Hay cosas en Believe que dejan con ganas de ver la evolución de la serie, pero ninguna que produzca entusiasmo. La trama parece más antigua que comer con las manos y formada por un popurrí visto miles de veces, una chica con poderes que no sabemos si será elegida o qué, grupos que luchan por usarla, protegerla, encerrarla, gente injústamente acusada que sale en su defensa y blablabla. Entre Ojos de fuego y Héroes -y claro- con la ventaja de dar de comer a Kyle McLahan y que el piloto lo dirija Alfonso Cuarón, que para eso es cocreador junto a Mark Friedman de la cosa esta. J.J. Abrams aparece como productor ejecutivo pero, en fin, démosle un par de capítulos de duda.

Ganas me dan de no hablar de Cosmos porque su piloto puede ser muchas cosas pero no parece precisamente un piloto. En lugar de realizar una introducción didáctica al tema a tratar se centra en hablar de lo chachi que es la ciencia haciendo alarde de los nuevos medios técnicos de los que va a disponer la serie entre los que destacan animaciones y efectos especiales por todas partes -¡ese patinete espacial!- a la vez que se hace un ejercicio de reivindicación de Carl Sagan que pasa rápidamente de lo emotivo a lo nostálgico. Así que más allá de humo, espejos, lágrimas y autopalmaditas en la espalda poco se nos muestra. Dedicar a esto un capítulo entero… Pues será que les sobra tiempo. A ver el siguiente si logra contar algo.

Hablando de decisiones inexplicables. ¿Qué sentido tiene From dusk till dawn? No me refiero a la película -ni a la saga- sino a este piloto. Hay cosas de la película y cosas que se apartan por completo, no llegan ni a acercarse al Titty Twister y lo sobrenatural parece importar menos que lo violento. Imagino que las pretensiones del director de montar escenas y jugar con ellas como si fuera cine han hecho elegir este extraño resultado que no deja claro si estamos ante una miniserie o si es un experimento autoral. En fin, paciencia.

La que puede agotar a los más pacientes es Resurrection, espantodísima, estirada, sosa e insoportable -no necesariamente en ese orden, más bien todo a la vez- serie de la ABC americana sobre unos muertos que reaparecen en la vida de los vivos para demostrar… no sé… ¿que Les Revenants o In the flesh son magníficas series de televisión que no es tan sencillo replicar?

¡Y ahora Canadá! Empezando por Spun out, una comedia de las de toda la vida hasta el punto de que es difícil saber si se la encontraron tirada en un almacén cerrado desde los noventa. Que yo entiendo que haya quien crea que Newsradio o Just shoot me! son ejemplos a imitar, por supuesto, pero es que por mucho Dave Foley que trate de sacar esto adelante estamos más cerca de Suddenly Susan, y así no hay quien termine sin esfuerzo un episodio.

En cuanto a interpretaciones estelares, Andrea Martin está espléndida en Working the engels, serie canadiense -que por lo visto tiene pasta americana de la NBC así que ya se encargarán de joderla- que pretende ser su Arrested Development -y si no lo está intentando el creador debería descubrir de donde sale su inspiración- aunque a menor tamaño y siendo imposible de replicar. Eso sí, Martin es una excelente actriz cómica, como siempre, de manera que solo por verla a ella hace que merezca la pena.


Cuando alguien me pregunta qué libro de ensayo sobre cine de terror creo que sería más interesante ver publicado lo primero que pienso es en este Nightmare USA: The Untold Story of the Exploitation Independents o Nightmare USA para abreviar. Lo segundo que pienso es que jamás lo veré en español y ya veremos si en inglés sigue saliendo. Porque lo más divertido de todo es que este grueso, pesado y completísimo volumen es solo el primero -que cubre de 1970 a 1985 masomenos– de la proyectada magna obra de un hombre: Stephen Thrower.

Músico y entusiasta del terror, este inglés, antiguo miembro del grupo Coil y actual de Cyclobe, ha estado trabajando en la parte ensayística del género desde muy pronto, ya fuera en fanzines de todo tipo o en publicaciones más o menos independientes. De ahí salió el -magnífico- recopilatorio de textos del fanzine Eyeball o un libro sobre la figura del nunca suficientemente reivindicado Lucio Fulcci. Todo lo cuál acabó llevando a este magno propósito: Una completa recolección -pues excede en logros y propósitos a la mera enciclopedia- de las películas independientes de género que, se suponía, abarcaría distintos años y continentes. Y bien es cierto que hace solo 7 años de su publicación en inglés y 5 de su aparición en una más económica edición rústica pero la personalidad del autor y el hecho de que en FAB Press-una editorial a la que ponerle un estanco, sea dicho de paso- estén agotadas ambas ediciones no hace tener muchas esperanzas en que podamos seguir disfrutando.

