Supongo que estas cosas de catástrofes tienen que llamarte, sospecho que quizá en otro momento -o tratada de otra manera- este Cada Minuto Cuenta (O) (MX) sobre el terremoto del ’85 podría haberme parecido simplemente un drama barato y poco elaborado, en el que el dinero se ha ido más en reconstruir la época que en buscar historias que contar. Pero, claro, con lo que tenemos ahora encima no parece el mejor momento para que a uno le apetezca ver algo que no pasa del OK. Quizá si realmente hubiera hecho valer cada minuto…

La culpa es mía, lo reconozco, no sé qué me hacía pensar que La Cage (O)(FR) sería una serie de acción en lugar de un drama. Un drama con elementos deportivos, más o menos dramáticos, más o menos sórdidos, pero un drama al fin y al cabo. Y para eso -para que te importe e interese- hace falta u otro tipo de obra o ser un tipo de público que yo no soy. Me da igual la vida privada, me da igual que haya decidido que este sea su camino a la gloria, me da igual los diferentes grupos de intereses creados, la gente interviene y blabalbla. Me molesta, eso sí, la decisión de mantener las luces apagadas en casi todas las escenas posibles para hacerlas lo más realista posible. Pero, vamos, que no, que yo no soy su público.

Tras el espanto de la versión original (¿sigue abierta, le importa a alguien?) y el aburrimiento innecesario de la italiana, la tercera iteración Citadel: Honey Bunny (O) (IN) partía de la buena idea de dejar a los indios que hicieran acción. Que a estas alturas es casi el país del que más me fío -en realidad la mayoría de Asia, especialmente la continental- pero, claro, si luego metes ¿dos, tres? escenas de acción… En fin. Cincuenta minutos que en su mayoría son de aburrimiento. Un par de líneas temporales de la que la mínimamente interesante resulta ser la noventera y, en general, la sensación de que nadie tiene muy claro qué es lo que quieren con esta franquicia, pero que no piensan ponerle mucho trabajo para que ¿el dinero? ¿la gloria? se lo lleven otros.

¿Cómo se pueden hacer tan mal las recetas en una obra en la que son integrales y después de tantísimos años de programas de cocina? Parece que alguien pensó que si la película había funcionado también se podía hacer una serie de Como Agua para Chocolate (O) (MX) -no estoy convencido de que los responsables sepan que hay un libro- y es cierto que han puesto pasta para aburrir. Quizá no tanto como para que las recetas tengan sentido -esas Torrejas de Nata que voy a presuponer que eran Torrijas de Nata pese a que se les haya olvidado… el pan- pero supongo que lo suficiente como para que si eres espectador de los Grandes Relatos esos que entretenían desde la sobremesa a la cena de sábados y domingos… pues lo mismo te gusta, cosas más raras se han visto. Como esas recetas tan mal hechas y peor ejecutadas.

He tenido que ir a mirar que esta no la hubieran estrenado antes, porque Cromañón (O) (AR) hace algo que hubiera jurado que había visto hace un año: Un grupo de chavales van a un local, el local se incendia y varios -bastantes- mueren. Una de las supervivientes, aún traumatizada por el hecho, regresa años -tampoco muchos- más tarde a la ciudad, y eso lleva a una doble narración en el pasado y el presente. Por un lado recordando cómo eran las cosas antes de la tragedia. Por el otro, mostrándonos poco a poco cómo están ahora las cosas, quién decidió hacer qué, y cómo se encontraron unos y otros. Pues bueno, pues sus cosas de ellos, supongo. Entiendo -o supongo- que lo que quieren es hablar de la tragedia y su superación, y pretende que la ‘intriga’ sea lo que nos tire. Meh.

Sinceramente, ¿tiene sentido ‘comprar’ algo para adaptarlo de manera que se parezca poco o nada a la obra original? Probablemente no todo el mundo que vea este The Day of the Jackal (UK) conocerá la novela original o la película original. Quizá sí conozcan la película que se hizo como un cuarto de siglo después, y aquí estamos, otro cuatro de sigo más, medio siglo desde la primera, dispuestos a ver algo que olvida todo el concepto sociopolítico que tenía aquella para intentar dar un giro a la misma. Y es que aquí no hay magnicidio que valga. Al menos no en el estilo de la antigua. Igual que no se habla de organizaciones criminales ultras sino, si acaso, de partidos políticos (igual de ultras, todo sea dicho) y, al final, lo que tenemos es una obra… no diré ‘del montón’ porque está un poco por encima de ese montón… pero tampoco demasiado. Un ‘thriller’ sencillote, con sus idas y venidas, con un asesino en su centro… pero un asesino a sueldo. Y, la verdad, la parte del asesino aún tiene algo de gracia -la de la policía la hemos visto tantas veces que parece un genérico- pero no como para tirar de ella, porque por bueno que sea el protagonista -que tampoco es que sea ninguna barbaridad, correcto y ya- la sensación de ‘rutina de trabajo’ y los pocos momentos de ‘acción’ llevan a que quizá una serie de 10 episodios no era lo que tenían que haber hecho. Pero bueno, supongo que las adaptaciones sirven también para comprobar las preocupaciones de una época, desde luego más que una recuperación de aquello que, sin saber por qué, se ha pagado por recuperar. Y, por si alguien se lo pregunta: Mejor que la de los noventa, peor que la de los setenta.

Yo ya no sé qué es lo que quiero con estas cosas, pero supongo que al ponerme con Gangnam B-Side (O)(CS), o 강남 비-사이드 o…, lo último que esperaba es que fuera una suerte de Drama de Organización Criminal a partir de un caso real -y si no están adaptando el caso real están haciéndolo sin pagar derechos, que me parece perfecto- en la que todo está todo el rato a oscuras -o a neones- y todo el mundo siente mucho y tienes muchas motivaciones y es muy profundo y muy… En fin.

