¡Los Recomendados 2023! Narrativa

¡Vamos con las recomendaciones!

– Mala onda de Myriam Gurba, ed. Tránsito

Aunque se podría hacer toda una defensa de que a Gurba hay que leerla en spanglish, que su prosa es ruda y deslenguada, es toda una alegría saber que va a estar disponible en español. Que vamos a poder leer estas historias sobre identidad, sobre raza, sobre política, sobre feminismo… sobre todas las cosas que hacen su día a día. En un discurso a favor de la maldad que en realidad tiene más de humor.

Una de esas obras extrañas y polarizantes, en las que una mujer con la vida montada pero precaria encuentra un nuevo significado para su vida primero en una boyband, concretamente en uno de sus miembros, lo que la lleva al mundo del fanfic y de ahí a un nuevo mundo exterior cuando lo narrado en ese fanfic, con ese [Y/N] o [Tu Nombre] que indica que te ‘autoinsertes’ como protagonista de la historia, se va mezclando con los sucesos del mundo real que la vida del idol va provocando. Una historia ciertamente particular.
– Amarilla de R.F. Kuang, ed. HidraLo nuevo de R.F. Kuang (BabelThe Poppy War) que tiene lugar en el mundo de la publicación de libros, con una autora capaz de todo por esconder un secreto y por triunfar. Una historia que casi parece una pseudo pero que sirve para explicar el momento actual en el que fingir diversidad puede ser una estrategia.

– Extraños en la casa de Dorothy Gallagher, ed. Muñeca Infinita

Relatos autobiográficos, casi cercanos al ensayismo, con puntos de humor junto con los de drama. Eso es lo que nos ofrece Gallagher, lo que nos trajo en su anterior libro y lo que viene en este, sobre al vida adulta, la confianza y el amor, la salud, los desencuentros y los problemas de la convivencia diaria. Siempre interesante.

Una institutriz de cuarenta años, hija de un párroco, que no tiene más que problemas con las bestezuelas que le toca controlar se encuentra con una última oportunidad. Pero parece que ha habido un error, porque no se trata de cuidar a un niño sino, más bien, a su patrona: Una joven cantante con una vida amorosa complicada que acaba haciendo que la protagonista se de cuenta de que la forma de arreglar los asuntos comienza por ocuparse de ellos. Una comedia con mucho corazón en la Inglaterra de entreguerras.
Ama de llaves perfecta, Miss Hanna Mole ha cumplido cuarenta años y decidido volver a su pueblo tras años sirviendo a exigentes ancianas. Ahora es la empleada de la vicaría, decidida a transformarla y asistir a las hijas del reverendo. Así que los secretos, la sociedad y la forma de navegarlo. Esa es la obra de 1930 que nos trae la recuperación de Emily H. Young, una autora con una biografía a la altura de sus obras.
Puede que Margaret Oliphant sea conocida sobre todo por sus obras de género como Una ciudad asediadaLady Mary o La puerta abierta. Nada de lo cual tiene que ver -o no mucho- en esta obra que es novelón-novelón en el sentido más clásico (no deja de ser un clásico de finales del S XIX, y se le nota lo victoriano, desde luego). Podríamos decir, por un lado, que en realidad no se cuenta demasiado -una joven de una familia de banqueros vuelve al pueblo de su infancia, a tener enfrentamientos con la matriarca que se ocupó de conducir el banco y tener dudas amorosas entre varios pretendientes mientras intenta demostrar que también ella se puede dedicar al banco- y en la que podríamos discutir si realmente pasa o no mucho, pero lo mejor es que el truco de poner intereses amorosos -especialmente uno insufrible- está ahí para disimular que ella quiere hablar de que no hay que despreciar a las mujeres de negocios. Aunque, por supuesto, requiere comenzar con dinero. Y es que uno puede encontrar libros inesperados en la imagen que tiene de una autora, pero las tablas… esas permanecen.
Con una parte de nostalgia a través de lo autobiográfico y otra de invención que permite apartarlo de su propia historia, Dorothy Evelyn Smith hace una encantadora revisión de los años previos a la Primera Guerra Mundial, entre un padre Pastor de moral rígida y los primeros amores. Y cómo las cosas se iban encaminando hacia ese final de la inocencia.

– Miss Austen de Gill Hornby, ed. Libros de Seda

Una Austen, pero no la que parece, aunque por poco. Porque aquí tenemos a Cassandra Austen decidida a recuperar la correspondencia que mantenía con su hermana, y destinada a tener que confrontar esos recuerdos del pasado pero también los hechos comentado en una segunda línea temporal. Todo ello mientras Hornby nos presenta una época y un momento que justifica considerar este libro una ficción histórica por encima de otras posibilidades.

– Una tarta de rododendros de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata
En Hoja de Lata nos traen más de Margery Sharp, la autora de Cluny Brown y El árbol de la nuez moscada, se trata de su primera novela, otra encantadora obra de vida en el campo, sociedad y toques de humor. Aquí tenemos a una familia con tanto dinero que ha cultivado la extravagancia y la modernidad, lo que lleva a un choque entre hermanos cuando la pequeña parece preferir una vida tranquila, sencilla e insustancial incluyendo ser cortejada por un joven anodino.

