Del conocimiento antes que la erudición

El conocimiento es siempre esquivo. Lograr aprender algo, entender un funcionamiento o apreciar los posibles detalles -más allá de los problemas inevitables de análisis por parte del Receptor¹– precisa de un interés en la materia y de una búsqueda para verificar la realidad de lo aprendido. Vamos, que si quieres aprender cosas más te vale que siempre quieras expandirlo más y no te fíes completamente de nadie.

Viene a cuenta todo esto porque uno de los efectos colaterales del tan traído y llevado tema La edad de oro de las series de televisión es precisamente el del conocimiento en el que basar la afirmación. Y, a su vez, en una observación sobre un tipo de público adepto que parece más interesada en el dato concreto que en la capacidad de conocimiento más abstracto.

Introducción toda esta para llegar a la siguiente frase:

No es necesario tanto un conocimiento de erudito como la sabiduría necesaria para tener claros los conceptos y, sobre todo, ser consciente de la necesidad de comprobar los datos de nuestros discursos.

Puede parecer una contradicción pero no lo es. A lo largo de la vida de esta columna primero y de la web después he intentado una y otra vez dejar claro que el problema de muchas de las afirmaciones e interpretaciones, sobre todo en muchos de los libros y columnas sobre el tema televisivo que se han ido publicando, es la más que notable dejadez en la comprobación de los datos de partida. Bien sea por pasar de ellos completamente, no comprobarlos o fiarse de la memoria, hemos encontrado cosas como la falta de conocimientos para establecer lo que era la cultura participativa,  hablar de una serie fundamental confundiendo personajes y actitudes o aseveraciones locas sobre la historia de las sitcoms… artículos todos ellos que se podían haber corregido dedicándoles un poco más de trabajo, tiempo, quizá ambos. Ya, ya sé: Estamos viviendo unos tiempos en los que la precariedad de los investigadores hacen imposible producir obras de mayor calidad y blablabla. El viejo ¿Por lo que les pagan no esperarás que lo hagan mejor? que viene en parte ante la realidad de la progresiva bajada de tarifas y por otra de la idea de que la calidad se paga a parte. No partes de un estándar de calidad para ir hacia arriba y abajo en la escala sino que empiezas poco menos que de cero y a partir de eso ponte a pagar. Otro de los males de nuestro tiempo.

Pero lo que pedía en esas columnas no era que el crítico fuera capaz de dar datos concretos sino que tuviera el conocimiento de lo que hablaba -por ejemplo, que hubo más sitcoms protagonizadas por actores negros antes de El show de Bill Cosby– o que tuvieran la capacidad de mirarse los datos que estaban dando en internet -como los personajes, actores y atribuciones en Sí, Ministro– de modo que errores que son perfectamente comprensibles y que cualquiera de nosotros puede cometer, bien por existir una tradición de hablar de falsedades como si fueran hechos, bien porque a algunos la memoria nos juega malas pasadas y escribir desde allí es arriesgarse en meter la pata, se agravan al entrar en un contexto ensayístico -no digamos ya el hecho de que fuera de pago- que facilitará su uso recurrente en el futuro incluyendo la posibilidad de citas de autoridad pese a partir de hechos erróneos.

Por esto precisamente es necesaria la lectura crítica de los textos que nos llegan -incluidos, por supuesto, los de quien esto escribe- cuando somos lectores y procurar comprobar todo lo posible los datos cuando se trabaja como autor. Precisamente por eso muchas veces lleva más tiempo la labor de documentación y comprobación de fuentes y datos que la propia escritura. A veces, como ocurrió con la Giallo Lista, los datos de estreno, director, guión, etc… son difusos y contradictorios de manera que hay que acabar tomando decisiones que uno considera que pueden ser erróneas, del mismo modo que muchas veces las hemerotecas no logran despejar cuándo se estrenó una determinada serie o qué cadena emitió qué y dónde. No es un asunto sencillo ni logra siempre resultados positivos pero más nos vale hacer cuanto menos el intento.

Decía antes que no hace falta saberse la lista de comedias con protagonistas negros anteriores a El show de Bill Cosby tanto como que existieron. Puede parecer un contrasentido, pero no lo es si pensamos que son dos tipos de conocimientos separados. Por un lado tenemos el conocimiento específico que podríamos considerar como propio de la erudicción permitiendo listarlos de memoria, algo sin duda meritorio pero que no es imprescindible más que cuando llega la necesidad de demostración. Es decir, si tenemos el conocimiento de que existieron otros antes no hará falta demostrarlo enumerándolos. Cualquier conocimiento añadido es bueno y cualquier búsqueda de una ampliación de nuestro campo de interés resultará bienvenida pero la simple acumulación de datos no ha de ser tanto un objetivo en si mismo como un resultado de esas investigaciones. Precisamente porque conocer una serie de datos concretos ultraespecíficos puede resultar interesante para los juegos de preguntas o respuestas pero rara vez tiene la importancia real que una investigación competente, para comprobar datos y desarrollar reflexiones a partir de hechos concretos, puede proporcionar. Y siempre es mejor ir variando nuestras opiniones y reflexiones según los datos obtenidos que empeñarlos en cuadrarlos a martillazos.

Por tanto, no se será peor profesional de la escritura cultural por conocer menos de estos datos tanto como por no molestarse en buscarlos llegado el momento. Se puede hablar de televisión sin haber visto ni un solo episodio de I love Lucy o de videojuegos sin haber jugado jamás a Double Dragon, lo necesario es conocer la existencia de ambos títulos y su influencia posterior.

Hasta el punto de que puede suceder justo lo contrario, porque un conocimiento exhaustivo no se traduce necesariamente en la capacidad de encontrar las relaciones causales, el impacto social y cultural o las posibles interpretaciones tanto de intencionalidad autoral como del entorno que la produjo. De modo que en lugar de poder expandir el conocimiento a partir de los datos nos encontramos con el equivalente al índice de nombres y obras de un ensayo. Y es que no solo necesitamos tener bien los datos, también buscar la manera de interpretarlos.

Así que ya sabéis, mejor más pensamiento autocrítico y control de los datos expuestos cuando uno se prepara para escribir que confiar en la memoria o loar a los que pueden soltarlos como eruditos. Porque la auténtica búsqueda de conocimientos está más en replantearse lo que sabemos siendo conscientes de nuestras imperfecciones antes que en asumir las superioridades de los datos apilados.