Un agradable… ahm… ¿spokon? ¿shōnen?… a saber… pero sea lo que sea este Invincible Fight Girl (USA) resulta un agradable intento de ofrecer una serie de animación CLARAMENTE inspirada en las japonesas, con una joven decidida a convertirse en La Mejor Wrestler del Mundo, una cantidad enorme -enormísima- de construcción del mundo y de los secundarios y una animación suficiente, con toques humorísticos y… bueno… en general todo está un tanto visto y un tanto masticado, pero logra resultar todo el rato una demostración de amor y trabajo. No sé si acabará siendo una rareza o si este homenaje logrará ir más allá… Pero, desde luego, merece una oportunidad.

Curiosa decisión esta Off Shoot (USA) de OUT Tv de hacer una comedia minimalista, un fotógrafo atribulado decide buscarse un asistente -bueno, su novio le ‘insta’ a ello- y, a partir de ahí, tenemos una especie de ‘comedia de trabajo’ que tiene algo de costumbrismo pero, sobre todo, de trabajo de actores – por pura necesidad, hay tan pocos medios que es casi teatral-

Es sorprendente cuánto se parece este A Remarkable Place to Die (NZ) a la versión australiana de Crimen en el Paraíso… excepto que parece que no es eso lo que le gustaríamos que pensáramos sino más bien un algún tipo de Midsomer Murders o, quizá más aún, The Brokenwood Mysteries. Hay un cierto aire a aquellas series de películas de Hallmark con un pequeño nexo avanzando entre ellas -digamos Hailey Dean Mysteries, por ejemplo- en el hecho de que quede claro que Aquello Que Hizo Que La Protagonista Se Fuera va a convertirse en una investigación central. Pero siempre de fondo del Caso Del Día que para eso está. Y que no puedo dejar de aplaudir porque también de capítulos autoconclusivos vive el hombre -yo-, claro. Pero bueno, eso, más Hallmark que En El Paraíso, pero supongo que nos puede valer.

 

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Hay una de las series que están dentro de Mr. Plankton (O) (CS), quizá incluso dos, que me vería. ¿Por qué va cambiando de historia y tema durante el piloto un par de veces? Ni idea. Pero ahí está. Primero una historia de un ‘resuelveproblemas’, después la historia de una joven desgraciada que se va a casar, luego parece que al protagonista le ocurre algo, luego resulta que es un drama, y que lo de ella es un drama también, y entonces se fugan juntos y cerca de 45 minutos de serie no han valido para prácticamente nada. Sobre todo porque más allá de ‘fíjate que raros somos, qué únicos, qué originales’ no aporta gran cosa a lo que acaba de ser esa especie de fuga que ni me va, ni me viene, ni me importa, por muy condenado que esté su amor.

Supongo e imagino que esta My Dead Mom (USA) es uno de esos intentos de ofrecer una comedia con corazón, un intento de comentar, transformas y explicar la peculiar -y complicada- relación de la protagonista con su madre (voy a sospechar que también de la autora del guión, que no me he molestado en mirar quién fue) pero decide hacerlo de una manera… en fin. A su favor puedo decir que por lo menos los capítulos tienen menos de veinte minutos. Pero aprovecharlos para hacer ese tipo de comedia incómoda en la que tras tres años se puede celebrar el funeral y eso lleva a que se le aparezca su madre en visiones… para ejercer del prototipo de madre judía de tal manera que a los guionistas de Nobody Wants This les parecería caricaturesco. Y es que no hay más que rascar. Sí, la protagonista -y sus hermanos- tenían una relación complicada con su madre, sí, su marido y su entorno es bienintencionado pero metepatas, sí, sí, sí, la madre era complicada, ya te oí, ya te vi. Si no tienes más que contar podemos pasar a la siguiente.

No sé el tiempo que no había visto una serie tan bien actuada como esta. Posiblemente porque va sobre la actuación… en todas sus versiones. Ying Hòu (O) (TW) o 影后 o Born for the Spotlight o Nacidas para Brillar o nos trae a las actrices sobre todo, un reparto extenso y variado en distintos estadios de carrera y fortuna. Pero también a managers, directores, guionistas y mucha más gente. Y lo hace en pequeñas especias que parecen más o menos interconectadas pero que está claro que van a ir confluyendo poco a poco. Escenas que tienen, sobre todo, tanto humor como entrañas. Porque son entrañables pero también porque sacan lo que tienen dentro. No es una historia fácil de seguir, eso es cierto, porque esas pequeñas escenas parecen no tener un punto de humor más allá de esas actrices y sus fortunas. Pero ahora mismo puedo decir que hace tiempo que no encontraba una serie tan interesante que recomendar, capaz de reírse de las situaciones, de recordar que todo el mundo es humano para lo bueno y lo malo y de establecer esas pequeñas escenas que van cruzando a sus personajes. No puedo más que recomendarla.

 


¡Libros que Salen! Örhi, «La maldición del Segador», Carter y más

¡Que entre la pila!

La dama en sombras de Armin Örhi, ed. Impedimenta

Nueva aventura de Bentheim, esta vez con la guerra austro-prusiana de fondo, con el robo de unas valiosas joyas del Antiguo Egipto, una banda criminal, secretos, conspiraciones, espías y la duda de si la gente a la que conocen son aliados o adversarios. Además de como homenaje a toda una época de historias con ladrones y misterios en los que de Conan-Doyle a Leblanc, de Collins a Bernède, e incluso de Wallace a Sue, se dan la mano para esta nueva aventura de misterio criminal.

Niñas sabias de Angela Carter, ed. Sexto Piso

Pues aquí estamos, con la última obra de Angela Carter, una historia familiar de dos hermas gemelas nacidas el 23 de abril, hijas ilegítimas de un gran actor, y atraídas por el espectáculo desde muy pronto. Una obra repleta de peripecias y personajes estrambóticos, narrada desde unas perspectiva más humorística y humana, por mucho que la hermandad y el mundo de la farándula tengan su parte en el relato.

