Televisión: Halloween 2014

Como avisaba -de aquella manera- la semana pasada, a mí todo lo que sea hablar del género de terror me gusta, el día que alguien decida crear el día de celebrar la resolución de misteriosos asesinatos o del humor también estaré ahí pero, de momento, vamos a centrarnos en pasar una semana lo mejor posible. Y para eso nada como destacar a algún maestro de ceremonias del terror en televisión. Pero solo uno, que nos tienen que durar. Así que…

¿Se os ocurre alguien mejor para iniciar estas recopilaciones que… David Bowie?

Habrá quien se sorprenda pero en la segunda temporada de la serie británico-canadiense The Hunger (una coproducción entre el aún llamado SciFi Channel de UK y el canadiense The Movie Network al que le faltó tiempo para apuntarse al estadounidense Showtime) antología de terror muy pero que muy libremente basada en la película ochentera de Tony Scott, decidieron sustituir en el puesto de presentador a Terence Stamp y colocar en su lugar a uno de los actores de la película original… interpretando un papel distinto. Como decía, muy muy libre adaptación.

Pero lo importante es lo importante y ahí le tenéis dando paso y recibiendo las historias. Una lástima que esa segunda temporadas, emitida entre 1999 y 2000, no tuviera una mayor continuidad. Pero eso permite más variedad de presentadores… para otros años. De momento quedémonos con esta presentación. ¡Ya podéis ir preparándoos!


Breve aproximación al cuerpo en televisión en frío y sin adornos.

En el año 2000 pasaron muchas cosas. Unas más a la vista que otras. Por ejemplo, en UK celebraron los 50 años de su movimiento naturista. Entre unas y otras celebraciones Channel 5 decidió darle a naturistas y nudistas el concurso Naked jungle. Ya hablamos de él por aquí cuando las cancelaciones rápidas porque logró el loco record de no pasar de un programa.

Aunque podríamos decir que logró otro más: Fue muy bien de audiencia -sobre todo para la media habitual del canal- pero la controversia que montó, es decir, las quejas del Daily Mail y un par de periódicos que se apuntaron detrás, más lo *cof* algo lamentable de la puesta en escena hicieron renunciar a la cadena.

Y, sin embargo, era un ejemplo perfecto de un programa naturista. Era un concurso con presentador y hacían pruebas estando todos desnudos pero no había ninguna objetivización ni rastro de sexualización. Los concursantes estaban lejos de haber sido elegidos por su físico y del presentador -que llevaba, eso sí, un sombrero- casi mejor ni hablar. Si resultaba lamentable era más por el escaso presupuesto y el subsiguiente cartonpiedrismo que daba a todo una pátina de producto de décadas anteriores que por el nudismo en sí.

A la prensa le dió lo mismo, salir desnudo en televisión era una indecencia. Algo a erradicar porque se estaba generalizando. Y les dio lo mismo que fueran piezas realmente salaces que una exhibición natural del cuerpo humano. Así que el programa cayó.

Todo esto viene a cuenta de el nuevo y -de momento- exitoso en lo de los datos programa de Cuatro. Adán y Eva, no confundir con Eva y Adán, agencia matrimonial que era era una otra cosa muy distinta, es un programa de citas de estilo reality en el que los concursantes se conocen en pelota en una isla paradisíaca. A priori no suena muy interesante -para mí- más que por ver cuanto aguantan con aquello de que la arena es tosca y se mete por doquier, pero con el follón montado decidí darle una oportunidad.

Creo que es una de las cosas más aburridas que he visto en tiempos y, reconozco, acabé pasándolo a cámara rápida porque aquello no parecía tener mucho sentido ni intención siendo una contante de personas hablando entre ellas (¿tratando de ligar?) y personas hablando a cámara para quejarse y juzgar a los demás. A su favor debo decir que si bien se buscaron a concursantes jóvenes, tonificados y depiladitos -en fin- al menos tratan el nudismo con la naturalidad requerida. Más que en una portada de Interviú al menos.

La desnudez siempre ha sido un caballo de batalla con los espectadores. Independientemente de considerar otros factores como la sexualización u objetivación de la persona desnuda -el Male gaze pero no solo- sin atender o entender que parte del asunto del nudismo es precisamente el punto de vista de la cámara. La última bronca en Reino Unido ha sido precisamente por que en Glue aparecen con total naturalidad un par de sus jóvenes protagonistas completamente desnudos. Un paso más de lo que ya ocurría en Skins, que para eso el creador –Jack Thorne– estuvo allí de guionista. Y ya sabemos que también con aquella hubo bronca cuando pasó a los USA.

Sin embargo y pese a iniciativas como las allí comentadas de la Asociación de Padres Timoratos que es la PTC de turno o aquella loca campaña para evitar las pixelaciones de desnudos porque se acercaba demasiado a mostrar desnudos reales -Entendiendo como tal los de Barbie y Ken, supongo- no han logrado evitar que este año hayan ido apareciendo diversos programas que trataban -o intentaban tratar- con más normalidad el asunto.

Cierto es que podían resultar un tanto amarillistas en sus títulos como cuando Channel 4 emitió en 2012 My Daughter the Teenage Nudist, un documental sobre el resurgimiento del movimiento naturista al que poco ayudaba el título para lo que era el contenido.

Pero realmente podríamos irnos a USA donde el boom ha llegado en el último año. Empezó todo cuando Discovery anunció dos series que seguirían con esas historias de expertos en supervivencia que tanto les gustaban. La primera, emitida en 2013, tenía al especialista en estas cosas Ed Stafford haciendo la enésima demostración de sus capacidades, pero con ese giro especial que se presentó en marzo en la filial británica de la cadena como Naked and Maroonedy en abril en la estadounidense como Naked Castaway. No es que fuera muy revolucionario pero al menos ponía un punto de entrada. Porque lo siguiente que tenían preparado era Naked and afraid para junio de ese mismo año. Soltaban a dos personas -hombre y mujer- en un entorno natural y que se las apañaran durante unos días. Inesperadamente más que el amor lo que solía surgir era el odio. Y también la demostración de que sobrevivir no es tan sencillo.