El libro en sí muestra esta ambición en ir más allá dividiéndose en tres partes: La primera es un magnífico ensayo histórico sobre la creación y evolución de películas y corrientes del cine de género en el fantástico fundamentalmente -aunque no solo- de terror. Un estudio que justifica por si solo la compra del libro por su detalle y atención en el repaso de lo sucedido sin saltarse los puntos altos ni bajos del mismo. La segunda parte se centra en alguna de esas películas incluyendo entrevistas con productores, actores, directores, guionistas, y explorándolas todo lo a fondo que es posible. En la tercera se complementan las dos anteriores con una enorme batería de reseñas más cortas de más de cien películas. Todo ello con enorme profesionalidad, conocimiento y amor por el género incluso -pero no debido a ello- en las producciones más bajas. Desconozco si alguna vez veremos el segundo volumen, sea centrado en Europa o en continuar las peripecias americanas; desconozco también si alguna vez algún loco se atreverá a traducirlo al español; lo que sí puedo decir es que siempre lo consideraré uno de los grandes libros del género.

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El recorrido típico de una serie -y su guionista- en USA.

Una vez que tenemos establecidas las formas en que las cadenas se organizan parece que tenemos una base para seguir hablando de asuntos habituales de la televisión. Y hoy le toca a la forma de poner en marcha una serie. Que también explica muchas cosas.

Hasta hace muy muy poco era extraño que una persona pudiera vender de la nada una serie de televisión. Los pocos casos que existían solían pertenecer a gente que venía de otros campos -fundamentalmente del teatro, el paso de cine a series también era raro para los guionistas- con una reputación ya formada. Incluso ahora siguen siendo una minoría.

Sobre todo porque la creación de audiovisuales seriados para la televisión USA es otra industria allí por lo que todo está más compartimentado y estereotipado de lo que uno creería razonable aquí.

Siguiendo al guionista que va a acabar creando la serie podemos ver el proceso en retrospectiva y para eso necesitamos un principio. Salvo que ese principio suele ser múltiple. Antes de ser fichado para una serie lo más habitual es haber hecho algún curso de guión/ master o alguna carrera que ponga en contacto con gente que trabaje en el mundillo -a ver si os creéis que estas cosas solo pasan aquí- pero no es lo más determinante. Eso suelen ser las pruebas que podríamos reducir a un a ver cómo escribes. Sobre todo porque antes de ser fichados los guionistas suelen ofrecer ejemplos de trabajos de dos tipos, uno sería el piloto de una serie creada por ellos, el otro lo que se conoce por spec y que no es sino un guión de aficionado de una serie pre-existente, una especie de fanfic que permite ver a los productores/ editores de guiones cómo funciona el posible fichaje dentro de un territorio conocido. -Normalmente llevan varios, sobre todo de los spec, para poder demostrar variedad de registros, pero vaya.-

Una vez convencido el responsable -incluso aunque sea en un puesto algo más modesto de Ayudante para ir metiendo el pie- comienza la subida en la sala de escritoras. Puede que trabajando en la serie en curso o saltando de una a otra. En cualquier caso suele haber un par de paso inevitables como pasar de Guionista a Supervisor de Guiones y de ahí a Jefe de Guionistas, una vez en uno de estos dos puestos es más sencillo conocer a algún Creador o Showrunner. Que no es lo mismo.

El creador puede haberse limitado a tener la idea principal a partir de la cuál se desarollará la serie. El showrunner es una figura a mitad entre un jefe de guionistas y un productor que se encarga de manejar la serie de una determinada manera. De esta forma la serie puede haber sido creada -o ideada- por una persona para que luego el showrunner se encargue de dirigir y supervisar sus pasos. Lo que no quita para que sea frecuente que el creador de una serie -o al menos uno de ellos si es entre varios- ocupe el puesto de showrunner.