La maldición del Segador de Brian McAuley, ed. Dimensiones Ocultas

Un actor de cierta edad, conocido por interpretar al asesino de una serie de ‘slashers‘, se encuentra en su ocaso. La noticia de que van a relanzar la franquicia con un actor de cierta fama e incierta fortuna lleva a un inesperado enfrentamiento. Así que aunque la premisa suene a conocida -de Paul Toombes a Jim Starling-, no digamos ya la cantidad de ‘actores famosos por interpretar al personaje principal de un slasher‘ que se os puede ocurrir, siempre es bueno recibir alguna nueva actualización del ‘slasher‘ de mano de Dimensiones Ocultas.

Del odio al amor de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

Parece que Hazelwood tiene mucho por publicar este año. De momento le toca la vez a un recopilatorio de novellas románticas dentro del mundo de la ciencia.

Diario del afuera de Annie Ernaux, ed. Cabaret Voltaire

Llega a Cabaret Voltaire este libro de la Premio Nobel que hasta ahora estaba en español solo en la editorial argentina Milena Caserola. Se trata de una serie de apuntes, notas o reflejos, en los que busca replicar la técnica de una fotografía.

La luna representa mi corazón de Pim Wangtechawat, ed. Amok

El fantástico sirve para muchas cosas de maneras muy distintas. Aquí, por ejemplo, tenemos a una familia con la facultad de viajar en el tiempo cumpliendo unas reglas tan peculiares como restrictivas. Pero cuando los padres desaparecen son los hermanos los que tienen que decidir qué van a hacer. Si buscarán una solución en el aquí y el ahora o en el pasado o quizá en otra parte, y si realmente estaban tan unidos o si quizá prefieran separarse. Esta obra de la escritora chino-tailandesa, sobre el duelo, el amor, las ramificaciones, el esfuerzo y, por encima de todo, las elecciones tomadas y la capacidad de aceptarlas.

¿Por dónde llegó la muerte? de George Limnelius, ed. Espuela de Plata

Desde su publicación en Dédalo en 1932 no se había recuperado esta obra de Limnelius, con un muerto bien odiado, una casa de campo, un círculo cerrado de sospechosos y Philip Morton decidido a descubrir quién le mató. De la misma manera que la editorial continúa con la recuperación de Limnelius tras El manuscrito del asesinato y El asesinato del Fuerte Medbury.

Cómo llegué a ser compositora de Errolyn Wallen, ed. Liburuak

Quizá su nombre no suene tanto pero Wallen fue la primera compositora negra que participó en el ciclo de conciertos BBC Proms, la responsable de la música de los juegos paralímpicos 2012 y una de las compositoras vivas más interpretadas a nivel mundial así como galardonada con múltiples premios a lo largo de su carrera incluyendo la Orden del Imperio Británico. Establecida la diferencia entre reconocimiento y popularidad, podemos decir que este repaso desde su infancia en Belice pasando por sus experiencias como mujer negra artista en Reino Unido y su relación con la música clásica resulta iluminadora en una forma de entender el arte tanto como en las maneras de crearlo.

El París de los dragones de Joann Sfar y Tony Sandoval, ed. Nuevo Nueve

Parece que estamos lanzados con Joann Sfar, no solo Tres Hermanas le publicó en septiembre No tienes nada que temer de mí -sobre el amor y la toxicidad-, ahora Nuevo Nueve trae esta historia de magia y aventura con, eso sí, Tony Sandoval a los lápices. A principios del Siglo XX, en París, los dragones se mantienen encerrados en estatuas y gárgolas, y así seguirán mientras un ser mágico sea sacrificado. Pero ni la sirena elegida ni la princesa hawaiana que ha caído bajo su hechizo parecen decididas a permitir esto. Y entonces… ¿qué ocurrirá con los dragones?

Alma Blake: La escuela fantasmagórica de Victoria Álvarez y Thaís Torrents, ed. Anaya

Una mudanza puede traer muchas cosas, por ejemplo la capacidad de ver fantasmas. Así acaba un joven haciéndose amigo de una niña fantasma victoriana. Y así comenzarán las aventuras de ambos, en las escuelas, en el cementerio al lado de la casa y en ese nuevo entorno que trae a muchos personajes particulares -humanos, fantasmas, animales- para comprobar que tal se le da a Victoria Álvarez este acercamiento al infantil.

Aventuras con Enigmas de Russell Punter y Fabiano Fiorin, ed. Usborne

Una nueva colección infantil con viajes en el tiempo y enigmas infantiles en la que lo interesante de la propuesta queda un tanto empañada por el poco mimo con el que han tratado el proceso de edición, especialmente el rotulismo. Que en un cómic infantil debería de cuidarse BASTANTE más.

Ñac-Ñac quiere merendar de Emma Yarlett, ed. Bruño

¡Una nueva historia de Ñac-Ñac! ¡Para la historia de la merienda! Y es que vuelve a dar una vuelta por los libros, ofreciendo un divertido paseo mientras el simpático -y un tanto gamberro- bicho va saciando su apetito.

Algo pasa en la casa del lobo de Susana Isern y Ayesha L. Rubio, ed. OQO

Este álbum ilustrado comienza con un misterio entre los animales del bosque, ¿por qué sus pequeños aparecen en la casa que no es por las mañanas? Parece que el lobo tiene algo que ver, pero quizá no sea lo que los prejuicios hacen creer. Así que eso es lo que nos enseñará esta historia con estupendas ilustraciones.

Corazón de invierno de Alessandro Montagnana, ed. Nubeocho

Una historia de ternura, amistad y resistencia. Porque cuando un petirrojo se pierde durante una tormenta de nieve será una zorra la que le ayude a sobrevivir. Eso es solo el principio de una historia en el que la ayuda se muestra como mutua y solidaria. Todo ello narrado con los estupendos dibujos de Montagnana que usa aquí los colores para reflejar el invierno en grises y azulados y que nuestros protagonistas destaquen con sus rojos. Una historia entrañable.

