Contento con el piloto de este After the Flood (UK), habrá que ver cómo o por dónde sigue, pero ese inicio con una inundación y un muñeco, perdón, un bebé en peligro por el agua sirve como prólogo para la historia real: la aparición de un cadáver, una serie de misterios -ya sabéis, un pueblo pequeño con muchos secretos y complicadas relaciones- y un par o tres de momentos inesperados, no tanto por el guion -que, en ocasiones, puede decidirse por la salida más lifetimesca posible- como por los comentarios sobre el cambio climático o por la magnífica actuación de Lorraine Ashbourne como madre de la protagonista, activista y varias cosas más. A ver cómo o por dónde sigue, pero ya es algo.

Demasiado largos los capítulos de este Boy Swallows Universe (AU) que quizá serían aceptables en otro formato o de otra manera, pero parece que como esto viene de unas memorias y alguien intenta ser o parecer original pues tenemos que darle el tratamiento más serio a algo que, claramente, necesitaba otra manera de presentarlo. Sobre todo porque la mezcla de drama y humor, de circunstancias inesperadas en entornos costumbristas y, en general, de todo eso que recordaremos de haber visto popularizarse en los años noventa. Y que aún hay gente que considera que es innovador. Es una lástima porque los actores se merecen algo mejor. Quizá lo tengan, en otra serie.

A veces una serie parece existir porque tiene que existir más que porque tenga algo que decir. En el caso de Criminal Record (UK) parece que la excusa es que Apple TV+ -que no hace tanto parecía haber encontrado el pulso a sus series, y que ahora mismo parece que sabe lo que quiere pero no cómo lograrlo- buscaba una serie policíaca en la que actores y producción estuviera a la altura. El punto de partida, con dos policías ‘enfrentados’ sobre un caso antiguo, parece una buena idea. Más aún viendo lo diferentes que son Cush Jumbo y Peter Capaldi a simple vista. El problema es que detrás de todo eso hay… nada. Jumbo aún tiene algo que hacer con lo suyo, pero a Capaldi parece que solo le han dicho que sea misterioso por la pura ambigüedad. Y, claro, sin más que rascar vale lo mismo tenerle ahí a que haber puesto un recortable. Es una lástima, porque con un guion en condiciones podría haber sido una buena serie, pero con lo que tenemos aquí, que va para abajo desde la primera escena y solo en momentos puntuales remonta, la sensación general es que es la serie inglesa que logra a la vez demostrar  que ha visto demasiadas y no ha visto el suficiente número de series inglesas policíacas. Otra vez será, espero.

Espero que Echo (USA) le haya mandado una cesta de minimagdalenas a Invasión Secreta para agradecerle el no ser la serie más aburrida de Marvel. Porque es lo único que la salva, instalada en el tedio como está la producción televisiva de Marvel, de ser considerada incluso peor. Es cierto que la idea de que están ‘reivindicando a los nativos americanos’ se supone que es buena, pero eso, como la ‘reivindicando a las personas con una discapacidad’, se nota que se hace desde fuera. Sin darles voz y, quizá, sin preguntarle. De ahí que el personaje central tenga dos apellidos tan nativo-americanos como López y Lincoln. En fin. Hay cosas peores, pero que se anden con ojo que lo mismo alguna vez el oso se queda con hambre tras haberse comido al más lento.

Rutinaria hasta lo increible, este Forst (O) (PO) es uno de esos thrillers que las editoriales intentan vendernos como intensos y rompedores porque hacen lo mismo de siempre. Quizá pensando que sus lectores son adolescentes que van a ver en los Gellida, Jurado y Mola de turno a gente que no lleva siglos repitiendo lo mismo y usando el equivalente de sexo y violencia al caca culo pedo pis para llamar la atención sobre si mismos, en un triunfo más del departamento de marketing que de algo cercano a la escritura. Del mismo modo esta cosa polaca nos presenta a un detective con problemas de todo tipo en una comisaría corrupta enfrentando a un criminal muy listo, parte de una oscura conspiración y yo qué sé qué cosas más de esas que te dan ganas de quedarte esperando a ver quién canta el bingo por haber rellenado todas las casillas. Más aún cuando muchas de las cosas que vemos ni tienen sentido ni es sencillo que se soporten. Rancho, y ni siquiera del bueno, rancho congelado, recalentado a medias y servido con desgana.

En su nueva aberración animada, Grimsburg (USA), FOX llega décadas tarde a hacer una serie de animación «»»»»»»»»»»»»»»adulta»»»»»»»»»»»»»»» con un investigador en su centro. Que yo entiendo que quizá no han tenido acceso a, digamos, Duckman. Pero Velma se estrenó el año pasado y es tan mala como esta. Algo podrían haber aprendido a evitar de aquella. O del remake en película de Chip & Dale que se estrenó antes que aquella. O de Dicktown que se canceló tras dos años justo antes de que se estrenada esta. O de Chuck Steel en stop motion antes que esa. O… Bueno, creo que se me entiende. El resumen es el de siempre: Chistes pueriles para adolescentes que quieran creer que poder afeitarse pelusilla es ser adulto, cero interés por la trama o el misterio y un notable desconocimiento de lo que puede ser el humor.

Poco interesante esta Killer Soup (O) (IN) que supongo que para su segundo capítulo nos contará más de lo que pretende, porque en el primer solo tenemos una serie de personajes a cual más detestable y una excusa argumental en forma de sopa asquerosa. No puedo decir que sea ni una anécdota porque parece que en la cabeza de quien haya guionizado esto tiene un sentido, pero no algo que vaya a compartir con los demás. A olvidar.

Con el característico estilo canadiense, este One More Time (CA) busca una sensación de comunidad y de diversidad desde un punto de partida de humor sencillo y casi amable. Los diferentes estilos de personaje están tan definidos y dentro de su cajita como era de esperar, y el centro de la historia es lo que podemos esperar también de mensaje más o menos positivo dentro de un grupo desastroso en una situación precaria. Supongo que al menos lo han intentado.

Tengo que volver a Work It, hace más de una década, para encontrar un piloto tan horroroso como el de Ted (USA). Es muy difícil de mantener incluso la vista en ese espanto de costumbrismo falso y chistes rancios, tan rancios que una serie ambientada en los ’90s que intenta tirar de los ’70s logra sonar rancio para ambas décadas. Peor que eso, los chistes son viejos, las ideas son incluso más viejas, todo suena extraordinariamente falso, vacío, hecho con tanto descuido como pereza, no hay absolutamente nada salvable ni en unos actores que parece que pasaban por allí y se vieron obligados a trabajar en la serie, ni en una producción que parece ir en piloto automático ni, sobre todo, en unos absolutamente espantosos guiones. Acaba de empezar el año y me cuesta creer que vaya a encontrarme con una serie peor en todo 2024.

