Mientras estaba viendo el inicio del piloto de The Boroughs (USA) pensaba en la cosa tan antigua que estaba viendo y a quién en Netflix se le había ocurrido que era buena idea. Luego aparecieron los productores y todo encajó. Supongo que es uno de esos proyectos en los que se ha podido pagar a enormes profesionales para demostrar que por buenos que sean los actores hay que darles algo que hacer o el resultado es… este Cocooner Things. Sí, el grupito de jubilados es el que ahora se enfrenta a una situación extraña que tiene pinta de ser extraterrestre. Tiene pinta porque esto lo hemos visto ya en Outer Limits y en los cómics de los ’50, extensamente. Es tan antiguo que la propia Netflix usaba un punto de partida similar en el piloto de la desopilante Joko Anwar’s Nightmares and Daydreams… en 2024. En fin, al menos que sirva para pagarles la jubilación a Alfred Molina o Geena Davis.
¿Puede una serie de diez minutos hacerse larga? Eso parece que responde
Carísima (O)(AR) que, una vez más, sorprende que no la echen en vertical. Esta vez voy a asumir que es algo que iba a ser una película o así, pero pensaron que podría hacerse más barato. Y, desde luego, parece barata. Bien es cierto que da la sensación de tirar de algún tipo de
tiktoker de éxito inexplicable -para mí, porque hacer una parodia de
Paris Hilton a estas alturas… en fin, y todo lo demás más EN FIN todavía- en el que lo único bueno que puedo decir es que han decidido poner por detrás una trama de misterio digna de lo más arrastrado de
Lifetime. Quizá es cierto que
Netflix quiere sustituir a
YouTube, porque para esta
Están tan empeñados en meternos curas y monjas en todas partes que con este
Falling (UK) han decidido regresar a aquellas historias en las que los religiosos en lugar de colgar los hábitos se los arremangan. Supongo que una historia romántica que se lo toma con tranquilidad, con MUCHA tranquilidad, porque supongo que esperan que si conocemos a los dos personajes y sus circunstancias tanto religiosas como… bueno… personales… nos interese más. Habrá espectadores a los que esto pueda valer, yo he acabado lo suficientemente aburrido como para parame a considerar a cuenta de que
Jack Thorne habrá decidido que esta era la historia que quería contar.
Dar muchas vueltas por caminos ya transitados para no acabar llegando a nada, eso parece ser el centro de
Futuro Desierto (O)(MX) la enésima historia de
‘robots de apariencia humana creados por una empresa, viviendo entre nosotros‘. En el mismo
Netflix tuvimos la rusa
Luchshe, chem lyudi (
Mejores que nosotros), pero hemos visto pasar también la sueca
Real Humans (
Äkta människor) y su versión inglesa
Humans e, incluso, abriendo la mano en búsqueda de nuevas formas de usar ese punto de partida veríamos cono se usaban para el policíaco de
Almost Human o los follones empresariales de la surcoreana
Neodo Inganini (
Are you human?), incluso aquella peculiar y muy británica versión de
Small Wonder que fue
Eve, o lo que quiera que fuera
Raised by Wolves. Por eso volvemos a lo de siempre. Si quieres innovar entonces tienes que procurar explotar esa innovación. Si quieres hacer algo ‘clásico’ entonces tienes que destacar, hacerlo de la mejor manera posible, porque tienes mucho con lo que te van a comparar. Y ese, entre otros, es el problema de esta historia que a ratos parece más un remake que un intento de contar nada original. Probablemente porque no lo hay. Padre ‘inventor’, hijos de edades variables y la muerte de la madre que ha llevado a que el padre abrace lo de los robots pese a que es claramente una nueva idea, por much que les ayude una
Rosie Jetson de última generación. Las historietas de la empresa -sorpresa, no parecen tener buenas intenciones- y la forma en la que los familiares que están tratando de sustituir a los fallecidos se relacionan con ellos… Pues eso, lo esperable. Supongo que para los fanes del género, de haberlos -que los habrá-, les podrá servir. A mí se me queda corta. Muy corta.
¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo? Porque la espantosa
Mating Season (USA) tiene que ser algún tipo de castigo. Pura zafiedad sin riesgo -imagínate hacer una serie sobre animales follando y decidir que no se vea ningún genital, no hay mejor definición de adolescente malote al fondo de la clase-, sin gracia ni inventiva. ¿Habrán secuestrado sus creadores a los directivos que han pensado que había algo que mereciera estrenar esta cosa?
A veces ves una serie y no es la serie lo que ves sino los ecos de cosas distintas reproduciéndose. Por ejemplo esta
Maximum Pleasure Guaranteed (USA) se mueve entre
Diarra from Detroit y
exploited, y logra -de alguna manera- quedar por debajo de ambas. Es cierto que de la segunda no queda tan lejos porque al fin y al cabo un slasher de
camboys con la estructura y los medios de una producción de
Lifetime… no es lo que tenemos aquí. Aquí hay más dinero, y aunque decidan usar el sexo hay menos proclividad a mostrar en pantalla. Pero sí que tiene un punto no ya explotativo sino hasta chocarrero del que
Diarra carece y que precisamente la hace mejor que esta. Porque si aquella sabía manejar los tiempos de la comedia y el suspense aquí parece que no entiende cómo va lo primero, y lo segundo pues en fin. Para compensar
Maslany intenta salvar la producción -necesita, claramente, un mejor agente- sin lograrlo. Casi podríamos decir que es una respuesta en versión feminismo blanco -y, por tanto, inferior- de aquella.
