Saturday Night Live 2010-2015

Hace cinco años, cuando el Saturday Night Live cumplió los 35 años, decidí escribir una serie de textos explicando su historia y principales protagonistas. De modo que ahora que ha terminado ya su temporada 40 y comienza la 41 parece el mejor momento posible para echarle un ojo a esos últimos 5 años, igual que estuve haciendo entonces.

Han pasado cinco años y desde entonces, como siempre, las cosas han cambiado. No solo eso, también han demostrado que un viejo liberal como Lorne no entendía en qué momento estaba contemplando como abstruso muchos temas importantes para los tiempos modernos. Pero no nos adelantemos. Igual que no lo haremos con la importancia de su competencia. La última vez que estuve repasando el SNL estaba terminando la temporada 35. Darrell Hammond acababa de abandonar la que había sido su casa durante tanto tiempo que al final era el cómico que más años estuvo en el programa, y casi todo se centraba en que Kristen Wiig interpretara cuantos más sketches mejor. Por suerte aún estaban Bill HaderFred ArmisenAndy SambergJason SudeikisWill Forte para endulzar algo la situación. Kenan Thompson también estaba ya, en su séptimo año en el programa. A ellos había que unir a Seth Meyers presentando en solitario el Weekend Update. Creo que este repaso a los cómicos principales deja bastante claro el problema que tenía el programa durante esta temporada. De lograr un dominio de las cómicas había pasado a un dominio por una sola cómica.

La manera de intentar solucionarlo había sido metiendo más como featuring. Durante el verano Lorne había despedido a Michaela WatkinsCasey Wilson y traído para reemplazarlas a Jenny Slate y a Nasim Pedrad. Habían, además, mantenido como featured a  Abby Elliott, que junto a Bobby Moynihan aguantaban de años anteriores. Lamentablemente esta presencia femenina servía más para hacerle los coros a Wiig que para otra cosa, algo que se demostraba en episodios como el del Día de la Madre que tuvo a Betty White de presentadora (gracias a una buena iniciativa de internete que significaría que al año siguiente algunos host serían elegidos en la red permitiendo buenas mezclas como la de Louis CK) y trajo de regreso a una buena cantidad de las cómicas que habían pasado por el programa. A este problema con las mujeres se le unía el de las minorías. Armisen seguía haciendo de Obama y Thompson seguía siendo el único miembro de color. Al final de temporada la marcha de Will Forte en busca de una carrera cinematográfica coincidiría con la no renovación de Slate. Y daría una oportunidad para que Lorne aumentara el reparto.

Algo que llegaría en la temporada siguiente cuando se unieran Vanessa Bayer -de nuevo, una mujer se va otra entra- y, ya puesto, metiera tres cómicos más. ¡E incluso uno de ellos sería de color! Jay Pharoah, imitador y monologuista, no siempre tan utilizado como debiera, sobre todo porque sus talentos como imitador le ponían siempre por encima de los de actor cómico. Junto a él otros dos cómicos blancos, no se fuera a destruir alguna cuota. Paul Brittain le ponía muchas ganas y Taran Killam añadía un impresionante currículo que incluía a la rival MADtv – de la que fue el miembro más joven en unirse con 19 años-, la sensación de internet Nobody’s Watching y el hecho de llevar trabajando como actor desde antes de su adolescencia. Enseguida se notó que con Killam llegaba un nuevo cómico por el que apostar. Y justo a tiempo. Porque aunque Elliot y Moynihan habían pasado a ser cómicos principales la mayor parte de los principales llevaban años ahí. De hecho, mientras los featured habían ido yendo y viniendo el núcleo central se había mantenido y no daba muchas oportunidad para que los jóvenes se lucieran.

