Hay alguna cosa buena en este Astérix & Obélix : Le Combat des Chefs (O)(FR), pero me temo que las… ¿malas? ¿desconcertantes? son más. No explican por qué se llama El combate de los jefes, sobre todo porque  de la historia de aquel cómic no hay nada. Hay un inicio genérico, hay una pseudoversión de otro cómic, y acaba cambiando cosas fundamentales de la historia que, además, no tenían mucho sentido con lo que contaba aquella historia original. Luego ya hay otra serie de detalles que, sinceramente, me han dejado con la duda de si lo hacían en serio o en broma. Por otro lado el juego con las onomatopeyas y el color plano logra en ocasiones que ese aspecto de muñequitos de regalo de pastelitos sea algo más perdonable. En fin. Decisiones fueron tomadas.

Alguien pensó en hacer una serie sobre uno de los primeros y más importantes nombres de la cocina francesa, y otro alguien -tiene pinta- decidió que eso no vendía pero que iban a hacerla igualmente. De esas cosas acabó naciendo Carême (O)(FR), ejemplo de esas obras que necesitan sacarte sexo según empieza no vayas a pensar que el público al que va dirigido es adulto. Al final es el problema clásico de estas series que quieren ser ‘de época’ y que acaban siendo un batiburrillo de cosas con todo el paquete de sexo, violencia, imágenes escabrosas, intrigas políticas y personajes históricos conocidos. Una obra mediocre, un más-de-lo-mismo, que es lo que pasa cuando lo que quieres es ofrecer rancho a la soldada y no contar la historia concreta de esa persona determinada.

¿Por qué Netflix ha decidido adaptar El Eternauta (O)(AR) para hacerla lo más parecido a tantas otras cosas que ya hemos visto -sin salir de Netflix, la danesa The Rain que duró varias temporadas… hasta la llegada del COVID- y no precisamente para reforzar las ideas políticas. De hecho es tan ‘colorea por números’ que el inicio sirve para establecer el problema pero no para establecer la extrañeza, como en el cómic original. Y eso sin ser yo especialmente fan del cómic. Pero, claro, comprar para hacer genérico pues en fin.

Creo que no he visto en mucho tiempo una comedia más perezosa que The Four Seasons (USA) , todo parece hecho siguiendo no ya raíles sino la ley del mínimo esfuerzo. Y se supone que esta gente es divertida o algo. Tiene más mérito aún porque… es la adaptación de una película. Quiero decir, ¿cómo puedes adaptar algo que ya exista y que parezca que, pese a que te den la mayor parte del trabajo hecho, lo estás haciendo sin ganas? Sobre todo si tienes que actualizar algo de 1981 y lo único que se te ocurre es… esto. Pues si ellos no tienen gana de hacerla imaginad la que puedo tener yo de verla.

Supongo que tiene sentido que una serie francesa tenga un título tan español como Malditos (O)(FR) si lo que te vas a encontrar podría haber sido hecha perfectamente aquí. Una trama de esas de Organización Criminal, pero flojita, porque son los tratos que no se deberían de haber hecho, la desesperación y la inevitabilidad del desastre lo que manda en esta serie que, inevitablemente, parece más pensada como genérico de serie española que como algo que aproveche o reivindique cosas como poner a una matriarca gitana y sus dos hijos en el centro, no digo ya la idea de que están perdiendo su hogar por la subida del nivel del mar. Por supuesto no parece que ninguno de los actores -de los protagonistas al menos- sea gitano, porque de ellos solo necesitan los topicazos -no soy capaz de entender lo de los toros-, incluyendo volver a usar la idea de feriantes -que hace pensar que estaban reutilizando decorados y elementos de Killer Coaster– así que… Nopes.

Quizá la idea detrás de Suspect: The Shooting of Jean Charles de Menezes (UK) no sea justificar lo injustificable, pero lo parece. El gusto de los británicos por el true crime lleva regularmente a este estilo de dramas que está a dos minutos de ser docudramas pero deciden que es mejor una mezcla.que tire más hacia la ficción para quitarse las culpas de lo que quieran. Algo que no le funcionó a los estadounidenses con Good American Family y que, claramente, tampoco va a funcionar en esto que se dedica a explicar y justificar un contexto para que la poli tiroteara a un tipo que pasaba por allí. Sí, muestra incompetencia, y también miedo, pero ni muestra, ni reflexiona, ni le importa hablar de los problemas estructurales que permiten que alguien tirotee a un inocente y lo que tengamos sea a gente justificándolo. Por supuesto lo hace aprovechando para hablar también de los malvados terroristas islámicos. No vaya a ser que la poli sea la mala en algo que la poli hizo. En fin. Un despropósito cuya única utilidad es demostrar cómo todo -incluido el ‘true crime’- puede ser ‘copaganda’ si lo deseas fuerte..


¡Libros que Salen! Ostende, «La estación», Kamon y más

¡Que entre la pila!

Breve tratado cocinado a fuego lento de Jean-Pierre Ostende, ed. Periférica

Escrito con gracia y cierta mala baba, esta mirada burlona al mundo de la cocina lo mismo separa los sectores de la cocina en tribus (de cocineros, de restaurantes…) que habla de la historia de la cocina, cuenta curiosidades o se aplica en la parte antropológica. Con ese mismo tono burlón pero con afecto e interés en lo que trata. Así que este no-muy-extenso libro puede ser un sabroso capricho para amantes de la cocina.

