¡Libros que Salen! Vargas, «El Pez Mágico», Matsumoto y más

¡Que entre la pila!

Sobre la losa de Fred Vargas, ed. Siruela

¡Más policíaco de Fred Vargas! Una nueva aventura de Adamsberg, un nuevo caso en el que la parte más legendaria -el fantasma de un conde apodado El Cojo– se une al policíaco clásico -el cadáver de un vecino de la localidad- y a los procesos mentales y casi turísticos -un dolmen en la zona de Combourg- que hacen que esperemos con interés cada nueva entrega de la serie.

El castillo de arena de Seicho Matsumoto, ed. Libros del Asteroide

En una de las más conocidas -y adaptadas- novelas de Matsumoto el inspector Imanishi intenta descubrir el misterio tras un cuerpo aparecido bajo las vías de un tren. A partir de ahí una investigación llena de problemas, multitud de callejones que parecen sin salida y la determinación del inspector de descubrir qué es lo que pasó. ¡Siempre es bueno tener a Matsumoto de vuelta!

El pez mágico de Trung Le Nguyen, ed. Astronave

Una historia magnífica que nos une los retazos de vida real con la maravilla de los cuentos de hadas, y lo hace usando unos para apuntalar los otros y viceversa. Porque en su centro está la historia de un joven de origen vietnamita cuya familia se mudó como refugiados a Estados Unidos. La madre está sufriendo por el desarraigo, la lejanía con su familia y el choque cultural; el hijo está sufriendo porque se ha dado cuenta de que le gusta uno de sus amigos y no sabe cómo decirlo o cómo será recibido. Para mejorar el inglés madre e hijo leen juntos fábulas clásicas, y ahí van encontrando, entre historias y reinterpretaciones, correlatos y claves para comprender un poco mejor esa situación, sus sentimientos y los cambios. En un cómic muy bello.

El accidente en la A35 de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta

Vuelve también el inspector Georges Gorski, esta vez en una obra con cierto humor, en el que un accidente misterioso le lleva a él, a un inspector estraburgués y al hijo de la víctima a investigar desde distintos puntos el mismo caso. Una intriga muy francesa, con todo el psicologísmo propio del noir continental europeo, y el suficiente número de giros a la espera.

Presencias de Vernon Lee, ed. Duomo

La decisión de Duomo de traerse para España no solo los clásicos de la British Library Crime Classics sino, además, los British Library Tales of the Weird no podría alegrarme más. De momento han decidido comenzar con esta edición de relatos de Vernon Lee que creo que corresponde con A phantom lover and other dark tales editado por Mike Ashley. Es decir, son relatos de corte fantástico pero no solo centrado en los fantasmas, también hay vidas anteriores, sucesos inexplicables y una cierta sensación de que el pasado nos acecha.

Una novela de Jaime Rubio Hancock con todo su humor y su absurdo, una obra sobre el sinsentido laboral que incluye inexplicables pruebas para un puesto, entrevistas imposibles, viajes de empresa con sherpas y otras rutinas que van más allá de lo ridículo en el lado más hilarante de lo kafkiano.

Las indignas de Agustina Bazterrica, ed. Alfaguara

Años después de un gran apagón y varias crisis climáticas el mundo es postapocalíptico, con pocos animales ni plantas, y tampoco muchas personas. Sin embargo, un grupo de mujeres llegan a una suerte de convento que resulta pertenecer a una secta religiosa. Todo tipo de extraños ritos y penurias que solo la llegada de otra refugiada parece que podrá cambiar, aunque está por ver si será para bien.

Misterio en la Provenza de Vivian Conroy, ed. HarperCollins

Vivian Conroy es una trabajadora de las letras, tiene varias series abiertas, casi todas dentro de lo que se ha llamado el Cozy Crime, y precisamente una de ellas, la de Miss Ashford, ambientada en los años ’20, es la que nos llega aquí primero con esta obra en la que tenemos una boda, una finca francesa, un asesinato y un grupo reducido de sospechosos además, claro, de nuestra detective novata -antigua profesora, actual heredera millonaria, e investigadora de la alta sociedad por legado- pero muy decidida.

El Club del Crimen de C.A. Larmer, ed. Lumen

Llegan a España las novelas -puro cozy crime– de un grupo de integrantes de un club de lectura, el asesinato real que se cruza en sus caminos y el resto os lo podéis imaginar. Porque es exactamente eso, muertes agradables en novelas encantadoras.

Nocturno de VV.AA., ed. Duomo

La decisión de Duomo de traerse para España no solo los clásicos de la British Library Crime Classics sino, además, los British Library Tales of the Weird no podría alegrarme más, insisto. Y aquí tenemos de nuevo a Mike Ashley realizando una selección que diría es la de Glimpses of the Unknown, una selección de dieciocho historias de fantasmas no por menos conocidas poco interesantes. Con una mezcla de autorías en la que, quitando algún nombre como E.F. Benson, podremos encontrarnos también con las particularidades de una buena cantidad de autores que no suelen estar tan al alcance.

La noche y el día de Ayami de Bae Suah, ed. Shiro Libros

Llega Shiro, una nueva editorial pensada para publicar literatura asiática contemporánea -voy a presuponer que de asía oriental- uniéndose así a ilustres compañeros como Quaterni, Satori, Hwarang o Amok. Y que empieza por dos de las que están más de moda, Corea y Japón. El primero de sus libros es, precisamente, el coreano. Una obra de marcado estilo literario con la vida -una noche y un día- de una joven actriz que cuenta una mañana y una noche en la que le suceden cosas, confunde sueño y vigilia y llega no solo a contarnos lo que hace, también aquello que alcanza a ver como posibilidad.

Continuando la historia del premiado El efecto Frankenstein, de nuevo Elia Barceló nos trae a Max y Nora, ahora en el Siglo XXI, pero asediados, desconfiados, separados y sin tener muy claro quién está intentando jugar con ellos para hacerse con la fórmula secreta de Frankenstein. En una historia en la que el amor y la amistad es tan importante como pararse a pensar en las consecuencias de los actos. Por mucha ciencia que tengan detrás.
Por si alguien se lo estaba preguntando, aquí está la tercera parte del fic de Fangirl sobre Simon Snow que va a acabar devorando la fama de la otra obra a este ritmo. Recordemos que era un mundo que mezclaba dos cosas populares entonces (Harry Potter y Crepúsculo) para ofrecer una tercera cosa que aquí vemos plenamente desarrollada ya.

La maldición del barco fantasma (5, ¡Resuelve el misterio!) de Lauren Magaziner, ed. Molino

Pues llegamos al quinto volumen y seguimos en las mismas: Un caso largo con el que los lectores pueden interactuar porque tiene una parte de tomar decisiones para seguir con la historia y otra de resolver diversos acertijos. Una colección encantadora.