Quizá por ello en la siguiente temporada, sin cambios de reparto durante el verano -a parte de que Pedrad pasara a unirse a los principales- y harto de esta situación Paul Brittain decidiera largarse en enero de 2012, con la temporada ya comenzada. Durante varios episodios el programa siguió como si nada y la única medida tomada por Lorne fue incluir en abril, con solo unos pocos programas para terminar la temporada, a Kate McKinnon. Otra magnífica decisión, eso sí, pues su capacidad para ir de lo más contenido a lo más loco la convirtió pronto en otra revelación. Una que parecía estar esperando a que hubiera algún cambio. Y precisamente eso fue lo que sucedió al final de la temporada cuando Kristen Wiig, tras el enorme éxito en cine de La boda de mi mejor amiga, anunciaba que dejaba el programa. No fue la única, Andy Samberg también lo dejaría sin que pareciera preocuparle el que la primera se llevara toda la atención. Tanto que una bastante harta Abby Elliot había decidido quitarse de en medio también.

Una vez más, mujeres por mujeres. Solo que esta vez las quejas empezaban a oírse. En primer lugar porque aprovechaba de nuevo para incluir a otro cómico blanco, Tim Robinson, por otro porque aunque Aidy Bryant puso todo lo que pudo y Bayer y Pedrad intentaran hacerse un hueco también sería Cecily Strong la que se convertiría en la favorita de Lorne. Daba igual que Kate McKinnon estuviera realizando un trabajo excepcional. Tanto que cuando Seth Meyers anunció que iba a ocupar el espacio de Jimmy Fallon cuando este ocupara el lugar de Jay Leno – dejando vacante el puesto tanto de jefe de guionistas como de presentador del Weekend Update– sería ella la presentadora elegida, primero acompañada por Meyers, a partir de la siguiente temporada. Claro que estamos hablando de uno de los momentos más movidos de las últimas décadas.

No solo Seth Meyers se largaba. También Bill Hader, Fred Armisen -que se marchaba entre otras cosas para centrarse en su propio programa de sketches, Portlandia, que llevaba en el aire desde 2011-y Jason Sudeikis se largaban. Además, Tim Robinson no superaba el periodo de prueba y le mandaron a ocuparse de los guiones. Pero el asunto era que entre la anterior y esta temporada 39 que iba a comenzar en otoño de 2013 la limpieza había sido bastante completa. Bueno, Kenan Thompson seguía. Claro. El vacío era tal que Bryant, McKinnonStrong fueron rápidamente ascendidas a cómicos principales. Tocaba contratar gente nueva y, una vez más, ese fue el inicio de una serie de desencuentros. Que incluirían, además, alargar la estancia de Meyers hasta prácticamente el último momento -el 1 de Febrero, empezando su Late Night el 24- y ponerle acompañando a Strong para facilitar la transición. En teoría.

Antes incluso de ver cómo se desarrollaba eso llegaron los refuerzos. Una cómica, Noël Wells, que venía de hacer vídeos cómicos online en webs como Cracked y… seis hombres blancos. Vale, Wells también era blanca y eso también fue un problema. Pero contratar a seis hombres blancos era casi una provocación. Una provocación porque el SNL tenía el reparto más blanco de sus últimas décadas facilitando un debate que venía a resolverse como Es que no se puede poner a gente solo por su raza si no son graciosos y Llevar la cuenta de la raza de la gente es racista entre otras simplezas. Porque una cosa sería lanzar esto en el vacío y otra en un entorno que incluye a Aziz Ansari, John Cho, Kal Penn, Al Madrigal, Ken JeongKumail Nanjiani, Donald Glover (solo menciono hombres pero el caso es que también podría meter a mujeres como Cristela Alonzo, de todas formas ya volveremos sobre esto) entre otros muchísimos cómicos y actores cómicos revelaba un problema más que notable. O Lorne y su equipo de cast no son capaces de verlo o ponen un listón más alto que a los de estos seis hombres blancos que, mucho me temo, no eran gran cosa. Mike O’Brien era un asunto interno, llevaba años como guionista y vio su oportunidad de pasar al otro lado. Beck Bennett y Kyle Mooney venían de un grupo que hacía vídeos para internete, algo que necesitaban desesperadamente tras el final de los Digital Short de The Lonely Island. También John Milhiser era parte de un grupo de improvisación que realizaba vídeos, y Brooks Wheelan hacía stand-up. Lamentablemente la situación fue desastrosa desde casi su inicio. No solo eran vainilla en su perfil, tampoco acababan de adaptarse. Los cortos de Bennett y Mooney no solo eran mucho peores que los Digital Shorts -y acababan casi siempre al final del programa- sino que eran también peores que lo que habían estado creando dentro del programa mientras tanto. Perdiendo de paso la capacidad viral de la que habían disfrutado hasta entonces.

