¡Libros que Salen! Baldwin, «El centro», Kennedy y más

¡Que entre la pila!

La próxima vez el fuego de James Baldwin, ed. Capitán Swing

Uno de esos libros básicos sobre el racismo que Baldwin conocía en primera persona y que se publicó el mismo año de la Marcha sobre Washington. Más de sesenta años después sigue demostrándose plenamente vigente, tanto el primer ensayo -una carta a su sobrino para que entienda lo que significa ser negro en USA y cómo el racismo busa retorcer la lógica- como en el segundo -un ensayo espiritual sobre los problemas y aciertos de la religión y las organizaciones religiosas, contada desde un punto de vista a favor pero claramente crítico- nos habla de la necesidad de seguir avanzando y encontrar la manera de enfrentarse a la opresión en la raza, la religión o el aparato estatal. No desde la rabia sino desde un cariño que busca igualar a los hombres.

El centro de Ayesha Manazir Siddiqi, ed. Amok

Un centro para la enseñanza de idiomas con una propuesta radical y particular, una traductora pakistaní que decide acudir tras una serie de sucesos y, a partir de ahí, una serie de situaciones extrañas, misteriosas, a ratos terroríficas y en otros momentos cómicas. Porque la pregunta: ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por el éxito? puede dar lugar a muchas historias. No digamos ya a todo lo que hay alrededor de las traducciones.

Troy Chimneys de Margaret Kennedy, ed. Alba

Lo nuevo para Rara Avis es esta historia de dualidades y duplicidades, con un caballero victoriano leyendo en papeles sobre otro de la Regencia que, a la vez, viene de ser hijo de un modesto clérigo a cargos políticos, pero también tiene una cara de hombre de familia y defensor de los indefensos y otro de arribista dispuesto a apelar al sentimentalismo para lograr sus objetivo. Y como su vida en esas dos caras fue progresando en un eterno círculo de terratenientes y parientes pobres. De tal manera que Kennedy logra desde su presente de los años cincuenta retrotraerse a esos dos momentos distintos pero no tanto, con todo el talento que la autora de La ninfa constante sabía utilizar.

Belleza en el caos de Jakuchō Setouchi, ed. Satori

Además de traducir La historia de Genji del japonés clásico, ser una pionera feminista y ordenarse como monja budista Setouchi también fue una autora ciertamente notable. Responsable de títulos como esta Bi wa ranchō ni ari, una historia de una de las mujeres detrás de al primera revista para mujeres, Seito, Noe Ito. Encargada de la revista después de que la fundadora, Raicho Hiratsuka, decidiera cambiar su vida. Pero esto solo fue una parte, porque en treinta años se casó tres veces, tuvo siete hijos y se convirtió en un prototipo del feminismo, uno de los nombres principales para hablar de este movimiento en Japón. Setouchi cuenta aquí su historia, compleja e intrincada.

La guerra privada de Samuele y otras historias de Vigàta de Andrea Camilleri, ed. Salamandra


Seis historias de Vigàta, divertidas e ingeniosas, del pasado y el presente del autor, que sirven para mostrar la realidad de Italia de manera atemporal. Con mucho humor, como tiene que ser.

Historias de Vigàta vol. 3 de Andrea Camilleri, ed. Altamarea

Tercer volumen recopilatorio ya de los relatos que Camilleri localizaba en Vigàta, con un fondo de pasión, objetos comunes como espectadores y el humor habitual del autor que aquí busca añadirle un extra de pasión.

48 pistas sobre la desaparición de mi hermana de Joyce Carol Oates, ed. RBA

La desaparición de una mujer, las dudas de su hermana menor, el intento de reconstrucción -veinte años más tarde- de lo acontecido en aquellos momentos. Todo para una clásica novela de Joyce Carol Oates que aparece esta vez en una editorial diferente, pese a lo reciente de su publicación USA.

La piedra de la castidad de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata

Buena noticia que nos sigan trayendo obras de Sharp. Incluso aunque se alejen un poco de Cluny Brown o El árbol de la nuez moscada, porque aquí tenemos a un científico que se muda a un pueblecito junto con su familia. Lo hace para proseguir con tranquilidad su búsqueda de la Piedra de la Castidad, en la que tropiezan las mujeres impuras. Las ideas, formas y decisiones de este particular científico pondrán patas arriba a la comunidad. Especialmente cuando se metan por medio la esposa del vicario y otras inquisitoriales y severas damas nada conformes con los asaltos científicos descocados que parecen rodear a esta peculiar cuadrilla intelectual.

Ormond de Maria Edgeworth, ed. Libros de Seda

Puede que Edgeworth fuera conocida por obras como Belinda, pero eso no significa que no tuviera otras más dickensianas como este Ormond que nos habla de un joven que pasa de joven huérfano y abandonado, acogido por un hombre acomodado pero sintiendo que no encaja, y teniendo que tomar toda una serie de decisiones complicadas para elegir su propio camino. En las que intervendrán los lazos de Irlanda con Francia e Inglaterra. El tipo de clásico que tiene un público quizá concreto pero no inexistente.

Deustchland, Deustchland Über Alles de Kurt Tucholsky con fotomontajes de John Hearfield, ed. La Fuga


Periodista y satírico de izquierdas, defensor de la República de Weimar, crítico con los sectores conservadores que consideraba conducían Alemania al abismo. Kurt Tucholsky decidió escribir en 1929 este Deutschland, Deutschland über alles, con John Hearfield en el apartado gráfico, en la que hacía un repaso al país señalando sus problemas y defectos, salpicándolo con imágenes y variando el tipo de texto, produciendo una obra singular que, además, sirve tanto de ataque concreto como de carta de amor general a su país.

Temporada de brujas (El libro del Rock Gótico) de Cathi Unsworth, ed. Contra

Tras el impacto del punk llegó en Inglaterra, a finales de los setenta, un nuevo estilo de jóvenes desencantados con una estética oscura. Siouxisie Sioux and The Banshees, Joy Division, The Cure… fueron algunas de las puntas de lanza a las que luego se unirían los Bauhaus o The Sisters of Mercy. Un a escena musical que sería definida como Rock Gótico y dentro de la cual cabrían aún variaciones, como el pyschobilly de The Cramps. Un entorno combativo pero teñido entre lo poético y lo torturado, con múltiples referentes artístico y personajes propios como Robert Smith o Nick Cave. Dispuestos a crear música dolida mientras Thatcher recortaba los derechos sociales y laborales.

