Supongo que esto es un drama, o algo, porque este Une Amie Dévouée (O) (FR) nos propone a una persona que claramente tiene problemas de antes, pero que decide hacerse pasa por superviviente de la Bataclan, que ya hay que tener ganas. Pero que parece una manera en la que consigue atención y, supongo, amor o algo. La verdad es que a ratos parece que quieren hacer una versión menos despendolada de Baby Reindeer desde el otro punto de vista. Pero lo que logra está más cerca de un patetismo que juega a ser algún tipo de comportamiento extraño. En fin, que no.

No tengo nada claro qué pretenden con esta Camp Be Better (NZ), porque la crítica social de los jóvenes hijos de padres ricos que en lugar de pagar por sus crímenes son enviados a un ‘campamento de reeducación’, es mínimo, el humor es incluso más mínimo, la trama de -supondremos- intriga está casi tan desaparecido en combate, y la parte de drama juvenil funciona un poco según les va pareciendo. No es ya que los personajes sean una panda de cretinos, que lo son, es que todo lo que hay alrededor sirve muy poco para convencernos de otra cosa.

Prime aún no ha abandonado la esperanza de que los muchimillones que se gastaron en Citadel den su fruto. Lamentablemente no creo que esta Citadel: Diana (O) (IT) logre mucho más, da igual que la pongan en 2030 o que cuenten lo que les de la gana. Suponiendo que realmente esté contando algo. Porque esta historia es un más de lo mismo, estirado y poco interesante. Para hacer una serie de acción debería de tener algo de acción, para una de espías haría falta algo de tensión. Esta es poco menos que un aburrido corre-corre sobre todo porque la mayor parte del tiempo no hay nadie corriendo. A ver si La India logra arreglar lo de las otras dos, aunque a estas alturas lo dudo.

En un mundo lleno de series imbéciles esta Curfew (UK) que ha puesto a la vista de todo el mundo Paramount+ es de las peores que se me ocurren. Partiendo de la base de Un mundo en el que los hombres tienen prohibido salir de las 19 a las 7 y llevan una tobillera que les localiza a cada momento se produce un asesinato es casi tan estúpido como la teoría del gran reemplazo o del racismo antiblancos. Por supuesto la inspectora al cargo considera que el asesinato lo ha cometido un hombre. Así que tiene que seguir adelante porque los hombres son muy inteligentes mientras que las Mujeres de la WSA o algo así como Agencia de Seguridad de las Mujeres… no lo son. Más allá de estupideces varias como que el crimen se podría haber cometido por la mañana porque d’uh el policíaco está hecho con el clásico estilo cartónpiedra de quien está convencido de que solo con su IDEAZA puede tirar adelante todo lo demás y no se va a molestar mucho en pensárselo mejor. Que es, en realidad, el resumen general de una serie en la que el mayor misterio es saber si es una sátira o no.

Supongo que si uno tiene que elegir entre contar una historia o poner su ego en primer lugar va a demostrar lo que es con facilidad. Y en el caso de Disclaimer (UK) está clarísimo, meridiano, lo que es su responsable. Así que si a alguien le apetece una paja mental de alguien encantado de conocerse, bienvenido sea. Si alguien quiere intentar seguir lo que se supone que es una obra de suspense… en realidad el libro tampoco es mucho mejor, así que para leerte este mejor buscarse en la misma editorial Tres noches de Austin Wright. Que será de más provecho que cualquiera de las otras opciones. Y eso que por lo menos esta vez no han metido a Nicole Kidman por medio.

Supongo que esta serie, Dodge’s Pup School (UK), está pensada para esos peques que aman los perros. Normalmente hubiera sido una obra con mayor variedad de animales -supongo-, pero también imagino que esto mismo pero con gatos sería… una serie distinta. En cualquier caso, una serie para preescolares y alrededores agradable y blabalbla. Podéis imaginaros lo que es y cómo es.

Holgazana es la escritura de este The Franchise (UK), un conjunto de comedia de trabajo poco inspirada en la que ni los insultos son gran cosa. Lo peor es la sensación de que todo esto ya lo habíamos visto pero mejor. Los chistes sobre películas de superhéroes (porque se supone que esto es Marvel pero en realidad es casi más DC) se han hecho tantas veces que los del director los hacía mejor Barbie, la historia general podría ser la de Mystic Quest si Mystic Quest no tuviera gracia, y una serie de Armando Iannucci con poca gracia ya la teníamos en Avenue 5. Así que, bueno… Creo que HBO ha hecho una serie a la altura del resto de lo que la Warner hace.

Una serie que, en el mejor de los casos, es una agradable obra histórica sobre una familia de pescadores. El asunto es que para finales del capítulo las penurias de la familia les llevan a lograr dinero. Y entonces The Hardacres (UK) se transforma en algo que parece que va a significar el enfrentamiento entre estos ‘nuevos ricos’ y los ‘ricos de siempre’ de una manera que juegue con las tradiciones de las obras de época. Pero que a cada momento y posibilidad me hace pensar en Rústicos en Dinerolandia, la vieja The Beverly Hillbillies. En versión británica, eso sí. Pero bueno, no he visto más allá del piloto así que no sé si serán capaces de tirar por otro lado, pero supongo que si alguien ha pensado alguna vez en hacer una mezcla de ambas ‘ideas’ es su momento. Yo qué sé.

Lo que puedo decir de este Inganno (O) (IT) es que parece que cuando en Netflix decidieron autorizar un remake italiano de la serie de la BBC Gold Digger se sentaron a ver lo que funcionaba y lo que no. También creo que se les ha ido un poco la mano con el personaje masculino principal, que no es que parezca ambiguo, es que solo le falta matar a alguien en el piloto. Y, sin embargo, sospecho que pretendían darle una vuelta cómo funciona toda la historia, así que ya veremos cómo montan el melodrama.

Pues aquí está, con Life and Dirt (O) (NI) como serie nigeriana en Prime que parece que los de Prime tampoco están muy ocupados en promocionar. Vale, es una especie de telenovela con un par de ¿chanchulleros? que se encuentran con un problema -en realidad son varios, pero el principal es su propia incompetencia- y una producción que hace que todo parezca un teatrillo. Nigeria tiene mucho mejores series, la verdad. Así que en realidad me gustaría saber cómo han acabado aquí, parece una historia más interesante.

Supongo que a los fanses de aquella película que los dos actores principales hicieron juntos les gustará La Máquina (O) (MX), el resto pues bueno. La parte de un boxeador cuyo final de carrera está ahí resulta más o menos aceptable, las trapacerías de su manager, sin embargo, parecen una farsa. Que vayan evolucionando hacia un muy poco probable misterio… en fin. Si la idea es que con este dúo podían ponerles a interpretar una opereta de Jose Luis Moreno supongo que era un reto como otro cualquiera. Pero lo cierto es que lo más destacable acaba siendo la música, el uso de un karaoke que es el mejor punto intermedio entre las dos obras distintas que pelean -y pierden, ambas- dentro.

Alguien pensó que era una buena idea hacer una serie sobre el psicólogo del presidente argentino. El problema es que la realidad es mucho más increíble que la ficción así que todo lo que nos cuenta este La mente del poder (O) (AR) con sus idas, venidas, dimes y diretes para que una organización secreta controle al psicólogo y trate de que renuncie o de que le destruya… En fin, con el presidente que tienen ahora los argentinos sabemos: Que a peor no le va a convertir, que si logra que renuncie un favor que nos hace a todos y que CON UN SOLO PSICÓLOGO POCO VA A ABARCAR. Así que ni misteriosos pacientes, ni intriga… psicológica (JA!) ni leches. La próxima vez que se lo piensen mejor antes de montar la serie.

Brevísima en todos los sentidos, dos minutos por corto y cinco cortos en total, este Mickey’s Spooky Stories (USA) es un encantador ejemplo de stop-motion para la época. Breve, imaginativa y muy agradable. Ideal.

No soy el público objetivo de este The Office Movers (CA) porque sospecho que esta serie que debería de haber sido un podcast, y a la que llamarla serie casi me parece mucho exagerar, nos presenta a dos expertos en mudanzas de una empresa ruinosa pero… no mucho más. Una serie de momentos más o menos breves -quizá debería de haber sido una serie de sketches para YT, quizá lo fuera en un inicio- que ni parece coherentes ni apuntan a ningún lado más que al ‘colegueo’ de sus protagonistas.

