Contenedores de obras: «Cuentos para mayores» (1959), «Primera fila» (1962 – 1965), «Novela» (1962 – 1979), «Enigma» (1963 – 1964), «Sospecha» (1963 – 1971)

Uno de los formatos más apreciados en las primeras décadas de la televisión mundial fueron los espacios contenedores de emisión de obras de teatro. La obvia referencia del teatro era para muchas cadenas de televisiones la forma correcta de encarar la creación de ficciones mientras iban desarrollando un estilo propio. La emisión, con algún pequeño atrevimiento con las cámaras y poco más, era en esos primeros años emitida en directo. Teatro filmado en su más puro sentido.
Esto, que fue un punto de paso de todos los canales de televisión de la época, tuvo su réplica con la habitual distancia en la televisión española. De las distintas maneras de trasladar esto a la televisión la primera fue la adaptación de obras conocidas en Érase una vez (1958),  uno de los primeros trabajos de Jaime de Armiñán para televisión -y es que a este autor nunca se le terminará de agradecer lo suficiente su trabajo en los inicios de TVE- que trataba de ofrecer un programa infantil diferente y subvertidor, se trata de convertir cuentos clásicos infantiles en juicios en los que los malos se mostraran como buenos e incomprendidos. A los niños parece que no les hizo mucha gracia este cambio de esquemas y pronto es retirado de la cadena.
A esto le seguiría una antología de historias inéditas que incluiría historias fantásticas sería Cuentos para mayores, otra creación de Armiñán de 1959 que con periodicidad quincenal que ofrecía historias variadas algunas de las cuales incluían elementos fantásticos. De nuevo, la propuesta no cuajó. En sus entrevistas con Emeterio Díaz señalaba que por demasiado pretenciosos o intelectuales. Si bien el fantástico no lo tenía nada fácil en esta época. Tras los años de posguerra en los que la Dictadura estaba ocupada asentando su poder a mediados de los ’50 empezaron a ocuparse más del control cultural y los mecanismos de perpetuación de un ideario propio. De ahí el impulso al nacimiento de la televisión y el control en distintas formas de ocio, incluyendo aspectos como la regulación del humor o la supresión de elementos sobrenaturales – aunque eso significara un ataque frontal a personajes tan establecidos como el Inspector Dan – no pertenecientes al ideario católico aprovechando una ola general de puritanismo que se dejó sentir también en otros países occidentales.
Esto mismo ocurriría cuando para 1962 comenzaron a darle más relevancia a las obras clásicas siguiendo los dos modelos distintos tradicionales. El Directo, que lleva a la emisión de obras creadas para el teatro con el formato similar al de su versión de los escenarios y el de la Conversión a partir de una obra clásica ajena al mundo teatral o recortada a las características de duración y público del mismo.  En ese año tendríamos por un lado el inicio de las Directas, como el caso de Primera Fila, antecedente que sería de las posteriores y muy recordadas Estudio 3 (1963) y, sobre todo, Estudio 1 (1965 ) que junto a otros programas menos recordaros como Teatro de siempre, Gran Teatro o Teatro de familia . Y, por otro lado, de las Conversiones, llegaron adaptaciones de libros en el espacio Novela ese mismo 1962, que sería complementado con Los libros en 1974 y que serían cancelados a la vez en 1979.
De modo que no fueron muchas las obras con elementos fantásticos que pudieran emitirse, algún clásico como Don Juan Tenorio o alguna de las obras de Shakespeare (El sueño de una noche de verano, Hamlet…), o comedias con fantasmas como Un marido de ida y vuelta o El fantasma de Canterville, obras más propias de un repertorio clásico
La apertura iría llegando poco a poco, primero con la emisión de Enigma, espacio antológico que entre 1963 y 64 ofrecería obras con el misterio de fondo creadas por Joan Vilacasas, o Juan Vila-Casas en aquel entonces, una figura realmente peculiar en España por su mezcla de disciplinas: pintor, ceramista y escritor, a veces bajo el seudónimo de Carles Valls, interesado en el humor y también en el suspense, aficionado a los seriales, que realizó algunas pequeñas obras con títulos sugerentes como El diario de Henri Doriot, El caso del Pequeño Rembrandt o La mano de alabastro que iban abriendo camino con algunas pinceladas sugestivas.
Sin embargo, fue Sospecha , otra serie de obras de raíz policíaca, la que duraría con éxito desde 1963 hasta 1971.  Probablemente por ofrecer un acercamiento más sencillo, cercano a las obras de misterio clásico. Lo más importante que ofrecieron fue la posibilidad de ir abriendo camino.
Un camino que aprovechó un jovencito, hijo de actores y que venía de sudamérica, para importar aquí lo que llevaba tiempo haciendo en el otro lado. Pero de él hablaremos en la próxima ocasión.

Libros que Llegan: Deville, «El veneno de la tarántula», Remnick y más

Semana floja tras el pequeño chaparrón de la semana pasada. Se salvan los trastos de pura casualidad gracias a las pequeñas editoriales sacando libros realmente particulares. Así que vamos a echarles un ojo pidiendo como siempre:

¡Que entre la pila!

Ecuatoria de Patrick Deville, ed. Anagrama

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La historia del Conde Pierre Savorgnan de Brazza y su epopeya tanto en el S XIX con el movimiento colonialista del Congo como en el S XXI con el destino de sus restos sirve al autor de Peste & Colera (escrita después de esta) para ofrecer otra muestra de su buen hacer con los personajes y las historias menos conocidas de los procesos de lo que en tiempos se consideraba una aventura.