Una vez que el guionista ha logrado un puesto principal en una serie -incluso aunque sea solo como uno de los principales guionistas de la misma- es más fácil que convenza a una de las personas que están a cargo de la serie de presentar con ellos su proyecto propio. Algo que beneficia tanto al guionista/creador que puede comenzar a abrirse camino como al establecido que puede ir vendiendo proyectos. Esto no significa que lo único que ponga sea el nombre, también suele asesorar tanto en lo que se presenta como en la forma de presentarlo y aportar los contactos que tenga. Y una vez que la serie se ha logrado estrenar ya da suficiente pie al guionista para poder presentar series por su cuenta. -Y si la serie original funciona incluso para cumplir esta misma función de apadrinamiento-.

Puestos a ello recuperemos algunas de las otras formas de llegar a tener serie propia como son un éxito cinematográfico que puede traducirse en una adaptación a televisión, o -entre los cómicos- una personalidad escénica suficiente como para que se ofrezca una serie propia -en la que generalmente se incluirá a un veterano para ayudar con la transición-. La multiplicidad de canales ha logrado incluso que accedan personas que no han seguido el modelo clásico, mucho de los cuales en realidad han hecho la versión moderna creando una serie para internet. -lo que no deja de ser otra forma de guionismo, e incluso de lograr un puesto alto en una serie-.

Hay al menos dos opciones más: Que, como decía antes, sea una idea de una productora/ cadena que quiere aprovechar unos derechos que tenga por ahí para adaptar o reflotar una propiedad -película, serie, cómic, libros… lo que toque- y decida buscar a alguien que se encargue de llevar el chiringuito.

O que se haya llegado a un acuerdo para colaborar entre un guionista y una cadena y estén los dos buscando proyectos en los que colaborar. Situaciones menos habituales, como decía.

Una vez explicado esto vamos a lo realmente interesante: ¿Cómo se pone en marcha la serie?

Lo habitual es que el guionista realice un primer tratamiento y una presentación del proyecto, el famoso pitch, que irá a venderle a las productoras. No a las cadenas, que esto lleva un orden. Primero hace falta una productora interesada. Sobre todo porque suyos serán los derechos. Generalmente la gente de la parte creativa tendrá sus propias productoras que añadir al proyecto aunque la realmente gorda será la que se encargará después de moverlo. Precisamente por eso hay veces que los capítulos terminan con tres o cuatro logos, según la cantidad de gente implicada en el asunto y su importancia.

Una vez se tiene una productora detrás empieza a moverse la serie de verdad ofreciéndoselo a diversas cadenas. Según las intenciones de la serie se probará entre las networks, el cable básico, el premium, etc… Una vez más la multiplicidad ayuda a que sea más fácil colocarlo. La productora, por su parte, tendrá más contactos con unas u otras cadenas, sobre todo en estos tiempos en que las megacorporaciones tienen de todo como se puede comprobar en el gráfico de esta página. Lo que no significa que necesariamente la productora se lo venda a los suyos. Sólo que resulta más fácil.

Las diferencias entre el cable premium y gran parte del cable básico con respecto a las networks se ven también aquí, porque la mayor parte de cadenas en abierto usan lo conocido como Temporada de Pilotos para establecer lo que estrenarán en otoño. Eso de lo que FOX ha decidido salirse como ya contamos. Eso significa que mientras las primeras deciden lo que van a sacar y cuándo permitiéndose realizar estrenos a medida cuando mejor le parezca -o menos competencia haya- como hacen las productoras de cine las otras siguen respetando los plazos y temporadas que se seguían hace décadas.

Durante todo el año las cadenas van llegando a acuerdos con las productoras por estos pitchs que les ofrecen. Preguntando sobre el desarrollo de la serie o los actores que estarían interesados en sumarse al proyecto. Si están realmente interesados les pedirán que lo desarrollen más, de manera habitual ofreciéndoles el guión de un piloto. Si lo que ven les gusta pueden pedir que se ruede ese piloto para hacerse a la idea. Estas peticiones suelen tener lugar sobre octubre, de manera que se puedan realizar castings y presentar el piloto para marzo. Una vez visto por los ejecutivos -y normalmente también por grupos de discusión de espectadores – se ve si hace falta cambiar cosas. Esto puede llevar tanto a las series saltándose un ciclo de pilotos para entrar al taller como en cambios de reparto o guión. Si estos cambios son mínimos muchas veces se aprovecha este piloto -y el dinero que ha costado- para emitirlo como primer capítulo de la serie, independientemente de la distancia.

