¡Libros que Salen! Young, «Las siete lunas de Maali Almeida», Kingfisher y más

¡Que entre la pila!

Miss Mole de Emily Hilda Young, ed. Adriana Hidalgo
Ama de llaves perfecta, Miss Hanna Mole ha cumplido cuarenta años y decidido volver a su pueblo tras años sirviendo a exigentes ancianas. Ahora es la empleada de la vicaría, decidida a transformarla y asistir a las hijas del reverendo. Así que los secretos, la sociedad y la forma de navegarlo. Esa es la obra de 1930 que nos trae la recuperación de Emily H. Young, una autora con una biografía a la altura de sus obras.
Algo de prisa se han dado en Plata/ Grupo Urano en traer el premio Booker de 2022, con la guerra civil de Sri Lanka como fondo para una sátira que comienza con un fantasma descubriendo que ha sido asesinado y no sabe por quién. Peor aún, en un tiempo tan convulso tampoco parece que tenga  mucho sentido investigarlo porque la lista sería casi imposible, y tiene cosas más importantes por delante. Por suerte tiene siete días para poder contactar con un par de personas y poner patas arriba su país.

Corazón de acero de T, Kingfisher, ed. Oz Editorial

¡POR FIN! Parece mentira lo que ha tardado en llegar a España el magnífico Swordheart de T. Kingfisher/ Ursula Vernon… ¡Pero por fin ha llegado! Puede que la portada sea espantosa -especialmente si has visto la original- o que las frases de la misma parezcan traducidas por alguien con un conocimiento limitado del español, puede que la editorial llevara ni sé el tiempo sin sacarlo, puede que me esté temiendo una traducción a la altura de las de Minotauro o La Factoría. ¡Pero ya está aquí el libro, una magnífica historia de amor, humor y paladines! Lista y preparada para que os la empecéis en español… tanto como estoy yo de vendérosla en inglés.

Gloria de NoViolet Bulawayo, ed. AdNovelas

Con la caída de Mugabe del poder tras el golpe de estado de Zimbabue de 2017, contada como una versión de las fábulas de animales con una mezcla de reinvención mitológica y ajuste de cuentas con Rebelión en la Granja. Una historia de reinos animales y de posibilidades que parecen tan cercanas como lejanas.

La clase de griego de Han Kang, ed. Lumen

De la autora de La Vegetariana nos llega ahora una historia sobre el lenguaje, la comunicación, las culturas y las pérdidas.

Maldeniña de Lorena Salazar Masso, ed. Tránsito

Vuelve Lorena Salazar Masso con una historia de paso a la adultez en mitad de la nada, con personas que son casi personajes y situaciones que se tienen que mover entre el silencio y la reflexión.

El guateque de los muertos de Colin Cotterill, ed. Amok

El forense Siri Paiboun es enviado en esta ocasión a encargarse de un brazo momificado en la nueva mansión presidencial. Algo que pondrá de especial relieve en este caso las habilidades chamánicas del doctor. Y es que todo puede pasar cuando decides mover el esqueleto.

Lecciones de Ian McEwan, ed, Anagrama

McEwan ha construido la historia de una sola persona, entre los límites de la propia vida y de la intencionalidad de relatar otra historia más general, más capaz de englobar los distintos pasos desde la juventud a la senectud, sin acabar de entender el mundo ni entenderse a si mismo, y aún obsesionado con un hecho de su juventud.

Los perros oruga y otros cuentos de juventud de Tenessee Williams, ed. Alba

Todo un clásico inesperado, o quizá no exactamente un clásico pero sí una parte no tan habitual de un clásico. Porque estos cuentos de juventud nos ofrecen una visión distinta y complementaria del Williams dramaturgo. Algunos de los cuales, como Escalera a la azotea, se han convertido en un punto de partido distinto, y como decía antes, su propia versión de clásico.

Please, Please Tell Me Now de Stephen Davis, ed. Libros Cúpula

Ni más ni menos que una historia de Duran Duran contada casi desde dentro, porque Davies ha tenido entrevistas y accesos a los diferentes integrantes para que dieran su versión de lo que significó el grupo.