Voy a empezar diciendo dos cosas de este Ranma ½ (O) (JP). La primera es que no esperaba yo nada de ella. Lo segundo es que no tiene mucho sentido hablar de la historia salvo que no la conozcas de antes. Porque lo que han hecho es usar exactamente lo mismo. O CASI lo mismo, y con mucha astucia. De momento lo han convertido en una serie ‘de época’ al ambientarla en el momento en el que se escribió, en lugar de actualizarla. Así que la actualización, que la hay, viene de otro lado. La forma de tratar a los personajes -ahora Ranma se ruboriza y mortifica, por ejemplo-, la forma de tratar la sexualidad de los cuerpos -más jugando a no mostrar, haciéndolo como si fueran barbies en lugar de aquellos pezones rosáceos de antaño- y, sobre todo, el manejo de la animación para luchas y tonos. Las partes cómicas son deliberadamente más cómicas, las peleas más dinámicas. Hemos pasado de un entorno casi 2D como un teatrillo a un momento en el que la cámara se mueve. Y le viene muy bien. Ah, y han organizado las escenas para que sean las mismas pero en un orden más coherente. Lo cierto es que hay una tercera cosa que decir: Esta Chapa y Pintura le ha venido muy bien. Y no me lo veía venir. En absoluto.

Dentro de esta decisión de Netflix de que algunas series sean más bien miniseries, como libros, tenemos este El secreto del río (O) (MX) que claramente tiene un principio que no va a permanecer sino a dar un salto temporal… que no hemos visto en el piloto y que lo mismo tarda algunos capítulos en dar pero que CLARAMENTE  va a dar. Porque la historia que nos está contando y que puede ser interesante en algunos puntos -fundamentalmente lo que nos cuenta sobre las Muxes- en otros no deja de ser el melodrama clásico de las telenovelas a las que vemos venir la intención de meterle un suspense que ni pinta mucho ni importa tanto como la historia de estos dos amigos tan iguales y tan diferentes. Y ver lo que se atreven y no a hacer con ellos. Si no hay salto temporal me como el sombrero pero he visto suficiente con esto como para saber que lo habrá. Y que hay rastros de una historia interesante en mitad de todo el resto de perifollo que le han metido para, supongo, vendérsela.

¿Cuántas series de asesinos en serie que no querían serlo pero no les ha quedado más remedio vamos a tener? Me temo que este Sweetpea (UK) se queda muy lejos de Obituary, también de las mil versiones de Dexter, en general es más una especie de drama que quiere ser humorístico, fallando en ambas partes. Porque solo porque un personaje sea patético no vamos a empatizar con él, por mucho que le maten al perro. Más aún si las distintas cosas que suceden lo hacen como lo hacen. Así que bueno, supongo que habrá gente que logrará sacar algo de esta serie. Pero a mí solo me ha hecho perder el tiempo.

Mi problema con Teacup (USA) es muy sencillo. Cuando vi el piloto pensé ‘bueno, una de esas series con golpes de efectos y una serie de misterios que ya veremos si se resuelven o no, no me puedo creer que hayan pasado 20 años de Lost y sigamos en las mismas’. Pero, entonces, apareció en los créditos algo que hizo que pensara bastante peor de ella. Porque resulta que asegura adaptar a Robert McCammon. Puede que la gente no le recuerde pero durante los años ’80s fue uno de los principales rivales -y, a menudo, comparado con- Stephen King. Cómo sería que bastante de sus libros se trajeron a España. Desde hace ya unas décadas se dedica al misterio histórico, pero en su día fue la persona con la que King se tuvo que repartir el Stoker a Mejor Novela el año que publicó Misery. Vamos, que no es un cualquiera. Pero, más importante, no tiene casi nada que ver con esto. Porque si te has leído Stinger -que es la que se supone que adapta y que fue candidata del Stoker ese año… pero lo perdió a manos de El silencio de los corderos– sabrás que han decidido saltarte prácticamente todo. A favor de una historia que oculta más que muestra, que no parece muy ocupado en jugar las cartas de aquella y que, en general, da la sensación de que va a remolonear más incluso de lo que yo pensaba. Así que, no sé, para otra vez si alguien decide comprarse los derechos de una obra ochentera estaría bien que se pareciera. Por muy grande que pongas que James Wan ha tenido algo que ver en esto porque te lo encontraste en una fiesta o algo. (Y, ya que estamos, si alguien quiere recuperar alguna de las novelas de McCammon, no es que yo tenga mucha prisa pero algunos títulos puedo sugerirle)

No sé por qué Netflix ha pisado el acelerador con la animación, lo que sí que os puedo decir es que esta Tomb Raider: The Legend of Lara Croft (USA) a la que más me recuerda en trama, estilo de animación e intenciones es a… James Bond Jr. Con la diferencia, supongo, de que aquella fue hace como treinta años y era menos consciente de sus comportamientos. Bueno, y que jamás hubiera sacado a una persona con un tiro en la cabeza. Pero, vamos, para lo principal -diría que para lo sustancial, pero necesitaría que hubiera sustancia- estamos hablando de prácticamente lo mismo.


¡Libros que Salen! Gloag, «La gata lo vio todo», Vuillard y más

Primero los amigos.

El mapa de Chillida de David Marto, ed. Norma
Esto de David, que quizá os suene de Mateo pierde su boca, es una sorpresa para mí porque, la verdad, pensé que le veríamos antes dibujando un cómic infantil/ juvenil. Pero supongo que también hay algo de la frescura y humor que puede aportar a una historia que parece ir por otro lado, porque con la excusa de una joven que ha perdido a su abuelo y que decide hacer el viaje soñado y nunca realizado por las obras de Chillida se nos cuenta la biografía y las intenciones del escultor. Así que hay un aspecto didáctico unido a una pequeña historia que complementa a aquella. ¡Bien por David!

¡Que entre la pila!

Cada noche a las nueve de Julian Gloag, ed. Impedimenta

Publicado la vez anterior con el título original del libro, La casa de nuestra madre, y ahora con el de la película que la adaptó; esta obra de Gloag, entre el suspense opresivo y el gótico familiar, con siete hermanos cuya madre ha muerto pero ellos fingen que no, y cuya existencia se ve alterada por alguien que dice ser su padre, en el que la presión, las dudas y la situación extraña en la que un fervor materno podría ser el origen de una paranoia que quizá llegue a lo mortal.

Conquistadores de Éric Vuillard, ed. Tusquets

El buen hacer de Vuillard para la novela histórica se va esta vez al siglo XVI para contar la historia de Francisco Pizarro y sus hombres, la caída del Imperio Inca, el terror ante los recién llegadas, la fuerza bruta en una tragedia que incluye la caída de un imperio y que aunque pueda parecer antigua no nos cae tan lejos.

La gata lo vio todo de Dolores Hitchens, ed. RBA

Uno de esos libros que une gatos y policíaco… de los años ’40. Para la próxima vez que os digan que el ‘cozy crime’ es un invento reciente. Dolores Hitchens fue una gran autora de género criminal -en una de sus novelas, Fool’s Gold, se basaría Jean-Luc Godard para Bande à part– y se movía con igual soltura en el ‘hardboiled‘ y el ‘murder mystery’ más clásico, aunque de entre sus libros la serie de Rachel Murdock, una mujer mayor con una gata negra, Samantha, perpetuamente metidas en asesinatos – Bueno, al menos una docena de veces.- y ahora, tras tanto tiempo… Aparentemente llegan a España. Así que es toda una oportunidad.

Carnicero de Joyce Carol Oates, ed. Alfaguara

Una obra sobre las terribles investigaciones sin control que las mujeres encerradas en una institución tuvieron que soportar, especialmente por una joven sirvienta albina, a manos de un médico dispuesto a todo. Narrada por el hijo mayor del investigador que se centra en repudiar el legado de su padre. Así que, efectivamente, lo último de JCO es bastante duro.

Todas y cada una de las chicas de la curva de Gwendolyn Kiste, ed. Dilatando Mentes

Aquí estamos de nuevo con Kiste, el cuarto que le publica Dilatando Mentes. Esta vez es una traducción de Pretty Marys All in a Row, sobre cinco leyendas urbanas (Resurrection Mary, Bloody Mary, Mistress Mary Quite Contrary, Mary Mack y Mari Lwyd) mientras que en España tendrán otros nombres: La Chica de la Curva, Verónica, La Ama, La Chica del Ataúd y Mari Lwyd. A saber. Pero creo que es importante porque así queda claro por qué hablan de esas cinco mujeres, que comparten casa tanto como una tradición de folklore y oralidad, y que están acostumbradas a vivir y revivir sus historias… hasta que descubren cómo moverse entre ellas, y cómo son más fuertes unidas.

Somos satélites de Sarah Pinsker, ed. Red Key

La ciencia ficción -de aquella manera- sirve para esta historia de personajes en la que una familia se encuentra ante lo que podemos llamar ‘un cambio tecnológico’. Aparece un implante cerebral que ‘ayuda’ a la gente. A partir de ahí comienza un examen a lo largo del tiempo de lo que esta tecnología y su impacto suponen. Desde un punto de vista de drama familiar, muchas veces, pero no solo. Supongo que con esto sabéis más o menos por dónde van los tiros, así que, en realidad, el concepto es lo suficientemente claro como para decidir qué hacer.