Tan agradable como absolutamente nada creíble, esta Wild Cards (CA) es otro ejemplo de canadiensidad en su versión del clásico policía y ladrón resuelven casos. Esta vez ella es la ladrona y timadora mientras que él es el poli con un pasado problemático. Salen, por supuesto, todos esos actores canadienses que estamos acostumbrados a ver en sitios. Y, en general, ofrecen un caso que de puro simple podríamos usarlo de ruido de fondo. Que supongo que es precisamente lo que ellos pensaban, porque esto es perfecto para tener de fondo mientras estás con cualquier otra cosa, prestándole atención a ratos y sin perderte demasiado. Así que puede durar lo que ellos quieran.


Agradable pero no mucho más es el The Brothers Sun (USA), al menos sus dos primeros capítulos, que tienen a Michelle Yeoh pero no le dan demasiado uso. En realidad es una ‘buddie serie’ de hermanos que en tiempos podrían haber hecho… The Rock y Kevin Hart, por ejemplo. Dos hermanos viviendo vidas distintas, uno ‘profesional’ del gangsterismo, el otro un aparente desastre blando, y una misión que les une. Algo de humor, algo de acción… Pues eso, un poco lo de siempre, Yeoh hace muy bien los minutos que le dan, pero su personaje no tiene -de momento- mucho recorrido y la sensación de que esto en película hubiera sido mejor. Aunque fuera una película de Netflix.

Me alegra ver que el terror es ya un tema recurrente en las series que nos llegan de Asia. De modo que Curse Code (O) (TA) puede no ser muy original -un padre de familia en apuros aceptar el dinero que le ofrecen por intentar acabar con una maldición- pero es lo suficientemente agradable dentro de la rutina como para aceptar que parezca beber de aquí y allá, o usar sangre digital. No creo que la recordemos durante mucho tiempo pero, al menos, nos habrá dado algo que tener en la pantalla. Aunque no puedo asegurar que se le vaya a hacer demasiado caso.

Había oído cosas muy buenas del manga Danjon Meshi (O) (JP) o ダンジョン飯 o Delicious in Dungeon o, sobre todo, Tragones y Mazmorras. Y lo cierto es que este anime está simpático, pero con un solo capítulo no parece que haya mucho que decir, además, por supuesto, de que entiendo que algún personaje está en su primer desarrollo, pero que el personaje ‘insufrible’ sea el único en apariencia femenino pues… en fin. Quizá si hubieran subido más capítulos tendría una sensación distinta, y ciertamente la parte culinaria y la taxonomía de los monstruos resulta cercana y original. Pero no sé yo, no sé.

Embrollada hasta el exceso -y quizá sea eso lo mejor que tiene- esta Fool Me Once (USA) continúa con la titánica tarea de Netflix de sacarle provecho al dineral que le soltaron a Harlan Coben por sus derechos. En este caso con un asesinato en el centro y toda una serie de tramas laterales que hace recordar los buenos tiempo (?) de Motivos Personales. Así que muy ajetreado, supongo que ideal para rellenar un rato, pero habrá que ver cómo se asienta el polvo.

Lo que más me sorprende de Mr Bates vs The Post Office (UK) es que no sea una peli inglesa. En su lugar es una serie inglesa. MUY inglesa. Que parece pensada casi más para movilizar al público y quedar en el recuerdo que para contar la historia. Aunque supongo que la idea en sí es también importante, sobre todo para demostrar cómo poner a un buen puñado de actores -o a un puñado de buenos actores, que también- al servicio de la historia.

No sé cómo explicar que Nae Nampyeongwa Gyeolhonhaejwo (O) (CS) o 내 남편과 결혼해줘  o Marry My Husband es enormemente asiática. O, al menos, yo siempre uno esta idea de las vidas que acaban y regresan unos años antes para dar la oportunidad de cambiarlo a la persona… me parecen una idea claramente asiática. Aquí tenemos a una pobre mujer a la que le pasa de todo y con todos: Un cáncer, un marido espantoso, una madre insoportable, un descubrimiento de infidelidad… Y una muerte por asesinato. Así que vuelve diez años antes, cuando aún no estaba casa, pero se encuentra ya en mitad de una relación con ese señor. Todo dentro de lo habitual y moviéndose en lo razonable. Supongo que si sabes a lo que vas no te vas a sorprender mucho pero, desde luego, no te van a defraudar.

Extraordinario ejemplo de cómo no hacer un piloto este Sanctuary: A Witch’s Tale (USA), tremendamente aburrido y sin contar gran cosa durante la mayor parte del mismo. Supongo que la idea es que los hechos del final pongan en marcha la acción. Más porque no hay acción durante el piloto que porque muestren, enseñen o insinúen. Quizá es que le sobra capítulos, pero podrían haber hecho que este, que es el que se supone que tiene que interesar al público, tuviera algo interesante en lugar de dos líneas en alguna wiki.

Una reunión distinta en truelove (UK), que se supone que tendría que ser algo de suspense pero, en realidad, parece más un drama sobre viejos amigos protagonizada por buenos actores ingleses. A mayor gloria de Lindsay Duncan, por cierto, que no parece ni que fuera la idea original. Pero tampoco le viene mal, supongo. Lo cierto es que no tenía muy claro por dónde tenían intención de irse y, al final, ha resultado ser algo igual de inexplicable pero también agradable.


‘Slashers’, mentiras y dominio público.

Las noticias de que se van a hacer películas con el Mickey del Steamboat ahora que ha entrado -con todos los peros y salvaguardas necesarios- en dominio público en USA ha sido recibido con una cierta sensación de ‘pues claro’ y ‘mucho han tardado’. De hecho, llevamos dos pero tampoco nos sorprendería mucho si fueran más.

Y, lo mejor de esto, es que en realidad se basa en una falsa percepción basada, a su vez, en toda una larga tradición tanto de temas, como de decisiones o -incluso- de maneras de hacer las cosas.

Lo cierto es que la charla puede que sea algo larga, así que creo que lo mejor era escribirlo aquí porque tendré que separar esta charla que vamos a tener en, al menos, cinco temas distintos: Lo habitual que es esto, las tendencias actuales que hacen que lo parezca, la tradición del ‘exploit’, los puñeteros muñecos y, por supuesto, el uso de del dominio público para estas cosas centrada en, sobre todo, la subversión de los ‘cuentos de hadas’. Así que vayamos a ello.