– La señorita Ranskill vuelve a casa de Barbara Euphan Todd, ed. Hermida Editores

Una joven que en un crucero acaba en una isla perdida, junto a un carpintero, hasta que logra volver a Inglaterra. Lo que pasa es que la Inglaterra de durante la guerra parece tener poco con el país que ella abandonó. A partir de ahí una mirada de alguien que se encuentra con los cambios en la sociedad contraponiendo lo que ella conocía con la evolución inesperada de la situación. Una obra que se mueve entre las tacitas, la sátira y la novela de costumbres.

– Una escritora en la cocina de Laurie Colwin, ed. Libros del Asteroide

Obra de contrastes, pero no los que uno esperaría. Lo que tenemos aquí son historias de cocina y de comida, algún consejo y receta, anécdotas de dentro y fuera -pero no muy lejos- de la cocina, contados con un estilo alegre y ligero, con mucho humor pero sin buscar una gracia fácil. Porque podríamos discutir muchas cosas de lo que es este libro, pero realmente es, ante todo, una celebración.
Escrita en el S XIX y dentro de lo que podríamos llamar la tradición de las heroínas de la antigüedad, aquí tenemos a una heroína consciente de vivir en un mundo patriarcal y, por tanto, de tener que disfrazarse de hombre para poder participar con poder en la esfera pública: ir a la guerra, gobernar o… casarse.

– El ancho mundo de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra

¡Vuelve Lemaitre! Con una historia de aventuras, misterios, crímenes y sucesos, una parte de historia de familia y amigos, otra parte de recorrido mundial por potencias -y no tan potencias- en conflicto, y en su centro amor, periodismo, religión y un gato. Porque ha decidido no solo regresar, sino hacerlo con todo.

– Mi tienda de perros de Jaroslav Hašek, ed. La Fuga

Jaroslav Hašek es uno de los grandes maestros centroeuropeos, autor de Las aventuras del buen soldado Švejk y siempre con una mirada guasona, tanto es así que a su fallecimiento se intentó recopilar su obra. No pasaron del primer volumen -este que veis- pero ya tiene mérito, porque recopila sus relatos anteriores a la Primera Guerra Mundial. Relatos variados, siempre humorísticos.

– Aspirinade Park Min-Gyu, ed. Malas Tierras

Reconocido autor de relatos cortos con un sentido del humor propio, en los que la humanidad está perdiendo contra las empresas y los personajes tienen que tirar hacia delante pese a su contexto, porque el hipercapitalismo surcoreano claramente resuena con nuestra propia situación.

Muy irlandés libro de historias en las que el costumbrismo y el humor negro sirve para hablar del día a día en ciudades deprimente, los bares, los problemas (mentales, monetarios, la pura mala suerte) que les lleva a sentirse alienados, fuera de su propia tierra y, a la vez, echándola de menos.
– Casamantede Clara Sereni, ed. SiruelaUna novela en recetas, eso es lo anuncia este Casamantedesde su mismo subtítulo. Platos caseros, historias y una mezcla de humor y drama en el que la autora cuenta su historia familiar, a través de la cocina y de las -mayoritariamente- mujeres que la iban habitando, entrelazando recuerdos y amor, expandiendo las familias y sus fuertes personalidades en un Siglo XX lleno de giros, problemas y enfrentamientos que muchas veces se aliviaban entre fogones.

 Los libros de Jacob de Olga Tokarczuk, ed. Anagrama

Más de mil páginas para que la Premio Nobel cuente la historia de una figura real que parece inventada, un iluminado en el Siglo de las Luces, en al segunda mitad del S XVIII, que recorrió varios continentes y creó algunas sectas con la misma facilidad con la que soliviantaba a las autoridades. Una historia desaforada pero no menos actual.

Publicado por Alba con el título de El cuello no engaña, y siendo quizá su más conocido libro de ensayos, reflexiones y humor, entre el diario y el libro de consejos, volvemos a tener disponible una de las obras que más hace que echemos de menos a Nora Ephron.
El éxito de Silvia Hidalgo primero con Dejarse flequillo y después con Yo, Mentira se ha fundado siempre en una narración que se nota verdadera aunque no fuera exactamente autoficción. Por eso no es de extrañar que esta nueva novela suya -Premio Tusquets Editores de Novela- se centre, de nuevo en esas experiencias con, esta vez, una mujer que se sobrepone a la crisis de la cuarentena tanto en su desencanto con la vida que lleva como en los repentinos cantos de sirena por aquello que podemos llamar ‘lo prohibido‘.
Una novela de Jaime Rubio Hancock con todo su humor y su absurdo, una obra sobre el sinsentido laboral que incluye inexplicables pruebas para un puesto, entrevistas imposibles, viajes de empresa con sherpas y otras rutinas que van más allá de lo ridículo en el lado más hilarante de lo kafkiano.
Hay un nicho específico para todo tipo de público, más o menos. Sea como sea en el nuevo libro de La Fuga tenemos un recopilatorio de cuentos humorísticos -como es propio de la colección, igual que publicar prácticamente solo a señores lo es de la editorial- con el tema de… Los trenes. En fin, seguro que hay alguien a quien se puede regalar esto. Quizá incluso acaben de arreglarle a alguien una situación complicada. Pero, desde luego, Decisiones Fueron Tomadas.