Atracón de Douglas Coupland, ed. Alianza

Todo llega. Incluso la publicación de este libro de relatos de 2021 que se llamaba en inglés Binge porque quería ofrecer una buena cantidad de ellos que leer del tirón, pero también reflexionar sobre esos cambios culturales como él suele hacer. Y lo hace en estas historias de 3 ó 4 páginas que, en ocasiones, pueden parecer demasiado cortas, pero otras veces le sirven para ir justo a donde quería para lo que quería contar. Incluso cuando se empieza a ver que las historias sirven también como piezas interconectadas. Lo cierto es que no sé si a estas alturas sigue siendo relevante, pero supongo que al menos tenía que avisar de que un libro suyo, nuevo, estaba disponible.

El coliseo de Mary Beard y Kith Hopkins, ed. Crítica

Aunque parezca más un libro de compromiso que una de sus obras sé que hay suficientes fanses de Mary Beard por aquí -no sé de Kith Hopkins, la verdad- como para avisar de que sale esta obra sobre la historia del Coliseo. No hay mucho más, pero parece bastante claro el libro y su alcance.

La impostura de Zadie Smith, ed. Salamandra

A finales del S XIX una abolicionista se involucra en un juicio por la identidad de un hombre que parece haber reaparecido. Que cuenta de su lado con un antiguo esclavo que testifica a su favor. Pero toda esta gente, todos lo que hay a alrededor, servirán no solo para la intriga, también para el contexto de la época. Y, por supuesto, para la nuestra, porque desde la publicación de este libro parece que Smith no ha dejado de hacer declaraciones discutibles y meterse en líos.

Una cena en Roma de Andreas Viestad, ed. Siruela
A partir del menú de un restaurante el autor hace un ejercicio de arqueología culinaria, un viaje a través de la mesa que sirve también para hablar de la historia -no solo del mundo, también de los alimentos- y así desde el pan (y el trigo), el aceite, la sal, la pimienta, la carne, el vino o el limón -todos ingredientes propios de la cocina del lugar- puede pasar a lo universal y a la reflexión sobre la importancia y el impacto de los alimentos en el desarrollo humano.

PAN.DELIRIO. de Javier Cocheteux (padre e hijo), ed. Planeta Gastro

Con el roscón de reyes como centro, y la fama de este obrador de pan y repostería -todo artesanal, claro- con las recetas que aquí se presentan y que van de brioche, torrijas, pan de pasas y nueces, crema pastelera o, claro, el roscón de Reyes. No hay mucho más que haya que añadir. Tampoco menos.

El rescate de la rosa blanca (3, El superdetective Blomkvist) de Astrid Lindgren, ed. Kókinos

¡Parece que estamos en el año de Blomkvist! Porque aquí llega la tercera y última de las novelas de Lindgren escribió sobre el personaje. Ahora con 13 años y metido en una trama de secuestro que se irá complicando. Así que ya podemos leer todas las aventuras de este fundamental detective adolescente europeo.

La muerte cuelga de un hilo (Cozy Mystery Juvenil) de Alan Bradley, ed. Alma

Pues aquí estamos de nuevo, con el segundo de los misterios de Flavia de Luce. Que apareció la vez anterior en España como La muerte no es un juego de niños y que en inglés se llama
The Weed that Strings the Hangman’s Bag. Y es que hay un nuevo caso que aparta a Flavia de sus experimentos cuando un titiritero ambulante aparece muerto, y los hilos lo unen a un caso del pasado. Un motivo más que razonable para que ponga en práctica de nuevo sus extraños talentos.

Cajita conversaciones Heartstopper. Cartas oficiales para fans por Alice Oseman, ed. Libros Cúpula

Efectivamente, eso parece que es una… no una baraja sino más bien una serie de fichas con información de personajes pero también de temas. ¿Sirve para jugar? No parece. ¿Sirve para conocer más o mejor este universo? Pues no creo. ¿Sirve para sacarle las perras a los fanses? Puedes apostar por ello.

Inspectores espectrales de Bowen McCurdy y Kaitlyn Musto, ed. Astronave

Un grupo de jóvenes tienen un pequeño programa de misterio paranormal, su complicada dinámica interna parece a punto de saltar por los aires, pero aún así van a realizar un episodio especial en un pequeño pueblo que parece lleno de lugares encantados. Lo que, por supuesto, acaba llevando a que aparezcan… ¿fantasmas? ¿demonios? ¿otra cosa? Sea como se tenemos un grupo, tenemos diversidad y tenemos una pequeña historia de misterio, fantástico, incluso una pizca de horror en este pequeño cómic juvenil perfecto para la temporada tenebrosa.

Beetle, aprendiz de bruja de Aliza Layne, ed. Blackie Books

La joven Beetle es una goblin que va a ser una bruja (o una bruja-goblin si lo preferís), pero de momento prefiere intentar pasar las tardes con su amigo el fantasma mudo Ecto Plasma en el centro comercial que este ‘encanta’. Pero la vida no es tan sencilla y pronto surgen retos, desde el regreso de su antigua mejor amiga -y quizá algo más-, la gato-esqueleto Kat a los planes que la mentora de esta tiene para el centro y que son un peligro para todas las almas que lo ‘encantan’. Así que Beetle tiene que salvar a su amigo, reconciliarse -o lo que surja- con su amiga y lograr hacer lo correcto. Todos los ingredientes para un cómic estupendamente ilustrado, con mucho humor y lleno de ideas. Buenas o malas, pero siempre entretenidas.

Nos leemos.

 


Poco trae este Ao no Hako (O) (JP), o アオのハコ o Blue Box o La caja azul o, que no se pueda resumir en que es un spokon con mezcla de romance que es exactamente lo que uno esperaría al escuchar estas dos cosas. Una parte importante de deportes con las típicas llamadas al esfuerzo, la superación y blablabla -el chico en badminton, la chica en baloncesto- y la otra de romance que es casi igual de perezosa -el chico está enamorada de la chica, que es de un curso superior y está muy centrada en su deporte- con un reparto de secundarios bastante limitada. ¿Qué podemos decir de bueno entonces? Pues que la animación está por encima de la media . No para ser Netflix que ya sabemos que eso poco significa, sino en general. Pero, claro, ¿merece la pena verse una serie por la animación? -Más aún sabiendo que lo mismo en un par de capítulos empiezan los reciclajes- Para mí, desde luego, no. En absoluto.

Usar un rato de Will Ferrell puede ser lo mejor que tenga que ofrecer este The Charlie Puth Show (USA), una especie de falso documental sobre la carrera de esta persona, sea quien sea -sí, ya sé, se supone que es famoso, pero ya sabemos que Famoso Demostrable es lo que es- que no tiene demasiada gracia porque la mayor parte del tiempo lo que hace es poner una charla intrascendente tras otra. Me temo que parte del problema está en que necesitas mucho carisma para sacar algo así, o conocer al personaje desde hace tanto que esperas ya una serie de cosas… que no están aquí, la verdad. Entiendo que si hay un vínculo parasocial lo mismo te hace más gracia pero, visto lo visto, lo más que puede hacerlo brillar es algún invitado puntual.

Burdo, adolescente y a veces pueril, DAN DA DAN (O) (JP) es un anime con una premisa peculiar -dos jóvenes cruzan una apuesta, él irá a un sitio encantado, ella a uno frecuentado por OVNIs, quien demuestre que ‘su’ supernaturalidad existe ganará. Ambos tienen razón y la cosa se desmadra- que juega bien con unos ciertos cambios de registro dentro de un mismo tono, pero que tiene los problemas habituales de los japoneses. Como esos momentos ‘sexys’ que hacen que parezca de los ochenta/ noventa. Quitando eso, y reconociendo que la animación es just OK -que siendo Netflix ya lo pone en el top de sus animaciones-, resulta simpática. Que supongo que es lo que buscaba.

Me temo que parte de mi problema con Joan (UK) ha sido puramente de expectativas. Lo último que esperaba de una serie sobre una famosa ladrona de joyas es que pasara la práctica totalidad del piloto explicándonos lo malo que era su marido, sus intentos de recuperar a su hija de Servicios Sociales y cómo, de alguna manera, todo esto la abocó a la vida criminal. Cero ‘robar joyas’, cien ‘telefilme de sobremesa’. En fin, que por bien que logre estar el trabajo de maquillaje y peluquería -sobre todo pero no solo- lo cierto es que no hay nada en esta muy claramente parcial recreación biográfica que me interese.

¿Cuántas series de pseudoépoca necesitamos en la que los personajes tienen los problemas propios de su contexto y se nos muestra los retrasos de entonces frente a los de ahora -que con rascar un poco ves que en realidad no son ni exclusivos de entonces ni están arreglados ahora? ¿Cuántas veces tendremos que ver series ‘corales’ con exactamente las mismas voces y alguna nota de color secundaria? ¿Por qué esta Last Days of the Space Age (AU) es tan insoportablemente genérica? ¿Qué hemos hecho para que Disney siga poniendo el dinero en estas cosas?