Para ofrecerle placer de Ali Seay, ed. La Biblioteca de Carfax

Abandonado por su padre, con una madre entregada al alcohol, el protagonista encuentra un libro con una enigmática figura que parece ofrecerle hacer realidad sus deseos. Aunque, a veces, la familia requiere de pequeños sacrificios. Una obra pequeña capaz de dar un giro a un concepto clásico.

Tal vez soñar de Charles Beaumont, ed. El Paseo Editorial

Selección de historias cortas del autor conocido por sus guiones para la Twilight Zone que permite acercarse y ver la diversidad de pesadillas, ensoñaciones y alucinancias.

Quién es quién en la mitología vasca y sus parientes por el mundo de José Dueso y Gorka Aranburu, ed. Tyertoa 

Un vistazo al mundo folclórico vasco desde dentro y fuera, es decir, no solo a los seres que hay, también a la interconexión y parecidos con otros seres de fuera del País Vasco. Con, por supuesto, ilustraciones. Que es lo que está mandado en estos casos.

Hoka Hey! de Neyef, ed. Nuevo Nueve

Un western de fondo clásico -un joven indio criado por blancos se une a la fuerza a un trío de bandidos lakota con la venganza como objetivo- que se ve unida a la intención de darle un aspecto moderno en la que la discusión sobre las raíces y su influjo es tan propio de la trama como de la forma de reflejar el género.

Shelter de Harlan Coben, ed. Molino

El thriller juvenil está en tan buen momento que autores como Harlan Coben decidieron apuntarse… hace algo más de una década. Y ahora lo han decidido traer a España… porque había una serie por medio en desarrollo, porque aquí la mezcla de utilización de distintas expresiones estaba claramente establecida para que todos se beneficiarían. Excepto los que quisieran una portada en condiciones, me temo. En cuanto al libro… pues con Mickey en lugar de Myron, y con algo más de ‘juvenilidad’, pero por lo demás, igual de Bolitar.

Matilda (Edición Ilustrada) de Roald Dahl con ilustraciones de Sarah Walsh, ed. Alfaguara

Por si alguien quería una versión con ilustraciones distintas a las que Quentin Blake creó, aquí tenemos un acercamiento distinto, con unos dibujos modernos y -quizá- más cercanos al público infantil actual.

Un parque de diversiones siniestro de Kiersten White, ed. Puck

Nos llega aquí la primera de las novelas infantil/ juvenil de la serie de las Aventuras Siniestras de Kiersten White, las crónicas de un verano aterrador en la que los gemelos Sinister-Winterbottom irán encontrándose con extrañas situaciones que investigar durante sus inusuales vacaciones.

Con unos magníficos dibujos nos llega este cuento sobre la hora del baño repleto de animales con las mejores intenciones.

El ratón que comía cuentos de José Carlos Andrés y Katharina Sieg, ed. NubeOcho

Un ratoncito con hambre se pone a devorar libros, la librera lo descubre y llega a un acuerdo con él: Le leerá historias y, a cambio, él ayudará en la librería. Una divertida historia sobre el amor por los libros… ¡y el comérselos!

Nos leemos.


Esta 6ixtynin9: The Series (O) (TA)  es una adaptación de la película tailandesa Ruang talok 69 y se nota, vamos si se nota. Porque estirar una trama no es siempre fácil y aquí todas las ideas concentradas pasan a disgregarse montando una serie de ‘pompas de extrañeza’ que ni parecen ir a ningún lado ni en realidad importan mucho. Mucha cosa estética, mucho pasar de un lado a otro y poco interesante que mascar, hasta el punto de que el piloto logra no haber contado gran cosa y caer demasiado largo. Tenía interés por ver cómo iba a ser esta adaptación y la respuesta es una de las peores posibles: Profundamente aburrida y pretenciosa.