Por si esto era poco lío empezaron a preguntar por las cómicas de color. Sí, en el lado femenino las cosas estaba un poco mejor que en el masculino. Wells tiene familia tunecina e hispana, Bayer es judía y Pedrad directamente nació en Irán. Imaginad cómo de bien estarían las cosas para que esto fuera mejor. Además, Cecily Strong tiene el pero negro así que puede hacerse pasar por hispana si hace falta. El problema es que a alguien se le ocurrió preguntarle a Jay Pharoah cómo era posible que no hubiera una cómica negra en el programa. Más aún con tanta figura preminente de color. Algo que evitara que Kenan Thompson tuviera que ponerse una peluca otra vez. Jay respondió que por él la habría y que blablabla. Todo muy diplomático. Lamentablemente cuando le preguntaron a Kenan se le ocurrió decir que quizá es que no hubiera cómicas negras con el nivel suficiente. Sí, Kenan Thompson habló del nivel necesario para salir en el SNL y de que ninguna cómica negra llegaba a él. Ese Kenan Thompson. Sí, en serio. No sé si hace falta que os diga la que se montó. Entre los seis blanquitos primero y esto después, el tema de la raza se convirtió en parte del problema fundamental del SNL. El programa lo reconoció invitando a Kerry Washington y montando unas audiciones de urgencia que llevaron a la contratación de un par de guionistas de color y de una cómica, Sasheer Zamata, que debutaría en Enero de 2014. Parecía que si lo buscabas bien sí que aparecían, quién lo iba a decir. Cualquier día se ponen y encuentran un miembro asiático oriental del sexo que sea.

Cuando las cosas parecían empezar a tranquilizarse llegó la noticia de que tras la marcha de Meyer la presentación del Weekend Update no se quedaría solo en manos de Strong. El que había acabado como segundo de Meyer, un jovencito de opiniones más que obviamente conservadoras y pintas con extra de vainilla , llamado Colin Jost a que habían colocado ese mismo año como co-jefe de guionistas junto a Meyer se iba a ocupar de presentarlo con ella. Sí, de un solo plumazo ponían a un coservador a cargo de una de las joyas de la corona del programa, desaparecía el último hombre judío y el vainilla parecía controlar el universo A LA VEZ que hacían de menos a Strong. Y los problemas acababan de empezar.

Pese a la falta de competencia y a notárseles especialmente cómodos ni McKinnon ni Killam parecían llegar a ese grado de estrella que habían tenido tantos cómicos del SNL antes. Jugaban bien y acompañaban pero faltaba un algo. Y ese algo parecía ser… guiones. Los cameos para lograr reacciones del público parecían estar sustituyendo a los chistes, los cortos eran un desastre y el Weekend Update se había encontrado con una persona que estaba muy lejos de salir en televisión, completamente verde, nervioso y -peor que todo eso- con una nula química primero con Strong y después con quien le pusieran al lado.

El desastre de temporada acabó como un pim-pam-pum. De los seis blanquitos cayeron Mike O’Brien -que volvió a ocupar un puesto como guionista-, John Milhiser y Brooks Wheelan. No solo ellos, Noël Wells, también fue no-renovada. No solo eso, el contra-poder de Jost, John Mulaney, que era visto como el otro posible heredero de Meyers, había hecho ya un movimiento de largarse el año anterior y esta vez fue la definitiva: Se iba para tener su propia serie y, de paso, se llevaba con él a Nasim Pedrad.

Como todo se junta en agosto murió Don Pardo, el anunciador del programa desde los inicios y todo un amuleto de la suerte para Lorne Michaels. La baja fue cubierta trayendo de vuelta a Darrell Hammond, como presentador solo pero abriendo la puerta a apariciones especiales. Sin embargo el cambio estaba ahí.