Supongo que con So Long, Marianne (CA) entramos en el terreno del drama -melodrama en el mejor de los casos- que considera que es muy intenso y que, además, se dedica a hablar mal de otra gente igual de intensa. En fin. Entiendo que estas cosas de fanses se va haciendo de todo el mundo y, bueno, ¿por qué no de Leonard Cohen? No estoy muy seguro de lo que hubiera opinado él, pero os puedo decir que el momento en el que la imagen pasa al blanco y negro tuve que parar y echar para atrás de tan en blanco que había puesto los ojos. La idea de ir mezclando momentos temporales no-tan-lejanos y de perdonar a su protagonista lo que se critica de otros es… bueno. No puedo decir que me sorprenda, la verdad. Supongo que este es el tipo de cosas que pasan cuando pasan este tipo de cosas. O algo así. A mí que no me esperen.

Supongo que la mejor forma de definir este Uzumaki (O)(JP) es decir que se trata de una obra para fanses. Es decir, el trabajo realizado con el blanco y negro y la animación para que recuerde lo más posible a las viñetas del tebeo -con el añadido del movimiento y de una interpolación de lo que debía de suceder antes y después de las mismas, claro. Que a ratos te preguntas si no sería más fácil que se leyeran el manga original, y en otros te preguntas si no es un ejemplo de que lo único que ha variado desde aquellas adaptaciones de viñetas con partes móviles de la Marvel de los sesenta es la técnica- que a ratos se nota casi artificial, más cerca del vídeo de Take on me de A-Ha que de una obra en la que esta es la normalidad, se encuentra limitada por un guión que está más ocupado en lograr escenas grotescas que en darle un sentido. Pero supongo que como esto va por lo que ahora llaman ‘las vibes’ y si entras bien y si no pues mal… pues para qué más. Yo no entré en su momento, supongo que porque mi paciencia vale para una película pero no para una extensa serie de cómics dilatada en el tiempo, incluso aunque la película que se hizo de esta obra a principio de los dosmiles no me parezca recomendable… así que lo único que puedo es advertir y, claro, hablar bien de la adaptación animada.

Lo mejor que puedo decir de Where’s Wanda? (O) (AL) es que alguien lo ha intentado. ¿El qué? Probablemente ese sea el problema. Estamos en una serie que pretende ser una comedia, pero en su centro está la desaparición de una adolescente. Algo que hace que sus padres… no diré que pierdan la cabeza, pero desde luego sí que decidan salirse de la norma para buscarla. También hay un hermano por ahí, supongo que porque pensarían que hace falta alguien que sea de Tecnología. En fin. El asunto es, claro, que la parte cómica es… vamos a ser amables y decir ‘limitada’. Yo, desde luego, no acabo de verle mucha gracia al asunto. En cuanto a la parte del ‘misterio’. Mucho me parece llamarlo así. Entiendo -creo- lo que pretende hacer. Pero de ahí a que lo logren hay un trecho. Quizá con el rodaje la serie mejore pero… No, me temo que no estaré ahí para verlo.


¡Libros que Salen! «Perversas», Fūtarō, «Llamas rojas» y más

¡Que entre la pila!

Los asesinatos de la guillotina Meiji de Yamada Fūtarō, ed. Quaterni

Es curioso como Yamada Fūtarō, un autor del que habíamos leído en España hasta el momento La leyenda de los ocho guerreros perro y Los ninjas de Koga, más centrados en la historia -bueno, y la parte que le corresponde en el manga Basilisk– ve aquí publicada una novela de misterio. Histórica, por supuesto, pero de misterio. El Siglo XIX japonés, asesinatos aparentemente irresolubles y un par de inspectores con un cometido complicado en una época compleja. Supongo que así podemos decidir si pasar de los unos a los otros. Pero, sobre todo, hay que aprovechar para alegrarse porque seguimos viendo publicados clásicos del misterio japonés. (Vale, es de 1979, pero cuenta como clásico a estas alturas)

Perversas (Nuevas historias de Body Horror escritas por mujeres) de VV.AA., ed. Horror Vacui 

Esta antología -conocida en inglés como A darker shade of noir– a cargo de Joyce Carol Oates parte con el convencimiento de que ellas entienden mejor ese horror; no solo, pero también, por el embarazo o el periodo, permitiéndoles mostrarnos historias que demuestran la idea de que ha habido horror corporal femenino desde los tiempos clásicos -desde las gorgonas mínimo-. Lo hace mediante una notable selección que incluye entre otras a Tananarive Due, Lisa Tuttle, Megan Abbott, Elizabeth Hand o Cassandra Khaw. Una antología a descubrir.

Llamas rojas de VV.AA., ed. Hwarang

Una curiosa antología esta de la literatura coreana centrada en la las primeras décadas del Siglo XX y más concretamente en la de aspecto más social, tanto en temáticas como desigualdades, ocupación, represión o colonialista como en la lucha de obreros, campesinos, mujeres o migrantes. Así que esta selección de relatos de Kang Kyeongae, Jo Myeonghui, Choi Seohae, Kim Namcheon, Yun Gijeong o Baek Sinae, sirve tanto para conocer mejor ese contexto y esas problemáticas que los autores exponen en estos relatos.

Las mil vidas a medias de Sam Sylvester de Maya MacGregor, ed. Kakao Books

Los thrillers juveniles no han parado estos últimos años, especialmente cuando procuran ofrecer algún tipo de punto de vista distinto. Ese es el caso de este libro, con Sam, une adolescente autista que se muda junto a su padre para empezar una nueva vida… a una casa encantada. O, al menos eso es lo que se dice, que un chico falleció misteriosamente allí en los ochenta, así que elle se siente tan identificade que junto a su vecina Shep decide descubrir qué es lo que sucedió. Creo que todos sabemos lo que ocurre cuando empiezas a remover el pasado y los secretos de un pueblecito. En este caso se logra una novela que fue finalista a novela juvenil en los Nebula y que explora el trauma, la identidad y la lucha por lograr que te escuchen en un mundo que no se molesta en tratar de entenderte.

Cómo sobrevivir a tu propio asesinato de Kristen Perrin, ed. Salamandra

Parece que alguien ha vendido al peso un paquete de Cozy Crime a PRH y aquí seguimos viendo llegar títulos, esta vez con la historia de una joven que va a visitar a una anciana tía a la que predijeron que moriría asesinada. Cuando llega la anciana ha fallecido ya, y ahora le toca investigar si fue asesinada, por quién, y si la obsesión por su propio asesinato que tenía ha podido estar relacionado.

La reina del Islote de Tierra de Donal Ryan, ed. Sajalín

Un grupo de mujeres de la misma familia en un condado irlandés, sus discusiones, sus vida y sus casa. Por supuesto que también hay tres mujeres de una misma familia y distintas generaciones. A ver qué os creéis. Y, por supuesto, estas mujeres serán duras, marcadas por la tragedia y acostumbradas a luchar para lograr una mejor vida en una sociedad cerrada y anclada en el pasado. Pero si habéis leídos Flores extrañas o alguna de las otras novelas de Donal Ryan ya sabéis que esto es solo el principio.

Las aguas de Bonnie Jo Campbell, ed. Dirty Works

Un pueblo pequeño y unas mujeres grandes, así podríamos comenzar esta historia sobre una pequeña población en la zona pantanosa de Michigan, una zona de vegetación y fauna sorprendente y peligrosa en la que la gente tiene una cierta tendencia a desaparecer sin dejar rastro. Un lugar con casas de brujas y fantasmas de pantano en el que la joven de uno de los clanes decidirá romper con el silencio, sacar a la luz viejos secretos y revolucionar la vida de la comunidad. En una obra que a ratos parece realismo sucio y en otros una fábula gótica. A la que lo único que impide ser denominada gótico sureño es al hecho de que Michigan esté en el norte de Estados Unidos como bien sabéis.

Asturias. Revolución y Dinamita. Octubre Rojo 1934 de VV.AA., ed. Aventuras Literarias

La editorial asturiana Aventuras Literarias publica un mapa histórico sobre la revuelta de los mineros en la que van siguiendo los testimonios de los implicados -revolucionarios y periodistas- para que comprobemos y comprendamos tanto la importancia como el alcance de aquella revolución que incluyó una Comuna Asturiana y la toma de control de ayuntamientos y cuarteles de la Guardia Civil. Un fogonazo de apenas dos semanas reprimida con dureza por las fuerzas gubernamentales y presentado aquí como un recorrido cronológico y, por supuesto, topográfico. Con un mapa de Dinamita y Ruinas y un libreto con las mejores fotos de las mismas.