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¹Cuando llega una información -del tipo que sea, aunque en este caso nos estemos centrando en obras culturales- el proceso de asimilación lleva a la reflexión para comprenderla, lo que puede derivar en una multitud de pequeños problemas de la que el sobreanálisis a través del prisma de nuestros propios intereses tiende a ser el más habitual. Por supuesto, eso no invalida cualquier análisis, aunque a veces diga más del receptor que de la obra. Y, por otro lado, también se puede sacar una enseñanza, no tanto de lo que la obra quiere decir -esto es de la intencionalidad autoral– como de lo que la obra ofrece en su propio contexto -es decir, aquello que ofrece como producto de una época, el famoso zeitgeist, o una corriente cultural aunque el autor lo haya hecho de manera no intencional– para llegar a una conclusión no sobre la obra en sí o su creador sino sobre el contexto del que parte. Luego ya está la posibilidad de inventarse un rollo porque te da la gana, pero ese es otro tema.


Libros que Llegan: El conde negro, Arendt, La carrera espacial y más

Ya se va tranquilizando la cosa y esta semana SOLO aparecen 32 novedades destacables en la lista. ¡SOLO! ¡32! JA. JAJAJA. BWHAHAHAHAHAHAHA!!! Tranquilidad, respiremos un poco, tomemos fuerzas, que siempre siguen viniendo libros y algunos hasta merecen mucho la pena. Lo único que hay que decir es…

¡Que entre la pila!

El conde negro de Tom Reiss, ed. Anagrama

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Voy a recomendar mucho y hablar poco de este libro. Y lo voy a hacer porque ya hablé bastante de él hace medio año. Para evitar problemas no me he mirado la edición española, no se me fueran a quitar las ganas de recomendarlo.

Más allá de la filosofía (Escritos sobre cultura, arte y literatura) de Hannah Arendt, ed. TrottaM-A_S-1_SS-7_X-185_Y-999.55203_3247

Pequeño libro recopilatorio de escritos -algunos inéditos- sobre diferentes manifestaciones y obras del mundo cultural. Una aproximación de la conocida filósofa no tanto a la crítica como a la reflexión cultural. Y yo encantado.

La carrera espacial de Tom Clohosy Cole, ed. Barbara Fiorecarrera_188

Dentro de las encantadoras novedades infantiles que han salido esta semana -y han sido unas cuantas- la que más me ha llamado la atención es esta Carrera espacial que se despliega con colorido como de ceras para explicar a -en teoría- los niños como fue la cosa. Mi único pero es que tome una posición USA en lugar de dedicarle espacio a todos los contendientes, pero en fin.

El mundo deslumbrante de Siri Hustvedt, ed. Anagrama

Maquetación 1Impresionante. Cierto es que Siri Hustvedt suele serlo y lo bueno que se puede decir de ella excede las flaquezas en su bibliografía, pero es que este último libro es una muy cuidada construcción y demolición. Una obra que mezcla datos reales y ficticios para recrear el mundo del arte y sus vecinos: los consumidores y los artistas. Todo ello usando un complejo juego de máscaras sobre una creadora que decide usar nombres masculinos para presentar sus obras aprovechando así para lanzar un dardo a la misoginia del mundillo. Remata el magnífico trabajo con el cuidado en la forma: Anotaciones de diario, críticas, entrevistas, declaraciones de terceros. Podríamos pensar que se ha realizado usando todo lo que hace moderna a una novela, pero sin buscarlo. Lo dicho: Impresionante.

El futuro del alma de Eva Illouz, ed. Katz21dixitDiscursito que Illouz diera hace cuatro años en el CCCB y que estaba hasta ahora disponible solo en catalán. Por suerte Katz, que lleva dos obras suyas en solo unas semanas, ha decidido publicarlo también en español, acompañado de La creación de los estándares emocionales. En ambos casos estamos no solo ante un posible acercamiento a las teorías de la autora en cuanto a sociología centrada en el consumo cultural y el uso en la misma -desde una perspectiva muchas veces comercial- de la redefinición de los sentimientos, sea para negociar con el amor romántico o el erotismo o, como en este caso, para vender una necesidad de felicidad y positividad que acaba rebotando contra la sociedad que lo promueve. Si ya has leído sus libros sabes lo que va a decir, este no lo necesitas -salvo completismos, claro, que el primero en caer he sido yo-, pero si no la conoces y tienes curiosidad es un buen primer acercamiento.

¡Vete a la mierda! de Henry Louis Mencken, ed. Innisfreevetmier

A veces uno se piensa dos veces el recomendar una obra por lo que es, lo que representa o el círculo en el que sale. En este caso podemos dudar por la editorial que ha decidido publicarlo y el cacao que representan. Pero por suerte Mencken merece el esfuerzo. No es que él esté libre de cualquier crítica, claro, es un escritor y polemista con mucho de contradictorio y cierta sensación de que a veces exagera como parte de un personaje creado. Pero incluso y con eso lo inteligente de muchos de sus planteamientos bien merecen darle una oportunidad.

No soy ese tipo de chica de Lena Dunham, ed. Espasano-soy-ese-tipo-de-chica_9788467042863

El famoso libro de Dunham, que al final ha salido en español casi a la vez que en inglés.

– Adiós a Berlín de Christopher Isherwood, ed. AcantiladoNACA245

Enésima recopilación de Isherwood y, como las anteriores, siempre bienvenida. Aquí aprovechan la recopilación de historias para tirar del gancho de incluir en la que se basó Cabaret. No tendría por qué necesitarlo, pero tampoco le viene mal.

El misterio de Gramercy Park de Anna Katharine Green, ed. dÉpoca10461372_872922006053154_2386322569560925449_n

Antecedente norteamericana de Agatha Christie, creadora de una investigadora solterona de mediana edad, y algo más que un divertimento victoriano, también un punto de partido para muchas seguidoras. La edición, además, ha quedado bonita ya desde la misma portada así que a mí y mis parafilias nos tienen ganados.

Radical libre de Manuel Vicent, ed. Círculo de Tizamanuel_vicent_radical_libre_circulo_de_tiza-194x300

Recopilación de columnas de Vicent y una de las novedades de la editorial Círculo de tiza que tiene el interés de contar detrás -aunque no solo- a Juan Cruz.