El murmullo del agua de María Belmonte, ed. Acantilado

Siguiendo por su recorrido por el bonitismo, la naturaleza y la creación humana (o algo así diría yo que es el hilo conductor) que podemos encontrar en vg. Peregrinos de la belleza, llegamos con El murmullo del agua a hablar del agua en su versión de fuentes y jardines, en un viaje tan histórico como estético y cultural, que sirve no solo para celebrar todo lo que ha sido creado y evocado con los conductos, fuentes y jardines. Además de, por supuesto, el valor que aporta el agua en un momento en el que parece tan preciada.

Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enríquez, ed. Anagrama

Pues aquí estamos, con una antología de relato de Mariana Enríquez tras tantas aproximaciones a otras posibilidades.

La Biblia del Bosque Amargo de Angela Slatter, ed. Dilatando Mentes
¡Otro libro de Angela Slatter, bien! Un libro de relatos en esta ocasión, con muchas historias diferentes pero todas dentro de ese universo particular de la autora en la que los libros pueden ser peligrosas, hay clases de asesinato, vampiros que esperan jóvenes para alimentarse, tejones werepersonas o fabricantes de ataúdes con misiones. Son muchas las posibilidades de lo que aquí se nos cuenta. Y lo hacen, como siempre, con la capacidad para la maravilla oscura de Slatter.

La quinta bruja de Angela Slatter, ed. Duermevela

Otra vez Angela Slatter, esta vez en un Whitechapel en el que a los secretos y la muerte se une la brujería, porque los asesinatos de Jack el Destripador serán aquí perseguidos por una joven policía que oculta su identidad en esta novela corta.

La república del dragón de Rebecca F. Kuang, ed. Hidra

Tras tanto tiempo vemos publicada en España la continuación de aquella The Poppy War que Orok publicó en 2020 y que Hidra recuperó el año pasado, ya como La guerra de la amapola. Y, así, vamos recuperando esa trilogía que Kuang escribió tanto antes de Babel y de Amarilla, en la que una historia alternativa y fantástica pasa de una guerra que termina a otra -la tercera- que comienza. Con una figura central que no puede olvidar las atrocidades cometidas -sobre todo las suyas- tanto como le gustaría olvidarse de las adicciones y el poder. Pero, sobre todo, tiene un objetivo en la cabeza: La venganza.

Morir por una Tarta de Fresa de Joanne Fluke, ed. Alma
A de Asesinato de Miranda James, ed. Alma
Café hasta la muerte de Cleo Coyle, ed. Alma

Pues aquí seguimos, supongo que le estará yendo bien porque no hace tanto de la última sartenada de Alma y nos encontramos ya con la tercera de Fluke y James y la segunda de Coyle. Habrá que ver cómo se van moviendo los títulos y quién prefiere qué, pero al menos está claro que no han decidido dejarlo tirado.

Asesinato en el Huerto de Pepinos (Los misterios de Flavia de Luce) de Alan Bradley, ed. Alma

Dejemos un momento las Decisiones Fueron Tomadas del título. Vayamos a lo importante: ¡Han recuperado a Flavia de los Extraños Talentos! Flavia de Luce había visto publicados ya tres títulos en España, y ahora nos encontramos -de nuevo- con el primero. Por supuesto con un título diferente que, además, tampoco tiene que ver con el inglés The Sweetness at the Bottom of the Pie. Pero, lo importante, es que quizá nos permita leer más allá de esos primeros tres títulos que publicó Planeta. Y también volver a recomendar esta particular novela sobre una extraña joven, su particular familia y ese pueblo en el que suceden cosas. Así que si buscáis una novela de misterio juvenil con humor y oscuridad no dudéis en darle una oportunidad… ¡Al margen de lo que sugiera el título!

Un océano a capas de Ruth Symons con ilustraciones de Gail Armstrong, ed. SM

Estupendo libro ilustrado este, que nos enseña las profundidades marinas pelándola como una cebolla y que van revelando sus sorpresas no solo en estas particulares ilustraciones, también de otras llamativas maneras.

unOrdinary de Uru-Chan, ed. HarperKids

La historia de un joven sin poderes en un mundo de gente con poderes, con dramas y tramas porque, ¿cómo es posible que alguien así esté en un instituto con gente -la más popular- que sí que lo tiene? Y si eso os suena a lo de siempre… pues quizá sea porque lo es. O porque fue uno de esos WebToon de mucho éxito. Quizá ambas.

Hooky vol. 3 de Míriam Bonastre Tur, ed. MR

Tomo final de esta curiosa historia sobre hechiceros, gobernantes y todos los colores de aventura y magia que hay entre ellos.

Hasta pronto, Stacey (11, El club de las canguros) de Gabriela Epstein basado en el libro de Ann N. Martin, ed. Maeva


Pues aquí seguimos. El Club de las Canguro llegan al número once, regresando Gabriela Epstein tras el noveno. Es curioso como los cuatro primeros y los cuatro segundos fueron cada uno de una autora, y a partir de ahí llevamos estos dos y, en medio, otra autora. A saber.

Gata a la fuga de Aaron Blabey, ed. Anaya

El autor de Animalotes trae un nuevo cómic infantil, esta vez con una gata influencer que tiene que darse a la fuga porque la han inculpado de un crimen que no ha cometido. ¡Así que tiene que huir mientras intenta demostrar su inocencia! Como siempre, tendremos humor, misterio y animales cuestionablemente dibujados.

Expediente Ñ: ¿Quién mató a Rita Risk? de Josu Díaz García, ed. SM

Tomando nota del interés por los libros de investigación y, por supuesto, por el fantástico y los monstruos, llega este libro ilustrado en el que un grupo de jóvenes decide investigar casos más o menos -pero, sobre todo, más- paranormales que suceden a su alrededor. Con más humor que terror, por supuesto.