Es decir: El piloto es una prueba sobre la que se suelen realizar cambios, no tiene por qué contar con el reparto -o el desarrollo de personajes- tal cuál y al estar pensado para captar la atención de los compradores es habitual que se gasten más dinero en él. Eso sin contar con que entre que se graba el piloto -y el resto de la serie si así es decidido- pueden pasar meses con lo que hay incluso cierta sensación de desconexión.

Para abril la cadena ya ha visto los cambios -de haberlos- y decidido muchas veces lo que hará con las series. Tengamos en cuenta que el número de horas en el día no va a variar y que los canales tienen ya series y programas en emisión de manera que para meter nuevos tienen que sacar antiguos. Lo que condiciona en ambas direcciones: Si andan con problemas de dramas o comedias encargarán más series. Si están muy establecidas casi no pedirán. Si alguna serie termina su andadura -ya volveremos a ello- tendrán un hueco. Y de ahí el número de esos pilotos que vayan a convertirse en peticiones en firme de series entre finales de abril y principios de mayo. Una cadena clásica y muy estable como la CBS encargará pocas series, en ocasiones 5 solo, mientras que un desastre con patas como la NBC es más que capaz de pedir 10 o más

Una vez establecido lo que se pedirá llega el momento de decidir qué se cancelará para ocupar esos huecos. Lo principal aquí será la audiencia, pero no solo. La audiencia media de la cadena puede significar que lo que en una es un éxito en otra es un fracaso, las series se vuelven progresivamente más caras con los años con lo que necesitan más audiencia para mantenerse y a las productoras les puede venir bien realizar determinados acuerdos -por ejemplo, vender más barata la serie a la cadena- para su negocio.

Porque eso es otra cosa que debemos tener en cuenta. Las cadenas NO están comprando la serie. Están comprando la primera emisión de la misma. El estreno en sus condiciones. Si uno ha ido a las Premium sí puede encontrarse con que la cadena es algo más que el lugar que te emite -aunque tampoco siempre, el ejemplo habitual sería Sexo en Nueva York que convenció a la HBO de que mejor tener parte en el trato- pero en la mayoría de los casos la productora tiene una agenda y la cadena otra. La cadena quiere algo que les pueda servir para vender anuncios y forme parte de su imagen de marca. La productora quiere una serie que dure lo suficiente -que empezó siendo unos 110 capítulos pero ya está por 88- como para poder sacarlo a la venta en el mercado de la sindicación sacando tajada de algo que ya ha vendido una vez y que además podrá vender internacionalmente o, desde hace una década, en packs para los coleccionistas. Estas ventas -por un número de tiempo o de emisiones, ambas incluso- puede llegar a compensar que una productora baje el precio de la serie a cambio de que se siga emitiendo para que el margen que se recorta por un lado se gane por el otro.

Y una vez que la cadena ha decidido qué series va a tener y cuales va a dejar marchar -lo sepan sus responsables o no- llega mayo y con él los Upfronts. Eventos en los que se reúne a esos dueños de emisoras de los que hablábamos en el anterior artículo americacéntrico de esta serie y a los que hay que convencer de que compren NUESTRA programación. O, en su defecto, que compren algunas de las series de entre las que emitimos. Que para eso les estás haciendo la rosca. Durante esas semanas se muestran imágenes previas, incluso algún piloto, y se revela al mundo lo que tienes y cómo vas a usarlo. incluyendo, claro, lo que has decidido que continúe y lo que se va a cancelar.

Hace años elegir una serie era pedir los 22 episodios y cruzar los dedos para no tener que cancelarla. Luego pasaron a pedir 13. De ahí a 9, que sigue siendo lo habitual, aunque ahora estamos moviéndonos entre 4 y 6 capítulos. Eso es lo que se confían en las series. Y precisamente por eso canales como FOX han decidido apostar por nuevos formatos de duración y emisión al margen de los tradicionales 22 capítulos por temporada.

Una vez se ha vendido y visto qué tiene más aceptación el canal acaba revelando cómo organizará sus estrenos. Frente al cable premium -y la FOX– que decide según le va pareciendo bien en las networks hay cierta jerarquía. Los estrenos más importantes irán en septiembre. Todos apiñaditos en sus dos últimas semanas para ver si así a los que los vemos nos entran ganas de saltar por la ventana.

Los que quieran que tengan menos competencia, bien porque no confíen tanto o porque piensen que son historias más elaboradas que se beneficiarán de una menor competencia, se irán estrenando en invierno, generalmente de manera gradual en los tres primeros meses del año. ¿Por qué entonces? Pues porque la televisión americana tiene PARONES.