– Sibaris de Domingo Villar, ed. Siruela

La desaparición de Domingo Villar, tan temprana, puede habernos privado de algunas obras futuras, así que es de agradecer que Siruela haya decidido animarse a publicar esta obra de teatro, algo que les pilla lejos normalmente pero que aquí nos ofrece el humor -y un poco de suspense- con este personaje principal que considera la posibilidad de huir de su vida aprovechando un muerto inesperado. Es cierto que estamos ante una comedia de salón, una comedia negra, pero no es menos visible que detrás se encuentra Villar.

– Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, ed. Cátedra

Tener a Ibargüengoitia en edición anotada supongo que significa por un lado que el reconocimiento ha llegado. Que sea con este Las Muertas tiene sentido también, es una de sus obras más relevantes y lo es desde un punto de vista tanto social como contextual. Lo importante es que facilitará -espero- que su obra esté disponible de manera casi permanente. Y, quién sabe, quizá se le una algún otro título.

Algo de prisa se han dado en PlataGrupo Urano en traer el premio Booker de 2022, con la guerra civil de Sri Lanka como fondo para una sátira que comienza con un fantasma descubriendo que ha sido asesinado y no sabe por quién. Peor aún, en un tiempo tan convulso tampoco parece que tenga  mucho sentido investigarlo porque la lista sería casi imposible, y tiene cosas más importantes por delante. Por suerte tiene siete días para poder contactar con un par de personas y poner patas arriba su país.

– Demon Copperhead de Barbara Kingsolver, ed. Navona

Ganadora del Pulitzer y del Women’s Prize, estaba claro que antes o después veríamos esta particular versión -o recreación o a saber- de la obra de Dickens en el profundo sur de Estados Unidos, en el que la pobreza sistémica parece tan inevitable como en la Inglaterra victoriana, y como aquella usando a la vez el humor y el drama para ir contando una historia que podría ser real y que muchas veces demuestra que no usa David Copperfield para tener una estructura o unos personajes sino para demostrar que por más que los años pasen hay muchas cosas que permanecen igual.

Contraseña nos trae el más reciente premio Goncourt. Una historia de aflicción y posibilidades, con una mujer afectada por una muerte revisando todo aquello que llevó a la tragedia, todas las partes de una cadena de actos, y como alguno de ellos pudo haber cambiado el desenlace. O eso es lo que su herida abierta y su obsesión con revisar cómo sucedió parece llevarle a hacer, antes que a continuar con su vida. Una historia, por supuesto, desde un punto de vista biográfico.

– El ritmo de Harlem de Colson Whitehead, ed. Literatura Random House

Con las luchas mafiosas del Harlem de los años sesenta, en las que la parte criminal se junta con la reivindicación de los derechos civiles, y en la que Whitehead pone a un pequeño traficante de objetos robados al que le ofrecen participar en un gran robo al hotel más importante del barrio. Una obra que pone su trasfondo criminal al servicio de una historia que muestra una época y la forma de vida a la que se tenían que adaptar sus personajes.

– Una salida honrosa de Éric Vuillard, ed. Tusquets

Un libro sobre la guerra de Indochina, sobre cómo el pueblo vietnamita se enfrentó y ganó a franceses y estadounidenses y cómo estos tuvieron que buscar esa salida honrosa en la que a ojos de su público la humillación quedara mitigada. Eso lo usa Vuillard para contar otra de sus narraciones sobre los entresijos de la historia y la suerte de los humildes.

– Mujer Búfalo de Dorothy M. Johnson, ed. Valdemar

La historia casi cotidiana de una mujer aglagal de la Nación Sioux, vida doméstica pero también las intrigas del hombre blanco, la vida familiar y la caza, el cambio de un mundo conocido al final de una época, y la búsqueda de la libertad.

– Ítaca de Claire North, ed. Vidis 

La historia de Penélope, de cómo se quedó en Ítaca, esperando, y de los problemas que ella y otras mujeres como ella tuvieron esperando a esos hombres que no regresaban, teniendo que hacer frente al mantenimiento de sus ciudades tanto como a evitar a aquellos que no partieron a la guerra y quieren aprovechar su desprotección.

– Libro de sangre de Kim de l’Horizon, ed. De ConatusLa ruptura con el binarismo pero, también, la realidad de la vida hacen que le autore escriba a su abuela, ya con problemas de memoria, tanto para que ella lo entienda como para explicarlo y explicarse.

El músico de The Mountain Goats y autor de Lobo en la camioneta blanca vuelve para hablarnos de una historia a camino entre lo real y lo ficticio. La historia de un autor al que le pesa el éxito de su primer libro que ha decidido escribir para el segundo sobre unos crímenes que se cometieron en pleno pánico satánico, algo que le lleva a trasladarse a la casa en la que sucedió todo, a recrearlo obsesivamente y a buscar las voces que lo vivieron… y a partir de ahí toca tanto la metaficción como la ética del ‘true crime‘.

