Es curioso cómo hay veces en las que parece que el espectador tiene más claro lo que quieren hacer que los creadores de las series. Porque viendo Brothers And Sisters (O)(IN) y los bandazos que pega parecería que hay varias series dentro luchando por salir. Incluyendo unos títulos de crédito de sitcom noventera USAca que terminan con una… ampliación del campo que es donde realmente va a estar el asunto. Así que las ‘problemáticas familiares’ que parecen que serán problemillas más o menos ligeros pegan un par de volantazos llevándolo hacia el drama familiar o, incluso, la telenovela de aparición diaria. Pero no se acaban de decidir tampoco y, claro, entre los muchos personajes, el poco tiempo y los cambios de tono uno sospecha que si se hubieran centrado en una tira diaria habrían ido mejor las cosas. Pero bueno, también tiene pinta de que va a necesitar bastante recorrido hasta que los personajes estén en sus puestos. Lo que pasa es que para entonces el que no va a estar seré yo.
En cuanto a
Bust Up (NZ), creo que el problema principal es que se nota enormemente que hay dos series ahí y que una es la que las creadoras querían contar y otra es la excusa para venderla a la cadena. De ahí que tengamos una serie ‘policíaca’ con un ‘caso del día’ más o menos enrevesado y alguna pincelada cómica… pero eso sea lo que les han pedido para darles la serie. Porque está claro que el drama de personajes es lo que realmente les motiva, algo que permea en la parte policíaca, que tiene más de drama de lo que suele ser habitual en estos casos, y que muestra un ‘arco de temporada’ que no se va a centrar en un misterio misterioso sino en otro tipo de misterio distinto, el de la forma de encajar entre dos personas, las dos protagonistas. Porque el centro de esta historia es cómo dos policías, una que lleva toda la vida en el pueblo neozelandés de turno, la otra que acaba de volver, van a poder convivir y llevarse bien… teniendo en cuenta que en el pasado fueron pareja. Algo que claramente será un problema porque aunque ambas preferirían no tener que trabajar juntas te dejan claro que se complementan. Y el hecho de que las cosas tampoco estén ‘fáciles’ para un regreso romántico -como, digamos, el hecho de que una de ellas ahora está casada con un señor- parece más parte de esa ‘gran narrativa’ que ni siquiera está claro que vaya a ser necesariamente romántica, aunque sí claramente de intimidad. Y esto, que es lo que es muy obvio que nos querían contar, interrumpe y quita la acción de lo otro, del policíaco, hasta el punto de que hay veces en las que parece que preferirían resolver de cualquier manera el caso de la semana para centrarse en lo suyo. Habrá que ver cómo sigue, porque si logran ‘engrasar’ esta fricción posiblemente acabe siendo un título recomendable. Aunque no sé si entonces lo podrán vender a una ‘cadena’, claro.
Frente a lo que decíamos antes, en
Cousins and Kalyanams (O)(IN) tienen claro que son un drama familiar con algún alivio cómico también aquí y allá, y una tendencia obvia y lógica hacia lo telenovelesco, así que aunque a mí no me interesen gran cosas las idas y venidas entre bodas, relaciones románticas y relaciones de familia asumo que el problema soy yo y que si alguien quiere ver precisamente esas cosas… pues supongo que le podrá valer aunque no sea gran cosa.
Normalmente cuando los ingleses se centran en historias con un lateral histórico, en esa especie de docudramas en los que el drama pesa más, es porque están metidos en su empeño de recrear
‘true crimes’. Así que voy a asumir que
Dear England (UK) es uno de ellos. Porque entre su manera de recrear la historia y el fútbol inglés y el resultado de la serie… sí, es algo criminal. De verdad, qué necesidad había.
La tercera de las miniseries de
Zerocalcare -que serían serie regular si en
Netflix no fueran cobardes, o si no hubieran notado que una serie de miniseries venden más que una temporada tres- se llama
Due Spicci (O)(IT) y, bueno… yo diría que va sobre la crisis de la mediana edad. Así que supongo que si a alguien quiere ver a cuarentones con problemas -y, de alguna manera, lo que parece un lío de dinero que sospecho nos va a llevar a mafiosos- además de alguna reflexión
‘mujeres, cómo son, ¿eh?’, pues se puede ver esto. Yo no lo voy a hacer, pero vamos, que ahí la tenéis.
Me resulta imposible no ver
Make That Movie (UK) y recordar, a la vez, dos tipos de obra. Por un lado las producciones más o menos paródicas que en los ’00s estuvieron haciendo en
[adult swim] -aunque no solo-, obras con pocos medios pero la clara decisión de crear personajes exagerados que se enfrentaban o creaban
Lo Extraño con sus propias acciones, por otro lado a ese tipo de comedias casi de la misma época con una persona aparentemente normal que iba desatando
El Caos a partir de la decisión de tirar con una premisa más o menos ridícula. Si en el primer caso hablamos de
Childrens Hospital o
Danger 5, en el segundo me refiero a
Review o
Nathan For You. Como en el segundo caso,
Sam Campbell, uno de los cómicos ‘en Inglaterra’ -él no deja de ser australiano- más famosos del momento con un estilo peculiar y… bueno… ese aspecto suyo de pollopera, decide que va a crear una empresa con un funcionamiento sencillo y que -por suerte- en el piloto ya está funcionando. Alguien tiene una idea para una película y él se encarga de llevarla a cabo. Como sea necesario. De ahí la segunda parte que lleva a esas primeras series comentadas, tanto el rodaje de la película como la obra en sí se nos van presentando por un lado como un caos inevitable y por el otro como una sucesión de momentos dentro de su propia ilógica. El resultado global, sorprendentemente, tiene sentido. Aunque me queda muy claro que va a ser uno de esos programas
‘de culto’, no creo que mucha gente conecte con este humor, y no sé si logrará algo tan tremendo como
Pancakes; Divorce; Pancakes. Pero al menos parece que lo va a intentar, que para cómo está el patio supongo que ya es algo a celebrar.