A eso se unía que el reparto no mejoraba demasiado, la audiencia había disminuido menos de lo que se llegó a temer porque, bueno, era la NBC. Pero el asunto es que estaba claro que Lorne Michaels tenía dos problemas graves. Uno era entender la raza en términos de blancos y negros en un mundo en el que las variedades estaban cada vez más extendidas y fragmentadas. Y mientras ellos habían logrado tener un reparto incluso más monocorde. Sí, Bryant se estaba dejando la piel e incluso Moynihan y Thompson parecían estar haciendo esfuerzos por ser graciosos o algo. Pero aquello no parecía no ya tener solución sino haber entendido el problema. Que comienza con la idea de que de los dos presentadores del Weekend Update el que tenía que irse era Cecily Strong, que regresó para la temporada 40 al puesto de cómica de a pie. Para tratar de arreglarlo se fueron al Daily Show a contratar a un ex-guionista del SNL que estaba haciendo de correspondal, Michael Che. Che logró estar más verde aún que Jost y, con todo, no hacerlo tan mal. Pero la dinámica que iniciaron fue la de sancionar con su presencia y algún comentario la evidente situación ideológica de Jost organizando algunos chistes realmente vergonzantes. Esto llevaría al segundo problema.

A Colin Jost le faltó tiempo para encontrar al culpable de haberse cargado el Weekend Update: La competencia. Porque, claro, cuando el Weekend Update empezó eran los únicos pero ahora tenían otros programas de noticias satíricas como el Daily Show, el Colbert Report y, bueno, todos los lates que estaban por en medio. Este tremendamente pobre intento de excusa parecía olvidar convenientemente dos cosas: Durante años los lates habían estado haciendo esto mismo, el Daily Show empezó en 1996 y el Colbert Report en 2005. ¡Y estábamos en 2014! No solo eso, además el Weekend Update llevaba siendo la joya durante años gracias, entre otras cosas, a que en el año 2000 Tina Fey había cogido la sección por los cuernos en compañía de Jimmy Fallon y, desde entonces, había salido reforzada bien con ellos dos, con Amy Poehler en lugar de Fallon, con Horatio Sanz durante la baja de maternidad de Fey y con Meyers junto a Poehler tras la marcha definitiva de Fey, e incluso con Meyers en solitario tras la despedida de Poehler en 2008. ¿Cómo era posible que un solo tipo hubiera podido sacar adelante esta misma sección sin quejarse de que en las redes sociales les adelantaban con los chistes? Parecía un misterio viendo a Jost y Che intentando ser graciosos.

El segundo problema era que los programas de sketches se habían multiplicado más aun. No es que eso fuera una novedad porque siempre había habido muchos y muy buenos. Pero es que ahora si te rechazaban algo en el SNL te podías ir a ellos. Más aún, muchos de esos sketches no tenían siquiera un contenido inapropiado para una cadena generalista como la NBC. No solo los que aparecían en el programa de vocación independiente y alternativa del ex-SNL Fred Armisen Portlandia, también lo que estaban haciendo desde 2012 dos ex-MADtv como Key & Peele, lo que en 2013 empezó a hacer la stand-up en Inside Amy Schumer e, incluso, ese mismo año Kroll Show parecía estar dedicándole más atención al asunto que el SNL. Una vez más, no era nada nuevo. Pero parecía, como cuando en los noventa se estrenara In living color, que era el SNL el que andaba sin ideas. No solo eso, debido al púbico compartido las acusaciones de inspiración en algunos otros programas no tardaron en aparecer.

Generalmente las época de muchos cambios significaban que el programa e resentía mientras encontraban una nueva forma de funcionar, otra voz. Precisamente por eso Lorne llevaba años intentando que las bajas fueran mínimas y contrapeadas con las subidas. De ahí el mencionado tapón generacional y baile subsiguiente de featuring mientras Michaels convencía a Hader, Armisen, Sudeikis o Meyers de que se quedaran solo un poquito más. Y mientras intentaba entender las críticas, algo que debía haber entendido cuando la única adición durante el verano de 2014 había sido Pete Davison, de nuevo un hombre blanco aunque -como en el caso de Strong– con una cara que le permitiría interpretar algún papel más si fuera necesario. Joven, alto y… no mucho más.  Quizá por ello, y como nueva muestra de no entender cuál era el problema, el movimiento de Michaels fue contratar como cómica a una de las guionistas de color, Leslie Jones, a finales de 2014.

