Semana de mucho lanzamiento esta, así que vamos a comenzar ya. Lamentablemente no con el más interesante de los lanzamientos… porque este Bǎi wàn rén tuīlǐ (O)(TW), o 百萬人推理 o Million-Follower Detective o El Investigador con Millones de Seguidores o…, que podría haber sido algo más entretenido o más… algo… acaba siendo un muy rutinario -y demasiado largo- paseo por el clásico ‘policía con la vida familiar destrozada se enfrenta a un extraño caso con internete por medio’. La verdad es que no sé qué esperaba pero entre la absoluta falta de sutileza para con el misterio, lo ridículo de la mayoría de las premisas, lo estirado en general -si en el piloto da la sensación de que se dedican a dar vueltas a lo mismo… malo-, en fin, que no. Que no sé si esto lo habrán sacado de un otro lado -porque hay algunas cosas, como el peculiar uso de las cartas- que hace pensar que tiene una procedencia gráfica. Pero, claramente, no funciona. A prácticamente ningún nivel. Una lástima.

Es curioso como Bandwaale (O)(IN) tiene algunos de los problemas de la anterior y, sin embargo, un mucho mejor resultado. El principal asunto es que no tiene prisa alguna en contar lo que quiere contar, está más organizado como un libro que como una serie, y así nos presenta a algunos de los personajes principales… pero no sabemos ni qué va a pasar, ni tenemos a todos ni, desde luego, se presenta el centro de la serie… Pero sí que se presentan sus temas. Así que aunque sea solo un inicio y aunque esté claro que van a ser dos historias distintas metidas en el mismo sitio, quizá incluso tres. Sobre todo porque tenemos una historia centrada en la protagonista, con temas de libertad, empoderamiento y amor y otro en lo que podría ser el ‘recurso cómico’ si no fuera también co-protagonista, que también quiere hablar sobre el arte, pero que lo hace desde un punto de vista claramente distinto. Igual que la idea de tradición se presenta a la vez como algo con lo que romper y que merece la pena tener en cuenta. En fin, que es un buen principio pese a sus obvios problemas. Porque, al menos, te importan los personajes y los asuntos. No sé si dará para tantos capítulos como se supone que va a ocupar. Sospecho que hubiera sido mejor como película. Pero esto es con lo que nos encontramos..

No sé qué pasa últimamente con las series de espías, pero está claro que Betrayal (UK) hubiera preferido ser algún tipo de melodrama. Porque está claro que la parte de ‘hriller’ no le podría interesar menos. Y tampoco es que haga mucho estudio de personajes, o que cambiaría algo si en lugar de espías fueran comerciales de ventiladores. A veces sospecho que a las cadenas lo que le interesa es el ruido blanco.

¡Una alegre sorpresa! Resulta que este The ‘Burbs (USA) tiene poco o nada que ver con la película que se supone que está… ¿adaptando? ¿remakeando? y bastante con esos misterios de comunidad -bueno, aquí casi podríamos decir que urbanización– cerrada. A ratos da la sensación de querer ser una comedia con misterio, casi se pueden encontrar por ahí restos de antecedentes como Mujeres desesperadas. Pero en poca cantidad porque está ocupada siendo su propia cosa, bien es cierto que moviéndose entre esa, los misterios tranquilos de Hallmark y las comedias de situación ‘de barrio’. Es extraño que Peacock haya decidido enterrarla de esta manera porque es una serie con posibilidades, y no me refiero solo a las de más de una temporada, sino al reparto que han reunido (A Keke Palmer y Jack Whitehall unimos Paula Pell, Julia Duffy, Mark Proksch y Kapil Talwalkar) y la manera en la que va dejando caer temas -como la manera en la que tratan a la protagonista de manera veces sutil pero claramente microagresiva- así que aunque no pueda decir que es una serie revolucionaria sí que está bien hecha. Espero que logre sobrevivir pese a su cadena.

Si en la anterior hablaba de Mujeres Desesperadas en How to Get to Heaven From Belfast (O)(IR) casi podría decir que es una de las referencias más claras pese a ir en una dirección distintas. Pero entre los arquetipos que saca y el tono general es inevitable no hablar de dos series. Una es esa; la otra es, inevitablemente, Bad Sisters. En ambos casos tenemos a personajes muy definidos, una muerte misteriosa que echa a rodar la acción y una cierta indefinición entre el misterio y la comedia. No es una mala serie, ni mucho menos, pero sí que tiene esa sensación general de relleno. De no haber encontrado ni en el reparto ni en lo que van o quieren contar algo que pueda diferenciarlas. Supongo que a veces es lo que pasa.

Interesante manera de presentar este Lady Dua (O)(CS), o 레이디 두아 o The Art of SarahEl arte de parecer Sarah o…, en el que comenzamos con un pequeño momento, pasamos a un cadáver, y a partir de ahí se nos va contando una historia en la que el personaje central está siempre presente, pero no nos cuenta la historia. Mucho de lo que nos enseña parece más que probable por dónde irá pero es más interesante ver cómo va contando la historia. Incluso aunque, de nuevo, esté claro que mucho no se ha presentado aún en el piloto, casi podríamos decir que es una historia independiente a la que le falta el final. De nuevo la clave está en que tanto lo que nos presenta como el cómo lo presenta deja claro que hay una intención y una mezcla de personajes e historia preparada. Lo uno compensa lo otro, supongo. Y, sobre todo, nos ofrece algo que parecía ir alejándose. Una serie de Netflix en la que merece la pena mirar a la pantalla.