Ver que As Luck Would Have It (USA) se emitiría en LMN -es decir, Lifetime Movie Network– daba para realizar una serie de asunciones. La mayoría de las cuales ha sido más que acertadas. Se trata de una mezcla de serie con películas con un personaje central. Esas TV Movies a las que estamos acostumbrados y que hoy en día cargan sobre sus hombros Lifetime y, sobre todo, HMM -es decir, Hallmark Movies & Mysteries– con un personaje central repitiendo en los ‘misterios’ y una serie de subtítulos para ir siguiendo la historia. También un crimen más o menos agradable -porque estas cosas suelen ser no Cozy sino The Coziest casi más interesada en la relación de la madre y la hija que en responder el asesinato- una serie de investigaciones sencillas de seguir y un presupuesto tan limitado que sospechas que los secundarios tienen que llevarse un termo de café de casa. Aquí se rompe un poco lo habitual porque para eso lo protagoniza Jackée Harry, que está claramente decidida a darle un poco de sabor personal al asunto -bien es cierto que a veces tanteando el borde de la sobreactuación- con su profesora retirada de criminología que -por supuesto- se encuentra con nuevos casos que investigar en los que acaban pringando su hija (policía, por supuesto), ex-marido y casi cualquier que esté cerca. Porque esto funciona así. Como signo de los tiempos en lugar de hacer las cosas tradicionales ahora ¡tiene un podcast! Y como todo el mundo sabe, desde 2014 toda mujer con tiempo suficiente en posesión de un apetito por el crimen debe tener un podcast. (Lo que no sé es qué pinta Tom Arnold aquí, pero en fin) Así que la parte buena es que ya sabéis por dónde van los tiros y la mala es exactamente la misma. Un crimen simplón que casi ni interesa, una personalidad muy fuerte de la protagonista, todo el rato discusiones madre-hija incluso con el resto, una trama romántica que no tiene sentido pero te meten por el gaznate y el hecho de que la producción se ha hecho con las vueltas del pan. A partir de ahí que cada cual decida.

Estoy un tanto sorprendidos por este B.O. (O) (BR) que ha estrenado Netflix. No tanto de manera agradable -aunque podría ser peor- como patidifuso. Porque… ¿Esto qué es? A priori parece una especie de Brooklyn Nine-Nine protagonizado por lo que presupongo que es el Leo Harlem brasileño. Para disimular han hecho un mix con los personajes de la serie original, mezclando características de unos y otros -en realidad en general diría que han cogido de dos en dos y mezclado de dos en dos- y añadido a una mujer de la limpieza evangélica para acabar de darle un sabor especial. El acto, que muchas veces sabe algo rancio porque en fin, funciona en los mínimos, no desde la brillantez que podía alcanzar la otra serie, sino por las tablas que este tipo de farsas tienen ya de rodaje. Así que no es lo peor que ha estrenado esta semana Netflix, tampoco lo mejor, ni siquiera lo más sorprendente, solo algo que está ahí como curiosidad.

Llega con las mejores intenciones The Changeling (USA) y lo cierto es que su resultado más notable es hacer que uno se quiera leer la novela. Al fin y al cabo la novela tiene pinta de darle más vidilla al asunto. Y es que cuando quieres cubrir tantos, desde tantos frentes y con tantas cosas que contar a la vez, por mucho Apple TV+ que tengas detrás o tienes muy claro lo que buscas o acabas como esta serie, mostrando la mejor de las disposiciones por encima de las capacidades reales. Al estrenar tres capítulos a la vez supongo que el primero actúa como prólogo de la historia, pero mi problema es que si el prólogo es un capítulo entero… ¿qué nos van a contar con el resto? Porque ni siquiera comienza donde, digamos, el principio de la ‘acción’ de la novela. Sino con establecerte la situación y los personajes. En fin, al menos les daremos la enhorabuena por haberlo intentando, pero lo cierto es que no sé si alguien tendrá muy claro de qué va la historia con lo que se ve en este piloto… y yo no estoy por la labor ahora mismo de verme dos capítulos más. Creo que me puedo releer el libro en lo que duran los tres capítulos.

