Empezamos mal, este Black Ops (UK) es la clásica historia de inútiles en las fuerzas del orden en su variedad infiltrados. Bueno, infiltrados de aquella manera. El problema es que no parece que tengan ninguna intención de… nada. Ni ellos lo hacen por interés propio, ni lo hacen porque acaben estando en el lugar erróneo en el momento incorrecto. Lo hacen porque el guión dice que lo hacen. Así que ni esto es interesante, ni ellos son divertidos -la idea de rutina cómica es que ponen caras y gritan, poco más- y aunque al menos Gbemisola Ikumelo tiene algo de carisma no es el suficiente como para salvar estos guiones.

Adaptar un libro parece buena idea hasta que decides que en realidad no querías adaptarlo, o esa parece, al menos, la experiencia de City on Fire (USA), que decide coger un libro ambientado en los ’70s y llevarlo a 2003. No me preguntéis por qué, porque tampoco parece muy interesado en explorar el cambio de época, si acaso en no tener que gastarse dinero en recrear e investigar la antigua. Estos últimos recortes -que se notan mucho, por cierto- de Apple son solo la mitad de la preocupación que comienzo a tener por la que, tras unos inicios complicados, fue convirtiéndose en todo un referente de series hechas bien. Porque cada vez se nota más el descuido con el que se están tratando, la falta de interés, las decisiones para ahorrar dinero que acaban impactando en la recepción de la serie y, en general, el paso de obras que tenían un algo más, un cuidado e interés como el de aquellas cadenas del cable de los noventa, a ese mismo genérico de streamflix que tiene que sacar novedades todas las semanas quiera o no. Porque eso es lo que tenemos, una serie genérica con un personaje femenino central que parece actuar por puro capricho para unir unas historias que van cada una a lo suyo y que, en realidad, tampoco nos interesan demasiado porque unos personajes desagradables, egocéntricos y narcisistas sin mayores cualidades redentoras no es difícil de encontrar en televisión. Mal van.

Una vez más, una serie sobre abarcar y apretar. No como centro de la misma, sino como ejemplo. Porque esta Class of ’09 (USA) intenta ser varias cosas a la vez y logra que, en cada ocasión, parezca que en ese momento preferiría ser la otra. Da igual que esté intentando ser Quantico, que haga guiños a Minority Report o que parezca decidir que lo mejor es This is Us. Lo que está claro es que no intenta ser ella misma. Y eso pesa, porque por muy bien que lo haga Brian Tyree Henry -que es mucho, por cierto- o por muchas caras raras que ponga Kate Mara -que son una enorme colección de ellas- o por mucho que pasemos intentando descubrir quién es el personaje porque han decidido hacer un reparto con tres líneas temporales y actores que se parecen -y reconozco que no esperaba no ser capaz de distinguir a Brian J. Smith de Jake McDorman en cuanto no se ve el bigote del segundo, pero aquí estamos- con, además, demasiado interés en meter sorpresas y secretos y blablabla como para establecer un punto de partida interesante o un grupo de personajes o de fondo en CUALQUIERA de esas tres líneas temporales. Incluso sin contar con los vergonzosos momentos de ciencia ficción que parecen metidos por alguien que pretendía parodiar la serie en lugar de mejorarla. Al final la suma de tantas cosas distintas no crea una mejor y más grande, sino que resta. Un desastre.

-A veces sospecho que lo que la Animación Adulta (sic) necesita es un programa de skteches, volver al TV Funhouse del SNL o algo incluso más suelto, algo que permita que si solo tienes el punto de partida y luego no sabes desarrollar las ideas para ser divertidas no te encuentres atrapado por esa trampa que tú mismo te has creado. Este Mulligan (USA) de Netflix es el ejemplo perfecto. Un punto de partida que podría dar para un sketch, quizá incluso para varios, pero que difícilmente puede aguantar una serie entera. Difícilmente podría haberlo hecho en 1993, no digamos en 2023. De hecho, a ratos parece que hubiera preferido ser una de aquellas rarezas para jóvenes con un punto extraño de los noventas – un Freakazoid!, un Toxic Crusader, un The Mask– que  su equivalente adulto – un Duckman, un The Critic, incluso la una década posterior Drawn Together– y, desde luego está lejos de Rick & Morty o, incluso, las obras dentro de la misma plataforma como Inside Job. Aunque quizá a esta última sea a la que más podría intentar parecerse. Para mal, porque es bastante más flojo. En fin, yo qué sé.

Resulta agradable esta The Muppets Mayhem (USA), aunque esté lejos de The Muppet Show o de las mejores películas al menos está más acertado que los intentos anteriores de Disney de hacer algo con los personajes. Sigue lejos de funcionar, y algunos de los problemas están en que en realidad no tienen tanto que contar de los personajes que han elegido como protagonistas y de la necesidad de estar todo el rato sacando cameos de famosos, pero quitando eso es una obra agradable, blandita y con algún golpe de humor entretenido en el que los Muppets tiran del carro mientras los personajes humanos parecen más unidimensionales que los muñecos. A ver si la próxima les sale mejor, pero al menos esta se deja ver.