Empezaré admitiendo una cosa: Nunca me ha gustado la novela de Lord of the Flies (UK). Y según ha ido pasando el tiempo más manía le he ido cogiendo. Si ya de por sí la crueldad por la crueldad que muchas veces mostraba me parecía más reflejo de las opiniones del autor que de cualquier otra cosa – incluyendo el hecho de que todo parta porque los malvados comunistas hayan soltado la bomba o de que obvie que las veces que se hayan producido situaciones similares la gente haya colaborado en mayor o menor medida para sobrevivir- la evolución de la sociedad que parecía creerla ‘basada en hecho reales’ no ha hecho más que aumentar la repulsión. Una novela que nos muestra el descenso al caos del ser humano pero no se preocupa en decirnos que no es algo inevitable ni contra lo que merezca la pena luchas no merece mi respeto. Dicho todo esto, la adaptación de la BBC está bien en donde suele estarlo, tanto la producción como los jóvenes actores cumplen de sobra su papel. Hasta el punto de que lo ridículo de la premisa queda más subrayada aún.  Aunque hay un algo en la manera de filmarlo que a ratos parece más cerca de La Laguna Azul de lo que la televisión en tiempos post-Epstein parece normal que haga. En fin, supongo que a los que sí que les guste el libro original les gustará esta adaptación. Yo sigo siendo incapaz (también de esto).

Ryan Murphy sigue en su carrusel de series, a ver si alguna le funciona. Hoy tocaba Love Story (USA), nuevo contenedor antológico en el que decide que el High Camp seguro que le puede ayudar si pone a los protagonistas como si fueran parte de una telenovela y no algo real. Lamentablemente ni la historia da para mucho, ni los actores logran que sus personajes vayan más allá de la caricatura, como si estuviéramos en una versión de algo que hubiera preferido ser Spitting Image… pero no ha tenido la posibilidad de serlo. Y sufre, vaya si sufre, por ello.

-No sé quién pensó que era buena idea adaptar El Museo de la Inocencia del premio nobel Orhan Pamuck, pero este Masumiyet Müzesi (O)(TU) logra que parezca más una obra de terror o drama que de romanticismo. Quizá es por cómo lo han entendido, quizá por la manera de contarlo, pero un tipo que reúne todos los momentos de una relación ‘ilícita’ y que parece haber seguido y perseguido a una mujer pese a estar con otra… acaba resultando más inquietante que cualquier otra idea que alguien pueda pensar. Hasta el punto en el que hay momentos en los que parece que estás en una de esas películas de Lifetime en la que se va a descubrir que el ‘novio’ en realidad es un peligroso psicópata. Pero parece que no, que simplemente es que en Netflix no han sido capaces de encontrar, de haberlo, el ángulo correcto para ofrecer la obra.

Intentar hacer algo con escenas de carrera es uno de esos recurrentes que en el caso de Motorvalley (O)(IT) funciona regular. Las escenas de carrera están bien. El resto es poco menos que un esqueleto, una excusa argumental. Tres personas que, cada una por un motivo, están en un mal momento, se reúnen para lanzar una escudería -o algo- y tratar de encontrar redención. Cada cual la suya. Tiene pinta de que lo conseguirán pero después de varios problemas, porque esto está construido con plantilla. Así que es fácil de vaticinar que habrá una puesta en marcha, un inicio con éxito, fracasos, el equipo se rompe, el equipo regresa y, con dificultad, gana una última vez. Quizá se podría extender entre temporadas todo esto pero, ¿quién espera realmente que Netflix le de más de una temporada? Así que bueno… si a alguien le apetecen las escenas de carreras y un trío de actores -bueno, dos actrices y un actor- protagonista que hacen lo que pueden para que parezca que ahí hay una trama… quizá sea su serie. Pero a mí me pilla fuera de pista.

Una vez más, puedo aceptar que el problema soy yo. Pero es que este Ołowiane dzieci (O)(PO) sobre una desafiante doctora dispuesta a denunciar el envenenamiento por plomo en unos niños de una ciudad industrial polaca… ¿cuántas veces lo hemos visto ya? Vale, quizá no polaca. Y, definitivamente, con menos ‘componente criminal que apunta una pistola a la cabeza de la doctora’ y también con menos ‘malvados comunistas’. Supongo que el anticomunismo es la auténtica innovación aquí. En fin.

Empecemos por el principio. ¡¿Por qué seríes que duren una hora?! Dicho esto, Ramune Monkey (O)(JP), o ラムネモンキー o Soda Master o Las huellas del pasado o… , es una historia sobre la nostalgia de los señores de cierta edad. Con tres antiguos compañeros de clase y una maestra que en el presente se encuentran con que las cosas no son -claro- como esperaban. Pero lo que pasó con esta maestra particular en el pasado y lo que está pasando en el presente parece atado de una manera que la nostalgia es el centro de la historia incluso si unos huesos encontrados en una obra son la manera de hacerla avanzar.