Iznogud. 33 historietas de Goscinny y Tabary (1962-1969), ed. Salvat

Parece que le toca ahora a Salvat intentar publicar Iznogud en una edición que parece seguir la última francobelga y, espero, actualizar y mejorar la que Trilita hizo hace unos años. Por lo demás, tener disponible a Iznogud, especialmente al guionizado por Goscinny, siempre es una alegría.

Una vez más Rébecca Dautremer vuelve a su personaje de Jacominus Gainsborough para una nueva historia bellamente ilustrada en la que hablan de la amistad, el tiempo compartido y cómo a veces las cosas tristes también las cimentan.
Nuevo libro ilustrado de Pérez y Lacombe centrándose esta vez en historia de pequeños villanos, o de villanos de pequeño, según se mire pero siempre dentro de sus temas y estilos habituales.
Un año en la vida de una joven que está notando una separación con sus compañeras. Su mejor amiga ha montado un ‘club del amor’ junto a una chica nueva que parece muy guay, pero es que ella nunca ha estado enamorada. Así, entre amistad, amor, padres peculiares y la dificultades de hacerse mayor a un ritmo diferente veremos todo para lo que dan doce meses en este cómic costumbrista tan agradable como bienhumorado.
Una historia sencilla, apoyada sobre todo en las sencillas pero divertidas ilustraciones, hasta ofrecernos una reflexión humorística sobre lo que pasa cuando vas echando una mano a todo el mundo hasta que te cansas de que las cosas sean así. Como solo un cuento de animales como este puede contar.

Nos leemos.


Terror para niños en ese momento en el que están alrededor de la adolescencia, este Akuma Kun (O) (JP) podría parecer estar siguiendo a los clásicos Pesadillas si no fuera muy anterior. Porque los mangas en los que se basan, del gran Shigeru Mizuki, posiblemente su personaje digamos juvenil más conocido junto a (y detrás de) Kitarō. Por supuesto se nota, sobre todo, su interés por los yokais, espíritus, fantasmas y todo el mundo sobrenatural. Otra cosa es que el estilo elegido de animación parezca luchar entre una parte más oscura, algo como de Hideshi Hino, y una que querría estar haciendo una serie más infantil, un Anpanman incluso. Así que de esta incongruencia es de donde sale esta serie peculiar que espero que encuentre su público.

Un grupo de pijos queriendo ser Los Warriors y acabando como Perros Callejeros, -aunque parece claro que los responsables querían que pensáramos en Boyz n the Hood– eso es lo que está detrás de Los Billis (O) (CO). De una manera tan clara que se mencionan explícitamente a los Warriors, Rebeldes y alguna más. Por supuesto en inglés y con acento de colegio bien. En fin. Quiero creer que alguien ha pagado por esto. Quiero decir, para que se hiciera. Porque la decisión de intentar mezclar serie adolescente con serie de organización criminal con serie nostálgica… Es un cúmulo de decisiones… sin duda.

Pues este The Buccaneers (UK) es una cosita agradable, a ratos divertida, pero fundamentalmente con poca personalidad. Hay ratos en los que está claro que quiere ser Los Bridgerton o The Gilded Age, y hay elementos de producción que recuerdan a Gentleman Jack y a uno de los grandes títulos de Apple TV+, Dickinson, pero me temo que en los dos últimos casos es más estético que otra cosa. En la forma, vaya, porque está claro que el fondo es el de las telenovelas adolescentes. Solo que le falta un algo para aquello, así que aunque lo esperable hubiera sido un Gossip Girl, un The OC o similar -para esta última década vienen todos con asesinatos después de Pretty Little Liars– lo cierto es que se parece, ante todo, a las dos primeras series. No sé si incluso demasiado para su bien. Pero bueno, supongo que como sucedáneo puede funcionar.

Pues les ha quedado una serie bonita, encantadora incluso, esta Cǐ shí Cǐkè (O) (TW) o 此時此刻 o At the Moment o lo que sea. Una serie de episodios con historias independientes sobre el amor con algunos personajes conectando unas con otras y una cierta posibilidad de ir viendo avanzar algunas historias, incluido un epílogo en un último capítulo que ya desde el principio conectaba directamente con el primero. Procurando -dentro de las posibilidades de Netflix, claro- mostrar no solo diferentes situaciones, también una diversidad más general. Y es que una serie puede ser romántica de muchas maneras. Aunque también os diré que lo que más me ha gustado son los títulos de crédito.

Una más que agradable sorpresa este Culprits (UK), lo cierto es que esperaba que fuera la clásica obra de atracos, un poco como la italiana Everybody Loves Diamonds de la que hablamos no hace mucho, o ese Kaleidoscope de principios de año. Y si bien alguna cosa de las clásicas historias de robos tenemos porque, bueno, no deja de tener en algo así como su centro un robo, lo cierto es que podríamos meterla mucho mejor como thriller criminal inglés. MUY inglés. Pese a un cierto aire cosmopolita que va recorriendo diferentes países tanto el reparto -con un buen nivel general- como, sobre todo, la forma de organizar y contar la historia, incluso algunos aspectos visuales de la misma, son enormemente ingleses. Tengo que ver cómo sigue la historia porque tras el piloto decidí ver el segundo a ver si hacían algún cambio de personaje o perspectiva. Pero no, lo que hacen es ir complicando más aún la historia. Así que veremos cómo lo hacen evolucionar o por dónde siguen los tiros o si el reparto se mantiene a la altura de lo que nos están mostrando – Nathan Stewart-Jarrett es una decisión para el protagonista, pero lo hace de manera aceptable, lo que pasa es que Gemma Arterton tiene un papel que es una perita en dulce y muchos de los secundarios, como Niamh Algar o Kevin Vidal, aprovechan las limitadas oportunidades para coger el foco y correr- pero sea como sea, son 8 capítulos que sospecho me voy a ver del tirón.

Emma Stone parece decidida a ganar un Emmy por este The Curse (USA) y, la verdad, se lo merecería una y mil veces. No solo por llevar el peso de esta serie tirando a mediocre sino por demostrarle al resto, especialmente a su compañero -un hierático y falsísimo Nathan Fielder, como de costumbre- cómo se hace. Es una lástima que la decisión de hacer una serie metanarrativa vaya a lugares que eran comunes hace una década, y a seguir una serie de narraciones que hemos visto hasta en Quibi. Así que, al final, el producto queda solo para los fanes de Fiedler, de Stone, y la gente que quiere ver una serie para explicársela a alguien (o para verla con esa persona que se la va a ‘explicar‘). Supongo que hay peores formas de ligar.

Pocas veces me he aburrido tanto como con el piloto de  Lawmen: Bass Reeves (USA), sé que se ha definido muchas veces las cosas de su creador como Televisión para Padres, pero esto llega a niveles ridículos de aburridísimos momentos pseudohistóricos para justificara una situación que nos va acercando a lo que se supone que es lo interesante… ¡que no llega nunca! Entiendo que si estás haciendo un libro biográfico lo que esperas es esto, pero en una serie de televisión… en fin. Todo cosas vistísimas y las excusas habituales. Supongo que habrá gente para la que esta es su serie soñada. Puedo aseguraros que muy pocas veces me he sentido menos espectador objetivo de algo en mi vida.