Es posible que North Shore (AU) no sea original, ni interesante, pero tampoco está bien actuada. De hecho, el problema principal es John Bradley. Y cuando el problema principal es el que se supone que es el protagonista sabes que hay poco que hacer. Da igual lo mucho que Joanne Froggatt intente compensarlo. Igual que toda esta idea de hacer un Crimen en el Paraiso con Australia. Toda la trama es tan vaga que resulta complicado creer incluso esa cooperación, no digamos ya esa necesidad de meter a un investigador por parte de los ingleses. Sobre todo porque al personaje principal no le puede dar más lo mismo todo. No parece que tenga ningún interés en resolver el crimen o en interferir con los australianos, solo pone cara de ‘oh, oh, oh, esto no está bien, no debería estar aquí’ -en el mejor de los casos, en el peor podría ser de ‘me he hecho cacota’– sin acabar de establecer ni qué está haciendo ni cómo lo está haciendo. No opta ni por ser un detective cómico -un Colombo, un Marleau, un Vera, uno de los mil de Crimen en el Paraíso– ni, desde luego, uno de los trágicos. En una serie tan vaga como esta podrían haber ido por cualquiera de los dos caminos y establecido luego el tono. Un poco como cuando uno ve Asesinato en… y se encuentra con que según los protagonistas la pareja policial a cargo tira más hacia el drama o hacia una cierta ligereza cómica. Pero aquí no, aquí Bradley se pasa todo el capítulo; mientras se tiene que ir a Australia a investigar la muerte de la hija de un ministro, en teoría cooperando con las autoridades australianas; poniendo cara de que preferiría estar en cualquier otro lado. Y, sinceramente, pasados los primeros cinco minutos puedo decir que yo también.

Curiosa, casi impresionante, pero siempre con algo que acaba volviendo para atrás, así es esta Saas, Bahu Aur Flamingo (O) (IN) a mayor gloria de Dimple Kapadia colaborando de nuevo con Homi Adajania, y Kapadia devuelve estando magnífica en todo momento. Una obra que va dando tumbos entre el imperio criminal y las tramas familiares pasando por la acción y un cierto descontrol. Una familia criminal fundamentalmente femenina -de ahí el título que es algo así como Suegra, Nuera y Flamenco– prepara una droga -el flamenco, claro- a la vez que se debate entre los férreos dictados de la matriarca –Kapadia, claro- y el hacer piña o luchar entre ellas. Luego ya tenemos el resto del reparto femenino, algo de reparto masculino… Pero, sobre todo, mucha violencia, algo de sexo y, claro, drogas. La duración de los capítulos, como esa necesidad de meter distintos tonos o historias a la vez, le restan el interés que podría haber tenido. Lo que las interpretaciones, el vestuario y maquillaje o las magníficas imágenes que ofrece el director, parecían prometer. Podría ser mejor, también podría ser peor, pero sobre todo es un festival de Kapadia.

La decisión de hacer una historia postapocalíptica tendrá sus defensores y detractores, dedicarle los primeros tres minutos del piloto al InfoDump es un poco demasiado. También es cierto que el resultado de Taekbaegisa (O) (CS) o Black Knight está más cerca de la madmaxplotaition de los años ochenta, pero con las calidades de una película de The Asylum para después de comer. Supongo que estará basado en alguna cosa, dado que la duración no llega a los 50 minutos y solo aparecen seis capítulos, pero lo cierto es que me da un poco lo mismo. Ni yo soy el público de este tipo de obras ni me parece que la manera de presentarla en este piloto, con tanto rodaje en lo que parecen almacenes y tantos exteriores que parecen el aparcamiento de los almacenes, como si estuviéramos aún en la primera temporada de Arrow, sea algo que vaya a hacer por cambiar mi opinión.


¡Libros que Salen! Russell, «El asesino de Lady Gregor» – «Crimen en Cornualles», Tu y más

¡Que entre la pila!

Donantes de sueño de Karen Russell, ed. Sexto Piso

Quizá recordéis a Karen Russell por la novela Tierra de caimanes o el libro de relatos Vampiros y limones, el caso es que ahora ha venido a Sexto Piso con este Donantes de sueño relativamente corto pero que conjuga un fantástico que se mueve entre lo improbable y lo simbólico junto con un humor oscuro, porque esta historia de una epidemia de insomnio, de los problemas por una contaminación y la ética de lo que están haciendo, acaba hablando de empatía y compromiso.

Black Ghost. Siraya. Relatos de Taiwán de Miao-Yi Tu, ed. Cuadernos del LaberintoDescendiente del pueblo Siraya -los pobladores originales de Taiwán- la autora Miao-Yi ha querido recuperar la tradición de sus ancestros, de sus fantasmas, espíritus y seres de otras épocas, con los que se revela en el presente aquello que nos une al pasado. Gracias a eso vemos estos relatos que hablan de la historia de una tierra, con sus pinceladas más o menos fantásticas, tanto como de la de sus habitantes.

El asesino de Lady Gregor de Anthony Wynne, ed. Duomo
Crimen en Cornualles de John Bude, ed. Duomo

Pues parece que Duomo se mete también en el negocio de los murder mysteries clásicos con ediciones calcadas de las de la British Library Crime Classic. Comenzamos con dos clásicos, uno de crímenes imposibles y falsos testimonios en un castillo escocés, el otro de un pueblo de pescadores y un reverendo con notable intuición. Clásicos de aquella época que parece que están regresando, para suerte de los fanses.

La caja mágica de F. Tennyson Jesse, ed. Alba

Tenemos un nuevo Rara Avis de Alba con un libro de los de su vertiente más dramática: La caja mágica de la autora F. Tennyson Jesse, con ilustraciones prometidas de Camila Rosa, en la que habla de los problemas de las mujeres en los años ’20 del S XX a partir de un caso criminal real.