Así que aquí estamos ahora. Con un problema en lo más alto de la cadena de mando tanto con un Michaels muy mayor pese a tener solo 70 años que celebró el 40 aniversario del programa por todo lo alto, como si no fuera a tener otra oportunidad. Una celebración que agradó a los que llevaban años viéndolo pero que ofreció también la peor cara del programa: Se ninguneó la etapa de Jean Doumanian -no diré que con sorpresa- y de Dick Ebersol -vergüenza debería darles-, hubo una extrañísima aparición de Eddie Murphy que ocupó menos tiempo del que Chris Rock había empleado en presentarle y, de rebote, no sacaron a Cecily Strong entre los presentadores del Weekend Update.

Así que ahora acaba de empezar la temporada 41. Todos los que acabaron la 40 han regresado. Algunos, como Beck Bennett, Colin Jost, Kyle MooneySasheer Zamata lo han hecho como cómicos principales. Lo que significa que en estos momentos hay 12 cómicos principales y solo 4 featuring. También significa que Michael Che es uno de los que se han quedado como featuring mientras que Jost ha pasado a ser principal. Si no fuera improbable diría que lo hacen a posta. Más aún, la única incorporación que hubo durante el verano fue… Seguro que podéis adivinarlo. Efectivamente, un hombre blanco. Jon Rudnitsky en este caso.

No sé cómo evolucionará el programa en los próximos cinco años, no sé ni si estaré aquí para contarlo -¡eh, la serie anterior no se publicó originalmente en ElReceptor!- pero más les vale que para entonces hayan encontrado la manera de hacer cambios efectivos. De lo contrario… bueno, ya veremos cómo está el asunto en cinco años. Lo que sé es que hoy, en el primer Weekend Update de la temporada -uno de esos que hace que uno se pregunte cómo es posible que Seth Meyers siga clavándolo cada noche y estos se encuentren perdidísimos- han hecho un chiste de polacos. A veces me sorprende que sea 2015. No quiero ni pensar cómo podemos estar para el 2020.


¡Libros que Salen! Vonnegut, «La niña gorda», Winslow y más

Seguimos con mucho movimiento aunque quizá con más dispersión de la que nos habían traído las últimas semanas. Los cambios de mes siempre son complicados pero al menos parece que esta vez las pequeñas han aprovechado para seguir presentando sus novedades para la campaña de Navidad. Pero no os haré esperar tanto, mejor vamos diciendo:

¡Que pase la pila!

– Cronomoto de Kurt Vonnegut, ed. MalPaso

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Vonnegut siempre son buenas noticias, incluso cuando se trata de una colección de textos variados que se hilan entre la ficción y mitad el texto biográfico para seguir dando su opinión sobre los extraños tiempos en los que le tocó vivir.

La niña gorda de Marie Luise Kaschnitz, ed. Hoja de Lata

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Importante narradora de la literatura alemana, Kaschnitz trae una colección de relatos complejos -a ratos grotescos, normalmente intranquilizadores- incluyendo el que da título al relato, uno de sus favoritos y de los más conocidos por las posibilidades simbólicas que indica. Conocer a esta autora es siempre una buena idea y este volumen invita a ello.

– El cártel de Don Winslow, ed. RBA

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La vida es así de curiosa, hace unos años Winslow iba publicando en Planeta y PRH sin recuperar demasiado de ese interés que El poder del perro había levantado en su obra. Nadie parecía demasiado interesado en él. Hasta que apareció este El cártel, se fugó El Chapo y, en fin, se colocó en mitad de la actualidad acompañado -no voy a negarlo- de reseñas entusiastas. A partir de ahí la diversión con su aparición en España y, finalmente, su llegada como flamante nuevo PINN (Premio Internacional de Novela Negra) de RBA. Bueno, pues ya lo tenemos aquí, ahora queda por ver si es tan bueno.