Un otoño romano de Javier Reverte, ed. Plaza y Janés
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Dos libros de Reverte en el mismo año, inesperado. Y si el anterior era Irlanda esta vez los viajes tocan por Roma así que algo más cerca lo tenemos.

No hay cuervos de John Hart, ed. Pámiesno-hay-cuervos-ficha

Una obra oscura con elementos que tratan de capatar algo de aroma sobrenatural pero que en realidad se centra en un niño, el misterio de la desaparición de su hermana, la destrucción de su familia y como eso le ha afectado no solo a él sino también aun pueblo que parece esconder demasiados secretos -vamos, como todos los pueblos- y que se llena de sucesos más raros que extraños. Algo es algo.

Retrofuturismos (Antología steampunk) edición a cargo de Marian Womack, ed. Fábulas de Albión

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Sí, otra antología steampunk española.

La espada de los cincuenta años de Mark Z. Danielewski, ed. Pálido fuego/ Alpha Decay

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Como La casa de hojas funcionó tan bien han sacado este otro libro con ilustraciones y juegos formales -menos- que de historia tiene lo justo pero se apoya más incluso en la presentación. Para regalo hace bonito.

Underground de Haruki Murakami, ed. Tusquets

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El Nobel no, pero sacar novedad en Tusquets a principio de octubre es algo que Murakami no va a perder en tiempo.

– Indies, hipsters y gafapastas de Víctor Lenore, ed. Capitán Swing

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Hay veces que uno piensa en la distancia entre tener una buena idea, o una buena intención, y ser capaz de desarrollarla. Sobre todo cuando estás ante algo de poco más de 150 páginas y te da la sensación de que todo lo del interior se podría resumir en un post-it y sobraría espacio. Sobre todo porque lo que hay es en gran parte uno de los géneros menos interesantes del mundo, las confesiones de un arrepentido. Uno que, además, pertenece a esa insoportable clase del renacido, gente que ha tenido su caída del caballo camino de Damasco y quiere criticar mucho lo que antes hacía o defendía. ¡Arrepiéntente, pecador! antes que explicar y justificar los más que evidentes problemas, unidos a un inexplicable convencimiento ombliguista de la importancia que tenía aquello que hacías ante. Si le unes que parece que hay gente que parece que no ha entendido nada de libros anteriores llevándoles a un paternalismo hacia los desfavorecidos que solo les hace falta llamarles Sal de la tierra, poniéndoles por encima independiéntemente de las valoraciones que esa misma cultura mainstream pueda producir. Todo ello estructurado como una especie de minientradas de web de tendencia, porque una cosa es que reniegues de tu pasado y otra muy distinto que seas capaz de comprenderlo y cambiarlo en lugar de sustituirlo por un manierismo alternativo a base de amiguetes que tratan de venderte que lo último es criticar lo penúltimo. Y es que a veces uno sospecha que no hay nada más antiguo que un moderno. En resumen, un libro fallido. El tema sigue ahí, necesitado de un autor capaz de hacerle justicia.

Días de fuga de Bill Ayers, ed. Hoja de lata

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Esta historia de The Weather Underground;uno de los principales grupos estudiantiles de los sesenta, originalmente pacifistas hasta que se hartaron, empezaron a poner bombas y acabaron convertido en el cliché de jovenes izquierdistas que asesina a gente sin querer porque es que hay que ver mira que no ser solo pacifistas son muy malos eh esto no se hace no lo hagas si quieres ser de izquierdas bien pero tienes que ser no violento y sumiso que aún sigue usándose en las series americanas al menos un par de veces al año; es un recordatorio de lo que podían ser las oposiciones ciudadanas antes. No es que el libro esté a su favor pero al menos pone en contexto y explica su formación, desarrollo y lucha contra el poder de la época. -Que viene a ser el de siempre pero con los actores de esa generación, un poco como el cine -.

– Un comediante descubre el mundo de Charles Chaplin, ed. Confluencias

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Texto dice la editorial que inédito en el que Chaplin habla de sus viajes por el mundo reuniéndose con gente famosa y, de paso, haciendo observaciones sobre países, paisajes y -en el caso de Inglaterra- sus recuerdos de infancia.

El idioma materno de Fabio Morábito, ed. Sexto Piso

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Repaso de Morábito de su pasado literario en la búsqueda de sus fuentes, influencias, lecturas y todas esas cosas que va uno cargando encima en una mezcla de estilos que van desde el ensayo hasta esa cosa de la autoficción que en fin.

Zona de obras de Leila Guerriero, ed. Círculo de Tiza

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Segunda pata de las intenciones editoriales, crónicas -ficcionadas bien es cierto- de una periodista argentina.

De las ruinas de los imperios de Pankaj Mishra, ed. Galaxia Gutenberg

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Interesante ensayo sobre la posición -y evolución- asiática con respecto a las siempre problemáticas relaciones con Occidente desde que los humillantes sometimientos del S XIX pudieron ser respondidos hasta la actualidad, y con la clara esperanza de que las tornas acaben si no invirtiéndose sí al menos permitiendo una superioridad clara.

Disputar la democracia de Pablo Iglesias, ed. Akal

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Lo reconozco, he puesto el libro solo por su portada How you doin’? que se han marcado. Lo de dentro es lo que os podéis imaginar, una serie de reflexiones sobre política Anunciado en TV.

Psicopolítica de Byung-Chul Han, ed. Herder

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Una vez puesto de moda por los periodistas gracias a La sociedad de la transparencia ya toca que el escritor en alemán de origen coreano Byung-Chul Han siga con sus breves obras -128 páginas tiene esta en un formato casi bolsillo, y no necesita más- como la que nos ocupa: Denuncia no solo del sistema neoliberal sino, además, del método que usa mediante una opresión no activa sino, en sus palabras, seductiva. Convenciendo a los ciudadanos de que es lo mejor para ellos y que sean los que se autolimiten adaptándose a las necesidades que ya han creado. Veremos cuánto más leemos sobre la psicopolítica y su función moldeadora pre-reflexiva.

Anatomía poética de José Manuel Caballero Bonald con ilustraciones de José Luis Fajardo, es. Círculo de Tizacaballero_bonald_circulo_de_tiza-194x300

Y la última pata de la editorial. Un tomo de textos y poesías recientes de Caballero Bonald que incluye ilustraciones, u obras a modo de ilustración más bien porque no acabo yo de ver la correlación entre texto y obra, por parte de José Luis Fajardo, todo ello en un volumen  con una encuadernación sin lomo –coptic para el idioma secreto de los encuadernadores- que termina de señalar la excepcionalidad de la obra en su conjunto.