Volvemos otra vez a los problemas de los pilotos con este Small Prophets (UK) que se comporta antes como un primer capítulo que como un piloto. Con el problema habitual de que si no presentas la situación que se va a desarrollar -que aquí podemos entender de fondo, en el mejor de los casos- y lo que enseñas no es especialmente interesante y sí muy estirado -sin contar con que el actor principal parece más viejo que el que hace de su padre, el mítico Michael Palin– pues para qué seguir. Y sí, en el reparto hay buenos cómicos (como Sophie Willan o Jon Pointing) pero sospecho que hay que tener un sentido del humor del que yo claramente carezco para encontrar algo en este piloto que me haga querer seguir viendo la serie.

Lo único que puede salvar a Small Town Scandal (NZ) es el encanto de las obras pequeñas, porque todo lo demás -un caso de muerte sospechosa, una persona con pasado complicado que decide hacerse podcaster para cubrirlo, una serie de particulares sospechosos en una pequeña localidad- está más que explotado. Vale, está Rosa Matafeo, pero en realidad de todo el reparto solo Felicity Kendal defiende su parte. Y no tiene mucho que hacer con ello.

No todo van a ser las carreras espaciales occidentales, también la india merecía su espacio en la ficción -o en la recreación de la  misma, según se vea- como demuestra este Space Gen: Chandrayaan (O)(IN) que explica lo que se hizo entre el fracaso de la segunda misión Chandrayaan y la tercera. Es decir, entre 2019 y 2023. No es que sea muy interesante -supongo que habrá un cierto tipo de aficionado a la exploración espacial a quien sí le pueda interesar- y se nota claramente la mano patriotera de los temas y formas de la India de Modi. Casi solo falta que echen la culpa a los musulmanes y los paquistaníes del primer fracaso. En fin, una serie para un nicho en el que no estoy.

Parece que los esfuerzos para convertir España en un plató siguen funcionando, por ejemplo esta These Sacred Vows (O)(IR) nos muestra a un grupo de turistas irlandeses que han venido a Tenerife para una boda. Por supuesto la cosa no sale como se esperaba en esta mezcla de comedia y drama en la que todos esconden secretos y que la serie comience con un cura muerto, ahogado en la piscina, hace suponer que tanto el tono cómico como la intención de que haya algo así como suspense -no hay sangre a su alrededor, ni vemos nada que nos asegure que ha sido un asesinato- pero también un cierto recordatorio de que quiere pertenecer a un tipo de historias que comienzan así. En fin, el cura en cuestión sigue un tanto la ruta Mr. Bean, y es de suponer que cada capítulo nos irá completando más información sobre la gente en esa boda. Lo que no parece es que vaya a ser… especialmente cómico por mucho que ellos crean. Supongo que en eso se quieren parecer a White Lotus y similares. Al margen de la idea de venir a España y traerse un cura. Supongo que también se llevarían arena y agua salada, por si acaso les hacía falta también. En fin, que no.


¡Libros que Salen! Ortigas, «Instrucción de novicias», McMillan y más

¡Que entre la pila!

La casa de la calle Sombra de Marga Ortigas, ed. Amok

Nos encontramos con una de esas sagas familiares de varias generaciones que explican su historia a la vez que la historia del país. Pero esta vez es Filipinas, que la tenemos mucho menos trabajada en el mercado español. De hecho, comienza con un español llegando a Manila en 1937 huyendo de la Guerra Civil, En general y ‘de lo que deberíamos’. Así que una de esas con la historia política del país y las características particulares como reflejo de su sociedad será, al menos, bien recibida.

Lo que queda cuando arden las estrellas de P.L. McMillan, ed. Dilatando Mentes
Es posible que recordéis a McMillan de su novela Las hermanas de la cepa carmesí, pero lo que trae aquí es distinto porque esta vez son relato. Doce relatos de terror cósmico, corporal y existencial. Una variedad de temas que acaban llevando al camino de la pérdida… de identidad, de control, de realidad. Así que aunque los motivos sean externos acaban llevando a una oscura exploración de nosotros mismos.

Instrucción de novicias de Ana Garriga y Carmen Urbita, ed. Blackie Books
Las Hijas de Felipe nos hablan de la vida en un convento barroco, lo que les pasó a las monjas entre los siglos XVI y XVII, y cómo tenían que usar desde trucos económicos a maneras de rechazar a los moscones, y lo hace de manera divulgativa y bienhumorada.

Diecinueve garras y un pájaro oscuro de Agustina Bazterrica, ed. Alfaguara

En 2016 se publicó en Argentina un libro que no llegaría ‘oficialmente’ a España: Antes del encuentro feroz. Un volumen de cuentos que años después Bazterrica ampliaría y revisaría y que -seguro que no os sorprende- acabaría convertido en este libro. Diecinueve cuentos que se mueven en lo fantástico, en lo oscuro, e incluso en el humor… negro. Textos varios y variados que sirven para conocer más y mejor a una escritora feroz.

Cómo matar a un chico en diez citas de Shailee Thompson, ed. Ediciones B

¿Es esta novela un slasher? ¿Es una romántica? ¿Una de misterio? ¿Todo a la vez? Sea como sea va de una mujer que se encuentra acudiendo a un evento de citas rápidas. No es que espere gran cosa de él, desde luego, pero sí que hay algo con lo que no contaba: Que a uno de los asistentes le corten el cuello durante un apagón. O que no fuera el único cadáver. O que las puertas estuvieran cerradas. A partir de ahí, entre sospechas, triángulos amorosos y machetazos, porque no todo en el amor va a ser siempre flechazos.