– Jack el payaso/ Los Clowns/ Los dos payasos de Hjalmar Bergman/ Federico Fellini/ César Aira, ed. Mishkin

– El seminario (Boceto) / El primer maestro/ Lecciones de Francés de Nikolái Pomialovski/ Andréi Konchalovski/ Valentín Rasputín, ed. Mishkin

Cubierta Suec - Cubierta Rus -A ver si puedo explicar esto sencillo: Ha llegado una nueva editorial, Mishkin, con ganas de hacer cosas diferentes. De modo que sus libros unen autores de ficción, no ficción, textos en papel, dvds con películas… una aproximación en suma multiformato a los temas decididos que no solo permite realizar esas conexiones propuestas sino disfrutar de autores menos conocidos puestos en común con otros para potenciar sus visiones sobre un tema. En estos dos primeros libros de la editorial toca comienzan con payasos y educación para que comprobemos su peculiar idea de tríptico.

– Mis recuerdos como botones de Maxim’s de José Román (con Raymond Queneau de negro), ed. La Fuga

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Las historias de los famosos visitantes del hotel son potenciadas por un Queneau como re-escritor y editor de los textos que hace que lo que podría ser un simple conjunto de chismes alcance una visión de lo ficticio en su realidad que es consciente de la farsa que suponen estas idas, venidas e intrigas. 

 Una chica en invierno de Philip Larkin, ed. Impedimenta

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Quedaban pendientes en español algunos textos del gran poeta y esta historia de amor como recuerdo y sostén es una de ellas. Preciso, delicado y centrado en esa búsqueda de la belleza que siempre parece estar en otro lugar, el tipo de obra encantadora que además resuelve regalos.

Por el bien del Comandante de Constance Fenimore Woolson, ed. Ardiciacubierta comandante 229c_18JUN15.indd

Otra delicada narración, esta más cercana al costumbrismo, con un pueblecito de Carolina del Norte en el que un regreso inesperado ayuda a desmontar y enmarañar las relaciones de la comunidad dejando al descubierto muchas de las miserias que la aparentemente idílica localidad estaba acostumbrada a disimular.

– Cuentos tradicionales de japón edición a cargo de Richard Gordon Smith, ed. Satori

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Aún a riesgo de que suene a ‘Como su propio nombre indica’ lo más destacable de este volumen es que se trata de una colección externa de cuentos tradicionales japoneses. Podemos añadirle que también está bellamente editado por Satori, como en ellos suele ser habitual, y que sirven para trazar una aproximación a su tradición oral.

– La calavera de Mengele de Thomas Keenan y Eyal Weizman, ed. Sans Soleil

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Este breve aunque extraño librito no va, como podríamos pensar, sobre Nazis. O no de manera concreta. En realidad es un texto sobre la evolución de la ciencia forense, los peritajes y las maneras en que estos interactúan  para convertirse en pruebas. Quizá parezca que es muy concreto su público -de ahí, es de suponer, su precio- pero para ellos será una gozada.

Escucha, hombrecillo de Wilhelm Reich, ed. La literna sordaMaquetación 1

Otra curiosidad, un texto que podría parecer pensado para mover al oyente pero en el que uno nunca sabe cuánto hay de sátira de este tipo de comunicaciones en el que se exhorta a la gente a que mejore a base de insultarla y restregarle su vida gris y pequeña por la cara. Por si no fuera suficiente la editorial le ha añadido varias de las ilustraciones originales para recuperar la experiencia de sorpresa de los que lo leyeron en su día. Y una forma también de acercarse a la no siempre recordada figura de Reich.

 Mis años Grizzly de Doug Peacock, ed. Errata Naturae

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Naturalista y Boina Verde, o quizá al revés. Veterano de Vietnam que al notar el rechazo de la sociedad y su propio rechazo a esta decidió irse a los bosques a estudiar a los osos. De todo esto habla en su libro, tanto de los animales como de la transformación que fue siguiendo.

 La zona de interés de Martin Amis, ed. Anagrama

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Amis y sus cosas. Que si mezclar el Holocausto con un romance pero esto no es El Lector, conste. En fin, la edad.