Lo que más me sorprende de The Freelancer (O) (IN) es que parece que sea una de acción estadounidense de los primeros ’00s. La trama comienza con un No sin mi hija, salvo que esta vez es la mujer la que ha sido ‘raptada’ en Siria por un extremista cercano al ISIS, o algo así. Tampoco es que tenga que tener mucho sentido porque aquí la idea es traerse a este tipo, El Autónomo, para que reparta tiros y hostias. Sin cansarse demasiado porque esto no es 24 sino una de esas producciones un poco por cumplir el expediente, tipo AMMO. Así que, bueno… digamos que es lo esperable o lo esperado o quizá ambas.

De verdad que yo iba con muy buena disposición a lo que GAMERA -Rebirth- (O) (JP) pudiera ofrecerme, pero no esperaba que fuera esto. Es verdad que las decisiones de animación, que solo puedo definir como The Sims glitcheando, no me convencían, es verdad que la idea de poner una especie de textura rara movil a los monstruos tampoco, pero lo del guión. Lo del guión es la guinda. Porque esta serie de monstruos gigantes va… de que el japonés es un pueblo orgulloso que no puede tolerar el trato que los estadounidenses les dieron y que, al final, son los únicos que pueden salvarlo porque los estadounidenses son tontos, feos, malos, maltratadores, hacen llorar a los japoneses, les roban, les atacan, no les entienden y, además, son racistas. Estando más que dispuesto a firmar buena parte de esas aseveraciones, hacerlo desde un nacionalismo rancio y militarista -¡con Gamera de por medio nada menos!- acaba creando una cierta sensación de que los japoneses son los que tenían que haber ganado la Segunda Guerra Mundial. ¿Con quién decíais que estuvieron aliados?

Por el principio pensaba que esta Infamia (O) (PO) sería otra serie sobre una joven con sueños en el mundo de la música, pero resulta que no. O que sí, pero no es lo principal, al menos no en este piloto. Porque toda la parte dramática viene menos de la música y su mundo como de las relaciones de los Romanís, de su convivencia con los polacos, de la relación entre unos y otros pero, sobre todo, el drama de la familia protagonista que incluye una serie de tratos poco ventajosos y varias decisiones más que discutibles. No sé cuánto habrá de autobiográfico en esta obra, o si habrá algo. Pero lo cierto es que,a demás de necesitar urgentemente que alguien recorte la duración del capítulo, elimine reiteraciones y centre las tramas; detrás hay una buena idea que parece mal desarrollada. Y es una lástima, porque esta historia apunta mucho más allá de los patrones clásicos, pero parece decidido a volver una y otra vez a esos clichés, aunque sea a consta de nuestra paciencia. Ojalá algo así pero en España, por cierto.

A veces los pequeños cambios son los que consiguen darle interés a las cosas.  A priori parecía que The Inheritance (UK) sería el clásico drama familiar, o alguna vertiente legal o de suspense del mismo. Pero no, mucho de lo que lo conforma está ahí -tres hijos, cada uno con sus familias, problemas y situaciones, se encuentran con que tienen que afrontar el fallecimiento de su padre pero, sobre todo, con que la herencia se la lleva una mujer desconocida para ellos- y algunos de los personajes son claramente más arquetípicos o sufren de mayores clichés. Pero no deja de haber alguna cualidad redentora, no en ellos, sino en lo que se van encontrando y haciendo. La naturalidad con la que se nos muestran comportamientos, la verosimilitud de las reacciones y los giros que parecen despepitados pero que una vez van explicándolos parecen tener más sentido y, a la vez, ofrecen más dudas sobre los hechos y acciones de los personajes. No sé cómo avanzará esta serie, ni si sabrán mover el misterio -que lo veo difícil- pero al menos hay motivos para darle una oportunidad.