Historias oscuras, divertidas, con una fuerte presencia de esos habitantes del sur de Estados Unidos, como corresponde a un autor nacido en Mississippi pero que ha vivido en Alabama, Wyoming, California o Florida.
Un libro particular este, para un público juvenil en teoría pero que une criaturas extrañas y lectores no más inusuales, mezcla de fantasía urbana, misterio y terror.
Pues resulta que Crononauta ha decidido sacar este relatillo de 70 páginas a la venta en papel. Así que si tenéis -y queréis gastaros- 10€ en una historia -muy- breve que transcurre entre el primer y el segundo libro es vuestra oportunidad.
Una biografía es una biografía aunque el autor haya tenido acceso al autobiografíado, y es que es mejor reconocer cuando no son unas memorias o una autobiografía. Ese es el caso de esta obra sobre Shane MacGowan, cantante, compositor, creador y vocalista original de The Pogues… toda una vida dedicada a la música y metido en líos que ahora Balls sigue y establece para mostrarnos, sobre todo, al autor más allá de todos sus problemas.
Este no un recetario, aunque tenga recetas. Es un libro sobre la cocina, no de cocina. Porque lo que los autores, antropólogos, han hecho ha sido investigar las recetas y las decisiones, las alternativas que se buscaron ante la falta de alimentos. Las posibilidades que tuvieron que contemplar. Se acompaña con textos, desde declaraciones de algunos de los que tuvieron que improvisar a esas versiones y recetas, o las contextualizaciones y opiniones. Y se hace con ilustraciones para que podamos, además, verlo con más claridad. Porque no se trata de mostrarnos los pasos o el resultado, sino que entendamos que el hambre se resolvía con resignación e ingenio. Y que quizá no estemos tan lejos como pensábamos.
Un nuevo número de su colección En Casa, esta vez con Teresa Vivancos, con la idea de acercarnos las recetas de la cocina tradicional (dulce y salada) de Murcia.

Tres golpes de suerte de Sheila Turnage, ed. Invisibles
Miss Moses Mo LoBeau y Mr. Dale Earnhardt Johnson III , o Mo y Dale, son dos jóvenes que viven en el sur de estados unidos, porque esta es una novela realmente sureña, pero no solo. Es un cozy crime, un murder mystery juvenil con multitud de secretos, personajes y tramas que resulta un poco más infantil en ocasiones, pero que hace un gran trabajo construyendo ese pueblecito y, sobre todo, a unos habitantes absolutamente encantadores.

Magic Animals de Susanna Isern y Carles Dalmau, ed. Destino
El éxito de las series infantiles españolas va buscando entre unas y otras edades, y esta vez toca apuntar hacia la horquilla de los 6 a 8 años con esta creación de Susanna Isern y Carles Dalmau que promete un pueblecito misterioso, mucha magia con esos seres fantásticos, esos Magic Animal que pueden adoptar forma de niño o de animal, una mezcla de texto -no mucho- y cómic -nunca suficiente- y unas estupendísimas ilustraciones obra del segundo.

Otro precioso título, más cercano al libro ilustrado infantil que al álbum típico, de esta editorial en la que dos amigos, un erizo y un conejo, debaten qué es mejor, si las púas o el algodonoso pelo, mientras disfrutan de un día encantador.

Nos leemos.


Madremía. Bupkis (USA) es… Centrémonos en lo bueno, mejor centrémonos en lo bueno… Lo mejor de Bupkis es Joe Pesci. Por mucho, y sin rivales. Que es parte del problema. Esta especie de cosa quiere ser muchas cosas y no logra ser ninguna: No es Curb Your Enthusiasm, no es Senfield, no es Atlanta, no es Entourage… aunque esta última acaba siendo a la que más se parece pese a todo. No es que piense que Pete Davidson no puede ser divertido, o no podría tener una serie propia. El problema es que nada de lo que hace aquí parece divertido, interesante o mínimamente relevante.  Y no estamos faltos de cómicos auto-interpretándose o haciendo versiones de si mismos y de la industria del espectáculo o de su vida como famosos. Reales o falsos. Especialmente después de que hace unos años tuviéramos algunas realmente buenas, muy conocidas o no tanto.  Porque lo del principio de nombrar series podría seguir, hay incluso de cómicos que no se han convertido en gente de la que no hablar. Yo qué sé: One Mississippi, I’m Sorry, Doll & Em… Que no es que sea una cosa trillada, trilladísima, es que lo fue hará una década y media, y aunque ya no tengamos tantos seguimos teniéndolo. Que intenten volver a esto a estas alturas y con pretensiones de estar haciendo algo nuevo, cuando comienza con ‘una persona usa su sistema de VR -otra cosa que hace que suene a viejo- para ver porno sin ser consciente de que su madre está ahí’ y meta otra serie de anécdotas más o menos sexuales pero siempre pochas… No. No, no, no. Por favor, ya está bien. Ni Joe Pesci ni los espectadores nos merecemos esto.

Hay tanto que no me gusta en esta Fatal Attraction (USA) que probablemente tendría que hacer una lista de todo lo que me parece innecesario o molesto. Pero lo que más me molesta es que lo que querían hacer está claro que no es tanto Atracción Fatal como Presunto Inocente. Incluso si quisieran jugar a que la serie continúa a la película a la vez que la vuelve a contar. La decisión de convertir una obra negra en un policíaco, como si no se pudiera ir de lo uno a lo otro, es realmente estúpida. Precisamente porque juega con el final de la película original, así que intentar que hay un culpable diferente… en fin. Y eso de darle dos momentos temporales y que el pasado sea con luz amarilla todo el rato -lo que significa que prácticamente todo el capítulo está en luz amarilla-, o el intento de que parezca que existe en el momento en el que salió la película -o bastante antes, que muchas veces ‘finales de los ochenta’ parece el futuro lejano- pero luego que tengan ordenadores modernos. Nada tiene algo de sentido aquí porque, una vez más, convertir una obra de dos horas escasas en una serie de 8 capítulos de una hora cada uno es confiar en la paciencia del espectador. Es decir, en estos momentos hay liberadas más horas de serie que lo que duró la película. Y los actores… Joshua Jackson está irreconocible, no en un buen sentido. Con Lizzy Caplan eso no pasa porque no tenemos su imagen tan fijada. Pero, de verdad, si querían a Phoebe Waller-Bridge y Peter Krause haberles preguntado. Salvo que estén intentado imitar a Glenn Close y Michael Douglas, en cuyo caso se parecen casi tanto como a la película original. El resto del reparto se divide entre los infrautilizados y los que están mal. Así que casi mejor infrautilizados, como Amanda Peet. La serie entera es una mezcolanza que solo puede justificarse desde la esperanza de los canales de que si el nombre suena alguien se animará a verla. Mi duda es si alguien se molestará en pasar del piloto.