Se me pasó la semana pasada hablar de este The Origin: Madam Koi-Koi (O) (NI) pero no hay problema porque para eso ha salido esta semana el segundo capítulo… que también es el último. La verdad es que cuando tienes una serie de dos capítulos de hora y media no sé si cuenta como miniserie o como ‘teníamos una película de tres horas pero como no somos ni directores indios ni directores viejos no nos atrevimos a sacarla’. Lo que, por una vez, ha jugado a mi favor, porque no sé si me hubiera animado a darle una oportunidad a esta producción nigeriana sobre una de sus leyendas urbanas más conocidas. Lo cierto es que esta obra sobre Madam Koi-Koi, el fantasma de una profesora que era demasiado cruel con sus alumnos hasta llegar a la violencia y que bien tras fallecer en un accidente después de ser despedida, bien morir ajusticiada por estos, regresa para acabar con los indisciplinados (la leyenda urbana es más extensa y variable, pero esto nos vale para la idea general) en realidad en el piloto parece que no importa tanto. Porque lo que realmente te están mostrando es la corrupción, dejadez y complicidad de un sistema educativo corrupto en el que las monjas hacen más por proteger su reputación que a sus alumnos. Me pregunto si se trata de algún tipo de metáfora. Madam Koi-Koi no aparece, aunque sí sus efectos un par de veces, que en realidad solo muestran un punto de contacto con la trama general (que incluye una escena de violencia sexual contra una mujer hecha de forma tan excesiva que no entiendo qué pretenden lograr, salvo que vayan a cambiar entero el trasfondo del fantasma) y en el que los habituales problemas de presupuesto de Nollywood producen algunos pequeños problemas y varios momentos de comicidad involuntaria -incluyendo a los peores extras de la historia reciente alrededor de uno de los cadáveres- pero, en general, también una obra que se puede ver desde la curiosidad. Vamos, yo no pienso saltarme la segunda parte a ver qué leches pasa con el fantasma y si esta hora y media de trama lifetimesca va a algún lado.

Todos los clichés y luego algunos más, eso es lo que nos ofrece Últimas Férias (O) (BR), una serie con un punto de partida que puede parecer una cosa -un grupo de jóvenes se van de vacaciones, uno de ellos muere en circunstancias misteriosas, la acción se divide entre esos días de fiesta y la actualidad en la que se investiga el asunto- pero que en realidad lo que nos ponen es un Élite con cuatro cambios -un par de ellos de Outer Banks– en el que tiran mucho de sexo, algo de drogas, violencia no mucho, y un par o tres de tramas que ya nos conocemos. Me temo que no hay mucho más, pero supongo que si esto es lo que buscas ya sabes que esto es lo que encuentras.

Con menos mamporros de los que debería y mucho más olor a cerrado llega este Vigilante (O) (CS) o 비질란테, que decide buscar una excusa absolutamente estúpida para el comportamiento de su personaje protagonista. No digamos ya el resto de los policías para arriba y abajo que nos van metiendo en esta cosa. Precisamente por eso deberían haberse centrado en repartir mamporros, para que nos olvidáramos de la parte ideológica. Pero ni eso tenemos.


¡Libros que Salen! Blackmon, «Lo mejor de Pafman», Kingsolver y más

¡Que entre la pila!

Lo mejor de Pafman de Cera, ed. Bruguera

No esperaba yo ver publicado un Lo mejor de Pafman, pero aquí estamos. Se supone que con una selección de historietas antiguas recoloreadas, en un tomo que ya veremos por un precio que en fin. Pero supongo que con que exista nos tenemos que conformar.

Un mystery clásico que nos presenta a Adelaide Adams, una investigadora diferente, entre Doña Urraca y Miss Marple, que se encontrará metida en medio de una serie de asesinatos bastante a su pesar. Gracias a lo cual nos ofrece un libro que logra manejar la trama misteriosa y el humor de su protagonista.

Demon Copperhead de Barbara Kingsolver, ed. Navona

Ganadora del Pulitzer y del Women’s Prize, estaba claro que antes o después veríamos esta particular versión -o recreación o a saber- de la obra de Dickens en el profundo sur de Estados Unidos, en el que la pobreza sistémica parece tan inevitable como en la Inglaterra victoriana, y como aquella usando a la vez el humor y el drama para ir contando una historia que podría ser real y que muchas veces demuestra que no usa David Copperfield para tener una estructura o unos personajes sino para demostrar que por más que los años pasen hay muchas cosas que permanecen igual.

Tras el éxito de Un reflejo velado en el cristal en Hoja de Lata apuestan de nuevo por McCloy, esta vez con la primera de sus novelas del detective barra psiquiatra Basil Willing, en el que la muerte de una joven en su presentación en sociedad, con unas píldoras adelgazantes que publicitaba y un elegante cóctel como aparentes armas del crimen. Todo ello estando rodeado de un círculo de sospechosos reducido en un espacio privilegiado del Nueva York de los años 30.
Es bueno tener aquí a Harlan, con sus historias que van de lo fantástico al gótico, mundos llenos de deseo y búsqueda, en el que la magia ‘florece’ entre la decadencia. Relatos que juegan con las expectativas tanto como sobre los cambios. Porque, a veces, la literatura de género puede ser retorcida también en sus propias definiciones.

Un capuchino mortal de Cleo Coyle, ed. Alma

Alma prosigue con su colección de Cozy Crime dándole segundas novelas a las de la anterior tanda – Navidad, dulce Navidad para las de las galletas de Joanne Fluke, Mentiras encubiertas para la de los libros de Kate Carlisle, Una muerte de libro para la del gato de James Miranda– a la que se le añade ahora esta en, claro, una cafetería. Acogedora y todas esas cosas, con un matrimonio detrás del pseudónimo -formado para Alice Alfonsi y Marc Cerasini– buscando que sea lo más agradable posible. Para eso están las cafeterías, AU o no.

Arquitectura del disenso de Colin Ward, ed. Gallo Nero

El historiador social y pensador anarquista británico hace un recorrido aquí por las ciudades, por su forma de construirse y funcionar y por cómo podrían usarse para favorecer la comunidad en lugar de parar separarla. Una vuelta tanto por la historia social del urbanismo como por sus posibilidades a futuros.

T’zée de Apollo y Brüno Thielleux, ed. Nuevo Nueve

Ya conocemos a Brüno Thielleux por Atar Gull o Tyler Cross, así que encontrarle aquí, en compañía del guionista Apollo, para hablar de un viejo director asesinado, de la guerra civil acechando y los miembros del clan presidencial tomando decisiones, de los problemas del África postcolonial incluyendo el neocolonialismo, para componer una obra compleja.