Nos leemos.


Supongo que la idea de un asesino por error debería de tener su gracia, pero su libro original era… bueno… era. Y esta Achtsam Morden (O) (AL) tiene el problema tanto de adaptar el formato del libro -es decir, pensarlo más como una mini que como una serie- tanto como de que la idea principal hubiera necesitado de una mayor rapidez expositiva. Vamos, un poco lo de siempre con estas cosas. Pero, en fin, a ver si para la próxima vez en lugar de adaptar esto hacen algo con Finlay Donovan.

Estaba convencido de que Aventrana: Qui non è Hollywood (O)(IT)  era un ‘true crime’ al uso. Que lo es… y no lo es. No lo es porque es una de esas veces en las que deciden que la mejor adaptación es convertirlo en una adaptación. Más drama que docudrama. Que, en realidad, es algo que los ingleses hacen tanto que no debería de sorprenderme de que ante el éxito de la temática -llamémosla así- el resto hayan decidido que ellos también. No es precisamente la primera vez para nadie. En cualquier caso esto es exactamente lo que parece. con un mínimo de toma de decisiones y mucho de intentar exprimir el limón todo lo posible. Pues en fin.

Cuando decidieron hacer Barbie Mysteries (USA) no esperaba yo que montaran un caso de temporada, pero lo cierto es que funciona razonablemente bien exceptuando que se nota el estiramiento aquí y allá. Me temo que la animación es bastante peor que eso, y que algunas decisiones sobre los personajes resultan claramente más complicadas. Así que al final tenemos una buena idea desarrollada de cualquier manera. Que quizá sea el problema general de las franquicias. A ver si hay suerte y para la segunda temporada se han aplicado más. Que lo dudo.

Una de esas series inglesas de policíaco de un caso por capítulo, pero el capítulo es de hora y media. Y ya veremos después del piloto. Esta Ellis (UK) no deja de ser otra de esas historias policíacas británicas, que están bien para rellenar unas horas pero a las que la falta de un algo, de humor, de un giro, de algo interesante, que lo más cercano que ofrece esto es a Andrew Gower como su algo torpe ayudante, pero que lo dejan lejos no ya de Midsomer Murders sino hasta de Vera, más cerca a esa tranquilidad casi plomiza de Shetland. Es una lástima que estén tan empeñados en hacer todos el mismo programa -que aquí no sale como un clásico bien hecho sino como una reiteración pesada, lejos por ejemplo de una serie con la que comparte el punto de partida y prácticamente nada más como es Capitaine Marleau– sobre todo porque estoy seguro de que Sharon D. Clarke podía haber hecho mucho más, pero es que parece que no se les ocurra que había muchas más maneras de gestionarlo.

Lo que podría haber sido algún tipo de obra de acción acaba teniendo más de Organización Criminal y aún más de dramón sin problema ni sentido. Porque Idź Przodem, Bracie (O) (PO) sigue a un ex-militar cuyo padre tenía deudas con gente indeseable que ha heredado… o algo. Lo cierto es que nada tiene mucho sentido. Y al final lo único mortal que tenemos es… el aburrimiento.

Vaya de entrada mi inexplicable sorpresa al ver que Max & The Midknights (USA) es una serie en CGI-3D que intenta parecer ‘stop motion’. Dicho esto, es una agradable serie de animación no deja de ser una historia clásica de reyes malos, elementos fantásticos y una chavalada decidida a salvar al pueblo. (También hay canciones) Además de Max, claro.

Ah, sí, la típica serie de Hallmark sobre una mujer investigando misterios, este Mistletoe Murders (USA) pone en el centro, lógicamente, a la dueña de una tienda de productos navideños. Todo el año. El tipo de personas que cualquiera esperaría ver mezclada en un asesinato. Más aún cuando parte de la trama es que claramente tiene un entrenamiento y unas habilidades que son parte de un pasado secreto. Que es algo lógico cuando hablas de adaptar un podcast. La verdad es que podría haber tenido un poco más de… espíritu… pero, de momento, tendrá que valernos con esto.

Una miniserie sobre unos meninos de rua logra ser, a la vez, una obra costumbrista dentro del drama, pero también del humor. Eso es lo que nos ofrece Os Quatro da Candelária (O) (BR) en una obra que a ratos parece querer ser todo lo colorista posible y otras parece decidido a compensar lo uno con lo otro. Bueno, supongo que es una de esas veces en las que no soy el público objetivo. Ni siquiera aunque hayan puesto una especie de ‘hecho real terrorífico’ de fondo.

Estoy muy sorprendido de la efectividad de Wizards Beyond Waverly Place (USA), especialmente teniendo en cuenta que los actores infantiles son… bueno… les falta rodaje. Y que el esquema es el básico de estas series, con sus efectos especiales… limitados y sus golpes de humor… limitados. Pero con eso y todo, puedo decir que logran establecer con facilidad la premisa, organizar lo que cada grupo de personajes hace o deja de hacer y tiene o deja de tener, y demuestra que las fórmulas más sencillas pueden ser efectivas precisamente porque no se trata de no hacerlas, sino de hacerlas lo mejor posible. Aunque sea una lástima que no hayan intentado dar más o mejor.

Supongo que este Ya Klap Ban (O)(TI), o Don’t Come Home o  No vengas a casa o…, tenía que ser algún tipo de serie de terror. En ese caso ha salido regular. Poque las peripecias de una mujer que está muy claramente huyendo con una niña y que ha decidido refugiarse en lo que entiendo que es la casa de su infancia… Bueno, mucha peripecia, poca diversión. La parte de terror en este piloto aparece más bien poco y los secundarios son un tanto de cartón piedra. Pero supongo que lo que lo mismo con los capítulos gana. Aunque, claro, no voy a se yo el que se ponga a ello.