Curioso aunque muy poco creíble este The Killing Kind (UK) -basado en el libro del mismo nombre, aunque me da la sensación de que hacen cambios- en el que una abogada empieza a sospechar que un antiguo defendido al que libró de los cargos de acoso -sección stalkeo– y al que tuvo que poner en su sitio tras que se acercara(n) demasiado vuelve a vida a la vez que ella sospecha que alguien ha intentado matarla. Los giros y premisas son, en general, el tipo de cosa que en Lifetime te tirarían por increíble, pero están contados con la suficiente gracia como para ver por dónde tiran a continuación en una historia en la que no tienes claro si realmente está pasando algo o son imaginaciones de ella, y si está pasando algo si no será por culpa del mismo tipo que se ha ofrecido a ayudarla, o quizá por el policía -que parece que quiere ayudarla pero que también parece mosqueado por que el otro se fuera de rositas, o quizá por el ex-prometido, o por… en fin, suficientes candidatos y suficiente movimiento. Así que al menos tendremos un rato entretenido… si podemos no darle muchas vueltas.

No sé a quién ha ofendido Netflix para que sus creaciones centroeuropeas de esta semana sean como son, pero Liebes Kind (O) (AL) tiene una premisa un tanto regulera -un accidente de coche parece destapar dónde ha estado una mujer desaparecida, pero también la aparición de una niña que ¿es su hija?- en un interminable número de escenas que se debaten entre lo tedioso y lo reiterativo. Daría la sensación de que tenían una novela que adaptar y demasiado tiempo para hacerlo, pero lo lógico sería lo contrario. En fin, sea como sea no creo que me pueda importar menos lo que me cuentan. Sospecho que hay un máximo de conversaciones de dos personas sentadas que puedo aguantar por capítulo en una de estas series.

Supongo que esto, siendo esto The Lovers (UK), esparte de la tendencia de las nuevas series románticas, en las que te ponen algo completamente artificial y en teoría muy bonito. Si no piensas mucho en que estás viendo a una persona con problemas mentales liándose con un tipo con pareja pública y notoria con el que, además, se lleva a matar. Supongo que por eso hay ratos en los que no sabe si tirar del drama o de la comedia. Igual que no sabe hacer a los personajes centrales distintos de insoportables -aunque al menos ella es menos insufrible que él-, pese a lo cual logran que el tono general sea de ‘agradable y bonito’ cuando muy claramente ni lo que te enseñan y los protagonistas lo son. En fin, yo qué sé.

Es sorprendente lo rápido que encuentras conexiones por lejanos que sean los países. Mucho de lo que sale en Tahir’s House (O) (AS) podría estar ambientado en España sin demasiado problema. Quizá aquí la historia sobre una pescadería que se está hundiendo -fundamentalmente porque el cabeza de familia es también un cabeza de chorlito insoportable- y como parece que va a arrastrar al resto de la familia con ella, al hijo que preferiría hacer cualquier otra cosa y tampoco es el cuchillo más afilado del cajón, a la hija que sí que lo es pero como es mujer ni le hacen caso ni dejan que salga por patas, a la abuela que se supone que quiere mantener unida la familia pero también es la que dice lo que le place… y a los postizos, el mejor amigo del protagonista y su extraña relación con una pija que quiere ser influencer. Hasta aquí el costumbrismo cómico habitual. Pero que por el centro metan una trama con una hierba que mejora la potencia y capacidad sexual… eso es tan de película de Esteso y Pajares que siempre se me olvida que en realidad todos los países tienen sus parecidos. Así que eso es lo que tenemos, una comedia simplona, de gracia sencilla, pero que puede transportarte a terrenos familiares aunque estés en Emiratos Árabes.

Tenía una idea en mente al empezar a ver este Neoui Shigan Sokeuro (O) (CS) o también 너의 시간 속으로 o A Time Called You o Tu Tiempo Llama o como lo llamen. Una serie que parecía seguir la idea tan del gusto de Asia oriental de dar vueltas con el tiempo para salvar un amor del pasado, pero que va mostrándote otras situaciones para que parezca una historia menos fantástica y más llena de dimes y diretes en sus intrigas. Supongo que es porque estamos solo en el primer capítulo -suficiente lleno de información y giros, gracias- pero me parece complicado que sean capaces de mantener el nivel. Supongo que nos espera algún momento en el que se nos expliquen esos movimientos temporales y lo que parecen cambios de líneas, pero eso tendrá que ser más adelante. Así que parece que le daré unos cuantos capítulos más, a ver por dónde avanza.