Dejando claro desde el principio que los hechos históricos son de importancia secundaria ante la posibilidad de hacer un drama histórico, esta serie extraída de Los Bridgerton tal y como te dicen desde su título –  Queen Charlotte: A Bridgerton Story (USA) -, expande y refina los temas y estilos principales de esa a partir de una doble línea argumental. Una en la ‘actualidad’ bridgerton con la Reina ocupándose de conseguir que su descendencia tenga descendencia, la otra en el pasado en la que la vemos lidiar con la boda concertada. El asunto es que no es otra aburrida historia de intrigas y mugre, sino un acercamiento en el que hay toques de humor, un centro de romance y por extraño que suene, un aprovechamiento de las decisiones de casting de la serie madre para hablar sobre la raza y su impacto en estas fabulaciones. Lo que ya la hace más interesante de la mayoría que se limitan a cambiar racializaciones sin ser consciente de su peso. Así que, supongo, gustará a los que gustaron de la serie original. Y el resto podrá tolerarla con más o menos gracia según lo que busque en una serie.

Cuando uno cree que la calidad de las series animadas de Netflix ha tocado suelo siempre llega una serie nueva para demostrar que no, y la de esta semana es Larva Family (USA) con una animación espantosa, unas decisiones de diseño de personajes horrorosas, una historia que son todo malas ideas y la sensación de que no saben ni a qué público se están dirigiendo. ¿Es esto para menores? ¿para adultos? Con tantos ‘chistes’ de pedos es difícil de saber. ¿Para nadie en absoluto? Es el tipo de desastre que uno solo puede esperar que dentro de una década sea ‘de culto’. En el hipotético caso de que para entonces la haya visto alguien.

Hace unos meses tuvimos la serie de Sumo Do, Sumo Don’t, pero viendo el retrato del sumo que hacen en Sankuchuari -seiiki- (O) (JP) o Sanctuary parece que están intentando que nos olvidemos totalmente de ella y de su visión de comedia adolescente que transmitía amor por ese deporte. Porque aunque aquí tengamos también una cierta parte de spokon y de reflexión sobre el sumo todo lo que aquella tenía de tierna y brillante lo tiene esta de violenta y oscura. Desde la primera imagen, para que nos quede claro. Y para continuar esa escena con sangre, sudor, lágrimas y también mugre, remiendos y refuerzos ortopédicos. Se nos muestra también la cotidianidad y una cierta imagen de grupo. Más tóxico que solidario, debo decir. Pero grupo. Los tópicos asociados a las producciones ‘adultas’ se van cumpliendo todos -incluyendo, claro, los sexuales y escatológicos-, del tratamiento de los personajes femeninos mejor ni hablar y, por si fuera poco, además dura una hora el piloto. En fin. Supongo que hay un momento en mostrar todo lo desagradable que se les ocurre para fingir que están siendo realistas. Que en la realidad solo hay cosas malas, no una mezcla de buenas y malas. Que todo lo que puedan sacar escabroso será por tanto memorable. Es un punto muy triste desde el que mostrar algo. No porque cause dolor, sino porque dan lástima. Da lástima que a estas alturas sigamos en las mismas, pensémos que los colores tienen que ser oscuros para ser serios, que todo tiene que ser malo para ser tenido en cuenta, y que ‘la verdad tal cual’ es desasgradable. Es una pena que tengan que vivir en ese mundo, pero no tengo intención alguna de dedicarle mucho más espacio a las pretensiones de adolescente edgy de esta gente. Si solo tienes mugre pero no personajes o trama cualquier ganas de recomendarla o verla va a concluir aquí.

Un nuevo ejemplo de serie para la que no soy público. Normalmente no puedo con las historias de ‘pueblo encerrado’, con las historias postapocalípticas, con los misterios-misteriosos que los gobernantes han montado porque patatas. De todo esto tenemos en Silo (USA), en la que Apple se ha gastado mucho dinero para adaptar unos libros que recogían todos estos tópicos y alguno más. No tiene nada malo, tampoco nada bueno, es sólida en ser más de lo mismo. Así que supongo que a los que les gusten estas cosas lo disfrutarán mucho. Casi tanto como sé que yo suficiente he tenido.

Una historia curiosa esta de A Small Light (USA) que busca una manera nueva de contar una historia conocida. En este caso la de Anna Frank. Pero aquí desde el punto de vista de las personas que la acogieron y escondieron. Es verdad que por un lado todo lo que suena ha sido contado ya en varias ocasiones y que se ha optado por una versión… digamos que ‘para todos los públicos’ en términos de lo que se cuenta y cómo se cuenta. Pero supongo que lo uno va por lo otro, así es más fácil que llegue a un público mayor y, supongo,  que se conozca también el papel de estos secundarios de la historia principal. Reconozco que la serie, sin encontrarle ningún fallo grave -episodios de una hora, a estas alturas empiezo a resignarme, supongo-, me ha provocado cierta ambivalencia. Pero quiero creer que es culpa mía, no de la serie.

El éxito de las telenovelas turcas tiene buen material en este Terzi (O) (TU), uno de esos dramas de amor, moda y lujo, que para eso se llama también El Sastre. Incluye un poco de todo: Protagonista aparentemente íntegro, mejor amigo que es también el probable villano, damisela en apuros para el interés romántico, problemas familiares en un lado, familia problemática en la otra, y muchos secretos. Fundamentalmente familiares, pero probablemente no solo. Todo eso y una realización tirando a clásica, una buena producción y, en fin, todo lo suficientemente agradable como para pasarte unas cuantas sobremesas viendo unos capítulos de entre 30 y 47 minutos que lo hacen todo más fácil aún. Una obra sencilla, ordenada, un tanto anticuada en su estilo y planteamiento, pero con ello en mente, realmente bien hecha.