– Bran Mak Morn de Robert E. Howard, ed. Reino de Cordelia

Recopilatorio de las obras -tirando a brutas y desde un anti-romanismo menos de Asterix y más de algún tipo de anti-imperialismo bastante particular, cosa que quizá tampoco debería de sorprendernos de Howard, pero quién sabe- centradas en Bran Mak Morn, un caudillo-guerrero picto que acerca la obra a la novela histórica por encima de la fantasía.

Una absoluta sorpresa para este final de año. Cielo Eléctrico nos trae al eterno -eternísimo- candidato al Nobel Ngũgĩ wa Thiong’o en un poema épico en edición bilíngüe en gĩkũyũ y español. La historia del pueblo Gĩkũyũ de Kenia central, de sus nueve mujeres originales, y de aquello que nos une tanto a la naturaleza como al resto de la humanidad.

– Lo que pasa es que te quiero. Poemas de amor (y desamor) de Gloria Fuertes en edición de Julia Viejo, ed. Blackie Books

Tercer recopilatorio de Gloria Fuertes en Blackie Books, ya tuvimos una de corte biográfico, otro infantil, y ahora vamos a por el lado amoroso. Con una nueva editora a cargo, pero con la misma decisión de mostrarnos la opinión y forma de vida de su autora sobre el amor. Y el desamor, claro.

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Thriller inglés del montón, este The Castaways (UK) pasa demasiado tiempo jugando con ‘dos momentos temporales distintos con diferentes iluminaciones’ y ‘gente sentada, hablando y gruñendo’ como para entender qué gracia se supone que tenemos que verle a esta historia de dos hermanas. Una ha desaparecido, la otra la busca, se supone que la una acabó en un accidente aéreo o algo similar que justifique acabar en una isla desierta. Pero hay gente que parece que ‘esconce cosas’. Y, por supuesto, parece que nada es tan sencillo -o está tan desierto- como parece. Muy sencillito, muy reiterado y, en general, poco interesante. No sé los capítulos que tendrá, pero me cuesta creer que vaya a mejorar algo si paso al segundo.

Todo en Entitled (UK)  es peculiar y, sin embargo, existe. No solo eso, es el mejor piloto de la semana. Y aunque no llegue a los niveles de las dos últimas semanas sigue siendo una muestra de las cosas tan diferentes que se pueden conseguir en televisión. Así que… ¿Por qué una serie inglesa coproducida con los americanos ha acabado estrenándose de tapadillo en Australia sin que se hayan molestado ni en hacerle un trailer? Supongo que es un misterio tan misterioso como el que ofrece toda ella. Una serie en la que un viudo decide cumplir la última voluntad de su mujer. Y eso le lleva a descubrir que mucho de lo que ella le había contado a lo largo de los años era, simple y llanamente, mentira. No solo eso, también le lleva a descubrir a la familia de su difunta esposa, a la mansión en decadencia, y toda una serie de extrañas circunstancias a su alrededor. Está claro que todos tienen secretos y está claro, también, que aunque haya una mezcla de humor y suspense, aquí no se van a realizar chistes o gags, igual que no se va a decidir si toda esa extrañeza es algo alucinatorio que quiera llevarnos al terror o al suspense. Simplemente parece que las cosas son. Y que las cosas son extrañas. No sé -no creo- que puedan mantener este tono sin realizar explicaciones. Suponiendo que ellos mismos las tengan. Pero lo que nos queda, al menos de partida, es el gran sabor de algo decididamente extraño, algo extraño de manera decidida y algo que han decidido que sea extraño. Y eso es algo que puedo valorar. Y ponerme el siguiente episodio.

Algo ha debido de pasar, porque no se han molestado en que exista
Estaba tan convencido de que esto era algún tipo de serie española que me ha sorprendido que estos Escort Boys (O) (FR) fueran franceses. El punto de partida es… el que es… Un señor muere, su hijo sin vida real encuentra que el negocio familiar está en ruinas y que el único empleado de su padre tenía que prostituirse, y junto con sus dos amigos de la infancia deciden que los cuatro junto van a dedicarse a eso mientras reflotan la casa y panales. Ah, y que la gestión la lleva la hermana. El resultado se supone que tendría que ser sexy (no lo es), divertido (tampoco) y algo dramático (no de la manera que les gustaría) así que salvo que… no sé… ¿quieras ver a señores coqueteando con el trabajo sexual sin ser capaces de hacer nada con ello?… ¿Tengas el internete con protección parental? Ni idea, no entiendo para quién podría ir esto.

No sé quién pensó que era buena idea esta Extended Family (USA) pero está lejos no ya de Modern Family sino, incluso, de Dos hombres y medio. De hecho, ha habido un momento en el que pensaba que estaba viendo la serie falsa en la que se basaba Reboot. Una familia compuesta por unos divorciados ‘bien avenidos’ que se encuentran con que ella está dispuesta a casarse con su nuevo novio. Que es joven, rico y mejor actor. Pero, claro, es que tienes a Jon Cryer (58) disputándose con Donald Faison (49) el… lo que sea… de Abigail Spencer (42)  y lo terrible que es todo hace difícil elegir cuál es la peor de las decisiones que se han tomado.