1) ¿Pero es que esto no es lo habitual?

O, quizá: ¿No llevamos todo el año con este tipo de cosas? Lo cierto es que no. Todo son tendencias siempre en esto -ya hablaremos luego de ello- pero, en realidad, lo que hemos visto este año es la publicación de UNA película que se nos ha vendido como un ‘evento’. «Winnie the Pooh: Blood and Honey» (2023) es una película que comenzó a moverse en internete como en 2021, cuando el primero de los libros del susodicho oso pasó al dominio público en USA -sus leyes de derechos de autor siempre han sido peculiares- y que tras mucho movimiento buscando convertirse en una sensación similar a l que fuera en 2022 «Terrifier 2» acabó estrenándose en más de 1600 pantallas…

El problema es que si la del payaso recaudó casi 11 millones de dólares superando a películas como «Firestarter» y quedándose a un tiro de piedra de «Bodies Bodies Bodies» la del oso… No. En su momento de mayor número de salas tuvo 100 más que la del payaso y, sin embargo, su recaudación total superó por poco 1,75 M$. Menos de un 16% de lo que recaudó la primera. Por supuesto haberla hecho por poco dinero -y no haber tenido batalla legal, al menos de momento- hizo que diera la sensación de que había sido un auténtico éxito.

Más aún cuando en los últimos años el género de terror ha sido de lo más consistente y rentable. Especialmente las películas con un presupuesto ajustado. Como decía el otro día, en realidad en 2022 le fue mejor al terror que en 2023. Pero no porque haya habido una falta de éxitos sino porque han aumentado los fracasos y, sobre todo, las películas de las que se esperaba más dinero y no han logrado sacarlo. Entre las que entra esta última.

Lo que pasa es que esa percepción ‘de éxito’, creada en parte por todo lo que se ha hablado de ella, ha establecido la idea. Ya he dicho muchas veces que las ‘tradiciones’ son cosas que se crean independientemente del tiempo que lleven existiendo. El Reno Rudolph lleva existiendo menos tiempo que Superman, por poner un ejemplo. Así que la idea de que esto ha sucedido siempre tampoco debería de sorprendernos.

De hecho, si os preguntara por algún ejemplo más allá de Pooh y de Mickey que se haya visto convertido en una película de terror al entrar en Dominio Público, ¿cuál podríais decirme?

 

Exacto.

 

Hay, por supuesto, películas que han salido estos últimos años que usan personajes infantiles para subvertirlos. Es un truco muy clásico. En 2023 hemos tenido «Mary Had a Little Lamb» y en 2022 estuvieron «Nutcracker Massacre» y «The Mean One» -que usa al aún bajo ‘copyrightGrinch-. Como veis, ninguna de ellas entra en lo que decíamos antes. Pero sí que se puede meter dentro de una cierta ‘tendencia actual’.

2) Pero, entonces… ¿Cuál es la tendencia?

Pues hay pocas sorpresas: ‘slashers‘, personajes conocidos que sirvan de reclamo, y trucos clásicos. En este último hueco podríamos meter a las monjas y los muñecos. Las monjas es más difícil meterlo como ‘personaje infantil’ -por lo menos hasta que alguien monte un «Furiosa» con «Sor Citroen», o un «Los pájaros» con «La Monja Voladora»– pero los otros llevan un buen movimiento, aunque… claro… ¿cuándo no?

También es cierto que hay un ‘funcionar‘ concreto, de taquillazos, en la que tenemos a «Five Nights at Freddy’s» (20 M$/ 137,37 M$ recaudados), «Scream VI» (35 M$ / 108,16 M$), «M3GAN» (12 M$ / 95,04 M$), «The Nun 2» (30 M$ / 86,26 M$), «Insidious V» (16 M$ / 82,15 M$), «Evil Dead Rise» (15 M$ / 67,23 M$), etc… Pero creo que veis a lo que me refiero. Lo que pasa es que luego hay más echando la ‘lotería‘, sobre todo entre las ‘independientes‘. Cogen un tema y lo tratan de exprimir. Por ejemplo, el tema navideño está presente en «Nigthmare on 34th Street», «It’s a Wonderful Knife», «Werewolf Santa», «Santa Isn’t Real» y, por supuesto, mi favorita de este año: «Santastein». Y, sin embargo, no parece que haya ‘traspasado’ -al menos no de momento- a la taquilla general.
Aunque lo cierto es que una de ellas, «Five Nights at Freddy’s», no solo parte de un videojuego, también se puede entroncar con toda una tradición. Igual que se puede hablar de sus ‘parecidos‘ y contactos. Este mismo año hemos visto el claro ‘exploit «Freddy’s Fridays» pero echando un ojo para atrás vemos el corto «The Hug» (2018), al siguiente llegaría «The Bananas Splits Movie» (2019) -de la que ya hablaremos un poco más luego y en 2021 ese «Willy’s Wonderland» con Nic Cage. Como veis, toda una línea de ‘reinterpretaciones y versiones’ que surgen de un tronco relativamente similar.

Aquí tengo que hacer un alto para hablar de «The Bananas Splits Movie» (2019) porque es una versión en terror de algo que existía. De una serie de Hanna-Barbera, nada menos. Con todos sus copyrights y sus cosas, de nuevo. Porque se llegó a un acuerdo con Warner -que es quien tiene ahora los derechos de H-B– para que fueran los distribuidores. Así que no es ‘oficial‘ pero tampoco está perseguida. La serie original mezclaba dibujos con imagen real -y si no la recordáis, que sospecho que no lo haréis porque duró poco para estas cosas, pensad en la serie de Super Mario que tenía segmentos con dos señores de verdad (Lou Albano y Danny Wells) y os haréis una remota composición- lo que facilitaba pasar a una representación física pesadillesca.

3) ¿Y esto qué tiene que ver con el ‘exploit’?

Entendiendo el ‘exploit‘ como la película de bajo presupuesto que intenta sacar dinero de algo exitoso y establecido (más que como la película de intención ‘sensacional‘, muchas veces con temas amarillistas… aunque no esté reñido) podríamos decir que están por un lado el éxito como videojuego de «FNaF«, pero también toda una tradición en diferentes frentes. Los dos últimos tendrán su propio espacio, pero aquí podemos hablar de cosas relacionadas o, al menos, no tan separadas.