La estación de Raphaél Geffray, ed. Andana

Un peculiar cómic sobre un hombre del que se enamora una mujer. El hombre parece poca cosa, un sencillo músico. Pero ella… Ella es la poderosa directora de una estación de ferrocarril y va a usar todos los medios a su disposición para retenerlo. Una obra de resonancias casi mitológicas, con ribetes de thriller tecnológico, cómic político, denuncia del capitalismo de vigilancia, el amor tóxico y el mundo deshumanizado para montar una obra en la que la reflexión y la subversión se apoyan entre ellos.

El santuario de la montaña silenciosa de Nakami Kamon, ed. Newton Compton Editores

Me fío regular de la editorial, pero supongo que si alguien publica un libro de terror de una autora japonesa y que aparentemente se ha traducido del japonés lo mínimo es mencionarlo. El libro en sí… pues lo normal, una joven con bloqueo creativo, un grupo de amigos que la llaman para pedir ayuda porque desde que visitaron un santuario abandonado están pasando cosas extrañas. Lo típico que esperar de la autora del libro en el que se basó Habitación 203, si es que alguien la recuerda.

Agentes del olvido de Iain Sinclair, ed. La Felguera

Nueva obra de Sinclair en La Felguera y, por suerte, no es reedición de lo que le publicó Alpha Decay. Aquí tenemos de nuevo una de sus obras de ‘psicogeografía‘ que, en esta ocasión, cuentan con el acompañamiento en cada ‘capítulo‘ de un guía espiritual especia: Algernon Blackwood, Arthur Machen, J. G. Ballard o H. P. Lovecraft. Así que el resultado es la habitual mezcla de imágenes y sensaciones, no muy sencilla de seguir, de señor que pasea con señores mientras opina.

Al mar de de cabeeeza de Ashley Belote, ed. Picarona
Un divertido álbum sobre un grupo de ovejas piratas que viven aveeenturas cuando se lanzan a la marrrr. Ni más ni menos.

Nos leemos.


Algún día entenderé estas ideas de pilotos. Pero no será hoy. Porque en Cheongukboda Areumdaun (O)(CS),  o 천국보다 아름다운 Heavenly Ever After o Hasta que el cielo nos reúna o…, se pasan como 45 minutos de presentación del personaje principal y sus circunstancias. Una presentación que ciertamente merece el interés que se le pone, pero que resulta casi mejor que lo que viene después. La historia es la siguiente, una señora de unos ochenta años se dedica a la recolección de deudas. Tiene a una ayudante/amiga/guardaespaldas y cuida de su marido, que lleva postrado años por un accidente. Toda su vida se centra en esa dicotomía entre cuidar y hacer todo lo posible porque la vida de su marido sea mejor y seguir adelante con su negocio de préstamos y recuperaciones de deuda. Como digo, una historia interesante. Y entonces muere el marido. Y un año más tarde -como quince minutos después en total- también ella. Y ahí, UNA HORA MÄS TARDE, comienza la serie DE VERDAD. Porque el asunto es que ambos van a lo que les dicen que es El Cielo. Solo que él llegó antes, y ella después. Y cuando ella va decide que su aspecto será el que tenía cuando murió. Pero su marido resulta que decidió ser más joven. Esto, más algunas cosas que no acaban de estar muy claras -el funcionamiento del cielo es a la vez muy claro y caótico, la necesidad de Metáforas hace que sucedan cosas con poco sentido, se le dice que una vez muerta no tendrá dolores pero como tiene 80 años le duelen las rodillas y tiene problemas para moverse etc- son lo que lastran el resultado, porque la vida en la tierra es bastante más interesante como serie que esa especie de comedia romántica rara que parecen haber montado con los mimbres de Good Place. -Al final del capítulo te avanzan la evolución del tema, que es algo NORMAL porque un piloto tan mal planificado no te está contando de qué va la serie, y te deja ver que quizá el amor de la pareja por parte del hombre no está tan claro, al menos no tanto como lo tiene la protagonista, y que en el cielo tienen que hacer cosas y, además, pueden acabar en el infierno. Sinceramente, con un cielo tan insufrible no sé cómo podrían empeorar las cosas en el infierno-. La verdad es que no creo que la siga viendo. Pero si en Netflix deciden hacer la serie de la anciana cobradora de deudas con su ayudante y blabla que sepan que de esa sí que me veía mínimo los tres primeros capítulos.

De alguna manera Étoile (USA) responde a la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Sherman-Palladino hubiera ido a hacer Bunheads pero Amazon le hubiera dicho que lo que quería era otro Mozart in the Jungle? La pena es que de la productora se van viendo solo ráfagas, porque sea por las intermediaciones o por las incapacidades la cosa queda farragosa, lenga y no demasiado interesante. Que le podemos dar el beneficio de la duda, pero que está muy lejos no ya de lo que fue el piloto de Mrs. Maisel sino, incluso, el de la propia Bunheads. Supongo que esos rasgos y el ‘por ser vos quien sois’ tendrán que valer para darle más oportunidades, pero si no fuera por eso no creo que yo estuviera muy por la labor.