Dibujos de Sylvia Plath, ed. Nórdicaf06102014094710

De los grandes autores se aprovecha todo, por ejemplo los dibujos que Plath realizaba en un cuaderno acompañando anotaciones sobre lo que había observado y decidido dibujar. Una curiosidad que podéis ojear en el booktrailer de la web.

Bartleby, el escribiente de Herman Melville con ilustraciones de Stéphane Poulin, ed. AlianzaLG00185101

Edición ilustrada a tamaño álbum extra -vamos, muy grande- del cuento de Melville. No queda mal y por longitud casa estupendamente en el formato. Para mí la única pega es que queda algo mamotreto, pero por sacarle alguna.

Las aventuras de Pinocho de Carlo Collodi con ilustraciones de Manuel Alcorlo, ed. Reino de Cordelialibro_big_147

El texto original de Collodi con unas ilustraciones de Alcorlo y una bonita edición cuadrada en tapa dura. Quizá sirva para dar a conocer un texto con más miga de lo que su versión animada americana podría hacernos creer.

Puck colegiala de Lisbeth Werner, ed. Molino
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En esta época en la que todo vuelve -es decir, que los que eran antes niños pueden volver a comprarlo- raro era que aún no le hubiera tocado turno a Puck. Pues bien, aquí la tenéis de nuevo. Yo estoy esperando a Los tres investigadores que no creo que tarden mucho más.

El sombrero de la reina de Steve Antony, ed. Bruño

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Gracioso cuento bilingüe con Isabel II -la suya, por suerte- y los guardias de palacio persiguiendo uno de sus característicos sombreros. Encantador.

Agujero de Oyvind Torseter, ed. Barbara Fiore

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Ilustraciones sencillas, una historia divertida y la excusa perfecta para ofrecer un cuento con truco que en este caso consiste en que un agujero lo atraviesa de lado a lado. Todo lo necesario para encantar a los niños.

Issun Bôshi de Icinori, ed. Ekaré

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Cuento clásico asiático similar a Pulgarcito acompañado de ilustraciones a medio camino entre la sobriedad clásica y las formas y colores ácidos.

Mis robots en pijamarama de Michaël Leblond y Frédérique Bertrand, ed. Kalandraka

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Esta delicia es una mezcla de cuaderno de actividades con uno de los cuentos con ombro-cinéma, es difícil pensar que pueda no gustarle a alguien.

A estas alturas no sé si decir que la próxima semana espero que estemos más tranquilos o dejar de tentar a la suerte, en cualquier caso lo que sí os puedo decir es que… ¡Nos leemos!


¿Os acordáis del Padre Brown de Chesterton? Puesssss… Grantchester (UK) es una cosa que trata de ser cercana pero donde en Brown teníamos una honda comprensión y conmiseración por el alma humana aquí tenemos a un cura que resuelve casos en los años 50. Que no es que esté mal, algo de variedad da al asunto, pero queda todo un poco prefabricado. Quiero decir, insisten en que es demasiado guapo para ser cura y tiene novia pero luego actúa como en un clásico -y quizá algo lento- mystery inglés. Para rellenar el día y poco más.

Con Mulaney (USA) la FOX ha rescatado otras de esas ideas que vende Lorne Michaels a la NBC y que acaban llevándose a FOX. El piloto es una mezcla complicada. Tiene cosas realmente antiguas, que parecen salir de ningún lado y que están más cerca de los chistes que uno pensaría si quisiera parodiar Friends, incluyendo una cierta sensación de falsedad plástica por todas partes; por otro lado hay chistes realmente buenos y, sobre todo, Martin Short está espectacular. Así que, bueno… no es el cometa que esperaba pero, cuanto menos, es un principio para ver si esto evoluciona bien.

Cuando los australianos empezaron a promocionar Party Tricks (AU) todo sonaba a comedia. O, en su defecto, a un drama realmente complejo. Dos políticos se enfrentan por un puesto, una de ellos lleva toda su vida en la política, el otro es un popular periodista y presentador televisivo. En el pasado tuvieron una relación secreta. Chan-CHAN. Pues no. Quiero decir, no tira claramente hacia ninguno de los dos lados, de modo que queda en una especie de extraña tierra de nadie en el que no se atreve a -o no quiere- ser ni El ala oeste ni Veep. De momento pesa más la trama romántica que cualquier posible trama política o de suspense pero a esto aún le queda camino por recorrer.

La verdad es que Star Wars Rebels (USA) ni me iba ni me venía antes de echarle un ojo, y una vez visto el piloto… pues ni me va ni me viene. No es que sea un mal piloto, al menos no en el sentido habitual de aburrido. Simplemente es poco original en lo que propone, Pero tampoco es algo molesto. Tiene una animación bastante ramplona pero sin llegar a niveles abisales como los de Beware the Batman, y viene a ser como si metieran al Aladino de Disney en mitad de una versión para todos los públicos de la tripulación de Firefly. Así que imagino que a su público le gustará y el resto tampoco se quejará demasiado. Quien sabe, quizá incluso mejore con el tiempo como pasó con las Clone wars.

Reconozco que esto no me lo esperaba. Porque la canadiense Strange Empire (CA) es… un western. Pero no uno cualquiera. Uno protagonizado por un trío de mujeres que incluyen a una avezada tiradora de origen indio, una fría doctora y una misteriosa mujer que dice tener poderes psíquicos y capacidades de medium. Le añades una serie de peripecias para juntarlas y un motivo que les de un objetivo común y allá están ellas. Lamentablemente el piloto hace poco más que presentar a los personajes pero puede estar bien.


A very special moraleja

Bienvenidos a una columna muy especial de ElReceptor. Quizá os estéis preguntando por qué llevo este traje de tweed y hablo desde delante de una estantería de libros obviamente falsa. La respuesta es sencilla: Los tropos que tratan de algo importante que tenemos que entender de una sola vez. De un tema sensible.

¿Qué es un tema sensible? Buena pregunta. Quizá desde la necedad que da no conocer el futuro y no respetar el pasado pensemos que los temas sensibles son los que aún hoy crean controversia. En realidad esos son los temas que sirven para mover las tramas de los culebrones y de las series de cable, que para algo están. Los temas sensibles son muchos, llevan años y han sido abordados de diferentes maneras pero en esta columna vamos a centrarnos en aquellos que han aprovechado para intentar que comprendamos algo. Quizá una moraleja.