Entendámonos: En Mayo tenían un piloto, en los meses siguientes tienen que guionizar, producir y rodar al menos 8 episodios más para poder estar emitiendo hasta, aproximadamente, el 15 de diciembre. pero, salvo que seas South Park, crear un capítulo no es algo rápido ni mucho menos sencillo.  De modo que las series que no hayan sido canceladas a esas alturas se toman un pequeño respiro para seguir con la producción de capítulos y así las cadenas pueden ir recuperando series que no tenían un hueco en la primera oleada y estrenando estas novedades. Que, además, no salen todas corriendo la misma semana sino gradualmente -incluso en años como este en el que los JJOO  han retrasado algunos estrenos- de forma que mientras se producen el resto de episodios se puede ofrecer el resto. Entre otros motivos porque el pulso para los anunciantes se toma en cuatro tramos principales. Durante esas semanas de estrenos en septiembre y durante la semana de finales de series a finales de mayo, luego ya con  menor importancia en invierno y verano -generalmente febrero y en julio- lo que significa que en esos meses hacer experimentos es menos complicado porque no influye tanto en los números que vas a sacar de audiencias y, por tanto, en lo que podrás pedir por tus anuncios. De manera que las series tienen que estar terminando en mayo y eso no podría suceder si las hicieras regresar en enero. De hecho, suele pasar que incluso teniendo un esquema claro hace falta guardarse algunas semanas por si acaso, tanto ante las diferentes competiciones deportivas con las que no quieres que coincidan, o a las que quieres que continúen, como para los inevitables problemas de producción. E incluso si todo va bien lo habitual es que haya momentos durante esos primeros cinco meses en los que decidan darle descanso a la serie. De ahí esa manera tan errática y -para nosotros- inexplicable que tienen los americanos de emitir sus series.

A los estrenos de invierno siguen los de primavera, época que suele utilizarse para mostrar las sobras que estaban guardadas por si lo anterior fallaba y en las que la cadena suele tener poca fe. A veces proyectos de equipos anteriores o que llevan tanto en desarrollo que les resulta más barato estrenarla y matarla que matarla directamente. Luego ya llegará verano que es poco menos que un páramo en el que se ofrecen dos cosas: Series teóricamente más ligeras -y muchas veces mejores- y los restos de los restos: Series que no han querido ni estrenar en primavera, capítulos sueltos ya grabados de series canceladas, repeticiones de series que han ido medio bien a ver si la gente se engancha para el año siguiente… Sobras. Todo sea para que en septiembre vuelva a empezar otra vez el ciclo.

De ahí que algunas cadenas hayan decidido salirse del círculo para ofrecer series en formatos más compactos que evitan la repetición de capítulos y los parones todo lo posible.

En cuanto al final de la serie en sí, puede conocerse su destino de antemano si es una serie con un recorrido ya estimable de la que protagonistas y responsables quieren largarse llevándola a avisar de que es la última temporada al renovarla, o encontrarnos con una cancelación sorpresa si la única que quiere dejarlo es la cadena. Recordemos que las cifras se revisan entre productora y cadena para estas renovaciones mientras que las de los actores suelen revisarse al cabo de unos tres años. En el momento en que a una de las partes le deja de salir las cuentas el hacha se cierne.

De ahí que las series nuevas sean menos estables, puede caer en los primeros capítulos, a media temporada o aguantar hasta el final y no ser renovada, siempre en función de las necesidades de los ciclos que tenga la cadena.

 

Todo ello teniendo en cuenta que la cifra habitual de series nuevas suele ser de 6/8 y que el porcentaje de cancelaciones en esa primera temporada es de un preocupante 80%, solo 1 de cada 5 series tendrá una segunda temporada al año siguiente. Y aún así habrá ocasiones en que esa renovación será más por la honrilla de no tirar toda una parrilla nueva, por salvar la cara  de la cadena ante una apuesta importante o por tratarse de un proyecto estrella del director de la misma. Ejemplos de esto hemos podido ver por ejemplo con la NBC o la ABC en los últimos años, incluyendo la necesidad de renovar a V o a Flash Forward -en favor de la primera por las ventas a países extranjeros- o la renovación para una segunda temporada de Smash.

En ocasiones basta con cambiarlo de día de la semana, apartarlo de los más competitivos que son el domingo y el jueves y enviarlo incluso a los dos que significan poco menos que el destierro televisivo, el viernes y -sobre todo- el sábado. Días en los que el consumo cae tanto que haciendo unos datos mediocres y no costando demasiado dinero las series pueden mantenerse ahí durante años. Pero de audiencias y datos ya hablaremos en más profundidad otro día.