Es bastante interesante esta versión de Tom Jones (UK), que ha estrenado primero la estadounidense PBS pese a que esté co-producida (y muy claramente siendo responsable de la producción) la británica ITV, pero lo más interesante, al menos para mi, es cómo cogen la novela original y deciden acercarla al S XXI desde el S XVIII. Esto significa no solo decidir la parte en la que se centran -que en este caso es la romántica con un cierto tono bridgertonesco aunque supongo que lo suyo sería hablar de la versión de Vanity Fair que hizo la propia Gwyneth Hughes y que ya mostraba muchos de los puntos fuertes de esta-, sino también cómo cambian personajes y trasfondos. Entre otras cosas para, quiero creer, hacer más amable para el público actual la figura de su protagonista. Que pasa de ser un pícaro que está enamorado de una mujer pero no puede evitar ir liándose -e incluso teniendo hijos- con otras a una persona víctima de las circunstancias que no conocía a su interés romántico, Sophia, hasta después de estos líos. Así que debemos de suponer que para otros líos buscarán explicaciones y excusas distintas. En cualquier caso, las decisiones pueden ser más o menos discutibles pero el resultado es muy bueno. En parte también porque el trabajo actoral es magnífico, especialmente entre los secundarios de carácter, pero también porque la pareja protagonista tiene toneladas de química. En resumen, otra brillante obra de Hughes basada -con cierta libertad- en un clásico de la literatura picaresca inglesa.

Espero que esta vez dejen a Tartakovsky hacer sus cosas, porque este  Unicorn: Warriors Eternal (USA) ofrece una dualidad más allá de su otra dualidad. Esto es, por un lado es una serie sobre la dualidad interior. Por otro lado, está claro que el propio Tartakovsky está haciendo una reflexión meta sobre el hecho en sí, por un lado por la sensación de Grandes Éxitos que tiene la serie en la que se nota que ha decidido revisitar ideas y situaciones propias – hay rastros claros de Sym-Bionic Titan, pero también podemos entrever Samurai Jack o incluso Las Guerras Clon, y no me extrañaría que pasado este piloto doble fuéramos viendo cosas de otras de sus series- pero más aún de los ajenos. Yo diría que la inspiración principal tiene que ser Tezuka porque, bueno, desde los diseños de personajes a las mezclas de lo serio y lo bufonesco están ahí. Pero también hay rastro de Fleischer, Bakshi, Miyazaki o Disney. Hasta el punto de que puede llegar a parecer una obra sobre esa reivindicación de la animación más allá de la historia en sí. Lo que pasa es que la historia en sí también habla sobre las diferentes encarnaciones a lo largo de la historia, lo que cambia y lo que queda, la dualidad de lo actual en la que hay algo antiguo dentro, y cómo ha evolucionado. Cómo esa mezcla entre la fantasía, los superhéroes y el steampunk es a la vez una misma todo el rato y, por otro, bien diferente. Pero, además, parece una lucha y reflexión sobre el estado actual de la situación de la animación, no solo porque resulte mucho más abrupta – como si hubiera tenido que hacer recortes-, también porque de la sensación de que está planeado de una manera que pueda funcionar con diferentes extensiones de capítulos y temporadas, en lugar de hacer un plan a mayor plazo y verse apartado del proyecto como de costumbre. No sé si irán por ahí los tiros realmente o si simplemente se ha cansado de luchar contra sus jefes. Sea como sea, logra ser una serie apreciable aunque con un poco más triste de lo habitual, que hablando de Tartakovsky ya es decir, y no tanto por lo que cuentan o cómo lo cuentan sino por lo que es y cómo parece serlo. Al fin y al cabo es la melancolía -quizá hasta con un punto de nostalgia- que uno esperaría de unos Grandes Éxitos.

Supongo que lo que querían con White House Plumbers (USA) era montar una comedia política. No tanto por el resultado como por echar un ojo a los responsables intentando decidir qué es lo que intentaban. Está claro que no quieren ser serios-serios pero no queda muy claro si se trata de una mirada ligera a un hecho histórico o si realmente esperaban montar una comedia. Y parece que es esto último. Cogen un libro real, en el que una persona cuenta su participación en los hechos, e intentan… no sé… ¿hacer una versión Veep? Lo cierto es que creo que esperan que Harrelson y Theroux nos parezcan hilarantes. Pero está claro que yo no lo comparto. Porque al final este teatrillo que mezcla lo personal con lo político, momentos de glosar el chapucerismo de la operación y unas interpretaciones digamos que particulares solo da para lo que da.


¡Libros que Salen! Takahashi, «Yo no soy Starfire», Koenig y más

¡Los amigos primero!

No a todo de Guillermo Zapata, ed. Lengua de TrapoEl querido Guillermo Zapata ha decidido escribir un libro sobre El Tamayazo, un libro que sigue la investigación realizada originalmente para una versión audiovisual de la misma historia y que aquí sirve no solo para contar ese momento oscuro en que la voluntad popular fue subvertida por una derecha incapaz de admitir la derrota sin intentar un truco sucio más, también sobre la suciedad de la lucha política que muchas veces depende menos de grandes conspiraciones perfectamente urdidas y más de improvisaciones y chapuzas que sirven para lograr unos objetivos.

¡Que entre la pila!

Mermaid Saga de Rumiko Takahashi, ed. Planeta Cómic

No creí yo que fuera a verlo, pero aquí está por fin. Los tres volúmenes de las Mermaid Saga que Rumiko Takahashi sacó en los noventa. Una mezcla de folclore, terror y romance con caras ocultas, y partes afiladas debajo de una superficie bella y brillante. Probablemente la mejor de las obras inéditas -legalmente- en castellano de la autora.

Yo no soy Starfire de Mariko Tamaki y Yoshi Yoshitani, ed. ECC

Un asunto de madres e hijas, sobre todo de aquellos que no se parecen, y que se crea desde esa necesidad de auto-reafirmarse por parte de Mariko Tamaki y Yoshi Yoshitani, en una de las más interesantes obras dentro de esta colección juvenil de títulos de DC.