Las moralejas están por todas partes en las narraciones, a veces incluso alguien se molesta en soltar el consabido: ¿qué hemos aprendido hoy?, no se vaya a perder alguien en la audiencia. Precisamente porque el tomar la determinación de exponer un caso para que tomemos nota indica que quizá la sutileza moleste más que ayude. Duro y a la cabeza. Salvo que eso no está exento de riesgos, como acabar con una Moraleja Errónea.

Muchas de las cuales incluyen un uso extenso de hipocresía, algo es malo porque lo hacen los malos o alguien que no es del grupo del protagonista. No se explica que sea porque se hace sin la debida preparación o por los motivos equivocados -en cuyo caso lo malo no es lo que se ha usado sino la motivación para usarlo- logrando ofrecer una mezcla de ideas realmente compleja. Si estás en una serie de acción más te vale no vender que la violencia siempre es mala. Si vas a vender que los héroes no matan más te vale que sus acciones tampoco provoquen muertes. Pero, eh, ¿entonces cómo podríamos poner estos consejos?

 

Otras lo son a un nivel más argumentístico, causar un dilema moral teniendo que elegir entre dos posibilidades duras cuando hay mínimo una tercera evidente entra tanto en esta columna como en la anterior. Siguiendo con lo cual, ¡cuidado con las metáforas! Si tratas de establecer una comparación entre la necesidad de comprender a los demás y un alienígena que acaba estando al mando de una invasión lo mismo acabas sugiriendo que lo mejor que puedes hacer si no entiendes a alguien es dispararle primero y luego ya sentarte a hablar.

Para el siguiente punto citaré directamente a TVTropes:

Decir que cualquier persona puede hacer cualquier cosa que su mente se proponga gracias a su propia resolución, cuando el personaje nació entre la nobleza o los privilegiados, con alguna clase de poder genético superior, tiene simplemente un gran talento en lo que quiere dedicarse, tienen el destino de su lado, o se revela que es parte de su linaje o de su trasfondo, explicando así su grandeza.

Vamos, que no está de más explicar que «puedes hacer lo que te propongas» a veces es cierto por motivos que no tiene nada que ver con lo fuerte que te lo propongas.

Hablando de lo cual, llegamos hasta uno de los grandes problemas televisivos. Las historias de «lo importante es participar» que se dan justo antes de ganar algo, las de «te querrán como eres» para, a continuación, cambiar al personaje -bien en sí, bien logrando que realice alguna acción especial. para hacerlo más deseable y, sobre todo,  las historias de crecimiento que terminan con un regreso al Statu Quo.

Todos sabemos que Todo acabará como empieza es una de las reglas más viejas de la televisión, pensada para que los espectadores tengan un terreno fijo y no haya mucha complicación que arreglar. Precisamente por eso podemos encontrarnos capítulos especiales en los que uno de los personajes aprende algo pero rápidamente vuelve a comportarse como siempre. Y si eso os parece malo esperad a ver  Malos Cambios. Un personaje cambia a mejor, pero resulta que es menos divertido/ hay ventajas que pierden/ parece como que falta algo/ yo qué sé, ¡traigamos de nuevo la versión original!

Normalmente esto solo ocurre con cambios respecto a una posición inicial conocida. En ocasiones incluso haciendo un Flores para Algernon, dándole momentáneamente una capacidad a un personaje regular para luego decidir que por su propio bien o porque no es tan divertido, tiene que volver a la casilla de salida. A veces eso significa que el mensaje que se está mandando es «No seas inteligente porque eso te conducirá ala soledad o a convertirte en alguien insoportable«, ¡mejor ser agradablemente mediocre!» pero, eh, ¿la idea de todo esto no era mandar un mensaje? Aunque también pasa que a veces deciden sacar un tema espinoso. Aunque sea sacándolo de la nada.

Uno de los trucos más sencillos es presentar en el capítulo al Desaparecido Tío Moraleja, ese pariente o amigo del que nunca antes se había hablado -y probablemente nunca se vuelva a hablar- que llega a la ciudad con un claro problema -drogas, alcohol, racismo, ser  mayor, cascarrabias y oler raro… un poco lo que toque- y ante el que los jóvenes protagonistas tienen que aprender una valiosa lección. A continuación se le pone en un autobús y jamás volveremos a hablar de él, ¿de acuerdo?

Por supuesto estas cosas tienen más impacto si  le pasan a uno de los habituales así que, ahora sí que sí, vamos con un Very Special Episode. Lo que suele significar primero  que a alguien le dará por la más ridícula excusa argumental por desarrollar algo que no había demostrado antes, sea un alcoholismo en 24 horas o una homofobia instantánea. Quedará claro que está destrozando su vida. Todos se pondrán de acuerdo para dejárselo claro. Se dará cuenta. Fin del capítulo. El actor hablando a cámara sobre lo peligroso que es y un número de teléfono de una agencia de ayuda a lo-que-toque. Si en lugar de un mal comportamiento estamos ante un peligro real nos explicarán lo que ha pasado y cómo evitarlo y entonces otro número de teléfono. Las cosas funcionan así. Y, en realidad, no hay ninguna serie libre de acabar teniendo que hacer uno de estos anuncios… Ninguna.

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«Hola, mi nombre es Kiefer Sutherland. Interpreto al agente contra-terrorista Jack Bauer en la serie de Fox 24. Quiero tomarme un momento para hablar con vosotros sobre algo que creo que es muy importante. Ahora, mientras el terrorismo es obviamente uno de los problemas más críticos al que se está enfrentando nuestro pais y el mundo, es importante ser consciente de que la comunidad Musulmano-Americana está firmemente en el lado de sus compatriotas americanos en denunciar y resistir a todas las formas de terrorismo. De modo que mientras vean 24 tengan, por favor, eso en cuenta.»

El anuncio anterior -cuyo vídeo no he sido capaz de encontrar- corresponde a un episodio de la cuarta temporada de, obviamente, 24 en el que  decidieron hablar bien de los musulmanes para tratar de arreglar la presunta islamofobia de la que se acusaba a la serie. Por supuesto las cadenas de la cosa -y gran parte de internet- lo interpretó no como un aviso de algo que debiera ser obvio sino como una bajada de pantalones de la cadena. Pero qué vamos a hacerle. Lo importante es que nos sirve para probar una cosa: Los VSE o su variante de Public Service Announcement, PSA, es decir Anuncios de Utilidad Pública, llevan años dando vueltas.