Finalmente, como decía, la serie puede ser cancelada por una cadena pero que eso no signifique su final. En ocasiones porque negocie su paso de una network a una cadena más pequeña, al cable o incluso al streaming. Lo que antes solía significar intentarlo por sindicación como cuando Los vigilantes de la playa se cayó de la parrilla de la NBC. En otros casos -aunque cada vez menos- puede significar pasar de una network a otra por ser de la misma productora o tener el productor algún acuerdo con esta. Lo primero puede hacerse para conseguir episodios para sindicación, lo segundo por creer que a la cadena pequeña le puede convenir el acuerdo como hemos visto con el paso de Futurama a Comedy Central o de American Dad! a TBS.

Incluso cuando se ha cancelado eso no significa el final de la carrera de nadie. El guionista/ showrunner puede seguir mandando proyectos, algo que pasa en ocasiones incluso cuando está al cargo y que explica parte de los cambios en las series al modificarse la persona -o su atención-; el equipo actoral seguirá intentándolo -sobre todo si eres Christian Slater– y viendo el panorama actual… ¿quién sabe?

Puede que en una década estén haciendo un remake, una película… o ambas.

Es lo bonito del estilo americano.


El Musical: Robert López y Bono

Desde el pasado domingo Robert López es el más reciente de entre las doce personas que tienen un EGOT. Es decir, que ha ganado un Emmy, un Grammy, un Tony  y un Oscar. Esto último gracias a Let it go de Frozen, el Emmy gracias a The Wonder Pets , el Grammy con The Book of Mormon y los Tonys tanto por esta última como por su anterior obra: Avenue Q.

Esta semana también ha tenido mucha presencia Bono, hablando para los partidos de derecha europeos y pidiendo caridad con España, de modo que casi dan ganas de recordar ese momento en la magnífica The Book of Mormon -cocreada junto a Trey ParkerMatt Stone– en el que se recrean con el falso pro-africanismo del cantante de U2.

Lamentablemente no hay ni recortes del bootleg original con Josh Gad en su mejor momento, aunque sí tenemos alguna imagen

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y, por supuesto, la grabación original,


pero para el resto podemos recurrir a una de esas cosas que hacen en USA como el Campamento de Verano Starbound 8 que monta entre los apuntados y en 2 semanas un musical. Y luego cuelgan sus representaciones, como esta de la canción en cuestión.

 Así que ya veis, no hay como Bono y los musicales para darse cuenta de que nosotros también somos África.


El gusto inglés por las series educativas se puede ver aquí en 37 days, a medio camino entre una serie ficcional propiamente dicha y un documental, con un reparto solvente y algunos recursos un tanto descolocantes -el uso de voz en off documental, por ejemplo- acaba por teatralizar el resultado a la vez que deja bien claro que la finalidad de esta miniserie es explicar por qué Reino Unido se metió en la Primera Guerra Mundial tras la muerte del Archiduque Francisco Fernando de Austria.

Sirens es la traslación de la serie inglesa del mismo nombre, pero frente al humor tristón y la suciedad de la primera aquí tenemos una comedia al uso, rebajando incluso el humor negro. De manera que  han logrado que una comedia no tan interesante pase a no serlo en absoluto aplanando y metiendo luz en ambientes, personajes y situaciones. En fin.

Todo lo cuál sigue siendo mejor que Saint George, serie del muy dudosamente cómico George Lopez que parece creada para combatir contra Mixology por el puesto de peor nueva serie del año o para recordarnos que a Lopez no le echaron de la TBS por movimientos de Conan sino porque es realmente insoportable.


Libros que llegan: Gaiman, Jagannath, Jungstedt y más

Empieza tranquilo el que suele ser uno de los meses más ocupados del año. La llegada del día del libro -que ya se otea en el horizonte-  provoca una pequeña avalancha todos los años de la que, de momento, solo nos están llegando algunas piedrecitas. Pero que no os engañe el bajo número que hay cosas interesantes entre ellas, así pues:

¡Que entre la pila!

– Jagannath de Karin Tidbeck, ed. Fábulas de Albión.