Para noviembre de ese año teníamos la siguiente, el siempre educativo TLC decidía emitir en esas fechas Buying naked que mostraba el mundo de la compra de pisos por parte de nudistas. De nuevo la parte sexual estaba prácticamente fuera de juego -comparada, por ejemplo, con la serie de octubre de ese mismo año del SyFy Naked Vegas sobre un taller de pintura corporal- y se centraba más en las necesidades y preferencias de los compradores.

Algo se debieron de oler los europeos -de quienes los británicos dijeron en tiempos que tenían este tipo de programas con total normalidad. No diré que no, diré que yo no los conozco- porque la productora de los Paises Bajos Eyeworks ponía rápidamente en marcha Adam zkt Eva y se lo vendía, además, a los alemanes y españoles por un lado y a los anglos por otro con el nombre de Dating Naked. Nombre con el que, precisamente, acabó en la VH1 en julio de este año.

Como veis la tendencia en realidad no da para mucho más. O, al menos, no se atreven a demasiado. Porque los europeos -en efecto- emiten sin censuras mientras que los americanos usan todas sus viejas técnicas, desde la antes mencionada pixelación hasta la colocación estratégica de teteras -el famoso tropo de los Object Underwear– porque luego pasa lo que pasa y les caen las demandas.

De modo que en lugar de reflexionar sobre por qué algo se muestra o no lo que tenemos son discusiones sobre qué se muestra o hasta dónde mostrar.  Al final acabamos volviendo a lo mismo, al tabú de la desnudez y el uso del naturismo o nudismo o como me digan cuando me vengan a corregir a los comentarios para atraer a la gente a ver algo que normalmente no está ahí. Lo que nos lleva, esta vez, hasta los años treinta.

Puede que fueran los años cincuenta cuando vieron establecerse de forma oficial el movimiento naturista en UK pero no era ni de lejos la primera vez que este existía. En los años treinta hubo toda una corriente de películas sobre el nudismo, como la alemana This Nude World (1932) o estadounidenses como Valley of the Nude y Why Nudism?, ambas de 1933. Al fin y al cabo era una época en la que no existían unas reglas cerradas de lo que se podía ofrecer o no en pantalla con lo que películas con desnudos -mayoritariamente femeninos, eso sí- e incluso producciones pornográficas para las que se controlaba la asistencia, se echaban en los cines. Luego vendría la guerra en un lado y el Código Hays en el otro y aunque quedaría algún rastro en esas exhibiciones de feria – Nudist Land (1937) o The Unashamed (1938) – lo vierto es que fueron barridos con notable eficacia. Al menos durante algunos años. Porque mientras los noticiarios sobre las extrañas costumbres del resto del mundo iban siendo utilizados para este mismo propósito acercándolo a ratos a movimientos explotativos la pericia y el descaro de autores como mis queridos Esper y Stadie -y ahí tenemos The curse of Ubangui (1946) con un corta-y-pega de escenas de al menos un lustro al que se le añadía si hacía falta escenas extras de población africana rodada con jóvenes de color de, probablemente, Brooklyn- no sería hasta los cincuenta que se relajaran las cosas y aparecieran las famosas Nudies. Películas que pretendían enseñar el comportamiento normal de estas comunidades y que fueron toda una tendencia durante la década que va de mitad de los cincuenta a la de los sesenta. Con una reina indiscutible como la directora Doris Wishman y títulos que iban de la primera película naturista en color, Garden of Eden (1954) hasta The Prince and the Nature Girl (1964) de la propia Wishman. Aunque pronto quedó claro que era poco más que una excusa para mostrar desnudos -femeninos fundamentalmente-. En 1962 podía encontrarse rodando este tipo de películas a otro grande del exploit como es H. Gordon Lewis – como Daughter of the Sun (1962), en compañía al guión del no menos explotativo David F. Friedman– y la propia Wishman hacía títulos tan abracadabrantes como Nude on the Moon (1961) sobre el descubrimiento de una civilización nudista viviendo en la luna.

Lamentablemente para el movimiento naturista quedó claro en pocos años que estas películas que solían tratar sobre la vida cotidiana en campamentos naturistas no buscaban más que dar paso a lo que era claramente softcore, cuando no algo más pornográfico aún. Y en cuantro esta puerta se abrió fueron desapareciendo de la pantalla.

Es difícil saber si ahora la televisión, que en tantas cadenas y aspectos no tiene reparo alguno, está repitiendo el truco. Lo que sí podemos intentar es demostrar que hemos avanzado algo en todas estas décadas. Centrándonos menos en el cuerpo de los concursantes y en las explicaciones del experimento sociológico de turno  y más en los motivos por los que la desnudez es un tabú social o por los que la representación de la misma en medios suele dividirse entre jóvenes para el fanservice y viejos para las risas. Sin gente de mediana edad, sin cuerpos fuera de lo normativo, sin naturalidad… Si al menos se reflexiona sobre algo de esto será algo que nos llevaremos limpio.


Libros que Llegan: Matemos al tío, Salem, El rancho de La U Alada y más

Ha tenido que llegar el final de mes para que se tranquilizara un poco la publicación de novedades, y menos mal porque empezaba a sospechar que acabaríamos muertos bajo el alud de títulos. Por suerte que haya menguado la cantidad no significa que pase lo mismo con la calidad. No hay más que ver el excelente primer título que tenemos para comprobarlo. Aunque para eso primero tendremos que decir

¡Que entre la pila!