Ya sea en los años setenta cuando muchas series -especialmente las de Norman Lear– decidieron tratar temas más complejos y lo mismo había un episodio sobre el aborto en Maude que en All in the family se hablaba desde violaciones hasta homosexualidad pasando por un episodio sobre el racismo en el que Archie se une al Klu Klux Klan sin darse demasiada cuenta de lo que estaba haciendo hasta la actualidad en la que aún seguimos viendo este tipo de cosas como en el ejemplo que acabamos de ver.

Aunque, por supuesto, eso no significa que se dieran en la misma cantidad ya que desde mediados de los ochenta hasta mediados de los noventa hubo una hola de hacer este tipo de episodios e incluso algunos programas especiales. Tiempos moralmente más cargados llevan a este tipo de cosas. Pero, claro, en cuanto uno se ha pasado una década sufriendo estas cosas acaba parodiándolas.

Mientras tanto da tiempo a que algunos programas exploren a fondo todo tipo de temas con, digamos, suerte desigual. Porque igual que las ideas en sí pueden ser más o menos controvertidas y, desde luego, partir de una intención genuinamente buena, los resultados, especialmente en las series para el público infantil y juvenil, tienden a ser… Discutibles. Ya sea cuando se habla de los problemas de las drogas (bueno, pastillas de cafeina):

 

de que hay que tener cuidado con los extraños porque a saber qué aviesas intenciones tienen…

 o a no encerrarse dentro de la nevera…


¡Ah! ¡Si solo Indiana hubiera estado escuchando!

Como decía, la mejor de las intenciones. Tanto que acabaron incluso creándose especiales al margen de las series. De esa manera podías reunir a todos los héroes que te alcanzara la influencia política para que salieran todos tras una introducción con Barbara Bush junto a un muñeco y acariciando un gato.

Si esto os parece extraño tendríais que haber visto a Nancy Regan entrando en el colegio de Arnold para demostrar que allí se vendían drogas y que Just say NO! ¿Que como lo sabía ella? Pues o los que se dedicaban a la venta eran los hijos de su vicepresidente o lo había imaginado al ver alumnos negros, yo qué sé.

El problema es que en ocasiones el resultado era… complicado… es decir, ¿cómo pones en marcha un programa contra los abusos a niños sin poder mencionar esos abusos, ni en qué consisten, ni dónde no se toca, ni…

 

Que sí, que la intención es buena pero… ¿gente disfrazada de muñecos de peluches gigantes tratando el tema?


Por cosas como esta algunos acabaron logrando el distintivo de ser películas de culto. Underground pero de culto. Eh, si los (siempre apreciados en esta web) Esper-Stadie lograron vivir de los PSA desmadrados durante los años ’30 en adelante, hasta el punto de que hoy hay un musical basado en Reefer Madness no veo por qué íbamos a sorprendernos de que algunas cosas no cambien aún.

El caso es que con tantas cosas que tratar como el SIDA, los problemas mentales, la ecología, la donación de lo que toque donar, o a no tomarte cualquier pastilla que veas pensando que pueden ser contra los granos porque lo mismo es speed que le han dado a tu primo y entonces te pones a bailar incluso más raro aún y lo mismo casi te mueres y de verdad, Carlton, ¡¿pastillas contra el acné?! En fin, muchos problemas y poco tiempo. De ahí que algunas series como Blossom o 7h Heaven acabaran siendo VSE todos sus capítulos.

Por suerte había cadenas que tenían mejor ojo que eso, como la ABC que se pasó durante 25 años (entre 1972 y 1997) realizando periódicamente una serie antológica llamada ABC Afterschool Special que solía ocupar unos seis telefilmes por temporada e iba rotando temas, lo mismo tocaba un VSE que adaptaban a un clásico o una novela juvenil más reciente, ponían un algo histórico a ver si aprendías sobre la época  o te presentaban una aventurilla con una moraleja agradable sobre ayudar a los amigos y esas cosas. Más de 150 episodios fueron realizados de esta particular antología que no tenía más línea central que tratar de que los niños crecieran mejor, o algo así. Y en la que según se fueron pasando los años se tocaron todo tipo de problemas. Algunos obviamente más graves que otros. Sobre todo porque no dejan de ser telefilmes familiares para un público juvenil. Pero, eh, eso no quita que lo intentaran… con fuerza.

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De modo que ya habéis visto, hay toda una tradición detrás de que la gente de la televisión mire a cámara al final y diga cómo tienen que hacer las cosas los demás para después aparecer un teléfono así que ya sabéis, si vuestra serie ha decidido tratar estos temas seguro que hay algún teléfono al que podáis llamar. Yo voy a tomarme una copa y unas pastillas, os dejo con esta recopilación que he encontrado por internet. ¡Chin-chin!

 


Libros que Llegan: Carthage, Nesbo, Historia y antología de la ciencia ficción española y más

Yo esperaba la semana pasada que esta fuera más tranquila y no podía haberme equivocado más. De hecho, la aparición el viernes de un par de novedades de entre las más esperadas -por mí- como son la primera y tercera de esta lista demuestran que en estos tiempos convulsos uno nunca sabe cuándo van a llegar los libros. Pero mejor que lleguen que se retrasen. De lo contrario no podíamos gritar:

¡Que entre la pila!

Carthage de Joyce Carol Oates, ed. Alfaguara

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Con solo unos meses de diferencia con su versión original nos llega esta novela con todos los temas habituales de JCO -los problemas en las relaciones ya sean amorosas o familiares en sus múltiples variantes, la relación con los medios y con la comunidad, el tratamiento de la violencia…- y sus enfoques -uso del suspense, diversidad de voces y de estilos…- para narrar la desaparición de una chica, hija pequeña de una familia de cierta importancia, que causa tanta consternación como inquietud en la pequeña comunidad, a la que se añade la presencia de un excombatiente que le permite tratar de las sucesivas guerras -y los consiguientes regresos- en las que ha tomado parte Estados Unidos.

El leopardo de Jo Nesbo, ed. Literatura Random House

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Cambio de casa de Nesbo en un nuevo caso que vuelve a colocarle contra un asesino en serie.