Las horas secretas de Mick Herron, ed. Salamandra

Pues sí, nuevo libro de Herron. Pero no de los Caballos Lentos. Pero sí en el mismo universo. De hecho, siendo una historia de espionaje sobre una operación clasificada en Berlín en 1994, sus ramificaciones décadas después y la investigación que provoca… casi parece que lo que aquí se nos ofreciera fuera una oportunidad de probar al autor, a su obra, fuera del ciclo de los Caballos Lentos. Ofrecernos algo autocontenido para decidir si nos interesa entrar en el resto. Así que hay que aprovechar.

Misterio en la mansión (3, Montgomery Bonbon) de Alasdair Beckett-King con ilustraciones de Claire Powell, ed. Bambú

Tercera entrega y aquí seguimos, a ver qué nueva aventura le ocurre a la joven Bonnie y su alter ego, el famoso detective Montgomery Bonbon. Esta vez con un diamante, un ladrón jubilado, una mansión llena de sus aprendices y, claro, un misterioso asesinato que investigar.

Nos leemos.


Supongo que si tienes suficiente edad sabes que Dona Beja (O)(BR) -la telenovela original, no esta que nos trae HBO Max– era exactamente eso: Una telenovela. Pero una que partía de un personaje real que había dado lugar a distintas biografías y novelas más o menos fieles a la vida de la persona. El éxito de aquella versión fue llevarlo al ‘high camp’ habitual de las telenovelas… bueno… y también meterle una sexualidad y sensualidad que no era TAN habitual. Pero eso fue entonces (en 1986, aunque a España llegó en 1989) y esto es ahora… y la decisión de qué hacer cuarenta años más tarde es…ahm… una decisión. Porque han decidido ir por lo sórdido. Reconozcamos que la historia original ya era bastante sórdida -como pasa en muchas telenovelas- pero precisamente ese tratamiento melodramático, esos vestidos irreales y todos esos afectos desmedidos lograban que la sordidez quedará en un segundo plano, en algo falso y artificial que servía para el propósito de la trama. (Que era de traca y tenía un final igual de traca) Aquí, por el contrario, se regodean en esa sordidez. Sí, hay ambientes y trajes, pero muchos de ellos quedan como una cosa apagada, o como algo que incluso en lo que debería de brillar no dejan de parecer intentos de vestirse de época y no de habitar un mundo de fantasía. Supongo que para los creadores de la serie esto será un punto a su favor, a mí no me ha gustado nada esta especie de disfrutar de la sordidez de la violencia hacia las mujeres, del recrearse en la tortura que van sintiendo y que cambia la sensualidad y sexualidad. Creo que si me hubiera visto esta primero no se me hubiera ni ocurrido mirar la otra, e incluso hubiera considerado de mal gusto esa recreación irreal de las cosas tremendísimas que suceden. Por suerte  fue en este orden, pero lo único bueno que puedo decir de la serie es que espero que sirva para que la gente se lea alguno de los libros… o se vea la serie original.

Nunca entenderé esta manía de tener un punto de partida aparentemente interesante y lograr que ya desde el piloto de pereza todo. Pero aquí estamos de nuevo con Jugeumeui Kkot (O)(CS) o 블러디 플라워 o Bloody Flower o…,que se supone que sigue a un asesino en serie que asegura que los asesinatos son necesarios para salvar otras vidas porque según él tiene un método de cura casi universal (y algunos pacientes supervivientes para avalarlo), y en esto van y te meten una batalla ética y legar entre dos abogados. De verdad que creo que podrían haber hecho algo -algo más, algo distinto- con el punto de partida. Pero centrarse en poco menos que la batalla ética y legal porque la abogada espera que el asesino salve a su hija, mientras que el fiscal quiere avanzar en su carrera logrando una condena… no sé si habrá mucha gente que pase del primer capítulo a ver si le interesa lo que ocurre, pero entre que no parece que quieran hacer otra cosa que charlar, que el protagonista es detenido casi desde el principio y que todo el rollo de los asesinatos, los experimentos en humanos y la madre que les trajo parece completamente ridículo -incluyendo las amenazas de que si le condenan todo el conocimiento sobre sus métodos se irá con él- como una excusa para debate en clase de ética antes que como un motivo para ver la serie… desde luego yo no voy a ser de los que pase del piloto.

De entre las cosas que no me vi venir de ese interés por el ‘murder mystery tradicional’ estaba que alguien hiciera una versión salaz de Y no quedó ninguno… Que, la verdad, no sé por qué no iba a vérmelo venir. Quiero decir, una de las mejores versiones que hay es la pornográfica. Pero supongo que no esperaba una que fuera… quizá no exactamente pornográfica pero sí llena de desnudos masculinos, y queer, y… bueno, es particular, sin duda. Pero eso es lo que es esta Laid Bare (USA), que comienza con una orgía, una muerte, una reunión de diez personas en una especie ‘retiro nudista’ para la escucha de la lectura del testamento, Diez personas reunidas porque, bueno, resulta que el viejo ‘los que pasen X tiempo aquí se repartirán la herencia’ aún se podía usar un poco. Aunque sea añadiendo ‘y que dejen fuera sus móviles’. Y aunque no parece -siendo ‘parece’ lo que estoy más dispuesto a aceptar- que esa primera muerte sea sospechosa lo siguiente que sucede es, por supuesto, que comienzan las muertes. Es verdad que el presupuesto es tan limitado como el vestuario, y que el tono ligero y la corta duración del capítulo -unos 10 minutos- no ayudan. La verdad es que está lejos de ser recomendable… pero como curiosidad es, sin duda, algo que poder comentar.