Por ejemplo, toda la historia de la ‘leyenda urbana’ de Bunnyman, una historia un tanto extraña que a veces se discute si es una leyenda urbana, si es algo que alguien creó y luego se difundió como leyenda urbana o si es algún tipo de ‘creepypasta‘. Aunque, en teoría, está documentada su ‘historia‘ desde los ’70s. Pero parece que el éxito de «Donnie Darko» (2001) y de los ‘pastas‘ sirvió para darle un nuevo empujoncito y en 2011 aparecieron «Easter Bunny Bloodbath» (2011) y, directamente, «Bunnyman» (2011) -que tendría 2 secuelas-, además de una versión femenina: «Bunni» (2013). La cosa duró y tuvimos «Bunny the Killer Thing» (2015), pero creo que os hacéis a la idea.

Ahora es cuando os recuerdo que el videojuego «Five Nights at Freddy’s» apareció originalmente en 2014.

Para entonces no solo se habían usado animatrónicos para más o menos el horror. También habíamos tenido gente disfrazada de oso en clásicos del ‘slasher‘ como «Girls Nite Out» (1982) o «Dolls» (1987). Y pronto volveríamos a tenerlos en «Cheerleader Camp 2 The Death» (2014). Así que no debería de habernos sorprendido mucho ni eso ni películas que fueron apareciendo con más oso de peluche como «Bearry» (2021) o «Night of the Killer Bears» (2022, คืนหมีฆ่า).

Algo que, en mitad de todo esto y atando FNaF con los osos asesinos, justificaría también la aparición en 2014 de «Furry Nights» (2016).

Pero, por encima de lo comentado, se puede explicar también con dos de los más ilustres y habituales recursos del terror: Los moñecos y la subversión de obras ‘infantiles‘ clásicas. Decíamos antes que el tema navideño está fuerte ahora, pero lo cierto es que tampoco es una novedad. En 1984 se estrenó «Silent Night, Deadly Night», creando una bronca tal a su alrededor que se suele considerar a la campaña que tuvo como respuesta de ser una de las culpables de los problemas de los ‘slashers‘. Por supuesto eso no impidió que tuviera un mínimo de éxito, el suficiente como para hacer esa desvergonzada segunda parte pero, además, para seguir adelante con varias continuaciones, incluida «Silent Night, Deadly Night 5: The Toy Maker» (1991) que usa, precisamente, a esos moñecos para el terror. Lo que nos lleva a…

4) ¿Hablamos de muñecos?

Muñecos, muñecas, maniquíes y mil cosas más. Aquí no os voy a dar mucha tabarra porque ya os la voy a dar en la próxima sección y, sobre todo, porque ya hice en su momento un listado de películas de muñecos que podéis ver aquí, pero sí que os voy a recordar que en 1988 se estrenó la serie de «Child’s Play» -la de películas la de televisión es más reciente, por eso está aún en emisión con su tercera temporada reciente, reciente- y para el año siguiente la también aún en activo «Puppet Master» (1989).

En cualquier caso, la idea de que los ‘inocentes compañeros’ de la infancia están ahí para volverse en contra nuestra. Una subversión más de la ‘inocencia‘ tanto como una manera de unirlo o llevarlo con al parte infantil. Y sí, sé que es difícil -aunque ni tanto ni tan imposible- de establecer esto con las historias de ventrílocuos o con la propia «PIN» (1988), pero una vez se va rascando se van viendo los puntos en común.

Como veis, ha sido breve. Porque la idea original era que todo esto fuera el prólogo al tema y, sobre todo, porque la siguiente va a ser larga.

5) Entonces… eso de la subversión de los personajes infantiles…

En realidad es un poco más complicado -Todo lo es. Siempre- pero podemos hacer un intento de corta perspectiva general:

La primera adaptación de un ‘cuento de hadas’ fue «Cendrillon» (1899), que dirigó Georges Méliès basada en las ilustraciones de Doré. Pero probablemente nos interese más es el corto de animación «Barbe-Bleue» (1936), vamos, «Barbazul«. Que ya muestra bastante del sangrante cuento.

Que los cuentos de hadas -o sus versiones o lo que queramos- iban a ser para adultos lo deberíamos de tener más que claro, no solo pensando en «La belle et la bête» (1946) de Jean Cocteau o -desde un punto más… conceptual- «The Red Shoes» (1948) de Michael Powell y Emeric Pressburger. también porque ese mismo Barbazul fue evolucionando con «Bluebeard» (1944) y, sobre todo, con el «Secret Beyond the Door…» (1947) de Fritz Lang. Por cierto, volviendo a Powell, tendríamos su operística -la de Béla Bartók, en concreto- versión de la misma historia, en «Herzog Blaubarts Burg» (1963).

Pero, claro, si uno se para a pensar también «El manantial de la doncella» o «Jungfrukällan» (1960) está entre las inspiraciones del ‘rape’n’revenge’ y media docena de tipos de terror distintos, como Wes Craven no dejaba de proclamar cuando hablaba de «The Last House on the Left» (1972). Algo más fácil de señalar cuando la historia clásica parece para más adultos (como pasa con «Kwaidan» (1964, 怪談) o «Leptirica» (1973, Лептирица). Igual que muchas de las adaptaciones sesenteras tenían la intención de darle un giro a algo conocido. Bien sea por montar un ‘monster mash’ al estilo de aquellas películas de la Universal como en «Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos» (1962), para montar un ‘espectáculo musical’ como en la muy particular «Tengo 17 años» (1964) o, incluso, la animada y adulta «The Little Mermaid» (1968, Русалочка).

Por supuesto el cambio de década facilito… otro tipo de interpretaciones, lo mismo desde lo ‘picante‘ de «The New Adventures of Snow White» (1969) y «Alice in Wonderland» (1976) pero, sobre todo, ese ir acercándonos a lo que acabaría llegando, aunque aún fuera de manera bastante indirecta, con la entre onírica y pesadillesca «Blood and Lace» (1971) tanto como por el acercamiento italiano «Baba Yaga» (1973) -que EN REALIDAD lo que se supone que adaptaba era el «Valentina» de Crepax-. Igual que en los ochenta nos encontraríamos con la igualmente onírica y pesadillesca «The Company of Wolves» (1984). Y así llegamos a donde teníamos que haber llegado hace ya un rato. A los años noventa.

En la que lo mismo nos encontramos con la, ahora sí claramente, adaptación terrorífica «Hansel e Gretel» (1990) que aún está regular como ‘adaptación‘ pero que sí que está ya dentro de lo terrorífico -al fin y al cabo es parte de aquellos «Lucio Fulci presenta»– que el indudable locurón de «964 Pinocchio» (1991, ピノキオ√964) o la igualmente peculiar adaptación -más cerca del ‘thriller‘ esta vez- que es «Freeway» (1996).