– Escucha la canción del viento y Pinball 1973 de Haruki Murakami, ed. Tusquets

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Ah, mira, vuelve a ser octubre, está a punto de salir el Nobel -el jueves próximo- y aún hay gente que no ha perdido la esperanza. Como no tienen otra cosa sacan sus primeras obras. Total, para lo que le va a servir.

– Del caminar sobre hielo de Werner Herzog, ed. Gallo Nero

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Recuperación de este texto en el que Herzog cuenta un viaje singular entendido de una manera casi mítica -como en él era de esperar- en el que su esfuerzo lleva como contrapeso la enfermedad de una amiga que le espera. Una curiosidad.

– Nacidos para ser héroes de Christopher McDougall, ed. Debate

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En teoría habla del deporte y de su incidencia en la humanidad, en realidad hay un poco de todo en este volumen. Temas sociales, históricos, políticos y… en fin, una reflexión global más que un ensayo sobre el deporte y su utilidad. Que también, pero no solo.

Una breve historia de los árabes de John McHugo, ed. Turner

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Breve en verdad, pero a veces una visión que permita examinar los momentos más importantes es una buena entrada para saber por dónde ir interesándose y profundizando más en ella.

– Qué vemos cuando leemos de Peter Mendelsund, ed. Seix Barral

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Precioso -como era de esperar en Mendelsund– libro ilustrado sobre el acto de leer y cómo lo entendemos. Los libros bonitos siempre son bien recibidos. (Y también arreglan regalos).

– Criaturas fantásticas edición a cargo de Neil Gaiman, ed. Anaya

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Gaiman haciendo sus cosas de seleccionar diversos relatos zoológicos, criptozoológicos o directamente míticos de una buena cantidad de grandes autores. Hay uno de Saki así que a mí ya me vale.

– Carretera y manta (Diario de Greg 9) de Jeff Kiney, ed. Molino

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Hablando de éxitos editoriales, he aquí uno de los que más venden gracias a su mezcla de humor y cotidianidad.

– Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos de Laura Gamero con ilustraciones de Manu Callejón, ed. Barbara Fiore

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Terminamos con este libro para pequeños con grandes ilustraciones que animan de manera muy creativa a acabar con los problemas causados por el monstruo en el armario. Estupendo en su estilo clásico, casi de animación de Europa del Este, y al humor derrochado.

Hasta aquí hemos llegado por hoy. La semana que viene tendremos aún algunos movimientos con la llegada de los animales con H de Halcón, Las púas del puercospín y el nuevo Fred Vargas. Pero mientras tanto… ¡Nos leemos!


Últimamente veo las novedades de la IFC y no entiendo nada. Hace unos años, antes del cambio de dirección, era el lugar en el que se podían encontrar comedias minoritarias pero arriesgadas. Hoy es un sitio en el que estrenan Benders (USA), que es un producto del que la TBS pasaría.  Por rancio en el contenido y en el continente y porque perder veinte minutos con esta oda a la amistad masculina y el estobo que son las mujeres que no entienden tu interés por tu equipo favorito es algo peor que pereder el tiempo, es arriesgarse a que se te estrague el gusto.

En cuanto a Blood and Oil (USA), en ABC tratan de actualizar una vez más el culebrón  petrolero con el mismo poco acierto que de costumbre. Don Johnson hace lo que puede, que no es mucho, en una serie cuya utilidad principal podría ser el ruido blanco.

Algo mejor salió Code Black (USA) que es un más-de-lo-mismo de series sobre hospitales pero al menos está hecha a la perfección, casi como siguiendo un manual de la televisión en las urgencias hospitalarias. No sé si a los ajenos a estas narrativas les interesará en exceso pero a sus fanes más clásicos les va a alucinar.

Es una lástima el nuevo Danger Mouse (UK) porque eleva la parte estética a un nivel enorme para, por contra, perderse en un guión aburrido y rutinario. ¡El mundo al revés! Acostumbrados como estábamos a un guión brillante sacado adelante con pocos medios nos encontramos con esta pobre puesta al día que solo salva un mínimo el que, al menos por esta vez, no hayan optado por el 3D.