¡Libros que Salen! Chakraborty, «Otaberra», Smith y más

¡Que entre la pila!

Las aventuras de Amina Al-Sirafi de Shannon Chakraborty, ed. Umbriel

Tras la publicación de La puerta de bronce tenemos ya otro título de Shannon Chakraborty esperando para los últimos días de agosto. Una serie completamente distinta a aquella, por cierto. Porque aquí nos meteremos en la piel de Amina al-Sirafi, una aventurera retirada a la que consiguen sacar de su retiro para embarcarse en una última gran aventura, entre los robos perfectos y la piratería, en un mundo con trasfondo fantástico y ambientación islámica.

– Otaberra de Elisa Victoria, ed. Blackie Books

Vuelve Elisa Victoria con una novela de la que solo se nos ha dicho: «Algo pasó en 1989. Renata vuelve a ese año una y otra vez. El presente para ella no existe. El tiempo quedó detenido en Otaberra.». Supongo que para acentuar el suspense. Pero bueno, ya le darán todo el bombo por fuera que no están dándole en la sinopsis.
No sé quién pensó que una tetralogía con el nombre de las estaciones necesitaba de un quinto libro, pero aquí estamos. En una historia de la UK tras el Brexit y durante la pandemia, y a la vez otra línea temporal en la que una herrera crea hermosas cerraduras. Una novela que habla y juega con el concepto de libertad a la vez que propone ese estrambote a la tetralogía.
Una muy particular historia de la revista Babel, en la que todo un grupo de escritores argentinos escribían y colaboraban, contada de manera tan particular -con anécdotas, lecturas apócrifas, críticas de libros que no existieron o fragmentos escritos y enmendados- contado como novela/diario/notas desde dentro por parte de uno de sus responsables, Luis Chitarroni.

Un patito sin suerte de Gemma Merino, ed. Picarona

Nuevo álbum ilustrado de Gemma Merino (La vaca que se subió a un árbol, por ejemplo), esta vez con un pato sin suerte que se queja de que le pasan cosas malas, a partir de ahí irá encontrándose con otra serie de personajes -un zorro con hambre, un árbol sin hojas…- con los que se irá creando una historia sobre sobreponerse a las adversidades. Con todo su buen hacer habitual.

Nos leemos.

Se me ocurren más cosas que decir alrededor de Adventure Time: Fionna and Cake (USA) que sobre ella, la verdad. Quizá porque parece una continuación de ese origen como fanfic y AU, quizá porque ese Universo Alternativo nos proponga una relectura ‘realista’ de la situación de Hora de Aventuras, quizá -simplemente- porque estamos ante lo que parece un piloto en dos partes del que solo se nos ha emitido la primera. Mi sensación general es que está pensado más para el espectador de la serie antigua, que se encuentra en otro momento de su vida, echando de menos esa ‘magia’ de la infancia, y busca recuperarla de alguna manera, que para un público bien nuevo, bien diferente. No es que sea una mala serie, es que su público parece delimitado.

En condiciones normales me costaría creer que alguien pensara que era buena idea estrenar Caught Up (USA), ¿pero cuándo han sido condiciones normales? En fin, no sé por qué esto dura más de un capítulo, o dos, o a saber. Porque es un no muy inspirado telefilme que trata de una mujer, el hombre del que se enamora y lo infiel que es. Hay algo profundamente noventero en todo ello, pero hay algo incluso más estúpido. No porque no se puedan cometer estupideces por amor, sino por la desgana general con la que todo se escribe, traza y muestra.