Pero estos eran, quizá los un poco más distintos. «Rumpelstiltskin» (1995) era abiertamente terrorífico, «Pinocchio’s Revenge» (1996) le daba una vuelta al concepto original de «Muñeco Diabólico», y en «Jack Frost» (1997) teníamos a la vez los muñecos, la navidad y los personajes conocidos. En una película… bueno… supongo que podríamos decir que es memorable.

Todo lo cual nos lleva a «Snow White: A Tale of Terror» (1997) -sí, la de Sigourney Weaver– que era exactamente lo que parecía.

Como veis, había todo un camino antes igual que lo habría detrás. De ahí que nos encontráramos versiones de Caperucita en el corto «Le dernier chaperon rouge» (1998), el ‘slasher‘ italiano «Red Riding Hood» (2003) y el igualmente ‘slasher‘ -lo que os decía antes- de inspiración ochentera «Little Erin Merryweather» (2003). Que encontráramos en los particulares giros coreanos para «The Red Shoes» (2005, 분홍신) y «Cinderella» (2006, 신데렐라). En la extensa -demasiado extensa- serie de «The Gingerdead Man» (2005) el mismo año en el que alguien pensó que era buena idea «The Brothers Grimm» (2005) -es posible que la idea fuera buena, al fin y al cabo luego se hizo «Grimm» (2011-2017), pero no fue un buen desarrollo-. Y en esa, de nuevo, «Red Riding Hood» (2011). Que aunque refleje alguna cosa de «The Company of Wolves» también tenía mucho -muchísimo- de ‘slasher‘. E, incluso, de «La bestia debe morir» (1974), pero ese es otro tema. El asunto es que la directora de «Crepúsculo» intentó también meterse aquí. En taquilla salió mal, pero a mí me sigue gustando. Y el que no fuera un éxito no significa, ni mucho menos, que se dejara de intentar en la siguiente década. Casi al revés.
Si bien el nuevo intento de darle una vuelta terrorífica a «Hansel y Gretel» en «BreadCrumbs» (2011) entra en lo menos conocido, igual que en la muy barata y poco exitosa «Snow White: A Deadly Summer» (2012) en la que lo mejor que podemos decir es que dieron un plato de sopa caliente para Eric Roberts, mucho más conocidas fueron dos películas que se apartaban del terror pero no del ‘giro‘ al cuento clásico. Tanto de «Snow White & the Huntsman» (2012) como de «Maleficent» (2014). Obras de gran presupuesto que justificaron no solo el cachondeo en el SNL con esa adaptación de «Bambie» con Dwayne Johnson (2015), también el imparable asunto con «Hansel y Gretel».

Si en 2013 estabas despierto probablemente escuchaste algo sobre ellos. Bien por la mejor del lote, «Hansel & Gretel: Witch Hunters» (2013), pero quizá también por «Hansel & Gretel: Warriors of Witchcraft» (2013) e, incluso, «Hansel and Gretel Get Baked» (2013). Pero no solo, porque The Asylum sacaría la peculiar «Hansel & Gretel» (2013), Sí, cuatro en un año. Y esta última aún tendría una continuación un par de años después: «Hansel v. Gretel» (2015). El mismo año de la espantosa «Little Red Riding Hood» (2015). (Y también de la mucho mejor «Córki dancingu» o «The Lure» (2015), pero lo cierto es que las sirenas creo que tienden a ir por su propio lado. -Motivo para no incluir, por ejemplo, «She-Creature» (2001), «Killer Mermaid» (2014), «Rusalka. Ozero Mertvykh» (2018)- ) y un año antes de «Little Dead Rotting Hood» (2016). Como os decía, determinados personajes van yendo y viniendo. De ahí que no creo que nadie se sorprenda mucho de «The Curse of Sleeping Beauty» (2016) -que se supone de terror pero, claramente, tiene mucho que ver también con que ese año saliera la continuación «The Huntsman: Winter’s War»– ni, por supuesto, que a alguna mente pensante se le acabara ocurriendo hacer «Avengers Grimm: Time Wars» (2018). Que os puedo decir, hemos vivido unos años interesantes.

Lo que nos lleva de nuevo a «Gretel & Hansel» (2020), mucho más parecida a la versión de The Asylum de lo que sería razonable, pero -además- a otra de esas ideas que os podéis ir imaginando: «The Curse of Humpty Dumpty» (2021) que tiene menos que ver con el personaje de Alicia que con otra de muñecos, pero esto demuestra dos cosas: La facilidad para unir ambos puntos y que a poco dinero que le ganes te acaban haciendo una secuela. Motivo por el que no es de extrañar que «Winnie the Pooh: Blood and Honey» (2023) se suponga que la va a tener. O que en este 2024 ya sepamos que vamos a ver «Cinderella’s Curse» (2024)

Lo de después, lo del final.

Así que ya veis, creo haber explicado tanto la ‘genealogía‘ de esas ideas de subversión de lo conocido, como la utilidad para la venta de que algo sea conocido, como los puntos en común con otros compañeros infantiles como los muñecos, como la situación actual y el hecho de que estas películas necesiten ‘hacer ruido’. Algo para lo que ha servido esa falsa transgresión que explica por qué están moviendo los medios -siempre dispuestos a picar en el primer cebo que les pongan- esta noticia, esta ‘idea implantada’ de que cuando algo entra en dominio público hay que hacerle una película de terror, un ‘slasher‘. Basada en la enorme tradición de una única película a la que tampoco le fue tan bien, y un par de anuncios lanzados a los internetes.

O quizá pase a ser una nueva tradición. Un nuevo ‘claro que esto se hace todo el rato’. Y el año que viene esté aquí charlando de las películas que hayan anunciado del siguiente personaje al que le toca entrar… Popeye el Marino.


Mis 13 mayores chifladuras del cine de terror de 2023

En esta época de repasos también podemos dejar por un momento de hablar de Lo Mejor o de Lo Peor para echar un vistazo a los Locurones. Películas que deciden ir más allá, para bien o para mal, y que por eso mismo merecen un recuerdo especial, porque romper con lo habitual es en muchas ocasiones la única manera de ofrecer sorpresas.