Una cosa buena, mínimo, puedo decir de El Niñero (O) (MX) y es que no soy capaz de quitarme de la cabeza su sintonía de apertura. Por un lado diría que ojalá el resto estuviera a la altura pero, en cierto modo, todo en esta serie tiene algún punto de similaridad con ella. De entrada, porque parece muy claro que hay una inspiración directa en La Niñera -y sus magníficos créditos iniciales– pero luego decidieron cambiarlo, y los elementos de Ana y los siete van apareciendo para, finalmente, desembocar en una telenovela de corte familiar y relativamente ligero. Así que es un reflejo bastante lejano pero, a la vez, comprensible dentro de su contexto. No creo que pueda sorprender a nadie que la vea pero me da la sensación de que NO QUIERE sorprenderles, quiere crear algo agradable. Y con una canción que no puedas sacarte de la cabeza.

En contra de lo que pueda parecer, Murder is Easy (UK) no es el nombre de un documental especial sobre Netanyahu sino la casi-tradicional adaptación navideña que la BBC ha preparado a partir de una obra de Agatha Christie. De las que no tenían personajes reconocibles -bueno, hay un cameo, pero no pasa de ahí- y sirven perfectamente para estas ‘minis’ de dos capítulos. Por supuesto, en el momento en el que se supo quién sería el actor principal hubo quejas por los ‘cambios’. AKA ‘es de color’. Lo curioso es que ya había sido adaptada con múltiples cambios y mínimas quejas cuando lo metieron dentro de la serie de Miss Marple. Y lo igualmente cierto es que aquí se toman toda una serie de decisiones al adaptarla. Cambiando muertos, cambiando el orden de algunos hechos, y tomando otra serie de variaciones respecto al original que, a veces, son de agradecer -el cambio de raza del personaje principal impacta en la obra hasta el punto de dársele una serie de escenas a explicar su contexto, que ya es algo- y otras… no tanto -hay cambios al final y no todos muestran a esas mujeres fuertes que sabía retratar Christie cuando quería- pero que hace de la obra una adaptación aceptable, sin más. Porque tiene claros problemas de ritmo y porque en todo momento el vestuario e iluminación han pensar en que estamos viendo un teatrillo. Supongo que la decisión de que todo sea deliberadamente falso -como si unos adolescentes estuvieran interpretando un capítulo de Midsomer en el instituto- es una decisión ejecutiva. Ciertamente a mí me deja bastante frío. Me alegro de que no hayan tirado por la oscuridad lúgubre de otras ocasiones, pero ya han demostrado no hace tanto -con Evans, por ejemplo- se pueden lograr puntos intermedios entre el teatrillo y la oscuridad. En fin, que se les ha quedado el té tibio.

Muy mona, esta Pokémon Concierge (O) (JP) es muy mona. No tiene mucho fondo, ni mucho desarrollo, pero tiene pinta de que su intención es ser capaz de ofrecer un remanso de tranquilidad, confort y cuquismo para la generación que creció con ellos y que ahora… bueno… puede venirles bien. Supongo que tampoco es mala manera de terminar el año en lo que a novedades televisivas se refiere.

 


No tengo muy claro por dónde empezar con Cindy la Regia (O) (MX). Sé que antes hubo una película, que no he visto, y que está basado en unos cómics… Que, lamentablemente, sí he visto. Si en aquellos nos presentaba a una pija superficial a la que su creador -por supuesto que es hombre- hermanaba o entiaba con la Susanita de Mafalda, aquí han intentado construir un algo. De hecho, casi reconstruir. La protagonista comienza en un punto digamos más reconocible en el personaje de cómic, y a partir de ahí la hunden y tiene que subir, le crean secundarios, buscan tramas… En fin, que ojalá pudiera decir que deciden darle la ruta de Una rubia muy legal. Pero lo cierto es que se limita a una suerte de comedia estudiantil con romances y alguna pincelada, en la que la protagonista va mejorando menos por inteligencia o por darse cuenta de cómo están las cosas que por los palos que le va pegando la vida. En fin. Podría haber sido peor, pero también podría haber sido mejor.

Este espanto italiano,- Gigolò per caso (O) (IT), se parece mucho a un espanto francés de hace unos meses. El francés era peor, pero eso no hace bueno esto. Y ese es el resumen. Aunque ahora temo que hagan una versión española.