Un libro sobre los excesos del mundo de la música, de una manera distinta. Porque esta no es una obra sobre anécdotas o divertidas historias, sino un estudio sobre los problemas de salud, física pero sobre todo mental, de qué lleva a esas adicciones y esos consumos y cómo la propia forma de ser y hacer lleva a retroalimentarlo. Y lo hace a partir de lo que el propio autor había visto, y sufrido, de una manera franca pero no exenta de un cierto humor para sobrellevar todo lo que va descubriendo o desempolvando por el camino.
Relatos y reflexiones editados por Meg-John Barker, Kat Gupta, Jos Twist y Ben Vicent sobre lo que significa ser una persona no biniaria, desde experiencias de sus años de crecimiento a el atravesado de asuntos como la neurodivergencia o el embarazo, ofreciendo perspectivas y reflexiones tanto para que podamos comprenderlo mejor como para verlo reflejado.
Escrita en el S XIX y dentro de lo que podríamos llamar la tradición de las heroínas de la antigüedad, aquí tenemos a una heroína consciente de vivir en un mundo patriarcal y, por tanto, de tener que disfrazarse de hombre para poder participar con poder en la esfera pública: ir a la guerra, gobernar o… casarse.
Una historia no muy extensa que sabe jugar con las expectativas, una obra dura y hasta cierto punto violenta, con el acoso escolar en su centro, con un joven acostumbrado a mudarse de ciudad por el oficio de su padre se encuentra con un nuevo grupo de compañeros, intentando ser aceptado acaba participando en lo que parecen pequeñas tropelías, hasta que se da cuenta de que el objetivo siempre es el mismo. A partir de ahí debe decidir si seguir en silencio o intentar hacer algo. Porque, además, se acerca el Okuribi, el festival de los muertos que los japoneses celebran en verano y en el que pueden pasar muchas cosas.
En esta obra que podríamos considerar que continúa con los temas de El condominio Stanley Elkin nos trae a un agente de fianzas sin escrúpulos que ejemplifica los males y poderes del capitalista que se enrosca en los necesitados de dinero aliado con un sistema que no solo lo permite sino que lo facilita.

Bruja Luna, Rey Araña de Marlon James, ed. Seix Barral

Pues parece que el contrato de James daba para seguir con el segundo libro de esta saga. Ya veremos cómo va el asunto.

El asesino ciego de Margaret Atwood, ed. Salamandra

Tras no sé ni el tiempo recupera Salamandra mi libro favorito de Atwood, una novela con elementos meta, góticos, de saga familiar e, incluso, dentro del fantástico. Esperemos que resista la lectura desde la actualidad.

Verdad o reto de Camilla Läckberg, ed. Planeta

Pues sí, Läckberg tiene nuevo libro en Planeta y aquí estoy yo para dejar constancia.

Todo sobre los Bundt de Bea Roque, ed. Libros Cúpula

Pues sí, Bea Roque tiene nuevo libro de postres y esta vez le toca a los Bundt, que vendrían a ser los bizcochos redondos de siempre, pero en esos moldes que les dan un cierto aspecto de… no sé… ¿montaña, mansión? Sea como sea, recetas de bizcochos siempre bien.

Nos leemos.


No tengo yo muy claro qué es lo que pretendían con After The Party (NZ), supongo que hacer una historia de Abnegada Madre o algo así, a mayor gloria de Robyn Malcolm. El resultado… en fin. Supongo que el tema de los abusos y cómo se gestionan es lo suficientemente candente, que la idea de la ruptura interna y externa, la decisión de investigar y blablabla. Pero lo cierto es que parece buscada más por conveniencia que por pasión o compasión.

No sé en qué puto momento pensó alguien que All the Light We Cannot See (USA) era buena idea. Una historia de la Segunda Guerra Mundial con una joven adolescente francesa ciega que se enamora de un joven recluta nazi. Sí. Exacto. No solo es una monstruosidad ética y moral, y un claro error de momento de sacarlo, pero no solo eso. Está hecho con desgana, editado de cualquier manera, tan aburrido que parece hecho a propósito, como si alguien la odiara y decidiera convertir el verla en una forma de tortura. Algo que, por otro lado, puedo comprender tanto como compartir.

Supongo que esta Black Cake (USA) está pensada para verla como un bloque, porque está claro que el piloto solo deja las cosas a medias. De hecho parece que nos están contando una historia -la del pasado- mientras que la del presente está por ahí porque en algún momento supongo que algo tendrá que hacer. Se nos dejan caer muchas cosas, pero parecen más para que las presupongamos que para que lo veamos en realidad. Pues bueno. Supongo que a quien le llame esta historia, o estas historias, le parecerá bien. A mí me ha dado un bastante lo mismo, la verdad.

Para mi enormísima sorpresa resulta que Netflix puede hacer también un anime que me guste. Se trata de Blue Eye Samurai (USA), con una animación propia y un tanto particular, y una historia que logra ser a la vez clásica y con un par de vueltas que lo hagan diferente.  El mayor pero que se me ocurre es que en algunos momentos se nota la mano extranjera y que usa la violencia -y hasta cierto punto el sexo- como para realizar una puntuación de que no es ‘para todos los públicos’. E incluso eso lo hacen con una cierta gracia que va más allá de lo típico. Ciertamente no esperaba que me fuera a gustar, más aún con la duración del piloto, pero aquí estoy, decidido a vérmela entera.

Parece mentira que en un año en el que hemos visto en In Our Blood una manera tan fenomenal de contar algo histórico que ya conocemos para que no parezca que lo hemos visto mil veces nos vengan con Fellow Travelers (USA) que no es solo un más de lo mismo -en formato alargado hasta el aburrimiento-, es que lo único que pueden apuntar son unas escenas de sexo más cerca de una Serie S setentera que de querer llevar el asunto a algún tipo de desarrollo. Como si a estas alturas eso no lo hubiéramos visto también mil veces. Y con una producción que intenta parecer con dinero detrás pero queda tan falsa como una función amateur de una obra de los años ’50. O más, que hay amateurs capaces de hacer de la necesidad virtud, y no es ese el caso aquí.

Idas y venidas, primero tuvimos Undercover -tres temporadas-, luego la película-precuela Ferry y ahora la serie derivada de aquella Ferry: The Series (O) (BE). Y me parece una mejora el piloto de este frente a la de aquella. Sigue siendo una obra de Organización Criminal, pero con el tiempo ha ido desarrollando un cierto afectuoso humor de criminales desastrosos. Cierto es que resultaba más sencillo cuando se trataban de entrañables ladrones como el Olsen Gang o los enjaulados de Porridge en lugar de traficantes de droga. En fin. En cualquier caso, se benefician sobre todo de que Frank Lammers ha ido creciendo con el personaje, y si ya podía ser de lo mejor en la serie original, ahora mismo logra que la humanidad y el humor que desprenden le conviertan en alguien mucho más que capaz de llevar la serie en hombros.