Parece que ahora todo tiene que ser Sucession. Porque esta serie I, Jack Wright (UK) se esfuerza TANTO TANTÍSIMO en ser Inteligente que se le olvida que, además, tiene que tener un mínimo de coherencia. De hecho, hay un par de momentos en los que da la sensación de que no saben cómo van a arreglar el lío que han montado. Y eso que no se han complicado mucho. Un millonario muere, parece un suicidio pero todo el mundo desconfía, sale el testamento y le ha dejado la empresa a su nieta y a su esposa e hijos poco menos que en la calle. Hay como una docena de sospechosos entre la primera esposa y su nuevo marido, los dos hijos de aquella, la difunta segunda esposa no porque está difunta  pero la hija de ese matrimonio resulta que está desaparecida, y luego la tercera mujer y sus dos hijos, una de las cuales recibe algo en la herencia, el otro no se lleva nada. Que creo que nada dice más claro «amigo, hazte una prueba de ADN» que esto. Pero lo tratan como un misterio también, en fin. Y luego está la ayudante personal, que lo mismo iba para cuarta mujer, a saber. Y un par de miembros del servicio de la casa o la empresa. Tanto da. Porque te dejan caer que la mujer actual podría tener un lío. Y te dejan CLARO que la nieta lo tiene. Y que es ‘un tipo sospechoso’. En fin. Pero, claro, todo lo llevan a la discusión de la cosa empresarial y de quién esperaba qué y se ha encontrado con otra cosa. No solo eso, además deciden que lo ‘inteligente’ es hacerlo en dos tiempos. Comenzando por un documental dos años después de la muerte, en la que no vemos al equipo técnico pero en la que van declarando unos y otros. Y ahí también hay una ‘sorpresa’ porque uno de ellos está en la cárcel. ¿Qué pretendían conseguir con esto? Pues, como digo, creo que ni ellos mismos lo saben. Porque la hija desaparecida no aparece en esta segunda vuelta, y las declaraciones son suficientemente vagas. Así que da la sensación de que alguien tenía un concepto para serie, uno que no tenía claro cómo desarrollar. Y así y todo ha hecho la serie. Sin saber por dónde va a tirar o cómo lo van a contar que resulte coherente. En fin.

¿Os imagináis si alguien hubiera decidido que The Newsroom tenía que tener en su centro a una versión de House?  Pues aquí estamos, con otra de esas veces que Netflix coge la distribución internacional a la vez que el estreno en su país de origen, este Kyasutâ (O)(JP),  o キャスター o News Anchor o El Presentador o…, sigue a un presentador que llega para revolucionar un telediario. Lo hace con unos medios más que particulares, contradictorios casi todo el rato porque el que marca los tiempos es él. No solo hay un parecido con House en esto, también en la forma que han buscado al actor y, claro, en la frase que va repitiendo: Hay que ver las noticias como si todos los días fueran el día de los inocentes. Por supuesto luego meten tramas que podrían ser de una romántica, dan giros sobre si mismos y, en general, parecen más preocupados por hacer algo sensacionalista antes que por hablar de periodismo que es algo que ni está ni se le espera en todo el capítulo. Pero supongo que como rareza tiene su gracia. Y su hueco en el repaso al periodismo televisivo ficcional, claro.


¡Libros que Salen! Masterman, «Cuentos de hadas crueles», Castle y más

¡Que entre la pila!

El muérdago amarillo de Walter S. Masterman, ed. Hermida

Un asesinato que no es lo que parece de un reverendo, una desaparición, una comunidad secreta de adoradores de dioses antiguos y, entre medias, entre el pulp y la weird menace, toda una serie de intrigas y aventuras en una obra entre la intriga detectivesca y el terror con todo el sabor de esos años ’30s en los que fue publicada.

Cuentos de hadas crueles de VV.AA., ed. Horror Vacui

Quizá os pase como a mí y no tengáis claro si los crueles son los cuentos o las hadas. Pues lo primero, son ‘cuentos de hadas’ pero ‘crueles’. Aunque, en realidad son cuentos de hadas tan crueles como las versiones originales, sin azucarar, de los que ya conocemos. Aunque la editorial haya decidido escoger los más oscuros de entre los que las autoras, que también escribían pero no tuvieron la misma repercusión -a saber por qué misteriosas razones- que sus contrapartidas masculinas. Por cierto, estas autoras son las hermanas Hassenpflug, las hermanas Wild, Dorothea Viehmann, Laura Gonzenbach, Madame d’Aulnoy, Nanette Lévesque, Verra Xenophontovna, Cecilia Böhl de Faber, Elodie Lawton y Božena Němcová.

Los extraños de Mort Castle, ed. Dimensiones Ocultas

Dentro del terror hay todo tipo de corrientes, y en este caso nos encontramos con una novela de asesinos. Pero no de asesinatos. Es decir, sí, hay asesinatos. De personas y animales. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es que hay un tipo que parece normal, con una familia normal, integrado y esas cosas. Y en realidad es un psicópata al que le cuesta aguantar las ganas de matar pero que está esperando a que él y otros como él, esos Extraños, tengan vía libre para que comience La Era de los Extraños y puedan dedicarse a matar. Hay muchas formas de remover, y esta novela prueba varias de ellas, de recordar que la gente aparentemente normal puede tener dentro a ‘monstruos’ a la violencia gráfica y descarnada. Así que da igual que sea de 1984, id advertidos.