He tenido que ver que esta Les Lionnes (O)(FR) no fuese una versión de otras anglos anteriores, porque volvemos a tener a un grupo de mujeres, fundamentalmente con problemas de dinero pero no solo, que deciden dedicarse a los atracos. Una historia que es como Widows excepto en que es peor en todos y cada uno de los apartados posibles, que podría ser razonable porque Widows es una grandísima serie de los años ochenta, y luego fue una magnífica película… pero es que tampoco es que se acerque a She’s Out. Probablemente a la que más se acerque es a Good Girls. Que no es lo mejor que se puede decir de nadie. Aunque supongo que quizá hay un público para estas cosas. Que, obviamente, no soy yo.

El especial de The Muppet Show (USA) es un intento tan obvio de lanzar una serie propia que es una lástima que no sea mejor. Tampoco es que esté mal, claro, pero… más allá de que está pensado muy claramente para el público de entonces pero con las ideas de ahora, que hace que parezca un exceso de números musicales que dejan a Sabrina Carpenter más desaprovechada que en el SNL -que ya tiene mérito- y, a la vez, la que más brilla de los humanos. Porque Seth Rogen está solo un momento -probablemente ocupado entre La Fiesta de las Salchichas y lo de Pamela Anderson… ah, no, que ahora tenemos que fingir que The Studio es una serie interesante y seria… bueno, eso muy liado- y Maya Rudolph hace lo que puede con lo que tiene, que no es mucho. De hecho, todas las imágenes y vistazos a los espectadores logran darme enorme dentera, no sé qué pretendían -voy a suponer que encontrar una manera de meter a más famosos, porque se ve que los Muppets no lo son lo suficientes- pero al aspecto general y la iluminación son un espanto. Parece más una imagen hecha por IA que un patio de butacas y, por supuesto, le quitan majestuosidad al teórico teatro en el que se realiza ‘el evento’ acercándolo más a una función para la asociación de padres. Así que aunque haya cosas interesantes -que las hay- y mucho giño a la serie clásica -porque esto se ha hecho para cuarentones plus, no para nada parecido a un chaval- la verdad es que sirve más como algo sobre lo que van a tener que trabajar bastante si pretenden que esto se convierta en una serie. Que ya veremos. Al menos es mejor que los últimos intentos, aunque eso no sea decir demasiado.

Una buena e inteligente serie animada de PBS, si hace unos meses hablábamos de una para explicar el tiempo (meterológico) a la chavalería, esta vez llegamos con Phoebe & Jay (USA) que sirve para ofrecerles aventurillas cotidianas que explican y promocionan la capacidad de leer y entender no referida tanto a libros o textos como a carteles y etiquetas. Desde explicar las etiquetas de la ropa a los números de las casas o de las habitaciones, pasando por señales sencillas de tráfico, puntaciones o relojes. Una idea interesante con un grupo de chavales y su familia en un edificio de apartamentos que les permite ir buscando distintas cosas que ir enseñándoles. Lo que lo convierte en un ejemplo perfecto de lo que Servicio Público significa.

Cómo estará siendo la semana que me he encontrado con UnFamiliar (O)(AL) un thriller de espías perfectamente genérico que solo se distingue por estar protagonizado por una pareja -de espías- que se enfrenta con problemas cuando su aparente tranquilidad junto con su hija se ve… no sé si decir empañada o trastocada… por una serie de secretos más o menos del pasado que van saliendo durante una operación -más o menos-. Casi podéis ir viendo cómo se abren y cierran las compuertas de flujo del guión. Y con eso y todo el resultado es exactamente el esperable. Una serie aceptable, un caso de carne con patatas, de rancho, de relleno para las tardes. Algo hecho con solidez aunque sin mucho más. Pero a veces eso es todo lo que hace falta. Supongo.

Es curioso cómo lo mismo pero al revés se podría decir de Vanished (USA), aquí se nota el intento de rutina pero no la capacidad de ejecución. Todo es estirado, aburrido y tan repetitivo que parece que hasta las interpretaciones estuvieran desmayadas. Si no lo supiera diría que es una tercera temporada -la de The Flight Attendant, por ejemplo- más que una serie propia u original. Lo siento por ellos pero lo que sea que haya sucedido entre bambalinas es más interesante que esto. Segurísimo.


¡Libros que Salen! Coates, «El asesinato de Cecily Thane», Hye-young y más

¡Que entre la pila!

El mensaje de Ta-Nehisi Coates, ed. Capitán Swing

Coates quería escribir sobre escritura… y acabó haciéndolo sobre política e ideología. La cabra. El monte. En fin, que el análisis del lenguaje, la elección de palabras, la escritura, y cómo esto revela no solo sobre quien lo hace, también sobre el choque entre la realidad y cómo se cuentan las cosas. Esto lo va mezclando con su propia vida, con lo que ve en sus viajes y lo que cuentan las noticias. Así que acaba siendo todo, o parte de ese todo. Además, claro, de una historia sobre el impacto de la verdad, o lo que es para nosotros la verdad.