Supongo que la indonesia Gadis Kretek (O) (ID) o Cigarette Girl tiene un interés especial para ellos por mezclar una línea histórica del pasado -hablando de los cigarrillos de clavo nada menos- con una del presente. Tratado con ese estilo quizá más cercano a los Grandes Relatos continentales que a la idea de serie de época británica, creo que para el público al que guste estas cosas será muy interesante. A mí me pilla un poco lejos, aunque al menos me demuestra una vez más que aunque las historias y tratamientos puedan ser más o menos locales hay muchos fondos y formatos internacionales.

Es curioso cómo puede desaprovecharse un punto de partida, pero en Mu-indoui diba (O) (CS) o 무인도의 디바 o Castaway Diva parten del clásico ‘persona en una isla desierta’ para ir justo a continuación. Una joven ha pasado 15 años en una isla desierta -confinamiento incluido- desde que se fugó de casa siendo adolescente para ir a ver a una cantante y convertirse ella en una Diva. Ya, supongo que es un uso de Diva bastante liberal. En fin. El asunto es que acabó en la isla y ahora, tantos años después, se encuentra por un lado con dos hermanos ‘periodistas’ e intentando perseguir ese sueño. Sí, no suena especialmente bien pero al menos parecía algo distinto. No lo es. Es la clásica historia romántica en la que se han embutido varios traumas por el trauma y una protagonista obstinada y blablabla. Todo demasiado pausado, demasiado recreante, demasiado dramático, demasiado tiempo. Ninguna de las historias parecen creíbles pese a que avanzan por los raíles de la cotidianidad, los actores hacen lo que se espera de ellos, sin más, y así todo el rato. Un piloto de algo más de una hora para lo que podría haber sido, como máximo, 15/20 minutos. En fin. No soy su público. Por mucho.

Por lo visto esto era un videojuego antes de ser un anime, y aunque Onimusha (O) (JP) sea de Netflix parece que tanto traqueteo con Castelvania ha servido para que aunque el estilo de la animación sea… peculiar, y la historia de para lo que da, no sea el espanto que les hemos tenido que soportar durante tanto tiempo.

Hmmm… Supongo que he visto tantas veces el centro de series como esta P.I. Meena (O) (IN) o P.I. मीना que casi ni lo registro ya. El problema es que La parte más típica -una investigadora privada se mezcla (o es mezclada) en un caso más grande que ella- no hace menos para La parte más típica pero menos -hay una conspiración con un virus por medio- y desde el inicio de la pandemia esta última me hace levantar una ceja porque me parece dar pábulo a cosas que mejor no. Total, que es efectiva como son las cosas que se han hecho mil veces, pero ni en lo primero, ni en lo segundo, ni en montar todo el caso para la temporada entera, logra gran cosa. Al menos para mí. (Y no os digo nada si la comparamos con, por ejemplo, Mai)


No esperaba yo estar escribiendo esto pero se ve que es lo que toca: Krysten Ritter es buena actriz -muy buena actriz, de hecho- pero no es Tatiana Maslany. Supongo que la parte buena es que esta Orphan Black: Echoes (USA) parece haber aprendido, al menos en su piloto, que la titanada que Maslany hacía en la serie original no era lo habitual. Es decir, no tienen más que ver lo que pasaba en su propia serie con Ari Millen. Por suerte, decía, tampoco parece que vayan a jugar a eso, y han comprendido la necesidad de un buen reparto, como tenía la original: Keeley Hawes o Avan Jogia lo hacen bastante bien. Y si bien la serie se deja bien está claramente lejos de la original. Aunque es cierto que el piloto de aquella poco tenía que ver con lo que vino detrás. Quizá también pase aquí. Supongo que le daré algunos capítulos más para ver por donde sale. Pero, de momento, es una normalita serie de acción con ecos sci-fi, que podría ser canadiense, y que ha buscado un punto de contacto mínimo -al menos, como digo, en este piloto- para todo lo que podría ser. En fin, ya veremos.

No esperaba yo que este Sinbyeongdong-edo achim-i wayo (O) (CS) o 정신병동에도 아침이 와요 o Daily Dose of Sunshine fue una serie de médicos pero, sobre todo, que estuviera centrado en la sección de psicología/psiquiatría/como-sea. Una enfermera optimista y blablabla es enviada allí desde medicina general y, a partir de ahí, tenemos una mezcla de tramas serias y cómicas -una idea muy estadounidense ejecutada con unos estilos muy surcoreanos, por cierto- en los que tenemos a una colección de médicos y pacientes, con lo que parece ese clásico de ‘caso de la jornada’ mientras otros tienen pinta de que estarán más tiempo. Supongo que a lo que más me ha recordado es a New Amsterdam, por encima de Good Doctor o Grey. Y si bien sospecho que habrá quien considere que es el equivalente a la ‘copaganda‘ de la psiquiatrización, lo cierto es que están intentando -muy claramente- convertirlo en una serie con una mirada positiva sobre el asunto, incluso aunque no dejen por ello fuera la parte dramática. De nuevo, no soy su público pero puedo ver con facilidad quién podría serlo.

Este Spooky Files (AU) es exactamente lo que parece. Una obra infantil, con muñegotes para los antagonistas, que son molestos personajes como podrían haber sido yokais o pokèmons, y lo unen con una trama ‘larga’. Se nota que el dinero es limitado, pero también que hay una intención de hacer de la necesidad virtud para convertirlo en algo solo un punto terrorífico -a ratos incluso algo powerrangersco– pero que creo que al chavalerío puede encantarle.

Es difícil hablar de esta Unicorn Academy (USA) porque tiene MUCHAS cosas que parecen relleno de garrafón, genérico de serie para chicas a las que les gustan los ponys, pero, de improviso, sueltan algo un poco más interesante, o muestran una patita de queeridad que luego esconden de nuevo. Es una pena porque esos momentos, en los que parecen inspirados por WITCH o por Mi Pequeño Pony se pierden entre los claros intentos de veces algo que permita vender unos muñequitos que no creo ni que existan.


¡Libros que Salen! Beard, «Mi corazón es una motosierra, Winterson y más

¡Que entre la pila!

Emperador de Roma de Mary Beard, ed. Crítica

Tras el enormísimo éxito que fue SPQR, se supone que este Emperador de Roma es continuación de aquella en la que pasamos de que la gran Mary Beard nos hable de la época republicana romana a que nos hable de la época imperial romana. Quiero creer que estará a la misma altura, formando un magnífico díptico -o el inicio de un tríptico, quién sabe- sobre la antigua Roma.

Cuentos de fantasmas de Jeanette Winterson, ed. Lumen

Trece cuentos de terror contemporáneos y diferentes, con todo el buen hacer y el estilo propio de Jeanette Winterson, historias que van del relato gótico al metaverso mientras mezcla lo escalofriante con lo hilarante, logrando que hasta los fantasmas se actualicen.