Cruces. Historia de dos almas de Alex Landragin, ed. Duomo

Parece que Duomo ha decidido continuar el éxito de S. El barco de Teseo con una obra singular… pero no tanto. Esta vez no tenemos una mezcla de publicaciones y extras sino tres libros y una historia exterior. La de la persona a la que se encargó conseguirlos, la muerte misteriosa a su alrededor y la manera en que las historias se entrecuzan. Por lo visto hasta el momento estaría más cerca de, digamos, La Apelación. Pero bueno, cada cual que aproveche los libros singulares como mejor le parezca, claro.

Mujeres, cultura y política de Angela Davis, ed. Altamarea

Aunque pueda parecerlo, no estamos ante una reedición del clásico Mujeres, raza y clase sino otro libro de Davis, publicado casi una década después de ese y que reúne una colección de discursos y ensayos que Davis dio durante los ochenta hablando de diversas facetas de la lucha por una igualdad racial, sexual y económica.

Los últimos héroes de acción de Nick De Semlyen, ed. Neo Person

Tras escribir Wild and Crazy Guys, un libro fundamental sobre los cómicos que marcaron el final de los ’70s y todos los años ’80s, De Semlyen se encarga ahora de otro fenómeno ochentero y noventero. La historia de sus estrellas de acción, las historias y leyendas que sobre ellos se contaban y las divergencias en sus carreras, las películas que las marcaron, el contexto sociopolítico que las alentó y todo lo que, para bien y para mal, hubo a su alrededor. A partir de textos pero también de entrevistas con las estrellas y el resto de personas implicadas, estamos ante una obra que retrata tanto como investiga una época de Hollywood cuyo legado aún se deja notar.

Cantina japonesa de Clémence Leleu y Anna Shoji con ilustraciones de Adrien Martin , ed. Cinco Tintas

Este es un libro de cocina pero también de reportajes, porque vamos a asistir a un periplo por todo el archipiélago nipón de la mano de Leleu que nos presentará cocinero tradicionales, desde los que buscan mantener la llama clásica a los restaurante callejeros. Reportajes que se complementan con las recetas de la chef Anna Shoji que nos irán mostrando las distintas facetas de la gastronomías japonesa. Y en ambas facetas estará Adrien Martin mostrándonos con sus ilustraciones los platos y los contextos. Permitiéndonos ver no solo la riqueza de la gastronomía japonesa y los cambios de la cocina local y de temporada, también la manera en la que forman parte de su cultura.

Repostería japonesa de Ai Ventura, ed. Col and Col

Ya iba tocando que Col and Col volviera a esos primorosos libros de repostería suyos, así que es una alegría encontrarse con este repaso por las muchas y variadas opciones dulces de la cocina japonesa. Que, además, recorre los tres tipos de repostería japonesa: Wagashi (la tradicional), Yogashi (de inspiración occidental) y Kashi-pan (la bollería, vaya). Así que del dorayaki a los pasteles de matcha, de los mochi de flor de cerezo al melonpan, a través de más de 40 recetas y un apartado que nos habla de técnicas y utensilios, así como de los ingredientes habituales o las tradiciones asociadas.

La historia de las mil caras (Libro 1) de Carlos Sánchez, ed. HarperKids

Imaginación, humor, aventura… todo eso podemos encontrarlo en este cómic sobre dos amigos que acaban en un reino misterioso mientras buscaban ingredientes para una receta. Un reino en el que El Monstruo de las Mil Caras acecha y múltiples criaturas mágicas (brujas, bardos, ogros, magos…) se cruzarán en su camino mientras exploran en búsqueda del camino de regreso a casa y tratan de evitar el mal que parece haber despertado con su llegada. Todo con un estilo imaginativo y lleno de expresividad.

El pájaro que bebe lágrimas nº 01/04 El corazón del Naga de Lee Young-do, ed. Minotauro

Parece que Minotauro se atreve a publicar este libro, inicio de una tetralogía, que salió hace unos veinte años en Corea -espero que traducido directamente del coreano, y siendo Minotauro… espero que al castellano- publicada on-line antes de ser recopilada y que entra dentro de la Fantasía. Saga extensa, de diversas clases y razas reuniéndose para realizar una misión que comenzó años atrás. Supongo que esto tendrá sus fanses a los que no les sonará notablemente conocido. Pero al menos esta vez no tocan elfos, enanos, humanos y medianos sino nhaga, rekkon, tokebi y humanos. Es difícil librarse de los humanos, supongo. En fin, no es que tenga muchas esperanzas en este libro, pero había que mencionarlo. Imagino. Aunque el que hayan decidido sacar con cantos pintados este mes sea El Señor de los Anillos y no este.

Miss Cat: El enigma del gato reprogramado de Jean-Luc Fromental y Joëlle Jolivet, ed. Libros del Zorro Rojo

Cuarta aventura de la investigadora infantil en un nuevo cómic que incluye esta vez un gato desaparecido y un par de gemelos muy peculiares. Lo que uno pide a estas secuelas, vaya.

Melinda necesita espacio (2, Patas) de Michele Assarasakorn y Nathan Fairbairn, ed. Maeva

Las paseadoras de perros, perdón, de animales domésticos tienen una nueva historia. Esta vez con el clásico combo: Mi madre tiene pareja nueva y yo tengo miedo a perder todo lo que quiero. Pues para eso están estos cómics infantiles, claro.

Bridgette y la chispa de India Swift y Michael Doig, ed. Planeta Cómic

Una niña llega nueva a la escuela tras una mudanza. Ese es el principio de este cómic infantil en el que no saber o no conseguir encajar se encuentra con los problemas de la escuela como el que crean que eres rara, las abusonas o los enormes seres sobrenaturales. ¿Qué? ¿En tu escuela no había? Supongo que también tendría que haber una lección, pero lo cierto es que tenemos una aventura -o el principio de una aventura, en realidad, cada cuál decidirá cómo de contento está con un final que poco resuelve aunque algo arregle- en la que se habla de todo esto tanto como se ponen las bases para lo que puede ser más.

Dulcinea en el bosque embrujado de Ole Könnecke, ed. Galimatazo

Un encantador álbum ilustrado en el que una joven que siempre ha evitado entrar en el bosque tiene que entrar ahí para ayudar a su padre. Y lo que se encontrará será, sin duda, peculiar. Y, por supuesto, muy humorístico.

El Gruñón de Josephine Mark en adaptación de la obra de Annette Pehnt y Jutta Bauer, ed. Astiberri

Josephine Mark, la autora de A toda pastilla, vuelve a ser publicada por Astiberri, y esta vez es una adaptación. A partir de las novelas infantiles de Der Barbeiss, escritas por Annette Pehnt e ilustradas por Jutta Bauer, sobre una malhumorada criatura, El Gruñón, que se ha mudado a la siempre alegre y amable comunidad de Cascabel. Gracias a ello Mark puede desarrollar su estilo propio para mostrar un cómic tierno, con humor y sensibilidad, sobre ser uno mismo pero vivir en comunidad.

Nos leemos.


Como en una especie de House deprimente, Brillant Minds (USA) sigue a un neurólogo tratando de ¿resolver? casos sin hacer mucho caso -ninguno- a las autoridades de su hospital -en realidad le acaban de echar el anterior por… bueno, da igual pero incluye un número musical- con la diferencia de que aquí se intenta que el protagonista (que yo diría que está muy claramente inspirado por Oliver Sacks) sea todo lo empático posible, incluso aunque él mismo tenga consciente de sus fallos, problemas y limitaciones. No es precisamente el estilo de serie nueva y entiendo que los secundarios están desdibujados porque en este piloto lo importante es que entendiéramos al protagonista. Pero, la verdad, no sé yo si me apetece ver una serie tan rutinaria cuando todo, desde la iluminación a los decorados pero, sobre todo, los temas y casos, parecen haber decidido que si algo es realista tiene que ser dramático por el lado de la pena. En fin.

Dentro del… bueno… especie de maratón de Ryan Murphy… este Doctor Odyssey (USA) es algo así como la que está más cerca de estar bien. Porque combina ideas de 9-1-1 con otras ideas de series ajenas, de doctores y de cruceros, y mientras está moviéndose en esas zonas -sobre todo cuanto más se acerca a 9-1-1, se nota que la temporada pasada les dio muchas ideas- funciona. El clásico truco de Love Boat de cambiar los invitados tiene más sentido cuando se juega con el clásico truco de ir cambiando los pacientes en una serie de doctores. Y hay varios momentos notables como la forma de gestionar las expectativas del espectador con el primer caso que trata el equipo. ¿Entonces, cuál es el problema? Pues son dos pero muy unidos. Los personajes son pocos e insípidos. El Capitán interpretado por Don Johnson tiene la personalidad y el carisma de un muñeco de cartón, los tres miembros del equipo médico entran demasiado rápido en una dinámica de triángulo amoroso / pelea de patio de colegio que, la verdad, no puede ser más estúpida. Incluso la decisión de que solo haya tres personas para atender a todo el mundo parece más allá de lo increíble, sea cierto o no. Que creo capaz a los dueños del crucero a tener semejante recorte de responsabilidades a cambio de dinero. Ya está. Sí, están los actores invitados… que tampoco hacen gran cosa por mucho que lo intenten -fundamentalmente la pareja formada por Rachel Dratch y Tom McGowan– pero ya. Esta serie necesita secundarios como el respirar. Nos han dejado ver una enorme cantidad de personal, así que ya pueden empezar a meter más gente. Porque Joshua Jackson, Philippa Soo y Sean Tale hacen lo que pueden con lo que tienen… que no es mucho. Así que más allá del humor, las ideas o el anuncio de cruceros… incluyendo las referencias metas… más vale que metan a más gente y encuentre una manera de que la historia se vaya engrasando o van directos hacia el iceberg.