El asesinato de Cecily Thane de Harriette Ashbrook, ed. Siruela
No es mucho lo que hemos visto de Harriette Ashbrook en España… pero sí que hemos visto cosas. Supongo que La cebolla púrpura es lo más sencillo de recordar. Sea como sea este El asesinato de Cecily Thane nos trae al playboy Spike Tracy, hermano del fiscal del distrito y decidido a ‘ayudarle’ en un asesinato que parece sencillo de resolver. Y es que el -tirando a insufrible- Tracy es todo un atípico investigador. Así que bienvenida sea su recuperación.

El pozo de Pyun Hye-young, ed. Destino
Parece que el interés por lo surcoreano va dando sus frutos, de ahí que acabe llegando ahora a España un libro publicado en 2016, que en 2017 recibió el premio Shirley Jackson en Estados Unidos y que aparece ahora nada menos que en Destino. En él nos encontramos la historia de un hombre que tras un espantoso accidente se encuentra paralizado en la cama, desfigurado, y habiendo perdido a su mujer. Su suegra acude a cuidarle, pero parece dedicar más tiempo al jardín que era la alegría de su hija… solo que su trabajo en él es hacer hoyos. Hoyos cada vez más grandes. Que contempla con impotencia mientras reflexiona sobre su fallido matrimonio.

Despedidas de Julian Barnes, ed. Anagrama
En esta obra decididamente crepuscular Barnes, a sus ochenta años, decide echar la vista atrás y hablar de la evolución de la vida, de sus idas y venidas, usando a una pareja de amigos, su encuentro, sus separaciones, sus regresos, el devenir de la vida, la de Barnes y la de esta pareja, como forma de hablar sobre la evolución y el envejecimiento. Y también hay un perrito.

La penúltima hora de Salman Rushdie, ed. Literatura Random House

Lo nuevo de Rushdie en ficción es un quinteto de historias, razonablemente variadas -algunas son casi revisitaciones, otras tratan más de situaciones que le resultan cercanas- tanto da, parece que lo lógico es mencionar que este libro existe. Por si acaso.

Dickens y Prince de Nick Hornby, ed. Anagrama
Pues Hornby ha decidido escribir sobre los parecidos -más que las diferencias entre Dickens y Prince. Aunque sospecho que no tendrá que ver con la forma en la que trataron a Catherine Hogarth y Sinéad O’Connor. Pero bueno, supongo que aunque sea por ver qué encuentra y saca Hornby de todo esto está bien que estemos informados de la salida de este libro.

Teléfono de Percival Everett, ed. De Conatus
Pues ya tenemos otro libro de Everett, sobre un tipo que parece en una posición de tranquilidad pero al que la enfermedad de su hija sume en una crisis que le lleva a realizar una excursión a Nuevo México. No sé yo el giro estadounidense de las distintas versiones si podrán -o querrán- ejecutarlo aquí pero… bueno. Es una obra que existe.

Junior High de Tillie Walden y Tegan y Sara, ed. Maeva
Posiblemente mucha sea la gente a la que atraiga saber que Tillie Walden está detrás de este cómic, pero en realidad es más una obra para los fanses de Tegan y Sara, el dúo de hermanas y músicas canadienses que cuentan aquí un momento de cambio: de casa, de escuela, de gente… y lo hacen hablando de lo que significa ser gemelas, de la importancia de la música para ellas, de lo que significa en medio de toda esa inestabilidad encontrarse con su ‘queerdad‘… Por suerte Walden tiene tablas de sobra para montar un cómic interesante incluso sin conocerlas. Pero supongo que conociéndolas es mejor.

Nos leemos.


La semana pasada me pilló con la guardia baja que un ‘original’ europeo de Netflix no apareciera, pero ya me he buscado las vueltas para ver el piloto de este Blind Sherlock (O)(PB) que ofrece un giro a lo de siempre. Porque aquí nos encontramos con una persona ciega que entra a trabajar en el departamento de transcripciones de la policía. Con un oído tan desarrollado como el de DareDevil y una cierta tendencia a estar seguro de haber oído según qué. Es de suponer que esto, junto con una trama larga y ya veremos si otras más cortas, irán justificando esa forma distinta de investigar crímenes. Desde luego el punto de partida no es malo, luego ya el desarrollo del piloto -que mezcla flashbacks al triste pasado del protagonista, un exceso de giros y desarrollo sobre la investigación, y el clásico grupichi de compañeros- demuestra no solo que tendrían que haber buscado una manera de sintetizar la historia, también de que no saben muy bien qué hacer con este punto de partida. Aunque no sé si esto es como para que Netflix decida no estrenarla fuera de su país de origen. Supongo que, como con tantas cosas, el streaming está cambiando.

Otra historia de policías más, esta vez Daldal (O)(IN) se centra en una joven agente que tiene claros problemas, no solo porque se imagina haciendo actos de extrema violencia -es policía, eso no debería de ser tan problema- como porque le toca esconder secretos del pasado e investigar un asesinato realizado con, efectivamente, extrema violencia. ¿Será ella la culpable? ¿Será esa figura cercana? ¿Hay alguien de su pasado que la sigue? Blablabla. Os podéis hacer una idea, sospecho. Así que el asunto es cuántas ganas de seguir con una historia que no parece tener más que este personaje protagonista, sus problemas y ocasionales imágenes de variable sordidez. Supongo que, una vez más, servirá para tener de fondo o para rellenar algún hueco, pero tampoco es que crea que vaya a sacarse de ahí mucho más. Porque muy fan hay que ser.