Tras el enormísimo éxito de El único indio bueno llega lo nuevo de SGJ, Mi corazón es una motosierra, ganadora de un buen puñado de premios que incluyen el Stoker, y que vuelve a hablar por un lado de la vida de los nativos y también del amor por el terror, por las películas de terror, aquí desde una joven que ha buscado en ellas refugio y que cuando ve cómo su pueblo parece entrar en un terreno más allá de las leyendas urbanas y las historias de fuego de campamento encuentra su momento, pero también, una vez más, la incomprensión de sus vecinos. Eso es lo que nos ofrece esta historia, un giro a los ‘slashers’ en sus distintas vertientes y con una protagonista que es un tipo distinto de Final Girl.

La bahía del espejo de Catriona Ward, ed. Runas

Parece que Catriona Ward le está funcionando a la editorial, porque con lo poco que están publicando el que hayan sacado dos libros suyos este mismo año, y que el que nos ocupe se publicara en su idioma original hace solo medio año, parece indicarlo. Una joven que habla de un verano de su juventud y de un asesinato que sucedió entonces, mientras se da cuenta que que quizá en su ahora se vaya a repetir. Una historia en la que vuelve a jugar con lo que es real, con los hechos del pasado y su eco en el presente y, por supuesto, con los distintos conceptos de identidad.

S. El barco de Teseo de Doug Dorst y J.J. Abrams, ed. Duomo

La idea del libro-como-objeto que sirve, además, como metanarración fuera de la letra -o, en realidad, como forma de que el texto se vaya sumando- es algo que suele definirse con cierta facilidad gracias a La Casa de Hojas, peor que aquí toma una forma quizá un poco más sencilla para los impresores del libro pero no por ello menos intrincado porque aquí será una serie de situaciones externas al libro pero guardadas con él, así como una serie de anotaciones realizadas, las que irán poniendo una serie de narraciones complementarias y paralelas, orquestadas por J.J. Abrams pero escritas por Doug Dorst, para que el juego metatextual permita que el lector interactúe de una manera poco habitual con el mismo. (Y si no veis claro de lo que hablo, en el enlace del título a la web de la editorial tenéis imágenes y un vídeo)

Hija de un mariscal de campo, no es tan extraño pensar en cómo Penelope Chetwoode logró convencer al Duque de Wellington de que le dejara una yegua de doce años llamada Marquesa para partir de sus establos de Granada y hacer un viaje por Andalucía como aquellos que había leído a otros viajeros hispanófilos antes que ella. Y si bien era el año 1961, y España había cambiado desde aquellos autores, su tenaz determinación a pasear, contar lo que veía y hablar con la gente con la que se cruzaba o que conocía en las posadas o en sus visitas a monumentos e iglesias, lograron sacar adelante este libro tan lleno de determinación como de ‘britanicidad‘.

Ese vicio delicioso de Kid Congo Powers y Chris Campion, ed. Liburuak

Una historia contada por su protagonista y organizada por un notable periodista musical, que cuenta la particular historia del primero, del fandom de Los Ramones a crear The Gun Club, de la hermandad y la creación a la autodrestrucción, mostrando escenas del underground de los ’70s y ’80s en las que su perspectiva punk, fanzinera, chicana y queer nos ofrece un punto de vista a los excesos del mundo musical.

Buen pop, mal pop de Jarvis Cocker, ed. Blackie Books

Con la excusa de hacer un inventario, Cocker habla sobre música, sobre su vida, y sobre todo las cosas entre medias. Es de suponer que habrá quien prefiera verlo como biografía y otros que busquen algo de autoficción, supongo que dependerá de la credibilidad. Sea como sea, este es el libro que sale.

A veces los libros vuelven, no por Navidad sino por Halloween. Como esta historia del ‘terror pop’ -llamémoslo así- por parte de David J. Skal, en edición completada y mejorada por Es Pop.
Manga. Los precursores del cómic japonés de Isao Shimizu, ed. Satori
Llega de manos de Satori un volumen que rastrea las influencias de las obras pictóricas japonesas clásicas en el manga, incluyendo la posibilidad de ligar su creación a los libros de xilografías Edo, las ilustraciones que iban acompañando al texto y, en ocasiones, al revés, y que aquí se nos muestran como parte de una evolución tanto como de una tradición.
Aquí estamos con el tercer caso de La Husmeadora de Portosal. Un hijo desaparecido, un robo en un lugar vacío, una muerte que se supone que es un asesinato pero de la que solo ha quedado una mancha de humo en la pared. Casos muy distintos para los que se ha buscado la ayuda de la misma persona: Oona, la semielfa que ejerce de husmeadora para encontrar respuesta e intentar que no salgan heridos más inocentes.

Leche, fermento y vida de Clara Diez, ed. Debate

Un libro sobre el queso, sobre su vertiente más tradicional y la manera de hacer, las zonas, los influjos y contextos. Con una posición demasiado centrada en su autora y sus cosas pero, bueno, supongo que podemos dejarlo a un lado por el bien del queso.

Un libro de dulces centrados en un punto que es importante para muchas personas: Que sean sin gluten. Una serie de opciones y alternativas para que los celíacos puedan disfrutar de los postres tanto como cualquier otro. Y para que los no celíacos puedan ver que pueden disfrutar de esos postres compartidos sin perder por el camino.
La repostera japonesa Ai Ventura lleva desde 2013 viviendo en Suecia, país en el que publicó originalmente este libro de repostería Kawaii en el que no solo trae los dulces de su pastelería de Tokio y su pop-up en Suecia sino, además, los que tienen un aspecto más divertido y atractivo. Esperemos que funcione muy bien y podamos tener también entre nosotros su otro libro.
Si leíste Abiertamente hetero -uno de los primeros lanzamientos de Kakao Books– y no te gustó el final -cosa que puede comprender perfectamente- ahora puedes cambiarlo con esta continuación que nos pone de narrador al otro personaje central y nos cuenta cómo ha evolucionado desde entonces la situación. (Se supone que entre medias había un relato navideño, pero creo que está solo en el área de libro electrónico de la editorial)
Cassie Daley nos trae una novela de terror claramente noventera que, además, refleja sus preocupaciones tanto en el espectro autista como en el queer. Porque es la historia de la desaparición de un chico, de la reunión que prepara su exnovia junto con su novia actual y un par de amigas, la idea es realizar un ritual de cierre en la montaña para que asuma su pérdida. Pero quizá en la montaña hay algo con intenciones más oscuras, y las chicas vayan a descubrir por las malas qué es lo que pasó hace un año.