Es interesante cómo se pone en marcha -y funciona- este The Following Events Are Based on a Pack of Lies (UK) con todo lo que intenta… supongo que la palabra correcta sería innovar. Partiendo de ese gusto por el true crime pasamos a una historia un tanto más clásica. Dos mujeres y un estafador, uno que estafó en el pasado a una de ellas y ha echado un ojo como nueva víctima a la otra. Una mirada a como muchas veces a esos hombres se les cree más, su carisma -y la estructura social en todos sus frentes- permite jugar una serie de cartas y vueltas que les permite escabullirse. Todo esto jugando con imágenes, ensoñaciones y ruptura de pared, con momentos de juego metatextual y con un hombre que aparece desde el principio como despreciable y encantador, a la vez. Quizá no sea una serie tan impactante como interesante, pero creo que hay un valor también para eso.

A veces uno ve series que parece que han obligado a grabar a los participantes, ese es el problema de One Night (AU), una serie sobre tres amigas que se encuentran en una extraña situación al reencontrarse porque una de ellas ha escrito un libro que podría -o podría no- estar basado en sus vidas. O, al menos, en lo que sucedió hace 20 años en sus vidas. A partir de ahí los típicos momentos de duda y sospecha, todos realizados con tanta desgana como descuido, con un reparto que tampoco parece muy interesado en lo que está haciendo, ni la autora –Nicola da Silva– ni las dos amigas –Jodie Whittaker y Yael Stone-, ninguna de las cuales son precisamente novatas en televisión. No sé si según avance la serie habrá algo más de chicha, pero la verdad es que lo dudo. No parece que el guión dé mucho más de sí, y como mucho quizá alguna de las actrices decida ponerse a hacer lo suyo, pero viendo el piloto no se me ocurre quién va a ponerse con más capítulos, la verdad.

Puede sonar a broma, pero lo más claro que he sacado de este One Piece (O) (JP) es que se trata de una adaptación a acción real. Para bien, para mal pero, sobre todo, para neutral. Hay cierto aire en ella de esas superproducciones fantásticas chinas en las que notas que parte de la decisión es el irrealismo, conservar un punto en el que quede claro que es una ficción, no buscar eliminar el spandex sino agitarlo como un trapo. A estas alturas supongo que tendrá que valer. También la decisión de sintetizar personajes, momentos y situaciones. Supongo que si tuviera más fresco el manga original podría hablar de los cambios realizados -lo cierto es que hace tanto tiempo del inicio de su publicación que cuando compré aquellos primeros números la gente de Planeta decidió editarlos en grapa- de modo que por una vez no me puedo quejar de las decisiones sobre el fondo. Simplemente constatar eso, es una obra que existe. Supongo que a estas alturas eso es motivo de alegría.

Supongo que es bueno que exista Spellbound (O) (FR/AL) porque es un poco el genérico de serie juvenil con poderes, una joven va a París para ser bailarina, a partir de ahí tres cosas distintas: 1) Ella pertenece a una estirpe capaz de usar la magia que podríamos llamar Brujas, 2) El teatro está encantado por algo que parece relacionado con brujas y Shakespeare (yo qué sé), 3) hay gente en las sombras observando para lograr sus Planes Malvados TM. Ninguna de las tres líneas -cuatro, si contamos Jóvenes en una Escuela Musical TM– parece tener mucho sentido o relación, pero la gracia de estas cosas es, precisamente, coger la premisa y salir corriendo, porque mientras estés en marcha o haya gente diciendo en pantalla «Pero cómo se te ocurre» no te paras a pensar que, efectivamente, cómo se les ha ocurrido o quién está detrás de estas ideas. Pero, a la vez, es una agradable serie juvenil que tener de fondo por las tardes mientras haces los deberes, así que no hay nada malo. Supongo.

Es una pena que este The Woman in the Wall (UK) me haya parecido una versión menor de Holding, porque tiene buenos actores y un par de ideas interesantes. Centrar la acción no solo en un pueblo en Irlanda, también en el robo de bebés a manos de la Iglesia, poner a un grupo de madres en el foco y permitir que la capacidad de Ruth Wilson lleve buena parte del peso, no evita que todo parezca demasiado estirado, que la campechanería de la zona o el contraste que el personaje de Daryl McCormack parezca no ya visto sino, directamente, copiado, y que al final los asuntos de unos y otros e incluso ‘el asunto’ de Wilson de bastante lo mismo. Otra vez será.