Ceremonia de Leslie Marmon Silko, ed. Capitán Swing
Un veterano estadounidense vuelve a su pueblo como prisionero de los japoneses, el pasado indio que es parte de su realidad se muestra en esta historia en la que las historias del pueblo Iaguna y sus experiencias místicas, humanísticas y proféticas van construyendo una historia que es parte de toda esta ceremonia de la que hablan.

La venganza de las orcas de Roberto Inchingolo, ed. Alianza

Pues sí, tenemos orcas atacando yates, jabalíes en las afuera, medusas, elefantas y todo tipo de animales que parecen decididos a actual, por unos u otros motivos, en lo que quizá podría parecer una venganza ante la situación actual del planeta, o quizá sea otra cosa. Pero aquí se hace el repaso, claro.

Los negritos no van a comerte de Don Julio, ed. Fandogamia

No parece que en plena semana santa sea el mejor momento de sacar un cómic, pero qué sabemos nosotros. Lo mismo pillan a los abogados de vacaciones. En cualquier caso este cuaderno de actividades coloreables habla sobre la inmigración. A favor. Y el racismo. En contra, aunque no lo parezca por su portada. Es de suponer que antes de la colaboración de Open Arms era peor.

Todos los superhéroes que existen de Rubén Fdez., ed. Fandogamia
No parece que en plena semana santa sea el mejor momento de sacar un cómic, pero es Fandogamia así que ya sabemos que la fecha es orientativa. En cualquier caso este es un recopilatorio de páginas sobre superhéroes hechas por Rubén Fdez. ¿Está pensado para sacar aprovechando que están agotados los números 1 de DC de Panini? No lo sabemos. ¿Dentro hay una edición nueva de La Broma Asesina? No podemos negarlo. ¿Pero por qué ha salido en semana santa? ¿Es que sirve para envolver torrijas? Demasiadas preguntas. Que probablemente -no nos comprometemos- se resuelvan leyendo este cómic. O comprándolo y dejándolo en la lista de pendientes para algún momento del futuro que seguro que llega pronto porque tampoco hay tanto en la pila.

Nos leemos.


Sinceramente, pensaba que #1 Happy Family USA (USA) iba a gustarme. Vale, tenía pinta de ser Padre de Familia con el estilo de diseño de Persépolis y una animación flash. PERO detrás estaba Ramy Youssef, que hizo un buen trabajo en su propia serie: Ramy. Pero no, esto es casi tan malo como una serie de [adult swim], no solo porque parece querer hacer su propio Todo el mundo odia  Chris, también -sobre todo- porque los tonos, estilos y humores van variando como si buscaran a alguien. Que no está ahí. Incluso cuando logran un acierto rápidamente lo estiran, o lo entierran en cosas nada interesantes. En fin, que no puedo recomendar la cosa esta.

No tengo muy claro qué pretenden decirnos con Eonjenganeun Seulgiroul Jeongongui Saenghwal (O)(CS), o 언젠가는 슬기로울 전공의 생활 o Resident Playbook o…, pero voy a asumir que es que los trabajos se hacen porque te pagan y que los médicos son un colectivo insoportable de tratar. Porque la manera en la que tratan a los residentes del hospital universitario de la serie hace que sólo el que necesiten dinero -cosa que se recuerda varias veces y con insistencia- explica que sigan allí. No es un trabajo duro por la presión o la responsabilidad sino por los jefes y compañeros. Y el principal motivo por el que lo hacen no es por ayudar a la gente, es por dinero. Una visión capitalista -no sabría decir si son conscientes de lo anticapitalista que es mostrar esto así- que contrasta con varios giros y estilos que parecerían pertenecer más a la comedia romántica. Pero se ve que quien sea que lo hiciera no tenía su día.

Es curioso cómo este The Feud (UK) logra parecer una serie hecha por Lifetime más que las series que hizo Lifetime. Quizá sea por los medios limitados, o por las intenciones aún más limitadas. O porque tiene ese estilo de llamarse Mancomunidad Letal o algo así. Una pareja que parecía decidida a mudarse en lugar de eso piensa en hacer una reforma para expandir la cocina. Él está en paro, ha dimitido de su trabajo por algo. Ella es abogada. Y la gente del barrio de ¿chaletes? La verdad es que tienen una pinta peculiar pero no parecen adosados. En fin, lo que decía, que la gente del barrio parece al menos tolerarse. Hasta que esa idea de que uno de ellos haga reformas parece remover todos los secretos y problemas del barrio más allá de cualquier idea de sensatez. Quiero decir, cualquier comunidad de propietarios está muy cerca de la desazón y el drama pero cuando empiezan con un ‘presente’ hablando de ‘el asesinato’ para pasar a hace un mes… definitivamente la decisión de crear esta especie de melodrama telenovelesco y tomárselo en serio la hace parecer más ridícula que cualquiera de las teóricas historias humorísticas de vecinos que sufrimos en la televisión española.