– El veneno de la tarántula de Sharadindu Bandyopadhyay, ed. Quaterni

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De pocas cosas me alegro tanto como de esta decisión de Quaterni de ir recuperando a autores de tradiciones menos conocidas, y eso que esta vez no toca irse a Japón sino a La India, en la que comienzan las historias de Byomkesh Bakshi, un detective al estilo de Holmes en la Calcuta previa a la Segunda Guerra Mundial. Ver publicadas estas obras siempre debería de ser motivo de alegría.

Reportero de David Remnick, ed. Debate

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Recopilación de artículos del maestro de periodistas David Remnick que desde las páginas de The New Yorker ha ido demostrando su calidad a lo largo de las décadas. Se publica aquí una antología con alguno de sus textos más importantes que tocan desde la política estadounidense a sus letras, de músicos al estado de Rusia o los políticos europeos, todo parece encontrar su lugar en sus escritos.

Ataque al imperio de Nick Davies, ed. RBA

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Absorbente repaso a los hechos que llevaron a la exposición pública de la trama de espionaje que pagaba Murdoch para sus tabloides contada por el reportero que fue investigando las mentiras y falsas pistas hasta acabar propiciando que el magnate tuviera que pasar por los tribunales y sufriera una humillación pública y un golpe para su imperio.

Las cuatro Gracias de D. E. Stevenson, ed. Alba

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Continúan las novelas de Stevenson aunque, como en esta, la señorita Buncle solo aparezca de refilón. No significa eso que los peculiares personajes de los pueblos ingleses no vuelvan a parecer siempre en esa envoltura de inesperado humor y gran corazón que caracterizan a sus libros. Las hijas del vicario, mujeres divertidas e independientes que saben organizarse en la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial cuando el campo se convirtió en el refugio de los que huían de los bombardeos en las ciudades.

El misterio del carruaje de Fergus Hume, ed. dÉpoca

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Clasicazo de la novela-problema inglesa de su primera época, que quizá alguno la leyera cuando a mediados de los noventa lo publicó Juventud con el título de El misterio del coche de punto. Si no fue el caso aprovechad para echarle una mano ahora porque es una gozada para todos los que disfrutamos de esos misterios de los inicios del mystery inglés.

La música de la memoria de Xavier Güell, ed. Galaxia Gutenberg

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Curioso libro este en el que se novela en primera persona la biografía de alguno de los grandes nombres de la música: Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Liztz, Wagner y Mahler, todos ellos tienen su momento para esta recreación tomada por su autor como si realmente hubiera estado allí y supiera lo que pasaba por sus cabezas.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte, ed. Alfaguara

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Vuelve El Hombre. Ahora con más Real Academia.

Génesis de Félix de Azúa, ed. Literatura Random House

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Tras años alejado de la novela regresa Azúa con esta curiosa historia con dos tramas paralelas, una de la evolución del hombre desde su aparición en la Tierra, la otra de una viuda española en la Venezuela delos años cincuenta que va sirviendo de espejo de aquella otra.

Adictos a El Crack de VV.AA, ed. Notorious

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¿No es magnífico que se publiquen libros como este? Todos esos nombres de la portada colaboran con textos sobre una película absolutamente fundamental para el género negro español. Una fiesta.

El productor accidental de Pau Subirós, ed. Anagrama

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Historia en primera persona en la que los recuerdos de Subirós van explicando cómo se encontró de manera inesperada siendo productor de una película y teniendo que moverla también, mitad libro de consejos mitad autobiografía de un proyecto delirante. Una curiosidad en cualquier caso.

Fuego subterráneo. Historia del radicalismo de la clase obrera en los Estados Unidos de Sharon Smith, ed. Hiru

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Si le meten más título necesitan ponerle una segunda portada. Por lo demás, parece bastante claro qué es lo que el libro ofrece y Sharon Smith es una escritora y activista bastante conocida, autora de una buena cantidad de libros, así que no veo necesario decir mucho más sobre él.

Pan, té y cerveza: Alimentación, cocina y gastronomía en Gran Bretaña durante la revolución industrial de José María Díaz, ed. Trea

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Es una rareza pero es nuestra rareza: La forma de alimentarse -tanto por subsistencia como por disfrute- de Gran Bretaña durante la época de la revolución industrial con los cambios esperables entre las distintas clases y las distintas relaciones (cambiantes, además) que tenían con la comida. A mí son estos los libros que me hace ilusión que se publiquen.

Ja. La ciencia de cuándo reímos y por qué de Scott Weems, ed. Taurus

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En serio, alguien ha intentado explicar científicamente el humor. O, mejor dicho, los procesos que llevan a que identifiquemos algo como humorístico y podamos reírnos con ello. ¡Bravo!

Miss Fifty de Rosa Ribas, ed. Reino de Cordelialibro_big_165

De manera inesperada Rosa Ribas se descuelga con un libro -con ilustraciones de María Espejo– que podemos considerar como una rareza incluso para una autora tan atípica como esta. Un acercamiento a los superhéroes y las aventuras con una heroína con cáncer, conciencia social y cincuenta años. ¡Más rarezas, más!

Todas las hadas del reino de Laura Gallego, ed. Montena

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Para los jóvenes ha aparecido una nueva novela -dentro del fantástico, como suele ser normal en ella- de la popularísima Laura Gallego. Esperemos que la cojan con tantas ganas como sus anteriores obras.