Mi paciencia para con los canales fundamentalistas está en mínimos, así que dejaré marcado que existe una especie de drama cristiano de una divorciada y un cura viudo llamado It’s Not Like That (USA y os animaré a evitarlo en la medida de lo posible, que los Caballos de Troya ya sabemos cómo funcionan.

Paso
A Memory of a Killer (USA) no es que le sobre tiempo, es que le sobra de todo. La idea de un señor viudo con una hija adulta en una relación que él no aprueba que, en secreto, es un asesino a sueldo, pero resulta que además tiene un inicio de Alzheimer, como el que tiene su hermano al que tiene internado, y que a eso se une un tipo que le está siguiendo y problemas con su jefe… Mira que son cosas que contar en un piloto. Pero logra que parezca apelotonado a partes y estirado en otras. No solo porque lo cierto es que no nos podría dar más lo mismo, con la interpretación genérica que Dempsey hace que parece que hubiera preferido estar en su casa en lugar de trabajando -comprensible, pero no es el momento de demostrarlo- y todas las decisiones estúpidas -el asesino tiene una ‘cabaña en el bosque’ en el que pasa de una personalidad a otra, incluyendo cambios de vestuario y coches- acaban convirtiendo la serie en una especie de versión aburridísima de cosas que han funcionado en el pasado y que, sinceramente, ni importan ni interesan.

El enésimo másdelomismo británico llega con Under Salt Marsh (UK), una serie galesa llena de actores ingleses en la que una profesora de primaria se encuentra el cadáver de uno de sus pupilos, aparentemente ahogado por accidente. Pero ya sabemos que a esas cosas no le dedican series. Que detrás venga un tipo que la conoce de un suceso anterior -la misteriosa desaparición de su sobrina- y pronto comencemos con el clásico ‘pueblo lleno de secretos’ -que en este caso es, además, ‘pueblo aislado y autosuficiente’– y que rematamos con un dibujo de una persona con un casco o similar -puede ser un motorista o un astronauta, tanto da- supongo que nos hace anticipar un recorrido ya sabido con menos ‘giros sorpresa’ que ‘elección entre caminos conocidos’. Como el tener a Jonathan Pryce de fondo, que es de suponer -como siempre que hay un actor mucho más famoso que el resto- que o será la persona clave o será directamente el culpable. Lo mismo hasta le han liado para que sea una extraña versión de Lord Summerisle. Pero quizá eso sería demasiada sorpresa para un policíaco que, en estos momentos, parece puro rancho. Para rellenar una tarde tonta, pero no mucho más.

Por algún motivo Vaka (O)(SU) habla de una especie de epidemia de incapacidad para dormir, pero el peligro está en cuando la gente se duerme, o cuando su cuerpo no puede más, o algo así.  Todo esto está tratado como el primer capítulo de una novela antes que como un piloto. Se nos presenta la situación, se establecen al menos tres protagonistas y se nos dice que ‘habrá más’. Pero ni vemos un desarrollo, ni hay más que ese ‘explicación de quiénes son los personajes’. Y como cada vez que esto sucede me pregunto si no hubieran preferido rodar una película. Porque incluso si esto es una miniserie hubiera hecho falta meter algo más para que decidamos seguir viéndola. Que no es el caso, claro.

Supongo que habrá alguien muy ufano en Marvel/ Disney con Wonder Man (USA), no tanto porque hayan sacado todos los capítulos a la vez en lugar de uno a la semana -que es comprensible, así la gente es más difícil que deserte en masa- como porque hayan decidido contar una de esas historias de siempre -un actor con problemas quiere triunfar, encuentra a alguien que parece que podrá, pero hay un secreto o dos, blabla- en el que se explicita que van a copiar cosas de Midnight Cowboy en cuanto a esta relación -porque para todo el resto de cosas de la película no hay narices-, y en el que está claro que, efectivamente, Ben Kingsley va a tener que llevar el peso de la historia a hombros igual que en la película estaban Dustin Hoffman y El Otro. Total, que hay intentos de humor e intentos de meta, y es posible que alguien crea que está diciendo algo de Hollywood pero, la verdad, solo está demostrando lo perdidos que están en Disney, que hasta para contar una historia que hemos visto mil veces necesitan una franquicia.


¡Libros que Salen! Wiswell, «Dulce amor, dulce muerte», Jennings y más

¡Que entre la pila!

Alguien en quien anidar de John Wiswell, ed. Alianza
Mucho han tardado en traer esta novela que ha ganado un poco todo (el Hugo, el Nébula, el Locus), la historia de una cambiaformas que tras un combate se convierte en una masa con poca forma pero que conoce a una humana y a partir de ahí puede que haya que tomar una decisión complicada porque, ¿merece la pena devorarla? Eso más cazadores de monstruos, buscas de criaturas, maldiciones y alguna cosa más para que no sea solo discurrir sobre la posibilidad de poner huevos que eclosionen devorando la persona que está a su alrededor. Porque en el amor y en los monstruos no siempre son mariposas lo que se siente por dentro.

Riesgo moral de Kate Jennings, ed. Muñeca Infinita

Una mujer que tiene que dejar el periodismo para pasar a la comunicación corporativa bancaria porque su marido, enfermo, requiere unos cuidados que la obligarán a moverse entre una vida triste que afronta con entereza y humor y un sistema económico inhumano que se convierte también en parte de su cotidianidad.