*Suspiro* Bueno, pues aquí estamos con otro genérico de thriller nórdico, nordic noir o lo que os dé la gana llamarlo. Este Glaskupan (O)(SU) tiene un piloto con dos problemas claros: Poco que contar y además nos lo sabemos. Hay bastante exposición para presentarte gente pero el centro en sí es sencillo: Una joven profiler fue raptada de pequeña e introducida en una caja de paredes de espejo… hacia dentro, hacia fuera se ve como el cristal porque claro. Total, que salió de allí pero nunca supo por qué o quién la raptó. Fue adoptada por el jefe de los polis y ahora regresa. Dos minutos más tarde hay un asesinato y otro secuestro. Ay, mecachis. Por supuesto para todo esto se pasan ni sé los minutos. Así que bueno, supongo que si no tienes mucho problema en ponerlo de fondo y hacerle caso digamos cada un cuarto de hora lo mismo sirve como ruido blanco que tener de fondo. O yo qué sé.

-No se me ocurre ninguna idea concreta por la que decidieran hacer Government Cheese (USA), teniendo en cuenta que parece la bastardización de cosas que funcionarían si tuvieras al original. A ratos parece que querría ser algo de Wes Anderson, en otros momentos parece que hubiera querido ser una serie de Norman Lear, Greg García o, claro, todo ese movimiento sitcom afroamericana de los noventas. Pero, claro, para todo hay que valer. Y ni los actores logran defender a los personajes ni la historia – que pese a tener alma de sitcom dura más de 40 minutos en su piloto por el método de estirar cualquier cosa hasta que uno pierda la esperanza – merece el tiempo. Total, que al final el resultado es, como suele ser en estos casos, la demostración de que en Apple TV+ sólo saben quemar dinero con la esperanza de que en una de estas salte la liebre. Y no tiene pinta, la verdad.

No hay mucho que decir de Istanbul Ansiklopedisi (O)(TU) porque es una de esas series que va poniendo a dos personajes a hablar en distintos sitios. Van cambiando los personajes, y los fondos. De vez en cuando meten un plano general o sale más gente a decir una frase extra. Pero lo fundamental es eso, casi una obra de tesis. Una joven llega a Estambul desde su pueblo, a convivir con la mejor amiga de su madre -con la que esta había perdido el contacto- y, por supuesto, hay un choque entre ellas. La joven acaba de llegar y cree que todo es posible, la mayor no ve la forma de romper con la ciudad y su carga. Por supuesto luego empiezan las tramas propias de ‘conocer jóvenes y la vida en la ciudad’ de la una (que casi parece una Emily en París de su propia tierra) y de ‘qué hartura la mediana edad y vivir aquí’ de la otra. Por supuesto al final del capítulo hay un choque entre ellas pero dejadme que os diga que para el final de la serie estoy seguro de que cada una habrá aprendido algo de la otra y ambas habrán llegado comprender mejor a la ciudad con sus claroscuros. En fin.

Una sensación extraña esta de estar viendo algo que estás seguro de que va a gustar mucho a la gente que lo vea… pero no a ti. Me ha pasado con Just Act Normal (UK), que por un lado me ha parecido la clásica historia de ‘grupo de chavales sin adultos tratando de escondérselo a los otros adultos’, igual que noto la necesidad de intentar meter capas y funcionar de fondo más o menos compleja. Pero ni me lo creo, ni me interesa, ni creo que la posibilidad de meter una excusa racial o de tratar temas difíciles sirva de gran cosa. La trama de la gallina -que es algo real- podría haber sido de algún extraño capítulo de Ravioli, por ejemplo. La forma de ser y actuar de la hermana pequeña cada día está más cerca de ser un estándar -por ejemplo en la película The Angry Black Girl and Her Monster– y la mayor contando el tiempo para llegar a esos 18 y poder hacerse cargo de los otros dos… Pues eso. Lo de siempre. Y, sin embargo, me queda la sensación de que habrá gente que descubrirá cosas en ella. Pero bueno, raro es que no tenga que decir aquello de ‘Está claro que no soy su público’. Aunque aquí sea por otro motivo.

Supongo que la idea de hacer crítica social desde el terror es lo que mueve a Khauf (O)(IN) a dar tantas vueltas sobre lo mismo. Lo cierto es que el punto de partida de una mujer que se muda a un nuevo apartamento en el que está claro que ‘algo’ pasó, que sus vecinas le esconden ‘algo’ y que hay ‘una presencia’ necesitaría un poco más de brío. No porque crea que hemos visto suficientes ficciones sobre ‘la culpa es del capitalismo’ con el problema de la vivienda, tengo más dudas con la manera de abordar ‘la violencia contra las mujeres’. Pero bueno, supongo que al menos están intentándolo y que toda esta ambientación oscura y regodeándose en lo cutre es su idea de crear atmósfera. No estoy nada convencido pero lo mismo alguien está interesado por ahí. Cosas más raras se han visto.