Hay un cocodrilo debajo de mi cama de Mercer Mayer, ed. Corimbo

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Mercer Mayer parece tener un tema rondándole, hizo Los simpáticos monstruos y -sobre todo- Una pesadilla en mi armario y ahora nos llega con esta graciosa historia en la que un niño tiene miedo a ir a dormir y apagar las luces hasta que encuentra una solución que quizá no sea la esperada pero que desde luego es bastante ingeniosa. Una buena elección tanto por su humor como para tratar ese problema.

Parece mentira pero una semana más hemos llegado hasta el final. Parece difícil predecir si la que viene seguiremos  igual o empezará a animarse la cosa. Lo que es seguro es que la llegada del juggernaut Dueñas será notado. Mientras tanto… ¡Nos leemos!


A veces uno se lleva sorpresas. En ocasiones, escasas pero no inexistentes, para bien. El caso de Barely Famous (USA) no llega a ser totalmente afortunado pero al menos deja con la sensación de que alguien ha estado jugando con lo que tenía, con lo escrito, las expectativas y, en fin, tratando de borrar las fronteras de verosimilitud del reality. Porque esto es lo que se supone que es, un docu-reality en el que las dos hijas de un productor musical deciden explicar por qué ellas en realidad no quieren ser famosas mientras tratan desesperadamente de serlo y mezclan algunos elementos de comedia escrita con otros más espontáneos. El resultado tiene toda la pinta de reality excepto que justo al revés, si hemos estado viendo durante años sitcoms que usaban la grabación de un reality como excusa ahora lo que tenemos es un reality que usa como excusa el ser una sitcom. Es difícil establecer si lograrán tener éxito entre tanta premeditación, distanciamiento menos irónico de lo habitual y un tratamiento de Lo Meta realmente endiablado. Pero al menos cuentan con mi simpatía.

Por contra Big Time in Hollywood, FL (USA) es incluso peor de lo que esperaba. No es que tuviera grandes expectativas en lo que podía salir de esta serie de Comedy Central sobre dos aspirantes a directores tirados. Pero el reparto está salpicado de buenos nombres y cameos interesantes, que se quedan en eso, y el productor es Ben Stiller, a quien se le podría presuponer una mayor sensibilidad cómica. Todo para sacar solo un mínimo de material interesante. Ah, sí, y seguro que a alguien le interesa saber que sale Paz Vega.

Seguro que alguno se sorprende al descubrir que en la BBC Radio aún se hacen radio novelas, bueno aquí en concreto podemos hablar de radio comedias. En los últimos años el camino de adaptar las más populares a televisión ha sido habitual y eso mismo pasa con In and Out of the Kitchen (UK), sobre la vida de un cocinero y escritor que vive con su novio en una casa en la que lo mismo le molesta su agente que los obreros que están ocupados con la casa que ha acabado en BBC Four. Como os podéis imaginar el resultado final es un poco de andar por casa, no se molestan en buscar grandes tramas pero tampoco desentonan mucho, todo es agradable y poco más.

Por contra Nurse (UK), además de ser para la BBC Two, trata de funcionar como comedia dramática (ya) sobre una enfermera de personas con problemas mentales, a mayor gloria de Paul Whitehouse, encargado de interpretar a (la mayoría de) esos pacientes. De modo que aunque Esther Coles hace lo que puede para reclamar la atención que su papel central y el título de la serie le dan acaba siendo poco menos que una guerra educadísima entre ambos para intentar llamar la atención. El resultado no merecía tanta batalla, la verdad.

Por si alguien aún no se ha enterado, ha vuelto Poldark (UK). No la versión setentera, claro. Una nueva adaptación que trata de ser una puesta al día (?) de la vieja serie y las novelas en las que se basaba y que, bueno, imagino que al público moderno le parecerá necesaria si no quiere enterarse de cómo eran antes las series. Personalmente no entiendo la necesidad visto el resultado. Todo con más medios pero menos fuerza o pasión, al menos de la tradicional, que el nuevo Poldark, Aidan Turner, no logra igualar la interpretación de Robin Ellis pero sí parecer más uno de los modelos de portada de novelas románticas. Vaya lo uno por lo otro.

No se me ocurre nada bueno que decir de Powers (USA). No es que el material de partida fuera un cómic excelente pero al menos no hacía falta dedicar solo cinco minutos a su visionado para comprender lo erróneo de absolutamente todo a su alrededor. Con una producción pobrísima, que recuerda al de los más baratos telefilmes de hace una década, con unos efectos especiales que obligarían al SyFy a presentar una carta de disculpa y unos actores que parecen estar ahí como alternativa a un centro de día, el desastre es tan morrocotudo que, además de un post en ADLO!, al menos por ahí se puede intentar sacar una sonrisa. ¡Pobre Eddie Izzard, en qué cosas acaba metido!

Hay veces que se me escurren las series. Es lo que ha pasado con The Returned (USA), que si Asincrono no me lo hubiera recordado se hubiera colado por la grieta. Y no es algo demasiado extraño, esta versión americana de la estupenda serie francesa Les Revenants comienza como poco menos que una copia al carbón con solo pasar a Estados Unidos la acción con lo que, además de quedar como algo más desbravado para los que ya conocemos la historia, no podemos decir mucho sin esperar a ver cómo sigue y si se animan a darle un toque personal de alguna manera.