Este año comenzamos con un cambio. Vale, la entradilla -que ya no sé si redacté yo o redactó Tones- permanece. Pero he cambiado el título por uno que refleja mejor algo que siempre he defendido: La necesidad de reconocer quizá no tanto la subjetividad como la imposibilidad de conocerlo todo. Seguro que en estos años gente habría que considerara que no eran ‘Las’, así que bienvenido este cambio que reconoce que, efectivamente, son ‘Mis’.

Con este punto de subjetividad comienza un repaso que es, francamente, ambivalente. Ha sido un buen año en cuanto a taquillas para el cine de terror. Una tendencia que parece ya consolidada pero, a al vez, me temo que ha tocado techo. Sí, hay habido exitazos como Five Nights of Freddy o Scream VI. Pero la primera demostró una debilidad que ya conocíamos desde hace años con el último Friday the 13th o con la recuperación más reciente de Halloween. Hay más gente para la primera semana que para las siguientes. Y la segunda ha demostrado la capacidad de una productora para hacer saltar por los aires un gran éxito. Junto a esto las películas que lo han hecho simplemente OK –The Boogeyman, The Pope’s Exorcist , The Exorcist– cuando no se han hostiado -nota especial para Drácula que ha logrado salir en dos de los sonados fracasos del ‘terror’ de este año: Renfield y The Last Voyage of the Demeter. No os niego que ha habido sorpresas, hemos tenido a M3GAN, Talk to Me o recuperaciones de éxito como The Nun 2, Insidious V o Evil Dead Rise. Pero mi sensación general es que, pese al buen momento en taquilla que llevamos unos años viivendo, se ha llegado a cierto techo. Veremos este 2024 con qué nos encontramos.

Y si eso es en taquilla en cuanto a las películas en sí no sé cómo contároslo. Para mí ha sido flojo, mucha fórmula, muy poco interés. Mucha cosa que estaba bien sin más, o que luchaba entre lo que quería, lo que creía que su público quería, lo que parecía que podía aprovechar -vamos, Thanksgiving por poner un claro ejemplo- y menos nivel de locurón que otros años. Ni en lo que se ha hecho para los servicios de streaming, que han tenido su extensa ración de rarezas -especialmente Shudder, como de costumbre-, ni en lo que ha ido llenando mis apuntes. Ahí hemos visto a Tin y Tina, Appendage, The Puppetman o ese Pizza 3: The Mummy en el que no aparecen ni pizzas ni momias. Y sí, el nivel ha sido tal que cualquiera de ellas, bien por desbocadas o por simpáticas, podrían haber acabado en ese listado que tanto ha costado este año. Pero, para que os hagáis a la idea, este año no hay película de tiburones porque ninguna de las dos con alguna posibilidad (Ido Shark y Narco Shark) llegaban a lo que pido a estas películas.

Pese a lo cual, hemos logrado hacer el textito de turno. De momento seguimos con Canino en el recuerdo. Y ha salido esta lista -o lo que sea- en su fecha habitual, que es incluso más extraño. En realidad no creo que haya nadie que siga realmente la cosa esta de los locurones pero ya que el trabajo previo está más o menos hecho y que yo me lo paso bien… pues allá vamos.

Podemos, incluso, hacer el repaso de siempre.  Porque este año toca bajona pero no siempre ha sido así. La de 2017 sigue en mi memoria -quizá solo ahí- como la mejor, y olvidados ya los bajones de la de 2016 o la de 2018,  la recuperación de la de 2019 y luego la de 2020 y  la de 2021 que era más de mantenimiento, quizá. Y las buenas sensaciones de la de 2022 con sus excesos.

No sé si os he contado alguna vez cómo se hacen estas listas. Durante todo el año yo voy viendo películas y tomando notas de las que merecen por lo menos echarle un ojo, varias de las cuales acaban en el listado del año. (Esta vez como la mitad) Según se va acercando el final de año, para octubre, empiezo a hacer un ‘peinado’ de las películas que me falta, a revisar qué ha salido -fuera del circuito de festivales, claro- y que está previsto que salga y todo eso. Y las últimas semanas de diciembre, en las que como cualquier persona razonable necesito un mayor número de pelis de terror, acabo de redondearlo.

De ahí que haya una lista principal, una de posibles y una con la general, que acaba siendo prácticamente cinco listas. Incluyendo varias historias de esa mezcla de misterio, terror y scoobydoobismo que domina ahora una parte del cine de ¿terror? chino. -La otra mitad son animales gigantes-. que si el año pasado nos traían Kai guan / Open The Coffin / 开棺 este han estado de lo más ocupados con Zhi ren hui hun / Get in the Dark / 紙人回魂, Zhi Xin Niang / Paper Bride / 纸新娘, Qi Yue Fan Gui / Back Home / 七月返歸 o Zhuang Xie / Headless / 迷·案 con, sobre todo, muchas novias de papel. Pero, al menos, mostrando que algo se puede hacer. No son los únicos claro. Igual que en la lista acaba habiendo representación china también la hay de otros países asiáticos. Y alguna se queda por el camino como Conjuring Kannappan.

También se quedan por el camino otras que, supongo, podrían haber entrado si hubieran decidido abrazar más la chifladura -como El Conde-, o hacerlo más allá de buscar el ser ‘rara’ como Killer Kites, o entendiendo sus posibilidades como House of Dolls o Suitable Flesh. E, incluso, demostrando que más allá de esa avalancha de cine de terror navideño -que también aparece y de la que podemos decir que se ha quedado en tierra Santa Isn’t Real– siempre hay otro camino. Y siempre habrá películas de terror. Muchas de las cuales tendrán éxito y apostarán por imágenes impactantes, como esa Cuando acecha la maldad, pero no del tipo que hace que salga en la lista.

Lo que pasa es que todas estas, por uno u otro motivo, son las que no han logrado entrar en la lista final de las 13. Así que mejor damos paso a ellas en lugar de seguir dándoos la chapa por aquí.

13 – Skinamarink

Como de costumbre, empezamos con una que ha sido, digamos, bien conocida y razonablemente tratada por la crítica. Una de esas divisivas. En este caso porque hay quien considera una tomadura de pelo el uso de imágenes más o menos cercanas a la estática para contar esta historia. A mí me parece que es algo que encaja perfectamente en ese espíritu nuestro aunque, por supuesto, podría haber ido incluso más allá. En cualquier caso, y sea como sea, lo más razonable es comenzar por aquí.