Mateo Molón de Mairena Ruiz y Luján Fernández, ed. Montena

Luján Fernández (Princesas Dragón, Los Cazapesadllas, Sirenia…) ilustra una nueva colección de libros infantiles, esta vez para primeros lectores, y con un personaje central -el del título, claro- que es un chico normal que tiene ‘las ideas más molonas del mundo’ lo que, por supuesto, le mete en muchos líos y le saca lleno de tiritas. Así que esa mezcla de costumbrismo y humor con unas magníficas ilustraciones para los que están empezando a leer.

¡Yo no he sido! de Marta Altés, ed. Blackie Books

Con una historia sobre la amistad, en la que se habla de las peleas pero también de las reconciliaciones, tenemos a Marta Altés de nuevo entre nosotros para contárnosla con su estilo siempre tan alegre y colorido incluso para hablar de un tema como este.

El cumpleaños de Mateo de Pato Mena, ed. NubeOcho

Sofía y su padre van al cumpleaños de Mateo. Mientras se dirigen allí la pequeña le pregunta a su padre cómo irían si fueran gatos, o rinocerontes, o ranas, o… Y así el trayecto se hace más interesante mientras los dibujos nos divierten y sorprenden acompañando a los protagonistas.

Siete dientes de león de Ledicia Costas con ilustraciones de David Sierra, ed. NórdicaUna estupenda historia con ribetes de cuento en el que la protagonista es una vieja. Una vieja gris llamada Iris que en un mundo sin colores empieza a buscarlo gracias a sus sueños con dientes de león. Una historia que logra mezclar un esquema clásico con mucho color.

Mi papá no sabe decir «Te quiero» de Vincent Guigue y Luciano Lozano, ed. SM

Un encantador álbum ilustrado que intenta enseñar a los niños a que los padres también pueden expresar su amor de manera no verbal. Y, con algo de suerte, enseñará a algunos padres a que pueden expresarlo verbalmente.

¿Y ahora dónde estoy? de Shinsuke Yoshitake, ed. Libros del Zorro Rojo

Un mapa hecho por la madre del protagonista de este álbum ilustrado para que haga unas compras sirven para que el autor explore no solo el concepto de mapa o de localización, también todo lo que se puede representar -y cómo- de esa manera. Un nuevo álbum, magnífico, de Shinsuke Yoshitake que continúa con la serie -e, incluso, con el estilo de las portadas- del resto de lo que ha ido publicando en esta editorial: Ser o no ser… una manzana, Ese robot soy yo, ¡No soy un monstruo! y ¿Cómo será el más allá?

El libro que sabe hacer de todo de Tristan Mori, ed. Kókinos


A veces los libros son más que libros, son también compañeros y objetos. Gracias a eso llega este simpatiquísimo ejemplar que no solo sabe hacer de todo, ¡además anima a sus jóvenes lectores a hacerlo también! Una manera estupenda de interaccionar con la lectura y mantener entretenidos a los lectores, sea con las divertidas ilustraciones o con la repetición de sus propuestas.

Nos leemos.


Comenzamos con Antonia (O) (IT), una serie de esas de mujeres en crisis que trata de mostrar a la mujer moderna con sus problemas y contradicciones y blablabla. A veces parece que hay obras que ya no se hacen, y lo que pasa es que se han cambiado el maquillaje. Pero supongo que a algún italianófilo puede llegar a gustarle. O algo.

Es curioso como esto de la autoría puede funcionar, porque The Gentlemen (UK) es indudablemente una serie de Guy Ritchie pese a que le de una vuelta o evite mucho de sus tics más característicos. También logra ser algo así como una serie de organización criminal sin que quede tan claro desde su inicio porque al principio parece que es una serie sobre nobles en apuros. Por supuesto, como la serie dice, no es que haya mucha diferencia entre unos y otros. Así que, más allá de algunos personajes tomando decisiones que parecen claramente erróneas para alargar o justificar el guión, lo cierto es que casi podemos decir que sabemos a lo que venimos. No hay mucha sorpresa, probablemente tampoco le haga falta, y se notan las tablas. El asunto eso, supongo, hasta qué punto se es público de esto.

Todo esto del Cozy Crime está animando más aún a los británicos a sacar series. No es que necesiten mucho para hacerlo, la verdad, pero un empujón nunca viene mal. Así hemos terminado con The Marlow Murder Club (UK) Una historia de 3+1 mujeres distintas que se ven enredadas en la resolución de un crimen. Por supuesto yo siempre a favor de estas obras, aunque lo cierto es que contar un caso en dos capítulos de hora y media cada uno me parece un tanto excesivo -aunque muy británico, o galés en este caso, supongo- cuando en realidad no hay tanto ‘relleno’. Pero bueno, no es un formato precisamente extraño (ya sabéis: Agatha Raisin desde hace años, y también Vera, Shetland y tantos otros) y aunque las actrices estén simplemente correctas quiero creer que hay espacio suficiente para que con algo de rodaje logren limar los bordes y ofrecer algo realmente interesante. O más interesante, si lo preferís así.

No parecen que estén muy por la labor de organizar un trailer, la verdad. Y no sé por qué.
Parece que las series inglesas de falsa historicidad no terminan nunca, siempre con su decisión por la mugre, la violencia y el sexo. En fin. La de hoy es Mary & George (UK) a la que parece darle un poco regular tener a Juliane Moore como co-protagonista, supongo que esperando que la idea ‘escandalosa’ (suspiro) de narrar la relación entre el duque de Buckingham -el George del título- y James I de Inglaterra y VI de Escocia sirviera para tirar pa’lante con la serie. Pero como la conocida es Moore -la Mary del título, madre de George– la cosa sale como sale.

Vuelven los anuncios. Así es, y no lo disimula en absoluto, este Hot Wheels: Let’s Race (USA) que tiene poco menos que un esqueleto argumental de alambre sobre el que ir colocando los distintos coches de las distintas colecciones, porque tienen claro que se trata menos de venderte una cosa concreta que de ser escaparate de todo lo que puedan. Y, con eso en mente, se entiende que tenga menos historia o desarrollo que un anuncio de perfumes en navidades.