El mismo Netflix de todos los Otoños

Ya estamos otra vez a vueltas con Netflix. Parece que nunca se acaba la historia con ellos, lo que no deja de tener su gracia teniendo en cuenta que la fecha de otoño de 2015 -o cuarto trimestre, lo que prefiráis- lleva siendo citada desde julio del año pasado. Peo hagamos un Previously in  Netflix. 

La empresa se abre en 1997 como una suerte de videoclub mediante página on line que permitía conseguir películas en California. La diferencia está en que enviaban y recogían las películas por mensajería. En 1999 crean un sistema de suscripción que favorecía que la gente pagara una cuota física a cambio de ir alquilando las películas que quisieran siguiendo un algoritmo que favorecía que a los menos habituales les llegaran antes las novedades y a los más constantes aquellas películas menos solicitadas. El éxito es suficiente como para que en 2000 reduzca su negocio a solo suscriptores. En ese momento ocurre un claro ejemplo de ironía, se ofrecen a Blockbuster pero estos consideran que no es un negocio con futuro y pasan de adquirir Netflix. En vista de la negativa deciden expandir su negocio fiándose sobre todo en el algoritmo para recomendar películas que se basa en la información sobre lo que se ha visto, lo que se ha puntuado y lo que otros espectadores de perfil similar han visto y puntuado. Para 2003 han logrado entrar en beneficios, para 2006 ofrecen 1 millón al algoritmo de recomendación que venza al suyo y para 2007 deciden cambiar su negocio «un poco».

Van a pasar a ofrecer también contenido mediante el sistema de VOD -o video on demand– que les permitirá ofertar en streaming el contenido evitando los problemas de los envíos y dando un servicio inmediato. De modo que mientras la caída de los DVDs como formato es constante desde 2006 ellos logran explorar un nuevo estilo de negocio que permitía controlar un sector hasta el punto de que los grandes estudios llegaron a un acuerdo para que se esperaran casi un mes antes de poner a disposición de alquiler -en físico o en VOD- los estrenos para darle más posibilidades a la venta. E incluso cuando parecía que dejarían de llevar discos físicos -en 2011- la reacción del público les animó a seguir ofreciendo esa opción.

Sus ganas de tocar otros campos les llevaron a abrir su propia distribuidora/ productora en 2006, Red Envelope Entertainment, que sirvió para, por ejemplo, dar visibilidad a las películas de los hermanos Duplass. En 2008 lo cerraron como gesto de buena voluntad hacia las otras productoras que podían verlo como competencia directa. Por supuesto la voluntad dura lo que dura así que en 2012 lo resucitaron con una intención diferente: Ya que estaban ofreciendo contenido podían lograr más suscriptores si ese contenido era exclusivo. Y la mejor forma de conseguir contenido exclusivo es crearlo uno mismo. De esa manera comenzaron primero con coproducciones, luego con continuaciónes, remakes e incluso contenido original. Con éxito irregular pero éxito al fin y al cabo. Los beneficios de la explotación de este contenido acabaron por lograr dar una imagen propia al canal.

El paso lógico para una empresa que funciona por internet era realizar una expansión internacional que comenzaría en 2010 por Canadá, pasaría al resto de América (excepto Cuba) en 2011 y acabaría llegando a Europa con UK e Irlanda a principios de 2012 y para otoño también a los países del norte de Europa: Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. La expansión sudamericana había sido un éxito relativo por los problemas tanto de acceso a internet como de velocidad de ancho de banda, sin la cual el sistema no se podía ofrecer con normalidad. De modo que en 2013 decidieron entrar solo en Holanda mientras continuaba la discusión con las empresas proveedoras y de derechos de autor del resto de Europa. Acabarían llegando el año siguiente cuando a finales de 2014 abrieran en Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Suiza. Y así llegamos hasta España.

Ese mismo año, mientras los medios de uno y otro lado del Atlántico comentaban las posibilidades expansionistas de Netflix en Europa y lo que puede significar para su estructura global comenzaron las apuestas por dónde continuarían. En Variety tenían claro ya en marzo de 2014 que Francia y Alemania serían los objetivos prioritarios pero no acababan de tener seguro el resto de Europa. El anuncio en mayo de los planes para ese año les acabaría de dar la razón. Sin embargo ya en julio se publicaría en El Mundo que los planes de la compañía incluían un desembarco en nuestro país en el último trimestre de 2015. La compañía se negaría a dar una confirmación oficial, por supuesto, igual que haría cada vez que algún periodista volviera a sacarlo como noticiable. Algo que, por extraño que pueda resultar, ocurrió en octubre, luego en diciembre cuando se le escapó a una empresa socia –Panasonic– que tuvo que rectificar ante las negativas de Netflix, y ahora otra vez. En todos casos se volvía a dar esa fecha de otoño de 2015 y poco más añadían a lo que originalmente habían escrito en El Mundo. De modo que salvo que cambien la fecha o muevan alguna cosa más parece que hasta el anuncio oficial, posiblemente en esa época de upfronts que es mayo, seguiremos dando voz una y otra vez al mismo artículo, aunque sea con distintos padres.

Esta insistencia, este constante que viene el Netflix, no ha sido desoído. El aviso para navegantes ha favorecido que Telefónica -más allá de su pacto con Canal + para Yomvi– ponga en marcha con más insistencia Movistar Series, mientras otras alternativas españolas como Waki o Filmin siguen intentando llamar la atención al público posible y Amazon espera su momento.