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En este recopilatorio de relatos la sueca Karin Tidbeck explora todas las posibilidades de Lo Fantástico. Relatos de ciencia ficción, otros cercanos al terror, alguno incluso al cuento de hadas tradicional… Lo que Tidbeck hace es tratar de construir, desmontar o reconstruir las diversas aproximaciones clásicas a un campo tan amplio como el fantástico en lo que podríamos creer un estudio de sus posibilidades. Cada cuál tendrá sus preferencias, tanto de los relatos como de los campos tocados, pero sin duda estamos ante un gran libro.

– Doble silencio de Mari Jungstedt, ed. Maeva

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Un grupo de amigos  decide irse en sus vacaciones a una isla en la que se celebra un Festival de Cine en honor a Ingmar Bergman -un planazo, vaya, que para eso son suecos- pero como siempre pasa en estos casos uno de ellos aparece muerto y la policía tiene que descubrirlo que para eso están. Nuevo caso para Anders Knutas y, por tanto, un aceptable ejemplo de negro nórdico.

– El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre de Neil Gaiman, ed. Roca

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El de Gaiman es el nombre que resalta en la portada pero la parte del león se la lleva aquí su ilustrador, Skottie Young, que realiza un trabajo descomunal comparable solo al de Quentin Blake. Lamentablemente no estamos hablando de un cuento ilustrado sino de un pequeño relato, uno rápido cercano -aunque más amable- que El día que cambié a mi padre por dos peces de colores. Si me preguntáis a mí, este libro no está mal, pero en cuento ilustrado hubiera sido la bomba.

– Abril encantado de Elizabeth von Arnim, ed. Alfaguara

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A Elizabeth von Arnim -la del Jardín alemán– le veníamos siguiendo la pista en Lumen con sus libros  inteligentes centrados en las relaciones humanas; ahora Alfaguara parece haber pasado a publicar sus obras aunque las vende de manera extraña para mí: ¿comedia romántica? Bueno, quién sabe. En cualquier caso -y como el resto de su obra- un libro interesante.

– India de Chantal Maillard, ed. Pre-Textos

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Siendo Chantal Maillard conocida fundamentalmente por su poesía este grueso volumen podría suponer una sorpresa de no ser por su trayectoria académica. Lo que vemos aquí es la recopilación de 25 años de anotaciones, reflexiones y pensamientos en sus viajes por La India reunidos en este volumen que sirve lo mismo para conocer más cosas del país que para ver cómo a lo largo de esos 25 años va variando la forma de ser y pensar de la autora.

Ávidas pretensiones de Fernando Aramburu, ed. Seix Barral

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Nombre común en la prensa literaria, más como crítico que como autor aunque sus libros de relatos, novelas y poesía hayan gozado de cierta notoriedad, parece que Aramburu, un escritor que siempre ha tenido una vena bromista en su obra, ha decidido poner el equivalente a una bomba de metralla desde su posición de ganador del Premio Biblioteca Breve de Novela con un texto sobre la reunión de un grupo de profesionales de la cosa para unas jornadas culturales tan al borde de la desaparición como todo el modelo cultural que lo permitía. De manera que la mala baba y las puñaladas se suceden por doquier entre todos los grupos implicados. No significa esto -ni mucho menos- que no haya diferentes valoraciones o que no sean comprensibles los personajes, algunos de gran humanidad, tanto como que a uno casi le picarían las ganas de ir poniendo los nombres reales al lado de los ficticios. Lo que siempre es de agradecer.

La vida desatenta de Antonio Mercero, ed. Debolsillo

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Que Antonio Mercero es un grande del audiovisual espero que nadie lo ponga en duda, que se le va la mano con lo sentimental me temo que es igual de cierto. Pero aquí lo importante es que ha visto la luz su segunda novela, que va de familias, de problemas entre personas y de todo lo que, en resumen, ha caracterizado su obra. Una vez ahí es cuestión de posicionarse.

Hondo de Louis L’Amour, ed. Valdemar

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Louis L’Amour, por improbable que parezca con ese nombre -en realidad era LaMoore así que ya me diréis- fue un más que relevante escritor de western de entre los que este, sobre una relación imposible en tierra peligrosa, pudo ser el más conocido cine mediante. Si os gustan las de vaqueros no os lo podéis perder.

La agonía del asesino de James Sallis, ed. RBA

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El éxito de una película puede acabar atando a un autor. Digo esto porque parece imposible hablar de Sallis sin mencionar Driver, pese a todo lo mucho que ha escrito antes y después. Claro que lo mismo El tejedor o El avispón negro le pillan más a trasmano a la gente. En esta tenemos nada menos que una novela negra de asesino a sueldo, uno que se ve metido de improvisto en un lío más gordo de lo que creía. Y también en el policía que trata de darle caza y un tercero en discordia. denle una oportunidad a este autor, que se la merece.