En ocasiones uno se pregunta si el problema de las cosas son los ejecutivos, los puntos de partida o qué. Obviamente en
Spider-Noir (USA) el problema es que el punto de partida era simplemente ‘podremos crear una serie dentro de las cosas de
Spider-Man con un actor muy conocido que no ha hecho una serie regular’, así que la posibilidad de tener a
Nic Cage y de usar uno de los
Spider y de que fuera uno que salía en la película de animación… supongo que no pudieron resistirla. Porque, por lo demás, no hay ni una trama ni un plan. Y es una lástima porque hay buenos actores, es decir, al margen de
Nicolas Cage que es quien logra salvar un mínimo esto, pero fuera de él solo
Karen Rodríguez, que interpreta a
Janet, la secretaria, logra hacer algo. Y eso que, como decía antes, tenemos por ahí a
Brendan Gleeson,
Cameron Britton,
Andrew Robinson,
Scott MacArthur o
Lukas Haas. Pero entre que no tienen gran cosa que hacer, y no parecen tener mucho interés en hacerlo -quizá porque saben que este es el ‘
show‘ de
Cage, quizá porque para qué- el resultado es mucha gente que parece estar en algún ‘capítulo especial’ de una serie. Un capítulo de esos que pasa a estar en B/N para recuperar la época y hacer homenajes. Que es exactamente lo que hace. Pero como no tiene sentido ni vergüenza hay una versión en color por si no te atreves a ver algo en blanco y negro. Y en cuanto a los homenajes… parece que ni saben qué robar ni de dónde hacerlo. Porque, como decía, el problema principal es que no saben qué quieren contar o cómo hacerlo. Saben que quieren planos que queden bien en B/N -generalmente parte de esos ‘homenajes’- Saben que tienen a
Cage y que es cuestión de tiempo que se suelte -¿debería haber estado ‘suelto’ desde el primer capítulo? A saber-. Y saben que tienen que dar
Spider-Man y que tienen que dar
Noir. Pero, como pasó en los cómics del personaje, fuera de eso no han sido capaces de hacer nada mínimamente interesante con él. Parece que no supieran ni hacer
noir de entonces ni
noir actual. Como si no recordáramos a
Haas en
Brick, por ejemplo. Así que todas las posibilidades que tiene el asunto acaban quedándose en prácticamente nada. Podemos dedicarnos a comentar lo mal que le queda el sombrero tres cuartas partes de las veces a los actores, el absoluto desastre de versión de
Dream a Little Dream of Me, que llega a niveles de pensar que ojalá una versión de
Glee!, o a desear que
Cage se soltara del todo pese a haber elegido ser más
Cagney que
Bogart. Mi única duda es si a alguien le apetecerá volver a darle una segunda temporada a esto. Y, si ese es el caso, podrían fichar a
Rolin Jones y
Ron Fitzgerald para que traten de arreglarlo.
No sabía bien qué esperar de este
Star City (USA) que se presentaba como un spin-off de
For All Mankind pero desde el punto de vista de los rusos. Por supuesto eso demuestra lo ingenuo que soy, porque prácticamente desde el primer minuto lo que nos dan es… propaganda anticomunista. Y no, no se han molestado en poner las críticas que pudiera haber en, por ejemplo, los
Strugatski,
Belyaev o
Bulichov. Nah, directamente se van a la
Stassi, a
La Vida de los Otros y demás. Es una demostración, casi irónica, de cómo pasan de una serie que ofrece una versión
saneada de su pasado, libre de polvo y
Jim Crow, a otra que parece escrita por algún furibundo propagandista. Para, además, no contar nada interesante. Que es el peor delito de todos. Porque si me prometes exploración espacial y lo que me das fundamentalmente es señores en cuartos escuchando conversaciones…. y señoras pasándolo mal… pues para qué seguir, la verdad. Habrá que considerar que Estados Unidos no está suficientemente madura para hacer una serie así, y que ya veremos si en algún momento puede hacerlo.
Pocas series más irritantes se me ocurren que esta
Two Weeks in August (UK) sobre un grupo de amigos con sus problemas que se van dos semanas de vacaciones todos juntos a un país extranjero a inventarse drama. Ni son interesantes, ni son empatizables, ni merecen más que el que les pille una revolución y les cuelguen de los pies. En el mejor de los casos. Si no fuera británicos ni se plantearían que están cogiendo lo peor de dos
Durrells,
Lawrence y
Gerald, aunque están más cerca del primero. Aunque es cierto que lo de la niñera top-less es digno de cualquier película de los años setenta. En fin, no habrá cosas que contar para pararse a estas pavadas.
A partir de los álbumes de
Julia Donaldson y
Axel Scheffler sobre
Zog (UK), un joven dragón que va a una escuela de dragones para aprender a… dragonear, supongo, sale esta adaptación, la segunda tras la de 2018, que esta vez nos presenta un mundo en el que
Zog está solo un poco por encima de ser casi un personaje más, una obra medianamente coral en la que seguimos viendo a
Zog ir, a veces, a sus ‘entrenamientos’, pero en la que no es la historia principal. Es de suponer que quería al personaje precisamente por ser algo conocido y bastante llamativo. En fin, que supongo que para peques valdrá, pero no es que se hayan preocupado demasiado en ella.