Matemos al tío de Rohan O’Gary, ed. Impedimenta

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Estupenda, malévola, deliciosa… Si empiezo con los adjetivos no sabré acabar. Esta novela de apariencia infantil o juvenil pero de un fondo negro y formidable quizá suene a alguno por la adaptación al cine que hizo William Castle a mediados de los sesenta. Quizá hubiera sido más propia de la Ealing porque pese a la canadensidad de autora y novela destila una mala baba flemática por todas partes. Un muy joven heredero es llevado a una isla apartada, una isla con pocos pero pintorescos habitantes, por su tío. Huelga decir que los malvados planes de su tutor pasan por deshacerse del mocoso siguiendo un inteligente plan. Pero el tío no cuenta con que haya un recto Montada, con cierto puma de una sola oreja y, sobre todo, con que en la isla acabe otra niña que acabe de convencer a su compañero de que si el tío trata de matarle… Mejor atacar primero. Los elementos de las novelas tradicionales de pobre niño heredero son trastocados, los habitantes presentan un rango de personalidades que permite todo tipo de reacciones y nadie es tan inocente como parece en un principio. Una joya.

El rancho de La U Alada de B. M. Bower, ed. Hoja de Lata

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Un western, sí, pero no uno cualquiera. Uno que reúne humor y romance. Lo primero era habitual en su autora, lo segundo fue siéndolo cada vez más cuando La U Alada se convirtiera en un universo habitual de muchas de sus otras obras. Una aproximación realmente original al género.

Rayos X de Carlos Salem, ed. Tropo

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En esta colección de relatos de infancia y juventud -camuflada pero aún visible su propia vida- Carlos Salem reúne su capacidad narrativa, sus historias cotidianas, sexuales, reflexivas y un punto sórdidas. Del mismo lugar del que salen sus obras de género negro o sus poemas, mostrando como siempre su interés en comprender a las personas y sus relaciones.

Horrorstör de Grady Hendrux, ed. Colmena

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Parece que últimamente las tiendas *ehem* de muebles modulares al estilo sueco *cof* han estado sirviendo de combustible para las pesadillas de la gente, bien sea en forma de cómic o, como en este caso, con una historia de terror. Tanto dispara la creatividad que el formato elegido, mezclando una narración clásica con el famoso catálogo, de modo que algo bueno salga de todo esto.

Vestido de novia de Pierre Lemaitre, ed. Alfaguara

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No hay como un éxito literario -en este caso el del Goncourt Nos vemos allá arriba– para que las editoriales recuperen, busquen y ofrezcan otras obras del mismo autor. Poco éxito tuvieron en PRH recuperando Alex y ya veremos cómo le va a Alfaguara -que, casualidades de la vida, ha acabado siendo PRH también- con este Vestido de novia de trama intrincada en el que una mujer tiene fallos de memoria y cadáveres alrededor.

Zona caliente de Richard Preston, ed. Salamandra

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Cuando aquella primera ocasión en que el ébola estuvo de moda -un decir- en los años noventa un artículo destacó especialmente, puso en marcha un par de películas de suerte dispar -tanto que una no acabó haciéndose pero sí dando lugar a una gran historia por eso mismo- y, por supuesto, a este mismo libro. Como las modas funcionan así todo acaba volviendo, incluyendo este libro que logra recobrar casi veinte años después su vigencia. Si a alguien le queda gana de saber más del asunto puede aprovecha ese primer acercamiento como tragedia ahora que ya hemos vivido la farsa.

Bored to death de Jonathan Ames, ed. Principal de los Libros

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Siguiendo con la publicación de las obras de Ames le toca turno a la novelización de la serie que le hizo gozar de un cierto renombe o, cuanto menos, de un mínimo de reconocimiento suficiente.

Morir en África de Luis Miguel Francisco, ed. Crítica

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Extenso y -presupondremos- profuso trabajo sobre los soldados españoles en la batalla de Annual -y sus alrededores- para goce de todos los estudiosos que son.

Autobiografía de un ex hombre de color de James W. Johnson, ed. Señor Lobo

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Otra nueva editorial que se presenta, y esta con un texto importante -e inédito en español, que yo sepa- sobre la raza negra en Estados Unidos. Obra de un profesor universitario que presentó como cierta, gracias a una edición anónima, lo que no era sino una ficción mediante la que reivindicaba la aún clara presencia del racismo usando como figura central y narrador biográfico a una persona hija de un matrimonio mixto que tenía la posibilidad de vivir como cualquiera de las dos razas. Una exploración del racismo y un alegato en su contra por alguien que, claramente, lo había sufrido.

Big time: La gran vida de Perico Vidal de Marcos Ordóñez, ed. Libros del Asteroide

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Esta, que sí podría parecer una historia plenamente inventada por la profusión de figuras históricas que la adornan, es sin embargo una biografía real. La de Pedro Perico Vidal, que fuera asistente de director (The Hill, Doctor Zhivago, La hija de Ryan) o incluso actor (Mister Arkadin) pero, sobre todo, un hombre de cine encargado de alternar con grandes estrellas, echar una mano a directores y, sobre todo, pasárselo bien en una época en la que el acercamiento de Hollywood a España propició convertirla en una constante fiesta.

Convertir el tiempo en oro de Juan Ibarrondo, ed. Catarata

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Título necesario que recuerda que uno de los grandes puntos del capitalismo ha sido la mercantilización del tiempo propio, obligando a dedicar la vida al trabajo antes que al contrario, lo que repercute en la manera en que según sea el punto de partida se puede aplicar a, por ejemplo, el conocimiento. El autor aprovecha para explicar la situación y marcar unos desarrollos de ese capitalismo para explicar sus variaciones en la concepción del tiempo. A su favor siempre, claro.

El milagro de Castel di Sangro de Joe McGinnis, ed. Contra ediciones

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Yo de deportes sé mas bien poco. Por no decir nada. Y de libros al respecto qué os voy a contar. Pero para eso está Mikel. Y si él dice que este es un libro magnífico sobre un equipo irrepetible -o al revés, que cito de memoria- pues yo lo pongo y sépalo todo el mundo.