Dulce amor, dulce muerte de Bernard Taylor, ed. Pánico Books

Bernard Taylor es un autor al que hace tiempo que no teníamos por España, primero en los ’70s y luego en los ’80s, en los ’90s… normalmente tras la adaptación de uno de sus libros. Algo que, por suerte, no ha hecho falta en esta ocasión. Esta vez tenemos la historia de un profesor de inglés que ‘siente’ que algo no va bien con su hermano gemelo. Así comienza una historia gótica en una casa de campo, con una presencia ominosa. La verdad es que tras esta segunda espero que la editorial vaya más allá de las novelas setenteras de señores, pero al menos está siendo una selección interesante.

El banquete de Muriel Spark, ed. Blackie Books
Doce años hace de que Alfaguara publicara en España por última vez este libro, Symposium en la edición original. Una mezcla de comedia y asesinato, aunque Platón esté de fondo, pero una historia en la que el suspense se mueve desde el conocimiento. Porque lo que sepan y no sepan personajes y lector es parte también de la forma en la que tejerá la historia.

Lázaro resucitado de Richard Price, ed. Literatura Random House

Una explosión, un edificio desaparecido y un hombre que sobrevive a esto. Ese es el punto de partida de la nueva historia -a partir de distintos personajes cuyas vidas se entremezclan- que nos ofrece distintas piezas menos de un puzzle que de una pintura. Una en la que texto y contexto van más allá de reflejar una comunidad y sus habitantes.

La traición de mi lengua de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets

A medio camino entre un libro de memorias y una exploración de los afectos sexuales, este nuevo libro de Camila Sosa Villada continúa con su exploración de los recuerdos, las emociones y la formación de aquello que nos acaba configurando.

La tortuga y la liebre de Elizabeth Jenkins, ed. Alba
De Elizabeth Jenkins ya hemos leído Harriet o ese Seis mujeres criminales. Aquí estamos en un punto más cercano a la primera. Con un entorno opresivo y una mujer en el centro -sacrificada, y sumisa- que ve cómo ni su mujer ni su hijo la respetan y, más aún, que una vecina igual de dominante no duda en maniobrar sobre ella. Porque en esto, que podría haber sido una comedia de época, es un drama casi terrorífico. Pero, eso sí, contada con enorme lentitud.

Un caso de matricidio de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta
Aquí llega la cuarta novela de Graeme Macrae Burnet publicada en Impedimenta, la tercera de la ‘trilogía‘ del inspector Gorski. Como de costumbre una novela negra que tira por el lado psicológico, una bra de personajes. En este caso con una serie de sucesos: una anciana que asegura que su hijo quiere matarla, un empresario muerto de forma sospechosa, algunos otros extraños sucesos… que van convenciendo a Gorski de que algo sucede en su aparentemente aburrida ciudad alsaciana.

La atadura de muerte y otros cuentos de Katharine Tynan, ed. La Biblioteca de Carfax
El primer libro de Carfax del año es su clásico recopilatorio de relatos sobrenaturales de una autora clásica, en este caso la irlandesa Katharine Tynan que escribió desde muy joven y ocupó desde finales del S XIX al primer tercio del S XX un puesto en el auge literario irlandés de la época gracias a su prolífica producción que transitaría por varios géneros. Aunque aquí, por supuesto, se centran en esos relatos sobrenaturales a los que nos tienen acostumbrados.

Sultanes de África de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Pues aquí seguimos, con más Sailor y más Lula, seguimos en esas novelas cortas que Anagrama sacó en un tomo recopilatorio y que ahora se nos presentan sueltas. Lo hacemos con una mayor presencia del hijo adolescente de los dos protagonistas, igual de marcado por una vida proclive a meterse en líos que ellos, en este caso con la mafia de Nueva Orleans por medio.

El gato de los Baskerville de Vicki Delany, ed. Alma
Un café con leche agria de Cleo Coyle, ed. Alma

Pues bueno, parece que Alma regresa con los Cozy Mystery, aunque sea de manera discreta y con continuaciones de series en curso. Que también está bien que no se limiten a sacar novedades, también a continuarlas.

Los secretos de Oxford de Dorothy L. Sayers, ed. Penguin Clásicos

Junto con Estudio en Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle, El largo adiós de Raymond Chandler y Los crímenes de la Rue Morgue de Edgar Allan Poe, la nueva ‘pseudocolección‘ de bolsillo con clásicos del género es una oportunidad. Sobre todo porque la de Sayers es bien conocida pero menos editada que las otras. Y aunque posiblemente la lectura de esta mejore conociendo de antes a los personajes, no es menos cierto que esta puede ser la ‘obra maestra’ de la autora. Así que, bueno… es una ocasión a aprovechar. Supongo.

Croaky de Matty Long, ed. Hidra

 

Matty Long ha llegado a España a por todas, parece. Este mes comienza con los textos+cómics infantiles de Croaky, una rana aventurera siempre dispuesta a investigar y a meterse en líos… con mucho humor. Y lo hace en nada menos que tres aventuras diferentes: En busca de pie grande, A la caza de la baya legendaria y Las cavernas del gemosaurio. Habrá que ver si no es mucho a la vez, pero no se puede decir que haya decidido pasar desapercibido.

Nos leemos.