La adaptación de la novela de Flanagan The Narrow Road to the Deep North (AU) parte con la desventaja de tener que adaptar la novela de Flanagan. Una de esas obras de señores muy señores en las que habla de engañar a gente -el protagonista primero se lía con la mujer de su tío, más adelante le es infiel a su mujer-, de ser torturado en la guerra -que habiendo nacido Flanagan en el ’61 os podéis imaginar que de primera mano no es-, de lo malos que son los extranjeros -sección asiática, pero los pone tan malos tan malos que los ingleses le dieron en Booker– y de sentir sentimientos -suyos, claro, al resto que le den, como mucho una variedad de soldados masculinos para hacer los diferentes arquetipos-. Total, que con esos mimbres tenían que hacer esta cesta. Que como novela es muy apropiada para que los ingleses le den un premio o para vendérsela a los lectores del Bahbelia. Pero para una serie en 2025… Así que el hecho de tener un piloto que no pase el Bechdel-Wallace no me extraña. Quizá un poco la decisión de sacar todo el sexo que puedan pero siempre en el borde de una producción S. De hecho hay un momento en el que muestra al grupo de prisioneros en el tren, una amalgama de cuerpos que parece una orgía cuando debería de ser todo lo contrario a eso. Pero, en fin, la gente.No sé quién puede ser el público de esto, pero supongo que alguien habrá porque hay gente pa’ to’.

La obsesión con el Fenómeno OVNI como algo internacional llega hoy con los polacos de Projekt UFO (O)(PO) pero deciden unirlo al totalitarismo -por algún motivo- y hasta meter una especie de crítica que incluye a un hipnotista. Nada nuevo. Nada interesante. Y, por algún motivo, el que parezcan creer que Fargo es la obra a imitar dentro de lo posible no mejora tampoco mucho las cosas. Diría que espero que una vez establecido el punto de partida tengamos algún desarrollo en condiciones pero no os voy a mentir: No tengo intención alguna de ver más allá de este piloto.

Supongo que los ecos de Yellowstone van a acabar siendo los que causen toda esta serie de, vamos a llamarlo, telenovelas de vaqueros. Aunque esta Ransom Canyon (USA) es más Virgin River de lo que debería de querer sus productores… salvo, claro, que fuera eso lo que estuvieran buscando. Que todo podría ser. Supongo que si te pones uno después de comer no va a ser algo peor que lo que te puedes encontrar en España con cierta regularidad. Incluso aunque estos no sean perfumistas, marqueses, salones de té o… supongo que asturianos… Pero estoy divagando. Los primeros diez minutos o así son completamente ridículos. Un viudo, su cuñado, una fiesta para el hijo del viudo, un coche regalado, una bronca, suceden cosas. En fin. Por supuesto hay mucha empresa, mucho sentimientos. Vamos, solo echo de menos algún asesinato misterioso que investigar.

En algún momento tendré que escribir sobre el NacelleVerso. Pero no será ahora y no será aquí. Pero es necesario explicar un par de cosas antes de hablar de RoboForce: The Animated Series (USA) porque parte de la historia necesita de su contexto. Y el contexto es que Nacelle está comprando los derechos de viejas series de dibujos de los ’80s y los ’90s para crear un universo en teoría compartido. Y para eso se ha ido por una serie de obras más o menos olvidadas. Probablemente la menos olvidada sea los Moto-Ratones de Marte. En esa línea entra esta RoboForce que está basada en los clásicos muñecos que tuvieron adaptación a serie de animación. Solo que esa serie no logró gran cosa porque en realidad no pasó de un piloto de presentación. Por supuesto todo eso se ha incorporado aquí, presentándonos a los RoboForce como unos robots creados hace años que se vieron eclipsados por otros más avanzados e interesantes. Una manera de dar una explicación dentro del universo pero también de hacer un guiño al éxito que los Transformers, Voltron e -incluso- GoBots supusieron para esta RoboForce que se vio rápidamente barrida. Pero, claro, aquí lo que tenemos es la primera serie de animación de Nacelle, Y con eso y todo solo han logrado vender seis capítulos. Así que parece que no vamos a tener mucho más. Al menos de momento. Al menos viendo que el tono no está muy claro. En general parece una serie creada para [adult swim] pero con un argumento y desarrollo tirando a infantil. Como si no pudieran pasar más allá del humor infantil que se le presuponía al original. No es la mejor de las decisiones, desde luego. Pero supongo que si estás lo suficiente en los robots lo mismo te interesa. Incluso aunque no parezca la mejor de las ideas posibles.

Como si estuviera diseñada para elevar mi opinión sobre Murdoch Mysteries, este Sherlock & Daughter (USA) logra malgastar el piloto sin resolver caso alguno. Mostrándonos una serie de aventuras e insertos que poco o nada aportan y una imagen general que parece más sacado de Detective Consultor o de los viejos videojuegos noventeros del personaje que de cualquiera de otras mil versiones que hemos visto. Claro que desde el principio dejan claro que esto es el resultado de una tensión en la que no se atreven realmente ni a dejar claro si es o no la hija de Holmes. Así que además de todo lo demás es una serie cobarde. Total, que como material para una nota al pie sobre las adaptaciones del personaje tiene un pase. Para todo lo demás… no merece la pena ni acordarse de ella.