Una jugada maestra  Juego de Ladrones de Kayvion Lewis, ed. Molino

Vamos de ‘sensación’ en ‘sensación’. Este libro es una gran apuesta del juvenil para este último tercio del año.  ¿Y qué es lo que tenemos? Pues una competición de ladrones y a un grupo de personas decididas a ganarla. Es una lástima que apueste tan fuerte por ser si no una serie al menos una trilogía, por lo demás, va tomando ideas y piezas de The Hawthorne Legacy y Ocean’s Eleven, bueno, en realidad películas de atracos más antiguas, y también esas obras de competición, como si fuera algún tipo de Reality. Lo cierto es que logra que los personajes sean variados e interesantes, aunque está claro que no es en este libro donde brillarán.

Una obra de Picault sobre lo que podríamos llamar los ideales impuestos. Lo que se nos dice que deben de ser las relaciones afectivas y sexuales, el papel de los hombre y las mujeres y los ideales a aspirar, y cómo para alguien normal -esta Claire, enfermera, treintañera, que protagoniza el cómic- intentar estar a esa altura le resulta no solo imposible sino hasta pesaroso.

Madrina muerte de Sally Nicholls y Júlia Sardà, ed. Impedimenta

Un cuento clásico de los Hermanos Grimm reinterpretado, un pescador pobre busca un padrino para su hijo recién nacido hasta decidirse por la muerte. Un cuento ilustrado, al estilo de los antiguos pero reinterpretado con humor y cierta maldad por Sally Nichols y con unas magníficas ilustraciones de Júlia Sarà que entienden perfectamente la necesidad de crear unas ilustraciones similares a las de entonces pero con un guiño de originalidad.

Melvina y el secreto de la serpiente de Rachele Aragno, ed. Liana Editorial

Regresa la Melvina de Rachele Aragno en una nueva aventura, con misterios y fantasía, pero también con una protagonista cambiada, más mayor que la última vez que la vimos. Demostrando que hay un hueco para ese crecimiento y que, de hecho, la adolescencia tiene sus propios misterios que tratar. Incluidos aquellos que hablan del cambio de contexto desde la infancia.

Pues parece que ya estamos en el tercer caso de Miss Cat, así que espero que sea porque está yendo bien. Como de costumbre, cómic infantil con misterios, animales, humor… Lo importante, vaya.
Luna lleva una vida sin respiros, de clase a las extraescolares, de ahí a cenar y a dormir, por eso cuando se encuentra con un lobo en el parque y le lleva a vivir aventuras lo que aprende sobre la naturaleza y la necesidad de jugar logra llegarnos tanto como sus estupendas ilustraciones.

Nos leemos.


Hay series que parecen intentos de recuperar una obra anterior. Esta Absolutni debiutanci (O)(PO) no es tanto que intente recuperar la trama de Absolute Beginners -por suerte- como la sensación detrás. Aunque es cierto que no es muy original tener a un par de amigos del mismo sexo con un objetivo en común a los que la aparición un tercero les lleva a plantearse y replantearse cosas. La excusa de que los amigos van a una escuela de cine y que eso explica el uso de la cámara es… bueno… una excusa. Supongo que a su público le gustará, porque creo que es el tipo de drama suficiente claro sobre lo que quiere y lo que ofrece como para que esa falta de sorpresas sea, precisamente, un mérito.

Es inevitable ver este B.A.: O Futuro Está Morto (O) (BR) y no solo aplaudir su uso de los colores como parte de la historia y narración -algo que heredan del cómic en el que se basa pero que, claramente, tiene un componente distinto en una serie de televisión- sino, además, la capacidad de coger cosas que tenemos más que vistas como las historias de instituto, de chavales con poderes o el uso del ‘gris’ como sinónimo de adulto y darle una vuelta quizá no muy definida pero, sin duda, muy agradable. No solo porque recupera ese espíritu de las series de finales de los ’90s y principios de los ’00s con las organizaciones infantiles contra enemigos adultos -algo que, en realidad podríamos incluso entroncar con los muy anteriores Tomorrow People pero que creo que hubo dos o tres series de C+ que explotaban- sino que incluso esa decisión de que los adultos tengan tonos grisáceos y apagados -y claramente haya algo detrás de esto- nos sirve para unirlo desde Momo hasta Snyder. Así que establecer un fondo ‘payasístico’ como parte de esa resistencia resulta igual de referencial pero mucho más que coherente. Y, además, pese a todo esto que tanto tiene de cliché, incluyendo el mundo pseudodistópico en el que habitan o que empiece con un misterioso asesinato -en un principio que es con diferencia lo más flojo del capítulo- el tránsito a una serie de decisiones casi surrealistas importa tanto como esa sensación de que los adolescentes viven en su propia realidad postqueer o que esa revolución ha sabido darle una vuelta al claro referente punk. Aquí la rebeldía se muestra con colores, alegría y besos. Pasamos de «No hay futuro» a «El futuro está muerto» pero lo hacemos desde un punto inesperadamente más esperanzador: «Bienvenido al presente«. Así que ahora no solo voy a buscar el cómic brasileño original, también voy a verme el resto de capítulos. Así se hacen las cosas.

Agradable esta Candy Cruz (O) (MX) que cuenta una historia más o menos clásica solo que en lugar de con una cantante o similar es con una concursante de televisión. Una joven es presentada contra su voluntad a un concurso de cocina, rápidamente se nota que destaca aunque más para el público que en los intríngulis orquestados del programa. También se nos presenta el clásico triángulo -el novio de toda la vida y el presentador del programa- y habla de la desdichada vida que ha llevado hasta el momento pero que ha enfrentado con alegría y simpatía. Desde antes de nacer, porque un grupo de envidiosas obligaron a su madre a retirarse de su sueño como peluquera en televisión. En fin, que podríamos estar hablando de una actualización de una película de Marisol, aunque no creo que fuera esa la intención y -por suerte- la protagonista está bastante más crecida.

Con un estilo visual interesante que hace que la mezcla de 2D y 3D no tanto no destaque como que lo haga de manera menos aparatosa que cuando se está intentando eso que llaman realismo -aunque, a ratos, de esa sensación de cinemática de una aventura gráfica-, este Curses! (USA) centrado en dos hermanos diferentes (el clásico estudioso/ científico e intrépida/ deportista) hijos de arqueólogos a los que una maldición caído sobre su padre les lleva a la clásica mezcla de situaciones fantásticas, aventuras y personajes inesperados en la más pura línea de PatoAventuras o Gravity Falls -más la primera, es cierto-, y ofreciéndole a la chavalería otra de esas series de corte clásico. A ver cómo tira, pero empieza bien.

Reconozco que pensé que ya había visto este The Enfield Poltergeist (UK) de Apple porque pensé que era la serie de 2015 The Enfield Haunting. En realidad lo único más sorprendente es que este ‘docu-drama’ intenta jugar con la meta-narración metiendo momentos dramatizados con lo que solo podemos considerar como voz en off peculiar, que nos intenta convencer de cosas que no tienen mucho sentido  ni cuando lo que nos enseña es cómo realizaron los decorados. Pero, en fin, supongo que están a lo que puedan rascar.