La chica que vive al final del camino de Laird Koenig, ed. Impedimenta

Hacia tiempo -al menos desde los ’70, diría yo aún pudiendo equivocarme- que no teníamos este libro -entonces llamado de manera aún más sugestiva: La chica de las tinieblas– en España. Una lástima, porque esta obra -probablemente la más conocida de Koenig– es un buen ejemplo de gótico americano, con su pueblo extraño, sus silencios inquietantes y ese pueblo convertido en un personaje informe que presiona y pregunta, llevando la historia de esta misteriosa chica, de cuyo padre nadie parece estar seguro de nada, y de su amistad con un chico que dice que quiere ser mago, un joven cojo y algo retraído, y de como la libertad de la que goza la joven parece ser motivo de antagonismo con esa masa que es el pueblo. Gótico americano, como tiene que ser.

Una novela extraña y alucinatoria, con un fondo de horror corporal surrealista en un mundo al que una amenaza invisible y tres mujeres luchando contra él.

Koko quiere ser buena de Jen Wang, ed. Sapristi

La primera obra de Jen Wang, sobre un grupo de jóvenes buscando encontrarse y entenderse, con algunas de las características que la harían conocida en el futuro pero aún sin ese estilo depurado. Pero siempre es bueno que se vayan animando a traer más de sus obras.

Vida imaginaria de Natalia Ginzburg, ed. Lumen

Un libro que podría ser de memorias o de ensayo, que aborda asuntos de su vida pero también de su punto de vista y opiniones. Una obra poco conocida pero no por ello menor de la gran Natalia Ginzburg.

La fortaleza de papel de Osamu Tezuka, ed. Planeta Cómic

Las memorias de guerra, de la Segunda Guerra Mundial en concreto, de lo que Tezuka aprendió -o lo que vivió, pero también- combatiendo con los Japoneses. Y cómo su vida cambió como con un vuelco a resultas de la misma.

Mujer Akata de Nnedi Okorafor, ed. Nocturna

Pues aquí estamos, con el último volumen de las historias de esta Bruja/ Guerrera/ Mujer, una obra más cercana a la fantasía en la que Okorafor nos ha ido contando la evolución de su protagonista. Que, de momento, queda completada aquí.

Julieta y Piruleta de Mr. Tan y Paco Sordo, ed. Bruño 

Nueva colección, que sale con tres títulos, de historias con mucho humor y algunas aventuras por parte de una princesa inquieta y su pequeño unicornio.

Nina de Sabine Lemire y Rasmus Bregnhøi, ed. GatoSueco

Un año en la vida de una joven que está notando una separación con sus compañeras. Su mejor amiga ha montado un ‘club del amor’ con una chica nueva que parece muy guay, pero es que ella nunca ha estado enamorada. Así, entre amistad, amor, padres peculiares y la dificultades de hacerse mayor a un ritmo diferente veremos todo para lo que dan doce meses en este cómic costumbrista tan agradable como bienhumorado.

Luis y Tabitha de Stephanie Campisi, ed. PicaronaUna curiosa historia de gatos, amores y clases sociales, con un dibujo elegante y expresivo que sirve para redondear la historia.

Nos leemos.


No sé muy bien qué decir aquí. Porque a mí El amor después del amor (O) (AR) me ha dado muchísimo igual, diría que algún momento me ha producido hasta sonrojo… pero no me lo creería ni yo. El asunto es que sospecho que esto se ha hecho para 1) los fanses de Fito Páez o bien 2) los fanses de los biopics. Intensos, además, porque esta es una historia que -no sé si por necesidad o por decisión- se nos presenta bien intensa. ¿Para quién no es? Aparentemente para mí, que ni tengo especial mitomanía por Páez, ni me parece realmente interesante el relato de la persona, de la música, de la industria o de la época. Meh.

Viendo este Citadel (USA) y recordando Los Anillos de Poder, quiero decirle a Prime que tengo un puente en Brooklyn que le dejo a buen precio. Porque vaya manera de dejarse millonadas en cosas que ni lo lucen -como mucho una cierta pretenciosidad de anuncio de perfume- ni lo disfrutan -porque para una ensaladilla de tópicos como es esta podrían haber hablado con Ammo Content. Es como ver la cosa esa de True Lies si les hubieran dado mucho más dinero que cabeza. No dinero infinito, porque hay cosas como cuando hablan en español que se ve que no han decidido que necesitara a alguien ahí. Así que ese es el aburrido, reiterativo, previsible -mucho me sorprendería que la mujer no fuera una agente doble- y francamente prescindible producto entregado. Uno para el que claramente no han mirado lo que están haciendo en el cine de Asia (Del Sur, Oriental, Sudeste… tanto da, lo hacen mejor) sino, en apariencia, algún foro en el que adolescentes que han descubierto el género piensan que pueden revolucionarlo. Creo que me voy a poner Rabbit Hole, que me apetece ver una serie de espías, con acción y giros, que esté bien hecha.

Una nueva obra infantil en Apple TV+, un nuevo ejemplo de que algo está cambiando en la compañía y no para bien. Este Frog and Toad (USA) que posiblemente suene más como Sapo y Sepo reproduce y captura el espíritu de los libros pero toma decisiones en al animación que no acabo de entender, buscando un estilo entre el clásico y el moderno, con una animación menos cuidada de lo que solía ser habitual en la cadena. Y ya es la segunda vez. Que aquí el estilo aún lo disimula un poco, pero que ya empieza a mostrar una tendencia que, ciertamente, no me gusta nada.

Un drama político y sentimental, eso es Jen hsuan chih jen tsao lang che (O) (TW) la nueva serie taiwanesa de Netflix conocida también como Wave Makers, que presenta la historia de unas elecciones -tras una derrota anterior- desde el punto de vista del personal de campaña: los planificadores y los voluntarios sobre todo. Mostrando un poco de las puñaladas pero, sobre todo, reforzando esa idea de que la gente en realidad es buena y el sistema tiene arreglo porque El Pueblo es bueno y si se le trata con… en fin, os imagináis del tipo de cosa que tratan de hacernos creer. Una especie de Cultura del Esfuerzo Político que de puro edulcorada debería ayudar a vomitar. En fin, la propaganda es así.