Enorme desastre Dr. Ken (USA) porque ni Jeong funciona bien como actor principal ni los secundarios -ni siquiera el grandísimo Albert Tsai– logran salvarlo porque parecen vivir en dos planos diferentes. Y es que la comedia, escrita con una escasisima voluntad innovadora, acaba creando un montón de lugares distintos para que falle todo: No funciona como comedia familiar, no funciona como comedia de lugar de trabajo, no funciona su relación en ninguno de los dos ambientes y los chistes logran ser caducos y bordear lo ofensivo. A la vez. Si yo fuera el creador le enviaría una cesta de fruta a los responsables de Benders por haber logrado salvarle in extremis de ser la peor nueva comedia de la semana.

La IFC ha estrenado otro espanto esta semana. Gigi does it (USA) no llega al nivel deplorable de las dos comedias comentadas antes pero por los pelos, sobre todo teniendo en cuenta que parte del chiste es tener a un cómico joven disfrazado de abuela haciendo cosas poco propias de su edad. Podría ser peor, pero solo porque llevamos la semana que llevamos. Así que intentemos no pensar si es que no hay actrices de edad avanzada que sea buenísimas en comedia y estén ahora mismo sin trabajo.

Por contraste Grandfathered (USA) es agradable. No es mucho más, está demasiado ocupada con John Stamos haciendo su versión personalista y egocéntrica de lo que hubiera podido ser un proyecto como Raising Hope sin un Greg García detrás. Y el trabajo de sus actores lucha por sacarla adelante. Lamentablemente es muy convencional pero, en fin, quién sabe cuánto aguantará.

Mejor aún, aunque aún lejos de un resultado al menos notable, está The Grinder (USA). Serie cómica de abogados que se mueve entre Rob Lowe y Fred Savage y entre el caricaturesco personaje del primero y el neurótico del segundo. El piloto tiene mucho que mejorar pero al menos parece que podría salir algo bueno de aquí en algún momento.

No entiendo este Marley’s Ghosts (UK), sobre todo por los actores implicados. Sarah Alexander ve fantasmas, concretamente los de personas cercanas a su vida: John Hannah, Jo Joyner y Nicholas Burns. Alexander o Hannah son grandes actores, pero ni ellos pueden salvar este despropósito que hubiera parecido viejo en los años setenta.

Vamos con un policíaco, que ya va tocando. Aunque tengamos que irnos al frío para ver Norskov (O) (D), serie sobre un policía que regresa a su ciudad natal para encontrarse a familia y amigos con distintas responsabilidades y lazos pero todos complicados de una u otra manera en problemas más o menos turbios. Una de esas series que siguen con la faceta más personal del género negro aunque aquí no haya -ni necesiten- un hilo conductor criminal simple.

Si el otro día decía que Life in pieces no podía querer ser más Modern Family viendo Quantico (USA) no puedo dejar de pensar que estos querían que Shonda Rhimes les hiciera una serie del FBI inspirada en Homeland y no encontraron cómo proponérselo. Que la cadena sea la ABC puede significar que, o bien les dijo que no o han pensado que podían intentar seguir el estilo de su creadora más conocida sin tener que pagar. El resultado se resiente como exploit pero dentro de ello hay suficientes momentos variados como para merecer al menos un ojo al piloto y decidir si seguir el berenjenal este que se han inventado.

Como a veces me preguntáis, he aquí otro de los documentales de la BBC, en este caso Sex, Lies and Love Bites: The Agony Aunt Story (UK), un repaso por la historia de las columnas de consejos amorosos y las personas que se dedican a responder esas dudadas vitales. Cuanto menos curioso.

Finalmente You, Me and the Apocalypse (UK) que nos trae más Rob Lowe y un poco de apocalipsis en una serie que está cerca de funcionar pero que con tanto concepto  extremo y tanta narrativa confusa acaba dedicando demasiado poco tiempo a todo lo que se trae entre manos, que es mucho. Confiemos en que se deba solo a que estaba presentando personajes porque los siguientes aún pueden encarrilarla.