Hay veces que uno se encuentra ante un remake que buscar dar una vuelta a una fórmula conocida, en el caso de Everybody Still Hates Chris (USA) se trata más de un recalentado. El paso a dibujo animado es más porque no puede seguir adelante en imagen real que porque el formato vaya a aportar año, lamentablemente con el humor no pueden hacer nada. Así que ahí es donde más pesa la distancia temporal. En fin, esto de revivirlo todo llega hasta donde llega.

Parece que estamos abocados a las mismas series una y otra vez hasta que llega una que demuestra que no es necesario. Bien es cierto que en Familia de Medianoche (O) (MX) tenemos muchas de esas cosas que salen recurrentemente en las series de médicos, incluyendo los amores y las disputas; no es menos cierto que aquí se mezclan también elementos telenovelescos con la parte familiar de los protagonistas; pero, sobre todo, tenemos un ejemplo de -una vez más- los problemas del capitalismo. Porque aquí hay una familia que circula por las noches en una ambulancia para poder conseguir dinero. Llevando pacientes al hospital y dándoles los mejores cuidados de uno a otro lado. Es decir, a medio camino entre Urgencias y 9-1-1 si en alguno de los dos casos hubieran decidido que un drama familiar podía tener lugar dentro de una ambulancia. Tiene sus propios problemas, claro, sobre todo esa tendencia a lo telenovelesco sin soltarse el pelo, pero bueno, supongo que la intención es lo que cuenta.

Ryan Murphy ha estrenado tantas series este mes que si la de American Sport Story parecía falta de su toque esta Grotesquerie (USA) parece una parodia de sus series, todos sus tics descontrolados, la elección de actores, las rarezas. Y, sin embargo, logra que parezca que están intentando mezclarlo con elementos de Fuller en Hannibal o de los King en Evil. Esto hubiera sido en general un comentario positivo si no fuera porque, de hecho, también ahí parece que han elegido las partes más ‘parodiables’ de ambas y se han olvidado del sustento. Digamos que la diferencia de lo que va entre American Horror Story y Channel Zero. Con, además, toda esa sensación de que todas las posibles referencias anteriores al año 2000 han sido desdeñadas. Supongo que para obviar que es más parecida al Resurrection de Christopher Lambert que a Seven. Es como si hubiera perdido el humor, la gracia, el toque… y se hubiera quedado con lo superficial.

Ciertamente no esperaba yo gran cosa de Jiokeseo On Pansa (O) (CS), o 지옥에서 온 판사 o The Judge From Hell o…, y ha acabado siendo una grata sorpresa. El punto de partida parece ‘lo de siempre’. Una ‘jueza’ del infierno demuestra que le da lo mismo lo que hace -o cómo lo hace- así que es ‘castigada’ a venir a la tierra durante un año, durante ese tiempo tendrá que acabar con diez asesinos -con una serie de reglas- o perderá su puesto y etcétera. Pero, a partir de esto, que podría haber dado lugar a la clásica serie fantástico/romántica, pasamos a toda una serie de movimientos y maniobras en las que el humor, el cinismo, el drama social y hasta el terror van teniendo sus pequeños momentos. Y en el que siempre parece que hay un nuevo giro. Algo que se nota especialmente en el segundo capítulo, cuando parecía que ya estaba claro por dónde iba a ir al serie y vuelve a hacer lo que le da la gana. Así que pese a los capítulos largos y a que no sé por dónde tirará -de manera literal, quizá el tercer capítulo lo establezca pero a saber- debo decir que es una de esas novedades inesperadas que me alegran los visionados. Y que tengo intención de seguir la serie, por supuesto.

Más una comedia con policías que un policíaco con toques cómicos, este Ludwig (UK) que muy claramente bebe de Monk todo lo que puede y más es capaz de presentar, también, sus propias vueltas a un clásico. Porque, sí, el personaje central es un Excéntrico Asesor… que también es el policía. Porque dentro de su situación como pez fuera del agua el giro es interesante: John Ludwig Taylor es un consumado creador de pasatiempos sección críptica, da igual que sean crucigramas, dameros malditos o lo que toque. Pero también es otra cosa. Es el hermano gemelo del Inspector Jefe de Policía Jack Taylor.  Ambos hermanos están marcados por la desaparición de su padre hace unos 35 años, una marcha que causó un fuerte impacto, especialmente en John. Así que cuando la mujer de este le llama porque ha desaparecido dejando un críptico mensaje detrás la solución más obvia es… investigar. Y si eso significa hacerse pasar por su hermano gemelo, ¿qué es lo peor que podría pasar? Como decía al principio, está muy bien llevada la parte de humor por mucho que gran parte de la misma sea la clásica de ‘el rarito’, en cuanto al misterio del día… queda bastante claro que no le importa gran cosa, más que como parte de un artefacto cómico. Supongo que porque prefiere usar el piloto para presentar los personajes -unos cuantos- y la situación. Así que habrá que ver por dónde tira con los siguientes pero, de momento, es una serie a tener en cuenta.

Parece que con tanta serie no nos íbamos a librar de otra de Organización Criminal, así que aquí estamos con Mamá Cake (O) (MX), sobre una mujer que debido a sus… circunstancias… comienza un negocio de pasteles ‘especiales’ -drogas, los pasteles llevan droga- que la ponen en conflicto con organizaciones criminales -distintas a la suya- tanto como meten más presión en su ya complicada vida familiar (viuda, a punto de perder su casa a manos de su cuñada, con un nieto desconocido apareciendo para vivir con ella). Supongo que la idea de que protagonizara la serie la gran Susana Alexander, y que María Antonieta de las Nieves sirviera como apoyo cómico, les hizo pensar que podrían tirar de ella. Por supuesto sirve para que la serie tire más hacia la comedia que el drama, y supongo que el tema de las segundas oportunidades tiene más sentido con ellas por medio. En fin, yo qué sé. Ojalá me hubiera gustado, pero me temo que ni ellas consiguen lograr que vaya algo por encima del promedio. Y es una pena, porque creo que dentro podría haber una serie interesante.

Lo que más me sorprende de este Matlock (USA) es lo poco que se parece a Matlock. En realidad se parece más a Harry’s Law, la anterior serie de abogados de Bates, pero con un giro hacia Suits -que para eso se ha convertido en una favorita del streaming– y si bien no esperaba yo realmente que esto fuera hacia esa versión más ‘clásica’ de Matlock -o de algunos de los mil dramas de suspense judicial, de Perry Mason a La Ley de Burke– lo cierto es que es un agradable genérico con un par de niveles de interpretación pero un guion en el que no parece haberse complicado nadie demasiado. Una de esas series que pueden durar cinco temporadas y luego encontrártelas todas las tardes durante una década, saltando de canal a canal. Hemos visto cosas peores. Pero está claro que tampoco se iban a complicar en algo mejor.

Sobre el papel Murder in a Small Town (USA) lo tenía todo para gustarme. Se supone que iba a ser un ‘cozy crime’ en un pequeño pueblecito en el que el nuevo jefe de policía, llegado de la gran ciudad, resolvía asesinatos mientras su vida amorosa ocupaba un hueco. Lo cierto es que según empieza la serie notas las ganas de hacer algo al estilo Hallmark. Pero no solo eso. De hecho, OJALÁ hubiera sido eso. Es difícil de explicar los problemas, no porque sea complicado sino porque son muchos. De entrada están los actores, en la que puede ser la peor interpretación de sus carreras. Que ya es decir. Luego está una producción que parece canadiense en el mejor de los casos. Detrás llega una trama que ni interesan en lo misterioso -es lo que tiene abrir con un crimen en el que pones solo un sospechoso- ni la parte ‘romántica’ es mínimamente soportable. Y el insufrible manejo de los tiempos que hace que todo sea plomizo, aburrido, innecesariamente alargado. A eso le podemos añadir, además, que la química entre sus protagonistas simplemente no está. No existe. No existe a niveles que la primera vez que aparecen juntos para una cita si uno les ve piensa que es algún tipo de incómoda entrevista de trabajo. Qué desastre, qué horror y qué espanto. Mira que cuando uno ve las películas de Hallmark Mystery piensa que son obras sencillas de hacer. Pero qué os puedo decir. Para todo hay que valer.