¡Libros que Salen! Coe, «Dramones y Mazmorras», McMillan y más

¡Que entre la pila!

Bournville de Jonathan Coe, ed. Anagrama

La de años que lleva Jonathan Coe contando estas historias, desde los ochenta por lo menos, y con obras tan destacables como ¡Menudo reparto! o El Club de los Canallas. Así que aquí tenemos su nuevo repaso a la realidad inglesa en una de esas obras de cuatro generaciones de una familia. En Birmingham en su caso. Empezando a finales del S XIX en un suburbio construido por Cadbury para sus trabajadores, con todo tipo de eventos -tantos que da tiempo a pasar de la Segunda Guerra Mundial al Covid-19 o el reinado de Isabel II- hasta llegar a la casi-actualidad, para hablar del paso de la industrialización a la ‘parquetematización‘ en el que el autor intenta demostrar que la historia es algo que ocurre de fondo mientras la gente sencilla intenta vivir su vida lo mejor que puede pese, precisamente, a esa historia.

Las Hermanas de la Cepa Carmesí de P. L. McMillan, ed. Dilatando Mentes

Un hombre recuperándose de un accidente en un convento, unos auditores indeseados, unas monjas a cargo de un particular viñedo. Todo se junta en esta particular historia de P.L. McMillan que toca distintos palos de terror de una manera que nos acaba resultando cercana. ¿Es esto terror psicológico, religioso, folk, cósmico, ninguno, todos? Supongo que eso tendrá que decidirlo quien lo lea.

Dramones y Mazmorras de Kristy Boyce, ed. Fandom Books

Una joven que quiere triunfar en Broadway acaba teniendo que trabajar en una tienda de juegos de mesa, para tratar de marcharse cuanto antes llega a un trato con su némesis del trabajo: Él le cubrirá turnos si ella accede a fingir un noviazgo para poner celosa a la chica que le gusta a él. Lector, lo que sucedió a continuación NO te sorprenderá. Aunque es probable que te satisfaga.

Paperbacks from Hell de Grady Hendrix, ed. Minotauro

Esta es especialmente fácil, porque según he mirado he visto que comienza confundiendo un ‘paperback‘ con un libro de bolsillo. Algo que una editorial se supone que debería de saber distinguir. Pero podéis echarle un ojo, así os picará las ganas de leerlo. Y ahí ya lo pilláis en inglés, que no solo es más barato -menos de 20€ frente a los 35€ de la cosa esta- sino que puestos a leerlo en un idioma distinto del castellano mejor ir al original.

Dinero para los muertos de Andreu Martín, ed. Alrevés

Pues aquí estamos, con Andreu Martín con 75 años y aún publicando. Espero que sea porque a él le apetece y no un ejemplo de los problemas para  jubilarse de los autónomos. Por lo demás, un poco lo esperable en él. Una muerte, un manuscrito, una serie de oscuros secretos, una historia antigua, familiar a ratos, local en otros, y líneas temporales que se van mezclando. Disfrutemos de Andreu Martín mientras podamos. (Y a ver si le reeditan Bellísimas personas en una de estas)

El último asesinato en el fin del mundo de Stuart Turton, ed. Ático de los Libros

En su nuevo libro el autor de Las siete muertes de Evelyn Hardcastle nos vuelve a llevar a lo que parece un juego de mesa, o un videojuego. Con una tercera traductora, vamos a uno por libro, así que esperemos que esté mejor que el segundo. Esta vez hay un mundo limitado, un asesinato misterioso, un ordenador todopoderoso y un límite para encontrar al culpable -que ni siquiera sabe que lo es- para evitar la destrucción del mismo. Veremos si logra repetir el éxito del primero o si el resultado se acerca más al segundo. Pero, de momento, contemos que está aquí.

La Casa de Ulises de Claire North, ed. Vidis

Una historia que enlaza con la anterior de la misma autora en esta editorial y pone en el centro a Penélope, pero también a Electra y a Helena de Troya, buscando contar una historia de maquinaciones reales y resistencia que ocurrió mientras Ulises estaba lejos de Ítaca.

Cuando la NBA era una guerra de Rich Cohen, ed. Neo-Person

Si los años ’80 fueron una década de transformación para la NBA la temporada 1987-88 pudo ser considerado su punto álgido, en parte por el choque de cuatro equipos y sus jugadores estrella: Larry Bird junto a los Boston Celtics, Magic Johnson y Los Angeles Lakers, Isiah Thomas con los Detroit Pistons, y un aún joven Michael Jordan en los Chicago Bulls. Cohen hace un repaso a lo sucedido añadiendo entrevistas a varios implicados, incluyendo a otras estrellas como Bill Laimbeer, Kareem Abdul-Jabbar, Danny Ainge o Charles Oakley, para intentar transmitir todo lo que supuso esta tremenda temporada.

The contemporary african kitchen de Alexander Smalls, ed. Phaidon Press

Vale, sí, el libro está inglés. Pero este recorrido por diversos platos del continente africano, del falafel egipcio a un pudding etíope, o miradas a platos de Togo, Uganda o Senegal. Una panoplia de 120 recetas facilitadas por distintos cocineros. Y también algunos textos hablando de esta cocina africana contemporánea. Como tal aprovecho para celebrarla… Y esperar a ver si las editoriales españolas se animan a traducir libros de cocina panafricanos así.

Porca Miseria, los oficios de la carne de Xesc Reina, ed. Col and Col

Este, que podría parecer simplemente un libro sobre la charcutería, sus bases, procesos, técnicas y algunas recetas, en realidad habla más de la profesión y la relación con el animal. Desde el despiece del cerdo a la elaboración y el cuidado que hace falta poner. A las posibilidades ofrecidas en productos tradicionales que hoy parecen olvidados, y la reivindicación de especialidades autóctonas, hasta la situación actual -y quizá futura- del oficio y el consumo.