Hamsters de Diego Fonseca, ed. Libros del KO

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Usar un edificio para describir a la sociedad, o cuanto menos a aquella gente que se encontraba en él y que conforma cierta parte de la sociedad, puede sonar a algo que hiciera George Perec. Lo que tenemos aquí, sin embargo, está más cerca de una variación sobre los trabajos periodísticos que suelen aplicarse en la literatura de viajes, sostenidos por la reflexión que un contacto ocasional con la gente a su alrededor y fuera de su propio elemento podía causar, en este caso mediante la emigración de Argentina a USA.

Constable & Toop de Gareth P. Jones, ed. Anaya

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Un investigador de lo paranormal, un fantasma que no está nada contento, periodistas, trabajadores de la funeraria y un problema inesperado en el Londres victoriano: La desaparición de fantasmas. Autor de las series infantilesDragon Detective Agency y Ninja Suricatas,  Gareth P. Jones ofrece en esta novela más juvenil todas la aventuras, misterios, asesinatos y momentos paranormales que uno podía llegar a necesitar. Sobre todo acercándose las fechas que son.

Hasta aquí por esta semana. Esperemos atrincherado a que la próxima estén todos muy ocupados con Halloween como para que el sector se nos lleve de más muertos vivientes. Si eso es posible… Mientras tanto, ¡nos leemos!


Tales from the Tropos

¡JAJAJAJAJA! Oh, pero si estáis ahí. Perdonad el… desorden. A veces las visitas lo dejan todo… perdido. Pero no os preocupéis, ni todas esas manchas son de sangre ni todos los órganos son suyos. Algunos los traían… de regalo. Pasad, pasad sin miedo. Al fin y al cabo esta es nada más que una demostración de las funciones del Horror Host, esa gente que sirve en muchos de estos relatos bien para ir pasando de una historia a otra o para dar una apariencia incluso más de ficción, además de poder soltar todas las puyas, juegos de palabras y lecciones -más o menos inmorales- que les de la gana rebajando con humor el nerviosismo. ¿Qué más dará que sea un viejo de aspecto aterrador, un esqueleto, una vamp, un autoestopista o un artista maldito? Lo único importante es que sepa dar paso. Y para eso sirve incluso gente real como Hitchcock, Dahl o Sterling.

En realidad el género de terror puede ser muchas cosas, para eso está lleno de subgéneros basados en la manera de producir esa angustia.

Localizaciones abandonadas como un destartalado parque de atracciones o un campamento  o cualquier otro espacio al aire libre ligeramente siniestro- el sitio ideal en el que te hagas una torcedura al intentar correr y tengas que hacer cojeando el resto de la carrera- o bien una casa llena de secretos -quizá por los anteriores habitantes, o por el lugar donde se edificó-. A veces en versiones más cercanas, en plena ciudad, otras en los siempre agradecidos ambientes rurales -Eso sí, procura no caer en las habituales trampas para osos que se usan en el campo, probablemente como decoración- donde parece que siempre hay huecos para cosas que no suele permitirse en las ciudades. Salvo que luego ves lo que hay en los oscuros callejones, las malolientes alcantarillas o, peor aún, los lujosos salones y alcobas de las clases más altas y te das cuenta de que el mal se extiende por todas partes.

También lo hace por todas las eras, da igual lo que nos lleve a asociarlo con el victorianismo. Si necesitamos trogloditas los tendremos y si hemos pensado en viajar al espacio más nos vale llevar el cucal a mano. Lo bueno del terror es que da un poco lo mismo para dónde tiremos porque en TODO hay restos del mal primigenio. Y cuando digo TODO me refiero no a un asunto tan primigenio como parece propugnar la Lovecraft Corp como a que cualquier cosa, sean piezas de repuesto, juguetes, mascotas, medios de transporte -del coche al ascensor- o incluso una pieza del mobiliario. ¡Puro Mal en lata!

Pero ya que hemos venido a repasar algunos tropos podemos al menos hacer una primera división de categorías en:

Horror Cósmico. Nada que ver con los astronáutas, mucho con eso más viejo que el universo e indudablemente más grande que viene a por nosotros aunque parezca no darse cuenta siquiera de la existencia.

Gótico. El romanticismo contra la ilustración, sombras, castillos, personajes atormentados, violencia contenida… durante un rato. En el Victoriano se pondría todo esto a trabajar. Luego llegaría el Gótico Americano que usaría temas propios sobre la comunidad, el poder, la transformación (a veces como evolución, otras como degeneración) y lo grotesco que se mira en este caso en Poe y Hawthorne.

– Un poco entre medias de los dos anteriores podríamos poner el Terror Religioso. Aquel que se centra en la religión organizada y en sus efectos. Bien mediante el dolor que puede crear la religión mayoritaria, mediante las batallas celestiales -sobre todo las llevadas al mundo de los hombres- o las que los Cultistas, sean seguidores de un dios oscuro o chicos de la cosecha, pueden organizar. Si la parte religiosa es la que crea la opresión y el terror, está sacando ideas de aquí.

– El uso de la ciencia desde el interior -avances científicos que salen mal- o el exterior -ambientaciones futuristas, viajes espaciales- suelen significar una cierta existencia de Horror CiFi en la trama. Si es una simple nota de color o lo fundamental que hace avanzar la historia -como cosas pequeñas que se hacen grandes (al menos de 50 pies) o grandes que van menguando- entera es algo que habrá que discutir.

– Un tropo propio del estilo, el siempre agradecido en las historias de bajo presupuesto Terror Psicológico. El estudio de la mente y el comportamiento, la paranoia como uno de los grandes motores de la trama. Generalmente ligado a historias de suspense o, incluso, la forma en que se terminan de rematar.