– Peste & Cólera de Patrick Devrille, ed. Anagrama

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Un investigador científico aventurero. De todo tiene que haber. Patrick Devrille centra en el médico y bacteriólogo suizo Alexandre Yersin su novela siguiendo la vida de este codescubridor del bacilo de la peste y sus viajes de investigación por el mundo. Así que al final hay un poco de todo: ciencia, biografía, viajes…

– El buscador de almas de Georg Groddeck, ed. Sexto Piso

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A los que os suene el nombre del autor, sabed que es porque Georg Groddeck fue uno de los fundadores del psicoanalismo -masomenos- que llevó a esta obra, una novela sobre un pícaro que sucumbe al Ello causando una serie de estropicios a su paso, a gozar del beneplácito de Freud que acabó facilitando su publicación en una editorial amiga. Usar las teorías psicoanalíticas para montar y desatar el cáos ejemplificando lo que sería tener desinhibido el Ello puede ser un ejemplo de literatura didáctica pero, sobre todo, un ejemplo de comedia de desastres.

– Temor a la verdad de Mary Higgins Clark, ed. Plaza & Janés

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Las siempre relajadas y relajantes novelas de misterio de Mary Higgins Clark, sencillas como el asa de un cubo y directas como el blanco y en botella, son perfectas para aquellos que buscan un regalo para esa persona que quiere leer algo entretenidillo pero no absorvente y que no necesite de mucha atención. ¡Que también tienen derecho, hombre!

El primer héroe de Martí Gironell, Ediciones B

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Primera apuesta editorial para el Día del Libro. Novela prehistórica extensamente documentada, tocho de impresión, tapa dura, formato grandezuelo y un mapita incluido. Que no se diga queaquí no damos fe de su llegada.

Las tres bodas de Manolita de Almudena Grandes, ed. Tusquets

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Sospecho que poco van a tardar en sacar una novela de fuera de este ciclo de posguerra porque la gente se impacienta ante tanta insistencia. Pero bueno: Nueva novela de Almudena Grandes, marcado.

La analfabeta que era un genio de los números de Jonas Jonasson, ed. Salamandra

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El autor de El abuelo que saltó por la ventana y blablabla… saca novela negra que trata de repetir el éxito de la anterior. Marcado también.

La gran guerra de Joe Sacco, ed. Literatura Random House

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He aquí un libro complicado. Casi me cuesta hasta llamarlo libro habida cuenta de que en realidad es una enorme ilustración extensa doblada en un formato de acordeón entre dos tapas duras y con un estuche para guardarla que incluye un cuadernillo apuntando y aclarando el dibujo. Casi sería mejor haberlo sacado como una lámina que como un libro pero qué sé yo de lo que la gente está dispuesta a hacer o a pagar.

– La guerra (Un soldado alemán en la gran guerra 1914-1918) de Ludwig Renn, ed. Forcola

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A ver si os creíais que con un libro sobre la Primera Guerra Mundial íbamos a estar servidos esta semana. Y los que me dejo fuera. Pero vamos con este: Memorias de un soldado que estuvo allí en el bando alemán y que aprovecha para dar su punto de vista del conflicto y lo sucedido.

La librería más famosa del mundo de Jeremy Mercer, ed. Malpaso

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La historia de la Shakespeare & co., la famosa librería de París por la que tantos autores -aunque no tanto franceses, pero en fin- pasaron. Para fetichistas tanto de las librerías como de esos grandes autores.

La jornada de un periodista americano en 2889 de Julio Verne, ed. Gadir

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Curioso texto especulativo de Verne, cercano no solo a la fantasía sino además al humor que en Gadir han rescatado para añadirle ilustraciones de manos de Marcos Morán que realzan tanto la ironía como la comicidad del texto. Y eso que Verne no supo ver la llegada de las Redes Sociales.

– El capital de Karl Marx, ed La lluvia

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Sí, efectivamente. Una versión en cuento para los más pequeños de El Capital. ¿Qué más necesitáis saber?

Como veis no ha estado mal aunque nada comparado con el incremento de la actividad primero para el Día del Padre y luego para el 23 de abril. En fin, paciencia y buenas lecturas.