¿Qué sentido tiene montar una sátira sobre lo que parece un país centroeuropeo comunista como el que centra The Regime (USA) ? Quizá en la HBO hayan pensado que si los años ’70s existían era por algo. Quizá no encontraron a gente con arrestos o valor para hacer sátira sobre otras extravagantes novedades como el telégrafo, las mujeres que usan pantalones o la música disco. Supongo que como ahora mismo no existe ningún problema real, nada que se preste a la sátira ni nada a lo que tengamos que prestar atención o que pueda merecer este tratamiento es normal que hayan decidido ir a por ello con esta… cosa… que nos muestra, ante todo, un esfuerzo y un trabajo enorme. El de Kate Winslet por hacer visible la serie. Es una lástima que sea derrotada en cada batalla. Igual de lamentable es el resto del reparto que se ve arrastrado a esto – Pippa Haywood está más allá del desaprovechamiento -, o la cobardía exhibida en cada oportunidad en la que la serie tiene la oportunidad de hacer algo distinto o interesante. Con un poco de suerte la próxima vez dejarán que Stephen Frears escriba los guiones además de dirigirlos. Para todo lo demás tenemos esta serie, el tipo de obra que uno esperaría encontrar en una sátira sobre Kate Winslet protagonizando una serie de prestigio.

Una astronauta desaparece durante una de sus misiones y su marido decide investigar qué es lo que ha pasado mientras cuida de su hija. El resumen de Das Signal (O) (AL) parece uno interesante. Siendo la palabra clave ‘parece‘. Porque para llegar a eso nos encontramos con hora y dos minutos de piloto -no diré que parece haber una competición… PERO- con idas y venidas, llamadas por teléfono, esperas en salas y habitaciones, y la forma más aburrida posible de explicar la carrera espacial que se me ocurre. Y ahí aún no ha sucedido el ‘evento’ de la desaparición de la astronauta -o de los astronautas, vaya- solo te están presentando a la gente de la manera más tediosa posible. Para cuando parece ocurrir -la historia va dando saltos temporales por motivos tampoco demasiado establecidos- nos encontramos, por fin, con escenas en la estación espacial, escenas en el pasado familiar y aún más gente en habitaciones hablando, gentes con teléfonos hablando… Para el minuto 45 parece que podría empezar a pasar algo. Así que rápidamente pasamos a más gente hablando por teléfono. Parece -podría parecer- que están fingiendo que ha habido un problema y, en realidad, en la estación no ocurre nada. Yo qué sé, a esas alturas ni me interesa ni creo que le interese a ninguno de los implicados. Pero parece que empiezan a hablar de una señal de radio y sus implicaciones. Momento en el que aparecen los títulos de crédito. Supongo que con la esperanza de que alguien pique con el siguiente capítulo. A mí no me pillan.

Estrenar una serie sobre Rocco Siffredi tan cerca del 8M es una decisión peculiar, pero así es Netflix -bien es cierto que con el mes que lleva Movistar no están ni cerca de superarles -, dispuesta a traernos la ramplona Supersex (O) (IT) que cuenta la historia de siempre disfrazada de propuesta cultural con múltiples momentos temporales y exploración del personaje y blablabla, la basura habitual. Que si Rocco como figura pública, que si su infancia, que si sus ‘demonios’ -que, os sorprenderá, vienen de los traumas de su infancia y juventud, no de sus comportamientos o declaraciones- y, en fin, el tipo de cosa que habría hecho TeleCinco, el italiano, si hubieran decidido que querían ser artísticos. Poca crítica, menos filo y todo sobre raíles. En fin.


¿Quién mató a «Se ha escrito un crimen»?

Encontrarte con piezas de divulgación sobre televisión en español tiene siempre estos problemas. Pero he pensado que mejor que enzarzarme con alguien tiene pinta de haber leído algo en inglés -el equivalente moderno de oír campanas– es mejor escribir algo aquí.

¿Acabó Friends con Se ha escrito un crimen? Lo cierto es que no.

Podemos especular con si el primero fue algún tipo de instrumento en el final del segundo, que ahí tendríamos más que hablar, pero en ningún caso fue algo buscado o premeditado.

Si alguien fue culpable de acabar con Se ha escrito un crimen fue el nuevo presidente de la CBS, Les Moonves, más conocido ahora por los múltiples casos de asalto y acoso sexual que acabaron sacándole de la presidencia de la cadena.

Aunque, en realidad también tendríamos que hablar de un cambio en el contexto, de un hilo conductor con el pasado de la televisión, de una actriz un tanto cansada y de una muerte un tanto viva. Vayamos a ello.

Una de las ideas de Moonves al llegar al cargo fue ‘modernizar‘ la CBS. Es algo complicado de creer porque… bueno… la CBS. Pero la idea era ‘darle una sacudida’. No es la primera vez que veíamos algo así, también es cierto.

No sé si os acordáis de cuando yo tenía tiempo de hablar de historia de la televisión y hablaba de gente como El Malvado Fred Silverman, uno de los principales responsables de que la televisión sea hoy como es. El asunto es que él fue el primero en llegar a la idea -y promoverla- de que había que buscar un público joven, urbano y moderno. Así que había que acabar series establecidas, con un audiencia abultada… pero que se centraba en un perfil mayor, rural y poco dado a gastar. Sí, la idea de ‘moderno‘ es menos ‘moderno‘ que ‘gente dispuesto a pagar lo que sea por algo que le digan que es una novedad‘. Por supuesto en los años ’70s no podían vender imágenes de monos fumando, pero creo que nos entendemos.

Veinte años más tardes -aproximadamente, claro- la FOX lanzó su propio canal de televisión. Se enfrentaba a los tres grandes (ABC, CBS, NBC) y aunque podríamos hablar de las otras que lo habían hecho o intentado antes (Ya sabéis lo que digo siempre, nadie se acuerda de DuMont. Ah, y la PBS es otra historia. Tenía previsto hablar de esto algún día… luego llegó 2016) vamos a lo importante. La FOX buscó una manera de que su canal resultada interesante. Al estilo FOX, moviendo la portería. Lo hemos contado también antes: La popularización de que lo que debería de interesar a los anunciantes era el público de 18 a 39, y no el total de audiencia. Los viejos trucos siempre funcionan.