12 – Mark of the Werebeard

Del mismo modo, pero en dirección contraria, una película hecha con unos medios muy limitados -más aún- pero que intenta tomarse en serio dentro de lo posible. Nada de guiñar el ojo a la audiencia porque jaja son cutres sino una que sabe que es cutre pero finge no ser consciente. Hay muchas y variadas posibilidades de terror -o de fantástico, no necesariamente es lo mismo- uniéndose aquí, y está claro que se lo han pasado bien. Que también es importante.

11 – Mu ou jing hun / The Puppet / 木偶惊魂

Como os decía antes, los chinos están en una etapa de misterios sobrenaturales con un giro ‘racional’ que yo estoy encantando. No todos funcionan igual, ni de la misma manera -y algunas veces parece que todos tienen la misma solución- pero cuando te encuentras historias como esta de una ‘muñeca maldita’ con la capacidad para soltarse el pelo es cuando decides que tiene que ser la que entre en la selección. -Bueno, quizá haya ayudado un convencional y no-convencional final, que vaya año también en eso-.

10 – Totally Killer

No voy a negar que me encanta el slasher porque, ¿qué sentido tendría a estas alturas? Sin embargo aparece poco por esta sección anual porque, bueno, no da para tanta verbena. Así que hay que aprovechar cuando aparece alguno, como esta que -muy claramente- toma inspiración de obras previas como Happy Death Day o Detention. Y es que si vas a inspirarte mejor que sea de los mejores.

09 – Brooklyn 45

Otro de los temas -o, mejor, estilos- de este año ha sido una cierta teatralidad. Películas que podrían salir de una adaptación de las tablas o de su versión inglesa, incluso de Inside Nº 9. Así que el tener una ‘séance‘ entre amigos excombatientes en 1945 que va construyéndose en diferentes direcciones pero con varios temas centrales… está claro que podría haber tenido más locurón -y hubiera estado más arriba de la lista- pero cumple más que de sobra con lo que quiere traer.

08 – Bangku Kosong: Ujian Terakhir

No sé si recordaréis la película de 2006 Bangku Kosong, pero parece que alguien ha pensado que era un buen momento para extenderlo. Si aquello paraba por culpa de un pupitre vacío aquí -sin aparente provocación- es un examen el que desata el caos. Una película distinta de su predecesora, hasta el punto de que sospecho que realmente el nombre es por aprovechar, que busca montar de manera distinta el festival de sucesos extraños.

07 – DD Returns

Poco me parece que salen las películas de La Indias en estas listas para lo que debería de ser. Pero es cierto que su idea de terror tiende a estar más contenido de lo que uno pensaría. Así que bienvenida sea esta historia de un juego, una apuesta, con fantasmas y una casa, en algo que está a medio camino entre el Grand Prix, El Castillo de Takeshi y las Scape Room que hace unos años dieron tantas películas. Lo curioso es que la veo completamente adaptable a España, esperemos que nadie más opine lo mismo.

06 – A Creature Was Stirring

Otra de esas películas de pocos personajes, pocas localizaciones pero, esta vez, con mucho más locurón en las imágenes, las iluminaciones y casi la historia general. Es cierto que no es tan innovadora como parece querer que creamos, pero -desde luego- toma una linde y no la suelta.

05 – Kinjirareta Asobi / The Forbidden Play / 禁じられた遊び

No esperaba yo que Hideo Nakata fuera a meterse en la lista a estas alturas, y si me descuido se la queda para él. Porque esta nueva película puede tener mucho de Grandes Éxitos de su carrera y de Tomar Decisiones, pero, a la vez, se nota que está en un punto en el que hacer lo que le da la gana es más importante que casi cualquier otra cosa. Y solo le falta apretar más el acelerador para llevárselo todo por delante. Al final, y como casi siempre, que las tramas tengan sentido está sobrevalorado.

04 – Slotherhouse

Otra película de la que no esperaba nada y que me sorprendió muy gratamente. No porque sea un prodigio sino porque se trae el suficiente cachondeo como para poder vitorear mientras la ves. Con algunas escenas realmente sudapollísticas de puro desparpajo. Podemos discutir mucho sobre qué tipo de película de terror es, pero tampoco creo que le importe mucho a nadie porque lo que importa es la juerga.

03 – Sleeping Beauties

Visto desde fuera podría parecer una película no-tan-rara. Una mujer consigue un puesto de trabajo, sale mal. Pero, claro, si solo fuera eso… si no se incluyeran los poderes paranormales, el embarazo, la bendita falta de normatividad, los personajes que están todos más allá de la once, y el trabajo de efectos especiales que parecen haberse divertido tanto como el resto. No sé si veo muy claro cómo ha acabado en Tubi pero, por favor, que den más dinero a este tipo de disparates.

02 – Santastein

Ya os dije que este año había mucho terror navideño. Y la más chiflada de todas esas películas es esta en la que un joven pone una trampa a Santa para atraparle y demostrar su existencia. Sale tan mal que años después aprovecha la Feria de la Ciencia del colegio para intentar arreglar los errores del pasado. Y si bien es una película que claramente está hecha con las vueltas del pan y en al que hay más entusiasmo que profesionalidad, precisamente eso es lo que logra hacerla grande. Porque se nota que hay un cariño detrás que acaba siendo más importante que la posibilidad de que hagan un remake con más pasta dentro de unos años de exactamente lo mismo. (Sobre todo porque, en realidad, lo que agradecería esto es un remake musical)

01 – Bring Her to Me

Terminamos con una película que no sé cómo ha acabado en Full Moon, pero estoy dispuesto a creerme cualquier historia que me cuenten. Exacerbación de varios de los temas y recurrencias del año, desde la teatralidad al exceso mediante la falta de medios, con una historia muy sencilla que buscan complicar y con un pequeño reparto de actores que parece más que encantado de poder ir disparatando. No diré que esta es la nueva Love Witch porque tienen objetivos -y recursos- diferentes, pero sí que creo que pueden hermanarse por algunas de sus decisiones y, sobre todo, resoluciones.

¡Hasta aquí por este año! Espero para el próximo poder presentar si no más, al menos sí mejores propuestas, poder hablar de un despiporre generalizado y ver si esta tendencia de estrenos en salas sigue. Y, por supuesto, el descargo de responsabilidad habitual. Estas son las mías, supongo que para otros habrá películas que me haya dejado (pongamos la de Winnie the Pooh, que para algo se le notan las ganas de ser considerada merecedora de ser considerada este tipo de película) así que os animo a comprobar que realmente son de 2023 y compartirlas aquí. Y ahora ya, ¡a brindar por un 2024 de Locurón! [Pero dentro de un orden, que vaya racha de años llevamos]


Sark de Oro 2023: Los Premiados

Dicho todo esto, vamos a por lo que realmente está esperando la gente. Bueno… alguien habrá que lo espere, digo yo. Así que vamos con los premios de este año.