Parte The Stolen Girl (UK) de una premisa notablemente ridícula pero muy inglesa: Una familia que parece de dinero (hasta que te fijas bien) deja a su hija pasar la noche (hacer una fiesta de pijamas, pijamada o como lo queráis llamar) con la hija de otra familia que va a su mismo colegio pijo y parece tener más dinero que ellos. Cuando pasa a recogerla al día siguiente todos han desaparecido. Así que tienen que ir a la poli a que la madre -porque esto siempre va de la madre- sienta que es una mala madre por… no sé… ¿no comprobar los antecedentes de la otra familia? ¿No haberles sacado fotos? En fin, cosas de ingleses. Mientras todo esto que no deja de ser una película de Lifetime para después de comer con mejor presupuesto y dicción va contándonos también sobre las policías al cargo del caso y sobre una reportera con instinto y blablabla, y uno se pregunta en qué libro de una autora de pseudosuperventas estará basado esto (no miréis que ya lo he hecho yo: Alex Dahl) y por qué es todo tan genérico. Incluyendo el marido poco de fiar. Y una protagonista -la madre- que se pasa sufriendo TODO-EL-RATO. Supongo que luego vendrán los inesperados giros de acontecimientos, secretos del pasado y demás chorradas de este tipo de historias. Pero bueno, este rancho puede servirle a alguien que, digamos, quiere algo al que prestarle media atención mientras plancha, o que le gusta ver de sufrir y de sufrir. Poco más.

Otro genérico de serie de esta semana es Valiendo Madres (O)(MX), típica-tipiquísima serie de mujeres siendo madres pero teniendo que encontrarse, re-encontrarse y conectar porque por encima de madres son mujeres y pueden ser amigas y blablabla. Es irónico que todas ellas vayan siendo definidas por arquetipos (la madre superada podcastera, la influencer, la madre soltera, la madre tradicional hipocondriaca)  y que lo que ponga en movimiento la trama sea un dildo con forma de cuerno de unicornio arcoíris que acabe con el habitualísimo ‘tu marido te engaña‘. Imagino que hay todo un nicho de público detrás, y no me extrañaría que acabara siendo ‘remakeada‘ en España. Porque al final el rancho tiene que atender a todos los públicos. Pero al menos esta vez puedo decir que si tengo que hablar bien de algo sería de las canciones pop mexicanas que han metido. Algo es algo.

No sé si es que hay todo un mercado para los enchufados, pero aquí tenemos a otro Derbez más, Vadhir, porque lo de los nepobabys es algo transversal, se ve. En fin, la cosa esta de Yo no soy Mendoza (O)(CO) está basada en la última idea que Fernando Gaitán (Café con aroma de mujer, Betty la Fea) creó. Iba a decir: Antes de morir. Pero lo cierto es que después de morir habría tenido mucho más mérito. Así que todo es telenovelesco, todo mezcla el humor y el melodrama, y la premisa es… bueno. Es. Una persona es confundida con otra que se le parece mucho. El problema principal es que el protagonista es completamente nada adecuado. y que parece que el dinero que tiene -de Netflix, supondremos- en un extraño giro de acontecimientos tampoco es que ayude mucho a hacerlo creíble sino, más bien, a recordarnos que es algo falso. A saber por qué. El caso es que la serie ni es interesante, ni sabe jugar con sus secundarios ni es rápida en lo que nos propone. Un desperdicio. Pero bueno, ya llegará Univisión o Televisa o quien sea a hacerle una versión. Y lo mismo hasta lo arreglan.  Que lo dudo, pero cosas más raras se han visto.


¡Libros que Salen! Yokomizo, «Ven a bailar conmigo», Dewitt y más

¡Que entre la pila!

La abeja reina de Seishi Yokomizo, ed. Quaterni

¡Un nuevo libro de Seishi Yokomizo! ¡BRAVO! La séptima aventura del detective y desastre con patas Kōsuke Kindaichi, esta vez yendo a una isla en la que una mujer –Tomoko– ha sido denunciada anónimamente como Viuda Negra. Bueno, en realidad la variedad de femme fatal que se le acusa de ser es Reina Abeja. A partir de ahí comienzan los asesinatos, los rumores, las tensiones y el suspense habitual de estas investigaciones.

El hombre que amaba los libros de Patrick Dewitt, ed. Plata

Gran alegría ver a Dewitt, cierta sorpresa de que sea fuera de Anagrama (Al fin y al cabo su paso desde Libros del Silencio tuvo el contexto conocido), pero lo importante es que el autor de Los hermanos Sisters -entre otros títulos- presenta en este The Librarianist la historia la historia de un hombre cuya vida es la literatura, pero también al que su propia vida es literaria. Y ese juego sobre lo que la literatura es y lo que puede significar es lo que nos encontramos aquí.

Ven a bailar conmigo de Russell Hoban, ed. Sigilo

¡Mira por donde! Hoban es conocido en España sobre todo por Dudo Errante, en USA es bastante más conocido por su variedad de temas y estilos, incluyendo una larga serie de libros infantiles. Pero, en este caso, no es ninguna de ambas. Es una historia de dos personas de mediana edad,gente que logra ser corriente y diferente, y que tras un encuentro peculiar en una galería de arte desarrolla una amistad. Una obra que logra ser tan normal como poco habitual, especialidad del autor.

La última puerta antes de la noche de António Lobo Antunes, ed. Random House

Teniendo en cuenta que el original es de 2018 supongo que el que nos llegue en 2025 esta obra de Lobo Antunes se debe a una trabajada traducción desde el portugués. Teniendo en cuenta que es un ‘true-crime’, que dicen ahora, mucho han tardado. Un empresario muere y su cuerpo es disuelto en ácido, y así vamos ciendo los pensamientos de distintos implicados. Todo ello bajo la idea de que ‘sin cuerpo no hay crimen’.