No saques la lista de ‘lo mejor del año’ antes del 1 de enero. Lo digo todos los años, y todos los años hay algo que lo demuestra. Este año vuelve a tocar, con Kyeongseongkeuricheo (O) (CS) o 경성크리처 o Gyeongseong Creature o El monstruo de la vieja Seul o como sea. No tenía yo todas conmigo, la verdad, y el piloto de una hora no ha ayudado. Pero, pese a mis iniciales reticencias lo cierto es que desde el minuto uno están buscando picar el interés del espectador, buscar ir mostrándonos a los personajes y sus historias. Ir enseñándonos el contexto de esa Corea durante la Segunda Guerra Mundial. Y dejar caer parte de una trama de terror que remite menos al terror cósmico en sí que al tipo de historia que podría esperar en un Call of Chtulhu. Y así, entre parte histórica, intriga, toques de encanto y de humor, y una trama de malvados japoneses al más puro estilo de los mad doctors nazis -porque los japoneses logran ser el mismo tipo de enemigos (lógicamente) que los nazis, y mantener ese aura de maldad mítica que comparten con estos o con los ingleses- con, además, unos grandes actores -magnífica como siempre Kim Hae-sook, y el resto de ellos siempre bien, incluso en los pequeños momentos, y cada uno de manera distinta- y una serie de acertadas decisiones tanto para el rodaje como para la producción. Así que voy a ver si logro terminarme la serie antes de final de año (Que, no, porque la primera temporada se compone de 10 episodios y solo han soltado 7, yo qué sé) y así decidir en qué punto ponerla. Sea como sea, muy contento con ella.

El romance deportivo es un campo, pero pese a lo que promete la secuencia introductoria de Molaeedo Kkoch-i Pinda (O) (CS) o 모래에도 꽃이 핀다 o Like Flowers in Sand o lo que toque, lo cierto es el que piloto se centra en el protagonista. El problema que le ha hecho hundirse, la competición deportiva del ssireum -una versión de la lucha cuerpo a cuerpo-, la gente a su alrededor y algo que podría ser un misterio si nos dijeran un poco más sobre lo que ocurre. Supongo que a partir del segundo capítulo algo más saldrá, pero… creo que con el primero he tenido lo suficiente. Así que me temo que dejar fuera lo que se supone que va a ser el centro, o no contarnos nada sobre ella, son… decisiones.

Un tanto genérico, pero supongo que aceptable. Percy Jackson and The Olympians (USA) tiene un piloto que ni llama la atención ni invita a seguir. Supongo que porque está hecho para muy cafeteros. La verdad es que parece mentira que con lo exitosos que son los libros las adaptaciones parezcan una competición a ver cuál logra ser menos interesante. Aunque supongo que esta es la menos mala. La mejor es el musical, claro. Pero bueno, que podría haber sido peor.

Hablando de series aburridas… Wonderhatch: Soratobu Ryu no Shima (O) (JP) o Dragons of Wonderhatch o como sea. Una mezcla de acción real y anime que quiere jugar con dos mundos y logra aburrir en dos mundos. La trama del anime es ligeramente menos aburrida. Aunque parece a la vez no querer contarnos mucho y que lo que quiere contarnos es más de lo mismo. En cuanto al mundo real, psé. Los actores hacen lo que pueden con lo que tienen. Pero lo que tienen es mínimo y más centrado en la estética. Supongo que estos días en los que hay bastante jaleo sirven para estrenar estas oportunidades perdidas.

No todo va a ser malo. Vyooham (O) (IN) es un más que correcto policíaco indio en el que intentan seguir una serie de hechos particulares con extrañas muertes, puntos interrelacionados y la forma humana en la que funcionan las personas. Lo cierto es que la forma en la que muestran el funcionamiento de la policía es más interesante que lo que se nos va mostrando del caso, lo bueno es que logra también una verosimilitud dentro de momentos no tan inverosímil. Y ya sabemos que el cine telegu puede serlo mucho. Por suerte Annapurna ha decidido dejar que el showrunner -llamémoslo así- Sashikanth Srivaishnav Peesapati tenga la posibilidad de crear lo que quiera. Aunque acabe siendo más a favor de los personajes que del suspense.


¡Libros que Salen! Pugmire, «Copy Machine Manifestos», Gray y más

¡Que entre la pila!

Copy Machine Manifestos. Artist Who Makes Zines editado por Branden W. Joseph y Drew Sawyer, ed. Phaidon

Una muy visual -como corresponde a Phaidon– obra que hace un repaso por la historia de los zines de los artistas norteamericanos -al menos de algunos de ellos- en colaboración con el Brooklyn Museum, que va examinando por décadas -a partir de los ’70s- estas publicaciones, las biografías de los creadores y las interrelaciones con otros artes.

La mancha fúngica y otros sueños de W.H. Pugmire, ed. Aurora Dorada

Para todo el que se quedara con ganas de más Pugmire, más valle de Sesqua, más aproximación personalísima y poética a los mitos, el horror cósmico y toda la pesca… Aquí tiene más de media docena de relatos con su estilo barroco y excesivo, preparados para seguir siendo disfrutados.

Tener de vuelta los libros de Alasdair Gray, el autor de la célebre Lanark, siempre es buena noticia. Su estilo de fantástico es bastante diferente al habitual, con experimentos científicos, viajes por Europa, apuestas y aventuras, amor oscuro e iglesias y un poco de cada en una cínica historia de monstruos en el que la alegoría política marca el ritmo.