Por supuesto la CBS tenía mucho de esos programas. Los tenía cuando la ‘purga rural’ de los ’70s, los tenía cuando Les Moonves llegó en mitad de los ’90s y, sinceramente, los tiene a día de hoy. No pueden evitarlo.

No eran los únicos, por supuesto. Otro ejemplo clásico sería Matlock, una serie que duró 9 temporadas entre NBC y ABC. Con bastante menos éxito que Se ha escrito un crimen, y un poco más de ajetreo: Las cinco primeras temporadas se emitía los martes, con su mejor registro en la tercera temporada logrando el puesto 13 del año, pero para la sexta y última -en la NBC– la mandarían a los viernes. Cuando la ABC la recuperó la mandó a los jueves, pero la audiencia ya había desaparecido y acabó cerrando en 1995.

Pero con Se ha escrito un crimen la historia era otra. Toda una institución de los domingos por la noche -el día de la semana por excelencia para el drama y la familia- el puesto número 13 era el peor que había tenido. Fue en su sexta temporada, para la novena lograría el quinto puesto. Aunque el mejor que tuvo fue en su segunda temporada, cuando logró ser el tercer programa más visto. En 1994-95, cuando Les Moonves llegó a mitad de la undécima temporada, logró el octavo puesto de las series más vistas del año.

Así que nos queda por hablar de la actriz principal ‘un tanto cansada‘. Separar Se ha escrito un crimen de Angela Lansbury es casi imposible. Una actriz prodigiosa, un icono del teatro y mil cosas más. Podría hablar durante horas sobre ella, pero ya lo hice y me lo borró un idiota con dinero. Lo importante aquí es que Lansbury había ido consiguiendo cosas a lo largo de los años. Y no me refiero a que se contratara a actores con un recorrido ya, pero que así podían aprovechar los beneficios para los seguros médicos y de jubilación. Sino, más bien, a ir ‘cambiando’ el rodaje a Nueva York -de ahí esos capítulos con ella como profesora- o a salir en menos capítulos -de ahí aquellos en los que aparecía solo al principio y al final-, entre otras prerrogativas. De hecho, no solo ella fue productora ejecutiva -sí, ya sabemos cómo va esto- a partir de 1992, la novena temporada- sino también su hermano Bruce consiguió créditos -y control- de producción.

Lansbury había amenazado con largarse de la serie, varias veces. De hecho, en el artículo que el LA Times cubría el cierre de la serie era uno de los temas mencionados. Pero también el enfrentamiento entre la actriz y el directivo cuando este decidió lanzar su bien establecida y muy exitosa serie contra otra nueva que había arrancado con fuerza. Con tanta fuerza que ese famoso octavo puesto del año había sido compartido entre las dos: Se ha escrito un crimen y Friends.

Lansbury tenía claro que la serie era una institución los domingos, un día tranquilo y familiar, y que un jueves, un día más ‘joven y moderno’ iba a ser más complicado que funcionara la serie. -Y, sí, ahí se incluye el capítulo en el que Se ha escrito un crimen usaba el plató de Friends… perdón, de Buds para los asesinatos- Lansbury tenía, por supuesto, razón. Por primera vez cayó no ya del TOP13 sino del 50. Y eso sirvió para que Moonves tuviera una excusa para cancelarla. Dejó los últimos cuatro capítulos de nuevo para el domingo, eso sí.

Pero -diréis-, espera. ¿No son entonces esos ratings más que motivo suficiente para la cancelación? Pues… Como decía, en esos años hubo una purga. Pero siempre hay excepciones, claro.

En 1991 se había hecho la prueba de una película que podía dar lugar a una serie. Le habían seguido otras tres películas hasta que, finalmente, en 1993 arrancó Diagnóstico: Asesinato. Una serie cuyo personaje principal, el Doctor Sloan -sí, el de Hacer un Sloan– de Dick Van Dyke, se había presentado en otra -ya cancelada- serie de la CBS: Jack y el gordo, a su vez un spin-off (o spun-off, según se mire) de Matlock. Sí, Matlock no era de la CBS pero estas cosas pasan. Aunque el propio Matlock haría una aparición en su cuarta temporada -tras la cancelación de la suya propia, claro- en un episodio doble. La serie duraría 8 temporadas, hasta 2001.

Durante los cuales sus puestos más altos fueron el 27 en su quinta temporada y el 30 en la sexta. Sí, de ocho. Y luego tuvo dos películas más.

El truco -por llamarlo de alguna manera- era que Diagnóstico: Asesinato estuvo los tres primeros años en los viernes. El segundo peor día de la semana en lo que a datos se refiere (el peor es el sábado, pero prácticamente nadie tiene nada los sábados) en el que suelen funcionar las series de corte familiar y casi infantil/ juvenil (ejemplos típicos de lo que funciona ahí: Los Picapiedra, La Tribu de los Brady, Primos Lejanos…) y que con la llegada de la FOX, y ese cambio de peso en las audiencias a favor de los 18-39, fue acogiendo también a series para un público digamos que de mayor edad. (La reina ahora es Blue Blood, que va a terminar este año en su temporada catorce después de haber ascendido de su peor puesto la segunda temporada en el 22 al 5 el año pasado. Y sí, la cancelan también.) con lo que podían tener la manga más ancha con esas series. Total, algo tenían que emitir. (O no, CW se pasó la mayor parte de su ‘vida‘ sin emitir los viernes. Pero esos ‘cuartos‘ canales ya sabemos que son otra cosa. Ojalá algún día vuelva a tener la capacidad y estabilidad como para escribir sobre eso.) Como a Diagnóstico: Asesinato le fue bien los viernes le pasaron a los jueves en la cuarta. Sí, los jueves. Aunque para la última, cuatro años más tarde, volvería otra vez el viernes.