No esperaba estar yo diciendo esto pero Nobody Wants This (USA) es una gran serie pese a su falta de trama. Y lo es porque el magnífico reparto saca adelante una historia que parece pensada a partir de organizarles para que hablen entre ellos. Porque la química pero, sobre todo, el encanto de los protagonistas, especialmente de una Kirsten Bell que parece estar dando entrevistas sucesivas, es lo que logra que esta comedia romántica sencillita y ligera, sobre una mujer que tiene un podcast en la que habla de sus (malas) experiencias amorosas y… un rabino. El peor ejemplo de ‘timming’ posible, sin duda. Pero dado que -al menos en el piloto- no hay mención política alguna, y sí bastantes estereotipos judíos, porque funciona para ese ir a lo sencillo. Así que supongo que será eso lo que determine si el público la acepta mejor o peor. Yo, desde luego, estoy a favor, pese a todo.

Encontrarte una coproducción francesa apoyada por británicos y estadounidenses como Paris Has Fallen (O) (FR) en la que ha habido todo tipo de problemas -incluyendo el cambio del teórico protagonista, Mathieu Kassovitz, por otro, Tewfik Jallab, tras un accidente de moto del primero-tiene un cierto aire de sorpresa por mucho que luego se vaya a estrenar por todas partes. Sea como sea, podemos decir que el contacto con la serie de películas es limitado, como su eficacia. Porque aún teniendo un par de buenos momentos de acción y suficientes ‘giros y sorpresas’ lo cierto es que no parecen tener muy claro ni cómo hacer las transiciones entre ellas ni cómo ir gestionando la información y la acción para que ni el suspense ni la acción se resienta. Es una lástima porque se nota que tiene más presupuesto que la media, y uno solo puede pensar en lo que podrían haber hecho alguno de los especialistas ingleses en el asunto dado lo poco dados al actioner que son los especialistas en thrillers. Pero bueno. Es un intento, supongo.

No soy capaz de entender para quién es esta serie, este Penelope (USA) que parece por un lado una de esas de ‘adolescentes en la naturaleza’ y, por el otro, de algún tipo de autoayuda/sal-a-tocar-la-hierba que, en fin, precisamente si hacen eso no están viendo Netflix. A mí no me podría interesar menos, por supuesto, ni como serie ni como ideología, pero eso no significa que cada vez que me encuentre con una de estas no vea que hay un público -que no soy yo-, así que esa decisión puede que esté más meditada de lo que yo pienso, y que realmente a alguien le pueda interesar. Mientras no me la tenga que ver yo, todo bien.

A ratos llego a pensar que este Rescue: Hi-Surf (USA) surgió de un reto: ¿Cómo podríamos hacer un 9-1-1 centrado en un equipo similar a Los Vigilantes de la Playa de manera que sea LA SERIE MÁS ABURRIDA POSIBLE? Y lo logran. Despojándola de cualquier tensión, dando espacio a cualquier chorrada de drama de telenovela diaria, y poniendo a unos personajes que no podrían interesar menos. Sin tensión, humor, espectacularidad, sin unos personajes que llamen la atención… Es un pan sin sal en el que, por no haber, no hay ni toras.

Casi agradezco que Los Reyes de Oriente (O) (MX) sea una especie de drama en lugar de los dos tipos habituales de Organización Criminal. Porque algo hay por ahí perdido, pero el centro está en la relación entre un grupo de jóvenes y, sobre todo, entre uno de ellos y la madre de su amigo. Aquello del Amor Prohibido que normalmente se habría tratado como Telenovela pero aquí se hace desde el Drama. No es que sea gran cosa -aunque sí que está actuado de manera competente- pero… bueno… algo es. Imagino.

Con la ya clásica animación espantosa de 3D y una idea muy leve llega adelante Tea Town Teddy Bears (USA) en la que un grupo de.. supongo que animales antropomórficos sería mejor resumen que Un puñado de furries… se dedican a tomar el té y hacer fiestas. Supongo que por el grupo de esas al que van dedicados tampoco es que necesiten mucho más, pero no puedo dejar de pensar que se podría haber hecho claramente mejor. Bueno, y que me pregunto si alguna empresa de té habrá pagado esto.


¡Libros que Salen! Gass, «El caso de Margarita Landi», Lorac y Farmer y más

¡Que entre la pila!

Sonata cartesiana y otros relatos de William H. Gass, ed. La Navaja Suiza
Aquí estamos de nuevo con Gass, nueve relatos en los que el conocido escritor muestra con genio e ingenio, estilo y humor, la naturaleza humana. Lo cierto es que podría escribir mucho más, pero es William Gass, así que no debería de necesitarlo.

Muerte de un librero de Bernard J. Farmer, ed. Duomo
El caso del escritor desaparecido de E.C.R. Lorac, ed. Duomo

No sé qué es lo que Duomo quiere decirnos con estos títulos pero aquí estamos, con un nuevo para de novelas de la British Library.
En la primera de ella tenemos a mediados de los cincuenta la segunda historia del Sargento Wigan, un asesinato en el mundo del coleccionismo de libros, así que como es de segunda mano me siento menos amenazado.
En la segunda -de mediados de los treinta- es un escritor el que desaparece, esta vez es una obra de humor, y con puyas hacia los que piensen que una mujer no puede escribir novelas de misterio.
No es, quizá, mucho que decir de ellas. Pero es lo que hay.

El caso de Margarita Landi. La Rubia del Velo y la Pistola de Javier Velasco Oliaga y Maudy Ventosa, ed. Alianza

La figura de Margarita Landi es bien conocida, la persona detrás de sus icónicas maneras y sus rocambolescas historias periodísticas no lo es tanto. Eso es lo que pretenden acometer sus autores, ofreciéndolo casi como si fuera uno de esos ‘true crime’ que la autora cubría para El Caso. Una aproximación tanto a la biografía con sus luces y sombras como al icono rubio, con pipa y descapotable. Intentando explicar la aparenten incongruencia de una mujer como ella en un país como la España de la posguerra.

Una mujer de espaldas de Yamada Murasaki, ed. Salamandra Graphic

Mucho ha tardado Yamada Murasaki en llegar a nuestro país, uno de los grandes nombres del manga reivindicativo feminista, cuya mayor obra es precisamente esta que a principios de los ochenta sirvió para que hiciera una versión de la literatura confesional, hablando de los abusos domésticos dentro del matrimonio. Una obra que rompió moldes, y en la que aún hoy vemos la fuerza de esa denuncia, tantos años después.

Todos en este tren son sospechosos de Benjamin Stevenson, ed. Planeta

Tras Todos en mi familia han matado a alguien Stevenson recupera a su personaje principal para -otra espantosa portada y- un trayecto en tren en el que le enfrenta a algo incluso peor que un asesino en serie en un refugio aislado de las montañas: El mundillo literario. Y un tren. También un tren. Un tren en el que varios autores de novela criminal de distinto tipo – el superventas, el de forense, el de legal, el psicológico, el literario, el debutante- se encuentran en una especial celebración que, claro, rápidamente se convierte en una nueva investigación de asesinato. Una en la que cada uno tendrá sus métodos pero también sus motivos. Y es que al final el mundillo literario no está tan lejos del ‘true crime’.

La primera vez que murió de Ethel Lina White, ed. WHO


Ethel Lina White es -o debería de ser- bien conocida por los aficionados al mystery más clásico gracias a ese The Wheel Spins que conocemos más como La Dama Desaparece. Pero, claro, no es lo único que escribió, y muchas veces no fueron novelas de un sencillo estilo con cadáveres e investigadores. Por ejemplo, esta. En la que un tipo decide que la mejor manera de lograr dinero es buscarse un seguro y fingir la muerte. Pero, claro, las cosas no salen siempre como uno cuenta. Porque la compañía de seguros pondrá a alguien a investigar, y porque la mujer del tipo puede tener sus propias ideas, y para qué hablar de su amigo. Y quizá el truco necesite ser repetido y… Ciertamente Ethel Lina White tiene una reputación, y unos motivos para haberla conseguido. Como este libro.

Biblioteca pública de Ali Smith, ed. Nórdica

Una colección de historias reunidas para que Smith demuestre que los libros y sus autores son capaces de inspirar muchas historias, y lo hace explicando como nos cambian, nos retan, nos hacen viajar, cambian el tiempo a nuestro alrededor e, incluso, nos dan los conocimientos y energías para hacer cosas que no hubiéramos intentando de otro modo. Así que casi podríamos considerarlo como una colección que busca el activismo literario y la defensa de las bibliotecas.