Los postres de Jordi Roca, ed. Now Books

Este libro -que por lo visto no es el de Cocina en casa los postres de Jordi Roca que salió hace una década, o eso debemos de creer- hace un repaso a su trayectoria en la cocina a través de sus dulces. Con imágenes y pasos que permitan organizarse en casa y lograr un resultado que dicen similar al del Celler de Can Roca. Lo dudo mucho, pero eso es lo que dicen, claro. ¿Qué van a decir?

Gótico Botánico de VV.AA., ed. Impedimenta

El libro ‘para regalo’ de este año en Impedimenta mantiene los relatos de terror y los acerca al mundo vegetal. Da igual que sean flores, setas, plantas, árboles, o bosques enteros. -Sí, saben que las setas son otro reino. Pero lo meten aquí igual.- Una buena selección que pasa por una notable lista de autores, algunos más conocidos como Welty, James, Dahl, Lovecraft, pero también Crompton, Counselman, Moravsky o Colter. Entre otros. Una laudable selección que llega puntual como corresponde.

La mansión de los horrores de Miyako Cojima, ed. Tengu Ediciones

Por fin llega a España una obra de Miyako Cojima, una autora de manga especializada en terror -aunque no solo- para la que este recopilatorio de diez historias sirve de ejemplo tanto de su estilo retro como de la forma tan naïf como aterradora de enfrentar esas historias.

Lo mejor de los comienzos de Francisco Ibáñez, ed. Bruguera

Parece que en esta época de cómics post-Ibáñez se va a aprovechar para recuperar lo posible. Comenzando por esta recopilación de páginas de los inicios de su carrera. Y luego ya veremos.

Me encantan los libros de Mariajo Ilustrajo, ed. Bindi Books

Un divertido libro ilustrado sobre una joven a la que mandan en la escuela leer un libro, algo que ella odia. Por supuesto ella tendrá que enfrentarse al libro y quizá incluso descubrir algo por el camino.

Los Mumin encuentran su hogar (Pop Up) de Elena Selena basada en la obra de Tove Jansson, ed. Edelvives

A partir de la primera obra de Jansson ha construido Selena una versión en pop up que sigue la historia y nos permite entrar en esos paisajes y situaciones con sus construcciones.

Nos leemos.


Una decisión, sin duda, esta 1000 Babies (O)(IN) que parece funcionar más como miniserie que como serie. Probablemente porque la historia que cuenta -sobre una señora que se dedicaba a cambiar niños en la maternidad donde trabajaba, da la sensación que usando la excusa de la neurodivergencia para justificar semejante punto de partida y así no tener que abordar los motivos reales que hemos visto para esto- en realidad no saben bien cómo gestionarlo. Porque todo este capítulo parece servir menos como piloto que como rampa de lanzamiento en la que establecer el seguimiento a estos casos no desde el drama familiar sino desde una especie de ¿thriller? ¿terror? a partir del propio hijo (es decir, «hijo») de la misma. Y todo eso, además, con varios momentos de farsa -ya sabéis, ni las series indias ni las surcoreanas están tan lejos de las españolas- haciendo un particular batiburrillo.

Una cosa sorprendente de Tyler Perry es que sea capaz de hacer este Beauty in Black (USA) y que no se note ni en las posibilidades ni en la actuación que es una producción estadounidense. Hay momentos de auténtica vergüenza ajena que en producciones de Netflix para Sudáfrica, Emiratos Árabes o Nigeria no llegan a producirse pese a que sospecho que tendrán menos dinero. Pero, por lo demás, es una telenovela que no desmerece -ni desencaja – en aquellas que hemos visto, una mezcla de crimen, miseria y blablabla. Lo de siempre, pero peor hecho y con peor trasfondo. La marca de Tyler Perry.

No sé quién pensó en hacer este Before (USA) que, por un lado, es una historia que suena a mil veces vista -hasta el punto de que por un momento pensé que iban a montarse un Sexto Sentido en dirección contraria- y que, además, luego se dedica a dar vueltas sobre lo mismo. Una y otra y otra vez. Así que acaba siendo tan Genérico Apple TV que lo raro es que no tengan a más estrellas por medio.

En lo que tiene pinta que es menos una idea de Prime que algo que les han alojado, esta Dino Dex (USA) es el tipo de serie divulgativa infantil que antes se veía en Nickelodeon o CBBC, por ejemplo, y en la que los monotemas -en este caso los dinosaurios- sirven para pequeños momentos de humor tontorrón y algunas decisiones artísticas cuestionables. Aquí siguiendo a un joven que quiere reimaginar la forma en la que se representan los T-Rex junto con su amiga que ama las rocas. Yo qué sé, supongo que a los amantes de los dinosaurios les hará gracia. O algo.

Coger una película de Delphine de Vigan para convertirla en un thriller más o menos tradicional, ese es el resumen de Les enfants sont rois (O) (FR) basado en el -como de costumbre- perturbador libro en el que la desaparición de una influencer infantil despertaba todo tipo de dudas y reflexiones sobre el modelo actual de trabajo infantil y el consumo parasocial y que aquí se limita al típico telefilm francés de misterio. Quizá un poco más estirado, quizá con alguna decisión extraña para el tema, pero no mucho más ni muy diferente. En fin.

No sé lo que tendría que haber esperado de Like a Dragon: Yakuza (O) (JP), sobre todo porque no he jugado a los juegos originales a los que, la verdad, no he prestado nunca mucha atención. Daba por hecho que tendría algo de Organización Criminal -que lo tiene, y que diría que es lo que más tiene, una nueva serie de organización criminal, justo lo que no teníamos. En fin.- pero también acción… y esto no se llega a cumplir. Sí a prometer, pero no a cumplir. Así que si alguien se está esperando una serie con un componente más… digamos de pegahostias… que sepa que esta vez no toca. Así que mi gozo en un pozo, a ver si la próxima vez hay suerte y es al revés.