Por supuesto esto no ha impedido toda una serie de historias y rumores. Como la queja por que Cuba haya tenido acceso antes que España sin darse cuenta de que era el único país de América que se había quedado fuera por culpa de las leyes de embargo. Una vez desaparecidas estas era lógico que completaran ese tablero. También las quejas por la piratería, algo que el artículo de Variety antes mencionado matizaba al comparar las descargas ilegales de House of Cards en el mundo.

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[EDITO: Amablemente Efe ha decidido hacer su propia versión con una escala distinta, poniéndolo en relación con la población de cada país.

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Efectivamente, nosotros somos la cuarta barra roja. Así que incluso sin tener en cuenta las negras -que nos dejaría en el puesto 14- esa afición por el pirateo parece que puede dejarse a un lado.

Lo que sí que puede ser divertido es ver cómo reaccionan los españoles a este modelo. Entiendo que habrá gente que desconozca los desbloqueadores regionales como el HOLA! Unblocked o magníficos artículos como este de Del sofá a la cocina que explican lo más cercano a una manera legal (*cof*) de contratar Netflix -y Hulu Plus, que parece que no le interesa a nadie, el pobre- pues de lo contrario podrían haber hecho la prueba y descubierto algunas cosas:

– No lo tienen TODO, al día siguiente y con subtítulos. Puede resultar un poco ridículo tener que explicar esto… pero es que es cierto. No lo tienen. Ni lo tendrán. Hay muchos intereses por uno y otro lado como para poder tenerlo.

– Algunas series (y películas) van y vienen en paquetes. Esto puede parecer menos obvio pero también lo es. Un día llega la última temporada de una serie concreta y nos permite verla. Otras veces el contenido se irá al expirar el plazo de derechos que ha pactado la plataforma. Pero si eres periodista puedes mirar el lado bueno, en USA siempre se sacan un par o cuatro artículos al mes con las recomendaciones, lo que llega y lo que tienes que ver porque van a dejar de tener.

– A veces no tienen su propio contenido. En serio, habrá quien piense que es demencial pero la experiencia con el resto de Europa nos enseña que House of Cards puede no estar accesible a la vez que en USA porque el acuerdo firmado con un canal de televisión para su emisión en nuestro país, o la simple decisión de intentar esa venta, impide que ese contenido esté a la vez en todo el mundo. Aunque estés pagando por Netflix. ¡Cosas del capitalismo!

Por supuesto el rango de precios suele ser accesible aunque no barato y la necesidad de un ancho de banda razonable -de ahí los esfuerzos de la empresa por favorecer la Net Neutrality– son importantes también. Yo me conformo con que cuando vengan a España no se metan en otra loca Guerra del Fútbol.

Mientras tanto el éxito del modelo ha servido no solo para ayudar a impulsar el sistema de VOD para estrenar series y películas dando una cierta profesionalización a la ficción internetera -al fin y al cabo lo suyo no dejan de ser webseries con mucha pasta detrás- y para dar ideas a otros como HBO que se ha animado pro fin a sacar su modelo HBO Now que por unos 15$ mensuales (Netflix está en cerca de 8) ofrece toda la programación del canal. Esto, que puede parecer una tontería, sirve para una serie de cosas, empezando por intentar capitalizar a los espectadores que solo están interesados en ver en internet capítulos de alguna de sus series *cof*juegodetronos*cof* y que no quieren pagar el gasto que supone la opción de HBO Go, una idea similar pero que viene como complemento a los suscriptores regulares de HBO. El problema es que HBO es un canal premium por el que hay que pagar al mes entre 15 y 20$ ADEMÁS de lo que se esté pagando por un proveedor de cable. De modo que este lanzamiento puede significar un pequeño ahorro en las facturas de los que estén interesados en la versión internetera pero no en la televisiva.

[EDITO2: Hay días que simplemente no se puede. Gracias a Mort me entero de que Apple acaba de confirmar que HBO Now será EN EXCLUSIVA para su servicio Apple TV. Lo que significa otro cambio de juego más. Ay.]

No son los únicos movimientos que hay y posiblemente tampoco los únicos que veremos, al fin y al cabo la emisión de contenido está cambiando así que aún nos quedan titulares por leer porque, ya sabéis, Netflix viene a España. Ya está más cerca. Quizá sea esa respiración que escuchas detrás.


Libros que Llegan: Kyoka, «Un espía entre amigos», Munroe y más

Tal y como era de esperar esta semana hemos tenido un poco más de movimiento -sin pasarse- en nuestras estanterías. Es cierto que no han sido libros especialmente esperados o famosos pero eso no los hace menos ineresantes así que ya sabéis…

¡Que entre la pila!

Sobre el dragón del abismo de Izumi Kyoka, ed. Satori

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Kyoka es uno de los grandes autores japoneses a descubrir. Encuadrado en lo que podríamos considerar el gótico japoneses, aquí le tenemos contando la historia -a la vez alucinada y alucinante- de un joven que se adentra donde no debe y acaba abriéndose a una nueva consciencia cuya veracidad es más que dudosa. El resultado es este libro que sirve de acercamiento a parte de las situaciones del fantástico nipón o, cuando menos, a la figura de este autor.