Otro Manhattan de Donald Antrim, ed. Chai

Parece que está siendo un buen año -y un buen septiembre- para Antrim. Porque se supone que en algún momento La Fuga le sacará una novela y ahora es la argentina Chai -que ya había publicado La vida después- la que publica un conjunto de sus relatos. Teniendo en cuenta que su producción no es mucha significa que avanzamos a buen ritmo.

Muñeca de huesos de Holly Black, ed. Puck

Un grupo de amigas, una muñeca de porcelana, el final de una amistad… y el regreso de todo ello en una última aventura en la que es difícil saber si les acosa una niña fantasma o si es la muñeca la que está detrás de todo. Porque nunca se sabe qué es lo siniestro que puede estar ocurriendo detrás de esos sucesos tenebrosos.

¡Frendo Vive! Un payaso en el maizal 2 de Adam Cesare, ed. Dimensiones Ocultas

Pues aquí estamos de nuevo, con la continuación de ese slasher que Adam Cesare nos presento. Tenemos otra vez a nuestra Final Girl y, por supuesto, también a Frendo, el payaso asesino, y otra vez una serie de muertes de adolescentes. Qué podemos decir: Too Payaso, Too Furius.

África no es un país de Dipo Faloyin, ed. Capitán Swing

Hace lo que parece un siglo y es poco más de una década el escritor keniano Binyavanga Wainaina veía publicado en España, en Sexto Piso, su magnífico Algún día escribiré sobre África en el que escribía a partir de la publicación de un número de Granta sobre África que le parecía estúpido y hecho de postales. Ahora que Wainaina ya no está con nosotros, tras su fallecimiento en 2019 a los 48 años, parece que le toca realizar un acercamiento similar a Dipo Faloyin, nacido en Chicago pero criado en Lagos, y que también se ha cansado de que se vea el continente como un único país. Así, dispuesto a mostrar la variedad de vidas e historias, los momentos vibrantes y -por qué no- la complicada relación con una cultura blanca más empeñada en salvarlos que en comprenderlos.

Te la han jugado de Adrian Hon, ed. Alianza

Es posible que la discusión sobre la ‘gamificación’ parezca producto del pasado -al fin y al cabo este es un libro de 2022, ha transcurrido tanto desde entonces…- pero eso no significa ni que los modelos de ‘gamificación’ usados para ‘enganchar’ al público y para ‘alentar’ (je) a estudiantes, trabajadores y subalternos varios hayan desaparecido. Ni en las escuelas, ni en los gobiernos, ni por supuestísimo en las empresas. Porque, a veces, parece que estamos obligados en competir en juegos imaginarios que no tienen una finalidad más que los beneficios y el control. Lo cierto es que entre que no creo que nada de esto nos pille muy por sorpresa y que el autor parece empeñado en hablar de la ‘buena gamificación’ -de su empresa-… Pero bueno, supongo que habrá gente a la que esto interesará.

Quiero y no puedo de Raquel Peláez, ed. Blackie Books

Sinceramente, no sé si este libro estará bien o no. Pero estoy seguro de que se va a vender a patadas. Y que sea obra de alguien de Vanity Fair y S Moda me hace suponer que está escrito desde dentro.

Cereales para las seis estaciones de Joshua McFadden y Martina Holmberg, ed. Neo-Cook 

Parece que por fin vuelven los libros de Neo-Cook tras casi un año, y lo hacen con un dúo al que ya conocemos gracias a su magnífico libro sobre el uso de los vegetales en la cocina: Seis estaciones, y también con una propuesta particular. Darle a los cereales su oportunidad de brillar en los platos, mostrarnos su variedad y versatilidad. Hacer de ellos que sean algo más que una cena en un tazón con leche.

Ottolenghi Test Kitchen: Ese toque especial de Noor Murad y Yotam Ottolenghi, ed. Salamandra

¡Una nueva entrega de la Ottolenghi Test Kitchen! Esta vez centrados en los ingredientes ‘caseros’ para buscar ese ‘toque extra’ en distintos condimentos, aderezos y salsas con los que acompañar o realzar un plato. Y lo hacen, por supuesto, acompañándolo de recetas en los que usarlos. Siempre una alegría estos libros.

El miedo (El bosque tenebroso de mi mente) de María Hesse, ed. Lumen

Un nuevo libro ilustrado de Hesse, esta vez con el tema del miedo en su centro, a partir de sus propias experiencias. El originen del miedo, cómo plantarle cara, todas esas experiencias que son en buena parte compartidas -ansiedad, maltrato, precariedad, soledad…) trasladados de manera visual y alegórica entre el cómic y la autoficción.

Chica desaparecida de Sophie McKenzie, ed. La Mar Salada

La Mar Salada, la editorial para juvenil hermana de El Pirata, recupera aquí un título que tiene ya casi veinte años pero que, pese a su éxito exterior, no había llegado aún a España. Uno de esos títulos que podemos rastrear en ese relanzamiento del thriller juvenil, aunque aquí tenemos más una mezcla de misterio, melodrama y alguna aventura sobre una joven que quiere saber más sobre sus padres biológicos y su proceso de adopción y cada paso que da parece más una película de Lifetime que la anterior.

El cementerio de Everden. La tumba de Walter Malone de Beatriz Oses, ed. Destino

De la madrileña autora de Erik Vogler llega un misterio sobrenatural con algo de humor, comenzando por su protagonista que se despierta intentando salir de una tumba. De su tumba. Ahora, perdida la memoria y acompañado de una tarotista y una joven -que han llegado siguiendo una pesadilla- tendrán que intentar descubrir qué es lo que está pasando en… El cementerio de Everden. ¿Veis? El título del libro. Si es que está todo pensado.

El lenguaje secreto de Jessi (12, El Club de las Canguro) de Ann N. Martin adaptado por Chan Chau, ed. Maeva
Pues aquí estamos, una docena ya de cómics de El Club de las Canguros, en esta tercera etapa en la que Epstein y Chau se reparten los números. Esta vez el tema es el aprendizaje y uso del lenguaje de signos después de que les toque cangurear a un joven sordo. Así que todo sigue bien aquí.

CLUEDLE: El caso del diamante perdido de Hartigan Browne, ed. HarperKids

Pues sí, un libro de pasatiempos con algo de historia alrededor, siendo esta vez los juegos de lógica y deducción. Y para un público juvenil. Personalmente creo que hubiera tenido más sentido sacarlo antes del verano, pero como llevan ya unos pocos en inglés supongo que si este les funciona podremos cambiarlo por el Logic Extra.

Montgomery Bonbon. Asesinato en el museo de Alasdair Beckett-King con ilustraciones de Claire Powell, ed. Bambú 

Una historia infantil, casi juvenil, de detectives. Con Montgomery Bonbon, un famoso detective francés reconocible por su boina y su gran bigote. Y una joven más que capaz. Tan capaz que se llama Bonnie Montgomery. Y si estás pensando que quizá el detective se parece mucho a una chica de diez años… ¿qué puedo yo decir? En este primer caso hay un museo, un asesinato y, por supuesto, mucha diversión.

Nuestros domingos de Véronique Kirchoff y Luciano Lozano, ed. SM

Una historia sobre la relación entre dos generaciones, con una abuela y su nieto que pasean los domingos y en la que ella va contándole los recuerdos de su pasado. Una forma de encontrar el punto común entre ambas vidas y, por supuesto, un magnífico trabajo en la ilustración.

Superninja Kururo de Marko Torres, ed. Bang

Como una mezcla de videojuegos e historia de ninjas llega este cómic infantil en el que el autor chileno nos muestra a un personaje poco heroico que acaba en mitad de una gran aventura. Y lo hace con humor y acción tanto en el texto como en los dibujos.

Gigante de Rob Biddulph, ed. Andana

Un libro rimado, una aventura marina, un pequeñito que quizá es más grande pero, sobre todo, la amistad, la perseverancia y cómo el tamaño no importa. Sino lo que haces.

Paula McPulgas de Anna Kemp y Adam Beer, ed. Andana 

Una gata villana, acogida por una bruja agradable, dispuesta a entremeterse en todas partes. Pero quizá eso acabe entristeciendo a la bruja, quizá Paula decida llegar a… algún tipo de acuerdo. Porque, al fin y al cabo, la maldad y la amabilidad pueden buscar el equilibro, entre humor y sorpresas.

Aquí no se rima de Leticia Jiménez y Susana Rosique, ed. Apila

No suelo decir esto, pero creo que merece la pena echarle un ojo a las páginas de muestra. Porque este álbum ilustrado debería de ser el nuevo Pollo Pepe. Un personaje central que quiere enseñarnos los animales mediante frases, que dan lugar a rimas, que salen mal, mientras el ratoncito va perdiendo la compostura. Con el autocompletar de la escatología que hace gracia a los más pequeños y con un dibujo expresivo y lleno de humor que lo realza. Una obra magnífica.

Nos leemos.