Supongo que el problema principal de llamar a algo Erotic Stories (AU) es la idea que cada cual tenga de lo que es ‘erótico‘. Para mí esta serie antológica de ocho relatos eróticos -o, al menos, los dos primeros- están más cerca del drama romántico en el que el apartado sexual es la parte principal. Un poco como ‘very special episodes’ pero tan erótico como podrían haber sido otras series ‘de temática sexual’. De hecho, creo que a lo que más se me asemeja es a aquel invento de RTD llamado Tofu, Banana, Cucumber, por que -sin la capacidad de montar a la vez tres series distintas- de lo que se trata aquí es de explorar cómo es y cómo afecta a la gente la faceta sexual. Han intentado -por lo que veo del resumen de temporada- cubrir todas las bases y distintos puntos de vista, problemas y planteamiento (aunque me da la sensación de que se han dejado a los Aros, como de costumbre en estas cosas) además de hacer que los capítulos duren una media hora. Así que, bueno, poco erótica -desde mi punto de vista, al menos- pero una agradable antología sobre el tema que no descubre nada nuevo -de nuevo EMHO- pero que supongo que vale como aproximación didáctica.

No tengo muy claro lo que esperaba de The Good Ship Murder (UK) pero no es lo que me he encontrado. Parece que estaban intentando trasladar el clásico del murder mystery inglés, seguir sobre todo Muerte en el Paraíso, que para eso cada asesinato tiene lugar en un ‘puerto’ distinto. Pero, al margen de que tras dos casos me sorprenda que no lo llamen ‘el crucero de la muerte’, la sensación es que están más en terreno Hallmark que serie británica de asesinatos. No solo porque el punto de partida -una segunda al mando del crucero con obviamente algo en su pasado y un cantante de cruceros se unen para resolver crímenes- parezca más de los americanos que de los británicos -de hecho el protagonista canta tan mal que no me ha sorprendido saber que ganó La Voz– además la decisión de sacar a casi todos los actores de distintas telenovelas añade puntos a lo que parece la clara falta de medios, en lo que es el segundo problema principal de una serie tan ambiciosa -en el primer capítulo ruedan en La Rochelle, en el segundo en Lisboa y el tercero está anunciado que será en Casablanca- pero no más grave que el primero. Y es que la química entre los protagonistas ni está ni se la espera. Es una lástima porque Catherine Tyldesley puede llevar toda la vida en Coronation Street, pero se le notan las ganas de hacerlo lo mejor posible. Lo que pasa es que, en ocasiones, necesitas una pareja a la altura. En fin, quizá en el próximo puerto hagan algún cambio.

No diré que este I leoni di Sicilia (O) (IT) sea el equivalente de El Secreto de Puenteviejo porque en realidad estaría más cerca de La catedral del mar. En estas cosas de intentar gastarse los dinero y crear dramas se nota bastante la diferencia de los británicos con el resto de los europeos, supongo que porque por aquí se ponen a hacerlo solo cuando tienen un ‘novelón’ que, en fin, tienden a ser siempre el mismo tipo de historia. Aquí no tenemos una saga de tres mujeres de la misma familia, pero porque no es lo que toca. Toca obra histórica, y eso significa un Grandes Relatos. Así que para quien quiera eso, pues perfecto. Que también hay que pensar en esas tardes de fines de semana, o mientras planchas o todas esas cosas.

Mi problema principal con Pluto (O) (JP) tiene menos que ver con este piloto (aunque su mezcla de 2D y 3D sea un tanto peculiar) que con conocer a su autor. Urasawa ha demostrado una y otra vez ser capaz de poner un punto de partida más o menos intrigante pero para el que no tiene ni un plan, ni unas respuestas, ni una estructura. Mucho me sorprendería que en este absurdamente extenso piloto -que fácilmente podrían haber sido dos o tres capítulos- las preguntas planteadas o las buenas ideas expuestas llegaran a algún punto. Y sí, hay ideas interesantes y se nota el cariño en el homenaje a Tezuka. Un poco como siempre. Pero la incapacidad de engazarlas o de hacer algo con ella diferente a pegar un corte y mostrarnos la siguiente idea, si hay suerte, u otra vez lo mismo, si no la hay, está ahí alta y clara. Quizá si hubieran detenido el piloto en torno al minuto 25 podría haber pensado otra cosa, pero el paso directo a hacer eso con una insufrible segunda mitad, que parece un relato suelto que tenía por ahí, y rematar con lo que quería para empezar el tercero. En fin.

Con la adaptación de  Sebastian Fitzeks Die Therapie (O) (AL) como centro esta serie de suspense, misterio o lo que sea, la verdad es que juega más con las esperas, silencios y planos alargados que con lo que yo hubiera esperado de meterle más rapidez. Supongo que es una prueba a ver si Fitzek les funciona en las adaptaciones -en España se le ha publicado sin cesar, con el éxito justo, ya veremos si esto ayuda- y también para intentar probar cómo va esto de los mercados independientes. Lo cierto es que, al menos, es apacible. Aunque no sé si ese es el adjetivo que buscan para una obra de suspense.

Es una lástima que este Three Little Birds (UK) se quede tanto en la superficie, de los personajes y de las historias, porque estoy convencido de que esta historia de hermanas -más o menos- que viajan de Jamaica a UK a finales de los ’50s para encontrar una nueva vida y lo que pasa es que se dan de bruces contra el racismo del gobierno y de los británicos, no solo daba para más -de hecho, ya lo ha dado en otras obras- sino que hubiera sido una manera de aprovechar los recursos para la producción de época de la ITV bastante mejor.

Supongo que hay un público para Tore (O) (SU), de hecho, estoy convencido. Lo que puedo decir es que es un drama con ganas de ser comedia. O con disimularlo. O de ser un no-drama. Un hombre pierde a su padre -se muere, vaya- y el resto es él lidiando tanto con el dolor -blablabla Kübler-Ross blablabla- como con las ramificaciones con la vida que tenía en ese momento. Supongo que habrá a quien le parezca encantadora o algo. Supongo que no estoy para estos no-dramas.

No acabo de entender estas series ‘basadas en hechos reales pero solo un poco’. En The Vanishing Triangle (O) (IR), de Virgin Media One en Irlanda y Sundance en USA, en realidad tenemos la clásica historia de investigación de mujeres desaparecidas, una reportera que pasará por encima de la policía, una policía inoperante no se sabe si por incapacidad o por decisión, y un villano poderoso e inteligente que juga a un juego psicológico con los investigadores. Así que podemos suponer que lo de ponerle el nombre de algo que ocurrió de verdad es más por conseguir publicidad gratis que porque vayamos a encontrarnos algo de lo que allí sucedió. En fin, supongo que con una serie tan típica/ tópica hay que buscar algo a lo que agarrarse para hacer algo de ruido.

No he sido capaz de encontrar uno que poneros, pero podéis encontrar uno aquí