Los quince primeros minutos de
Osippeuro (O)(CS), o
오십프로 o
Fifties Professionals o…, son toda una película de acción. Luego ya el resto de la hora y pica larga nos cuenta otra historia. Que probablemente se podría haber contado en incluso menos tiempo y eliminando varias escenas. Es una lástima. Porque hay ideas y cosas ahí que dan y daban para hablar con ellas. El punto de partida, ese inicio, es que tres superagentes concurren detrás de un ‘paquete’. Uno es surcoreano, el otro es norcoreano y el tercero es parte de una organización criminal. Distinta. Una mafia. Cercana a los norcoreanos. Algo pasa en esa misión y tanto los tres agentes como sus jefes sufren distintos reveses. Que en algunos casos significan muertes, más o menos misteriosas. Pero esos quince minutos se acaban y pegamos un salto temporal. Ahora los tres superagentes están viviendo en la misma isla -una en la que se supone que terminó el rastreo del misterioso paquete- más o menos discretamente. A esa ‘cobertura’ se le añade lo que se supone que es la gracia de la serie: Ahora esos superagentes están en su cincuentena, así que ya no son ‘lo que eran’ como se explica en la entiendo que pretendidamente cómica escena en la que una doctora le explica a uno de ellos que está en su ‘menopausia masculina’. (?). En fin, esas escenas de ‘humor’ se van mezclando con las distintas formas en las que afrontan ese momento y con una trama secundaria que es de suponer que será la principal, sobre lo que sucedió aquella noche y la misión que está aún esperando a concluir. Probablemente si el piloto hubiera durado unos 40 minutos podría haberle dado un par más para decidir, ahora mismo veo poco probable que me vea más allá de alguna escena suelta si veo que hay algo interesante. En fin, una lástima que la parte de ‘humor’ se maneje tan mal y tan pesada porque podría haber dado para más.
Es curioso cómo algunos canales acaban intentando hacer lo mismo pero que no lo parezca. En el caso de
Acorn la mayoría de sus propuestas son -por suerte para mí- series de episodios autoconclusivos -aunque puedan tener una trama de temporada- con un pequeño asesinato -o misterio- que resolver durante ellos. Series tranquilas y apacibles, encantadoras en su mayoría. Y dentro de eso estaría esta
You’re Killing Me (CA) que hace imposible no recordar la vez anterior que
Brooke Shields intentó ser una investigadora de asesinatos (en su caso protagonizando una de las series de películas para
Hallmark, como florista en su caso) porque la mecánica es tan similar que casi podríamos explicarla a partir de aquella. De entrada el problema de este piloto es que… le falta tiempo. No porque realmente le falte -lo que te cuentan se podría haber contado igual o mejor en los 45 minutos de los que dispone- sino porque sigue la lógica y estilo de una de las películas de 90 minutos de
Hallmark y a casi cinco minutos del final, cuando ya estaba yo convencido en que iba a ser bien un piloto de capítulo doble, bien una serie de las que resuelven sus casos en dos capítulos, se da cuenta de que no y monta un poco sensato, muy anticlimático y bastante ridículo apresuramiento para la resolución. Pero supongo que eso no anula dos cosas más: Que es un más-de-lo-mismo para quien busque ese tipo de series y que el ‘giro’ que intenta es tan insufrible que no creo que pase de este pilot. Me explicaré: Aquí tenemos a Brooke Shields que es una autora de novela de misterio ‘ligera’, ha ganado muchos premios y blablabla. Pero su agente le dice que ya está bien, que sus novelas se han quedado anticuadas y hay que buscar una manera de que lleguen al público moderno. Por otro lado tenemos a una joven que es
‘podcaster de true crime’. Tengo la sospecha de que la persona que ha creado la serie,
Robin Bernheim, que lleva trabajando en esto desde los años ochenta en series como
Crazy Like a Fox o
Remington Steele -y en los noventa en la brevísima y olvidada
Over My Dead Body, que alguna cosa comparte- ,además de ser la guionista original de la serie de película para
Hallmark Mystery 101 -os lo dije- no tiene muy claro que es, qué hacen o cómo funcionan, pero ha decidido que puede cabalgar esa bicicleta. Así que la co-protagonista (pero en una posición un poco más baja, claramente) es
Amalia Williamson, una joven canadiense que viene de sus equivalentes de allí, no policíacos pero sí tonales (
Northern Rescue,
Sullivan’s Crossing), que se supone que da voz a los jóvenes pero claramente está para servir de sparring de
Shields y, de paso, intentar parecer menos viejo. Sin lograrlo, claro, porque tanto en escritura como en diálogos -hay unos chistes infames, pero sorprendentemente no ofensivos, sobre la cancelación- se nota la edad en la que -y probablemente ‘para la que’- se ha escrito esto. Ah, y de paso ponen a otro habitual como
Tom Cavanagh que, más allá de ser un gran actor canadiense, fue secundario de otra de las series de películas detectivescas de
Hallmark -las de la madre e hija abogadas-. Así que aquí estamos, con esa destilación del ‘más de lo mismo’ que si algo se va a preguntar es, ¿recordarán cómo funciona este formato en la mitad de la duración? No creo que mucha gente se quede a comprobarlo. Aunque yo, que soy fan, estaré probablemente toda la primera temporada.