Supongo que este Plum (AU) entra como giro en el melodrama deportivo, fundamentalmente porque en realidad estaría más cerca de un melodrama familiar en el que da la casualidad de que lo deportivo es fundamental. Porque por mucho que el protagonista ya no esté ‘en ejercicio’ está claro que tanto por legado como por importancia podemos ver y entender varias de las decisiones que se toman en función de ello. Así que, y pese a todo, resulta interesante ver cómo hacen esta impacto concreto en una historia general. Que ya es algo.

No tengo muy claro ni en qué lugar ni en qué año existe este Poppa’s House (USA) que intenta que los Damon Wayans (padre e hijo) lleven a sus hombros lo que no deja de ser una sitcom de los setenta que a ratos parece que querría ser Frasier. Y me temo que no. No solo porque los chistes de ‘odio a mi ex-mujer’ no son mucho mejores que los de ‘odio a mi mujer’, también porque no parece que estén dispuestos a que los secundarios tengan gran cosa que hacer. Así que supongo que el interés dependerá de la tolerancia.

Voy a dar por hecho que esta Territory (AU) quiere que la comparen con un Yellowstone australiano. Lo cierto es que parece más un lavado de cara para Dallas en el que se les ha olvidado que precisamente ese estar al 11 es lo que más gracia tenía. Así que lo que tenemos es una serie de actores con una media en el aceptable -lo que significa, claro, que en general lo hacen bien sin más pero tenemos a poco menos que un par de muebles del IKEA, y también una magnífica actuación de Anna Torv-, con un guión tirando a predecible en el que en cuanto te descuidas les falta sacar un texto en pantalla subrayado y, en general, una historia sin demasiado interés. Más aún cuando te plantean un ‘misterio central’ que es dado de lado por cualquiera de los personajes hasta un punto que haría enrojecer a los guionistas de Sueños de Libertad. Que no, vaya, que no.

Supongo que este The Unreal (O) (IR) está tan claramente dirigido a los espectadores infantiles que no se ha dado cuenta de que podría haber llegado también al adulto, sobre todo porque es una historia que parece de casa encantada pero que uno diría que está intentando hacer el creepypasta sin las referencias. No tengo claro para quién queda esto entonces, ni si no será una de esas veces que queda demasiado grande para los pequeños, demasiado pequeño para los grandes. Pero bueno, supongo que al menos se les puede agradecer la intención.


¡Libros que Salen! Selvadurai, «Hilos que Unen», Gibson y más

¡Que entre la pila!

Funny Boy de Shyam Selvadurai, ed. Amok

Contado en seis relatos que van del paso de la infancia a la adolescencia, en cerca de una década entre la mitad de los setenta y de los ochenta, y dentro de una familia tan privilegiada como numerosa de Sri Lanka, esta historia de un joven que descubre su identidad y sexualidad en una sociedad muy tradicional y llena de prejuicios, en un país en tensión que avanzaba hacia una guerra civil. Un polvorín, vaya, en el que el personaje central -trasunto del autor- tiene que enfrentarse a cambios, realidades y retos. Así que hay bastante de donde rascar, vengas por la faceta ‘queer‘, por la localización geográfica o por el momento histórico.

Brujería de Marion Gibson, ed. Siruela

Una selección de historias de caza de brujas, desde la Edad Media hasta el Siglo XXI. Porque, efectivamente, en 2018 tres mujeres fueron juzgadas usando como base una Ley contra la Brujería de 1735. Así que este recorridos sobre la el uso interesado de la acusación, las reinvenciones y las formas en las que las mujeres fueron convertidas en objetivos.

Hilos que unen de Kika Hatzopoulou, ed. Nocturna

Un ‘urban fantasy’ con la mitología griega de fondo y con una investigadora inesperada: Io, la más joven de las Moiras. Acostumbrada a seguir los hilos del destino, Io es ahora una detective privada. Una con más preguntas que respuestas pero, sobre todo, con una misión. Descubrir quién está cortando antes de tiempo el hilo del destino de unas jóvenes. El primer libro de la autora griega residente en Londres Kika Hatzopoulou nos sitúa en un mundo de mitos y leyendas, en el que el fantástico se junta con el género negro.

Ahí fuera gritando editado por Jordan Peele y John Joseph Adams, ed. Minotauro

¿Me fío lo más mínimo de las ediciones -traducción, corrección, pegamento…- de los libros de Minotauro? Claro que no. Pero si sirve para que la gente se entere de que hay publicada una antología de terror afrodescenciente -excepto John Joseph Adams, el coeditor del que se olvidan siempre, a saber por qué- con relatos de N.K. Jemisin, Rebecca Roanhorse, Cadwell Turnbull, Lesley Nneka Arimah, Violet Allen, Erin E. Adams, Tananarive Due, Justin C. Key, Ezra Claytan Daniels, Nnedi Okorafor, L.D. Lewis, Nalo Hopkinson, Maurice Broaddus, Rion Amilcar Scott, Nicole D. Sconiers, Chesya Burke, Terence Taylor, P. Djèlí Clark o Tochi Onyebuchi. Motivo creo que suficiente -incluso si no hubiera ganado el Bram Stoker y el Locus, que lo ha hecho- para recomendar su lectura. No necesariamente en castellano, por supuesto. Pero, claro, ¿estará realmente en castellano o como de costumbre en Minotauro?

Después de la muerte de Dean Koontz, ed. Alianza

Pues aquí tenemos uno nuevo de Dean Koontz, que en realidad es casi uno de sus títulos habituales, un poco de thriller, un poco de fantástico. Un tipo que trabaja en la seguridad de unas instalaciones secretas despierta en la morgue. Todo su equipo ha fallecido, él ha vuelto de la muerte con algunas características especiales. A partir de ahí dos tramas que deberían de ser diferentes -una madre y su hijo, por las que su ahora fallecido mejor amigo sentía aprecio, están en un lío con unos pandilleros; un operativo de la organización especializado en no dejar cabos sueltos le busca porque, bueno, es un cabo suelto- se van liando. Y, al final, Koontz. Que supongo que a estas alturas es lo que su público espera.