Hay veces que ves una serie y tienes que comprobar si no es una serie antigua que hayan estrenado en otra plataforma o en otro país. Con Love & Death (USA) no pasa eso. Con esta vas directamente a mirar si es la segunda temporada de una serie que se haya estrenado antes. Ni siquiera es una sensación de ya haberla visto en el sentido de ‘esto me resulta conocido‘ sino de ‘esto es la prolongación repetitiva de algo que ya he visto‘. Luego he descubierto que ya habían hecho una serie sobre el  mismo caso. Tanto da, porque la diferencia de la aproximación es imperceptible. Aquí toca usar los hashtag de Buena esposa americana, Años ’50s, Iglesia, True Crime Reinventado y Cambio de vida. Es posible que varias estén mal; sospecho que en realidad deben de ser los ’80s o así, me da lo mismo porque lo de los ’50s es porque está en ese pasado mítico estadounidense que es irreal, del mismo modo que hay un personaje que podría estar interpretado por Jerry O’Connell o Ewan McGregor pero, en realidad, es Patrick Fugit. Lo que resumen en general la idea detrás de la serie. Más de lo mismo, poco original, intentado que la actriz principal a cuya mayor gloria se ha hecho esto, Elizabeth Olsen, salve los muebles. Y con una cierta tendencia a que los pelucones distraigan más que la historia. Es decir… ¿quién pensó que ponerle el doble de su peso en peluca a Krysten Ritter era buena idea? Lo de Jesse Plemons no pienso ni intentar comprenderlo, entiendo que es un asunto de gustos y estoy lejísimos. En general hablaría de una Situación Pedro Picapiedra, pero lo cierto es que está casado con Kirsten Dunst -si mal no recuerdo- así que está claro que el que está incorrecto soy yo. Total, que esto más que rancho es morcilla. Aunque sea una morcilla con la cantidad justa de sangre.

Pues bueno. Malpractice (UK), aquí estamos. Uno de esos dramas médicos con una protagonista al borde, muchas cosas a la vez y se supone que habrá alguna trama en algún momento pero lo cierto es que da la sensación de que es una trama secundaria de Nurse Jackie que se ha independizado. Ni mal, ni bien, ni todo lo contrario. Más de lo mismo con, supongo, la esperanza de que en algún momento cambie algo.

No entiendo esta necesidad de querer contar una historia pero pasar los primero capítulos contando otra. Una vez terminado el piloto he ido a ver si el segundo capítulo me contaba más. Pero no había. En este piloto sobre todo tenemos cerditos, la vida de la madre y el padre, hay como medio capítulo antes del nacimiento del protagonista, que es algo que me parece mortal, y luego ya un salto y blablabla. Hasta empezar a mostrarnos cómo es y su -mala- relación con sus padres y blablabla. Así que me he ido al trailer. Y me he pasado un buen rato del de este Nappeun-eomma (O) (SC), o The Good Bad Mother, intentando recordar por qué me sonaban tantas cosas conocidas. ¿Qué era lo que me decía que esta historia de un joven y ambicioso abogado que por un accidente acaba ‘con la mente de un niño’ era algo que ya había visto? Pues, probablemente porque mucho de lo que coge lo coge -o, al menos, es el referente estadounidense- de A propósito de Henry. La película en la que Harrison Ford es un abogado sin escrúpulos hasta que un accidente () le deja con etc… Solo que aquí lo juegan de otra manera. Lo juegan en el contexto de qué llevó al protagonista a ser como era, y cuánto de eso es culpa de su madre que, a la vez, se encarga de aprovechar esta segunda oportunidad. Así que mientras en la película USA se centraban en el matrimonio y la relación con la hija aquí tenemos la relación con la madre -y muy probablemente la búsqueda del amor porque  estas cosas van así. Lo que sirve de demostración de que incluso tomando ideas de otras partes se puede hacer una obra que es claramente distinta. Además de pasarlo a un pueblo en el que la exaltación de la ruralidad -ya sabéis cómo va esto, y si no imaginad la cosa de las películas de Navidad y similares- Una suerte de drama amable -y con cerditos- que explora una relación maternofilial. De nuevo, no es lo mío pero le reconozco los méritos. También le reconozco que 70 minutos es más de lo que estoy dispuesto a aguantar, pero entiendo que eso es -como en el caso español- un mal endémico.

Que sopor más absoluto ha sido este Saint X (USA), hasta el punto de que, en lugar de hacer lo lógico y abandonarla tras un piloto absolutamente insulso en el que no pasaba prácticamente nada y, además, lo hacía a ritmo lento, me puse el segundo capítulo para ver si a partir de ahí la cosa tomaba movimiento. No solo no, sino que, además, tampoco. Es sorprendente, sobre todo, porque el año pasado tuvimos The Resort. Yo qué sé, que le hubieran echado un ojo en lugar de hacer… esto.

No sé yo cómo entender este Sam – A Saxon (O)(AL), que no deja de ser otro de esos títulos de carrera criminal que sigue varias obras anteriores, incluido un documental. Porque lo que está en el centro es el problema racial en Alemania, con un protagonista real que se supone que era fue el primer policía afroalemán del cuerpo, que fue imagen de una campaña antiracismo y recibió tal trato que… dejó el cuerpo. Y se metió a ladrón. Así que los periódicos pudieron seguir atizándole. Y pasó por prisión y blablabl y ahora da cursos y escribe. En fin, yo qué sé. Conociendo la historia supongo que los giros son menos sorprendentes pero, en general, da la sensación de que algo así podríamos suponer. Pero bueno, que el nivel general es más de un telefilme para la gente que, supongo, no le suene la historia. Pero conociéndola… psé. No sé si desconociéndola mejorará.