¿Qué pasaría sí…? de Randall Munroe, ed. Aguilar

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Con ese espanto de portada que no tiene ni punto de comparación con la portada original, y ese título de dudosa traducción frente al What if? original se nos presenta en España el muy entretenido libro de Randall Munroe, el autor detrás de la ira XKCD que continua con su labor divulgativa y su gusto tanto por el humor como por la imaginación permitiendo ofrecer ideas, por locas que parezcan, desde un unto de vista científico. El resultado es este pequeño libro perfecto para aquellos a los que les gusta la ciencia y también los que disfrutan de una forma paralela de pensar.

Un espía entre amigos de Ben Macintyre, ed. Crítica

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Un nuevo libro de Macintyre centrado en el espionaje, en esa ocasión durante la Guerra Fría, otra oportunidad de descubrir las extrañas historias que se produjeron como la que le ocupa en este libro, la trama que envolvió a Kim Philby y que facilitó una traición inesperada de enorme alcance.

Mis chistes, mi filosofía de Slavoj Zizek, ed. Anagrama

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Zizek y sus cosas uniendo filosofía con humor. En la faja citan a Wittgenstein así que por lo menos algo se saca.

Historia de la edición en España (1939-1975) de Jesús Antonio Martínez Martín, ed. Marcial Pons

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Repaso de la realidad editorial, y sus personas más destacadas, durante la dictadura. Fundamentalmente los editores pero también autores y libreros tienen cabida en estas páginas. Además de, por supuesto, las leyes que se usaban y las figuras con las que el Estado al servicio de la dictadura iba controlando el desarrollo de las actividades de manera que para ellos resultara correcta.

La guerra que mató a Aquiles de Caroline Alexander, ed. Acantilado

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Interesante ensayo sobre las ideas que ofrecía la Illiada, fundamentalmente sobre su concepto de guerra como un acto brutal y poco deseable y sobre la figura más extraña de lo que parece de Aquiles como encarnación de esa doble posición en contra de la guerra pero que no dudará en combatir hasta la muerte si eso es lo que se le pide.

Esto lo cambia todo de Naomi Klein, ed. Paidós

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Klein dedica su nuevo libro al cambio climático y a explicar la acción en el mismo, tanto de manera directa como mediante la defensa cerrada de su inexistencia, del capitalismo como organización pensada en su autopreservación actual. Parece poco probable que logre el éxito de sus libros anteriores pero desde luego podemos ver para dónde irá.

Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta de Robert M. Pirsig, ed. Sexto piso

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Recuperación de esta obra que habla de muchas cosas pero sobre todo de una, de la forma de unir lo más frío con lo más cálido, ya sea usando el viaje en moto de un padre y su hijo o explicando cómo el mantenimiento de la motocicleta puede servir de metáfora para otras cosas, un texto que habla del equilibrio necesesario y también de la utilidad de la metáfora.

Una trilogía palestina de Gasan Kanafani, ed. Hoja de lata

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Tres historias distintas que tienen en común al pueblo palestino y que explican en su evolución cómo fue este cambiando, todo ello desde un punto de vista realista no exento de metáforas para trasladar la idea de la situación palestina visto por uno de sus principales novelistas.

Una mujer de recursos de Elizabeth Forsythe Hailey, ed. Libros del asteroide

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La historia de una mujer fuerte e independiente de principios del siglo XX -con una emancipación conseguida por el dinero de una herencia, eso sí- cuya vida vamos observando por la distinta correspondencia mantenida. Su evolución con el amor y los hijos de por medio, siempre con la intención de conservar parte de su independencia.

La vuelta al mundo de Juan Francisco Ferré, ed. Pálido Fuego

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Las novedades de Pálido Fuego son siempre bienvenidas independientemente de quién sea el autor del libro.

Un árbol caído de Rafael Reig, ed. Tusquets

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Un nuevo intento de Reig de recuperar el pulso narrativo mediante la radiografía de los vencedores de la transición con un secreto ominoso tras ellos.

Ceguera Moral de Zygmunt BaumanLeonidas Donskis, ed. Paidos

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Bauman comenta el estado de la actualidad, las redes sociales y el auge de la información que, en su opinión, sirve más para tapar lo importante y dar relevancia a una serie de personas destacadas que en ayudar a que se difunda lo que toca. SUpondremos que lo que toca es lo que él considera relevante, claro.

La historia silenciada de Estados Unidos de Oliver Stone y Peter Kuznik, ed. La esfera de los libros

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Stone, acompañado del historiador Kuznick, saca los trapos sucios y algunos más bien dudosos, a la política estadounidense del último siglo. El resultado es… bueno… el esperable.

Wanderlust: Una historia del caminar de Rebecca Solnit, ed. Capitán Swing

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Andar a pie en sus distintas posibilidades, desde el simple paseo hasta la marcha incluyendo la decisión de hacerlo en lugar de usar el transporte público. Andar como acto político y casi rebelde con múltiples posibilidades y significados. De todo eso va este libro.

La puerta del cielo de Vittorio de Sica, ed. Confluencias

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Autobiografía del gran director italiano en la que cuenta historias de la primera mitad del siglo XX con un estilo cercano a la novela, irónico y sentimental, en el que las anécdotas y los perfiles de gente a la que conoció por motivos personales o laborales dejan un hueco también para que nos hable de sus ideas y esperanzas. Un buen libro.