¿Por qué no hicieron algo similar con Se ha escrito un crimen? Quizá os dijeran que Diagnóstico: Asesinato lo producía Viacom -parte del grupo al que pertenece la CBS– mientras que Se ha escrito un crimen lo hacía Universal -los de la NBC-. Pero las opciones estaban ahí. Bien devolverla a los domingos -total, tampoco es que el público se hubiera perdido un arco de trama- o haberla pasado a algún otro día de la semana, incluyendo ese viernes en el que la presión era menor. Pero no se hizo. ¿Por qué? Eso tendréis que preguntárselo a Les Moonves.

Como decía al principio, en realidad la serie estuvo solo medio muerta. Igual que le pasaría años después a Diagnóstico: Asesinato, a Se ha escrito un crimen le ofrecerían una serie de telefilmes. La primera se emitirá en 1997, luego de 2000 a 2003 el resto.

Sí, a todos los efectos Se ha escrito un crimen duró 12 temporadas y cuatro telefilmes de 1984 a 2003.

La lástima es que no hiciera un crossover con Detective Conan, que se empezó a publicar en 1994.

Volviendo al principio… Sí, Friends era una serie en ascenso. En la temporada anterior, su primera, había empatado en el 8 puesto con Se ha escrito un crimen, el segundo había logrado el 3 puesto. Y aún llegaría más alto. En su quinta temporada logró, por fin, el 2 puesto. Y en 2001, en la octava, logró por primera y única vez ser el número 1, el programa más visto de la televisión estadounidense. Durante su emisión el puesto más bajo en el que estuvo fue ese 8 de la primera temporada, el resto de ellos estuvo en el Top5. Incluyendo su último año, en el que fue el 4 programa más visto.

Pero Friends no mató a Se ha escrito un crimen, como mucho podríamos discutir si sirvió como arma, como medio para justificar ese cierre. Fue la propia CBS la que decidió ir en contra de lo que parecía el sentido común y de lo que su actriz principal opinaba, para intentar acabar con una serie que acababa de empezar pero ya estaba suficientemente establecida. Una misión kamikaze. Pensada para ‘sacudir las cosas’. En este caso sustituyéndola los domingos por un bloque de comedia.

La primera mitad del bloque con la serie Cybill, de Chuck Lorre y a mayor gloria de -claro- Cybill Sheperd, que se había estrenado el año anterior en lunes, había tenido un éxito moderado de público pero mayor de crítica; incluyendo el que Christine Baranski hubiera ganado el Emmy a actriz secundaria. Así que la idea era acompañarla primero por la serie Almost Perfect de Levine e Isaacs, y que para el capítulo 17 ya la habían movido al lunes.En el hueco dejado, a ver si tenía más éxito, a Bonnie, una sitcom a mayor gloria de Bonnie Hunt. Que duraría seis capítulos. A partir de ahí decidieron llevarse los últimos capítulos de Se ha escrito un crimen y luego ya desechar la idea de las comedias -claro- (Cybill iría el año siguiente al lunes, reuniéndose de nuevo con Almost Perfect) y sustituir Se ha escrito un crimen por una serie producida por la propia cadena, en CBS Productions, y que en la anterior temporada había acabado en el puesto 81. Esa segunda tuvo una notable mejoría al heredar la franja esa en la que Se ha escrito un crimen había quedado en el 8 y quedar ‘solo’ en el 34. Se trataba de Tocada por un Ángel. Una serie que pasaría a ocupar los domingos hasta principios de los dosmiles.

De nuevo una serie dramática y familiar con un público de más edad pasaría a reinar en las noches de los domingos en la televisión USA, CBS mediante. ¿No podrían haber traído para esto de vuelta a Se ha escrito un crimen? Quizá no rezaron lo suficiente.

En resumen: Una serie establecida, protagonizada por una mujer ya con una edad y con un cierto poder sobre el programa, se enfrenta a la decisión de un nuevo ejecutivo de cambiar las cosas, sin que intenten siquiera reflotarla.

Así que, si me preguntáis a mí, Friends era solo un señuelo. El asesino fue, como tantas otras veces, el Ejecutivo.

 

 


¡Libros que Salen! Etter, «Space Opera», Bennett y más

¡Que entre la pila!

Fruta madura de Sarah Rose Etter, ed. Horror Vacui

Un libro que comienza con pesadillas empresariales, que sigue con el contexto y nos muestra un agujero imposible de rellenar. Una historia que podría ser costumbrista milenial, o podría ser una historia de terror, aunque en realidad ambas cosas -con los problemas, especialmente para las mujeres, y con todo lo increíble y absurdo que es la realidad- están mucho más entrelazadas de lo que querríamos reconocer.

Caja 19 de Claire-Louise Bennett, ed. Malas Tierras

Una novela que muestra las comunicaciones entre la vida y el arte, con una joven de un pueblo obrero inglés que estudia y trabaja que se dedica a escribir historias y a utilizarla como punto de partida todo lo que la rodea: las pilas de productos, los clientes, las relaciones… Una historia vital que le permite ofrecer un eco en la literatura.

Space Opera de Catherynne M. Valente, ed. Universo Alternativo


La llegada de los extraterrestres a la Tierra no es como uno esperaría. Porque las razas alienígenas quieren que les demostremos que somos sintientes… y si no nos erradicarán. ¿Cómo demostrarlo? Pues de la manera tradicional: ¡Con la música! Mientras no acabemos los últimos todo irá bien. Una historia divertida, musical y con genocidios de por medio… ¡Como el mismísimo festival de Eurovisión! Así que, si eres capaz de pasar por alto la portada, es una historia que merece la pena ser leída.

La distancia que nos separa de Maggie O’Farrell, ed. Libros del Asteroide

La tercera novela de Maggie O’Farrell, inédita aún en España, sobre la familia, la emigración, el dejar atrás nuestras raíces y las relaciones entre personas -dentro de la familia, dentro de la pareja- que pueden ser lo más importante cuando se huye.