Historia y antología de la ciencia ficción española, edición a cargo de Julián Díez y Fernando Ángel Moreno, ed. Cátedra

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Cátedra trata de ofrecer una historia y un repaso a la vez para hacer accesible lo que la Ciencia Ficción ha supuesto en las letras españolas.

Los políglotas de William Gerhardie, ed. Impedimenta

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Una peculiar familia expatriada y casi arruinada recibe la visita de un primo inglés en su retiro extranjero, de modo que la precaria estabilidad acaba de saltar por los aires. Una historia llena de gente extraña en situaciones inesperadas que logra moverse entre un retorcido sentido del humor y una descarnada representación de las relaciones humanas.

Abarat de Clive Baker, ed. Oz

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Algo inesperado en la trayectoria de Barker, una novela juvenil sobre una joven que acaba viajando a otro mundo para enfrentarse a las oscuras fuerzas que quieren acabar con la maravillosa Abarat.

Niveles de vida de Julian Barnes, ed. Anagrama

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Reunión de tres piezas cortas con un difuso hilo conductor común, el dolor de la pérdida y la necesidad de vivir más allá de la rutina. Quizá una obra menor pero no por ello desdeñable.

La madre de Edward St. Aubyn, ed. Literatura Random House

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Tras el volumen de la historia de Melrose centrado en El Padre pasamos ahora a La Madre, con un nuevo ejemplo de humor arriesgado, salvaje y vitriólico, una narración transgresora, incluso terrible, en su contenido pero no por ello menos divertida.

Escritor en guerra de George Orwell, ed. Debate

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Reunión de los diarios personales y la correspondencia que el inglés escribió durante la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. Una muy interesante muestra del particular ojo periodístico de este autor.

El arte de la cocina francesa 2 de Julia Child, ed. Debate

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Continuación de la fundamental obra de cocina de Julia Child, una biblia de conocimientos culinarios para gran parte del público anglosajón.

Arte y técnica de Lewis Mumford, ed. Pepitas de Calabaza

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Se recogen en este libro seis conferencias en las que de nuevo Mumford nos propone una reflexión, en este caso sobre la cultura contemporánea y la unión entre el arte y la técnica que en ella se produce.

La casa de las persianas verdes de George Douglas Brown, ed. Ardicia

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La historia de un hombre desmesurado y difícil que levanta un imperio y lo ve desmoronarse, un clásico de la literatura escocesa.

El carnaval de Roma de Johann Wolfgang Goethe, ed. Alba

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Goethe narra en los dos textos aquí reunidos sus impresiones sobre dos fiestas italianas a las que tuvo la oportunidad de asistir como espectador, permitiéndole así dar su opinión sobre lo que mostraba esta forma de divertirse de los italianos.

Stadelmann de Claudio Magris, ed. Alfabia

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Y aquí está Magris hablando de la vida del secretario de Goethe, una mezcla inesperada de personajes, uno por todos conocido y el otro poco más que un pie de página que cobra relevancia solo como espectador.

La maestra Annuzza de Elvira Mancuso, ed. Periférica

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Un personaje central que puede funcionar como avatar de toda una época, un canto a favor de la liberación de la mujer. Una obra sobre una maestra que no se resistía a ocupar un lugar secundario.

– Alabardas de José Saramago, ed. Alfaguara

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De la colección de gran éxito este otoño: «Mira estos restos que he encontrado, ¿si le ponemos tapa dura y el nombre bien gordo en la portada por cuánto crees que lo podemos vender?»

La vida que nos mata de Xabier López López, ed. Funambulista

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Interesante aproximación gallega al género negro protagonizada por un periodista que se ve envuelto de manera inesperada en un asesinato durante un evento de sociedad durante la Segunda República.

Cadáveres en la playa de Ramiro Pinilla, ed. Tusquets

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Otro caso más del Samuel Esparta que permite a Pinilla realizar también obras de género negro.

El hombre de la máscara de espejos de Vicente Garrido y Nieves Abarca, ed. Ediciones B

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También la serie de Valentina Negro y Javier Sanjuán llega a su tercera entrega con este cambio de editorial.

Tesla y la conspiracióde la luz de Miguel A. Delgado, ed. Destino

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¡TESLAXPLOTATION! Una novela de suspense con elementos fantásticos: Un mundo en el que Tesla tuvo éxito, modificado por sus brillantes ideas aunque aún parte de una guerra entre Edison y sus hombres y los teslianos que quieren que se reconozca la importancia del creador europeo.

Genealogía de la soberbia intelectual de Enrique Serna, ed. Taurus

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Me produce curiosidad este ensayo que asegura querer trazar una historia del esnobismo cultural y los motivos de ese enfrentamiento categorizador que pretende separar la cultura entre alta y baja.

Escritos libertarios de Albert Camus, ed. Tusquets

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Recopilación de ideas de Camus en infinidad de campos hasta llenar de reflexiones este volumen.

La filosofía del vino de Bela Hamvas, ed. Acantilado

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Encendida defensa del vino y la alegría cercana a la embriaguez que produce que sin duda tendrá sus aficionados.

K. L. Reich de Joaquim Amat-Piniella, ed. Libros del asteroide

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Una historia de los recluidos españoles en los campos de concentración nazis con forma novelada pero sacada de los recuerdos reales del autor.

Guía de un astronauta para vivir en la Tierra del Coronel Chris Hadfield, ed. Ediciones B

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Más interesante por lo que cuenta del espacio que por los pretendidos consejos de coaching vital que el militar este se empeña en dar, las partes sobre su preparación como astronauta y sus experiencias tienen que compensar lo otro.

El gran milhojas de la cocina de Graciela Bajraj, ed. Akal

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No esperaba yo volver a cruzar caminos con este libro, editado hace años por Mario Muchnick en su colaboración con el Grupo Anaya, y me alegra. Es un pequeño libro de brillante puesta en práctica que recopila ideas y métodos, quizá no sea definitivo o imprescindible pero si un buen y útil complemento para las bibliotecas de cocina.

El rostro de las letras de Publio López Mondejar, ed. Ediciones del azar

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Catálogo en tapa dura de la exposición del mismo nombre en la Biblioteca Nacional que reúne imágenes de los principales escritores españoles entre el Romanticismo y la generación del ’14.