Un disfraz equivocado de Fernando Pessoa con ilustraciones de Adolfo Serra, ed. Nórdica

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Antología de la obra o las obras de Pessoa a través de los poemas escritos con todos sus nombres. El libro se completa de manera fundamental con las ilustraciones realizadas por Adolfo Serra para la ocasión que logran darle un contrapunto a la obra realzando esa extrañeza de las múltiples voces del poeta sin sacarnos de su lectura.

Padre e hijo de e.o.plauen, ed. Olañeta

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Curiosa colección de las viñetas que el dibujante alemán fue realizando en la primera mitad del Siglo XX, historias sencillas con un esquema muy clásico que se recuperan ahora en un pequeño librito con una selección que permite observar el estado de esa primera aproximación al cómic de quien acabaría siendo un importante caricaturista político que acabaría muriendo por los nazis. Esta obra es, sin embargo, de un momento de humor e ingenuidad bastante anterior.

La joven durmiente y el huso de Neil Gaiman con ilustraciones de Chris Riddell, ed. Salamandra

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Aquí somos muy fanes de Riddell, sea haciendo su Ada Goth o su Ottoline, de manera que estas 72 páginas de historia bellamente ilustradas por él no se nos podía pasar por alto. La obra en si es una revisión de un cuento clásico más que evidente al que Gaiman trata de ofrecer una segunda lectura, pero ¿qué más dará eso teniendo en cuenta la belleza de la edición?

Don caballito de mar (Desplegable) de Eric Carle, ed. Kokinos
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La obra de Carle ahora presentada en  un -algo tosco- pop up permitiendo interactuar en entornos de notable belleza a los más pequeños a la vez que se cuenta estahistoria inesperada.

Hasta aquí hemos llegado por esta semana. Ya veremos lo que nos depara la que viene, que trae algunas novedades más que curiosas. Pero mientras eso llega podemos despedirnos con un ¡nos leemos!


Ver American Crime (USA) es tener sensaciones encontradas sobre lo que te han puesto por delante. Sobre todo la sensación de que estás viendo algo perteneciente a otro lugar y otra época, a mí al menos me recordaba a las obras de realismo social y denuncia de los años setenta y ochenta en Reino Unido, obras que muchas veces tenían unas cualidades teatrales reforzadas por interminables parlamentos que sirven casi como monólogos dramáticos y expositivos para explicar los terrenos grises de los personajes. Luego miras quién es el responsable y se trata de John Ridley, lo que explica varias de las cosas. Está estupendamente interpretada, eso sí, y los temas son interesantes. Pero sigue dejando la sensación de algo impostado. Quizá según se vaya desarrollando…

Con Arthur And George (UK) ITV hace una adaptación, quizá un tanto rutinaria, del libro de Barnes. Si el libro no os pareció demasiada cosa imaginad la serie. Y si os gustó, mejor conservad el buen recuerdo.

Es curioso esta serie, Banished (UK), que cuenta detrás con el buen Jimmy McGovern y ante las cámaras con Russell Tovey, Julian Rhind-TuttMyAnna Buring. Vamos, que este drama histórico de reclusos ‘conquistando’ Australia parecía una joya. Lamentablemente la trama es tan ridículo y los aspectos escabrosos tan rampantes – uno de los lemas de la serie parece ser En caso de duda, violación.- que es difícil encontrar ganas para seguir viéndola. Me temo que McGovern no ha sabido gestionarlo, por raro que resulte en él, porque una cosa es que ellos sufran y otra muy distinta que nosotros nos aburramos.

Como estará siendo la semana que Battle Creek (USA) fue durante mucho tiempo lo mejor de ella. Y eso que estamos hablando de lo más tradicional: Dos policías diferentes haciendo pareja. ¡Oh, la originalidad! Pero por suerte para nosotros la cosa tira, las diferencias entre los integrantes de la policía de Battle Creek, Michigan, y un agente del FBI aparentemente perfecto al que han colocado allí en lo que parece un claro castigo por su irritante eficiencia. Los personajes resulta creíbles en los dos niveles y la parte oscura está presente todo el rato sin llegar a eliminar la agradable ligereza de la historia en lo que casi parece una actualización cínica de Rumbo al sur. Solo que lo que marca la diferencia no parece ser tanto los dos protagonistas, el desastroso detective interpretado por Dean Winters y el cargante agente del FBI del que se encarga Josh Duhamel, sólidos ambos pero sin que sus interpretaciones puedan considerarse mucho más que correctas. ¿Qué es lo que funciona entonces? Pues imagino que la escritura y caracterización que surge de la sala de guionistas al contar con la fortuna de que los creadores del invento sean David Shore y Vince Gilligan. Es decir, Mr. House y Mr. Breaking Bad. Como decía, una serie de buddy cops correcta, pero a estas alturas ya con eso me conformo.

Resulta que Neil LaBute ha hecho una comedia. Una serie cómica, quiero decir. Se llama Billy & Billie (USA) y va de dos jóvenes que se enamoran pero tratan de ocultarlo porque tienen un motivo problemático. Esto no es ninguna de sus series anteriores, no es ten x ten ni, desde luego, Full circle. Es una comedia medianamente amable cuyo problema central es que los protagonistas son… *gasp* hermanastros sin padres comunes. Sí, en efecto, esto es Neil LaBute’s Los Serrano. O ni eso.