La declaración de Stella Maberly de F. Anstey, ed. Beetruvian

Más conocido por su producción humorística y, sobre todo, su libro Vice Versa en el que un joven y su padre intercambian cuerpos, Anstey también escribió en el fantástico y sus alrededores, como esta confesión que juega a la confusión, nos presenta a una protagonista -una antigua joven adinerada caída en desgracia tras la bancarrota de su padre- que está convencida de haber visto a su amiga y empleadora morir y resucitar poseída por un demonio. Pero, ¿es eso realmente lo que ha pasado o son imaginaciones suyas? La historia y sus dudas se van desarrollando mientras el lector va decidiendo qué es lo que creerá.

FRONTIER de Guillaume Singelin, ed. Grafito

Naves espaciales, una tierra sobrexplotada y una búsqueda por el espacio más allá del territorio. Ah, y monos. Monos vestidos de astronauta. Porque vamos a seguir a un trío cuyos destinos se cruzan: una científica, una mercenaria y un minero. En una obra que mezcla las aventuras con el costumbrismo… espacial.

Albahaca y Orégano de Melissa Capriglione, ed. Astronave

A veces lo mejor que se puede buscar es algo sencillo y encantador, como esta obra sobre unas jóvenes en una escuela culinaria mágica. Con un estilo muy sencillo y una historia con su punto de drama y de romance, buscando sobre todo ese punto encantador propio de los cómics juveniles actuales.

Oso y Pía de Jarvis, ed. Blackie Books

Este pequeño libro con unas ilustraciones realmente magníficas por parte de Jarvis nos trae a un dúo de amigos en pequeñas historias con unas aventuras cortas pero entrañables. Perfectas para un momento de tranquilidad y deleite.

Orión y la Oscuridad de Emma Yarlett, ed. Edelvives

Autora de una gran cantidad de álbumes, de los que probablemente sean más conocidos los de Ñac-Ñac, Yarlett nos propone aquí la historia de un niño que tiene muchos miedos, sobre todo a la Oscuridad. Al menos hasta que la Oscuridad decide visitarla para intentar que deje de tener tantos miedos, y comiencen a vivir aventuras. La aventura de descubrir esos monstruos, esos sonidos y esa todos esos lugares sin luz. Un álbum con humor, con un dibujo estupendo y que, además, ayuda a poder hablar y comentar esos miedos. ¡Magnífico!

Nos leemos.


A partir de una película -o a continuación, según, pero se nota que algo falta delante- llega este Aníkúlápó: Rise of the Spectre (O) (NI) que nos muestras costumbres y tradiciones nigerianas. En ocasiones con más recursos que medios -no diré que habitualmente, pero- y en otros casos ni siquiera esa decisión de tirar para delante logra que funcione. Pero, al menos, tiene claro la historia que quiera contar, aunque no siempre tenga las posibilidades de mantenerse a la altura de sus intenciones.

Resulta más agradable de lo que esperaba esta -muy inglesa- The Completely Made-up Adventures of Dick Turpin (UK) que recuerda sobre todo a series como Horrible Histories o aquellos primeros YouTubes de la segunda mitad de los dosmiles. Y lo digo como elogio. Una vuelta a un momento histórico con un acercamiento más cercano a Tristram Shandy o las películas de Mel Brooks que a una auténtica aventura o drama. De hecho, me sorprende que no sea directamente una obra juvenil. Y está claro que se lo han pasado en grande. Lo que no sé es cuánto podrán alargarlo.

Cuando escuché que Great American Family quería hacer la versión ‘con dios‘ de 9-1-1 pensé que sería algún tipo de broma de la prensa USA. Cuando me he encontrado con County Rescue (USA) he pensado que sería algún tipo de broma. Porque me resulta más sencillo creer que esto es algún tipo de youtube de broma que una serie real. Aunque hecha con poco dinero. se las apañan para mentar a dios cada pocas frases y para dar esa sensación de proyecto de fin de curso del CEU. Los actores se dividen entre los de la escuela Joey Tribbiani y los de IKEA. Y todo esto es lo bueno que puedo decir de ella.

Hay buenas intenciones detrás de Dead Hot (UK), la lástima es que no siempre parezca claro lo que quiere contar. Especialmente con un piloto que pone claramente los puntos principales sobre la mesa para luego ir perdiéndose en meandros y vueltas sobre lo mismo. Algo que normalmente indicaría que o no está bien planificado el capítulo o es uno de esos casos de tener un contenido para un formato más corto que se ha reaprovechado para serie. Sea como sea, los actores defienden en la medida de lo posible sus papeles y hay una sensación general de que quieren hacer… algo. Quizá en los siguientes capítulos logren mejorarlo -aunque lo dudo- pero me temo que es poco probable que yo esté ahí para verlo.

Hay veces que sospecho que algunas series se van reproduciendo aquí y allá. En el caso de Dügüm (O) (TU), o Dilema, tenemos a una presentadora conocida por su rectitud y honradez (?) que se enfrenta a un reto cuando su hijo se ve metido en un asesinato. Así que se supone que la duda será qué hará, si seguir siendo una periodista honrada (?) o proteger a su hijo. ¿Cómo van a lograr extenderlo? A saber. Porque, bueno, esta sensación de haberlo visto ya me temo que no ayuda nada.

El Excéntrico Asesor ataca de nuevo. Esta vez se trata de Elsbeth (USA), lo que significa que los King están detrás. Y que, por algún motivo, querían hacer su propia versión de Colombo. Lo que tiene sentido porque Carrie Preston es una actriz magnífica que lleva adelante la serie cargándosela en los hombros. Aunque un año después de Poker Face -una versión de Colombo en la que Natasha Lyonne lleva adelante la serie cargándosela en los hombros- resulta curioso este interés por los murder mysteries inversos. Aunque las diferencias entre las tres series -con esta siendo la más cercana a las series tradicionales, para lo bueno y lo malo, y por una vez voy a decir que claramente necesita un poco más de duración- están claras y si bien es quizá un poco más… inconsistente que las otras -probablemente por tener que centrarse demasiado en su personaje principal y no en el malvado, además de recurrir a un truco tan viejo como un Sloan Inverso- pero al menos el piloto nos deja claro por dónde va a ir la serie, y no se empeña en vendernos una Trama B -solo lo normal-, ni nada de eso.. Supongo que es cuestión de ver ahora cómo lo gestionan. Y de esperar a ver si le cae algún premio a la protagonista. Eh, a Tony Shalhoub le funcionó.