– También muy querido en el bajo presupuesto pero en dirección completamente contraria está el Splatter. El uso de la violencia y del castigo corporal hasta límites casi paródicos permiten toda una corriente que incluye o vertebra desde el Gore al Torture Porn -que usa como excusa la trama para centrarse en el sufrimiento extremo – pasando por las versiones más metidas en el fantástico del Slasher.

– Finalmente el Survival ofrece una lucha de gato y ratón entre el teórico protagonista, que suele ser la víctima, y el antagonista perseguidor que promete -y en ocasiones demuestra en algún compañero- lo que le hará si le pilla. Matarle suele ser el menos problema.

Las diferentes posibilidades al extenderse a una estética, una trama o una ambientación hace más fácil que se mezclen tanto las anteriores como algunas otras no mentadas para crear mejoras y combinarse. Así figuras como la del Mad Doctor capaz de cualquier cosa en nombre de la ciencia puede ir dando vueltas por cada uno de ellos.

Del mismo modo un villano chiflado que quiere arrancarte el corazón u otro órgano, posiblemente para ponértelo en la cara luego, podría entre a la vez tanto en la parte religiosa -si no es uno de los doctores de antes- como en la más gore.

Luego ya tenemos otros recursos locos como los gatos que dan sustos, los problemas con los coches cuando primero se caen las llaves, luego no entran en la cerradura y después no arrancan, las llamadas amenazadoras -¡que vienen desde dentro de la casa!- o esos ojos amenazadores que ponen personajes como Alucard o el Dr. Acula, que tienen algo familiar pero no acabo de caer en qué puede ser. Todo esto acaba llegando a un momento de descubrimiento. Según el programa puede ser un humano disfrazado de monstruo o un monstruo disfrazado de humano -aunque todo el mundo sabe que no hay nada más terrible que El Hombre– y en ese momento podemos decidir si intentaremos gritar -aunque no tengamos cómo- o si empezarán las carreras de uno a otro lado. Sobre todo porque da igual las barreras que pongamos, seguro que saltan por los aires por una serie de brazos acechantes o una enorme arma. Quizá ambas. Sobre todo porque eso acabará demostrando -da igual la cantidad de personas excéntricas con pintas estrafalarias que les avisen- que ¡Cualquiera puede morir! Da igual que sea por un psicópata humano aunque un poco chalado o por un moco baboso del espacio. Recuerda sobre todo que si algo es suficientemente asqueroso lo más sencillo es que acabe cayendo en tu cara. O, al menos en tus zapatos.

De modo que pronto los muertos vivientes de al menos cuatro tipos, las criaturas de la noche, la gente con uno u otros motivos y, por supuesto, los cerebros dentro de tarros -no recuerdo tarros dentro de cerebros, pero seguro que alguno hay también- acabarán dando Muertes Inusuales, Justicia Poética Extrema y Castigos Crueles. Especialmente si acabas descubriendo que el culpable de todo esto… ERAYO. ¡ERAYO desdelprincipio! Peor aún porque puede que su fuerza narrativa sirva para romper el cuarto muro. Mira detrás de ti. Mejor lento.

Porque otro de los tropos habituales, quizá uno de los más inevitables, es crear un Giro Final Insesperado, que permita hacer dudar y ofrecer una alternativa bajonera. Al fin y al cabo estamos hablando del Terror, un género que se caracteriza por arruinarte las vacaciones y los festivos.

Podríamos dedicarle más tiempo al tema entrando en subgéneros y otros despieces pero parece que ya está saliendo el sol así que… ¡Hasta la próxima Enorme Luna Amenazante!


Libros que Llegan: Pynchon, Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos x en los ojos, Brosh y más

Por fin una semana más tranquila en cuanto a volumen de novedades, que no en cuanto a títulos pues alguno ha salido de los que esperábamos grandemente. Pero antes de pasar a ellos me voy a permitir un breve recordatorio. Los libros que aparecen a continuación son aquellos que han llegado a la librería en la que trabajo durante esta última semana y que yo he considerado lo suficientemente interesante por sí o lo suficientemente inevitable por el revuelo propio o la repercusión del autor como para tener que anotarlo. En algún caso puede ser alguna repesca de título que yo no considerara necesario mencionar. De hecho, @JohnConstantin1 me ha hecho ver que no hablé de lo último de Tim Powers, que salió a principios de septiembre: Ocúltame entre las tumbas. La verdad es que no le concedí demasiada importancia y por eso no me molesté en registrarlo… hasta ese enlace. Que no digo que no se me puedan pasar cosas, faltaría más. Pero es más probable que no hayan llegado o que no las considere interesantes. ¡Qué le vamos a hacer! Más aún teniendo en cuenta que esto no está pensado para realizar críticas. Ni reseñas si a eso vamos. En algunos casos no he leído más que un poco de los libros -en otros los habré leído entero, por suerte o desgracia-, pero la intención es más hacer Catálogo que Reseña, de ahí el estilo distendido -similar al de los PD- que uso muchas veces con nuestras novedades. Y ahora sí, volvamos por un momento a todo eso que SÍ lo es -o me lo parece- digno de mención usando la fórmula habitual…

¡Que entre la pila!

Al límite de Thomas Pynchon, ed. Tusquets

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Si Pynchon no se merece el puesto más alto esta semana no sé quién lo podría merecer. Este libro es otro ejemplo de sus obsesiones -la luz, el conocimiento, las conspiraciones- y, a la vez, otro paso ofreciendo una obra más accesible para el público. Al menos en inglés. En español es difícil decirlo porque la traducción, siendo amables, no parece estar a la altura y la edición en general es poco menos que un acuerdo de mínimos. Pero imagino que si no sabes inglés o no quieres hacer el esfuerzo es con lo que habrá que conformarse.

Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos X en los ojos de VV.AA, ed. La FelgueraPortada_prensa_Valle-Inclan_y_el_hombre_con_rayos_x-2-257e0

Magnífica recopilación de información y textos sobre un hecho real reunidos y reproducidos con la habitual profusión de imágenes y datos de la editorial -aunque algo más de calidad y menos de pixelación serían de agradecer- así como textos de Ramón Mayrat o Grace Morales entre otros. La historia es fascinante y bien vale que os deis una vuelta por el enlace para conocer un poco más, y la inclusión de Houdini como el antagonista principal sirve para incluirla dentro de la HOUDINIXPLOTATION. Si es que lo tiene todo.

– Hipérbole y media de Allie Brosh, ed. Principal de los Libros

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Aunque a primera vista nos encontremos con un enorme mamotreto en la edición española de este obra (¿cómic? ¿textos humorísticos ilustrados?) la verdad es que estamos ante una de las grandes novedades del año. Su sentido del humor magnífico permite a la autora tratar temas variados, desde hechos cotidianos y recuerdos de infancia hasta cuestiones delicadas e incluso peliagudas como sus nunca suficientemente elogiados textos sobre la depresión. Es difícil decidir si gustará a todo el mundo, a los temas se le une un estilo duro y muy propenso a la autodestrucción, pero insistiré una vez más: Una de las grandes novedades del año.

La glándula de Ícaro de Anna Starobinets, ed. Nevsky Prospectsanna_glandula_portada_con_nombres

Si no me fallan las cuentas este es el tercer libro de Starobinets publicado en España y el segundo de relatos. Y, sin embargo, considero que debería ser ya un nombre seguido y buscado por los aficionados al género fantástico, sobre todo de esas partes más oscuras en las que lo desconocido se junta con el miedo permitiendo ofrecer no solo visiones de terror sino también de la ciencia entendida como un cambio que nos lanza fuera de las zonas seguras.

El círculo de Dave Eggers, ed. Literatura Random House

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Hay mucho de lo que hablar con este libro. Y por muchos motivos diferentes. En primer lugar porque Eggers cambia su estilo habitual y casi podríamos decir que sus temas centrales, de su habitual humanismo con toques de humor y mucho sentimentalismo, sus señas de identidad desde su primera novela y gran parte de su huella en McSweeny’s pasamos a un estilo más cercano al thriller con humor aún, pero menos, y con ese interés humano subordinado al supense. En segundo lugar porque logra dar mal todos los datos técnicos. No vamos a entrar en la necesidad de que en una obra de ficción las cosas funcionen como en la vida real al 100% pero está bastante claro que Eggers no se ha molestado ni en buscar un asesoramiento externo sobre la parte técnica del caso ni en considerar cómo eso afecta a la trama. De modo que el resultado es una interesante obra de ficción que intenta hablar de la falta de privacidad no impuesta como en 1984 sino, peor aún, autoimpuesta. lamentablemente la rebaja del tono y el evidente desconocimiento del medio hace un poco más romo lo que podría haber sido una gran obra.

En busca de la verdad de Thomas Bernhard, ed. AlianzaLG00143601

El siempre cáustico -y habitualmente divertido- Thomas Bernhard demuestra en esta recolección de apariciones públicas -cartas abiertas, conferencias, entrevistas…- que permiten conocer su figura por el lado de fuera.

Amanece, que no es poco (La serie) de José Luis Cuerda, ed. Pepitas de Calabaza

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Antes que una película Amanece que no es poco iba a ser una serie. Como la televisión es como es, de estos primeros esbozos no acabó saliendo lo esperado sino que a Cuerda le tocó usarlo como base para la siguiente versión, la película que todos conocemos. Luego ya la importancia que se le conceda puede estar relacionada con la mitomanía relacionada.

La historia silenciosa de Eli Horowitz, Matthew Derby y Kevin Moffett, ed. Seix Barral

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Es difícil no entender esta novela como un circo de tres pistas. Originalmente aparecida como una app que iba mandando a la gente de acá para allá y ofreciendo todo un rango de añadidos -vídeos, hipervínculos y todo el resto-  que rodeaban una idea original más compleja de explicar que de entender: La aparición de una creciente cantidad de críos que no se comunican -No solo Silenciosos en el sentido de mudos, carentes de cualquier tipo de comunicación- va creando en una expansión, punto crítico y varios meandros posteriores en un mundo de tintes distópicos permitiendo una trama que sabe aprovechar los puntos fuertes de diversos autores acostumbrados a tratar con lo extraño de las sociedades. Quizá no sea la revolución que aseguran pero sí es una obra diferente, incluso en su versión de solo texto.

Como aprendí a leer de Agnes Desarthe, ed. Periférica16525020141009084725COMO-APRENDI-A-LEER

Reflexión sobre el actor de leer, lo que significa y cómo cambia eso a las personas y sus relaciones variadas con los libros y dentro de la propia familia. Para amantes de los libros, vaya.

Las dos señoras de Granville de Dominick Dunne, es. Libros del Asteroidearton1260-7738c

Una historia cuyo centro es una muerte pero que no pertenecen exactamente al género negro. Dos mujeres enfrentadas, la madre y la mujer de Billy Grenville, logrando que lo que podría parecer una obra de intriga sea, además, un gran ejemplo de lucha de clases.

– Un héroe de nuestro tiempo de Mijaíl Y. Lérmontov, ed. Alba9788490650387_1

Resumen perfecto de Lérmontov, gran autor romántico ruso, con su novela cercana a los modelos ingleses de Byron y una antología de su poesía, el pack completo para celebrar el bicentenario de su nacimiento.

Kokoro de Natsume Soseki, ed. Impedimentafit-230x360

La tercera y última de las grandes obras de Soseki en ser rescatada por Impedimenta y, sin duda, la más tempestuosa de ellas. Desprovista del humor que caracterizaban Soy un gato y Botchan, lo que tenemos aquí es un drama de gran intensidad con relaciones sentimentales cruzadas y mucho sentimiento romántico y trágico.

Hiperbórea de Clark Ashton Smith, ed. Valdemar

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Recopilación de las historias ocurridas en la prehistórica Hiperbórea del autor, un lugar tan peculiar que lo mismo le servía para historias de horror o para la comedia, en resumen un ramillete de flores extrañas.

