel Poncela es algo que siempre será bienvenido. Aunque nunca puedan igualar a los propios escritos autobiográficos del genial autor, claro.

Epistolario entre Max Aub y Vicente Aleixandre edición de  Xelo Candel Vila, ed. Renacimiento

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Aquí, sin embargo, pasamos a una edición -y selección e introducción, así sí- de las cartas que se enviaron a lo largo de años dos grandes de las letras españolas como Aub y Aleixandre. Reflexiones interesantes e historias más cotidianas, estupendo complemento a la obra de ambos aunque -lamentablemente- no dejen de ser algo menor.

La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres de Bernardo Secchi, ed. Libros de la Catarata

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Extraordinariamente relevante, este libro intenta explicar cómo se ha ido convirtiendo la ciudad en un espacio de recreo para los ricos que, apropiándose de la gestión, se han dedicado a diseñar a su gusto y servicio permitiendo tanto una comercialización de lo público como apartar a los ciudadanos que les molestan de aquello que a ellos les interesa. Un libro ideal para leer -y comprobar- en un año tan electoral como este.

El francotirador de Chris Kyle, ed. Crítica

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La trágica historia del más grande francotirador del ejército estadounidense, con 160 muertos seguros aunque «algunas fuentes hablan de 255». ¡Imaginad la pirámide de cadáveres que se podría construir con eso! Luego ya resulta que hay dos nombres chiquitajos, Jim DeFelice y Scott McEwen, que posiblemente sean los que… digo… Además incluye unas entrevistas y documentos y cosas porque, bueno, a lo mejor no lo sabéis pero el autor murió en 2013 y además habla también de su problemática relación con su mujer e hijos -por lo visto uno era un muñeco y, además, aquí no podía arreglar el problema con una bala- que ha facilitado que Now a major motion picture. ¡Ah, la literaturidad!

Diario de un noctámbulo de Francisco Umbral, ed. Planeta

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Christopher Tolkien… Perdón… La editorial Planeta ha decidido que valían como inéditos de Umbral los guiones de las colaboraciones radiofónicas que hizo para La Voz de León -una emisora de radio- entre los 23 y los 26 años. ¡Y creíais que no se podía rascar del fondo del barril! Una lástima que el fallecimiento del autor en 2007 nos haya privado de ver publicados sus whatsapp, con lo graciosos que sería flamenca berenjena.

Cómo escribo novela policíaca de Andreu Martín, ed. Alba

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El querido estajanovista de la cosa negra Andreu Martín publica Cómo escribo novela policíaca, que a algunos puede recordar a su libro en Now Cómo escribo. Las reglas del juego que publicó en Now hace algo más de dos años. Cierto que es que algunas partes del libro se repiten pero no lo es menos que aquí estamos más cerca de un libro de consejos para escribir que de aquella mezcla de consejos, reflexiones y recuerdos. Interesante sobre todo para ver distintos acercamientos a la escritura policíaca tanto del autor como de algunos otros clásicos cuyas aproximaciones constituyen el remate del libro.

El caso Telak de Zygmunt Miloszewski, Ed. Alfaguara

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Primer libro de Miloszewski para el mercado español, un curioso acercamiento al policíaco más clásico trasladado no solo a Polonia sino, además, a este mundo contemporáneo con Autoayudas, Coachings y Terapias de Constelaciones Familiares entre otras hierbas.

¿Qué tal el dolor? de Pascal Garnier, ed. Alba

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Alba intenta reflotar su línea negra con otro curioso ejemplar europeo, un libro que empieza mostrándonos el final para explicar después la semana que condujo hasta allí, un viaje con dos personajes principales que explora los rincones más oscuros de la sociedad y sus implicados. Una pequeña obra de gran interés.

Órdenes sagradas de Benjamin Black, ed. Alfaguara

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Banville tiene otro Quirke. Lo de siempre.

– Mise au point de Le Corbusier, ed. Abada

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El último libro de Le Corbusier en una edición… original: El tamaño es poco mayor que una cajetilla de tabaco, dentro de un estuche cuadrado de 12,6 cm y acompañado del estudio sobre la obra Pensar la arquitectura de Jorge Torres para que así las 84 páginas del primero puedan sumar las 262 del estudio -sí, el estudio es tres veces mayor que el libro original, es un estudio en profundidad- y ofrecer las 352 que justifican -un decir- esos 25 € que cuesta. Para regalar a los aficionados a la arquitectura que parezcan tenerlo todo no deja de ser una opción. Al fin y al cabo las reflexiones de Le Corbusier son bastante interesantes por muy disuasoria que sea esta edición.

El pequeño mago de Kazuno Kohara, ed. Picarona

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Me gusta Kohara, sus historias cotidianas y mágicas y sus giros inesperados pero coherentes, son libros para niños pequeños pero siempre con un estilo -en la escritura y en las estupendas ilustraciones- que dan ganas de hacer la colección para uno mismo.

Las zanahorias maléficas de Aaron Reynols e ilustraciones de Peter Brown, ed. Picarona

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Los títulos de Picarona son siempre interesantes, aquí cuentan una historia sobre la necesidad de tomar con moderación aquello que te gusta pero disfrazado de la historia de un conejo que come todas las zanahorias que puede… ¡hasta que estas deciden vengarse! Con una estructura pesadillesca y referentes clásicos tenemos a la vez una historia que les gustará y que enseñara algo. Epicuro la hubiera aprobado, quizá.

Hasta aquí por esta semana. Veremos si en la próxima, que como última de mes es siempre la más floja, logran las editoriales sacar aquello pendientes. En cualquier caso tenemos asegurada al menos una de esas novedades que -al menos para quien esto escribe- hace que merezca la pena esperar con impaciencia las cajas de libros. Mientras llegan y no llegan solo puedo decir, ¡nos leemos!