De alguna manera en Netflix han logrado hacer una precuela de una película anterior. ¿Cómo es posible que una película vietnamita tenga una serie francesa como precuela? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que no tiene sentido -aunque quizá un poco más que el que sea precuela de la espantosa película francesa del mismo año-. Pero lo importante es que si nos olvidamos de eso y de varios giros tan arbitrarios y ridículos de la trama que una película de Lifetime no se atrevería a hacerlos, este Furies (O) (FR) ofrece la suficiente cantidad de mamporros como para justificar lo injustificable (por si no ha quedado claro: el guión) así que, bueno… Supongo que es lo que buscas si te gusta el menú. (De nuevo: Ensalada de hostias)

En Australia deben de estar teniendo unas de esas rachas porque House of Gods (AU) parece no decidir si quiere ser otra de esas series de iglesias -una mezquita en este caso-, un culebrón tradicional o uno de inspiración turca. En realidad ninguna de ellas funciona, en parte por las tensiones entre modelos -especialmente cuando se toma en serio- y en parte porque tampoco da la sensación de que le interesa gran cosa a ninguno de los implicados.

Es curiosa esta serie sudafricana, Koek (O)(SA), que parece quedarse a un salto de ser como Claws pero… se queda ahí. Dentro de la zona más segura que une a ‘mujeres normales’ con ‘organización criminal’, y aunque haya algunas escenas y momentos en los que parece que se va a soltar el pelo me temo que en ningún momento logra dar ese salto, al camp, al musical o al que no le importe a nadie porque tienen una historia que contar. O quizá es que esa historia no es tan capaz de llevar adelante lo que tenemos ante nosotros. O, con algo de suerte, solo necesitará algo de rodaje y mejorará a partir de una hipotética segunda temporada. Que es justo lo contrario que le pasó a Claws.

Tras tanto tiempo resulta que Iwájú (O) (NI) llega a Disney + para ofrecernos una mezcla de diseños más o menos bonitos y coloristas junto con una historia bastante repugnante. La parte de la relación padre/hija es lo de siempre y no parece interesarle mucho a nadie, toda la historia sobre lo peligrosos y manipulables que son los pobres y como los ricos intentan mejorar su vida… en fin.

A favor de Kuvvetli Bir Alkış (O) (TU) – o A Round of Applause o Un fuerte aplauso – tenemos la decidida apuesta por lo no-convencional. No siempre funciona, por supuesto, sobre todo en los segmentos más discursivos o cotidianos. Pero incluso ahí se nota que tienen la intención de mostrarlo como una obra teatral en la que se quiere explotar la pareja y relaciones filiales.A ratos casi parece estar viendo una de esas obras de tele-teatro de los setenta. En otros momento te preguntas si no será alguna serie española actual. Así que, de nuevo, hay que agradecerles el intento.

Tras verme Maamla Legal Hai (O) (IN)me he quedado con la mosca de a qué serie española me recuerda. Porque hay una mezcla de coralidad, costumbrismo, marrullería y cutrez en esta serie de abogados -a la vez inverosímil y perfectamente creíble- que nos muestra cómo operan en La India y todas las trapisondadas que montan entre ellos o con la justicia. La duración de los capítulos es un tanto excesiva pero entiendo que ese es un mal de nuestro tiempo. Así que ya solo depende de las ganas de meterse en estos asuntos. Que pueden parecer surgidos de otra época pero que me temo que esas ‘realidad’ a la que apelan –ripped from the headlines, que dicen los anglos- sigue ahí, entre nosotros.

Parece que alguien se ha acordado de que tenía una propiedad sin explotar y de ahí que ahora hayamos tenido una película para televisión y también una serie. Que es de la que hablaremos, claro: Megamind Rules (USA) no parece tener muy claro su público. Hay chistes que no creo que pillen ni los padres de los niños y el ritmo y tema va variando de esas dentro de estos. Así que… bueno… ¿quizá para los superfans del personaje (de haberlos)? Porque parece hecho sin más interés que mantener vivo el derecho legal a usar al nombre, porque no parece que nadie haya tenido ningún interés real en hacerla.

La típica serie que quiere y no puede, intentando con toda la serie ser el nuevo Power pero, me temo, quedándose muy lejos en posibilidades y realizaciones. Eso es lo que nos espera en Perimeter (USA), que intenta ser a la vez un drama, una de organización criminal y un fondo de ¿denuncia social?. Quién sabe. El problema es que la ambición existe, y los actores hacen lo que pueden con distintos niveles de capacidad, pero ni el guión ni los medios sirven para llevarla adelante.

Esta Royallodeo (O) (CS), o 로얄로더 o The Impossible Heir o El heredero Ilegítimo, tira de varios clásicos populares surcoreanos pero tiene el problema de que, sin estar mal, no acaba de colocar las piezas en el tablero durante el piloto. No tiene pinta de que sea porque va a estar en evolución constante sino, más bien, porque lo hará con el segundo. Así que, bueno, una especie de telenovela que aún no sabemos por dónde va a tirar. No digo que no vaya a verme más capítulos, más bien que no tengo ninguna prisa en verlo. Así que mitad y mitad.

Si algo pueden hacer el resto de series esta semana es agradecer a Shōgun (USA) que no van a ser las más aburridas. Con un estilo que hace que Silencio parezca un thriller, entiendo que la reconstrucción histórica -o algo así- y la mugre -que lo mismo es digital- es a lo que apuestan. A mí no me puede interesar menos. Supongo que porque no soy el público, pero si esperan que me crea que esta es una gran serie van a tener que usar mucha persuasión.

Es irónico que pocas cosas estén más ‘muertos que caminan’ que la franquicia que da pie a esta The Walking Dead: The Ones Who Live (USA), pero aquí estamos, sin que se acabe de morir. Esta vez la extremadamente aburrida agrupación de series opta por algo así como un drama romántico en el que los zombies no dejan a dos amantes reunirse. De verdad que no soy capaz de entender por qué siguen intentándolo o qué esperan sacar de esto, pero a ver si se mueren todos de una vez. Por favor.