El mapa del caos de Felix J. Palma, ed. Plaza y Janés244_L343452.jpg

Siguen los mapas de Palma con sus homenajes al retrofuturismo y lo victoriano.

En las fauces del león de Anne Holt, ed. Literatura RandomHouseERH29570Esta vez le toca turno a la cuarta novela del ciclo de Hanne Wilhelmsen. Como lector habitual de Holt me alegro por la publicación pero agradecería que se pusieran de una vez de acuerdo para sacar cronológicamente las novelas que uno ya no sabe cómo se va a encontrar a la protagonista.

Diccionario de la lengua española de VV.AA., ed. Espasa / RAE

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Ello.

Sobre el Estado de Pierre Bourdieu, ed. AnagramaMaquetación 1

Recopilación de los cursos que impartió Bourdieu sobre el tema del Estado y, por tanto, de las reflexiones que sobre el mismo creía necesario difundir, un volumen por tanto que aúna la parte más didáctica como una serie de reflexiones que sirven tanto para iluminar el tema como para conocer mejor al autor.

Sobre la crítica literaria de Marcel Reich-Ranicki, de Elbaelm_reich_cubdilve_a6913fa30a5b824197b37e49adeeb953

Quizá no tan conocido como hace unas décadas, el crítico alemán de origen polaco sigue siendo un gran teórico en la reflexión sobre la escritura y, como tal, sus opiniones acerca del oficio que desempeñó con brillantez no deben soslayarse.

La prensa ha muerto: ¡viva la prensa! de Pascual Serrano, ed. Penínsulala-prensa-ha-muerto-viva-la-prensa_9788499423555

No estando de acuerdo por completo con las conclusiones, los ejemplos ni varios de los puntos de Serrano sí que agradezco al menos que haya tratado de entender lo que está ocurriendo en estos momentos en la prensa escrita, con el hundimiento de los diarios tradicionales y la aparición de nuevas cabeceras, en muchos casos como revistas mensuales que tienen de las antiguas versiones el aspecto y materiales solos, pero también con propuestas para internet o formas alternativas de organización y desarrollo. Quizá demasiado pegado a la actualidad para ser más que un libro útil durante los pocos meses en los que no haya cambios pero al menos el formato de libro le ha permitido explayarse más que en un articulo.

Diarios amorosos de Anaïs Nin, ed. Siruela9788416208791_L38_04_l

Eso mismo. Uno podría pensar que ya se han publicado todos los diarios de Nin posibles, pero siempre existe la forma de recuperar o sacar nuevo jugo.

Un velero bergantín de Luis García Montero, ed. Visor

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Reflexiones sobre la literatura de García Montero para Visor con el contenido que podemos imaginar en aproximaciones razonables.

Cocas y Tortas de Xavier Barriga, ed. Grijalbo

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Vale, lo admito, me ha gustado el título. Pero eso no quita que los libros de cocina de Barriga, centrados habitualmente en masas horneables, no sean interesantes.

Mi árbol de los secretos de Olivier Ka y Martine Perrin, ed. Kókinos10708546_277598485697256_6578956734688281829_o

Mezcla de libro interactivo de fondo poético que reúne todo tipo de trucos de estos volúmenes como pop-ups, legüetas, recortes y transparencias. Estupendo para hacer un regalo.

Herman y Rosie por Gus Gordon, ed. CorimboCorimbo_ISBN_978-84-8470-492-8

Magníficamente ilustrada, esta historia sobre la música y la soledad, o sobre la compañía y las cosas importantes de nuestra vida, según, no sé si gustará a los niños pero sé de muchos padres a los que entusiasmará.

No es esto todo por esta semana. Ha dado la casualidad de que algunos amigos han sacado libro y no puedo dejar de reseñarlos, claro, ¡para algo los hemos llevado a la librería!

Una vela a Dios y otra al Diablo de Guillermo Zapata, ed. Alegoría

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Empezamos por el que la colección Memento Mori, con Alberto Haj-Saleh de editor (quizá les suene como responsable de la página que cerró), encomendó a Guillermo Zapata. Fantástico y humor con una mirada hacia el poder de la palabra a través de los tratos de abogados y la burocracia.

La escuela nocturna de Noel Ceballos, ed. Alegoría

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Dentro de la misma colección publica también Noel Ceballos, esta vez con un acercamiento más de época, buscando el aliento de los pulps cuando aún eran folletines y el siglo XIX daba paso al XX. Sectas secretas, periodistas con una finalidad y los misterios de Madrid listos para ser desvelados. Al menos en parte.

Mataré a vuestros muertos de Daniel Ausente, ed. Prosa Inmortalportadadefabsence-467x700

Esta notable novela no solo es de mi muy querido amigo Daniel Absence, además la editan los chicos de Prosa Inmortal (Tones & Funkhouser) dentro de su colección Bestias Pardas. Pese a todo esto dejadme que os diga que me ha gustado. No tenéis por qué creerme, claro, pero mi recomendación queda ahí. Dentro os encontraréis una historia que logra reunir el sabor de una mezcla entre el terror insondable y la podredumbre humana, atávicos ambos pero de manera diferente, a través de una inteligente reunión de estampas que al contraponerse van construyendo una historia como un castillo de naipes presto a ser derribado en un mazazo final. Es cierto que se notan algunos problemas propios de primera novela o que en ocasiones se hacen hasta cortos los capítulos, sobre todo cuando llegamos a las partes finales de la misma, pero son muchos sus logros, especialmente en los capítulos de la Pantera Rosa y la Condesita que servirían de resumen perfecto de las dos esferas del libro. Si tenéis oportunidad echadle un ojo a un par de capítulos. Eso os debería dejará claro que no es el amiguismo el que habla aquí.