Golden Sark

– Grave Expectations de Alice Bell, ed. Corvus

Un murder mystery que logra ser a la vez clásico -un grupo de gente (una familia, unos ‘extraños’) aislados en una casa, un asesinato- y completamente inhabitual – hay fantasmas, queeridad y en cuanto al cadáver… no me hagáis hablar del cadáver- con una investigación chapucera debido a sus circunstancias, pero -quizá por ello- tan caótica como divertida.

Sark de No-Oro

La cultura es mala para ti de Orian BrookDave O’Brien y Mark Taylor, ed. Liburuak

Es posible que este ensayo fuera lo que necesitaba leer en plena reconstrucción. Un cuidado e interesante estudio sobre la desigualdad dentro de las industria culturales, fundamentalmente en la musical pero no solo y, además, fácilmente extrapolable. Desde la forma de tratar a los trabajadores de esa industria a las formas en las que logra excluir a mujeres, personas racializadas, queer y demás. Un ensayo político sobre todo eso que se barre debajo de las alfombras en las industrias y tenderetes culturales. Podría haber sido más incendiario -aún- o más académico -aún-, pero creo que estamos en el punto en el que quien quiera entrar en ellas por unos u otros motivos más vale que sepa dónde se mete. No es que el resto esté mucho mejor, pero al menos que se salve quien pueda.

Sark de Plata

–  Todos en mi familia han matado a alguien de Benjamin Stevenson, ed. Planeta

No sé qué esperaba de este libro, pero sí que sé lo que no pensaba. Aunque es cierto que me lo leí en inglés. Probablemente la portada, la editorial y el historial de traducciones de la misma me habría echado fuera. Pero esta historia que parte del murder mystery clásico, con las reglas siempre a la vista para ver cómo puede doblarlas sin romperlas, con una familia aislada y toda una serie de extraños sucesos y, sobre todo, personajes más que creíbles, en la que hay un auténtico recorrido desde la primera vez que les conocemos a cómo pensamos a ellos al final… y el sentido del humor. Todo junto lo convierte en uno de los libros que más he recomendado este año, en uno de los que más he disfrutado y, desde luego, en uno que espero poder seguir recomendando. Incluso pese a su editorial.

Sark de Oro

– Conejo Maldito de Bora Chung, ed. Alpha Decay

Se ha hecho esperar. Tendría que haber salido en 2022 y ha acabado haciéndolo en octubre de 2023. Pero menos mal. Porque tenemos todo tipo de historias, en general dentro del fantástico pero unas veces más cercanas al terror, otras a la fantasía, o de la ciencia ficción. No siempre de manera independiente, porque si no sabes lo que va a suceder -y con Chung es difícil saberlo- nunca estás seguro de si estás ante un giro a los cuentos clásicos, ante una historia sobre madres e hijas, en algo de fluidos, o algo de muertes, o algo que quizá sea autobiográfico… si es que a la gente le pueden pasar estas cosas. Lo que tengo claro, eso sí, es que es una lectura que voy a recordar -y a recomendar también, claro- y que espero leer más de la autora en años venideros.

Ahora sí, ya hemos acabado. Muchas gracias por vuestra atención y hasta los próximos premios. Si es que sigo por aquí.


Sark de Oro 2023: En reconstrucción

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que -supongo que para sorpresa de muchos incluida la mía, porque vaya puta mierda de año este también y qué poco se merece el mundillo pero sobre todo sus integrantes cualquier palabra, ojalá para el próximo ya no esté escribiendo esto- yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (¡más de 20 años ya, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o, “Las Mitford” de Charlotte Mosley, «Experimental film» de Gemma Files, «Bienvenidos a Dietland» de Sarai Walker, «En un lugar solitario» de Dorothy B. Hughes., «Calypso» de David Sedaris, «Desaparición para expertos» de Holly Jackson y «Trilogía Illuminatus!» de Robert Anton Wilson y Robert Shea.    

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por autores y escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Tras estos últimos años el de 2023 ha sido un año de reconstrucción. Puede que no estar en una librería -de momento, tengo los DMs abiertos- hubiera debido darme una nueva perspectiva. En realidad lo que más ha servido ha sido esa separación. Cuanto menos se tiene que ver con Lo de los Libros, mejor. Tantos movimientos desesperados para trepar y darse bombo, tanto mentir para conseguir migajas, tanto… Mejor lejos. Y seguir defendiendo a los lectores y a los libros. Porque, como habréis visto, siguen los Libros que Salen, y me he rendido a la evidencia de que la gente quiere leerse unos Recomendados cada cierto tiempo. En ellos está el mejor resumen posible que hacer de este año.

Desde la gran variedad en narrativa (con títulos destacados como Mala onda, Tu nombre o Amarilla) al gran momento del criminal sección Murder Mystery (como El Asesinato de Santa Claus o Asesinato en el Richelieu) a versiones ligeras modernas (ahí están Finlay Donovan o The Naturals) y la mucha variedad que hay, a como en el fantástico la ciencia ficción anda un poco perdida pero la fantasía va bien (en un año que nos ha traído tres libros de Ursula Vernon / T. Kingfisher, incluyendo su recién ganado Hugo) así como nombres conocidos y nombres inesperados y el terror va viento en popa (pensemos en Nuestras esposas bajo el mar, Mi corazón es una motosierra, Un payaso en el maizal o Muertos de segunda), variedad dentro de la no ficción (en la parte cultural, pero también en la histórica o deportiva, además de en la biográfica), un magnífico reparto en cómic (con títulos como Cosmoknights, la publicación finalmente de Mermaid Saga y la recuperación del western o el policíaco clásico o moderno), y un panorama en infantil y juvenil de lo más variado en el que entran desde los álbumes ilustrados a novelas (ahí está Tres golpes de suerte, por ejemplo). Cabe un poco de todo en los libros, caben libros ilustrados y ediciones distintas, libros de cocina y toda la variedad que se nos pueda ocurrir. Precisamente por eso cuando me pidieron que indicara de alguna manera el contenido queer pensé que tocaba tener su hueco entre los destacados de este año -quién sabe si habrá llegado para quedarse-. Porque, al final, todos son libros que merecen un empujón más para tener alguna oportunidad dentro de la enormísima cantidad que sale cada año. Y de los que tanto los Recomendados como los LqS semanales no son más que una pequeña selección siguiendo mis gustos y opiniones.

Así que ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…