Cruje / Crunchy de Jordi Parés i Mozo, ed. Invisibles

Un libro de cocina crujiente que explica y categoriza las diferentes maneras en las que lo es -según la técnica o el ingrediente principal: crujientes deshidratados, fritos, con azúcares, crujientes de piel de animales, con obulato o con pan- acompañado, claro, por las imprescindibles ilustraciones en las que vemos el resultado final. Perfecto para los que buscan que sus platos tengan ‘un crunchy’. Que siempre hay alguien. Sobre todo en las salas de cine.

¡Ocupado! de R.J. Peralta y Blanca Millán, ed. Cumio

Una divertida historia sobre un padre que tiene que entrar en el baño y la que lían sus tres trastos mientras está entretenido cantando, escuchando música o leyendo. Desde un parque de atracciones a un zoo, las diversiones de estos pequeños sin supervisión se irán sucediendo con humor e ilustraciones encantadoras.

Nos leemos.


Creo que entiendo lo que quieren hacer en 1670 (O) (PO), una obra histórica de comedia y con uso de la anacronía. Utilizando como referencias las series de ‘falso documental’. El problema es que lo más conseguido es el aspecto histórico: Todos los chistes suenan a viejo. Repetir como tres veces el que puede tener más gracia – «Quiero ser el Juan Pablo más famoso de la historia de Polonia» – me temo que tampoco le hace mucho bien. Y que podamos ver desde lejos no solo parte de las ‘inspiraciones extranjeras’ (Blackadder, Lo que hacemos en las sombras…) definitivamente ayuda incluso menos. Y no es tanto que sea una mala serie, ni mucho menos, como que da la sensación de ser del montón, todo ya visto y muy pocos aciertos. En fin.

No sé qué esperaba de Carol & The End of the World (USA). De hecho, cuando me la puse y comenzó pensé que sería algún tipo de comedia estilo [adult swim] y algo de eso hay en el piloto. Pero el punto de partida -una mujer de mediana edad se encuentra en mitad de una situación extraordinaria: Un planeta se aproxima hacia la tierra para destruirla. Y quedan poco más de seis meses para que suceda.- no desbarra en una excusa para hacer locuras o vivir a tope o lo que se supone que se hace en esos casos. En su lugar hay una reflexión que sale menos de la tristeza ante la inminente -bueno, no-tan-inminente-pero-inevitable, quizá- muerte que ante la desaparición de las estructuras de lo habitual, de las rutinas. Al final del piloto la protagonista descubre que hay una oficina que sigue funcionando. En mitad de toda esa locura. Y ahí es cuando las cosas cambian, porque para el segundo capítulo entra en esa empresa, con un nombre tan a punto como todo lo demás, para encontrarse con un asidero de cotidianidad gris. Excepto… que ella va a ser ahora la nota discordante. Y no por humor o por algún tipo de barbaridad, sino porque va a querer ‘humanizarlo’, va a darle cordialidad y empatía. Y ese proceso transformador en el que, de nuevo, hay humor (incluso hay humor del tipo [adult swim]) convierte esta serie en un gran ejemplo de cómo darle un giro a esa racionalidad irracional y a esa defensa de la humanidad. No sabía qué esperar de esta serie, y lo que me he encontrado me ha parecido realmente inesperado.

El matrimonio entre Nicolas Winding Refn y The Famous Five (UK) es uno de esos que logra cosas contrapuestas todo el rato y, precisamente por eso, acaba siendo una Tierra de nadie. Para mí es una de las peores cosas que pueden suceder, imagino que para una suficientemente extensa mayoría de personas no habrá tanto problema. Pero lo cierto es que te deja ver lo justo de lo uno y lo otro, sin acabar de ceder la posición a ninguno de los dos. Durante buena parte del capítulo, es cierto, no deja de ser otra aproximación a Los Cinco, un poco más estéticamente cuidad pero tampoco demasiado, en el que la mayor seña de cambio es que George se supone que es una tomboy como siempre, pero en realidad parece una modelo de Gaultier. Así que incluso aunque prefiera pantalones antes que faldas lo cierto es que no hay absolutamente nada andrógino o ambiguo en ella. La trama tiene también un poco de Refn, pero solo un poco. Lo justo como para notar que hay algo distinto pero que no acaba de atreverse a traer un cambio real, solo un poco de travesura. Como un belén en el que han colocado un xenomorpho. Dentro de eso tenemos también el uso de la iluminación y los colores marca de la casa, algunas decisiones de peluquería e, incluso, de la trama. Aunque lo que más claramente tiene la marca del director es todo lo relacionado con su villano: Jack Gleeson se divierte, sin duda, probablemente sea el que mejor se lo pasa, pero lo que nos trae es casi una representación en si misma, su personaje es menos un personaje que algo así como la villanesca versión de un drag king de Sonny Bono. Y, precisamente, según van yendo hacia la parte de ‘pasadizos secretos’ y ‘tesoros ocultos’ es donde se va dejando de notar el dinero y empieza a aflorar un cartonpiedrismo que, lamentablemente, no abraza. Ya que tienes los recursos de Knightmare qué menos que celebrarlo. En lugar de eso decide meter a Gleeson en una especie de ‘tripi’ de imágenes y colores que es muy Refn, muy poco Los Cinco y absolutamente nada interesante. Quizá lo mejor -siempre tras Gleeson– sea la lucha por mostrar una violencia que no puede ser.. De modo que todo acaba en cosas que acaban siendo mucho menos lesivas de lo que inicialmente parece, varias veces. Total, que al final no has reivindicado nada, has ofrecido restos a los dos grupos de interés principales y has dedicado hora y media para hacerlo. Po’fueno, po’fale, po’m’alegro.