Guardé el anochecer en el cajón de Kang Han, ed. Lumen

Hemos llegado a ese punto en el que la ganadora del Nobel ha vendido lo suficiente como para que decidan sacar su poesía. No sé si porque esperan vender mucho con el gancho, o porque tiene menos texto y se puede traducir y publicar con más rapidez. Pero sea como sea bienvenido sea. Supongo.

Los ojos son la mejor parte de Monika Kim, ed. Seix Barral
La marcha de un padre, el nuevo novio de la madre, el trauma y la forma en la que la tradición puede acabar atando hacia los abismos, porque lo que puede parecer un ritual para la buena suerte puede acabar llevando al asesinato.

Sitges de Jaime Rubio Hancock, ed. Altamarea

Un edificio en el que pasó algo extraño hace años, algo que repercutió en que cada una de las casas tenga una cierta… particularidad. Distinta en cada caso. Ese es el punto de partida para la nueva obra cómica de Jaime Rubio, otra oportunidad para mezclar el costumbrismo con ese humor surrealista propio del autor.

Mal gusto de Nathalie Olah, ed. Debate

Más allá de definir cómo se eligen los títulos en esta editorial, nos encontramos con un ensayo intentando encontrar y explicar los desarrollos de lo que se ha referido como Mal Gusto de manera más o menos arbitraría, viendo no solo las intersecciones de clase y riqueza, también cómo la condición cíclica de las modas eleva y condena cosas sin mucho sentido. Nada que no hayamos visto ya en libros como Carnival culture de James B. Twitchell (1992) o los titulados directamente Trash Culture -el de Richard keller Simon de 1999, el de David Laguardia de 2008- pero supongo que si algo no para no tiene sentido dejar de sacar obras sobre lo mismo. Y, claro, algunas cosas habrán cambiado poque siempre están cambiando.

El mundo que forjamos de N.K. Jemisin, ed. Nova

Pues aquí estamos, parece que ya ha pasado un año y a Nova le vuelve a tocar publicar a una mujer. «La autora de ficción especulativa más premiada de la actualidad», que no significa nada en realidad -aunque ha hecho que fuera a comprobar que Lois McMaster Bujold, Connie Willis y Martha Wells siguieran vivas (que sí, menos mal, será que no hacen ficción especulativa sino fantástico con cosas) pero en fin, tampoco podemos pedir mucho más a esta editorial -o a las Bibliotecas Públicas de Murcia– así que vamos con el libro en sí, que es la continuación de La ciudad que nos unió. Y ya.

Gastronomía valenciana de Marinie Ruiz de Cabañas, ed. Col & Col

La experta en ilustración de comida nos presenta aquí una suerte de réplica del cuaderno de recetas familiares de su marido. Por supuesto, con todas sus ilustraciones -faltaría más-, así que le daremos el beneficio de la duda a la editorial para, por lo menos, echarle un ojo y comprobar si es más un libro de cocina o de ilustración.

La casa del árbol de Rui Díaz, ed. Edelvives

Unas amigas preparan un trabajo para el instituto sobre un lugar abandonado, misterioso y extraño. Al fin y al cabo el trabajo es sobre Halloween. Pero la desaparición de un compañero de instituto y los secretos de su pueblo pondrán en marcha toda una suerte de acontecimientos inesperados.

The Sherlock Society de James Ponti, ed. Duomo

James Ponti, que hizo la serie de City Spies, se acerca ahora a una versión más… digamos que detectivesca. Porque en su centro están dos hermanos apellidados Sherlock, y sus amigos, y su abuelo. Van a dedicar a eso su verano, lo que acabará inevitablemente en búsquedas del tesoro, persecuciones y es posible, incluso, que algo de investigación detectivesca.

¡Astrid! de Arkaitz González, ed. Fandogamia

¡POR FIN! Por fin en Fandogamia se han animado a lanzarse a los cómics infantiles/ juveniles y lo hacen con la historia de Astrid, una niña que acaba de mudarse a una casa nueva en un barrio nuevo junto a su hermanito y sus madres. Así que tendrá que hacer amigues, adaptarse a los cambios y, por supuesto, seguir siendo una niña. Una gran manera de comenzar la colección.

Este es el barco de Jack el Malvado de Peter Millett y Sam Caldwell, ed. Picarona

Con un dibujo sencillo pero con mucho humor y la historia de un pequeño pirata que trata de defender su barco de todo tipo de animales llega a Picarona este divertido álbum.

¿Tu mono quiere un plátano? de Paula Sánchez Arévalo y José Fragoso, ed. Narval

El enfado visto por nuestro protagonista como un pequeño mono, uno que todo el mundo lleva encima, y que tiene que cuidar para que no se desmadre. Una forma de visualizarlo y entenderlo para los peques que tiene la fortuna de ir acompañado por las magníficas ilustraciones de José Fragoso.

La Bella y la Bestia adaptada por Cécile Roumiguière con ilustraciones de Benjamin Lacombe, ed. Edelvives

Exactamente lo esperable tenemos aquí. La nueva obra ilustrada por Benjamin Lacombe que esta vez ha resultado ser La Bella y la Bestia. No hay mucho más, tampoco mucho menos. Simplemente el interés que pueda tener cada uno más en la edición que en el texto.

Nos leemos.