Dicho todo esto creo que podemos ir retirándonos una semana más siendo conscientes de que estos libros pueden parecer muchos pero no son más que una minúscula parte de lo que se publica semanal mente en este país tan productivo en la publicación como poco activo en la compra, no digamos ya en la lectura. Así que habrá que ponerse cuanto antes a elevar esas cifras… ¡Nos leemos!


Es curioso esto de The Affair (USA) porque va de lo que su propio nombre indica y tampoco es que tenga muchas vueltas o algo más que unos actores que van de lo competente –Joshua Jackson– a lo notable –Dominc West-, y aún así deja una sensación de que, pese a todo el drama tratado de manera casi excesiva, hay algo más. Por cierto, el canal ha puesto una versión rebajada -que tampoco es que el original fuera una locura pero bueno- a disposición de los espectadores con desgeolocalizador en YouTube.

En Benched (USA) tenemos una fórmula bastante vieja: Una abogada sufre una crisis emocional por culpa de no lograr un ascenso y eso le lleva a dejar *cof* el buffet de alto nivel en el que estaba y enrolarse de defensora pública. Si alguien espera un Juzgado de guardia que se olvide ya, esto es una comedieta sin mucho que rascar.

Es curioso esto de Cristela (USA) porque se nota que hay alguien inteligente y divertido ahí en medio, probablemente la propia Cristela. Pero el resultado es un batiburrillo, buenas intenciones metidas en mitad de chistes de hace un siglo y movimientos en la trama más que vistos. Digamos que un poco como Mulaney, quizá desbrozando podría salir lo bueno que tiene oculto pero no sé yo el tiempo que nos llevaría lograrlo.

La parte inglesa que iba a ser para Sky y acabó en su Comedy CentralGive out girls (UK), acaba siendo una idea muy Comedy Central. Un grupo dentro de un negocio de muestras por la calle, diferentes tipos de personales. Algo así como Party Down con actrices inglesas, con un resultado al que le falta bastante rodaje pero que podría acabar dando sus frutos.

Debo decir que no esperaba que me gustara Jane the Virgin (USA) y, sin embargo, me parece uno de los estrenos más interesantes en lo que llevamos de temporada. Partiendo de una base no tan original como es pasar de la telenovela a una suerte de comedia y drama, de manera que esperaba algo como la adaptación de Betty la Fea. Pero ha resultado ser más: estamos ante un producto tan consciente del de donde viene que juega con la metareferencialidad llevando todos los -muchísimos- giros locos y coincidencias imposibles a elevarlos al once. Calculo que un cuarto de los diálogos están en español y no le hacen ascos a una narración irónica en tercera persona en off en el mejor estilo de Pushing Daisies o Arrested, a momentos de ensoñación e, incluso, a meter una canción de manera justificadísima. Habrá que ver si la serie es capaz de mantener y mejorar el buen piloto que tienen aquí montado, algo que me parece muy difícil, pero por lo menos me han alegrado ofreciendo algo suficientemente distinto.

Podemos ver Kingdom (USA) de muchas maneras. Yo lo entiendo como un vehículo para Frank Grillo y Nick Jonas. Dos hermanos opuestos -el bala perdida, el all american buenecito- en una relación con sus padres y resto de mundo que usa la excusa de un gimnasio de MMA para ofrecer en realidad una recuperación de la película Warrior -con mejores hostias y peor drama- así que, bueno, por lo menos lo están intentando aunque ni siquiera los actores que sabemos mejores por anteriores papeles como  Matt Lauria y, sobre todo, Jonathan Tucker, que tiene el perfecto papel robaescenas y ni por esas, acaban de funcionar en una parte dramática que parece un reciclaje de todas esas historias clichés del lado oscuro y sórdido que la televisión por cable lleva décadas produciendo.

David Caspe, creador de Happy Endings, vuelve a la carga con Marry Me (USA) y a mí me deja frío de nuevo. Otra vez un reparto con actores que sabemos son buenos – Ken Marino a la cabeza, Tim Meadows como ejemplo- pero que pese a construir alrededor de una actriz con la que viene de trabajar en su anterior serie –Casey Wilson– acaba siendo otra desmayadísima historia de blanquitos que no tiene la vida perfecta que quieren o creen que merecen y eso, uf, les agobia y pone neuróticos. A mí lograron aburrirme grandemente.

La base clásica de los concursos de cocina por rondas que ahora abundan -cuatro cocineros, tres rondas, un premio- tiene un pequeño giro en On the menu (USA) que es más una llamada capitalista y, a la vez, un intento de hacer más interactiva la cosa. Porque lo que se intenta aquí es que los cocineros preparen un plato para incorporarlo a la carta de una cadena de restaurantes, de esa manera funciona el programa como un largo anuncio hasta llevar al espectador a probar el plato ganador. Se apoya, además, en dos caras conocidas, un Ty Pennington que hace más bien poco y un Emeril Lagasse que funciona como garantía de calidad del invento, dando consejos y, sobre todo, ejerciendo de gran estrella de la cocina. El programa en sí… pues como todos esto. Si no fuera por esa parte externa ni me hubiera molestado.

Hablando de cosas más vistas que el NoDo, los australianos intentan su siguiente serie cómica con Timothy (AU), sobre un tipo que ha tenido una crisis emocional y qu… ¿No he hablado yo ya de esto? En este caso se va a vivir con sus padres y eso por lo visto es gracioso, como una versión incluso más… pocha… de las películas con personas con problemas mentales que hacen la vida difícil a los demás. Visto el primer capítulo no sé dónde está la teórica gracia de esta comedia. Un pequeño desastre.

Un grupo de aficionados se han pasado unos años preparando una película de zombies con la colaboración de poco menos que el pueblo entero así que aprovechan y le venden a la SyFy Town of the living dead (USA), un docureality sobre la cosa en sí: Las dificultades sufridas, la camaradería, las discusiones, el amor por los zombies. Pues bueno.