Si no fuera porque a su actriz principal la hemos visto en otras series en la misma Netflix, incluyendo La reina del Flow, pensaría que se ha pagado La influencer (O) (CO) y por eso, por no haber, no hay ni un trailer de la propia Netflix. Que ya sabemos que Netflix muchas veces pasa de promocionar sus propios productos. Pero esto de no hacerle ni trailer me parece ya lo que faltaba. Claro que estamos hablando de lo que parece un grado cero de la telenovela colombiana en la que nadie se ha molestado en que ni las tramas ni los escenarios tengan mucho sentido o coherencia. De hecho, no creo que la mayor parte de personajes lograran reunir juntos suficiente potencia cerebral ni como para hacer una tostada. Es difícil saber si es más ridícula la trama sobre los sueños de triunfar como influencer o las intrigas románticas y empresariales. Que en su centro decidan poner una pizzería es más un monumento a la estulticia del guión que algún tipo de referencia o decisión. En un año en el que, además, hemos tenido tantas series sobre influencer -muchas de ellas en la propia Netflix– como Celebrity, Burn the House Down o P#t@s redes sociales no es que esta se quede lejos de hacer una buena marca, es que no está ni en la misma liga. Y no lo van a arreglar ni con un vídeo tocando el ukelele.

Psé. Es curioso que esta Maestra (O) (CS) sea una adaptación coreana de una serie francesa, pero no es que haga mucho por mejorarla -aunque sí que la coreanice– cambiando o matizando los elementos de ¿thriller? y haciendo bastante más insufribles a los personajes, a todos. Que tiene mérito cuando hablamos de franceses como punto de partida. Pero es que es menos ‘todos los personajes tienen su parte de razón’ que ‘todos los personajes tienen su parte de culpa’. Además de eso, la parte musical no me ha dicho mucho pero estoy convencido de que a los aficionados a la música clásica les va a dar jornadas de gloria comentando cosas. No necesariamente para bien. En fin, yo qué sé. Supongo que vivimos en un mundo en el que también está en ‘crecimiento perpetuo’ el contenido. Y es una lástima, porque a partir del original se podrán haber hecho muchas más cosas. Sobre todo los coreanos.

Supongo que Northern Lights (O) (IR) es algún tipo de obra de teatro extendida. Una que, imagino, tendrá unos magníficos resultados entre un cierto público que -me temo- no me incluye. Dos extraños que se encuentran cuando uno de ellos ve a la otra completamente empapada por su ventana. Podría ser un asunto ‘escena del lago’, pero me temo que es más ‘desde la ventana veo su mirada de los cinco mil metros’. Lo que sigue es una serie de charlas, otras charlas, Cambios de escenarios para las charlas y confesiones, intentos de giro y blablabla. En fin, yo qué sé.

El año pasado Jon Pointing estuvo magnífico en Big Boys, aunque tenía que compartir la serie con Dylan Llewellyn. Este año le pasa algo similar, aunque es con Danielle Vitalis con quien le toca compartir espacio en Smothered (2023). En lo que parece una agradable comedia romántica con un piloto mucho más tranquilo, bien es cierto. Supongo que el giro al final del piloto será lo que se explore -o al menos una parte- en los siguientes. Pero también lo es que parece más interesada en seguir lo que es romance que lo que es comedia. No porque no haya ejemplos de lo segundo, que los hay, aunque no muchos. Sino porque se nota que son los personajes y sus secundarios, las historias y relaciones tejidas, expandidas y mostradas las que les interesan. El piloto está bien, sin mucho más, supongo que porque se centra tanto en el encuentro que el resto de cosas va quedando en un segundo plano -o quizá porque entiendo la parte de conexión e interacción de personajes de la escena del karaoke, pero no su teórica gracia- así que supongo que será a partir del segundo capítulo donde la serie demuestre lo que es, o va a ser. Lo que no sé es cuando o si me lo veré.

A favor de Yū Yū Hakusho (O) (JP) he de decir que es capaz de parecer tan noventero como es posible… así que logra reflejar el momento del manga (y luego anime) original. Por lo demás… parece una producción de los noventa que cuenta las cosas de los noventa hace que no parezca ni muy adelantada ni muy actual. Supongo que podríamos considerarla fanservice si fuera lo que significara y no lo que ha acabado significando. Pero supongo que el que busca lo que daba el original lo va a encontrar. Al menos en este piloto. Ya veremos cuando lleguen al Gran Torneo de las Artes Marciales.