Candentes cenizas de Erwin Schrödinger, ed. Salto de página

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Algo tan inesperado como esto: Los poemas de Schrödinger y un pequeño fragmento de conversación con Galileo. Recopilación de estos textos inéditos y alejados a lo que se supone del famoso científico.

Zócalo de Adonis, ed. Vaso roto

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Una nueva recopilación de poemas del sirio que parece que lleva un buen año en lo que a ser recopilado se refiere.

– Daniel Johnston de Daniel Johnston, ed. Sexto piso

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Los dibujos del autor Daniel Johnston en los que se expresa a él y sus neuras.

Mi querida Babel de Juan Pablo Silvestre con ilustraciones de Ana Juan, ed. Lamanocornutta

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Estupenda colección de láminas un poco hiladas que ofrecen magnífica ilustraciones de Ana Juan, una colección de textos e incluso un CDs con música.

Amanecer rojo de Pierce Elliot Brown, ed. RBA

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Parece que nunca hay suficientes distopías juveniles, como esta que -lamentablemente- no tiene nada que ver con Milius.

Mala suerte de Jeff Kinney, ed. RBA

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Insoslayable continuación de uno de los mayores éxitos de la literatura infantil-juvenil de la actualidad, la historia de un perdedor contada con costumbrismo e intentos de humor.

El cocodrilo al que no le gustaba el agua de Gemma Merino, ed. Picarona

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Estupendo libro infantil, de trama muy sencilla y casi cercano al cuento clásico, en el que con unos dibujos cargados de humor se cuenta la historia del pequeño distinto del grupo.

La biblioteca nocturna de Kazuno Kohara, ed. Picarona

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Otro encantador libro de Kohara, con un gran cuidado en la ilustración y el color que explica con facilidad a los más pequeños el funcionamiento de las bibliotecas.

La noche del muñeco viviente de R. L. Stine, ed. Hidra

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Quede aquí constancia de un regreso tan comprensible como inesperado. La serie de terror juvenil que triunfó en los años noventa regresa a tiempo para Sitges -y para Halloween, que viene a ser lo mismo- con un rediseño de la colección en su nueva edición por parte de Hidra.

Al final parece que hemos estado tan movidos como la semana pasada, y que han llegado grandes libros o, al menos, libros de autores respetados. Veremos si la próxima ya empiezan a darnos descanso o vamos a seguir con este ritmo hasta el -inevitable- parón pre-navideño. Mientras tanto, y a la espera de que el próximo jueves tengamos Nobel nuevo…. ¡Nos leemos!


El año pasado tuvimos Bad Teacher, este año Bad judge (USA), me pregunto qué será Bad el año que viene. Por lo demás, el problema de siempre. Intentan crear un profesional desagradable y luego todo queda en una cosa rara. La protagonista, Kate Walsh, hace lo que puede con lo que tiene. Que es poco menos que nada porque se notan cosas raras muy rápido. Y es que cuando uno busca descubre que había un primer piloto que no gustó a nadie y que hacía de la jueza una persona peor. Por lo visto para poder ser Bad en tv necesitas o un canal de cable o ser hombre. Total, que este piloto rebajado logra demostrar por qué echarle agua a cosas sirve solo para lograr el famoso efecto aguachirri.

Yo entiendo que cuando uno estrena una serie con dos actores principales como Mackenzie Crook (que es además el creador, guionista, director y lo que surja) y Toby Jones lo que busca no es una comedia clásica. Desde luego  Detectorists (UK) no se lo da. Tampoco sé si llamarlo comedia es muy correcto. Puede servir como una agradable reflexión sobre la amistad entre hombres de mediana edad algo solos, algo maniáticos, -blancos, claro-, y habrá quien le encuentre aliento poético y quiera ver una serie de culto en ella. A mí me pareció correcta y gracias pero echadle un ojo que si os va lo poético/sentimental, capaz es de que os guste.

¡REMAKE! De Broadchurch a  Gracepoint (USA) y aún con los prometidos cambios en la trama -incluido el final, pero ya veremos que aquí mucho se dice y poco se hace luego- no puedo dejar de pensar en que americanizar las cosas sirve para que el público americano esté más cómodo antes que para mejorar el producto final. Vamos, que para mí la diferencia entre ambas versiones vuelve a ser que no tienen problemas en conservar a Tennant pero cambian a Olivia Colman por Anna Gunn y en la diferencia entre esas dos actrices -y el quedarse con el otro- es en donde podemos hacernos a la idea del tipo de cambios realizados y cómo afectan a la serie. Seguiré viéndola, eso sí, por lo menos mientras me interese ver cómo gestionan las divergencias.

Por algún absurdo motivo en Channel 4 han pensado que era buena idea centrar una comedia romántica en un tipo al que diagnostican de clamidias y tiene que decírselo a TODAS sus parejas sexuales de los últimos once años (¿?) así que para allá que va él. Esto, que como punto de partida es en fin, sigue la moda de comedias sobre recordar ex-parejas pero con un añadido doble, aquí está además la enfermedad y, por supuesto, uno de los peores títulos que he visto en los últimos años: Scrotal Recall (UK) La serie en sí es una tontería blandita sobre el pasado del personaje y su presente, no tiene mucha gracia pero ofende solo un rato. En fin.

Es curioso que la existencia de la serie anterior haya logrado que en comparación Stalker (USA) parezca un título más aceptable. Pese a la bronca que le han montado a la cadena las asociaciones de víctimas preguntando si crearían una serie llamada Violador -¡pero qué hacéis dándole ideas a ejecutivos televisivos!- el problema para mí no ese. Puedo entender que lo encuentren ofensivo como concepto, pero para mí el problema está en que esta serie -lo último de Kevin Williamson– es más ofensiva como ficción en sí. De nuevo un grupo de investigación con raíces estatales, de nuevo solo unos pocos empleados con tareas definidas y de nuevo gente que no respeta las normas si es necesario. La escena inicial -autoplagiada de Scream– bien, todo lo demás un desastre. Sobre todo porque la que mejor lo hace, Maggie Q, que es la jefa del grupo, tiene que lidiar con Dylan McDermott tratando de hacerse con el papel principal a base de poner caras de intensidad concentrativa casi todo el rato. Y lo peor es que es difícil decidir cuál de los dos personajes es peor. Eso sí, la trama logra ser incluso más lamentable que todo lo demás… ¡Para esto haber remakeado la versión de Tarkovsky de los Strugatsky!