Una fiesta a medianoche de Lucy Foley, ed. HarperCollins

La Mansión ha abierto. Es un establecimiento de recreo que está causando ya problemas en el pueblo, los suficientes como para que haya vuelto a hablarse de una antigua leyenda de ambigua sobrenaturalidad, casi la misma que las terapias sanadoras de los cristales, las plantas y el resto de cosas de la nueva era. A partir de ahí, por supuesto, hay secretos, mentiras y asesinatos. Lo habitual en estos casos y con Lucy Foley por medio.

Geopolítica de la alimentación de Gilles Fumer, ed. Herder

La alimentación entendida desde sus problemas que no son solo los de la producción agrícola, también la de las tensiones geopolíticas que obligan a tomar decisiones y afrontar cambios: Pandemias, guerras, cambio climático. Son muchos los retos y también las necesidades, locales y globales, para centrar no solo la alimentación, también los intentos de las multinacionales por hacerse con las cocinas locales o los esfuerzos políticos por organizar la industria. Es mucho, sin duda, lo que este ensayo trata de recorrer.

Gold Dust Woman de Stephen Davis, ed. Neo Person

Efectivamente, una biografía de Stevie Nicks que cubre toda su carrera, desde los inicios a la invitación a unirse a Fleetwood Mac, su paso por el grupo y lo que pasó en el grupo, su carrera en solitario… Y también los clásicos aspectos oscuros sobre las dependencias. Todo ello para tratar de comprender más y mejor a una artista tan conocida.

Las gemelas de Sweet Valley de Nicole Andelfinger y Claudia Aguirre basada en los libros de Francine Pascal, ed. HarperKids

Conocidas por los libros pero más todavía por la versión libre -muy libre- televisiva, ahora llegamos a la adaptación en cómic. Porque para todo esto viene bien cómic, que claro que lo actualizan también. Aunque el centro es el mismo: Dos hermanas gemelas un tanto diferentes que acaban de llegar nuevas a una ciudad. Sus amigos, sus rivales y sus aventuras. Ya sabéis.

Insectarium (Visita nuestro museo) de Emily Carter y Dave Goulson, ed. Impedimenta

La colección de libros ilustrados Visita nuestro museo que Impedimenta lleva años publicando llega esta vez a los insectos. Como siempre, muy ilustrada y con información científica -esta vez con la ayuda de la Royal Entomological Society– para que sirva tanto para informarse sobre ellos como para libro regalo para los interesados en la ilustración o los bichos.

Escuela de magia de Altea Villa y Arianna Belluci, ed. SM

Un curioso libro este, pensado para los pequeños magos. Repasa algunos de los grandes nombres del ilusionismo -de J. E. Robert-Houdin a Adelaide Herrmann y, de paso, enseña cincuenta trucos básicos en tres niveles distintos de dificultad. Y, de postre, da algunas ideas y trucos tanto para los objetos de ayuda como para organizar su propio espectáculo mágico. Todo ello acompañado por ilustraciones claras pero con un punto de humor. Qué puedo decir, creo que su público está claro.

La calavera de Jon Klassen, ed. Blackie Books
Jon Klassen es uno de esos autores más que conocidos cuyas nuevas obras tienden a sorprender, y ciertamente esta lo hace. Adaptación de un cuento del folklore tirolés, la historia de una niña que se escapa de casa, de una casa en medio del bosque y -sobre todo- de la calavera que vive allí y que tiene un secreto. También de los problemas con los padres -especialmente con las madrastras- y de cómo muchas veces los desacuerdos surgen menos de la maldad que de las situaciones dolorosas.

El pequeño bandido (3, Cómic Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SM

Pues aquí estamos, igual que siguen saliendo libros de las Princesas Dragón sigue adelante la colección de cómics. Esta vez con un bandido que, ciertamente, es pequeño.

Tira y afloja de Ilan Brenman y Guilherme Karsten, ed. Birabiro

La discusión, la confrontación, el conflicto. Desde dos perros peleando por unas salchichas a un par de futbolistas o el lobo y los tres cerditos. Hay veces que los objetivos, las necesidades o las opiniones nos pueden separar, y entonces hay que buscar la manera de volver a unirnos. Todo ello explicado con unas expresivas ilustraciones y una historia que logra ir desenvolviéndose sin perderse. Ni explotar.

No es mi talla de Sandra Alonso y Sara Sánchez, ed. Carambuco

Una niña quiere unas zapatillas… ¡pero no hay de su talla! Así que convence a su padre de que se las compre de una más pequeña, algo que le causará todo tipo de problemas porque tendrá que aceptar que con las tallas de la ropa no se puede jugar… ¡por chulas que sean las zapatillas!

Feroces de Pedro Mañas y David Sierra Listón, ed. Destino

Un álbum ilustrado de los creadores de Anna Kadabra, pensado para un público más joven pero también para hablar y enseñar sobre esas ‘nuevas masculinidades’ y los ‘roles de género’, porque el protagonista, Bernard, prefiere jugar a las casitas o con muñecos de peluche antes que los coches o jugar al fútbol como los otros niños. Y eso hace que se rían de él, y que él se sienta mal, y quiera ser tan feroz como ellos. Pero, ¿qué significa realmente ser ‘feroz’? Una historia con delicadeza y humor realizada con todo el buen hacer de estos dos reconocidos autores.

Buenas noches, animalitos de Salvador Comelles y Mercé Gali, ed. Carambuco

Un entrañable libro para dormir, con esas estupendas ilustraciones. No hay mucho más que decir porque echarle un ojo habla por sí mismo.

Nos leemos.