Hablando de series problemáticas… CSI: Cyber (USA) podría servir como resumen de todo lo malo que tienen las fórmulas del procedimental forense. Hasta niveles que no os podéis imaginar. Hay un par de momentos en los que uno cree que está viendo una parodia de Adult Siwm o el SNL entre lo demencial del tema, la seriedad con la que lo tratan y los nombres famosos involucrados (Patricia Arquette, James Van Der Beek, Peter MacNicol) que llevan la capacidad de tomarse en serio este despropósito un paso más allá. Por hacer un breve repaso: Tenemos un primer caso para la agencia Cyber que va de… ¡secuestros de bebés! La parte Cyber computa porque están seguros de que hackearon las cámaras de los intercomunicadores (?) y, más adelante, hay un momento absolutamente demencial en el que hacen una cuidad investigación en internet mirando en las redes sociales de un individuo. Si normalmente se representa la informática como magia esto entra ya en el mundo de La Bruja Novata. La forma de tratar los temas, además, sigue el de patrón que podríamos considerar «Asustando en los informativos a la gente que no entra en internet ni usa ordenadores ni le interesa saber lo que usa» en el que los malvados hacen sus cosas abracadabrantes como parte de su malignidad innata y las facilidades que ese mundo les presta. Así que este batiburrillo, a medio camino entre Scorpio y Stalker, lejos incluso de Catfish o Eye Candy, solo puede acabar cancelado o convertido en la referencia de ese segmento de población de lo que significa la informática.

En cuanto a DIG (USA)… me temo que USA Network ha pinchado en hueso con esta serie que no parece saber a dónde ir ni qué contar, con tanta arena en el paisaje como en los guiones. Yo, de momento, la llamo HomeLOST.

 Good Witch (USA) es el intento de Hallmark de sacar una serie regular de sus especiales interminables. El resultado es… bueno… a la altura de esos especiales. Si habéis visto los navideños -por ejemplo- ya sabéis qué esperar de ella. Lo único que no he entendido es la necesidad que había de hacerla viuda y acercarla a Sabrina. Será que buscan diversificar su público.

Voy a tratar de explicaros de qué va el concurso I Survived A Zombie Apocalypse (UK) y vosotros me paráis cuando os parezca suficientemente ridículo. Un grupo de adultos son «recluidos» en un centro comercial en el que deben evitar ser tocados por zombies y, a la vez, deben comer y sobrevivir lo suficiente para que tras 7 días les rescate el ejército y les lleve a su recompensa, unas vacaciones en una isla. Ya, a mí también me lo parece. Es casi como una mezcla de idea de 30Rock con algo que jugar en el recreo, en el canal que canceló In the flesh. ¿Quién les entiende?

Con The last man on Earth (USA) tengo varios problemas. Sé que le ha gustado a prácticamente todo el mundo y, la verdad, esperaba que a mí también me gustara. Pero resulta que no. El humor posapocalíptico me parece que tiene la mecha corta, ver a hombres comportarse como adolescentes tiene su gracia cinco minutos en El día de la marmota y el desarrollo posterior me parece no solo tópico sino, peor aún, poco inspirado. De nuevo un montón de gente inteligente, divertida y válida reuniéndose para hacer un más de lo mismo perpetuando alguno de los peores vicios de la industria americana.

Intenta Matt Lucas hacer en Pompidou (UK) una serie de humor físico y patetismo, cercana a la pantomima, con una trama más cohesionada que la de Mr. Bean pero una mala baba similar. Le sale a medias, así que podéis decidir si os apetece. Yo ya sé que a mí no pero seguro que habrá muy fanes allá fuera.

En cuanto a Secrets and Lies (USA), la idea de hacer una versión americana de una serie australiana parecía haberse demostrado ya una mala idea con The Slap y con esta que nos ocupa acaban de rematarlo. Ryan Phillippe como principal sospechoso y centro de parte de la acción está en baja forma y Juliette Lewis como la inspectora a cargo del caso está absolutamente espantosa recalcando cada error posible del guión con una interpretación que no acierta ni la postura para hablar con la gente. A evitar.

Menos mal que estaba Unbreakable Kimmy Schmidt (USA) para traer algo de alegría. Es una serie muy 30Rock por motivos lógicos, a veces parece salir de ese mismo caldo como un extraño spin off de modo que el estilo de chistes se repite así como el de personajes estrafalarios de modo que junto a errores o ideas que no aparecen acabar de funcionar -la trama de Jacqueline en el episodio tres, por ejemplo- hay una enorme cantidad de chistes apilados que se van desarrollando con tranquilidad y que permiten, además, una mirada en relación a los otros capítulos. A mí me parece un éxito incluso habiendo perdido todo el componente de meta de meterse con la NBC que ha dejado pasar esta serie y se la ha dado a Netflix en bandeja porque están muy ocupados siendo dirigidos por los tipos que hacen microondas. Eso sí, soltar todos los episodios el mismo día va a suponer un ejercicio de control para no verme la serie de una sentada.

Terminamos con Younger (USA), quizá la mejor de las comedias que ha hecho TVLand -que no es algo muy complicado- pero que sigue siendo un acercamiento bastante flojo para lo que podría haber salido de tener de protagonista a Sutton Foster y de apoyo a Hilary Duff. Quizá haya que achacárselo a que Darren Star, el creador, parece estar más ocupado con el sentido de la moda mostrada en la serie que con unos guiones que realmente pasen de lo superficial. Incluso sin contar con que la premisa tiene que vendernos dos locuras como que los menores de treinta controlan el cotarro y que Foster puede pasar por una chica de 26 años. Es todo tan extraño. pero, en fin, por La Foster esperaré un par de capítulos a ver si mejora.