No sé yo en qué momento se supone que está ambientado este Star Wars: Young Jedi Adventures (USA) pero reconozco que lo primero que he pensado es que si ven entrar a un Skywalker por la puerta lo mejor que pueden hacer es salir corriendo. Pero bueno, al margen de esas cosas, una agradable serie de cortos sobre un grupito variopinto de niñ-ish jed-ish sin demasiado fondo pero con la cantidad razonable de posibilidades de Marketing. Que supongo que es de lo que va esto, claro.

Cuatro horas de telefilme, eso es lo que nos ofrece Sygeplejersken (0) (DI) o The Nurse, que podría haber sido uno de esos Basados en hechos reales de dos horas que se ponían en sábado y domingo pero que ahora son cuatro capítulos para los bingeros. Supongo que la intención es buena, pero una vez que lo que está pasando y va a pasar está visto realmente no tiene mucho sentido ni alargarlo ni extenderlo. En fin, otra serie que podría haber sido un correo, digo… una película.


¡Libros que Salen! Lee, «Bárbara, la última berserker», Bryson y más

¡Que entre la pila!

Bárbara, la última berserker de Dan Abdo y Jason Patterson, ed. SMUn cómic de aventuras, de espada y brujería, pero para peques. Una joven bárbara acaba con una peligrosa espada encantada, teniendo que liberar a su familia y amigos de un malvado brujo y enfrentada a los monstruos que asolan las tierras. Teniendo que viajar con su su mejor amigo yeti en busca de otras tribus que le ayuden a lograr la paz. Una historia clásica que mide su humor tanto en el guión como en los dibujos para que en lugar de un cómic para la franja superior de edad sea una lectura infantil de aventuras.

La casa de los huesecillos de Beverley Lee, ed. Dilatando Mentes

Beverley Lee, a quien quizá recordéis por el Gabriel Davenport en Carfax, nos trae aquí una novela de terror más clásica. Con un autor caído en desgracia que se retira a la montaña, a una casa acristalada en la que quiere escribir su próxima obra y en la que, por supuesto, pasan cosas. Siempre les pasan cosas. Una obra que promete más terror que su otra saga, y que sin duda estará realizada con la misma pericia en la escritura.

– Viaje al sueño americano de Bill Bryson, ed. RBA

Cuando Bill Bryson decidió regresar a vivir a USA probablemente no esperaba que fuera una mezcla de recuerdos y descolocación lo que se encontrara, pero gracias a eso hace un libro similar a los de viajes en el que intenta explicar esas sorpresas y particularidades con la que se encuentra el que vaya a residir un tiempo con el pueblo estadounidense. Sinceramente, no sé en qué follones andará RBA, que primero trata esto como una novedad, luego no da información -sobre todo información para saber si es una reedición de Historia de un gran país que publicó Península/ Altaïr en 2002, cuando aún no era Planeta– y al final en su web pone solo que saldrá como ebook. Bryson se merece un poco más de claridad en la edición, creo yo.

Terror tales y los pulps bizarros de Javier Jiménez Barco, ed. Diábolo 

Jiménez Barco, que ya realizara Chicago-Marte por 15 centavos. Una historia de las revistas pulp, continúa su escritura sobre revistas pulp centrándose ahora en las de ‘pulp bizarro’, ‘horror gótico’, ‘shudder pulp‘ o como queramos llamarlas. Historias de ‘weird menade’, sobre todo; con un gusto por lo truculento, lo bizarro y lo extraño que presentaba una mezcla de extraños personajes, macabras historias y, generalmente, jóvenes y bellas víctimas sometidas a todo tipo de situaciones extremas.

Una ardiente bruma (Antología) de Emily Dickinson en selección y versión de Lorenzo Oliván con ilustraciones de Natalia Ranera, ed. Edelvives

Una de esas ediciones ilustrada muy de regalo que preparan en Edelvives, con los poemas seleccionados -para algo es una antología- presentados en inglés y en castellano a la vez, y con muchas ilustraciones coloristas y a veces evocativas y en otras simbólicas que la autora de las mismas, Natalia Ranera, ha preparado para que este libro sea mucho más que una antología de y sobre Dickinson.

El chico vacío (Agencia Lockwood) de Jonathan Stroud, ed. Hidra

Poco a poco pero ya hemos llegado a la parte en la que Hidra comienza a publicar inéditos de Agencia Lockwood. Ya sabéis, jóvenes investigadores de lo paranormal (o cazafantasmas o como queráis llamarlo) en un mundo sin informática que tiene alguna reminiscencia victoriana aunque en teoría no lo sea. Aquí siguen las investigaciones e intrigas que comenzaron en los dos anteriores libros que -explicando que se animen a publicarlo de nuevo- fueron adaptados a serie por Netflix. Así que, bueno, ha tardado un poco pero aquí es tanto donde nos quedamos la vez anterior que Alfaguara intentó publicarlo en España como donde terminó la primera temporada de la serie. ¡Buenos motivos ambos para darle una oportunidad a este El chico vacío!

El quinto reino (15, Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SMPues poco a poco las princesas dragón ya han llegado hasta su volumen número 15. Con un nuevo reino, con distintos retos, más aventuras y con los siempre preciosos dibujos de Luján Fernández.

Pelucas Paruka de Catalina González Vilar con ilustraciones de Cinthya Álvarez, ed. SM

Una historia sobre sociedades restrictivas, gente que opina sobre cómo hay que ser para ser Excelentísima, y una decisión que en apariencia va en esa dirección -la protagonista se queda calva y decide comprarse una peluca para mantener esa Excelencia- que pronto se va desmadrando e impactando en ella, sus allegados y, por supuesto, toda la sociedad de Le Ville. Una historia interesante que cuenta, además, con las divertidas ilustraciones de Cinthya Álvarez.

Nos leemos.